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2/06/2021

Acabar con la mutilación genital femenina pasa porque deje de ser un secreto

 ipsnoticias.net

Por Mariya Salim

Masooma Ranalvi , fundadora de WeSpeakOut (Nosotras Hablamos), que encabeza la campaña para abolir la mutilación genital femenina en India.

NUEVA DELHI, 28 ene 2021 (IPS) - Las sobrevivientes de ablación o mutilación genital femenina (MGF) están decididas a compartir sus historias para poner fin a esta práctica, aunque enfrentan el ostracismo de sus comunidades.

Masooma Ranalvi, sobreviviente de la ablación genital y fundadora de WeSpeakOut (Nosotras Hablamos), una organización comprometida con la eliminación de la práctica que también se realiza en varias comunidades de India, en especial en las de los dawoodi bohras, seguidores del ismailismo, una corriente religiosa del islamismo chiita.

Hablar en contra de la MGF no ha sido fácil para Ranalvi y muchas otras mujeres que se han atrevido a revivir el recuerdo de su infancia, cuando fueron víctimas del “khaft”, como se llama en indi al “corte” genital. Pero consideran necesario compartir públicamente su traumática experiencia, para que las generaciones posteriores no deban sufrirla.

“Existe una cultura del miedo en torno a este tema, una cultura del silencio. Muchas no se pronuncian porque hay boicots sociales contra quienes lo hacen, declarados extraoficialmente y ejecutados de hecho por la comunidad», dijo Ranalvi en entrevista con IPS.

La activista, una de las lideresas de la lucha legal y social contra la MGF en India y el mundo, detalló que “hace solo 20 años se negaba incluso el derecho al entierro (según los ritos de la corriente musulmana) a aquellos que se atrevían a disentir de la ablación o hablaban contra ella”.

Según un estudio realizado por WeSpeakOut, de los dos millones de personas que integran la comunidad bohra en India y su diáspora, entre 75 y 80 por ciento de las mujeres aproximadamente están sujetas a la ablación /mutilación genital femenina.

Renalvi también se sumó a una iniciativa judicial de la abogada Sunita Tiwari para abolir la MGF, que hasta entonces el gobierno de India negaba que se realizase en el país. Tiwari presentó en 2017 un Litigio de Interés Público ante la Corte Suprema de India en demanda de que se prohíba la MGF en la comunidad dwoodi bohra, aún sin sentenciar.

La práctica de la A/MGF se perpetuó entre esta minoría musulmana india en buena parte gracias al secreto en torno a ella, como sucede en otras partes del mundo. Pero ahora se habla de ella cada vez más y especialmente lo hacen las sobrevivientes.

La MGF implica la extirpación parcial o total de los genitales femeninos externos u otras lesiones de los órganos genitales femeninos por razones no médicas. La religión, la cultura y la tradición se citan a menudo como argumentos para esta práctica atávica y patriarcal.

Rn alrededor de 92 países  se practica la A/MGF y de ese total, 51 países la han prohibido expresamente en sus leyes nacionales de una forma u otra.

En Asia, sin embargo, no hay un solo país que tenga una ley promulgada para prohibir la práctica contra los derechos de las humanas, aunque se sabe que se prolonga en forma habitual en al menos India, Indonesia y Malasia.

Mariya Taher , confundadora de Sahiyo, una organización que promueve la prohibición de la ablación femenina en Estados Unidos y en el resto del mundo

Mariya Taher , confundadora de Sahiyo, una organización que promueve la prohibición de la ablación femenina en Estados Unidos y en el resto del mundo

En Estados Unidos, Mariya Taher cofundó Sahiyo, una unión de mujeres por la proscripción de la MGF a nivel mundial y entre la comunidad bohra. Ella es una sobreviviente y participó activamente leyes en la abolición de la práctica en el estado Massachusetts.

“Tardamos cinco años en lograrlo, pero en agosto de 2020 logramos aprobar una ley al respecto. Actualmente trabajo con un grupo en Connecticut para aprobar una ley allí también”, explicó a IPS desde Boston.

En Estados Unidos, detalló, sí existe una ley federal contra la A/MGF, pero para que se haga efectiva se requieren también normas a nivel de los estados y hasta ahora solo 39 de los 50 territorios federales han incorporado la abolición a su legislación, detalló Taher.

Aarefa Johari, periodista y cofundadora de Sahiyo, agregó que “la promulgación de una legislación contra la ablación/mutilación genital femenina debe ser precedida, acompañada y luego monitoreada por un activismo comunitario intenso y fuerte. Necesita educación, concienciación y diálogo”.

También sobreviviente de la ablación, Johari cree que “una ley contra la A/MGF es vital como elemento disuasorio y como medio para aclarar la postura del Estado sobre la práctica”.

Pero subrayó que “las leyes por sí solas no pueden poner fin a normas sociales profundamente arraigadas ».

La periodista de Aarefa Johari, cofundadora de Sahiyo

La periodista de Aarefa Johari, cofundadora de Sahiyo

A juicio de Johari se requiere, además, un compromiso a largo plazo y una intervención legal para cambiar la mentalidad de la comunidad donde se mantiene la práctica.

Dado que muchos dentro de las diversas comunidades usan la religión para justificar la práctica, es importante señalar que ha habido una extensa investigación y escritos sobre el tema por parte de eruditos islámicos que concluyeron que la MGF no es islámica.

Ese descredito se basó en los textos coránicos y las colecciones de costumbres y tradiciones con base en dichos y acciones del profeta Mahoma, denominados “hadices”.

La organización internacional Karamah Mujeres Musulmanas Abogadas por los Derechos Humanos  también concluyó en un estudio que la dañina práctica contra la integridad física y emocional de las mujeres carece totalmente de un “mandato religioso”.

«El corán no proporciona un solo verso o instancia en la que el ‘khitan’ femenino (MGF) en que se mencione como obligatorio o deseable. Además, contrariamente a la creencia generalizada, no existe un único hadiz auténtico del Profeta que requiera el khitan femenino”, indica el informe de la organización que actúa en Europa, Norteamérica, Medio Oriente y Norte de África.

Cuando tenía 10 años, la tía de Munira (un nombre ficticio para su protección) la tomó de la mano y la llevó al sótano de su casa vacía un domingo por la noche prometiéndole jugar un juego.

Poco sabía Munira que el premio de este supuesto juego, donde se le pidió que se acostara en una mesa con la ropa interior baja y los labios sellados por su tía para evitar que se escucharan sus gritos, terminaría con cicatrices de por vida. Fue cortada por una persona de su propia familia y este recuerdo resuena en su mente, como en la mayoría de las víctimas de la ablación.

“Nunca es fácil para alguien que ha experimentado alguna forma de violencia de género compartir su historia. Mi proceso tomó años y me implicó primero aprender sobre él y luego escribir sobre él. Lo primero que escribí fue para el proyecto de imaginar la igualdad”, explicó Taher.

Aseguró que le tomó muchos años “sentirme cómoda para compartirlo frente a una cámara o para ser entrevistada por los medios sobre mi experiencia. Pero incluso cuando me sentí cómoda, experimenté muchas reacciones (dolorosas) al hacerlo”.

Además, al hacer público su caso en su entorno inmediato, algunos familiares dejaron de hablarle.

“Nuestro movimiento (para poner fin a la A/MGF) se ha enfrentado a una reacción violenta tanto pública como privada de la comunidad: nos controlan mucho en línea, hay intentos de desacreditar constantemente las historias de las sobrevivientes y silenciar a quienes hablan», acotó Johari.

Pero el troleo en las redes no ha detenido la campaña.

“Es importante enfatizar que esto es una señal de la importancia de nuestro trabajo, y obtenemos tanto (o más) apoyo positivo de los miembros de la comunidad como reacciones negativas”, agregó Johari.

El clima contra el Islam y sus seguidores en buena parte del mundo, India y Estados Unidos incluidos, hace que muchas víctimas de ablación opten por permanecer calladas.

Taher reconoció que hay una interacción de opresiones y la islamofobia es una de ellas cuando se lucha contra la A/MGF.

Particularmente con la falsa suposición de que solo los musulmanes practican la mutilación genital femenina.

Pero la realidad, dijo Taher, es que “la A/MGFA ocurre en todos los continentes del mundo excepto en la Antártida, y cuando ocurre dentro de comunidades islámicas, se trata de una minoría muy pequeña”.

“La verdad es que la ablación/mutilación genitalfemenina es una norma social justificada en todo tipo de formas: religión, salud, estatus social, matrimonio, tradición, cultura, etc”, dijo.

Se trata, puntualizó Taher, de “una norma social que se inició antes del advenimiento del islamismo y el cristianismo”.

Por eso, insistió, “es vital hablar en contra de la islamofobia y la xenofobia cuando se trabaja contra la A/MGF”.

En tanto, en India, Ranalvi subrayó que solo se emprendieron acciones legales cuando todo lo demás había fracasado.

“Llamamos a las puertas de los tribunales cuando fracasaron todos los intentos de diálogo con el clero y el liderazgo dentro de la comunidad. Es imperativo el apoyo de las leyes  y de los órganos institucionales para dar poder a nuestra resistencia y permitirnos tomar el control de nuestros cuerpos y ayudar a poner fin a esta violación de ellos », agregó Ranalvi.

A medida que se acerca el Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina, el 6 de febrero, solo se puede esperar que se acabe con esta práctica, que sigue siendo un secreto oscuro pero ampliamente prevalente que viola los derechos humanos de las mujeres y practicado por diferentes comunidades en todo el mundo.

T: MF/ED: EG

 

2/04/2017

Mismas causas y factores detrás de Ablación y matrimonio infantil


Combatirlos requiere plan integral y multisectorial


La mutilación genital femenina (MGF) y el matrimonio infantil son dos de las prácticas tradicionales más perjudiciales que afectan con mayor frecuencia a las mujeres y niñas hoy en día. Las devastadoras consecuencias que tienen para la salud, la educación y la igualdad de las mujeres y niñas las convierten en obstáculos significativos para el desarrollo.

La ablación y el matrimonio infantil comparten numerosas causas y factores sociales que incluyen la desigualdad de género, normas sociales establecidas, un deseo por controlar la sexualidad femenina, creencias religiosas, y oportunidades económicas limitadas para mujeres y niñas. Esto pone en alerta la necesidad de trabajar de manera integrada ambos temas cuando coexisten en el mismo contexto. La experiencia con la que ya cuenta la ONG World Vision de tratar ambas prácticas en conjunto ha proporcionado información útil para una programación eficaz, incluida la necesidad de implicar a los líderes religiosos, así como a mujeres y niñas en las comunidades donde estas prácticas se llevan a cabo.

CAUSAS SUBYACENTES

La primera causa son las normas culturales y las prácticas tradicionales. Estas incluyen comportamientos asociados con la religión, roles de género obsoletos, ritos de pasajes, códigos de honor de la familia y la comunidad y mecanismos de justicia. Estas prácticas se han llevado a cabo durante generaciones y el significado social subyacente puede variar en función del contexto.

Otra causa también se debe a las normas de género y la desigualdad. Las niñas y los niños a menudo experimentan la violencia de manera diferente, debido a cómo son vistos y valorados por la sociedad. Los niños pueden ser considerados "más valiosos" para la familia como proveedores de ingresos. Sin embargo el honor familiar está ligado a la virginidad de una hija. Como resultado, las niñas son obligadas a ser mutiladas para probar su virginidad.

La tercera causa es la pobreza. En muchas partes del mundo, los padres ven a sus hijas como una carga financiera, por lo que el matrimonio infantil facilita la salida de la niña a una edad muy temprana. Es una estrategia para la supervivencia económica. También la falta de acceso a una educación segura y asequible fomenta esta práctica ancestral. Se consideran más aceptables en contextos en los que hay limitadas alternativas disponibles, particularmente en la forma de educación y empleo.

La última causa es utilizar estas prácticas como salvaguardia.

Existen algunas comunidades donde las niñas corren un alto riesgo de abuso y violencia, las familias a menudo creen que estas prácticas pueden garantizar su seguridad. En los entornos inestables y afectados por el conflicto, las niñas son particularmente vulnerables a la violación, la violencia sexual, los embarazos prematrimoniales no deseados, la falta de vivienda, el hambre o el hambre, lo que empuja a las familias a creer que mutilarlas y entregarlas al matrimonio son la única opción.

SOLUCIONES BASADAS EN EVIDENCIA

Las estrategias para acabar con el matrimonio infantil deben ser transversales e integrarse en un plan integral y multisectorial. Este plan para acabar con estas prácticas debe basarse en soluciones basadas en la evidencia como:

1- Empoderar a las niñas y las mujeres con información, habilidades y acceso a educación segura y de alta calidad.

2- Proporcionar apoyo económico e incentivos a las niñas y sus familias.

3- Cambiar actitudes y creencias a través de la movilización de familias y comunidades, incluyendo a los líderes religiosos para forjar normas sociales.

4- Proporcionar servicios de respuesta y apoyo.

5- Aplicar la legislación y velar por su cumplimiento.

Imagen retomada del portal de AmecoPress.
Por: Ana de León
Cimacnoticias/AmecoPress | Madrid, Esp .- 

9/03/2016

Musulmanas en la cárcel de sus vestidos



Octavio Rodríguez Araujo
La Jornada 

Hace menos de 20 días se llevó a cabo la última reunión del Foro Social Mundial (FSM), esta vez en Montreal, Canadá. En el foro estuvo presente la Marcha Mundial de las Mujeres con un mensaje de gran actualidad a raíz del debate por lo ocurrido con mujeres islámicas vestidas con chador (que no burka) en las playas del sur de Francia. Una de sus condenas es al patriarcado, sistema milenario de desigualdades, explotación, privilegios, discriminaciones, valores, normas, políticas, por el que la autoridad y el poder recae en los hombres y en lo masculino, basado en la premisa de una supuesta inferioridad natural de las mujeres en tanto que seres humanos, que lleva a una estratificación en la cual ellas ocupan un papel inferior, un sistema que genera violencias (Desde 2007, en su Carta Mundial de las Mujeres para la Humanidad, ya habían afirmado su oposición a que un ser humano pertenezca a otro: las mujeres a los hombres.)

Tiende a asociarse el burka, el chador, el niqab y el hiyab, usados por muchas mujeres, con el islamismo. Pero en no pocos casos dichas vestimentas son preislámicas, siglos antes del nacimiento de Mahoma, como es el caso de los pastunes en lo que hoy es Afganistán y Pakistán. Tampoco puede decirse que siempre y en todos los casos se trate de una imposición de los hombres sobre las mujeres, aunque en general así ha sido, comenzando con los mencionados pastunes, y más cuando fueron asimilados al islamismo extremista. En las dictaduras teocráticas musulmanas, al igual que entre los más extremistas del Islam, es un hecho incontrovertible. En los países incluso monárquicos de población musulmana, pero de gobiernos más o menos liberales (Jordania y Marruecos, por ejemplo), el uso del velo en la cabeza (hiyab) e incluso del burka o del niqab o el chador (que cubren todo el cuerpo y normalmente también el rostro), es opcional. Durante el gobierno de la dinastía Pahlaví en Irán (1941-1979), las mujeres vestían incluso con minifalda y sin nada cubriendo el pelo. Con la república islámica instaurada por Jomeini en 1979, se impuso el vestido que cubre cuerpo y pelo, y en ciertas circunstancias también la cara.

Con los talibanes en Afganistán y Pakistán, que en su mayoría son pastunes-musulmanes, el burka se volvió una prenda obligatoria para las mujeres de las poblaciones bajo su dominio. El burka, para evitar confusiones, es una túnica con una rejilla de la misma tela frente a los ojos. Pero no sólo es un vestido, sino que tiene relación con otras restricciones que van más allá de las intenciones protectoras y tradicionales de los pastunes preislámicos. La periodista Aina Díaz publicó un interesante artículo titulado Burkas y burkinis . 

El dulce triunfo del patriarcado islámico (InfoLibre.es, 20/8/16), en el que señala que “el uso del burka llevaba aparejada la exclusión social de las mujeres afganas. Los talibanes les prohibieron trabajar, ir a la escuela o universidad, tener sanidad, acudir a hospitales, leer, salir a la calle sin ir acompañadas por un hombre de su familia… Las clínicas donde daban a luz tenían prohibido tener insumos médicos para atender a las parturientas. Sin anestesia se realizaban la mayoría de las cesáreas. Las cirujanas a las que dejaban operarlas debían operar con burka. El uso del burka, del niqab o del chador implica una dependencia total de la mujer hacia el hombre. El maltrato físico y síquico es constante. Una disputa se arregla con una paliza. Bajo un burka sobrevive la propiedad de un hombre. Ninguna mujer libre elige vivir así”. (Recomiendo, a propósito y ampliamente, la lectura de la estremecedora novela Mil soles espléndidos, de Khaled Hosseini, editada por Salamandra.) Y ciertamente, las mujeres dominadas por los hombres, convertidas en objetos de su propiedad y vestidas para protegerlas incluso de las miradas de otros, no son libres en ningún sentido, ni siquiera para protestar, y algunas ni siquiera para conservar su clítoris, ya que se les practica la ablación (mutilación genital femenina) para que no tengan placer sexual.

Los llamados burkinis, inventados por una australiana como trajes de baño para las mujeres musulmanas supuestamente ortodoxas, son un ingenioso negocio de su inventora, pero no un símbolo de afirmación religiosa y cultural en el mundo occidental. Es más bien una manera de reproducir en Occidente, sea en las playas de Francia o en las grandes tiendas de Londres, París o Milán, el sometimiento de que son objeto en sus sociedades y familias patriarcales. Cuando Mir-Hossein Mousavi, político iraní reformista, fue candidato a la presidencia de su país en 2009, tuvo muchos seguidores, entre ellos gran cantidad de mujeres que no sólo descubrieron su pelo, sino que se maquillaban, como hacían durante la monarquía de los Pahlaví que, pese a su poca democracia, era laica y secular, como lo consigna también la constitución de Turquía, pese al giro que está dando el actual gobierno hacia el Islam. Wikipedia señala que Turquía prohíbe por ley el uso del hiyab religioso y símbolos teo-políticos en los edificios públicos, escuelas y universidades.

La liberación de las mujeres, musulmanas o no, comienza por sacudirse el dominio de los hombres y la sumisión a las tradiciones creadas por éstos. La vestimenta es una cárcel en que las encierran los hombres de la familia, de la sociedad y del gobierno, y no un símbolo de su afirmación como mujeres ante otras culturas. Prohibirles el uso de sus ropas en las playas o en la calle tampoco es signo de la tolerancia que se supone debe acompañar la democracia tan cacareada en Occidente. Cada mujer debe tener el derecho de vestir como quiera, y no por imposiciones masculinas y de religiones también inventadas por hombres

2/06/2016

Por el fin de la ablación



El 6 de febrero es el día mundial contra la Mutilación Genital Femenina

Dos millones de niñas al año sufren este tipo de violencia que hunde sus raíces en el patriarcado
 Gloria López

Madrid, 04 febrero. 16. AmecoPress. Este sábado, 6 de febrero, es el día mundial contra la Mutilación Genital Femenina, una violación de los derechos humanos que se realiza impunemente en 28 países, motivada por la tradición. Son muchas las organizaciones y personas que en torno a esta fecha, denuncian y sensibilizan acerca de esta forma de violencia que afecta a 8000 mujeres al día en todo el mundo.
 
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La Mutilación Genital Femenina es la extirpación parcial o total de los genitales por motivos no médicos. Hay cuatro tipos de mutilación: extirpación total o parcial del clítoris, eliminación total o parcial clitoriana y de los labios, infibulación (que incluye la costura de los labios para hacer más pequeña la abertura vaginal) o mutilación de los genitales femeninos en todo su conjunto. Las más comunes son los dos primeros tipos, y los dos últimos llaman la atención por su dureza.
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En cualquier caso realizar la ablación genital es degradante para las niñas y adolescentes y tiene unas consecuencias terribles a corto y largo plazo. Nunca podrán disfrutar de una vida sexual plena. Las infecciones durante el momento del corte o posteriormente son frecuentes (es difícil eliminar la orina o los restos menstruales), y la mayoría de las mujeres víctimas de la mutilación sufren dolor agudo durante la penetración. Puede provocar quistes, esterilidad, aumento del riesgo de complicaciones del parto y muerte del recién nacido, necesidad de nuevas intervenciones quirúrgicas. Por supuesto, las mujeres a quienes se les practica la ablación, tienen asegurado un gran trauma que las perseguirá durante toda su vida.
 
Actualmente, la Mutilación Genital Femenina se produce principalmente en 29 países de África y Oriente Medio, aunque está prohibida en 24 estados africanos. El último en incorporarse a la prohibición, en 2015, ha sido Nigeria. Pero, aunque es un paso necesario, su prohibición legal no es suficiente para acabar la mutilación genital femenina, ya que se considera algo cultural y está intrincada en la mente de muchas mujeres y hombres. Como señala la directora del Observatorio de Igualdad de Género de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Laura Nuño, se trata de un fenómeno muy complejo, que hunde sus raíces en el patriarcado, y que ha de abordarse desde distintas áreas: la antropología, el derecho, la salud, la cooperación, etc.
 
Desde la ONG Amref Salud África destacan que “la lucha contra la ablación no se debe librar en los despachos de los ministerios, sino en terreno, codo con codo con la comunidad, conociéndola y entendiendo las razones que llevan a las personas a justificar esta práctica”. La organización afronta su lucha mediante la sensibilización y la información sobre las nocivas consecuencias de la Mutilación Genital Femenina. “Nuestra labor se basa en la educación sexual explicando por qué la mutilación genital femenina debe ser eliminada y proponiendo alternativas”, explican.
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Aunque como hemos dicho la práctica de la ablación se concentra principalmente en 29 países de África y de Oriente Medio, es un problema universal y se practica en algunos países de Asia y América Latina. Además persiste también en las poblaciones emigrantes que viven en Europa Occidental, Norte América, Australia y Nueva Zelanda. En el mundo, cada día, 8000 niñas y jóvenes se enfrentan a este tipo de violencia. En España, viven 17.000 niñas de 0 a 14 años en riesgo de sufrir la ablación.
 
Por cierto, a ellos no se les priva del placer sexual ni se atenta contra su salud reproductiva en ninguna de las sociedades conocidas. Efectivamente, la Mutilación Genital Femenina no se entiende sin estudiar el patriarcado, la jerarquía sexual, la doble moral respecto a las prácticas religiosas y la violencia de género existente en todo el planeta.
 
Foto: Archivo Amecopress, cedidas por ONG Amref Salud África y Save the Children;  

10/17/2015

Josephine Kulea, la mujer que salva a niñas del matrimonio y la mutilación

A pesar de que en Kenia son ilegales tradiciones como la mutilación genital femenina y matrimonio infantil, muchas niñas aún están en riesgo

Por Antonia Mortensen y Pete Kavanagh

Martes, 13 de octubre de 2015 a las 08:29
MARALAL, Kenia (CNN) — Cantando y bailando mientras actúa en una asamblea escolar, para todo el mundo Younis se ve como una típica adolescente, con una brillante sonrisa y un uniforme gris y granate.
Hay una pequeña pista visible del trauma que ha tenido que enfrentar en sus cortos 13 años. Cuando tenía nueve años, sus padres hicieron arreglos para que se casara con un hombre lo suficientemente viejo que podría ser su abuelo, de acuerdo con la tradición local Samburu.
Los Samburu son una antigua tribu keniana de pastores de ganado, quienes al parecer son "primos lejanos" de los Masái. Incluso para los extranjeros, sus lenguas y costumbres son sorprendentemente similares.
Leer: Una mujer desafía la tradición y lleva el cambio a su poblado en Kenya
Younis y otras niñas como ella se han atrevido a desligarse de algunas de estas tradiciones —matrimonio en la niñez, mutilación genital femenina y ser "adornadas con cuentas" (la práctica de prometer a las chicas a sus parientes masculinos para sexo)— las cuales son ilegales en Kenia.
Sin embargo, al hacer esto, se arriesgan a ser repudiadas por sus familiares y comunidades.
"Cuando tenía nueve años de edad, mi padre me casó con un anciano que tenía 78 años", explica Younis, ya que los recuerdos de su experiencia desgarradora aún están frescos. "Fui a su casa y me quedé con él una semana".
"Él me dijo que sería una esposa, pero yo simplemente era inocente, quería ir a la escuela. Pero ese hombre quería que yo fuera su tercera esposa. Le dije que no sería su esposa y me golpeó con una vara".
"Luego me enteré de una mujer que ayuda a las niñas. Llegué de Baragoi descalza, ni siquiera tenía zapatos ese día. Llegué a Maralal... Kulea me llevó a la oficina de las niñas, ella me rescató".
Lee: Millones de niñas egipcias temen al verano por la mutilación genital
Hay otras ocho niñas como Younis en el internado; todas han sido llevadas a un lugar seguro por Josephine Kulea y su Fundación Samburu para Niñas.
Para estas niñas y otras 200 a lo largo de Kenia, Kulea es la "mamá Kulea". Cuando sus familias se rehúsan a tener algo más que hacer con ellas, ella toma el lugar de sus madres.
Luchar contra sus raíces
Kulea está luchando contra las tradiciones culturales Samburu con las que creció. Ella dice que comenzó a preguntarse qué estaba pasando en su comunidad después de haber asistido a internados y de haber estudiado una carrera en enfermería en una parte diferente del país.
"Me di cuenta de que somos los únicos que hacen MGF —la mutilación genital femenina—, las otras comunidades no hacen eso", explica. "Me... di cuenta que hay cosas que no son correctas y que necesito hacer una diferencia, así es como empecé a rescatar a las niñas".
Y empezó, en el 2011, al observar muy de cerca su hogar.
"El primer rescate fue el de mis dos primas", explica. "Una tenía 10 años y ella era la que iba a casarse; en la mayoría de los casos en mi comunidad, cuando la chica se va a casar joven es cuando es sometida a la circuncisión femenina. Me enteré de que ella iba a casarse, así que fui y la rescaté, y luego de haberla rescatado, la llevé a la escuela".
"Dos días después recibí una llamada y me dijeron que había una boda en ese pueblo, y dije: 'Tengo a la chica, así que, ¿quién se casa?' Ellos dijeron que era la hermana pequeña que tenía siete años... la reemplazaron porque las vacas habían llegado y tenían que entregar a una chica".
OPINIÓN: Atacar "sistemas de honor" salvaría a niñas de la mutilación
Kulea rescató a la segunda niña y se encargó de que sus tíos fueran arrestados... dado que la MGF y el matrimonio precoz se volvieron ilegales en Kenia en el 2011, la ley está de su lado y ella trabaja junto con la policía, pero eso no quiere decir que lo que hace esté libre de riesgos.
Los padres y familiares de las niñas que rescata a menudo son detenidos solo durante un corto periodo y a muchos en la comunidad Samburu no les gusta los cambios que ella está tratando de hacer.
"Al haber crecido en esta comunidad, todo el mundo me mira como: 'Tú deberías ser como nosotros, no deberías estar luchando contra nosotros'", explica. "Ese es un riesgo para mí, pero aun así lo intento".
Sin embargo, por ahora, aún hay muchas niñas que necesitan ayuda; en una manyara, o aldea temporal, construida por los Samburu en diferentes lugares de acuerdo con la temporada, un grupo de madres le ha pedido ayuda a Kulea.
Pésimas condiciones de vida
La remota manyara se encuentra al final de una nueva ruta de terracería, construida hace apenas un mes. No hay electricidad ni agua corriente y la escuela más cercana está demasiado lejos para que alguno de los niños pueda ir a pie; solo el 5% de la comunidad Samburu puede leer y escribir.
Para llegar a la gente, Kulea presenta un programa de radio y así fue como las madres de este pueblo se enteraron de ella; las chicas aquí ya están "adornadas con cuentas", ya han sido prometidas a los hombres locales a cambio de collares de cuentas... la más joven solo tiene siete años.
"Todas las chicas de la aldea están en riesgo", dice, "esta tiene nueve años, pero ellos la quieren casar. Por eso es que le están pidiendo que se la lleve a la escuela".
Las niñas son compradas por sexo por un miembro del mismo clan antes de que se casen. Mientras más cuentas tengan alrededor de su cuello, mayor será el precio. Una vez que las niñas llegan a la edad del matrimonio, se casarán con alguien de un clan diferente. Si antes de eso la chica queda embarazada de alguno de sus parientes, ella podría ser obligada a someterse a un aborto; si tiene al niño, es poco probable que sea aceptada por la comunidad.
A pesar de que la mutilación genital femenina y el matrimonio precoz son ilegales en Kenia, las tradiciones culturales son difíciles de romper.
Angela, de 12 años, fue rescatada por Kulea luego de ver que sus amigas eran sometidas a la MGF; ella dice que vio sangre y oyó gritos, e hizo todo lo que pudo para evitar correr la misma suerte.
"Cuando tenía nueve años de edad, mi padre quería que fuera circuncidada", dice ella. "Me escapé al bosque".
Kulea se siente orgullosa de su herencia Samburu... ataviada con su traje tribal, al cantar y bailar en una ceremonia de graduación tradicional, eso está claro. Ella simplemente cree que las mujeres y las niñas como Angela y Younis tienen un papel vital que desempeñar en la comunidad, y quiere ver que ellas tengan esa oportunidad.
                    
"Hay esperanza. Sé que cuando llevemos a más niñas a la escuela, en el futuro habrá una diferencia en mi comunidad".

2/21/2015

Violación al derecho de la sexualidad femenina: La ablación


El pasado 6 de febrero se conmemoró el día internacional de tolerancia cero a la mutilación genital femenina

Actualmente está práctica se lleva a cabo en 23 países sin ningún sustento médico: algunos países de África, Medio Oriente, Asia y Colombia, único país en América Latina

Luz Mireya Gallo Piñeros


Madrid, 17 feb. 15. AmecoPress.- El pasado 6 de febrero se conmemoró el día internacional de tolerancia cero a la mutilación genital femenina. La clitoridectomía es más conocida como el procedimiento de mutilación genital femenina, el cual consiste en la extirpación total o parcial del clítoris o de los labios menores o mayores; en algunas ocasiones se cose la vagina dejando un pequeño orificio para la orina y los fluidos vaginales. Se conoce que se abre de nuevo la vagina para tener relaciones sexuales o el parto y nuevamente se cose. Actualmente está práctica se lleva a cabo en 23 países sin ningún sustento médico; algunos países de África, Medio Oriente, Asía y Colombia, único país en América Latina, practican esta barbarie.
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La ablación genital femenina se ha practicado en el mundo hace aproximadamente dos mil años por razones patriarcales, que buscan controlar y reprimir la vida sexual de las mujeres pero se escudan en razones religiosas, sociológicas y culturales. Es reconocida internacionalmente como una violación de los derechos humanos de las mujeres y las niñas.

Denuncia del movimiento feminista

En el año 1989 un grupo de mujeres organizadas trabajaron para denunciar este hecho. Solo 21 años después, la Organización Mundial de la Salud (OMS) instó a los estados a adoptar políticas estratégicas para eliminar la mutilación genital femenina. Más tarde, la OMS y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) emitieron una declaración conjunta denunciando la mutilación genital. Gracias al trabajo de las mujeres, el día 10 de diciembre de 2012 la Asamblea General de la ONU aprueba la resolución 67/146 que insta a celebrar cada 6 de febrero el día internacional de tolerancia cero a la mutilación genital femenina.

En Colombia

En el año 2007, Araceli Ocampo, funcionaria pública del municipio de Pueblo Rico, en el departamento de Risaralda, denunció la muerte de niñas embera chamíes recién nacidas, por causa de la realización de la clitoridectomía. Al parecer, algunas organizaciones feministas y personal de salud conocían que la clitoridectomía era frecuente en las comunidades chamíes de Risaralda, pero esto no había sido confirmado por las autoridades indígenas, ni se contaba con un caso documentado en esta materia.

A causa de esta denuncia algunas autoridades nacionales y departamentales comienzan a tomar medidas, pero hasta el momento son deficientes: en ninguna de ellas se contempla un proceso, ni charlas sobre educación sexual con personal idóneo.

Debido a que en Colombia la ablación genital femenina sólo ha sido objeto de investigación desde el año 2007 el tema aún se encuentra en un estado inicial y la mayoría de la información no ha sido publicada. Por esta razón el Semanario Voz buscó investigaciones que puedan resolver las diferentes inquietudes respecto al tema.

Para los años 2009 y 2011 la investigadora Raquel González Henao decide realizar un estudio antropológico con las mujeres de la comunidad embera chamí, para entender cuáles son las razones por las cuales se practica este hecho en los cuerpos femeninos.

La ablación como práctica cultural

Gracias al estudio de la doctora Raquel González Henao, se pueden comprender los significados y representaciones sociales en torno a la mutilación genital femenina, y estudiarlos en relación con los procesos de construcción de la identidad de la mujer.

Dentro de su proceso de construcción como mujeres, uno de los ritos establecidos por la cultura embera chamí es la ablación del clítoris. Esta práctica se ha identificado en comunidades chamíes de Risaralda y se tienen registros de que algunas otras de Caldas y Antioquia la mantuvieron en algún momento; las chamíes dan diferentes nombres a la ablación, la manera más frecuente de llamarla es “curación”, pero también se utilizan otras expresiones para referirse a ella, como “el arreglo” o “la operación”. Dichas denominaciones dan cuenta del significado que se otorga al procedimiento, que se supone consiste en arreglar, operar o curar un defecto en el cuerpo de las mujeres.

La idea según la cual las mujeres de la comunidad embera chamí ejercen esta práctica, es porque el clítoris es normal cuando tiene un tamaño pequeño, pero cuando sobresale constituye un defecto de nacimiento, que si no se corrige a tiempo conllevará graves consecuencias para la mujer, su familia y su entorno social.
En ciertas comunidades, según la creencia que se ha trasmitido por varias generaciones, si no se realiza la ablación, el clítoris sigue creciendo hasta parecerse a un pene o hasta alcanzar un tamaño que en el momento del acto sexual resulta incómodo. Estas interpretaciones culturales que tienen las mujeres de la comunidad embera son construidas con una mirada sexista y machista que ha sido impuesta en todas las culturas de Occidente a Oriente, a través de un concepto primitivo de la medicina.

Autonomía sexual femenina

Desde su comienzo la medicina ha estado bajo el dominio y estudio del hombre. En este campo se han cometido varios errores por los cuales aún sufrimos sus consecuencia. El cuerpo de la mujer ha sido estudiado y recriminado por la medicina en el momento en que esta lo cataloga como el cuerpo de un hombre pero al revés. Según esa tradición, las mujeres tenían deformidades en su aparato reproductor.

Los argumentos que dan las mujeres emberas para la mutilación genital del clítoris están orientados bajo dos razones: estéticas, puesto que las mujeres consideran que si el clítoris es demasiado grande “se ve feo”; y sociales, porque la mujer comenzaría a desear el placer sexual con tanta frecuencia como lo hacen los hombres. Algunas mujeres embera señalan que la niña que no es “operada” puede llegar a sentir atracción por otras mujeres.

Estas características enunciadas por ellas dan cuenta del rol que socialmente se les asigna a las mujeres y que consiste, básicamente, en la reproducción de la cultura y el cuidado de la familia.

A pesar de que es un rito que se ha instalado en la cultura emberá y que se considera fundamental para el desarrollo de las mujeres, el procedimiento es totalmente secreto. A diferencia de lo que ocurre con otros ritos de paso en los que participa toda la comunidad, de la “curación” solo se enteran la madre, la abuela y la partera que la realiza. En algunos casos, ni siquiera la madre participa del mismo, puesto que ocurre cuando ésta aún se encuentra en recuperación luego del parto.

Libertad sexual

Persisten representaciones sociales desde las cuales se limita la libertad y la autonomía de las mujeres sobre su cuerpo, dado que la cultura continúa delegando en otras y otros el control de la sexualidad. Las medidas que se requieren es la construcción de nuevos referentes culturales, donde el cuerpo y la sexualidad femenina sean comprendidos como esferas de dominio autónomo de las mujeres.

En ese orden de ideas, el abandono de la práctica es un reto importante, una transformación cultural a partir de la elaboración de nuevos referentes sobre la sexualidad femenina y de los elementos que configuran la identidad de género de las mujeres. Éste es un paso importante en el fortalecimiento de la autonomía de ellas, lo cual es condición necesaria para cambiar otras situaciones de violencia que viven en sus comunidades y frente a las cuales han levantado su voz de protesta.
Foto: Prensa rural. 

2/07/2015

Hacen jornadas por erradicación de mutilación genital femenina

Afecta a más de 125 millones de niñas en el mundo


Con motivo del Día Internacional de Tolerancia Cero a la Mutilación Genital Femenina (MGF), la Unión de Asociaciones Familiares (Unaf) celebra hoy y mañana, 5 y 6 de febrero, en esta capital española las “IV Jornadas Internacionales MGF: Respuestas para la prevención y la erradicación”.

El objetivo principal de las jornadas, que acoge CaixaForum, es buscar respuestas para la prevención y erradicación de esta práctica que afecta a más de 125 millones de niñas en todo el mundo y a medio millón en Europa, así como analizar la representación y el impacto social de su práctica.

Asimismo, pretenden incidir en la prevención como clave y en un enfoque global que hace imprescindible el compartir experiencias y estrategias de intervención adecuadas y eficaces.

Teresa Blat, presidenta de Unaf, dijo en la inauguración del evento que este año las jornadas analizarán dos “importantes novedades”: el Convenio de Estambul, primer instrumento vinculante para combatir la práctica en Europa, ratificado por España en 2014, y el Protocolo Común de Actuación Sanitaria ante la Mutilación Genital Femenina del Sistema Nacional de Salud.

Este Protocolo se dirige de manera especial a las y los profesionales de pediatría, ginecología y el servicio de atención primaria, explicó la presidenta de Unaf. Pero “también se dirige a madres, padres y familias y trata de lograr que firmen un compromiso de no practicar la MGF si regresan a sus países de origen”.

Carmen Molina, directora territorial y de planificación de UNICEF Comité Español, quien también participó en la mesa inaugural, destacó que los países con mayor prevalencia de MGF –sobre todo de África y Medio Oriente– tienen un crecimiento de población muy alto.

Por tanto, “se estima que en 2050, si no se mantuviera el trabajo de prevención y erradicación que se realiza en este momento, 192 millones de niñas y mujeres estarían en riesgo de sufrir ablación”.

El trabajo que realiza UNICEF en esa dirección se aplica en varios frentes. Por un lado, con los gobiernos para que no sólo se aprueben las leyes que prohíban la MGF, sino para que se pongan en marcha los mecanismos necesarios para que ésta se cumpla y se persiga el delito.

Por otro, con las comunidades, para que la práctica de ablación sea vista como algo dañino. Y sobre todo con las mujeres, para su fortalecimiento. “Una mujer formada y conocedora de sus derechos va a decir que no a la ablación, va a convencer a la comunidad, va a querer que su hija no la padezca”, dijo Molina.

La MGF es una práctica cultural con raíces muy “profundas y oscuras”, como el machismo y “cuesta mucho erradicarla”, sostuvo la representante de UNICEF, concluyendo que es necesario exigir a nuestros gobiernos que se inviertan fondos para la lucha por los derechos de las mujeres en aquellos países que la practican.

En la inauguración intervinieron también una representante de la Dirección General de Migraciones del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, Elena Alonso Ventura, y Sofía Sicilia, de Obra Social La Caixa.

Durante estos dos días, destacadas activistas nacionales e internacionales compartirán sus experiencias, tratando de analizar la situación actual y las buenas prácticas que se tienen en la prevención y lucha por la erradicación de la MGF.

Khady Koita, asesora senior de No Peace Without Justice y vicepresidenta de EURO-NET-FGM; Fatumata Djau Balde, presidenta de la Comisión Nacional para el Abandono de Prácticas Nocivas en Guinea Bissau, o Adriana Kaplan, antropóloga y directora de la Fundación Wassu UAB, serán algunas de las ponentes.
 

Por: Gloria López
Cimacnoticias/AmecoPress | Madrid.-


125 millones de niñas en todo el mundo sufren ablación


Día Internacional de Tolerancia Cero a la Mutilación Genital Femenina

UNAF celebra por cuarto año las jornadas internacionales para la prevención y la erradicación de la MGF

 Gloria López


Madrid, 05 febrero. 15. AmecoPress. Con motivo del Día Internacional de Tolerancia Cero a la Mutilación Genital Femenina, la Unión de Asociaciones Familiares (UNAF) celebra hoy y mañana, 5 y 6 de febrero, Madrid las “IV Jornadas Internacionales MGF: Respuestas para la prevención y la erradicación”.
JPG - 45.7 KBEl objetivo principal de estas jornadas, que acoge CaixaForum, es buscar respuestas para la prevención y erradicación de esta práctica que afecta a más de 125 millones de niñas en todo el mundo y a medio millón en Europa, así como analizar la representación y el impacto social de la práctica. Así mismo, pretenden incidir en la prevención como clave y en un enfoque global que hace imprescindible el compartir experiencias y estrategias de intervención adecuadas y eficaces.

Teresa Blat, presidenta de UNAF, ha manifestado en la inauguración del evento, que este año las jornadas analizarán dos “importantes novedades”: el Convenio de Estambul, primer instrumento vinculante para combatir la práctica en Europa, ratificado por España en 2014 y el Protocolo Común de Actuación Sanitaria ante la Mutilación Genital Femenina del Sistema Nacional de Salud.

Este Protocolo se dirige de manera especial a los y las profesionales de pediatría, ginecología y el servicio de atención primaria, según ha explicado la presidenta de UNAF. Pero “también se dirige a madres, padres y familias y trata de lograr que firmen un compromiso de no practicar la MGF si regresan a sus países de origen”.

Aumento de riesgo por crecimiento de población

Por su parte, Carmen Molina, directora territorial y de planificación de UNICEF Comité Español, que también ha participado en la mesa inaugural, ha destacado que los países con mayor prevalencia de MGF –fundamentalmente de África y Oriente Medio-, tienen un crecimiento de población muy alto. Por tanto, “se estima que en 2050, si no se mantuviera el trabajo de prevención y erradicación que se realiza en este momento, 192 millones de niñas y mujeres estarían en riesgo de sufrir ablación”
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El trabajo que realiza en UNICEF en esa dirección se aplica en varios frentes. Por un lado, con los gobiernos, para que no solo se aprueben las leyes que prohíban la MGF, sino para que se pongan en marcha los mecanismos necesarios para que esta se cumpla y se persiga el delito. Por otro, con las comunidades, para que la práctica de ablación sea vista como algo dañino. Y sobre todo, con las mujeres, para su fortalecimiento. “Una mujer formada y conocedora de sus derechos va a decir que no a la ablación, va a convencer a la comunidad, va a querer que su hija no la padezca”, ha dicho Molina.

Raíces profundas, como el machismo
La MGF es una práctica cultural con raíces muy “profundas y oscuras”, como el machismo y “cuesta mucho erradicarla”, ha reflexionado la representante de UNICEF, concluyendo que es necesario exigir a nuestros gobiernos que se inviertan fondos para la lucha por los derechos de las mujeres en aquellos países que la practican.

En la inauguración ha intervenido también una representante de la Dirección General de Migraciones del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, Elena Alonso Ventura, y Sofía Sicilia, de Obra Social La Caixa.

Durante estos dos días, destacadas activistas nacionales e internacionales compartirán sus experiencias, tratando de analizar la situación actual y las buenas prácticas que se tienen en la prevención y lucha por la erradicación de la MGF. Khady Koita, Asesora Senior de No Peace without Justice y Vicepresidenta de EURO-NET-FGM; Fatumata Djau Balde, presidenta de la Comisión Nacional para el Abandono de Prácticas Nocivas en Guinea Bissau, o Adriana Kaplan, antropóloga y directora de la Fundación Wassu UAB, serán algunas de las que intervengan. 

2/15/2014

La educación logra en Kenia que la ablación pase de ser imprescindible a ser una excepción


Un total de tres millones de niñas en el mundo sufren al año la mutilación genital

Redacción

Madrid, 10 feb. 14. AmecoPress/teinteresa.es.- Un total de tres millones de niñas en el mundo sufren al año la mutilación genital, pero la educación y la sensibilización han conseguido en comunidades de Kenia como Tharaka que la ablación, es decir, la extirpación total o parcial de los órganos sexuales externos de la mujer, pase de ser condición imprescindible para integrarse en la comunidad y casarse a ser una práctica que incluso se ve como "rara".
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 En el año 2000, en esta comunidad keniana perdida en la Kenia "profunda" y a cinco horas de coche de cualquier otra ciudad, unas 200 niñas sufrían la mutilación genital femenina.

 Catorce años después, en Tharaka, se puede decir que prácticamente se ha erradicado la práctica de la ablación, con dos, cuatro o incluso ningún caso al año, tal y como indica a Europa Press la fundadora de la Fundación Kirira y madrina de Ayuda en Acción Estrella Giménez, con motivo del Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina.

Giménez llegó por primera vez a Kenia con Ayuda en Acción un mes de agosto —el mes de las mutilaciones— y se quedó para enseñar a las tribus que ella no estaba mutilada y que en muchos países e incluso en otras tribus de Kenia no era lo normal.

Según recuerda, nada más llegar y al enterarse de que era el mes en que se practicaban las ablaciones, comenzaron a preguntar pero el tema era "tabú" allí. Ni las madres lo hablaban con las hijas ni estas lo comentaban entre ellas.

 Hoy en día, la Fundación Kirika llega a unas 100.000 personas y trabaja en 56 escuelas, donde explican a los alumnos lo que es la ablación, que no es necesaria y les advierten de sus peligros como la transmisión del sida, ya que muchas veces se practican varias ablaciones con la misma cuchilla.

Además, con el ’Club Antiablación’ que crean en las escuelas, intentan que no se mutile a las niñas y que estas puedan seguir estudiando a través de unas becas que conceden pues allí la educación secundaria es privada.

Hace años, el futuro que les esperaba era sufrir la ablación, abandonar la escuela y casarse, normalmente, con hombres mayores que ellas.

’Yo sí me caso con mujeres no mutiladas’

En cualquier caso, los hombres están cada vez más concienciados y, para seguir en esta dirección, la fundación organizó una campaña en la que los chicos llevaban camisetas con el mensaje ’Yo sí me caso con mujeres no mutiladas’. Además, Giménez explica que, a la hora de sensibilizar, se dirigen a los líderes de la comunidad —religiosos, políticos— para que el resto de habitantes siga su ejemplo.

Hasta tal punto han tenido éxito las campañas de la fundación —que cuentan con el apoyo de Ayuda en Acción— que algunas tribus de alrededor quieren participar en el programa. Por ello, Giménez apunta la necesidad de contar con más fondos para mantenerlo año tras año, y pide colaboración no solo para la creación de una escuela o una casa de acogida sino también para la campaña educativa en sí misma.

Desconocimiento y superstición

Acerca del porqué de esta práctica, Giménez ha apuntado que, tras hablar mucho con las mujeres kenianas, ha concluido que lo que les lleva a hacer pasar a sus hijas por el horror que ellas mismas sufrieron es "el desconocimiento" y la superstición, pues piensan que si una niña no está mutilada "está maldita" y los niños también van a nacer "malditos".

Además, la mutilación sigue siendo en muchas tribus "la única forma de integración" en la comunidad, de forma que si no son mutiladas, las niñas son apartadas y en un lugar como Tharaka, en el que no hay caminos ni servicios, "solo, no se puede subsistir".

Los ciudadanos pueden colaborar a través de la página web ’www.fundacionkirira.es’, apadrinando a una niña para que tenga acceso a la educación secundaria, apoyando a la casa de acogida o enviando un ’regalo antiablación’ para hacer una fiesta a las niñas que pasan a la edad adulta, como la que se suele hacer cuando practican la ablación, aunque sin mutilación genital.

Leer más:
 http://www.teinteresa.es/espana/educacion-Kenia-imprescindible-integrarse-excepcion_0_1079893738.html#WaQ1vqKtAyb2FveF

Foto: Archivo amecoPress. 

2/08/2014

“Tengo derecho a decir no a una práctica que perjudica mi vida”




6 de febrero, Día Mundial de la Tolerancia Cero a la Ablación

Jennifer Chepochepunyo Kibon, una de las tres mujeres de Kenia que han transmitido su testimonio de lucha contra la Mutilación Genital Femenina (MGF)





Madrid, 04 febrero. 14. AmecoPress. Jeniffer Chepochepunyo Kibon es una de las madres de la zona de Marigat (Kenia) que decidió no mutilar a sus hijas y Janet Naningoi Tumer es una joven keniata que se negó a sufrir la ablación. Ahora luchan contra la Mutilación Genital Femenina (MGF) y los matrimonios forzados en su país. Y lo hacen con la ayuda de mujeres como Tabitha Parteneu, encargada del proyecto de prevención de la ablación que World Vision realiza en Marigat. Se enfrentan a una tradición cultural que cada año es responsable de que en África 3 millones de niñas sufran la extirpación parcial de sus genitales externos, con dramáticas consecuencias físicas y psicológicas. Hoy han estado en Madrid, compartiendo su testimonio de lucha y de liberación.
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La MGF es una práctica que, a todas luces, se reconoce como una violación de los Derechos Humanos de las niñas, adolescentes y mujeres y que refleja cuán profunda es la discriminación hacia las niñas y mujeres en los países en los que se practica. Aunque no se sabe con certeza el origen de esta práctica, en pleno siglo XXI, la ablación se realiza en 28 países africanos, a pesar de que en 20 de ellos está penalizado. También se practica en algunos países del Medio Oriente y Asia, y en más de 12 países industrializados con población inmigrante con tradición de MGF.

Según datos de la OMS (informe de 2010), entre 100 y 140 millones de niñas y mujeres en todo el mundo han sufrido una forma de ablación o mutilación genital femenina, de los cuales alrededor de 91 millones son niñas africanas menores de 9 años. De acuerdo con los datos de Naciones Unidas, cada año 3 millones de niñas en África están en alto riesgo de sufrir la mutilación genital femenina.

Coincidiendo con el Día Mundial de Tolerancia Cero contra la Ablación, el 6 de febrero, y como parte de la campaña www.stopablacion.org, la ONG de desarrollo y ayuda humanitaria World Vision y el Centro Médico Dr. Palomo han organizado una jornada informativa sobre las consecuencias vitales, emocionales y médicas que tiene dicha práctica. Para ello, han invitado a estas tres mujeres keniatas que, en un momento de su vida fueron conscientes de los peligros de la ablación y de que “las mujeres también tenemos derechos”.
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Ignacio Palomo, médico especialista en Ginecología y Obstetricia, ha explicado las consecuencias de esta práctica que por lo general, además, se realiza en condiciones higiénicas deficientes, utilizando medios que van desde una navaja, una cuchilla, una lata, un vidrio roto o cualquier otro objeto que permita cortar. Posteriormente, a la herida se le colocan ungüentos, leche, ceniza, hierbas u otros elementos supuestamente cicatrizantes.

Las consecuencias dependen del tipo de operación, de si se ha realizado en las condiciones de esterilidad óptimas, de las habilidades de la persona que la realiza –generalmente una comadrona- y del estado de salud de la niña cuando es mutilada. Dolores, hemorragias, infecciones que pueden resultar mortales, transmisión de hepatitis o SIDA, infecciones de orina, dislocación de huesos (por la fuerte presión que ejerce el adulto que sujeta a la niña durante la operación), dolor y lesiones durante las relaciones sexuales, esterilidad, dificultad para dar a luz, fístula (con la consecuente incontinencia urinaria e incluso fecal), dolor menstrual, problemas de riñón, entre otras, son bastante habituales.

El doctor también ha explicado que desde el punto de vista psicológico, las mujeres a las que se les practica la ablación sufren nerviosismo, ansiedad, irritabilidad, depresión, inhibición de la libido, insensibilidad y trastornos de personalidad.

Educación

“Todos somos corresponsables” ha dicho Palomo, “y cortar de raíz esta práctica tiene que ver con la educación. Hemos comprobado que cuando las mujeres tiene acceso a una cultura diversa, empiezan a bajar las mutilaciones”.
Los testimonios de estas mujeres verifican la tesis del doctor. Fue a través de la educación que tuvieron conocimiento de las nefastas consecuencias que ablación tenía sobre ellas y también de sus derechos como mujeres.
“Tengo derecho a decir no a una práctica que perjudica mi vida”, ha afirmado categórica Jeniffer Chepochepunyo Kibon una de las madres de la zona de Marigat (Kenia) que decidió no mutilar a sus hijas. Para ello, tuvo que enfrentarse a su marido y pedir ayuda al jefe de su tribu para que le permitiera hablar con la gente y concienciar.
También la joven Janet Naningoi Tumer fue consciente de sus derechos a través de la información que le llegó por parte de su profesor. Fue rechazada por su familia por negarse a sufrir la MGF y apoyada por World Vision, se propuso estudiar y trabajar para que otras mujeres siguieran su ejemplo.

“Es necesaria una labor intensa de concienciación en las comunidades”, ha asegurado Tabitha Parteneu, que trabaja desde hace 6 años en Marigat, al oeste de Kenia, donde es directora del proyecto de prevención de la ablación de World Vision. En su intervención ha explicado cómo trabajan para desterrar las prácticas culturales dañiñas que incluyen tanto la ablación como los matrimonios forzados a edades tempranas. Y es que la ablación está ligada al derecho al matrimonio, a la capacidad para participar en determinadas ceremonias sociales e incluso al derecho a ser heredera en el caso de que el marido muera.

Una realidad que cambia lentamente gracias sobre todo al esclarecimiento. “Hablamos con las niñas y niños y les pedimos que nos ayuden a difundir la información; nos dirigimos también a las matronas, para que dejen de practicar la ablación y se conviertan en activistas con nosotras y ayudamos también a las niñas que se escapan de sus familias, ofreciéndoles los llamados Centros de Rescate, en donde se realiza un trabajo orientado a la reconciliación entre la niña y la familia”, contaba Tabitha en la rueda de prensa.

World Vision es una OHG de desarrollo y ayuda humanitaria que lleva varios años poniendo en marcha proyectos de prevención de la ablación o mutilación genital femenina en países como Kenia, Malí o Somalia. Se trata de programas a través de los cuales se explica a las comunidades las consecuencias que la ablación supone para la salud física y psicológica de las niñas y para desterrar prejuicios y mitos que sostienen esta práctica. Susana Oliver, directora de proyectos de la organización en España, que ha intervenido en la rueda de prensa, ha pedido colaboración para conseguir apoyo a estos proyectos. La organización ha creado la web www.stopablación.org donde es posible informarse sobre esta realidad y apoyar.

Foto: archivo Amecopress 

7/24/2013

Más de 30 millones de niñas en riesgo de sufrir mutilación genital


INTERNACIONAL
   Todavía se práctica en 29 países de África y Medio Oriente

Por: Anaiz Zamora Márquez
Cimacnoticias | México, DF.- 

Pese a que en años recientes la práctica de la mutilación genital femenina disminuyó en algunos países de África y Medio Oriente, aún existen más de 30 millones de niñas en riesgo de ser víctimas de esta grave violación a sus Derechos Humanos (DH).

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) dio a conocer ayer su más reciente informe “Mutilación/ablación genital femenina: Resumen estadístico y exploración de la dinámica de cambio”, en el que da cuenta de la discrepancia que existe entre el escaso apoyo a la mutilación y la alta prevalencia de la práctica.

Basado en información recopilada en 29 países donde la práctica se concentra, el informe alerta que más de 125 millones de mujeres y niñas vivas actualmente fueron víctimas de esta mutilación.

De acuerdo con el documento, los cambios en la prevalencia de la práctica –derivada de los constantes esfuerzos que se han realizado a nivel internacional para detenerla– varían de manera independiente en cada país, comunidad o Estado.

Pues existen naciones donde la mutilación genital ha disminuido en los últimos años, pero en algunos casos hay cambios sólo en las formas en la que se lleva a cabo el procedimiento y en otros países la incidencia en la ablación genital se mantiene sin modificación.

También advierte que hay lugares donde la práctica es limitada en ciertos sectores, por lo que se desconoce el número exacto de niñas víctimas de ello.

Por ejemplo en las regiones de Ghana y Togo (países de África donde la prevalencia es más elevada) el 60 y 28 por ciento de las mujeres entre 45 y 49 años, respectivamente, fueron víctimas de la mutilación en comparación con el 16 y el 3 por ciento de las niñas entre 15 y 19 años que padecieron esa práctica.

Existen partes del mundo como Djibouti, Níger, Senegal y Somalia (también en el continente africano), donde una de cada cinco niñas sufrió la forma más radical de la práctica conocida como infibulación, que consiste en el corte y cocido de los genitales dejando sólo un espacio para la orina y el sangrado vaginal.

Esta práctica, de acuerdo con el informe, también disminuyó con el paso del tiempo; los datos de Djibouti dan cuenta de ello, pues el 83 por ciento de las mujeres entre 45 y 49 años de edad fueron cerradas mediante el cocido, en comparación del 42 por ciento de las niñas entre 15 y 19 años que sufrieron el mismo procedimiento.

UNICEF también da cuenta de que en el 50 por ciento de los países con datos disponibles las niñas sufren la mutilación antes de los cinco años.

Existen países africanos como Chad, Egipto y Somalia, donde la práctica es utilizada para marcar la transición de las niñas a la vida adulta, por lo que el 80 por ciento de ellas lo padecen entre los 5 y 14 años de edad.

Un apartado del documento señala qué es lo que piensan las niñas y mujeres de estos países sobre la práctica; en la mayoría, la población femenina considera que la mutilación genital debe terminar; en países como Ghana, Togo y Níger la proporción de estas mujeres llega a 60 por ciento.

En 11 países al menos el 10 por ciento de mujeres y niñas que fueron víctimas de la práctica dijeron no ver ningún beneficio en ella; esta proporción llega a casi 50 por ciento en Benín y Burkina Faso, y a 59 por ciento en Kenia.

El informe añade que la práctica está relacionada con algunos grupos étnicos, lo que sugiere que son las normas sociales de estos sectores (relacionadas con el concepto de culpa y buena conciencia) lo que influye en la ocurrencia del procedimiento, y advierte que al no estar erradicada, más de 30 millones de niñas están en riesgo de ser víctimas de la ablación genital.

Por lo que UNICEF recomienda a estos países “tener en cuenta las diferencias entre los grupos de población dentro y fuera de las fronteras nacionales”, pues los planes para su erradicación no deben aplicar estrategias uniformes en todo el territorio de un país.

También sugiere motivar el cambio en las actitudes individuales sobre la práctica, visibilizar las actitudes ocultas que favorecen su abandono, aumentar la participación de la población masculina en la erradicación, así como empoderar a las niñas, por ejemplo a través de diálogos intergeneracionales, donde no sea aceptado el procedimiento.

2/07/2013

En riesgo 30 millones de niñas por mutilación genital

INTERNACIONAL
VIOLENCIA
   Aunque ha disminuido, la práctica persiste: ONU

Especial | retomada del sitio kaosenlared.net
Por: Vivian Collazo
Cimacnoticias/PL | Ginebra.- 

Al menos 120 millones de niñas y mujeres sufrieron mutilación genital, una práctica que según datos del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha disminuido en los últimos años.

Sin embargo, estimaciones de la agencia internacional indican que aun cuando el progreso es importante, 30 millones de menores de 15 años de edad todavía pueden estar en peligro.

Los avances alcanzados demuestran que es posible poner fin a la mutilación genital femenina, declaró Anthony Lake, director ejecutivo de UNICEF, quien consideró necesario acabar con esa práctica para ayudar a millones de mujeres a llevar una vida más saludable.

En 2008 el Fondo de Naciones Unidas para la Población (UNFPA) y UNICEF iniciaron un programa para evitar la mutilación genital en actuales y futuras generaciones, lo que permitió que unas 10 mil comunidades de 15 naciones renunciaran a ella.

También en 2012 más de mil 700 comunidades africanas declararon públicamente su compromiso de erradicarla.

La capacitación de las mujeres y las niñas es clave para romper el ciclo de discriminación y violencia, así como para la promoción y protección de los Derechos Humanos (DH), incluida la salud sexual y reproductiva y los derechos reproductivos, aseveró Babatunde Osotimehin, director ejecutivo de UNFPA.

Trabajando con los gobiernos y la sociedad civil, UNFPA y UNICEF han podido lanzar con éxito un enfoque basado en los DH, respetuoso con las culturas, para poner fin al problema, agregó el experto con motivo del Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina.

La ablación genital incluye una variedad de procedimientos; en el 80 por ciento de los casos consiste en la escisión del clítoris y los labios menores; su forma extrema, la infibulación, implica la extirpación de casi todos los genitales externos.

Dado su carácter privado, es imposible calcular cuántas son las víctimas mortales, pero se sabe que muchas jóvenes mueren desangradas o a causa de una infección en las semanas posteriores al hecho, señalan especialistas.

Las que sobreviven –resaltan– sufren en adelante dolorosas menstruaciones, enfermedades inflamatorias pélvicas, formación de abscesos y quistes, infecciones urinarias y una pérdida casi total de sensibilidad. Algunas mujeres pueden quedar infértiles.