9/03/2016

Las deportistas no quieren ser muñecas


Buenos Aires, 01 sep. 16. AmecoPress.- La cobertura de estos Juegos Olímpicos subraya que cuando hablan de deportistas mujeres y sus logros, los medios no hacen lo mismo que cuando hablan de deportistas varones. “La cobertura de los medios deportivos es mayoritariamente machista, homofóbica y esconde logros, resultados, marcas, abusos, violencias, destrato, falta de apoyo que las mujeres viven en el deporte. Gracias a estos Juegos eso se puso en la mira; sería bueno que dure y se siga con el mismo ojo sobre las coberturas”, señala la especialista en Deporte y Género Marta Antúnez.

Titulares de medios de todo el país, y de la región, coincidieron en aplicar esos criterios. Desde Cuyo, uno adelantó pronto sus preferencias: “Las guerreras argentinas: más sexys que nunca”. Uno porteño se inclinó por las “Diez caras bonitas que se verán Río 2016”. “La sexy esgrimista mexicana que tiene una figura escultural”, apuntó otro del mismo grupo. Y mientras desde Centroamérica se expresaron a favor de “La guapa futbolista que se bajó de Río 2016”, otro retrucaba desde el Río de la Plata, por “Las muñecas suecas”. El diálogo es un poco monotemático: cuerpos bellos (de mujeres), dependencias femeninas, amores que logran medallas.
Antúnez observa que esta vez hay “mucha más cobertura que otros Juegos y con la misma misoginia”. “Pasa que se ha logrado una mayor cobertura. Hace unas cuantas olimpíadas ni se sabía de los Juegos, la cobertura ocupaba un espacio reducido en los medios. Al crecer la cobertura, crece la visibilidad y se notan más los comentarios espantosos que cotidianamente los medios hacen de las mujeres deportistas”.
“Ahora parece que todos nos estamos enterando que la cobertura de los medios es machista. Sin embargo poco o nada se habla de la contratapa de algún suplemento deportivo ni de la cantidad de espacio que el deporte femenino ocupa normalmente en los medios, de los titulares de las notas y de los comentarios de los usuarios de internet bajo las mismas, sin hablar de las redes sociales. La cobertura de los medios deportivos es mayoritariamente machista, homofóbica y esconde logros, resultados, marcas, abusos, violencias, destrato, falta de apoyo que las mujeres viven en el deporte. Gracias a estos Juegos eso se puso en la mira; sería bueno que dure y se siga con el mismo ojo sobre las coberturas”, añade la especialista.
Barbara Duhau, de la organización unpastiche.org, dice que los Juegos Olímpicos funcionan a modo de lupa: “hay una cantidad suficiente o un foco puesto en las mujeres que en otros momentos no ocurre y que permite analizar este escrutinio constante que se hace de los cuerpos, la invisibilización de sus méritos deportivos. Es un tratamiento usual que se da a las mujeres pero en este tiempo específico hay una gran necesidad de hablar sobre esto. Entonces muchas veces al no haber tratado estos temas nunca, porque casi no se trata en los medios el deporte y las mujeres, creo que por un lado no saben cómo tratarlo y se termina cayendo en el ranking de las más sexis.”
Duhau sigue este discurso mediático machista en torno a las atletas desde que su socia, Taluana Wenceslau, que vive en Brasil, vio lo que se venía con semejante evento deportivo internacional. Por eso decidieron encarar un Observatorio de Género de los Juegos Olímpicos de Río 2016, junto a la organización Grow, para hacer foco en el “problema de representación, invisibilización y tratamiento sexista que reciben las mujeres en este caso específico en el deporte”.
Antes de los juegos, revisaron más de 300 noticias publicadas en los medios online. De las notas enfocadas en los atletas, encontraron que el 61 por ciento se refería solo a varones, el 22 exclusivamente a mujeres, y el 17 por ciento a ambos. Esto implica una diferencia importante, ya que hoy casi se equiparó la participación de mujeres a la de los varones. “Desde Sydney que se equipararon las pruebas con las de los varones y con la acción del Comité Olímpico Internacional para que los deportes que se agreguen al programa olímpico tengan obligatoriamente ambas categorías, la cantidad de mujeres ascendió hasta el 45 por ciento en estos juegos”, explica Antúnez.
De las noticias que solo hablaron de mujeres, casi el 27 por ciento hizo hincapié en la belleza de las atletas. La estereotipación de las mujeres no solo se centra en resaltar su atractivo físico, sino también en conceder sus logros siempre a factores externos, en general masculinos: un entrenador, un amor. Ejemplo de esto es el monólogo de un diario porteño sobre la nadadora, que ganó una medalla de oro: “La historia de amor de la nadadora húngara Katinka Hosszu y su entrenador, que los llevó al oro en Río 2016” y “La extraña relación de Katinka Hosszu con su entrenador, que la llevó al oro y al récord mundial”. Pero no el único ni novedoso. Cuando en 2009 la primera mujer argentina llegaba a escalar el monte Everest, un diario tituló “La argentina que logró llegar a la cima del Everest lo hizo por amor”.
Es que la historia del sexismo y el deporte no comienza ni terminará con los Juegos de Río ni tampoco en los medios de habla española. Una investigación de Cambridge University Press, publicada el 6 de agosto, analizó más de 160 millones de palabras de diarios, blogs y posts en redes sociales –entre otras fuentes–, relativas a los deportes olímpicos y encontró que las palabras más usadas en diversas combinaciones en relación con las mujeres son “edad”, “embarazada”, “soltera”. En cambio, las palabras más utilizadas en relación a los hombres fueron: “rápido”, “fuerte”, “grande”, “real”, “fantástico”.
Cuando se habla de su rendimiento, parece que lo hombres tienen de antemano el triunfo de su lado: predominan palabras como “genio”, “ganar”, “dominar” y “batalla”, mientras cuando se habla de las mujeres aparecen “competir”, “luchar” o “participar”.
También hay una infantilización de la mujer. A muchas deportistas se las llama “chica”, se habla mucho de “las chicas”, frente a los poquísimos hombres que recibirán el apelativo de “chico”. También se usan términos más tradicionales. La investigación dice que hay dos veces más probabilidades que a una deportista se la llame “señora” que a un atleta “caballero”. ¿Puede el lenguaje que usamos condicionar nuestras actitudes de género hacia el deporte? El estudio parecería indicar que sí.
“Entendiendo que el deporte es una cuestión cultural en la que los varones siguen mandando y las mujeres somos deportistas de segunda y por supuesto poniéndolo en la mira, sería estupendo que medios con sensibilidad de género pueda difundir que es lo que pasa en el deporte. Alucinarse con los Juegos Olímpicos cada 4 años y perder la mira después es avanzar como el cangrejo, para el costado”, dice Antúnez.
Luego agrega: “Y cuando digo cubrir lo que pasa en el deporte no es cubrirlo como el periodismo machista con los resultados de los partidos y los logros de un campeonato, sino poner el ojo justo en lo que los medios no ven; en lo que nos pasa a las mujeres en el deporte, cómo llegan, cómo hacen las políticas las federaciones, asociaciones, estado, mostrar diferencias de apoyos económicos, mecanismos de discriminación. Es largo el tema porque el deporte es muy amplio”.
Fotos: Archivo AmecoPress.

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