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9/26/2020

Condenan feminicidio de dos niñas en Nicaragua

 

Managua, Nic. En la parada de buses frente a la Universidad Centroamericana (UCA) de Managua, en el centro de la capital, dos mujeres desafiaron la prohibición del gobierno de realizar marchas o protestas, para manifestar su repudio al feminicidio de dos niñas en la Costa Caribe Norte de Nicaragua.

En la rápida protesta gritaron a coro: ¡las niñas no se tocan, no se violan no se matan!, durante algunos minutos, luego se fueron a prisa antes de ser arrestadas por la policía.

Diferentes voces desde el gobierno y la sociedad civil en Nicaragua condenaron el feminicidio de las hermanas de 10 y 12 años de edad, ocurridas en una zona rural del municipio de Mulukukú, en el Caribe Norte de Nicaragua.

Foto cortesía del Canal 7 de Mulukukú

La vicepresidenta Rosario Murillo, al condenar los hechos, informó que el presidente Daniel Ortega orientó a la Corte Suprema de Justicia preparar un anteproyecto de ley para reformar el Código Penal y castigar con cadena perpetua los crímenes de odio y no permitir los indultos para las personas que cometan estos delitos. El Código Penal actualmente establece una pena máxima de 30 años para los asesinos.

La Federación de organizaciones no gubernamentales que trabajan por los derechos de la niñez y la adolescencia (CODENI), demandó al “Estado nicaragüense asumir y cumplir su rol de garante y protector de los derechos de la niñez y la adolescencia, disponiendo de los recursos humanos y económicos necesarios y voluntad política para garantizar la aplicación del sistema de protección de niñas, niños y adolescentes”. 

La CODENI condenó las reiteradas violaciones y abusos sexuales que se cometen contra la niñez y la adolescencia, cuya violencia de género en el 2020 ha cobrado la vida de 11 niñas y adolescentes víctimas de feminicidio.

Para Elia Palacios, del Colectivo de Mujeres Axayacatl de la ciudad de Masaya, al oriente de Managua, lo que cabe es aplicar la Ley 779, Ley Integral Contra la Violencia hacia las Mujeres, la cual establece medidas preventivas para estos casos y el castigo para los agresores.

La defensora dijo que el agresor, un hombre de 33 años de edad, era el principal responsable y debe ser sancionado con todo el rigor de la ley, pero además reclamó al Estado por la indefensión que viven las niñas y las mujeres en Nicaragua.

“Son los agresores, pero también el Estado cuando no sanciona, cuando no previene, cuando no atiende esta problemática, cuántas niñas más tienen que ser abusadas o asesinadas para que el Estado se dé cuenta que tienen que dar una respuesta oportuna y de calidad, que tienen que monitorear y revisar de qué manera está actuando su personal en la llamada ruta de acceso a la justicia”, dijo Palacios.

La mamá de las víctimas relató a medios locales que la niña de 12 años había sido violada en dos ocasiones y que fue a presentar la denuncia ante la policía y no le dieron respuesta.

El Estado a través de sus instituciones también es responsable por estos hechos de violencia contra las niñas, adolescentes y mujeres, al no investigar las denuncias ni dar seguimiento a los casos, dijo por su parte Martha Flores, de la organización Católicas por el Derecho a Decidir.

Pero además las mujeres no pueden salir ni a las calles a exigir justicia porque el gobierno, desde septiembre de 2018, prohibió todo tipo de protestas opositoras o de reclamos sociales, como este caso, lamentó Flores, quien agregó que a pesar de la censura van a seguir demandando justicia.

La Red de Mujeres Contra la Violencia (RMCV) calificó de farsa la propuesta del gobierno de reformar el Código Penal para castigar con cadena perpetua a los asesinos, pues señalan que son las mismas autoridades las que han liberado a los agresores.

Mediante redes sociales la RMCV señaló que “los mismos que no atienden las denuncias de abusos y violaciones en contra de niñas y mujeres, los mismos que mandan a mediar a las víctimas con sus agresores. El mismo Estado que ha liberado a muchos otros femicidas/feminicidas, violadores y delincuentes, vienen ahora con otra medida contradictoria a lo que en la práctica están haciendo. ¡Basta ¡”

Unas 20 mujeres que salieron a la céntrica carretera a Masaya a protestar por el asesinato de las niñas, denunciaron que fueron golpeadas y desalojadas por la Policía Nacional.

Las manifestantes narraron que mientras realizaban la protesta de forma pacífica a la orilla de la carretera sin interrumpir el tráfico ni dañar ninguna propiedad, fueron agredidas por la policía que irrumpió con violencia en el lugar y les arrebataron sus teléfonos celulares y sus pañoletas de colores verde y morado.

20/NR/LGL

10/22/2015

Guerrero, Oaxaca y Chiapas, con tasa más alta de muerte infantil


   En AL, 4 millones de nacimientos no están registrados: informe


En 20 años, muchos países de América Latina (AL) lograron la reducción de 64 por ciento en mortalidad infantil, sin embargo persiste una brecha de inequidad en la supervivencia de la niñez en las naciones.

Las regiones más pobres, los países menos desarrollados y las poblaciones en condiciones más desfavorecidas y marginalizadas, siguen registrando las mayores tasas de mortalidad materno- infantil.

Así se expuso en el diálogo “La búsqueda de equidad en la salud materna, neonatal e infantil en las Américas”, que sostuvieron especialistas internacionales que buscan impulsar estrategias para garantizar la igualdad de oportunidades.

Como parte de la Conferencia Global Sobre Salud Materna y Neonatal (GMNHC, por sus siglas en inglés) –que concluye hoy en esta capital–, el diálogo reunió al Grupo Regional para la Reducción de la Mortalidad Materna, a la alianza Una promesa Renovada para las Américas, y a la Alianza Neonatal.

En la sesión se presentaron los resultados del “Informe regional de equidad en la salud 2015”, en el que se recuerda que muchos de los esfuerzos para lograr la cobertura universal en salud comenzaron en los años 90, y que desde ese momento se han logrado “progresos notables”.

Entre ellos, la reducción de 64 por ciento en la mortalidad infantil a lo largo de los últimos 20 años, sin embargo persisten diferencias importantes en la cobertura entre las poblaciones más desfavorecidas.

La evidencia demuestra, por ejemplo, que en Bolivia la tasa de mortalidad perinatal es tres veces mayor entre las hijas e hijos de las mujeres sin escolaridad, que en aquellas con educación secundaria o más, mientras que en El Salvador es dos veces mayor.

La mayoría de las diferencias encontradas en la mortalidad perinatal, neonatal, infantil y en menores de cinco años de edad se relacionan con los ingresos y la escolaridad de la madre.

En México, la tasa promedio nacional de defunciones en menores de cinco años en 2013 fue de 15.78 por cada mil nacidos vivos, no obstante, en estados con mayores índices de pobreza y desigualdad se presentan tasas considerablemente mayores, como en Guerrero (19.4), Oaxaca (19.3), y Chiapas (19.2).

En los países de AL con datos desagregados, la tasa de mortalidad infantil (TMI) es mayor en los grupos más pobres y entre las y los niños cuyas madres no tienen educación.

Las brechas más amplias están en Bolivia, donde los más pobres tienen una TMI de 89 muertes por cada mil nacidos vivos contra 26 decesos entre los más ricos, y en República Dominicana, donde la TMI entre los más pobres es de 37 contra 13 entre los más ricos.

Esto se debe en gran medida, según el informe presentado, a que los ingresos, el lugar de residencia y la educación de la madre están directamente relacionadas con su capacidad para acceder a por lo menos cuatro visitas prenatales, asistencia capacitada en el parto, registro de nacimiento y chequeo postnatal para el recién nacido.

En ese sentido, se destaca que aunque más de 80 por ciento de las mujeres en 20 países de AL y el Caribe tuvieron acceso a por lo menos cuatro visitas prenatales durante su último embarazo, se mantienen grandes desigualdades.

En Haití y Nicaragua, por ejemplo, la diferencia en acceso a por lo menos cuatro visitas prenatales entre las mujeres más pobres (51 por ciento en Haití y 61 por ciento en Nicaragua), y las más ricas (88 por ciento en Haití y 92 por ciento en Nicaragua) es de más de 30 puntos porcentuales.

Han sido documentadas tasas mayores de morbilidad y mortalidad entre mujeres indígenas que entre mujeres no indígenas: se ha calculado que en Guatemala las indígenas pueden tener una tasa de muerte materna tres veces mayor que sus contrapartes no indígenas.

Las barreras de acceso al registro de nacimiento son otra evidencia de la inequidad en la región: es más probable que a las niñas y niños sin registro les sea negado el acceso a los servicios de salud y educación. En AL y el Caribe, aproximadamente cuatro millones de nacimientos no están registrados.

Abordar las desigualdades y aportar una cobertura universal es un imperativo para lograr una equidad en salud; el ingreso, el nivel de escolaridad, el género o el grupo étnico son determinantes fundamentales en AL para acceder a una atención de salud pertinente y de calidad, señala la investigación.
  


Foto: Fabiana Frayssinet/IPS
Por: Anaiz Zamora Márquez
Cimacnoticias | México, DF.-