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8/23/2025

En 2025 más de 20 millones de mexicanas permanecen en pobreza: INEGI

 

El pasado 13 de agosto, el INEGI dio a conocer los resultados sobre pobreza multidimensional, es decir, aquella en donde los ingresos son insuficientes para adquirir bienes y servicios que se requieren para satisfacer sus necesidades y de la cual no se tiene garantizado el acceso a educación, servicios de salud, seguridad social, calidad y espacios de la vivienda, servicios básicos de vivienda, y alimentación.

Recordemos que en junio de 2025 se hizo oficial la extinción del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), organismo autónomo descentralizado cuya función era generar información sobre las políticas sociales y la medición de la pobreza en México en donde también se visibilizaba datos sobre mujeres en este ámbito, desde entonces, fue el INEGI quien absorbió sus funciones.

De acuerdo con los resultados del análisis, alrededor de 38.5 millones de personas viven pobreza multidimensional donde 3 de cada 10 personas mexicanas se encontraban en esta situación. De forma desglosada se mostró que 31.5 millones están en pobreza moderada y 7 millones en pobreza extrema. Las entidades en donde se concentró fueron Chiapas (66 %), Guerrero (58.1%), Oaxaca (51.6 %), Veracruz (44.5 %) y Puebla (43.4%).

Asimismo, el estudio mostró que la pobreza multidimensional afecta principalmente a los siguientes grupos de población: 38.7% de la población infantil y adolescentes, 23.6% población adulta mayor, 32.3% de la población afrodescendiente, 45.8% en el sector rural, 25% en el sector urbano, 32.9% con personas con alguna discapacidad, 66.3% personas hablante de una lengua indígena, 28.9% de hombres y 30.1% de mujeres.

Respecto a los indicadores de este tipo de pobreza se encontró que 24.2 millones contaban con rezago educativo, 44.5 millones tenían carencia a servicios de salud, 62.7 millones no contaban con seguridad social, 10.3 millones no tenían calidad y espacios de la vivienda, 18.4 millones les faltaban servicios básicos de vivienda, y 18.8 millones no contaban con alimentación de calidad.

Fuente: INEGI. Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), 2016, 2018, 2020, 2022 y 2024.

Cuando hablamos de mujeres, existe una tendencia donde la pobreza las afecta con mayor frecuencia, esto se conoce como la feminización de la pobreza. Desde una mirada interseccional, afecta en mayor medida a las mujeres y niñas que son jóvenes, indígenas, afrodescendientes y habitantes de zonas rurales. Por ejemplo, en el estudio se mostró que el 37.5% de mujeres de la población pobre que hablan una lengua indígena, se encuentra en pobreza moderada y el 37% está en pobreza extrema.

Son los nudos estructurales de la desigualdad de género como la división sexual del trabajo, la desigual organización social del cuidado, la desigualdad socioeconómica y la persistencia de la pobreza; los que refuerzan una crisis para el desarrollo de las mujeres.

No obstante, el reciente análisis sobre la pobreza en México continúa sin incluir datos desagregados que permitan visibilizar las barreas que enfrentan las mujeres y actuar en relación a ellas. Además, los resultados presentados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), muestran una reducción de cifras en comparación con años anteriores, en donde de 2016 a 2026 disminuyó la pobreza de 43.5% a 29.6%.

Anteriormente, Cimacnoticias documentó que el diagnostico que el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) presentó al gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo, sobre la pobreza en México un mes antes que su sexenio arrancara oficialmente. En este documentó se expuso que, de 9.1 millones de personas en pobreza extrema, 52.8% fueron mujeres de las cuales contaban con tres o más carencias sociales como seguridad social, alimentación, vivienda o rezago educativo.

Respecto a otros indicadores, CONEVAL encontró que en los hogares liderados por mujeres hubo inseguridad alimenticia moderada (18.4%) y severa (14.2%); la brecha educativa entre mujeres y hombres en situación de pobreza fue a partir de los 50 años; el 90.6% de las mujeres pobres accedieron a servicios de salud de forma indirecta; 12% de mujeres pobres contaba con vivienda; y para el 70% de las mujeres pobres, sus ingresos provinieron de fuentes directas.

En consecuencia, la institución recomendó detectar las áreas en donde existen brechas significativas en cuanto al ingreso y el acceso a derechos sociales, ayudar a los responsables de la toma de decisiones para diseñar y priorizar intervenciones que aborden las necesidades más urgentes de la población, redistribución de recursos de forma más equitativa priorizando a las poblaciones que más lo necesitan, y diseñar intervenciones especificas con datos precisos. Este último, continua sin presentarse ante la falta de un desglose por sexo.

Para erradicar pobreza en mujeres de 60-64 años, CONEVAL presenta diagnóstico dirigido a gobierno de Sheinbaum – cimacnoticias.com.mx

10/05/2024

Hay 243 millones más mujeres en pobreza que hombres: Cerrar brecha tomaría 137 años

 

De acuerdo con las proyecciones de la organizaciones, terminar con la pobreza extrema de las mujeres y niñas tomaría 137 años si esta tendencia se mantiene.

La Organización de las Naciones Unidas en conjunto con UN Women, han presentado el informe final «Progress on the sustainable development goals 2024″, esto de camino a consolidar la Agenda 2030 y reconocer que las brechas para el desarrollo de las niñas, adolescentes y mujeres se mantiene como un compromiso internacional sin cumplir.

La pobreza, la inequidad, la inseguridad social y la nula perspectiva de género a nivel global continúa pasando factura; la sustentabilidad de la vida y el goce de esta, aún no es una realidad para las mujeres y niñas, especialmente, para aquellas que habitan en países en vías de desarrollo.

Uno de los indicadores más preocupantes de Naciones Unidas, es la pobreza y es que son las mujeres quienes ocupan la mayoría de la «extrema pobreza«, representando el 9.8% de la población global, esto quiere decir, que hay 24. 3 millones más de mujeres en esta situación que hombres.

¿Cuáles serían unas primeras alternativas para combatir este fenómeno? Entre las primeras indicaciones, se encuentra la atención y seguridad brindada por el Estado, esto a través de pensiones para madres y apoyos sociales para las familias más precarizadas.

El eje donde Naciones Unidas pone el acento es en las madres y es que, sólo 3 de cada 10 mujeres y sus recién nacidos tienen acceso a beneficios de maternidad que se traducen en tranquilidad, alimentación de calidad para ella y su bebé, soltura para realizar los cuidados y acceso a servicios de salud.

Al consultar el International Labour Organizations Estimates, se encuentra que América Latina y el Caribe mantiene una brecha en los programas de protección del Estado, pues mientras el 63.3% de los beneficiarios son hombres, el 59% son mujeres.

Alimentación y feminización de la pobreza

«Ellas sostienen la seguridad alimentaria de su hogar», advierte UN Women, pero también, juegan un rol fundamental en los sistemas alimentarios a nivel global como trabajadoras al producir 1 de cada 3 alimentos, como distribuidoras del producto, comerciantes y consumidoras, sin embargo, a nivel global las brechas de inseguridad alimentaria continúan vigentes.
Según el órgano, las mujeres tienden a realizar trabajos sin recibir un pago a cambio o bien, acceden con mayor incidencia a salarios muy precarizados. En un mapeo general, se encontró que las mujeres perciben un 24% menos de ganancias en sus tierras agrícolas a diferencia de los hombres que pueden trabajar exactamente los mismos productos en la misma extensión de tierra y recibir mayor retribución.
Asimismo, se advierte que a nivel internacional, las trabajadoras agrícolas ganan 18.4% menos que sus congéneres. Si tan sólo se pusiera un esfuerzo por parte de los Estados de todo el mundo para que las mujeres recibieran un pago justo y la brecha de género agrícola se cerrara, entonces, se traerían consigo beneficios importantes, como terminar con la inseguridad alimentaria de 45 millones de personas y el ingreso de 58 millones de mujeres aumentaría, permitiéndoles seguir trabajando, cosechando y produciendo alimentos; arma fundamental en el combate del hambre mundial.
Sin embargo, antes de que se comience a trabajar por mejorar el empoderamiento de las mujeres y sus salarios, esencialmente, se les debe garantizar el acceso a la tierra. De acuerdo con la ONU, en 40 de 46 países, ser dueñas de la tierra resulta «difícil» o «casi imposible» para las mujeres.

Fuente: Cimac Foto


Sobre la línea de la inseguridad alimentaria, la realidad no es muy diferente. Tras la pandemia de COVID-19, este fenómeno se recrudeció particularmente entre las mujeres e impacta al 26.7% de las adultas y un 25% a los hombres; una diferencia de 1.7 puntos porcentuales que, de hecho, resulta abismal -considerando la población global- y que se traduce en una brecha total de 47.8 millones de mujeres, esto es más que la población de Perú, Chile, Bolivia e incluso, que Argentina.
En América Latina y el Caribe, 3 de cada 10 mujeres se encuentran en «moderada» inseguridad alimentaria, mientras que en situación de «severa inseguridad», lo están el 9.2% de las mujeres. La única región en el mundo que se asemeja a estas cifras, es la de África del Norte y Asia Occidental.

Acceso y recolección de agua: Fomento de la feminización de la pobreza

A nivel global 1.8 billones de personas viven en hogares donde se tiene que recolectar agua potable, en el 70% de estas casas, quienes son responsables de esta ardua tarea son las mujeres y las niñas quienes dedican buena parte del día a desempeñar esta tarea contenida en su trabajo de cuidados; recorren grandes distancias y en algunos casos, les toma horas completar esta labor de acarreo de agua.
De acuerdo con Naciones Unidas, esta situación termina por repercutir en la vida de las adolescentes y niñas, pues les obstaculiza acceder a oportunidades de escuela, dedicarse a otras actividades de estudio e incluso, de descanso, En añadidura, también las coloca en situación de vulnerabilidad ante la probabilidad de un accidente, de lastimarse e incluso, de ser víctimas de acoso / abuso sexual.


De acuerdo con la organización, a nivel global, las mujeres, adolescentes y niñas dedican 250 millones de horas por día; 3 veces más que lo que dedican los hombres y niños a esta misma actividad. Lo más preocupante es que son ellas quienes tienen menor facultad para discutir otros sistemas de acarreo o tomar decisiones sobre el manejo de este recurso.
Por parte de los Estados tampoco existen soluciones concretas que permitan a las niñas y mujeres acceder a este recurso de una manera más rápida, eficiente y sobre todo, segura. Como se advertía, no se trata sólo del recurso -que si bien fundamental-, la tirada va más allá y está estrechamente relacionada con la pobreza del tiempo, el acceso a la educación, al autocuidado y a la libertad de este trabajo que ha sido amalgamado a las mujeres y niñas del mundo.
De hecho, sólo el 15% de los países a nivel global ha implementado sistemas y planes de acceso al agua con perspectiva de género e interseccionalidad, donde se contemplen los riesgos, peligros y cuidados de las mujeres pertenecientes de comunidades indígenas, sector donde se recrudece este trabajo de acarreo y recolección de agua.

3/16/2024

Una de cada diez mujeres en el mundo vive en pobreza extrema

 ipsnoticias.net

Corresponsal de IPS
Una mujer indígena con su hijo en el departamento de Nariño, suroeste de Colombia. La pobreza afecta de manera desproporcionada a las mujeres en todo el mundo, y requiere inversiones para la paz, a fin de detener los conflictos y destinar los recursos a la educación, salarios justos e igualitarios, e incrementar los beneficios sociales, según ONU Mujeres. Imagen: Karen González / OPS   

NACIONES UNIDAS – Una de cada 10 mujeres en el mundo vive en pobreza extrema, situación potenciada en los territorios que son escenario de conflictos, recordó en una declaración este viernes 8, Día Internacional de la Mujer, la agencia de las Naciones Unidas para la igualdad de género, ONU Mujeres.

El número de mujeres y niñas que viven en zonas de conflictos armados se duplicó desde 2017, y ahora, más de 614 millones de mujeres y niñas viven en zonas afectadas por conflictos, donde las mujeres tienen 7,7 veces más probabilidades de vivir en la pobreza extrema, señaló el mensaje de la entidad.

Según sus proyecciones, el cambio climático dejará hambrientos a 236 millones más de mujeres y niñas de aquí a 2030, el doble que los hombres (131 millones).

El cambio climático “está acelerando las persistentes brechas de pobreza. A medida que se intensifica la competencia por recursos escasos, los medios de vida se ven amenazados, las sociedades se polarizan más y las mujeres soportan una carga cada vez más pesada”, resumió el texto de ONU Mujeres.

Recordó también estudios según los cuales en la edad laboral óptima, solo 61 % de las mujeres están en la fuerza laboral, frente a 90 % de los hombres.

“No podemos seguir perdiendo el dividendo de la igualdad de género. Más de 100 millones de mujeres y niñas podrían salir de la pobreza si los gobiernos priorizaran la educación y la planificación familiar, salarios justos e igualitarios, y ampliaran los beneficios sociales”, afirmó el mensaje de la organización.

Por ello, ONU Mujeres “pide al mundo invertir en las mujeres como la mejor manera de acelerar el crecimiento económico y construir sociedades más prósperas y equitativas”.

La entidad considera que eso es particularmente urgente cuando la guerra y las crisis están erosionando los logros de décadas de inversiones en igualdad de género.

La declaración recordó que “desde Medio Oriente hasta Haití, Sudán, Myanmar, Ucrania, Afganistán y otros lugares, las mujeres pagan el precio más alto por conflictos que no son su culpa. La necesidad de paz nunca ha sido más urgente”.

“Se podrían crear casi 300 millones de puestos de trabajo para 2035 mediante inversiones en servicios de atención, como la provisión de guarderías y cuidados para personas mayores”, de acuerdo con ONU Mujeres.

Y cerrar las brechas de género en el empleo “podría aumentar el producto interno bruto per cápita en un 20 %, en todas las regiones”.

Lamenta que “la realidad actual está lejos de esto”, pues los programas dedicados a la igualdad de género representan solo cuatro por ciento de la asistencia oficial para el desarrollo.

En cambio, se necesitan 360 000 millones de dólares adicionales por año en los países en desarrollo para lograr la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.

Es una cifra elevada pero “menos de una quinta parte de los 2,2 billones (millones de millones) de dólares empleados a nivel mundial en gastos militares en 2022”, destacó la declaración.

“Ante todo debe haber una inversión en paz”, seguida de inversiones con leyes y políticas que promuevan los derechos de las mujeres y las niñas.

Otras inversiones deben hacerse en la transformación de normas sociales que plantean barreras a la igualdad de género; en garantizar el acceso de las mujeres a la tierra, la propiedad, la atención sanitaria, la educación y el trabajo decente, y en financiar redes de grupos de mujeres en todos los niveles.

ONU Mujeres pide a los Estados miembros en la Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer, que comenzará en Nueva York el 11 de marzo, que respalden con recursos sus compromisos en materia de igualdad de género.

Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, en su salutación por el Día Internacional de la Mujer celebró los avances en la lucha por la igualdad, pero recordó que las niñas y las mujeres “aún enfrentan inmensos obstáculos”.

“Miles de millones de mujeres y niñas enfrentan marginación, injusticia y discriminación, mientras la persistente epidemia de violencia contra las mujeres deshonra a la humanidad. Nuestro mundo todavía refleja milenios de relaciones de poder dominadas por los hombres”, expresó Guterres.

El derecho en la materia “está siendo atacado, con una feroz reacción contra los derechos de las mujeres. Al ritmo actual, faltan unos trescientos años para la igualdad jurídica. Debemos avanzar mucho más rápido”, agregó el titular de la ONU.

A-E/HM

6/04/2022

Los ricos se hicieron más ricos, mientras las mujeres sufren las peores consecuencias económicas por la pandemia

  

El Comité de Oxford de Ayuda contra el Hambre (Oxfam, por su abreviatura en inglés) publicó un informe sobre la desigualdad a nivel global. El archivo titulado Las desigualdades matan coloca a la violencia económica como una de las principales causas de desigualdad a nivel global; además, revela que esta violencia empobrece de manera desproporcionada a las mujeres.

Las más afectadas por la pandemia

En muchos países, las estructuras políticas, económicas y sociales están diseñadas para favorecer la riqueza de unos cuantos y mantener empobrecido al resto, a esta violencia sistemática se le conoce como violencia económica. Su presencia en nuestra sociedad es tal que, de acuerdo con Oxfam, los 10 hombres más ricos del mundo duplicaron sus riquezas durante la pandemia de COVID-19.

Mientras ellos acumulaban más dinero, la economía del 99 por ciento de la población mundial se deterioraba. Dentro de ese gran 99 por ciento, las mujeres fueron las más afectadas al tener que realizar más trabajo no remunerado relacionado con los cuidados y las labores domésticas.

“Conjuntamente, 252 hombres poseen más riqueza que los mil millones de mujeres y niñas de África, América Latina y el Caribe”.

Oxfam

Según los datos obtenidos por Oxfam, en 2021 las mujeres dejaron de percibir unos 800 mil millones de dólares de ingresos, a pesar de la paulatina reactivación económica y el cese a las restricciones pandémicas en diferentes partes del globo. ¿La razón? En primer lugar, el desempleo y los confinamientos. 

La rama de servicios fue una de las más golpeadas por el desempleo tras el cierre de restaurantes, hoteles y negocios similares; negocios en los que la mayoría del personal son mujeres.

Las mujeres que perdieron sus empleos tuvieron que quedarse en sus hogares al cuidado de sus hijos e hijas, quienes no iban a la escuela; y de sus esposos u otros familiares, quienes tampoco podían salir. 

Oxfam explicó que 13 millones de mujeres a nivel mundial enfrentan esta situación desde el 2021. Tan solo en América Latina, la tasa de ocupación entre las mujeres se ha reducido en un 9.4 por ciento. De acuerdo con la organización, en términos del desempleo masculino la recuperación será rápida, pero para ellas no se augura un buen camino. 

A la par, millones de mujeres realizan trabajos de cuidado y labores domésticas sin remuneración y con todavía menos dinero del que tenían antes, y no solo adultas: las niñas también están haciéndose cargo de sus hogares. De hecho, es posible que más de 20 millones de ellas no vuelvan a ir a la escuela tras abandonar sus estudios por la pandemia.

Otra historia de violencia sistémica contra las mujeres

La segunda razón por la cual las mujeres han sido particularmente afectadas por la pandemia es la falta de igualdad en el campo laboral y en la sociedad en general. Oxfam calculó que 3 mil millones de mujeres no pueden acceder a las mismas oportunidades laborales que los hombres debido a la existencia de leyes machistas que lo prohíben explícitamente. 

Hay lugares donde la situación es aún más limitante. Según el Banco Mundial, hay 18 economías internacionales donde los maridos pueden impedir legalmente que sus esposas trabajen, entre ellas las de Irán y Siria.

Todas estas circunstancias ocasionan que por lo menos 740 millones de mujeres vivan del trabajo informal, una de las ramas más desprotegidas y afectadas por la crisis económica de la pandemia. Gracias a esta situación, esos 740 millones de mujeres vieron sus ingresos reducidos en un 60 por ciento durante 2021.

Y las violencias del sistema no terminan. La existencia de sociedades y culturas machistas también expuso a las mujeres a un aumento en los índices de violencia de género en diversos países: tan solo en Israel, la tasa de feminicidios aumentó un tercio.

CIMACFoto: César Martínez López

Desde 2020 se proyectaba un aumento del 20 por ciento en los casos de violencia contra las mujeres durante los múltiples confinamientos obligados. Esto quiere decir que, por cada tres meses de confinamiento, se esperaban 15 millones más de casos de violencia, sobre todo violencia en la pareja.

Oxfam señaló que con la emergencia epidemiológica se ha eliminado una tercera parte de los avances para la erradicación de la violencia de género en 2030. A pesar de lo alarmante sobre la situación, los gobiernos del mundo solo han invertido el 0.0002 por ciento de sus fondos en respuesta a la pandemia para atender las necesidades de las mujeres. Muchos de ellos tampoco se han preocupado por implementar leyes que favorezcan la inclusión económica de las mujeres. A este paso, se estima que la brecha de género se eliminará en aproximadamente 135 años.

5/14/2022

Muerte materna, desigualdad, pobreza, sobrecarga de trabajo, así viven este día las madres mexicanas

CIMACFoto: César Martínez López.- 

Ciudad de México.- El Día de las Madres en México fue instaurado en mayo de 1922, cuando la Iglesia, personajes y políticos conservadores, intentaron silenciar las voces de decenas de feministas que proclamaban diversas demandas sobre la maternidad impuesta, que era consagrada por la sociedad como el fin único de una mujer.

En 1916 se realizó el Primer congreso feminista en Mérida, Yucatán, con el fin de discutir el papel de las mujeres en el Estado, la educación, las artes, sufragio femenino y educación sexual.

Fue entonces cuando las mujeres emprendieron campañas en las que se entregaban folletos informativos, los cuales hablaban sobre métodos de protección para evitar el embarazo. Sin embargo, la difusión de esta información comenzó a tambalear a ciertos sectores de la población, quienes consideraron estas acciones como una “campaña criminal contra la maternidad”.

Los encargados de promover este discurso fueron los integrantes del periódico Excélsior, en especial Rafael Alducin, fundador y primer director del medio. En una convocatoria pública lanzada en el diario, se hizo un llamado para instituir un día que permitiera celebrar a las madres mexicanas.

Con este mensaje en realidad se buscaba frenar las demandas de las mujeres que comenzaban a retumbar en varios rincones del país.
“Hoy, que en el extremo meridional del país se ha venido emprendiendo una campaña suicida y criminal en contra de la maternidad, cuando en Yucatán elementos oficiales no han vacilado en lanzarse a una propaganda grotesca, denigrando la más alta función de la mujer, que no sólo consiste en dar a luz sino en educar a los hijos que forma su carne, es preciso que la sociedad entera manifieste, con una fórmula banal si se quiere, pero profundamente significativa, que no hemos llegado de ninguna manera a esa aberración que predican los racionalistas exaltados, sino que, lejos de ello, sabemos honrar a la mujer que nos dio la vida”, se leía en publicaciones de la época.

Esta postura fue apoyada por el entonces secretario de Educación Pública, José Vasconcelos, quien ofreció a “la niñez escolar” de México para que rindiera homenaje a las “abnegadas madres”. La Iglesia católica hizo lo propio y legitimaron la campaña iniciada por Excélsior para “hacer un culto” a la mujer.

La necesidad del sector conservador del país de perpetuar roles y estereotipos de género motivó la creación del Monumento a la madre, en 1932, a cargo del arquitecto José Villagrán García.

“A la que nos amó antes de conocernos”, se puede leer en la placa colocada debajo de la escultura. En 1991, el movimiento feminista, encabezado en esta ocasión por el “Movimiento Nacional de Mujeres” colocó una placa complentaria al pie del monumento a La Madre que dice: “Porque su maternidad fue voluntaria”.

22/BCHT/LGL

10/03/2020

Pandemia provoca pérdidas y más pobreza a mujeres rurales en Nicaragua

  

Managua, Nic. La cosecha del ciclo de primera fue muy buena para las mujeres rurales que producen plátanos, maíz, sandía, verduras y hortalizas, en las comunidades rurales de Chinandega, al occidente de Managua, sin embargo, debido a la pandemia no pudieron comercializar, lo que les provocó pérdidas económicas al no recuperar ni la mitad de lo invertido, ocasionando también endeudamiento a muchas mujeres.

La vicepresidenta de la cooperativa “Mujeres en Acción”, de la comunidad San Juan de la Penca, en la zona rural de Chinandega que cuenta con 45 socias que benefician a unas 285 personas, Liseth de los Ángeles Escalante, explicó que a pesar de las buenas cosechas las mujeres no pudieron salir a vender al mercado por temor al contagio del COVID-19 y los compradores tradicionales no entraron a la comunidad por la misma razón.

“Hay compañeras que sembraron una manzana (equivalente a 10 mil metros cuadrados de tierra) de maíz para venderla en elotes, pero no entraron compradores, por lo que ahora tienen que esperar que el maíz se seque y eso atrasa para el segundo ciclo de siembra, pero además no han recuperado lo invertido”, dijo Escalante.

En temporada normal, las mujeres obtienen entre 10 mil a 13 mil córdobas (casi 400 dólares) en la venta de elotes, sin embargo, este año las que pudieron, solo vendieron entre 5 mil a 6 mil córdobas (menos de 200 dólares), porque el Coronavirus alejó a los compradores de las comunidades y ahora las mujeres tienen que pagar los 200 dólares en alquiler por manzana de tierra y los gastos del trabajo, detalló Escalante.

A las que sembraron sandía les fue peor, es el caso de Argentina Varela, junto a su esposo y su hijo de 15 años, cultivaron 2 manzanas de sandía y aunque la cosecha fue excelente, no pudieron venderlas y lo poco que vendieron los precios se bajaron en más del 80 por ciento, se lamentó Argentina.

“No había compradores, buscamos y nos decían que no. Nos fue mal, no pudimos sacar ni para los gastos de la casa”, dijo con pesar Argentina.

CIMACFoto: Nelson Rodríguez

En otros años han obtenido entre 40 mil córdobas (1,149 dólares) hasta 60 mil córdobas (1,724 dólares) por manzana y este año por el Coronavirus que alejó a los compradores, no vendieron ni 8 mil córdobas (229 dólares), señaló Argentina.

“Este año no he sacado ni para pagar el alquiler, no sé cómo vamos a hacer, tenemos que pensar”, dijo la productora rural Kenia Carrasco, madre de una joven de 19 años, una adolescente y dos niños, que dependen de ella y de su esposo que también trabaja con ella en el campo en tierras alquiladas.

Estado ausente en el campo

En estos campos de occidente, el gobierno no tiene ningún programa de apoyo en financiamiento, asistencia técnica o algún programa de comercialización, explicó la Coordinadora de las Mujeres Rurales (CRM) de Nicaragua, María Teresa Fernández.

En las páginas web de las instituciones estatales no existe información específica sobre algún programa de apoyo para las mujeres productoras en el contexto de la pandemia, no hay montos sobre préstamos hacia las mujeres rurales y en las oficinas de prensa no hay acceso para periodistas de medios independientes.

Para la CRM la prioridad fue la orientación a las mujeres para evitar el contagio del COVID-19, “lo primero que hicimos fue reunir a las mujeres en la cooperativa, les explicamos a las mujeres sobre este virus. Para cuidar y proteger a las mujeres, esa fue la primera medida, sobre cómo se deberían de protegerse en sus comunidades, siguiendo todas las recomendaciones de la OMS”, dijo Fernández.

CIMACFoto: Nelson Rodríguez

La protección ha sido exitosa, la CRM no ha tenido reporte de mayores incidencias, sin embargo, los daños han sido económicos, explicó Fernández, quien resiente que las instituciones estatales las hayan abandonado.

Hace años ninguna institución del Estado, que en este caso debería ser el Ministerio de la Economía Familiar, Comunitaria, Cooperativa y Asociaciativa MEFCCA, les correspondería atenderlas, pero no lo hace, dijo Fernández.

Por este abandono que no es nuevo, las productoras agroecológicas tienen una valoración negativa de las instituciones estatales, de acuerdo al foro de mujeres rurales realizado en febrero pasado, donde expresaron que no tenían apoyo del Estado, a pesar del marco legal como la Ley 717 creadora de un fondo para la compra de tierra para las mujeres rurales, (aprobada en agosto de 2010) y que lleva 10 años sin que el Estado asigne un solo córdoba, sostuvo Fernández.

CIMACFoto: Nelson Rodríguez

Estado debe asumir su responsabilidad

La investigadora de temas presupuestarios, Dayra Valle, señaló que las mujeres rurales enfrentan una serie de obstáculos para la subsistencia en sus comunidades, los cuales se agravaron por la llegada del COVID-19 en marzo pasado a Nicaragua.

Entre las dificultades que enfrentan está el acceso a crédito, debido a que las propiedades en su mayoría están a nombre de los hombres y en peores casos en muchas comunidades las mujeres y sus parejas no tienen tierra propia, tampoco acceden a capacitación técnica, sumado a los roles de madres o compañeras de vida, lo que les incrementa el trabajo no remunerado en sus hogares, explicó Valle.

CIMACFoto: Nelson Rodríguez

El Estado debería cumplir su rol de facilitador y garantizar ciertas condiciones para la igualdad entre mujeres y hombres en el campo, además de implementar programas sociales para apoyar a las mujeres productoras.

El Coronavirus afectó a las mujeres que se tuvieron que aislar en sus comunidades para protegerse, en otros casos las que lograron producir como ocurrió en occidente y otras partes del país, tienen problemas de comercialización, es allí donde el Estado debería estar presente para presentar un programa social o un fondo de recuperación, pero hasta ahora no se conoce ninguno, explicó Valle.

De acuerdo al último censo del Fondo de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) realizado en 2007, en Nicaragua existen al menos 1 millón 100 mil mujeres rurales.

En tanto un estudio de la CMR presentado en febrero pasado, encontró que las mujeres rurales enfrentan al menos 13 tipos de problemas directos e indirectos que están provocando el desalojo voluntario de sus comunidades.

Selmira Flores, autora del estudio, explicó que las mujeres en occidente tienen problemas de salud, debido a que sus comunidades están quedando aisladas en medio de cultivos de caña de azúcar, lo que les provoca humo por la quema de la caña, cenizas, contaminación en el aire por las fumigaciones y en las fuentes de agua.

Los alquileres de la tierra se han incrementado, porque algunos las han vendido a los productores de caña, otros las alquilan a buena paga hasta por 5 años, y allí es donde se da el desalojo voluntario, la gente siente que ya no puede vivir en medio de problemas ambientales y con los elevados costos de alquileres de tierra para sembrar sus alimentos.

“Entonces hay un desalojo voluntario, si la caña sigue expandiéndose como va, las familias se tienen que ir, la gente tiene que migrar, porque las áreas que estaban en manos de la pequeña producción de granos, frutas y verduras, poco a poco se convierten en áreas de cañas, hay personas que rentan sus tierras para eso”, dijo Selmira.

El estudio realizado por Selmira, recomienda el diálogo permanente entre las mujeres rurales, los productores de caña y las autoridades.

Existen las Unidades ambientales en las alcaldías municipales, por lo cual debería haber más diálogo con las comunidades para buscar alternativas ante esta problemática que afecta a las mujeres rurales.

Video elaborado por Nelson Rodríguez

Proyectan incremento de pobreza entre las mujeres

Las mujeres de América Latina, incluyendo Nicaragua y el Caribe, sufren de manera desproporcionada los impactos directos e indirectos del Coronavirus, según un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y la agencia de las Naciones Unidas para promover la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres ONU-Mujeres.

En el estudio “Cuidados en América Latina y el Caribe en tiempos de COVID-19 Hacia sistemas integrales para fortalecer la respuesta y la recuperación”, (publicado el 19 de agosto de 2020 en el sitio web de la Cepal), señalan que la pobreza entre las mujeres aumentará un 37.4 por ciento.

De acuerdo al estudio, en la región unas 118 millones de mujeres quedaran sumidas en la pobreza en este 2020, a consecuencia de la pandemia. 

20/NR/LGL

11/16/2019

Mujeres más pobres padecerán los recortes del PEF 2020


 Las mujeres indígenas, de comunidades rurales y con menos recursos económicos serán las más afectadas si la Cámara de Diputados no corrige los recortes propuestos por el Gobierno federal en el gasto para la atención de la muerta materna, el cáncer en mujeres y la compra de anticonceptivos, entre otros temas.
El secretario técnico del Comité Promotor por una Maternidad Segura en México, David Meléndez Navarro, explicó en entrevista con Cimacnoticias que el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) 2020, que debe ser aprobado por el Legislativo a más tardar este 15 de noviembre, no cumple con la intención gubernamental de mejorar el sistema de salud.  
El Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para el próximo año, elaborado por el Gobierno federal a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, contempla un anexo específico para cerrar las brechas de desigualdad entre mujeres y hombres. Allí se ubica el programa P020 de “Salud materna, sexual y reproductiva”, que podría tener un recorte histórico.
Este año el programa, cuyos montos se distribuyen al sector salud de todo el país, obtuvo 2 mil 315 millones 415 mil 461 pesos, pero para 2020 la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador propuso otorgarle mil 818 millones 029 mil 106 pesos, es decir, un recorte de 24 por ciento.
Aunque la intención de reducir el gasto para este programa, por medio del cual se atiende a las más pobres del país, no tiene ninguna justificación, en caso de concretarse, dijo el especialista, afectará a las mujeres indígenas y de zonas rurales. “Es un despropósito para el propio gobierno. No hay nadie que esté de acuerdo”.
El proyecto presupuestario incluso contradice los ideales del gobierno. Por ejemplo, una delegación mexicana se encuentra en Nairobi, en Kenia, participando en la cumbre de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, donde se acordaron compromisos para reducir la muerte materna y mejorar la salud sexual y reproductiva de las mujeres.
Mientras que, en la Cámara de Diputados, se podrían aprobar recortes al programa P020 que significaría afectar los servicios de planificación familiar y anticoncepción; las acciones para disminuir la mortalidad materna y del recién nacido; y para detectar, diagnosticar y tratar los cánceres de mamá, cérvico uterino, de endometrio, de ovario y de pulmón.
“Vemos una falta de congruencia entre el discurso y las prioridades de gobierno. Un instrumento que evidencia las prioridades del gobierno es el presupuesto. Ahí, no se ha mostrado como prioridad la salud de las mujeres”, expuso David Meléndez Navarro.

Erradicar muerta materna, pero sin recursos

En materia de salud, una de las metas del gobierno mexicano es disminuir la mortalidad materna, algo que consigue si las instituciones logran identificar riesgos y daños en la salud perinatal y de la salud de las mujeres durante el embarazo, parto y puerperio. Además, este es un compromiso firmado ante Naciones Unidas como parte de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), que concluyeron en 2015 y que se transformaron en la Agenda 2030.
Sin embargo, desde septiembre cuando Hacienda entregó el paquete económico al Congreso de la Unión, las legisladoras de la Cámara de Diputados detectaron que en el tema de salud se proyectaban recortes. En análisis del Comité Promotor por una Maternidad Segura en México y de Fundar, Centro de Análisis e Investigación, indican que el programa enfocado en reducir la muerte materna tiene un recorte de 27 por ciento.
En el programa P020 de “Salud materna, sexual y reproductiva” se ubica la Acción 141 de “Disminuir la mortalidad materna y del recién nacido” que registra una disminución de 27 por ciento respecto del PEF 2019. Este año se destinaron 561 millones de pesos y para 2020 se planea otorgarle 407 millones de pesos.
Al respecto, David Meléndez recordó que México fue uno de los 69 países que no alcanzaron el objetivo de reducir la Mortalidad Materna, como parte de los ODM ya que se comprometió a reducir de 89 muertes por cada 100 mil nacidos vivos (Razón de Muerte Materna registrada en 1990) a 22 decesos para 2015, y solamente se redujo ese índice a 38.2 defunciones por cada 100 mil nacidos vivos.
El experto dijo que si bien en México no hubo un crecimiento económico este año, por lo menos en el presupuesto se debieron proyectar los recursos mínimos aprobados para 2019. En este contexto dijo que no se entienden las razones de las reducciones ni cómo se pretende cumplir los compromisos en materia de salud, sobre todo cuando otorgar estos servicios en comunidades rurales es mucho más costoso.
Meléndez Navarro consideró que las mujeres no deberían pagar con sus vidas, las disminuciones presupuestales planteadas por el gobierno, por eso llamó a las y los legisladores a tomar en cuenta que en sus manos está el destino de millones de mujeres pobres.
 

Ciudad de México.-

9/07/2019

Nancy Cardoso: “La América Latina feminista que queremos no va a ser posible sin las mujeres pobres que hoy encuentran refugio en la religión”



Stephanie Demirdjian

Los desafíos que plantea el avance de la derecha conservadora y del fundamentalismo religioso para los feminismos de América Latina centraron la última conferencia de las Jornadas de Debate Feminista, organizadas la semana pasada por los colectivos Cotidiano Mujer y Encuentro de Feministas Diversas. La encargada de dar el debate fue la teóloga feminista brasileña Nancy Cardoso, quien ahondó en los espacios de militancia feminista que están en disputa frente a la arremetida que lideran las iglesias neopentecostales y abogó por un feminismo no elitista, que deje de “buscar espejos” y, en cambio, “abra ventanas” para ir al encuentro de las mujeres más marginadas.
“¿Por qué la religión funciona con la mayoría de mujeres pobres? ¿Qué quieren? ¿Qué están buscando?”, son algunas de las preguntas que según Cardoso tienen que responder las teólogas feministas. Sin esas mujeres pobres que hoy encuentran refugio en la religión, asegura la pastora metodista, no puede haber América Latina feminista. La clave está en convivir con ellas, entender qué es lo que encuentran en esas iglesias y apostar por la educación popular y el trabajo de base para crear otros espacios en los que puedan ser libres. “Sólo estando ahí con ellas”, afirmó, “se puede ir construyendo alternativas”.

Cambiar la trayectoria

Cardoso dijo que hoy en día el fundamentalismo religioso juega un papel “muy pesado y muy fuerte” en toda la región, pero advirtió que en Brasil lo hace “de manera muy fea y escandalosa”. La teóloga aseguró que el grupo con más fuerza es el de los evangélicos pentecostales, que son los que “todavía siguen apoyando al fascista que es presidente del país” –Jair Bolsonaro– y los que “se sienten representados en las políticas y en la ruptura con los derechos”.
En este contexto, planteó que las iglesias neopentecostales también siguen siendo las elegidas por muchas mujeres trabajadoras y pobres para pasar su tiempo libre, pese a que allí “las aplastan, controlan y disciplinan”. “A esta hora está por empezar el culto. Las señoras trabajaron todo el día como empleadas, explotadas, alienadas, invisibles y en situaciones indignas, tomaron un bus desde lejísimos pero antes de irse a casa van a la iglesia. Van a entrar y van a decir la paz del señor, encontrarse con las hermanas y escuchar las palabras de un varón que está en el frente. Las señoras van a cantar y cerrar los ojos. Ese es el fenómeno religioso”, relató la teóloga. “Estaba pensando en qué es lo que sostiene a estas mujeres, por qué la fe es importante para ellas, por qué en este momento están en una iglesia cantando ‘sólo el poder de Dios puede cambiarme así’ y se sienten de alguna manera felices”, reflexionó. Y se preguntó: ¿por qué?
“Hay un fenómeno que yo como estudiosa de la religión y teóloga tengo que plantearme: ¿por qué la religión funciona con la mayoría de mujeres pobres? ¿Cuál es la eficiencia?”, preguntó. La brasileña aclaró que con su trabajo no busca “destruir a estas mujeres ni aislarlas o dejarlas lejos del feminismo, de la lucha, del proceso de derechos”. Por el contrario, considera que dar respuesta a estos interrogantes es una tarea que tienen las teólogas feministas que se proponen ocupar y disputar estos espacios. A su entender, la mejor manera de empezar a hacerlo es involucrándose con ellas desde la sororidad, escuchar sus voces, y a partir de ahí entablar un proceso de educación popular y trabajo de base.
Para ella, este es “el primer movimiento importante en la teología feminista”: asumir el proceso de estas mujeres que encuentran las respuestas a sus problemas en las iglesias fundamentalistas y “cambiar su trayectoria”. Y esto es urgente, aseguró, “porque la América Latina feminista que queremos no va a ser posible sin las mujeres pobres que hoy encuentran refugio en la religión, no puede ser una vanguardia de feministas”.
Más adelante, a raíz de una de las preguntas del público, Cardoso retomó la cuestión de clase y dijo que hay que “sacar el elitismo” del feminismo, que parece ser exclusivamente “de mujeres universitarias y profesionales”. En ese sentido, dijo que conocemos la “percepción de la violencia” de las mujeres pobres pero, por ejemplo, no tenemos idea de cómo viven la sexualidad. “¿Cómo goza la vendedora de limones, gritando el precio de su producto sin ropa interior? ¿Cómo se liberan las mujeres de pueblo en medio de tantas violencias, de tantas limitaciones?”, disparó la teóloga. “Creo que no hay que buscar espejos”, agregó, “sino abrir ventanas para encontrarnos con estas mujeres”.

Lo que ellas quieren

Entonces, ¿por qué funcionan los fundamentalismos religiosos? ¿Cuál es la carnada? Una vez planteadas las preguntas, la teóloga se dedicó a proponer algunas respuestas. En primer lugar, planteó el argumento del “pánico moral”.
Según Cardoso, el pánico moral sólo funciona si va de la mano del pánico económico y el pánico político. “La gente siente miedo, está insegura, no le alcanza para comer, no sabe cómo va a pagar el alquiler, y en la calle hay violencia, marginalidad y droga. Hay un pánico generalizado”, explicó la teóloga. “Estos pastores actúan en esos grupos, que son frágiles y enfrentan precarias condiciones de vida. No van a hablar de desempleo, ni de la desigualdad salarial entre varones y mujeres, ni del escándalo de lo que cobran las empleadas domésticas y las mujeres que trabajan en servicios y que son explotadas a diario. Pero lo que van a tomar es el pánico moral”, agregó Cardoso, y aseguró que esto es lo que funcionó en las últimas elecciones en Brasil. “Decían que las feministas, los gays y el gobierno de centroizquierda estábamos para destruir la familia, y usaron los ejemplos más groseros con ninguna proximidad científica, pero no interesó”, dijo la experta.
La teóloga consideró que la estrategia de pánico moral “es muy eficiente” y dijo que, en Uruguay, es por ejemplo la que utilizan quienes promueven la campaña Vivir sin Miedo. Al respecto, advirtió: “Ojo, así empieza, toman la vida de la gente que ya es fragilizada y les genera pánico para luego ofrecerse como los que pueden garantizar seguridad a la gente”.
Otra de las razones por las que Cardoso cree que los fundamentalismos han calado hondo en algunos sectores sociales es lo que llamó el “familismo”, esa idea de que hay que proteger el modelo tradicional y heteronormativo de familia frente a los ataques de las feministas que con su “ideología de género” lo quieren destruir. “Esto en las iglesias cae como lluvia en el desierto, porque la tradición cristiana ya es muy familista, muy centrada en estos valores de familia que –en realidad– quiere decir de protección de los varones dentro de los espacios de poder”, explicó.

“La cara más fascista del patriarcado es la que sale de las iglesias”


El otro argumento que propuso es el del extractivismo erótico, que la teóloga feminista explicó así: “Estas iglesias son iglesias de éxtasis, son iglesias carismáticas que promueven un ritual que alimenta a las personas para que se liberen, entonces cantan, bailan, y las personas van entrando en otra esfera, van saliendo de sí mismas, que es lo que tenemos en otras religiones, como las africanas. Esto pasa en el fundamentalismo y en las iglesias neopentecostales”. Esto constituye un “despertar erótico”, un “goce que está ahí tan aplastado por la vida tan dura pero en estos cultos tiene técnicas de despertar”, se explayó Cardoso. Pero no es todo trance y goce, resaltó: “Es un proceso colectivo de éxtasis que libera en las personas su fuerza más vital, sacude sus cuerpos y los libera para después disciplinar con familia, con moralismo y con obediencia”. Esto es llamativo y seduce porque, muchas veces, la mayoría de las mujeres que van a esas iglesias “viven en la miseria sexual, no son dueñas de sus cuerpos, no se orgasmizan para nada, y en estos cultos van a ser sacudidas por un placer”.
En medio de este éxtasis funciona con el pánico moral y el familismo lo que Cardoso va a calificar de “guerra espiritual”, que no es más que la advertencia o el llamado de la iglesia a los fieles a vencer los “demonios” y las “fuerzas del mal”. Estas fuerzas pueden tener forma de feministas, comunistas o integrantes de la comunidad LGBT, por poner algunos ejemplos.

Hacerle frente

“La cara más fascista del patriarcado es la que sale de las iglesias”, apuntó contundente Cardoso, y llamó al movimiento feminista a oponer resistencia por medio de tres mecanismos: la crítica, la autocrítica y la creatividad. La crítica se basa en “usar todos los instrumentos teóricos” para entender, en primer lugar, lo que está pasando.
Segundo: mantener la autocrítica. ¿De qué manera? Evitando caer “en el cuento de la modernidad secular, que nos dijo que Dios está muerto y que la religión ya no tiene espacio en el público. Esto es mentira. La modernidad nunca fue para todos, nunca cumplió sus promesas, y la igualdad y la democracia nunca fueron plenas en las poblaciones, en especial en América Latina”. En definitiva, mirar los fenómenos que tienen lugar en la región sin el velo neocolonial.
Por último, la creatividad, que tiene que ver con las formas en las que el acervo feminista es transmitido a las mayorías de mujeres y, en especial, a las mayorías pobres. Cardoso propone opciones como la educación popular y el teatro del oprimido. “Si podemos”, dijo, “vamos caminando juntas”.

Más allá de la religión

La experta hizo un pequeño paréntesis en su presentación para advertir que no se puede comprender la totalidad del fenómeno tomando la religión como único modelo explicativo. Hay que entender que no sólo los grupos religiosos son fundamentalistas, dijo Cardoso: también estamos marcados “por una economía fundamentalista, un capitalismo fundamentalista que se expresa en las claves más cotidianas de nuestra vida”.
Puso como ejemplo el sistema de producción de alimento, que definió como “un proceso totalitario a partir del hambre”, que controla “desde la tenencia de la tierra y los modos de producción hasta la circulación de los productos en los mercados o la concentración en algunas marcas”. En este esquema, “lo único que podemos hacer nosotras es ir al supermercado y consumir; esa es nuestra libertad”, criticó Cardoso. “Entro en el supermercado con mi carrito y voy a elegir lo que el mercado ya organizó para mí. Vamos eligiendo, pero es un proceso de elección totalmente controlado y disciplinado, y no nos damos cuenta”, agregó.
Para la teóloga, “estamos viviendo un proceso de un capitalismo avanzado que controla la producción, la reproducción, la distribución y el consumo”, y la religión tiene su papel en este proceso. ¿Cómo? Siendo apropiada por el capitalismo como mecanismo de resolución de conflicto de las promesas que el mercado no puede cumplir. Explicó Cardoso: “Hay un llamado al consumo general que no puede ser cumplido por la población. Entonces el capitalismo se apropia del lenguaje religioso para hacer las compensaciones, justificar y legitimar esa promesa incumplida. Hay una clase que circula por el mercado y que cumple las promesas, pero las mayorías pobres en el continente latinoamericano no participan. Entonces hay que buscar algunos mecanismos de justificar que el sistema funcione pero de legitimar la ausencia de las promesas del capitalismo y del mercado”. Para la pastora, esta es la expresión de un capitalismo patriarcal y “extremadamente fundamentalista”, porque retira de la sociedad la posibilidad de evaluación, de elegir, y de crear otras relaciones y otros valores. De esta explicación surge su primera respuesta a qué es el fundamentalismo: “la suspensión del derecho de decidir en todas las áreas”.
Antes de terminar, Cardoso insistió en que la “generación fundamentalista” es internacional y cuenta con el financiamiento de distintos grupos fascistas del estilo de Con mis Hijos no te Metas. Alertó que los tentáculos de estos grupos incluso llegaron a tocar los organismos internacionales. “Forman gente, producen materiales, tienen una red de información bastante moderna, y ahora empezaron a presentarse en los espacios de la Organización de las Naciones Unidas, de la Organización de Estados Americanos, de las comisiones de derechos humanos, a incidir en la política. Aprendieron con nosotras y ahora están disputando esos espacios”, denunció la teóloga. Y volvió a decir esa expresión que aprendió durante su visita a Uruguay y que tan bien le vino para hablar de este tema: “Ojo”.

8/17/2019

Coneval visibiliza a mujeres que viven en condición de pobreza


Monedero
Por: Carmen R. Ponce Meléndez*


Por fin Coneval (Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social), encargado de medir la pobreza en el país y su impacto, incorpora en este importante informe las cifras desagregadas por sexo sin que las mujeres sean invisibles.
Algo qe omitió en otros informes o que con frecuencia se omitía, a pesar de contar con esa información pues sus documentos se basan en la Encuesta Nacional de los Hogares, misma que se aplica en todo el país en forma bianual, y por supuesto aporta información desagregada por género.
Visibilizar a las mujeres que sufren o viven en condición de pobreza es fundamental para la definición de políticas, particularmente en este informe que cubre 10 años, pero que no aporta ninguna sorpresa. El prinicpal factor de pobreza son los ingresos, esa franja verde que se aprecia en la gráfica, implica o permite confirmar la desigualdad de género en los ingresos.





























Hace diez años 28 de cada 100 mujeres tenían un ingreso inferior a la línea de pobreza, un porcentaje muy similar al de los hombres. En cambio, para 2018 en la población masculina este porcentaje creción únicamente al 29 por ciento, mientras que en la población femenina asciende a 32 por ciento. La evolución de la pobreza femenina por ingresos -que es la más destacada del documento de Coneval- supera a la de la población masculina y responde a una política deliberada de “desigualdad de ingresos por género”
Evidentemente esta situación se repite en “la población en situación de pobreza”, durante todo el periodo analizado por Coneval.
La pobreza por ingresos es producto de una política salarial de 40 años con salarios miserables en general, pero agravados con la desigualdad de género salarial. Una característica fundamental del mercado laboral mexicano.
Resulta que del total de ingresos que perciben los y las jefas de hogar seis de cada 10 pesos de ellas provienen de remuneraciones, ingresos por trabajo independiente o trabajo en general. En el caso de los jefes de hogar la proporción es de 69.6 por ciento.
En síntesis, los ingresos de la población son de procedencia laboral, según datos de la Encuesta de Ingreso-Gasto de los Hogares 2019 (ENIGH) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Ahí está la fuente de la pobreza de la población del país, aunque no de la desigualdad, otro grave problema.
Según el documento citado el nivel (décil) I de ingresos es de mil 851.36 pesos; en tanto que para el décil X la suma asciende a 49 mil 126.05 pesos. Una diferencia o desigualdad de ingresos de 26 veces. Claro un efecto inmediato es la alimentación, en el décil I seis de cada 10 alimentos son básicos, en tanto que para los de más altos ingresos (décil X) nueve de cada 10 alimentos que consumen corresponden al grupo de alimentos básicos.
Desde luego se aprecia un importante incremento en el número de personas con un ingreso inferior a la línea de pobreza extrema por ingresos: pasó de 18.7 a 21.0 millones de personas entre 2008 y 2018.
En porcentaje, la población con un ingreso inferior a la línea de pobreza por ingresos pasó de 49 a 48.8 por ciento durante el lapso que cubre este análisis. Por su parte el número de personas con un ingreso inferior a la línea de pobreza por ingresos pasó de 54.7 a 61.1 millones de personas entre 2008 y 2018.
Los reportes por entidad consignan que las tres entidades con los mayores incrementos en el porcentaje de la población en situación de pobreza entre 2008 y 2018 fueron: Veracruz, Oaxaca y Colima. En esta última entidad la economía productiva quedo sumergida en la ilegalidad del narco.
Pero el informe de pobreza de Coneval ya fue descalificado por las autoridades de la Ciudad de México, consideran que persiste el subregistro sobre las verdaderas condiciones o número de personas que viven en condiciones de pobreza multifactorial.
En realidad, basta considerar que hasta 2018 la canasta básica -como parámetro de pobreza o línea de bienestar- se componía de tan sólo 17 productos, y aún así un número importante de la población no le alcanzaba para comprarlos. Mejor imposible.
Para los próximos años el Coneval se plantea, además de medir la pobreza, habrá de establecer mecanismos de valoración y seguimiento de información relacionado con el acceso efectivo a los derechos sociales, a través de ampliar su disponibilidad, calidad y accesibilidad. Para ello, construirá el Sistema de Información en Desarrollo Social con Enfoque de Derechos Humanos (SIDS-DH).
Sin embargo, este enunciado debe valorarse a la luz de los últimos acontecimientos como la destitución de Gonzalo Hernández Licona de la dirección del Coneval, y claro, los cambios que traerá la nueva política gubernamental en materia de pobreza.
Hoy que se festeja o celebra el “Día de la Juventud”, en realidad es muy poco lo que hay que celebrar porque las cifras de pobreza por edad invitan o perfilan un panorama muy desalentador para la juventud y la niñez. Ocho de cada 10 personas consideran que el problema de los “ninis” es muy grave, y cinco de cada diez opinan que los jóvenes no pueden acceder a un trabajo digno o que su futuro es muy díficl (datos de la Encuesta de las Heras, 2019).
*Economista especializada en temas de género
Twitter @ramonaponce
CIMACFoto: César Martínez López
Cimacnoticias | Ciudad de México.

2/09/2019

Pobreza por ingresos en las Mujeres


Por: Carmen R. Ponce Meléndez*

La pobreza es una manifestación extrema de las múltiples facetas de la desigualdad. La insuficiencia de recursos monetarios para alcanzar un nivel de bienestar compatible con la dignidad humana es una de las formas más alarmantes en que se presentan las diferencias sociales. En ella se concentran a su vez privaciones en el acceso a los bienes y servicios básicos, y a una protección social adecuada, así como la falta de participación en los espacios fundamentales de la sociedad, entre otras. 
A su vez, la elevada desigualdad y la pobreza generan desincentivos para la innovación y la inversión en los países, por lo que representan una ineficiencia de alto costo en el proceso de desarrollo.
A fin de superar la pobreza se requiere ir más allá de garantizar mínimos de bienestar como objetivo de las políticas de desarrollo. Sin abordar las desigualdades y las asimetrías entre grupos de población que se producen en el proceso de desarrollo, tanto nacional como global, no es posible lograr transformaciones económicas y sociales más profundas. 
La insuficiencia de recursos debe ser abordada a través de aspectos como la igualdad en el empleo, la titularidad de los derechos y la convergencia productiva, entre otros.
Esos son señalamientos del documento de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) titulado: “Medición de la pobreza por ingresos. Actualización metodológica y resultados”.
En México la mujeres enfrentan niveles de pobreza muy graves por ingresos insuficientes desde hace más de 30 años; estos salarios bajos no sólo son producto de la política laboral neoliberal, también de la cultura patriarcal y machista: brecha salarial, discriminación y una desigualdad en el mercado laboral, ya sea en salarios o en acceso a derechos.
Sus trabajos son precarios y con bajas retribuciones. Por lo que hace a los otros elementos de su autonomía económica como acceso a tierra, agua, crédito y educación, su acceso es menor al de la población masculina. 
Las cifras sobre capilaridad social confirman que las mujeres que están en pobreza tienen mínimas posibilidades de mejorar.
Las niñas nacidas en el segmento correspondiente al 20 por ciento más pobre tiene el doble de probabilidades de seguir en esa situación toda su vida, comparadas con los niños que se encuentran en estas condiciones.
Desde esta mirada se pueden entender las causas que llevaron a las obreras de la maquila en Matamoros, Tamaulipas, a enfrentar una huelga con la exigencia de mejorar salarios y condiciones laborales, o a las y los maestros de Michoacán, a quienes simplemente no les pagan sus salarios. Además habría que decir: sus bajos salarios.
Por primera vez en muchos años las autoridades laborales federales respetan y reconocen una huelga de las y los trabajadores. Las autoridades estatales y los empresarios tuvieron las mismas respuestas de siempre: desconocer la huelga, quejarse de las “enormes pérdidas” que esto provoca y amenazar con la pérdida de empleos. ¡Uf!
Ahora, si bien es cierto que el aumento salarial del 16 por ciento o del 100 por ciento para la frontera norte es inédito en más de tres décadas, precisamente por el gran rezago que tienen los salarios y la enorme pérdida de su poder adquisitivo, su recuperación  tendrá que ser un proceso gradual, pero continúo.
De acuerdo a un estudio realizado por Picodi (publicado en el periódico El Economista el 30 de enero), una canasta básica alimenticia es compuesta por ocho productos, cuyos precios son observados y actualizados constantemente en todo el mundo: pan, leche, huevos, arroz, queso, carne, frutas y verduras. 
Aunque la lista puede parecer corta estos alimentos cubren las necesidades de proteínas, carbohidratos, fibra y minerales de una persona adulta promedio. Esta canasta básica tiene un costo promedio de 1 mil 543.65 pesos y el salario mínimo vigente es de 3 mil 061 pesos mensuales netos.
Por tanto el gasto para la canasta básica considerada es la mitad del salario mínimo mensual (50.4 por ciento). Esto comparado con cinco países latinoamericanos ubica a México en el último lugar. 
Por ejemplo, un australiano sólo invierte 6.7 por ciento de su salario mínimo mensual para la canasta básica alimentaria, un español destina 9.1 por ciento. Los trabajadores en Australia, Irlanda y Gran Bretaña disfrutan de las mejores condiciones salariales de la lista. Esto se debe a que un empleado australiano, irlandés o británico sólo gastará alrededor de 7 por ciento de su salario mínimo en la canasta básica alimenticia.
Conclusión: Las y los trabajadores del país básicamente trabajan para apenas comer, basta ver los precios de los alimentos que aparecen en la gráfica anterior. Los altos precios de los energéticos siguen siendo determinantes. Y el precio de las hortalizas creció más del 90 por ciento, tan sólo en los últimos cinco años. En ese mismo período el salario mínimo tuvo una tasa media de crecimiento anual de apenas el 6.4.
¿Y esto afecta más a las mujeres? Si, y en forma muy importante. Por ejemplo, solamente 10.4 por ciento de los trabajadores perciben hasta un salario mínimo, mientras que este porcentaje crece a 17.3 en las mujeres trabajadoras. De entrada aquí se tiene mayor pobreza por ingresos femenina y una desigualdad de género laboral considerable. El problema del país no sólo es la pobreza, también la desigualdad.
En los ingresos más altos sucede lo mismo. Las trabajadoras con más de cinco salarios apenas alcanzan 6.7 por ciento, en contraste los trabajadores representan el 16.6 por ciento. Aquí la brecha de género y la desigualdad económica que provoca es más amplia, en detrimento de las mujeres y sus familias (datos del segundo trimestre 2018, Enoe-Inegi).
Con este escenario habrá que ver los efectos positivos de la ampliación de la canasta básica propuesta por el presidente Andrés Manuel López Obrador, ya no serán 23 sino 40 sus productos y estará disponible en las tiendas de Seguridad Alimentaria Mexicana, que surgió a partir de la fusión de Diconsa y Liconsa.
Pero así como las mujeres salen a las calles para exigir seguridad y un alto al feminicidio o secuestros, también deben exigir el cumplimiento de sus derechos económicos y laborales. En ambos casos es obligación del Estado atender estas justas exigencias.

*Economista especializada en temas de género
twitter @ramonaponce

CIMACFoto: César Martínez López
Cimacnoticias | Ciudad de México