8/09/2022

Emiliano Zapata

 Apunte sobre el futuro - Viento Sur

Fernando Buen Abad Domínguez 

Emiliano Zapata fue asesinado el 10 de abril de 1919.Nada hay más inquietante o enigmático que esos diálogos espejíneos, visibles e invisibles, trenzados entre la Vida y la Muerte, como garantía de la memoria y el futuro. Nada más sobrecogedor y problematizante que esa red de fuerzas miméticas descomunales empeñadas en abrir o cerrar ciclos. Lo terminal se trasmuta en futuro y morir suele ser otra forma de existencia. Diálogo-fusión entre lo particular y lo general para que la totalidad borre fronteras como en una fiesta-síntesis donde los invitados intercambian posiciones.

La muerte de Emiliano Zapata es el nacimiento de muchísimas potencias que se expandieron históricamente para estanciarse en nuestro destino como imagen paradigma detonante del yo más profundo. Zapata caudillo y mito, consagró con su muerte los argumentos particulares y colectivos más inalienables de la dignidad fundamental para la existencia. Puso la vida de por medio y se entregó al futuro para «que no gane el silencio». Puso la muerte como garantía para hacer estallar en millones de imágenes su lirismo épico revolucionario, más vivo que nunca. Por el pasado, por el presente y por el futuro.

Nada de lo que Emiliano Zapata propuso e hizo puede explicarse con reduccionismos arribistas. Su historia no es atomizable al calor de explicacionismos caudillistas, iluminismos mesiánicos o protagonismos estatuarios. Su historia es tan particular como colectiva. Trasluce un mismo espíritu y genio que sintetiza lo arquetípico con lo estratégico. Las balas con la fecundidad de la tierra, el amor con la disciplina militar. De ida y vuelta conocer a Zapata implica conocer su entorno y totalidad. No hay en su biografía ni en su contexto elemento omisible. Ambos sudan el mismo drama, respiran el mismo fulgor mágico y generan los mismas interrogantes o certezas.

Zapata es México y América, ambos son Zapata porque contienen el mismo drama interno del desgarramiento producido por despojar de su tierra a los hombres y despojarlos de su sacralidad, su identidad y su trascendentalidad. Drama vigente y galopante cuya amenaza ideológica sigue siendo distanciar a las sociedades de su tierra, fertilidad y maternidad sagradas. Amenaza engendrada por la pleitesía a lo industrial empeñado en transferir riquezas colectivas a bolsillos de invasores extranjeros. Desde Cristóbal Colón hasta Wall Street.

Pensamiento, palabra y obra

Emiliano Zapata nació en San Miguel Anenecuilco, Morelos, el 8 de agosto de 1879. Anenecuilco significa «lugar donde las aguas se arremolinan». Con la imagen de Zapata ocurre lo mismo que con todas las imágenes que los pueblos atesoran como paradigma y patrimonio exclusivo. Existe una implacable tendencia que no cesa en su intento por apropiarse de todo cuanto posee significación popular profunda, para tergiversarlo y volverlo fetiche de silogismos demagógicos. Es un intento permanente por diluir la fuerza, tendencia y permanencia de los discernimientos más nítidos para la dignidad, el futuro y la libertad, a cambio de esclavitud, usurpación y miseria. La historia da cuenta de sucesos escandalosos en los que el crimen, la impunidad y la desolación dejaron en el desamparo más inimaginado a los indígenas y campesinos de América. Historia de guerras étnicas sucias que jamás ha logrado contabilizar con precisión el número de muertes humanas, culturales y anímicas producidas. Hay países, pueblos y regiones propiedad histórica de indígenas y campesinos, en franca extinción y nadie parece inquietarse seriamente. Ni los estadistas ni los ecologistas.

Zapata, su pensamiento, palabra y obra, propusieron para la Revolución Mexicana un movimiento de recuperación integral que repusiera de una vez por todas, en el más amplio espectro de su significación, la dignidad orgánica de una sociedad victimizada por los designios del robo organizado. Gubernamental y empresarialmente.

Zapata alertó a la historia sobre el exterminio desaforado y sobre la usurpación galopante. De la tierra, de la cultura y del espíritu. Usurpación que fracturó la vida desarrollada por pueblos cuya evolución particular fincó sistemas autónomos de supervivencia y cuyo destino no podía ni debía ser dirimido por intereses foráneos. Fractura de lenguas, mitos, y dioses. Es decir, aniquilamiento del espíritu. El gran desafío de Zapata rebasaba lo estrictamente político-jurídico en la tenencia de la tierra. En su obra está implícita y explícita la búsqueda de la reivindicación y reapropiación de todo cuanto fue, y es, propiedad del que la trabaja. Tierra, hierofanías, magia: la vida misma.

Zapata no puede ser visto como caudillo «inspirado» que trató de redimir a una masa de «muertos de hambre», dándole a cada quien «premios de consolación» existencial en parcelas cultivables. Zapata es en todo y en último caso, hito o síntesis de lo que un pueblo piensa y siente ante las desgracias que presencia y las calamidades de su indefensión. Zapata aporta al movimiento agrarista revolucionario, el talento sintético-logístico de un estratega recio y entregado a sus principios. Esos no son dones de privilegios mesiánicos, es nada menos que la conjugación de toda una historia fraguada cotidianamente en el pensamiento popular que un día decidió resarcirse de tanta injusticia. Zapata no es un santo, es hombre de carne y hueso, indígena, campesino, inteligente, autogestivo y revolucionario. Virtudes todas inadmisibles para el explotador. Hoy todavía sorprende a muchos que los indígenas y campesinos sean inteligentes, que quieran la libertad y tengan propuestas independentistas. Siempre se sospecha que alguien los asesora. La vitalidad e inteligencia de Zapata ofendió y ofende a los que se sienten superiores, encerrados en sus palacios urbanos de cristal progresista. A quienes creen que todo lo rural es inferior, atrasado y sucio. A esos que ven en los indígenas y campesinos solo fuerza de trabajo hambrienta y miserable, que por «ignorantes» se les puede engañar haciéndolos trabajar a cambio de limosnas. Como parias con costumbres avejentadas y mal olor a quienes se puede explotar impunemente porque no saben siquiera protestar. Se les considera «casi bestias» cuyo destino es trabajar para producir alimentos que los matan de hambre. Animales, creían los evangelizadores que eran los indígenas. Hoy la cosa es parecida.

Indígenas y campesinos

En 1910 Emiliano Zapata reparte tierras entre los campesinos de Anenecuilco.

«Unos cuantos centenares de grandes propietarios han monopolizado toda la tierra laborable de la República; de año en año han ido acrecentando sus dominios, para lo cual han tenido que despojar a los pueblos de sus ejidos o campos comunales y a los pequeños propietarios de sus modestas heredades. Hay ciudades en el Estado de Morelos, como la de Cuautla, que carecen hasta del terreno necesario para tirar sus basuras, y con mucha razón del terreno indispensable para el ensanche de la población. Y es que los hacendados, de despojo en despojo, hoy con un pretexto, mañana con otro, han ido absorbiendo todas las propiedades que legítimamente pertenecen y desde tiempo inmemorial han pertenecido a los pueblos indígenas, y de cuyo cultivo estos últimos sacaban el sustento para sí y para sus familias»

Fragmento de la carta del general Emiliano Zapata dirigida a Woodrow Wilson, presidente de EEUU., fechada el 23 de agosto de 1914

Para los indígenas y campesinos mexicanos, como para cualquier cultura, la relación con la tierra posee profundidades arquetípicas, sociológicas, económicas, políticas y religiosas tan importantes como inabarcables. Intentar una expedición al pensamiento indígena para desentrañar el correlato tramado en torno a la tierra, sus demandas y frutos, implica activar un sistema de comprensión capaz de expandir integralmente los flujos y reflujos de imágenes, nociones e intuiciones cuyo carácter totalizador obliga a entender que de la fecundidad telúrica a la intrauterina, pasando por el asombro ante los ciclos cósmicos y las festividades rituales, se da un mismo impasse perturbador que restituye en su magnificencia todo el respeto ceremonial por la vida en cada una de sus expresiones.

La culturas prehispánicas tuvieron en la actividad agrícola uno de los ejes más impresionantemente fantásticos de producción y reproducción arquetípica que es diálogo con las potencias de la naturaleza. La tierra madre es el vertedero de prodigalidades en cuyo comportamiento es discernible el comportamiento del universo entero. Cada ciclo de fertilidad pulsa el ritmo del trabajo. Quien labra la tierra penetra en los secretos más íntimos de un misterio que ante sus ojos se abre permanentemente, para recordarle que todas esas fuerzas conmueven un modo de ser accidental, potente y potencial que pide respeto ritual y asimilación mimética con cada elemento. Trabajar la tierra es trabajar en el espíritu. Por eso las herramientas o artefactos que sirven para las faenas agrícolas, están tocados por la inercia magnética de esos hilos sagrados que establecen, entre la vida del labriego y la vida de su cosecha, solidaridades ancestrales. Ambos son alimento del mismo destino.

Todos los elementos se subordinan a esta actitud de religar. Del sol al viento, de lo vegetal a lo animal. La tierra da soporte, cobijo, estancia. Prodiga y castiga. Nada hay que pueda negársele y por eso la ofrenda de sacrificios no tiene límite. Todo le pertenece tarde o temprano y la tarea fundamental del que labra es la de un sacerdote. Su misión es cuidarla y atender todas las exigencias de esos partos magníficos que se trasmutan en supervivencia. El carácter sacerdotal del labrador es arquetípico. Es irrenunciable y exige entregas absolutas, expresadas con ese silencio contemplativo y asombrado que suelen desarrollar indígenas y campesinos. Silencio de sumisión ritual, a su modo ofrenda y canto ante la magnificencia. Silencio dignidad litúrgica natural, indisociable de sus pensamientos.

Quien cultiva la tierra posee sistemas de análisis y síntesis capaces de interconectar operaciones perceptivas e intuitivas delicadísimas, con pulsiones laborales extenuantes. Leen el sol, la lluvia, la fertilidad, los equinoccios y las calamidades con el olfato aguzadísimo e inefable de todas sus relaciónes ritual-intuitivas. Individuo y naturaleza son uno mismo, se animan con las mismas sustancias mágico-genealógicas que se comparten la totalidad como requisito primigenio de identidad cósmica. Diálogo entre la vida y la muerte que en el protagonismo sacerdotal se sintetiza a sí, para engendrar las formas más puras de la poesía. Poetas en las luchas de la existencia, sacerdotes en el misterio de la creación, guerreros de la fertilidad, hijos de la tierra. Zapata era de esa estirpe.

«El niño a quien empezaron a llamar Miliano, escucharía los consejos que junto al Tlecuil relataban las madres y las abuelas a los pequeños, mezclando los mitos indígenas y los ogros de lejanas tierras.»

Jesús Sotelo Inclán

Las tantas Revoluciones Mexicanas

En México estallaron muchas revoluciones simultáneas y consecutivas. Entre otras la revolución de la clase burocrática que desplazó a Porfirio Díaz para instaurar «otra dictadura de partido». La obrera, que tuvo soportes conceptuales y estratégicos particulares. La «ilustrada», que produjo rebatingas extraordinariamente necias. Y la campesina que tuvo logros fundamentales y que por eso fue sofocada a punta de traiciones institucionales. País fragmentado en intereses discímbolos y culturas antitéticas, donde cada grupo hegemónico ha querido ensayar el modelo de paraíso que se le antoja. País de culturas rotas en millones de partículas poblacionales que, sin saberlo unas o aceptarlo otras, tienden a fundirse atraídas magnéticamente por el imán descomunal de la historia. El clima feudal en que se desenvolvió la lucha zapatista estaba, como está hasta ahora, intensamente preñado por múltiples presencias, imágenes y resonancias del pensamiento mágico. México entero se sacudió con el advenimiento de «la modernidad». Con la transfiguración apresurada del rostro rural nacional en rostro maquillado con progreso. Colisión y sacudida que no produjo simbiosis porque los móviles o fines eran repetición de malabarismos, farsas y usurpaciones autoritarias como siempre. El porfirismo garantizaba sus empeños para inventar un país pintoresco, atractivo para las inversiones extranjeras, decorado con «buen gusto», educado en las tradiciones europeas pero, sobre todo, rico en materias primas y mano de obra barata, desorganizada, desarticulada emocional o espiritualmente e ideologizada con el cuento del extranjero que vendrá a redimirlo todo. Fue un choque frontal con tradiciones culturales ancestrales. Choque con las estructuras religiosas y los muchos sincretismos llamados “paganos”. Con los aún vivos conocimientos populares en materia de medicina, astronomía, filosofía y ciencia política. Choque con un México cuya integridad nacional apenas se entendía por ciertas escaramuzas jurídico-políticas, y en el que las diversidades étnico-culturales pesaban mucho más que los intentos integracionistas de algunos gobiernos. Era un repertorio multilingüístico, multirreligioso y multicultural esparcido en territorios donde el cultivo y la fertilidad signaban las divisas fundamentales del desarrollo científico, filosófico, artístico y político comunitarios. La historia de la conquista trasplantada a la dictadura porfirista que duró de 1877 a 1911. Más o menos 36 años en el poder.

La clase privilegiada a principios de siglo, europeizada, afrancesada, españolizada, ilustrada, académica, positivista y con alcurnias típicamente virreinales, compartía canonjías con un séquito clasemediero, mestizo, arribista y convenenciero, que en su complicidad anidaba envidias revanchistas que más tarde devendrían en una de las tantas Revoluciones Mexicanas: la revolución (o mejor aún “revuelta civil”) de la clase media resentida comandada por Francisco I. Madero.

En el otro extremo de la realidad un pueblo sometido, ninguneado, ignorado y condenado históricamente se dio al encuentro con su Revolución. Todo parece indicar que solo Zapata propuso un programa de transformaciones independiente, sin contubernios con los poderes hegemónicos y con una salida verdadera a los agobios colectivos. Hoy su Plan de Ayala sigue teniendo vigencia. Ese movimiento agrarista que Zapata tomó como estandarte es inentendible sin una aproximación al genio cultural de una nación, que en su pluralidad, mantenía denominadores comunes en casi todas las esferas de la vida cotidiana. De la idea de muerte simbiotizada entre alma genocida del conquistador español y la muerte ritual indígena, al sentido del humor negro. De las concepciones religiosas locales y las importadas por el Evangelio, a las fiestas ceremoniales del tequila y el balazo. De la organización social experimentada por los pueblos prehispánicos al modelo feudal, de caciques y terratenientes reyezuelos del terror y el asesinato impune. El pueblo mexicano, indígena y campesino, constituyó un carácter peculiarísimo cuyos distintivos propiciaron el quebrantamiento del orden impuesto por los extranjeros y por los mestizos amaestrados como capataces para obligar al indio a rendir culto al padre extranjero y «chingar» a su madre tierra. En México, quizá por eso y entre otras muchísimas razones, la importancia de la madre se extienda sobre la conciencia y subconciencia sociales. A veces como herida honrosa que no deja de doler y sangrar. La Madre Virgen de Guadalupe, La Madre Patria, La Madre Academá. Al respecto se ha estudiado el galimatías socio-antropológico implícito en el tipo de insultos usados en México. Los que se vinculan con la violación de la madre, la madre prostituta o la madre ausente, implican casi instantánea y apocalípticamente la presencia de la muerte, aunque por supuesto también exista una especie de sentido del humor cínico que «goza su dolor» con risotadas o juegos de palabras (llamados “albures”) donde “penetrar” o “ser penetrado” (ser chingón o ser chingado) son las claves de cierta fatalidad en debate permanente.

Las preocupaciones de Zapata por la tierra no se pueden circunscribir a disquisiciones exclusivamente políticas, económicas o antropológicas, por más que en efecto de estas vertientes se hayan desprendido muchas de las coartadas estratégicas fundamentales del movimiento zapatista. Zapata entendía la tierra, la historia, la realidad intelectiva del pensamiento mágico indígena, la economía y sobre todo el futuro. Le eran propios, cotidianos e inseparables. Todos los intentos por reducir a Zapata a los márgenes explicacionistas que lo estereotipan como «líder campesino agrarista», «pragmático de las armas», «estratega de las fuerzas indígenas» o «prócer iluminado con levitaciones redentoras», por más monumentos que erijan o más avenidas que se bauticen en su nombre, son desviaciones reduccionistas descontextualizantes que tienen por objeto ideológico tergiversar una realidad irrebatible: Zapata era un mexicano perfectamente representante de todos esos que exactamente como él, dieron la vida por defender la tierra. Representante de un proceso total que es imposible reducir a la voluntad o carisma individualista. Representante de una totalidad que no solo incluye a los humanos: totalidad de la tierra, de las tradiciones, de la cultura y la magia prodigiosa con que la naturaleza nos obsequia siempre. Zapata lo sabia.

Recuperar la tierra

«El espíritu no es como una veleta, o por lo menos no es tan solo como una veleta. No basta con decidir de repente entregarse a una determinada actividad, ya que esta entrega nada significa si uno no es capaz de expresar objetivamente cómo llegó a tal decisión y en qué punto exacto era necesario que estuviera para llegar a ella».

André Breton

Incluso para la gran mayoría de los intelectuales europeizados de su tiempo, Zapata fue un incomprendido. Era tan popular, tan de la tierra, tan de lo primigenio que chocaba brutalmente con los refinamientos y estilizaciones, ciertamente burgueses, de cuanto rufián amafiado en cúpulas intelectuales, dedicado a adorar el pensamiento griego o romano. De la poesía a las cátedras universitarias emanaba un permanente recelo calumniador de todo cuanto significara Revolución. Hubo epítetos de todo libre e injurias sin pudor. Las cortes dictatoriales de Porfirio Díaz tuvieron en sus hijitos intelectuales a los artífices de argumentaciones contrarrevolucionarias equiparables al asesinato de la libertad. Hoy todavía hay cuentas pendientes. Ni más ni menos, y pese a la contundente presencia de lo rural o campesino en la conformación de las ciudades poderosas, la indiferencia y la intolerancia enceguecieron a los señoritos educados en Europa. La educación fue de privilegiados aspirantes al control burocrático, quienes en la primera oportunidad que se presentó, arremetieron en pos de los espacios dominantes, desde donde se erigió más tarde un sistema de ideas reciclado tercamente hasta el presente. Fue sin dudarlo uno de los golpes estratégicos más odiosos e inmisericordes que se ocupó en educar a una nación entera con el mito de la realidad positiva, la reivindicación de la cultura grecolatina, la santificación de los academismos, el humanismo universalista de los dominantes y por supuesto la integración filosófico-jurídico-política del discurso modernista para una nueva nación emergente donde no existían indios ni campesinos. Centralismos desaforados que desplazaron los ejes de la supervivencia del campo a las oficinas, del arado a las fábricas, del cultivo al confesionario y de la madre tierra al padrastro Presidente Constitucional. Centralismo que conmocionó la cultura con el asiento de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial en zonas ceremoniales superpuestas a las que el espíritu prehispánico forjó. Fue lo mismo que construir iglesias encima de las pirámides. Y museos encima de la memoria. Pero lo hicieron antes y después. Centralismos cuyo eje tornó abstracto lo vívido. Convirtió la justicia en edificios u oficinas, la alimentación en promesas, la sabiduría de la madre tierra en «alma mater» universitaria, la socialización en elecciones y la libertad en saliva. Se suplantó la legítima propiedad de la tierra con ineficiencia patronal que hasta la fecha tiene en la peor de las crisis, y de las vergüenzas, la producción agrícola nacional. Es decir, se desgarró el vínculo indígena y campesino con la tierra, para destazar el espíritu de una fuerza guerrera propietaria del país. Abel y Caín se ven ingenuos. La generación de intelectuales incubados durante la dictadura porfirista y los señoritos licenciados que llegaron al relevo posrrevolucionario, fueron incapaces de aprender siquiera lo elemental propuesto por la verdadera Revolución gestada por Zapata. Hay que ver la cantidad de maromas y manoseos que en la redacción de libros, documentos y decretos, han tenido que hacer para mantener a todos desinformados y desinteresados por los postulados básicos del pensamiento zapatista. Son miles y/o millones de páginas, ediciones y monumentos financiados por la demagogia. Y es el mismo régimen de imposición ideológica que está en crisis desde siempre víctima de sus contradicciones, negaciones y traiciones. Se inventó un nacionalismo con tradiciones estilizadas bajo la mirada de un exotismo disfrazado de amor patrio. Mitología de héroes sobre el caballo de la usurpación. Por eso se han negado siempre a un debate nacional abierto. Por eso nadie los quiere.

Zapata

«… era un hombre de piel oscura y rostro delgado, cuyo inmenso sombrero a veces echaba tal sombra sobre sus ojos que no se le podían ver… vestía una corta chaquetilla negra, un largo paliacate de seda de color azul pálido, una camisa de pronunciado color lavanda y usaba alternadamente un pañuelo blanco de franja verde y otro en el que estaban pintados todos los colores de las flores. Vestía pantalones apretados negros, de corte mexicano, con botones de plata cosidos en el borde de cada pernera»

Un agente norteamericano

En 1911 se lanza a la lucha revolucionaria agrarista en el sur, con el objeto de la recuperación de la tierra. En noviembre proclama el Plan de Ayala, documento fundamental de sus ideas revolucionarias.

«Para extorsionar los hacendados se han valido de la legislación, que elaborada bajo su gestión, les ha permitido apoderarse de enormes extensiones de tierras, con el pretexto de que son baldas es decir, no amparadas por títulos legalmente correctos. De esta suerte, ayudados por la complicidad de los tribunales y apelando muchas veces a medios todavía peores, como el de reducir a prisión o consignar al ejército, a los pequeños propietarios a quienes querían despojar, los hacendados se han hecho dueños únicos de toda la extensión del país, y no teniendo ya los indígenas tierras, se han visto obligados a trabajar en las haciendas, por salarios ínfimos y teniendo que soportar el mal trato de los hacendados y de sus mayordomos o capataces, muchos de los cuales, por ser españoles o hijos de españoles, se consideran con derecho a conducirse como en la época de Hernán Cortés es decir, como si ellos fueran todavía los conquistadores y los amos, y los ‘peones’ simples esclavos, sujetos a la ley brutal de la conquista. La posición del hacendado respecto de los peones, es enteramente igual a la que guardaba el señor feudal, el barón o el conde en la Edad Media, respecto de sus siervos y vasallos. El Hacendado, en México, dispone a su antojo de la persona de su peón; lo reduce a prisión, si gusta; le prohibe que salga de la hacienda, con pretexto de que allí tiene deudas que nunca podrá pagar; y por medio de los jueces, que el hacendado corrompe con su dinero, y de los prefectos o ‘jefes políticos’, que son siempre sus aliados, el gran terrateniente es en realidad, sin ponderación, señor de vidas y haciendas en sus vastos dominios»

Carta de Emiliano Zapata al presidente Wilson, op. cit.

La Revolución de Zapata

La Revolución Mexicana, que es una y muchas a la vez, tiene con Emiliano Zapata un sabor y definición sin los cuales se desdibujaría virtualmente todo el movimiento de 1910. Zapata le aportó a la Revolución un sentido de identidad cuya raigambre histórica conmovió y conmueve hasta lo más profundo la conciencia del país. En última instancia o en primera, la lucha del ejército zapatista puso a flote el parámetro más ineludible de las verdades que justificaron toda la gesta. Puso a prueba la capacidad de respuesta histórica de un pueblo cargado con pendientes pesadísimos, que hasta el presente, continúan siendo espejo y diagnostico de la realidad total. Lo que el zapatismo demandó sigue siendo prueba de fuego para los regímenes político-administrativos que desde los albores de la Revolución repiten discursos huecos sin atinar a resolver las causas profundas de tanta desigualdad e injusticia. Zapata puso el dedo en una llaga abierta desde la conquista. Releer el pensamiento de Zapata es constatar el grado de atraso y olvido que de lo político a lo artístico mantienen sometido al indígena y al campesino. Toda la parafernalia discursiva que en nombre de la democracia o de la igualdad social se distiende históricamente, en México termina siendo una farsa descomunal cuando se hacen los análisis más elementales sobre el reparto popular de la riqueza nacional. Madero mintió como ha mentido el P.R.I. y la carga histórica de tamaña desatención exterminadora pesa sobre la conciencia de los mexicanos como lápida vergonzosa en la tumba de sus ideales. Eso retrata fielmente una parte de lo que es una sociedad y retrata fielmente la dimensión de las calamidades que se avejentan entre los pobladores, sin que aparentemente tenga atisbos de solución un rezago de tales magnitudes. A todos envuelve esa responsabilidad histórica, a todos involucra esa realidad inescondible que por más invisible que se la pretenda para ocultar el grado del abandono, aparece y reaparece permanentemente con sus miles de imágenes cotidianas. Mantiene presente en la memoria de todos el proceso gradual de un exterminio que hace cómplices a todos hasta nueva orden.

«La Revolución es una súbita inmersión de México en su propio ser. De su fondo y su entraña extrae, casi a ciegas, los fundamentos del nuevo Estado. Vuelta a la tradición, re-anudación de los lazos con el pasado, rotos por la Reforma y la Dictadura, la Revolución es una búsqueda de nosotros mismos y un regreso a la madre. Y, por eso, también es una fiesta: la fiesta de las balas, para emplear la expresión de Martín Luis Guzmán. Como las fiestas populares, la Revolución es un exceso y un gasto, un llegar a los extremos, un estallido de alegría y desamparo, un grito de orfandad y de júbilo, de suicidio y de vida, todo mezclado. Nuestra Revolución es la otra cara de México, ignorada por la Reforma y humillada por la Dictadura. No la cara de la cortesía, el disimulo, la forma lograda a fuerza de mutilaciones y mentiras, sino el rostro brutal y resplandeciente de la fiesta de la muerte, del mitote y el balazo, de la feria y del amor, que es rapto y tiroteo. La Revolución apenas si tiene ideas. Es un estallido de realidad: una revuelta y una comunión, un trasegar viejas sustancias dormidas, un salir al aire muchas ferocidades, muchas ternuras y muchas finuras ocultas por el miedo a ser. ¿Y con quién comulga México en esta sangrienta fiesta? Consigo mismo, con su propio ser. México se atreve a ser. La explosión revolucionaria es una portentosa fiesta en la que el mexicano, borracho de sí mismo, conoce al fin, en abrazo mortal, al otro mexicano.»

Octavio Paz

Pero la Revolución también fue pasión desatada ante la injusticia consuetudinaria. Retemblar en su centro una tierra saturada hasta el hartazgo con calamidades a mansalva que tiene por cliente preferido al más desprotegido históricamente. La Revolución fue lucha organizada al fragor de un amor apasionado por el punto final. Freno para una lista de atropellos impunes repetidos estruendosamente sobre el rostro de los pueblos. La Revolución también sintetizó vida y muerte que se regeneran en simultáneo para fecundar el futuro de quienes quieren corregir el rumbo y poner en su sitio a los verdugos sociales. Por eso uno de los símbolos más acabados en toda concepción revolucionaria es la tierra. De ella deviene esa ciclicidad sintetizada entre la vida y la muerte, ella nos la ofrece como garantía y todas sus lecciones pesan sobre la conciencia y subconciencia colectivas como mandato irreductible que no tiene otra imagen, en la utopía como en la realidad, que la imagen de la libertad. Es muy fácil engañarnos con romances verborreicos sobre la significación histórica y mágico ritual de la Revolución. Todos hemos caído en tentaciones idealizantes que ponen al indio, al campesino y al proletario, como materia de redención en los lavaderos históricos de las culpas. De la academia a las urnas. Del muralismo pictórico mexicano al vandalismo financiero. Pero la Revolución es un mandato mayor, es un arcano fundamental que no obedece leyes racionalistas, ni a caprichos de «precisión ideológica». Las revoluciones se mueven con el pulso, cadencia y pálpito de cada pueblo. Es este quien determina los cómo, cuándo y por qué de cada acto. No hay partituras para una Revolución. Las estrategias y las logísticas tienen que ser leídas e interpretadas por la sensibilidad de quienes están íntimamente volcados con cada designo, matiz o pulsación de los grupos, su historia, cultura, sacralidad y apuesta. Tal cual lo han hecho muchas revoluciones y tal cual lo hizo el genio zapatista. Pero el drama más desgarrador, bomba de tiempo, tuvo expresión en la Revolución Mexicana por un conflicto de discriminación, que llevó el resentimiento por el despojo a niveles de odio que, como cáncer, se enquistaron en México desde los tiempos de la conquista. La Revolución Mexicana, o más específicamente, la Revolución agrario-indígena, anida en su razón de ser el veneno de la marginación, desarticulador de todo. Los indígenas y los campesinos que se distinguen por grados muy particulares de conformación cultural, arremetieron contra los poderes de una clase gobernante dictatorial y soberbia, que pensó en un modelo de país en el que quedaron excluidos sectores amplísimos de la sociedad. Se trata de un conflicto por la desigualdad en la distribución y propiedad de la riqueza nacional, pero se trata sobre todo de un conflicto en el que lo ideológico se pone en crisis porque enfrenta concepciones generales diametralmente opuestas. Mirar a los «indios» como mugrosos, retrógrados, bandidos e infrahumanos, es un hecho que se expresó siempre en todas las categorías de la vida grupal. Las preferencias para impulsar servicios de salud, educación, trabajo y desarrollo cultural, tuvieron siempre, como límite de casta, las fronteras de lo urbano, tarde o temprano caldo de cultivo capaz de sostener el poder gobernante. Lo de afuera, lo extraurbano, lo que no era copartícipe de las ideas de progreso modernista, se miraron siempre con un recelo racista. “Patolandia”. La dictadura feudal de Porfirio Díaz, y lo que más tarde Vargas Llosa llamó “dictadura de partido” refiriéndose al P.R.I., mantuvieron y mantienen esa indiferencia demoledora que no es solo interpretación para regocijo de antropólogos. Es evidencia del olvido en inversiones públicas para comunicaciones, hospitales, escuelas, iniciativas de producción agrícola e impulso a las artes locales. Nunca ha habido asomos de igualdad que equipare respetuosamente, sin sublimaciones histéricas, sin conmiseraciones, sin dádivas, sin suficiencias paternalistas, el trabajo campesino, la vida campesina, con cualquier otra forma digna de existencia. Es verdad que la Revolución Mexicana fue, y es, reencuentro íntimo entre los mexicanos en dimensiones de verdades profundas, y una de estas verdades es sin duda la verdad del desprecio étnico. Los indios fueron vistos siempre como fuerza laboral para la servidumbre, para faenas difíciles en tierras de «señores hacendados», para hacer bulto en mítines de políticos golondrinos y en el mejor de los casos como escenografía perfecta para teatros de limosnas que lavan conciencias. Benito Juárez, paradigma cultural complejísimo, emergió en el período preporfirista y demostró lo que para nadie debía ser escándalo, pero lo fue. Un indio oaxaqueño que sorprende porque es inteligente, porque entiende el correlato de las fuerzas históricas nacionales e internacionales y propone un modelo jurídico que transformó a la nación. El mayor pecado de Juárez, más allá de sus errores conceptuales, fue demostrar, desde lo intelectual hasta lo iconográfico cultural, que ese moreno de estatura corta, con fisonomía y manera de hablar tan cercanas a la tierra, podía vencer a los rubios franceses, monarcas prestigiados por las tradiciones más odiosas de la cultura occidental. La Revolución fue en buena medida extensión de esa confrontación solo que esta vez fueron miles de «desarrapados» talentosos, con la razón de su parte, los que demandaron respeto. Se les dijo, y dice hasta hoy, «indios igualados».

«La loca de la casa»

El desgarramiento impulsó a la Revolución, se anima por la reposición de lo hurtado. Del campo, de los colores, de la comida, de la sacralidad y de los nombres. La Revolución exigió respeto total por la dignidad y libertad de elegir cuanto medio y modo la sociedad fuera capaz de autogestar para resolver su futuro. La Revolución propuso un rompimiento con ese paternalismo autoritario de los poderosos que jamás creyeron suficientemente inteligentes a los locales para gobernarse con éxito. Eso se ve hoy del FMI al Tratado de Libre Comercio. Hay puentes emocionales muy sensibles tendidos en la trama histórica de México desde la conquista hasta el presente. Nadie que no desee hacerse ciego a las realidades que han acompañado la historia mexicana desde hace 500 años, puede omitir de sus análisis el hecho de que indígenas y campesinos han sido recluidos a un traspatio cultural. Para muchos son como «la loca de la casa» y una especie de vergüenza social con la que no se sabe qué hacer.

Lo evidencian los contenidos programáticos de la educación pública, lo evidencia el discurso evangelizador, lo evidencia la demagogia gubernamental encomendera y lo evidencian todos los estallidos violentos que se han secuenciado permanentemente desde la muerte de Zapata. ¿Por qué los indígenas no son funcionarios gubernamentales o universitarios? ¿Por qué para ellos tener títulos universitarios es casi imposible y, cuando ocurre, mueve a risitas socarronas? ¿Por qué no son actores protagónicos en las decisiones trascendentales del país? Son preguntas que se hacen desde 1521 y que hoy siguen sobre la mesa.

Hubo y hay chistes donde los indios son invariablemente «ladinos » o tontos, sucios o retrógrados, rateros e ignorantes. La palabra “indio” tiene connotaciones peyorativas y una de las nociones del sufrimiento fatal se resume en la expresión que manda al interfecto a que «sepa lo que es amar a Dios en tierra de indios». En México hay tradición farandulera en la que no ha faltado la figura de algún indio que es patiño de personajes urbanos, pareja de otro indio más o menos igual de estúpido o sirviente-empleado doméstico que no cesa en torpezas y grosería. Estereotipo de un insulto institucionalizado culturalmente y al que la gente, las más de las veces, responde con cariño lastimero.

Ser indio fue y es un estigma que no se lava aunque se integren al modelo de pulcritud que se les exige generalmente y de inmediato para ser aceptados. Ser indio es sinónimo de todo lo que no se desea porque implica una marginalidad inaceptable hasta para los punk. En una de sus acepciones la expresión «naco» envuelve buena parte del ser y modo de ser ético, estético y filosófico del indígena y el campesino. En cambio, una revisión genealógica de las descendencias respectivas en todos los funcionarios, presidentes, empresarios y clérigos que han dominado a la nación, daría porcentajes de extranjerización española o europea sobradamente sospechosa. No ilógica en un país colonizado; sí desequilibrada en un Estado democrático, si lo es.

La tierra es de quien la trabaja

México es un juego de espejos en el que todos se miran multiplicando una imagen, que en su multiplicidad confunde a propios y a extraños. Casa de espejos, cóncavos y convexos, estrambótica y surrealista en la que a fuerza de reflejos todos tienen algo del resto, aunque les resulte incómodo aceptarlo. Juego de espejos donde las imágenes se han negado a mirar, más allá de los cuerpos, ese espíritu general que une a un genio guerrero y festivo que no termina por madurar y hacerse cargo de su destino. Espejos de palindromas exuberantes que lo mismo invierten las montañas y los mares que los sentimientos y las calamidades. Espejos de viento volcánico huracanado por el aletear mítico del águila devorando a la serpiente. Espejo encantado con los hechizos sistólicos y diastólicos de tanto corazón ofrecido en sacrificios cotidianos para un amor ingrato y amargo capaz de estallar algarabías tequileras al son del mariachi. País de espejos líquidos, terregosos, celestes e infernales donde las escaramuzas verbales se tiñen de machismo y sexo que se cortan la yugular al primer desaire. País de subterfugios y exhumaciones poblado con pasadizos culturales donde cualquier canción tiene vocación de himno y cualquier amor exuda epopeyas. Todo por el mismo boleto y atorado en la garganta que suelta alaridos rancheros con alma de tacos, frijoles y chiles. La gente sigue adorando con nostalgia de paraíso perdido la moraleja cinematográfica de «Allá en el Rancho Grande», Jorge Negrete, Pedro Infante y los hermanos Soler, entre muchos otros, y contra el Zapata que desfiguró Marlon Brando en el celuloide extravagante de la óptica hollywoodense. País de invisibles.

«Hay, en primer lugar, la oposición entre lo invisible y lo visible. La historia moderna del país, nos recuerda Benítez, conspiró poderosamente para hacer invisible a la población indígena; primero, en el hecho mismo de la conquista. Un pueblo derrotado, a veces, prefiere no ser notado. Se mimetiza con la oscuridad para ser olvidado a fin de no ser golpeado. Pero enseguida, el México independiente, amenazado por guerras extranjeras y desmembramientos, debió reforzar ‘los sitios más amenazados e importantes’, convirtiendo en ‘tierras incógnitas’ grandes fragmentos de territorio. Nadie sabia dónde estaban los huicholes, los coras, los pimas o los tarahumaras, y a nadie le interesaba su existencia… ¿Cómo se harán visibles ellos mismos? La respuesta es fulgurante y pasajera; se llama mito, se llama magia, se llama tránsito hacia lo sagrado. ¿Puede significar también un día, justicia?»

Carlos Fuentes, prólogo al libro «Los indios de México» de Fernando Benítez

1914, diciembre: Emiliano Zapata y Francisco Villa se entrevistan en Xochimilco. Ambos llegan con sus ejércitos a la ciudad de México. La lucha revolucionaria de Zapata no puede ser definida como una lucha cuyo único soporte es étnico o revanchista, por más que los componentes de segregación racial se agreguen a los modos de explotación agraria dados en México durante tanto tiempo. La visión de Zapata abarcó la totalidad de los problemas históricos de su tiempo y jerarquizó urgencias a partir de ejes político-económicos capaces de atinar la detonación de fuerzas movilizadoras que no solo se integraran al movimiento revolucionario y lo entendieran, sino que le diesen el sentido, sabor y magnitud particular que por antecedentes, situación actual y perspectivas la gesta requería. A la declaratoria «La tierra es de quien la trabaja» correspondió coyunturalmente una secuencia de acciones que son inseparables de su envoltura histórica. En todo caso no se puede incurrir en la ingenuidad de suponer que el movimiento zapatista fuese un movimiento unitario, consolidado conceptual y filosóficamente al estilo de otras revoluciones sociales que carecen de la tradición indígena mexicana. El Ejército Liberador de la República Mexicana era un cuerpo armado principalmente con fe. Su conformación reflejaba la propia de un país en el que la diversidad cultural necesariamente impregna de diversidad todas sus evoluciones. No se trataba de un ejército con efectivos educados sobre convenciones de guerra aceptadas internacionalmente, no era un ejército de relumbrón propicio para desfiles de lisonja, eran mujeres y hombres cansados de la humillación histórica dispuestos, con una y otra manera de conciencia, a enfrentar lo que viniera como viniera. Ejército sin despliegues de armamento, sin otro uniforme que el color de la piel, el brillo de los ojos, el olfato intuitivo, el conocimiento del territorio y de la tierra. Los rasgos rural-mexicanos de algunos atuendos y la convergencia en una filosofía de lucha que se simbolizaba, sintetizaba y expandía al conjuro extralógico y extracaudillista de la palabra “Zapata”. Ejército de escaramuzas y tiroteos convencidos de que la muerte podía ser la única manera de vivir dignamente. Pero ejército bien organizado con acuerdo en sus medios y modos aunque cueste entenderlo. Ejército de mujeres y hombres con la faz de la dignidad puesta a flor de tierra para que esta testimoniara, hasta las entrañas, la entrega que sus hijos sabían hacer para defenderla. Tierra que recogió sangre, sudor y lágrimas de gente verdadera cuya preocupación no estaba en apoderarse de la silla presidencial ni del festín político Su preocupación era vivir en libertad.

Zapata era un hombre silencioso, meditador profundo que dialogaba con la mirada y que partía el aire con su gesto de gesta fecunda. Hombre investido de un silencio que se rompía casi exclusivamente para explicar el sentido de la lucha, y sintetizar en lo posible, el alma del movimiento que él comandaba sostenido por miles de voluntades similares a la suya. Hombre de un silencio que sabía romperse al amor: «Miliano de por sí fue travieso y grato con las mujeres» (María de la Luz y María de Jesús Zapata).

Hombre de silencio que detonaba en chispazos inteligentes, nítidos, preñados con el sabor de esas palabras convincentes, brutales y perturbadoras obsequiadas por el alma de quien apuesta la vida para llegar hasta el final a cambio de la verdad y la libertad. Silencio que reclama hechos. No deja de ser paradójico y abismal, que de la conquista a la Revolución Mexicana y hasta nuestras días, los gobiernos tengan como primera respuesta ante los miles de conflictos que registra la historia, un llamado al diálogo. Para los indígenas la forma más íntegra del diálogo es la ofrenda. Por eso el interlocutor mayor es la tierra y todo lo que esta significa en el ofrendar cíclico y eterno. Es ofrenda la entrega de la vida y el trabajo cotidiano, como es ofrenda el eterno retorno del fruto parido por la tierra. Es diálogo de hechos que se interpreta desde un silencio respetuoso y ritual. Ofrenda de la sangre y de los hijos, ofrenda de la semilla y de la oración. Ofrenda que por diálogo no entiende, no puede entender, no tiene por qué entender el intercambio occidental silogístico de palabrería incumplida. Mientras en la ciudad la gente se contenta con discursos, noticieros y saliva para paliar sus angustias cotidianas, el campo pide y da ofrendas. Es impenetrable el universo intelectivo de los indígenas y los campesinos si no se entiende, asume e incorpora al pensamiento lo analógico-mágico en la función ritual de la ofrenda. Una de las mayores traiciones histórico-culturales que se ha perpetrado contra los indígenas y los campesinos ha sido ofrecerles, ofrecerles y ofrecerles sin haber puesto por medio la prenda de las ofrendas y cumplido con el ritual que es vivir o morir para cumplir.

Emiliano Zapata

Zapata acudió a la cita con su muerte armado con la ofrenda de su vida. Las puso juntas y reventó en el rostro de la historia la lección fenomenal de un espíritu colectivo que grita a los cuatro vientos su decisión implacable e irreductible de recuperar su dignidad y libertad. Zapata acudió al altar de una muerte preparada por los traidores. Los mismos que en su verborrea delirante ahogan en saliva venenosa las verdades más profundas de la humanidad. Zapata acudió a la muerte con una ofrenda riquísima, cargada con toda la historia ancestral del pueblo mexicano. Ofrenda de vidas, esperanzas y misterios. Ofrenda de la tierra, del amor, de la fecundidad y del futuro, encarnadas en su cuerpo como único rito de identidad nacional. Ofrenda de piel oscura, ojos agudísimos, corazón agitado en la amenaza y en la entrega del guerrero embriagado con sus mitos, curanderías y hechizos. Ofrenda solidaria con todas las demás ofrendas indígenas en la historia y en la vida diaria. Síntesis de la totalidad y religión de ánimas recolectadas al fragor de una existencia incomprendida y mancillada. Todas las ofrendas juntas, de la piedra de los sacrificios al parito de las madres indígenas. Ofrenda cósmica, crucial, definitiva.

«En Chinameca, Guajardo con sus fuerzas se encontraba en el casco de la Hacienda y Zapata con las suyas ocupaba una altura cercana de donde vino cuando accedió a tomar la cerveza que con tanta insistencia se le ofrecía. Guajardo había mandado formar frente a la casa de la Hacienda en que se encontraba, veinte hombres de su confianza, algunos de ellos oficiales con traje de tropa, explicando que era la guardia que haría los honores al general Zapata, con un clarín que daría el toque respectivo. Estos hombres estaban ya aprevenidos (sic) para lo que habría de suceder, y tenían instrucciones de que al presentarse Zapata y lanzar el clarín el primer punto de atención, debían hacer fuego sobre el cabecilla suriano y la gente que le acompañaba, procurando a todo trance coger a Zapata, vivo o muerto. Eran cerca de las dos de la tarde del día diez de abril. Zapata se acercó montando un magnífico caballo que previamente le había obsequiado el coronel Guajardo, llevando a su lado a los Generales de División Gil Muñóz (a) el Mole, Zeferino Ortega y Jesús Capistrán, y seguido por su escolta. El clarín lanzó el primer toque para hacer los honores al jefe rebelde, y de acuerdo con lo convenido los soldados de Guajardo dispararon sus armas, entablándose el combate. Varias balas hicieron blanco en Zapata y en el caballo que montaba y al desplomarse el cabecilla, fue inmediatamente recogido por los soldados del 5º Regimiento, conforme a las órdenes recibidas»

Relación de los hechos que dieron por resultado la muerte de Emiliano Zapata, Jefe de la Rebelión del Sur.

Solo a la estupidez más aberrante puede ocurrírsele que el asesinato o el exterminio borran los ideales o los sueños de los pueblos. Solo a la negligencia y al genocidio puede acudir la creencia de que matando a un individuo se desaparecen las consignas más hondas de las sociedades. La muerte de Zapata potenció a su modo el renacimiento de ese espíritu guerrero y libertario que habita en la sangre de cuanto mexicano entienda, así sea mínimamente, cualquier noción de respeto por la dignidad de la vida.

México hoy es hijo de sus contradicciones, sus aciertos, errores, olvidos y omisiones. Nada de lo que ocurre hoy es ajeno o distinto de lo ocurrido el día en que asesinaron a Zapata. Se vive el mismo clima de contrariedad por las tantas injusticias y atropellos que siguen entregando el país a los designios del conquistador. Se vive el desencanto rabioso de una sociedad que vive engañada con la saliva demagógica de los que no saben ofrendarse para el bien vivir colectivo. Se padece el sabor amargo de la desesperación por no tener espacio de maniobra para dirimir los rumbos del futuro, y se sufre la fractura de unos hijos heridos en su conciencia por no haber sabido defender a la madre tierra. Historia de cadáveres y monumentos fetichizados por la palabrería para ocultar las tareas pendientes.

Pero el espíritu de Zapata también recorre el continente americano. Hoy quizá más que nunca en medio de las fiebres industrializadoras que generan economías de bloque, con una adoración ecocida por el progreso posmoderno, las poblaciones rurales e indígenas que sobreviven (es decir, millones de seres humanos,) se debaten en calamidades muy parecidas a las que movieron la insurgencia zapatista. De la Patagonia a Chiapas, de las reservaciones indias norteamericanas a las montañas incas. América es todavía territorio de herencias vivas. Territorio de culturas agrícolas e indígenas que fueron y deberían seguir siendo propietarias de sus parcelas, de sus cosechas, de su fuerza de trabajo, de sus mitos, leyendas y magias. Aunque la inmensa mayoría de las comisiones de derechos humanos omitan tales capítulos.

De la UNESCO a la Interpol se sabe que los indígenas y campesinos americanos mantienen en pie de lucha la esperanza de la justicia. Se sabe que la fuerza de su lucha enfrenta condiciones de supervivencia vergonzosamente dramáticas y que el hambre, la desprotección sanitaria, el despojo de tierras, la desolación y la muerte son galimatías cotidianos que hasta hoy ningún discurso mesiánico ha podido o querido resolver. La figura y pensamiento de Zapata son sin lugar a dudas mucho más que utensilios mnemotécnicos. Son, ni más ni menos, examen histórico que pone a prueba nuestra sensibilidad, inteligencia, solidaridad y capacidad de ofrenda. Está entre manos el problema de la vida y la muerte. Pero también está ante nosotros el problema del futuro. A todos los enigmas y misterios que sostienen la vida y la muerte, hay que agregar las dimensiones universales del tiempo que tarde o temprano crea su propia síntesis. Para la historia las resoluciones del tiempo tienen siempre desencadenamientos que llamamos futuro. Y todas las conjunciones temporales que la realidad es capaz de modelar tienen como coartada esa noción del futuro que ofrece augurios de todo tipo para desafiar nuevamente a la vida. El pasado y el presente, la muerte y la trascendencia son los nutrientes fundamentales de las ofrendas más importantes. La ofrenda germina en el futuro y no hay más remedio que reconocer sin fatalismos o determinismos que el todo evoluciona siempre impulsado con alientos de ofrendas cotidianas. Así es la dialéctica de los ciclos y su vocación fundamental está fundada en esa potencia destilada en los actos dinámicos conmovedores de la existencia que demostrando la vida demuestran la inmortalidad. Zapata es esa síntesis también. La tierra es símbolo de futuro por la fertilidad, la «multiplicación de los alimentos», y el fluir de los ritmos estacionales proponen y reponen en el espíritu la certeza definitiva del devenir como oportunidad. Oportunidad de mimesis lúdico sacramental que nos vierte sobre las formas más discímbolas, oportunidad de redención trasmutados en otra yoidad o en un yo de otredad emancipada, oportunidad de reivindicación histórico-cultural. Zapata también es de esa síntesis.

Ese hombre que nació «donde las aguas se arremolinan», Anenecuilco, parido por una madre indígena, parido por una tierra prodigiosa y parido por la muerte hacia el futuro, agita cíclicamente las aguas primigenias en el remolino de la memoria, agita equinoccialmente las aguas amnióticas del genio revolucionario y agita fulgurantemente las aguas seminales del futuro que se vierten siempre incansablemente sobre la tierra. Entender a Emiliano Zapata es entender la gesta íntima de una convicción que era colectiva. Es entender la fecundación de una esperanza vuelta decisión y vuelta ofrenda para terminar al costo que fuese con la degradación indigna de todos los indígenas y campesinos. La sensibilidad de Zapata es de esa síntesis.

La memoria es también un espejo que retrata doblemente al pasado y al futuro. La memoria acuna las imágenes pero las acuna en movimiento, en evolución, en proyección. Recordar implica rearmar las imágenes y dejarlas fluir con la inercia natural de sus fuentes y cometidos. La memoria crea nuevamente, es decir se hace actual y concatena todos los tiempos. La memoria no es un archivo general de la inutilidad donde se guardan como en museo los recuerdos más queridos. Aunque se insista en ello la memoria no es electiva. Tiene una especie de voluntad propia que se activa bajo un sistema de asociaciones y corrrelatos que son cualidad compartida con el funcionamiento de las imágenes. Por eso recordamos fácilmente cuando lo testimoniado nos fecunda la sensibilidad y el talento asociador. Por eso recordamos en múltiples sentidos temporales y espaciales. Por eso recordamos proyectivamente. Y por eso Zapata nos recuerda el futuro. Es necio omitir cualquiera de las partes orgánicas que fue el General del ejército sureño. Fragmentarlo es repetir el destazamiento espiritual que significa arrancar la tierra a sus dueños. Fragmentarlo es repetir la traición del asesinato y aspirar a que se diluya una de las imágenes sociales más impresionantemente forjadas en la historia americana..

Hay muchísimos ejércitos zapatistas, que existieron y existen en Guerrero, Querétaro, San Luis Potosí, Veracruz, Chiapas… Tienen como estandarte el futuro, preñado con la gesta del General. Ejércitos que actúan en el corazón de los mexicanos con el futuro como divisa, ejércitos zapatistas que directa o indirectamente actúan en el espíritu de América aferrados reverencialmente al futuro que ya comenzó. Fértil, nuestro, justo, digno y libre. Como la tierra.

«Que sigamos luchando y no descansemos, y propiedad nuestra será la tierra, propiedad de gentes, la que fue de nuestros abuelos y que dedos de pata de piedra que machacan nos han arrebatado, a la sombra de aquellos, los gobernantes que pasaron. Que nosotros juntos pongamos en alto, con la mano en lugar elevado y con la fuerza de nuestro corazón, ese hermoso estandarte de nuestra dignidad y nuestra libertad, de trabajadores de la tierra. Que sigamos luchando y venzamos a aquellos que hace poco se han encumbrado, que ayudan a los que han quitado tierras a otros, los que para sí hacen muchos tomines, dinero, con el trabajo de quienes son como nosotros, esos burladores en haciendas, ese es nuestro deber de honra, si nosotros queremos que nos llamen hombres de vida buena y en verdad buenos habitantes del pueblo.»

General Emiliano Zapata, Jefe del Ejército de Liberación Nacional; segundo manifiesto en Náhuatl.

Datos adicionales

A principios de siglo la población total era aproximadamente de 15.500.000 habitantes. 12.000.000 dependían del trabajo agrícola.

El 90% de la minería estaba en manos extranjeras.

Entre los años 1881 a 1889 se deslindaron 32.200.000 hectáreas y en el período entre 1890 y 1906 otras 16.800.000, todas ellas entregadas a grandes propietarios. México posee 1.958.201 km cuadrados.

Se estima que una cuarta parte de la población tiene características étnicas indias puras, un 10% es raza blanca y el resto son mestizos de ambas razas. Varios millones de indios continúan hablando sus lenguas propias.

La conquista redujo la población indígena a menos de la mitad.

Las zonas susceptibles de ser cultivadas no sobrepasan el 15% del territorio (?). Para 1980 la actividad agrícola ocupaba apenas el 9.5% del producto anual por sectores.

Prensa México martes 9 de agosto de 2022

 
LA JORNADA
 Emitirá presidencia decreto para que la GN pase a la Sedena 

CONTRAPORTADA
Petro planea subir impuestos a ricos; irán a planes sociales

EL UNIVERSAL
Oposición irá a la Corte por decretazo de AMLO sobre Guardia Nacional 

MILENIO
La FGR puso marca personal a Peña Nieto desde octubre 2020

EXCÉLSIOR
GN será parte de la Sedena, por decreto

EL HERALDO
Empujón, a Tren Maya y Guardia Nacional 

REPORTE ÍNDIGO
A la Sedena por decreto 

LA RAZÓN
AMLO anuncia "acuerdo" para que GN pase al ejército; oposición rebate

EL SOL DE MÉXICO
AMLO pasa Guardia Nacional a la Sedena 

REFORMA
Acusan golpe a Constitución 

EL FINANCIERO
Preocupa inflación a CEO's de empresas en bolsa 

EL ECONOMISTA
Ingresos excedentes no han compensado costo de estímulos a las gasolina 

8/08/2022

El asesino de mineros no es solo Larrea, es toda la clase capitalista y su gobierno



Pedro Echeverría V.

1. Dí un palmo de aplauso cuando vi en La Jornada la foto en rojo de Germán Larrea y la frase “Se busca”. Revisé la publicación y vi la misma foto en varias páginas, pero ninguna otra alusiva a otros culpables como el presidente López Obrador, la secretaria del trabajo, etcétera. ¿Quién pagó esa publicación manipuladora que culpa sólo al multimillonario empresario ladrón y asesino por décadas, dueño de muchas empresas mineras, con miles de trabajadores? ¿Por qué no salen carteles que digan “se busca a AMLO, a la secretaria del Trabajo y a otros directamente implicados en el caso”? Hay un sindicato de obreros mineros con 10 o 15 años en huelga, así como otras huelgas de trabajadores que no han sido atendidas por AMLO que lleva alrededor de cuatro años de gobierno.

2. El presidente AMLO ha demostrado hasta la saciedad que les tiene miedo terrorífico a los multimillonarios mexicanos Slim, Larrea, Salinas Pliego, Bailleres, Beckham, etcétera, y otros cientos de poderosos dueños de enormes negocios; por ello los integró a su equipo de consejeros. Con el argumento de que sin inversiones no hay prosperidad, se ha hecho amigo de todos ellos apoyándolos en no subir impuestos y a no obligarlos a pagar. Durante los años de la pandemia esos multimillonarios –se ha publicado en varias ocasiones- han ganado millones de millones de pesos mientras la población miserable muere de hambre. Por lo que se puede probar el discurso de campaña de “primero los pobres” fue sustituido en la práctica por su contrario. Por ello manipula el cartel.

3. Muchos amigos piensan que el gobierno puede enderezarse. Si estuviéramos en el primer año podría pensarse que sí, pero ya en el cuarto año lo que hay que esperar es que se reafirme como “primero los ricos”. Tenía la esperanza que en 60 años o a fines del siglo 21 los pobres salieran de la miseria, pero parece que primero caerá el mundo en pedazos por la contaminación o la China desplazará a los EEUU del dominio mundial obligando a un trato diferente entre países. El gobierno de AMLO no cumplió en nada con los pobres: el salario mínimo seguirá siendo el más miserable del universo, no se aminoró la pobreza y la desigualdad entre ricos y pobres se agigantó. Obvio, nunca los pobres obtuvieron la conciencia de expropiar las riquezas arrebatadas de su trabajo por unos cuantos.

4. En México, como en todo el mundo, (punto que no previó Marx) los trabajadores –aunque sean explotados, maltratados y hambrientos- con la directa enajenación impulsada en los medios de información, 100 por 100, al servicio de los poderosos empresarios, sólo piensan en futbol, religión, trago y sexo. En su pequeña mente educada en la escuela burguesa, en la iglesia, los medios de información, el futbol, no cabe salir a las calles a protestar, a pelear, a bloquear, contra todo lo sufren por culpa del sistema capitalista. Prefieren rezar, lamentarse, llorar, antes que pensar que ellos son los culpables por cobardes. No pueden entender que la miseria, los asesinatos, la falta de empleos, las enfermedades de los hijos, son culpa del sistema que no hemos querido acabar o por lo menos luchar contra él.

5. Así que no nos engañen con el cartel de Larrea de La Jornada porque hay otros culpables del asunto de los mineros y éste (además) es uno de los cientos de problemas graves del país que sólo pueden remediarse con las luchas de los trabajadores en las calles. Se parece a la lucha de los padres de los 43 estudiantes que llevan cuatro años del actual gobierno que al parecer cuida al ejército y las batallas de las mujeres que no alcanzan ningún avance real. (¿o algún tonto cree en las mujeres oportunistas que alcanzan cargos para actuar como siempre como cualquier gobierno burgués?) Necesitamos desarrollar nuestra conciencia, pero sólo luchando, reflexionando y estudiando todo lo que no sea enseñanza escolarizada. (8/VIII/22)


alterar26@gmail.com

EU es una amenaza a la paz mundial y a sus ciudadanos: Chomsky

 jornada.com.mx

C. J. Polychroniou

¿La creciente influencia de China en los asuntos internacionales es una amenaza para el orden mundial? Estados Unidos así lo cree, al igual que Gran Bretaña, su más estrecho aliado.

La rivalidad entre Estados Unidos y China probablemente dominará los temas mundiales en el siglo XXI. En este juego geoestratégico, se espera que ciertos estados externos a la comunidad de seguridad occidental, como India, jueguen un papel clave en el nuevo escenario del imperialismo. Estados Unidos es una potencia en declive que ya no puede hacer dictados unilaterales. Sin embargo, como señala Noam Chomsky en esta entrevista exclusiva con Truthout, el deterioro de Estados Unidos “se debe sobre todo a golpes internos”.

Como poder imperial, Estados Unidos es una amenaza para la paz mundial y para sus propios ciudadanos.

C. J. Polychroniou (CJP): Noam, los poderes occidentales responden al ascenso de China como potencia con crecientes llamados en favor de una diplomacia belicosa. ¿Por qué Occidente teme tanto que China prospere y qué nos dice esto del imperialismo en el siglo XXI?

Noam Chomsky (NC): Los temores son de largo alcance, y en el caso de Rusia, se remontan a 1917. El secretario de Estado Robert Lansing le advirtió entonces al presidente Wilson que los bolcheviques gozaban de la simpatía “del proletariado de todos los países”. Esas preocupaciones fueron reiteradas en circunstancias distintas por el secretario de Estado John Foster Dulles 40 años más tarde, cuando lamentó que Estados Unidos fuera “un caso perdido, muy por detrás de los soviéticos en cuanto al desarrollo de medios para controlar la mente y las emociones de los pueblos sin sofisticación”. El reconocido decano de la erudición de la guerra fría John Lewis Gaddis afirmó en 1917 que la bolchevique era una amenaza “a la sobrevivencia misma del orden capitalista”.

En la frontera occidental de Euroasia, Estados Unidos se defiende al expandir a la OTAN hacia la frontera con Rusia. En el flanco oriental, Estados Unidos se defiende con la instalación de un círculo de “estados centinelas” cuya labor será “rodear” a China. El resultado de esto es que China tenga mayores incentivos para atacar a Taiwán con el fin de romper ese cerco y tener acceso abierto a los océanos.

La idea de “un hogar europeo común” desde Lisboa hasta Vladivostok fue promovida por Mijail Gorbachov, quien buscaba la transición hacia la socialdemocracia en Rusia y en sus antiguos dominios, con la idea de contar con la colaboración de Estados Unidos en la creación de un orden mundial basado en la cooperación y no en el conflicto. Previsiblemente, Estados Unidos –esa isla a un lado de Eurasia– se opuso férreamente a estas iniciativas.

La invasión de Ucrania por parte de Putin, después de rechazar tentativas francesas y alemanas de impedir este crimen trágico, han dejado clara la cuestión, al menos por ahora. Europa ha sucumbido a la doctrina del Atlántico e incluso adoptado el objetivo formal de Estados Unidos de “debilitar a Rusia” severamente… a costa de Ucrania y de cualquiera.

Sin integración, la Europa que depende de Alemania decaerá y Rusia, con sus cuantiosos recursos naturales, muy probablemente gravitará hacia el proyecto de desarrollo euroasiático centrado en China y la Iniciativa de la Franja y Ruta (BRI, por sus siglas en inglés) podría expandirse hasta África e incluso a América Latina.

Abandonar todo eso, al igual que renunciar a expandir el sistema global BRI, será un precio muy alto de pagar a cambio de quedar bien con Estados Unidos. Estas consideraciones no estarán ausentes mientras el sistema mundial se recompone tras la crisis del covid y la invasión rusa a Ucrania.

(CJP): ¿Hay algo más en esta relación estratégica entre China y Rusia, dos naciones autocráticas, además de limitar el poder e influencia de Estados Unidos? ¿Hasta qué punto puede Washington sacar provecho de las potenciales tensiones y diferencias en esa relación?

(NC): El expediente de la guerra fría es muy revelador. Incluso cuando Rusia y China estuvieron cerca de enfrascarse en un conflicto bélico, Estados Unidos insistía en que una imaginada alianza “china-soviética” era una inmensa amenaza. Algo similar ocurrió en Vietnam del Norte. Sus líderes reconocieron que su enemigo real era China: Estados Unidos podía devastar Vietnam con violencia, pero al final se irían. En cambio, China estaría siempre ahí como amenaza permanente. Los asesores estadunidenses no escucharon esto. La diplomacia de Kissinger reconoció demasiado tarde los hechos y sacó provecho de los conflictos entre Pekín y Moscú. No creo que eso sea una lección actual, pues las circunstancias son muy diferentes.

Putin y sus asociados parecen tener la visión de una esfera rusa que ocupe un lugar independiente entre la alianza del Atlántico y los sistemas globales que tienen a China como centro. Eso no me parece muy probable, pienso que es más factible que China acepte a Rusia como subordinado que le provea de materia prima, armamento avanzado, talento científico y quizá más.

(CJP): India es cortejada por China, Rusia y Estados Unidos ¿tendría que preocuparse de una posible alianza entre Pekín y Moscú?

(NC): El sur de Asia enfrenta una catástrofe mayor. El calor del verano ya está a un nivel en que apenas se puede sobrevivir; su población es muy pobre, y lo peor está por venir. India y Pakistán deben cooperar en esta y otras crisis comunes, como la administración de sus cada vez más escasos recursos acuíferos. En vez de eso, cada nación dedica sus exiguos presupuestos a guerras imposibles de ganar, lo cual ya es una carga intolerable para Pakistán.

Ambos estados tienen severos problemas internos. En India el primer ministro Modi lleva adelante un esfuerzo para destruir la democracia laica india que, con todas sus fallas, sigue siendo un gran logro en su era poscolonial. Su programa está enfocado a crear una etnocracia hindú racista. Es el socio natural en una creciente alianza de estados con características similares: Hungría lo mismo que Israel y sus socios del acuerdo Abraham, estrechamente ligados con sectores duros de los republicanos estadunidenses.

Todo esto es el telón de fondo para tratar las cuestiones referentes a las relaciones internacionales de India. La nación está en un difícil acto de equilibrismo. Por mucho, su principal proveedor de armas es Rusia. Está enfrascada en una larga y cada vez peor disputa fronteriza con China, por lo que debe preocuparle la profundización de la alianza entre Moscú y Pekín. El QUAD (Diálogo de Seguridad que incluye a Japón, Australia e India), comandado por Estados Unidos, tiene la intención de rodear a China, pero India es un socio reticente con poca disposición a adoptar un papel subimperial.

(CJP): ¿Hasta qué grado el desgaste del imperialismo ha contribuido al declive de la sociedad y hasta qué otro los políticos locales tienen efecto sobre las decisiones de política exterior? ¿Qué tanto la decadencia de Estados Unidos representa una amenaza para la paz y seguridad mundiales?

(NC): El declive de Estados Unidos se debe sobre todo a golpes internos, y es algo severo. Una medida crucial es la mortandad. El título de un estudio reciente es “Estados Unidos estaba en una crisis de muerte prematura antes del covid”, el cual demuestra que, “antes de que comenzara la pandemia, más personas morían a menor edad que en otras naciones con riqueza comparable”. Los datos son alarmantes y hablan de las “muertes por desesperanza”, que es un fenómeno entre los estadunidenses blancos en edad productiva, algo de lo que no se hablaba antes.

El “plan radical” para acabar con los vestigios de la democracia de Estados Unidos se anunció unos días antes de las elecciones de noviembre y se olvidó en la debacle que siguió. Se reveló recientemente en una investigación de Axios. La idea fundamental es revertir los programas que han existido desde el siglo XIX con el fin de crear un servicio civil apolítico y así destruir un cimiento esencial de una democracia funcional.

Trump emitió una orden ejecutiva que da al presidente (o sea, a sí mismo) la autoridad de contratar a sus seguidores en puestos del servicio civil, lo que es un paso más hacia el ideal fascista de tener un partido poderoso con un Máximo Líder que controla a la sociedad. Biden revirtió la orden.

Los demócratas en el Congreso buscan aprobar una ley que prohíba ese ataque directo a la democracia, pero con toda probabilidad los republicanos no la aceptarán debido a que muchas iniciativas actuales para establecerse permanentemente en el poder, pese a ser minoría, podrían dar fruto gracias a la aprobación del juez reaccionario Roberts.

No me parece que la campaña conservadora para socavar la democracia sea resultado del desgaste de su postura imperialista, sino de su naturaleza y sus raíces afianzadas en el deseo primario de aferrarse al poder.

Publicado originalmente en Truthout

Traducción: Gabriela Fonseca

Versión completa en La Jornada on-line: bit.ly-3vIznoP

Los temores por el ascenso de China dan forma a la política Exterior de EU en el siglo XXI, afirma Chomsky

 jornada.com.mx

C. J. Polychroniou Truthout

¿Es la creciente influencia de China en los asuntos internacionales una amenaza para el orden mundial? Estados Unidos así lo cree, al igual que Gran Bretaña, su más estrecho aliado.

En efecto, la rivalidad entre Estados Unidos y China probablemente dominará los temas mundiales en el siglo XXI. En este juego geoestratégico, se espera que ciertos estados externos a la comunidad de seguridad occidental, como India, jueguen un papel clave en el nuevo escenario del imperialismo. Estados Unidos es una potencia en declive que ya no puede hacer dictados unilaterales, sin embargo, como señala Noam en esta entrevista exclusiva con Truthout, el deterioro de Estados Unidos “se debe sobre todo a golpes internos”.

https://www.jornada.com.mx/notas/2022/08/08/chomsky/los-temores-por-el-ascenso-de-china-dan-forma-a-la-politica-exterior-de-eu-en-el-siglo-xxi-afirma-chomsky/

Como poder imperial, EU es una amenaza para la paz mundial y para sus propios ciudadanos. Incluso existe el plan radical de desmantelar lo que queda de la democracia estadunidense en caso de que Trump regrese a la Casa Blanca en 2024. Otros dictadores republicanos con posibilidades de ganar son parte del plan. ¿Qué sigue para el poder imperial de EU y cuál es su impacto en el escenario mundial?

Chomsky es profesor emérito del instituto de lingüística y filosofía del MIT, profesor galaradonado y presidente del programa Agnese Nelms Haury para el Medio Ambiente y la Justicia Social en la Universidad de Arizona. Uno de los académicos más citados en el mundo y considerado una personalidad pública e intelectual por millones de personas que además lo han adoptado como un tesoro internacional, Chomsky ha publicado más de 150 libros de lingüística, política, pensamiento social, política económica, estudios sobre medios, de política internacional de Estados Unidos y acontecimientos mundiales. Sus más recientes libros son The Secrets of Words (con Andrea Moro, MIT Press, 2022), La Retirada: Irak, Libia, Afganistán y la fragilidad del Poder de EU (con Vijay Prashad; The New Press, 2022), y El Precipicio: Neoliberalsmo, la Pandemia y la Urgente Necesidad de Cambio Social (con C. J. Polychroniou; Haymarket Books, 2021).

C. J. Polychroniou: Noam, los poderes occidentales responden al ascenso de China, como potencia económica y militar dominante, con crecientes llamados en favor de una diplomacia belicosa. El general estadunidense Mike Milley, presidente de los comandantes del Estado Mayor, dijo durante un reciente viaje al Indo-Pacífico que China se ha vuelto la región más agresiva y que la administración Biden la describe como una “amenaza que avanza a ritmo estable”. Rishi Sunak, quien es el candidato con más posibilidades de sustituir al saliente primer ministro Boris Johnson, dijo que China es “la mayor amenaza” para Reino Unido, y una de sus promesas de campaña es prohibir en el país los Institutos Confucio, que son centros de enseñanza de una organización afiliada al gobierno chino. ¿Por qué Occidente tiene tanto a que China prospere y qué nos dice esto del imperialismo en el siglo XXI?

Noam Chomsky: Puede ser útil tomar una breve pero más amplia mirada, primero a la lista de temores, y luego a las circunstancias geoestratégicas en que éstos se manifiestan. Aquí hablamos de Occidente en un sentido limitado y específicamente a la “relación especial” anglo-estadunidense que desde 1945 ha tenido Estados Unidos con su socio menor, Gran Bretaña, que en ocasiones ha sido un siervo vacilante, pero otras se muestra ansioso de servir a su amo… sobre todo durante los años de Blair.

Los temores son de largo alcance, y en el caso de Rusia, se remontan a 1917.El secretario de Estado, Robert Lansing le advirtió entonces al presidente Wilson que los bolcheviques gozaban de la simpatía “del proletariado de todos los países, de los ignorantes y mentalmente deficientes quienes, en grandes números, están siendo urgidos a convertirse en los amos… es un peligro muy real ante el presente descontento social que atraviesa al mundo”.

Las preocupaciones de Lansing fueron reiteradas en circunstancias distintas por el secretario de Estado John Foster Dulles 40 años más tarde, cuando lamentó que Estados Unidos fuera “un caso perdido, muy por detrás de los soviéticos en cuanto al desarrollo de medios para controlar la mente y las emociones de los pueblos sin sofisticación”. El problema básico es la habilidad de los comunistas de “tomar el control de los movimientos masivos… algo que no tenemos capacidad de duplicar. Ellos atraen a la gente pobre, que es la que siempre ha querido saquear a los ricos”.

Los temores de los privilegiados son recurrentes, de una forma u otra, a lo largo de la historia.

La academia coincide sustancialmente con las preocupaciones de Lansing. El reconocido decano de la erudición de la Guerra Fría, John Lewis Gaddis afirmó en 1917 que la amenaza bolchevique era una amenaza “a la sobrevivencia misma del orden capitalista” que implicaba “una potencial intervención profunda de largo alcance por parte del nuevo gobierno soviético en los asuntos internos, no solo de Occidente, sin de virtualmente cualquier país del mundo”.

Lo que Lansing describió como la intervención bolchevique era trabajadores de todo el mundo que podían tomar nota y reaccionar, lo que ocasionaría un temible efecto dominó y un posible plan de dominación. Gaddis fue más lejos al argumentar que una invasión de Occidente (incluido Estados Unidos) a Rusia era justificable como un acto de defensa propia contra el cambio intolerable hacia lo “correcto”, y que equivale al término actual de “el orden internacional basado en reglas”, (y en el que Estados Unidos decide las reglas).

Gaddis apelaba a un concepto que en 1945 el Departamento de Guerra estadunidense llamaba “lógica illógica”, en referencia a los planes pos guerra de Estados Unidos de tomar el control de la mayor parte del mundo y rodear a Rusia con fuerzas militares, al tiempo que le negaba a su adversario los mismos derechos. El observador superficial podría juzgar eso como ilógico, pero a juicio del Departamento de Guerra, se trataba de una lógica más profunda que los despiadados tachaban de “imperialismo”.

La misma doctrina de lógica ilógica reina hoy a medida de que Estados Unidos se defiende de las amenazas euroasiáticas. En la frontera occidental de Euroasia, Estados Unidos se defiende al expandir a la OTAN hacia la frontera con Rusia. En el flanco oriental, Estados Unidos se defiende con la instalación de un círculo de “estados centinelas” cuya labor será “rodear” a China, equipados con armamento de precisión y respaldados por enormes ejercicios navales con armas apuntadas de manera no muy sutil hacia el gigante asiático. Todo esto es parte de esfuerzos más extensos de cercar a China, y a los que la “subimperialista” Australia se ha unido. Esto ya lo hemos discutido, para lo que tomamos prestado el término y el análisis de Clinton Fernandes.

El resultado de esto es que China tenga mayores incentivos para atacar a Taiwán con el fin de romper ese cerco y tener acceso abierto a los océanos.

Huelga decir que no hay derechos recíprocos: el lógica ilógica.

Las acciones son siempre en “defensa propia”. Si en algún momento de la historia una potencia violenta no actuó en “defensa propia”, por favor ayúdennos a recordarlo.

El temor a China es más visceral; viene de las corrientes profundamente racistas que envenenan a la sociedad estadunidense desde sus orígenes. En el siglo XIX chinos fueron secuestrados y traídos a trabajar prácticamente como esclavos para construir las vías ferroviarias a medida de que la nación se expandía por fuera de sus “fronteras naturales”. El epíteto racista que les aplicamos (“coolie”) fue una importación de Gran Bretaña que también usó a los chinos como esclavos para generar su riqueza. Los chinos que trataron de asimilarse fueron objeto de horrendos ataques racistas. Durante diez años se le prohibió la entrada a los trabajadores chinos en acato a la Ley de Exclusión de 1882, y se prohibió a toda población china el ingreso al país en una ley enteramente racista de 1924. Dicha ley se aplicó tambien a italianos y judíos, lo que hizo que muchos de ellos acabaran en las cámara de gas cuando se les negó la entrada a Estados Unidos.

La histeria de la Amenaza Amarilla se reavivó en los 50, después de la impactante derrota del ejército de MacArthur a manos de tropas chinas en Corea. Los temores resuenan a menudo, de distinta manera. Lyndon Johnson advirtió que sin un poderío de aviación superior, y a menos de que “los” pudiéramos detener en Vietnam, “ellos” vendrían a arrebatarnos todo lo que “nosotros” teníamos.

Más recientemente, el temor a China se manifestó cuando el Congreso rompió el bloqueo impuesto por los republicanos para aprobar una legislación abocada a reconstruir la infraestructura colapsada y crucial del chip, no por que Estados Unidos lo necesite, sino para plantarnos ante el reto que implica el desarrollo de la nación asiática.

Hay otros países que son inminentes amenazas a nuestra supervivencia, como lo es Rusia ahora mismo.

Adam Schiff, presidente del Comité Selecto Permanente de Inteligencia de la Cámara de Representantes, recurre a malestares culturales muy profundamente enraizados cuando advierte que si no los detenemos en Ucrania, atacarán nuestras playas.

Nunca hay escasez de enemigos aterradores, pero los “chinos paganos” siempre han conjurado temores especiales.

Empecemos por la paranoia comprensible de que los pobres quiere saquear a los ricos para pasar al segundo tema: orden mundial e imperialismo en el siglo XXI, y las intensas preocupaciones anglo-estadunidenses sobre una China emergente.

Es útil recordar la experiencia de nuestro antecesor en hegemonía global. Siendo una isla a un lado de Europa, la principal preocupación de Gran Bretaña fue impedir que Europa se unificara y se saliera de su control. De forma similar, aunque amplificado, el dominio de Estados Unidos en el hemisferio occidental bien puede sentirse como una “isla” en comparación con la masa territorial de Eurasia, que es la base del control mundial de acuerdo con la teoría del “corazón continental” de Halford Mackinder, fundador de la geopolítica moderna cuyo pensamiento está siendo revivido por estrategas globales.

Por extensión de la lógica imperial británica, podemos esperar que Estados Unidos busca evitar la unificación del “corazón continental” como una fuerza independiente que no esta sujeta al dominio estadunidense. Las operaciones de defensa propia de los extremos occidental y oriental terminan en el corazón continental y caen en su lugar correcto.

El conflicto por la unificación del corazón continental ha sido un tema significativo desde la posguerra. Durante los años de la Guerra Fría, hubo iniciativas europeas para que se incorporara a Rusia en la unificación del continente. Esas ideas fueron promovidas por Charles de Gaulle y hacían eco en Alemania, pero se les mantuvo a raya a punta de golpes en favor de un sistema aliancista, con base en la OTAN, dirigido sobre todo desde Washington.

La unificación del corazón continental obtuvo prominencia tras el colapso de la Unión Soviética. La idea de “un hogar europeo común” desde Lisboa hasta Vladivostok fue promovida por Mijail Gorbachov, quien buscaba la transición hacia la social democracia en Rusia y en sus antiguos dominios, con la idea de contar con la colaboración de Estados Unidos en la creación de un orden mundial basado en la cooperación y no en el conflicto.

Previsiblemente, Estados Unidos –esa isla a un lado de Eurasia-- se opuso férreamente a estas iniciativas. Durante la Guerra Fría, no hubo dificultad dadas las relaciones de poder y la doctrina prevalente de que el Kremlin conspiraba para dominar al mundo. Pero la tarea debió transformarse cuando se colapsó la Unión Soviética. Estados Unidos rápidamente adoptó la política de “expandir” el sistema de poderío del Atlántico, con la participación de Rusia en papel de subordinado. Propuestas de colaboración igualitaria se plantearon incluso durante los años de Putin hasta hace poco, pero estos eran un “anatema para aquellos que creen en la permanente economía de un sistema de poder en el Atlántico”, señaló (el politólogo británico Richard) Sakwa.

La invasión de Ucrania por parte de Putin, después de rechazar tentativas francesas y alemanas de impedir este crimen trágico, han dejado clara la cuestión, al menos por ahora. Europa ha sucumbido a la doctrina del Atlántico e incluso adoptado el objetivo formal de Estados Unidos de “debilitar a Rusia” severamente… a costa de Ucrania y de cualquiera.

Sin integración, la Europa que depende de Alemania decaerá y Rusia, con sus cuantiosos recursos naturales muy probablemente gravitará hacia el proyecto de desarrollo euroasiático centrado en China, y la Iniciativa de la Franja y Ruta (BRI por sus siglas en inglés) podría expandirse hasta África e incluso, América Latina.

La tentación de Europa hacia la BRI, ya de por sí fuerte, probablemente se intensificará. El sistema basado en Alemania de crear un sistema de producción europeo que vaya desde Holanda hasta los antiguos satélites rusos se ha vuelto el más exitoso del mundo. Depende sobre todo de se un enorme mercado de exportaciones y de oportunidades de inversión en China, y de los abundantes recursos naturales de Rusia, incluidos metales que serán necesarios para hacer la transición hacia las energías renovables. Abandonar todo eso, al igual que renunciar a expandir el sistema global BRI, será un precio muy alto de pagar a cambio de quedar bien con Estado Unidos. Estas consideraciones no estarán ausentes mientras el sistema mundial se recompone tras la crisis del covid y la invasión rusa a Ucrania.

El tema de la integración euroasiática en una Europa común cae en una estructura más general que no puede olvidarse. O las grandes potencias cooperan para enfrentar ominosas crisis globales o se van al abismo.

Con los amargos antagonismos de hoy, puede ser imposible imaginar una cooperación, pero esto no tiene qu ser una idea inalcanzable. En 1945 parecía imposible imaginar a Francia, Alemania, Gran Bretaña y todas las pequeñas potencias europeas cooperando en una Europa occidental sin fronteras y con algunas instituciones comunes. Gran Bretaña decidió salirse de esta unión con lo que probablemente se condenó a convertirse en un desdibujado satélite estadunidense. Con todo, es un impresionante resultado tras siglos de salvaje destrucción mutua que llegó a su punto más alto en el siglo XX.

Tomando nota de ello, Sakwa escribe: “Lo que para una generación es un triste engaño, para otra es un proyecto realista y necesario”. Un proyecto es esencial si se pretende que un mundo habitable emerja del actual, lleno de caos y violencia.

Los nexos entre Rusia y China se han profundizado desde la invasión a Ucrania, aunque debe haber límites a esa cooperación. En todo caso ¿hay algo más en esta relación estratégica entre dos naciones autocráticas, además de limitar el poder e influencia de Estados Unidos? ¿Hasta qué punto puede Washington sacar provecho de las potenciales tensiones y diferencias en la relación China-Rusia, como ocurrió en la Guerra Fría?

El expediente de la Guerra Fría es muy revelador. Incluso cuando Rusia y China estuvieron cerca enfrascarse en un conflicto bélico, Estados Unidos insistía en que una imaginada alianza “china-soviética” era una inmensa amenaza. Algo similar ocurrió en Vietnam del Norte. Sus líderes reconocieron que su enemigo real era China: Estados Unidos podía devastar Vietnam con violencia, pero al final se irían. En cambio China estaría siempre ahí como amenaza permanente. Los asesores estadunidenses no escucharon esto. La diplomacia de Kissinger reconoció demasiado tarde los hechos y sacó provecho de los conflictos entre Pekín y Moscú. No creo que eso sea una lección actual pues las circunstancias son muy diferentes.

Putin y sus asociados parecen tener la visión de una esfera rusa que ocupe un lugar independiente entre la alianza del Atlántico y los sistemas globales que tienen a China como centro. Eso no me parece muy probable, pienso que es más factible que China acepte a Rusia como subordinado que le provea de materia prima, armamento avanzado, talento científico y quizá más.

Las potencias del Atlántico, junto con sus asociados asiáticos subimperiales se están aislando del escenario mundial. El sur global no está haciéndole caso a nadie: no se une a las sanciones comerciales contra Rusia ni rompe sus relaciones comerciales. Aunque tiene serios problemas internos, China avanza en su desarrollo, en inversiones, préstamos al extranjero y progresa tecnológicamente. Encabeza por mucho el creciente rubro de energía sustentable y ha sorprendido al mundo al crear un chip super avanzado que está a unos cuantos años de ser producido y volverse parte central de una futura economía moderna y avanzada.

Hay muchas incertidumbres, pero creo que estas tendencias persistirán. Si existe un quiebre éste podría deberse a que la Europa centrada en Alemania continuará sufriendo los efectos de la subordinación al sistema del Atlántico. Las ventajas de un hogar europeo común pueden volverse cada vez más tentadoras, y de mayor consecuencia para el orden mundial.

India es cortejada por China, Rusia y Estados Unidos ¿tendría que preocuparse de una posible alianza entre Pekín y Moscú? ¿Puede el Diálogo de Seguridad Cuadrilateral (QUAD por sus siglas en inglés, formado por India, Estados Unidos, Japón y Australia) confiar en India para una cooperación plena en relación a su misión y objetivos en la región del Indo-Pacífico?

Antes de discutir las preocupaciones por la política exterior india, no olvidemos algunos hechos crudos. El sur de Asia enfrenta una catástrofe mayor. El calor del verano ya está a un nivel en que apenas se puede sobrevivir; su población es muy pobre, y lo peor está por venir. India y Pakistán deben cooperar en esta y otras crisis comunes como la administración de sus cada vez más escasos recursos acuíferos. En vez de eso, cada nación dedica sus exiguos presupuestos a guerras imposibles de ganar, lo cual ya es una carga intolerable para Pakistán.

Ambos estados tienen severos problemas internos. En India el primer ministro Modi lleva adelante un esfuerzo para destruir la democracia laica india que, con todas sus fallas, sigue siendo un gran logro en su era pos colonial. Su programa está enfocado a crear una etnocracia hindú racista. Es el socio natural en una creciente alianza de estados con características similares: Hungría lo mismo que Israel y sus socios del acuerdo Abraham, estrechamente ligados con sectores duros de los republicanos estadunidenses.

Esto es aparte de la brutal represión en Cachemira que, según reportes, es el territorio más militarizado del mundo y escenario de una severa represión. La ocupación de un enclave extranjero califica a India para asociarse con otros miembros de los acuerdos Abraham: Marruecos e Israel, en cuanto a la anexión y ocupación criminales.

Todo esto es el telón de fondo para tratar las cuestiones referentes a las relaciones internacionales de India. La nación está en un difícil acto de equilibrismo. Por mucho, su principal proveedor de armas es Rusia. Está enfrascada en una larga y cada vez peor disputa fronteriza con China, por lo que debe preocuparle la profundización de la alianza entre Moscú y Pekín. El QUAD, comandado por Estados Unidos, tiene la intención de rodear a China, pero India es un socio reticente con poca disposición a adoptar un papel subimperial. A diferencia de otros miembros del QUAD, se une al resto del Sur Global en su negativa a verse envuelto en la guerra por asociación de Estados Unidos contra Rusia en Ucrania. Sin embargo, India no puede alejarse demasiado para aislarse de Estados Unidos que es también un aliado natural, sobre todo en la estructura que emerge de los republicanos y sus alianzas con Estados reaccionarios.

La situación es en general muy compleja, sin siquiera tomar en cuenta los problemas internos que enfrenta el sur de Asia.

Estados Unidos es un país con inestabilidad política y social, que posiblemente está en medio de una transición histórica. Su influencia en el mundo se ha debilitado en años recientes y sus instituciones están bajo severos ataques de fuerzas reaccionarias. Con la democracia estadunidense en picada, incluso hay quienes hablan de un plan radical de reestructurar al gobierno federal en caso de que Donald Trumpo regrese al poder en 2024. ¿Hasta qué grado el desgaste del imperialismo ha contribuido al declive de la sociedad, y hasta qué grado los políticos locales tienen efecto sobre las decisiones de política exterior? En todo caso ¿qué tanto la decadencia de Estados Unidos representa una amenaza para la paz y seguridad mundiales?

Por décadas se ha hablado del declive de Estados Unidos y hay algo de cierto en ello. Sin paralelo histórico, Estados Unidos llegó a su cima en 1945, pero eso obviamente no podía durar y ha decaído desde entonces, pese a que gracias a ciertas medidas algo de su poder prevalece.

Hay mucho qué decir sobre el tema, pero si me apego estrictamente a la pregunta, el declive de Estados Unidos se debe sobe todo a golpes internos, y es algo severo. Una medida crucial es la mortandad. El título de un estudio reciente es: “Estados Unidos estaba en una crisis de muerte prematura antes del covid”. El estudio demuestra que “antes de que comenzara la pandemia, más personas morían a menor edad que en otras naciones con riqueza comparable”. Los datos son alarmantes, y hablan de las “muertes por desesperanza”, que es un fenómeno entre los estadunidenses blancos en edad productiva, algo de lo que no se hablaba antes. Ese es solo un indicador sorprendente de cómo el país se desmorona en lo socioeconómico y político desde el asalto neoliberal que se personificó en Reagan-Bush, Clinton y sus sucesores.

El “plan radical” para acabar con los vestigios de la democracia de Estados Unidos se anunció unos días antes de las elecciones de noviembre y se olvidó en la debacle que siguió. Se reveló recientemente en una investigación de Axios. La idea fundamental es revertir los programas que han existido desde el siglo XIX con el fin de crear un servicio civil apolítico, y así destruir una cimiento esencial de una democracia funcional.

Trump emitió una orden ejecutiva que da al presidente (o sea, a sí mismo) la autoridad de contratar a sus seguidores en puestos del servicio civil, lo que es un paso más hacia el ideal fascista de tener un partido poderoso con un Máximo Líder que controla a la sociedad. Biden revirtió la orden.

Los demócratas en el Congreso buscan aprobar una ley que prohíba ese ataque directo a la democracia, pero con toda probabilidad los republicanos no la aceptarán debido a que muchas iniciativas actuales para establecerse permanentemente en el poder, pese a ser minoría, podrían dar fruto gracias a la aprobación del juez reaccionario Roberts.

Sobre eso, la Suprema Corte decidió retomar un estrafalario caso, Moore vs Harper, que permitiría a las legislaturas estatales (en las que los republicanos se verían beneficiados por particularidades estructurales del partido) a identificar a los electores que rechacen el voto popular para preservar la lealtad dentro de sus filas. Esta “teoría de la legislatura estatal independiente” tiene cierta base constitucional, pero es absurdo que siquiera se tome en consideración, hasta ahora que el Partido Republicano recurre a trabas burocráticas en su campaña para conservar el poder, y pasar por alto la voluntad popular.

No me parece que la campaña conservadora para socavar la democracia sea resultado del desgaste de su postura imperialista, sino de su naturaleza y sus raíces afianzadas en el deseo primario de aferrarse al poder.

No tengo claro cuál sería el impacto en la política exterior. Trump es un cañón sin freno, sin una idea clara en la cabeza que no sea él mismo. También tiene una tendencia a destruir lo que sea que otros han ayudado a construir mientras él se adhiere a un principio básico: enriquecer a los super ricos y al poder corporativo. Al menos ese aspecto no es criticado por su augusta majestad. Sus contrincantes republicanos, estupefactos y temerosos del poder que el magnate ejerce sobre las masas electorales, dicen muy poco.

Las implicaciones globales para la paz y la seguridad son claras. Los triunfos de Trump en su dominio favorecen a las dos mayores amenazas para la supervivencia de la sociedad humana organizada: la destrucción ambiental y la guerra nuclear. Retiró al país de los acuerdos de París que intentan impedir una catástrofe climática, e hizo todo lo que pudo para eliminar en su país regulaciones que mitigan sus efectos. Llevó adelante el programa republicano (que comenzó G. W. Bush) para desmantelar el régimen de control de armas que se elaboró cuidadosamente para reducir la amenaza de una guerra nuclear terminal. También destruyó el Acuerdo Nuclear con Irán, con lo que violó un convenio del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas contra amenazas globales.

No hay forma de saber lo que hará en cuestiones particulares… quizá haga lo que escuchó en Fox News.

La idea de que el futuro del mundo pueda pronto volver a estar en sus manos rebasa cualquier incredulidad.

No hay escasez de tareas vitales en el camino que nos espera.

Traducción: Gabriela Fonseca

El engaño como móvil de la culpa

 sprinforma.mx

El engaño como móvil de la culpa

Por Juan Becerra Acosta

Ninguna estrategia de comunicación política funciona si no apela a por lo menos una emoción o sentimiento, por ello cuando se manipula a la persona a través de la culpa -emoción que provoca sentimiento- su resultado suele ser el efectivo sometimiento de la voluntad de la víctima, algo de lo que ella no se entera y que la ultra derecha no sólo conoce, sino que aplica desde hace al menos dos mil años a través de la misma herramienta con la que se logró el sometimiento de los antiguos mexicanos después de la llegada de los cristianos españoles: la evangelización, instrumento de conquista con el que se controló la conducta gracias al miedo a la condena eterna y a la permanente búsqueda por redimirse de la propia naturaleza ante lo divino.

No es necesario cometer una conducta señalada como nociva por la sociedad para ser sujeto de culpa, para muchos con pensarla es suficiente, ejemplo de ello puede ser, desear al cónyuge del prójimo. No solo el del vecino, del hermano, o del amigo tienen impedimento en ser sujetos de la construcción de fantasías, también el de la persona desconocida que, por ejemplo, entra al bar acompañada por alguien cuya presencia despierta instintos e impulsos de esos que logran la dilatación de las pupilas y respiraciones agitadas mezcladas con suspiros además de, gracias a por lo menos dos mandamientos, una sensación de culpa que puede ser consciente, o bien, enviada de inmediato a ese cajón donde guardamos aquello que nos da miedo y al que llamamos el inconsciente.

Sea cual sea el caso, la experiencia queda en nuestra mente y moldea la conducta futura al tiempo en el que determina la voluntad, lo sepamos o no. Quienes sí lo saben, y muy bien, son los especialistas en comunicación política que desde hace miles de años han construido normas a imagen y semejanza del primer pacto entre Dios y la humanidad, “Los Diez Mandamientos”, con el que se ha regulado a buena parte de la sociedad occidental, y a la persona, desde hace más de 3000 años cuando se dijo que Dios escribió sus cánones y los entregó, en el Monte Sinaí, a Moisés; es pues, una ley percibida como casi natural que consolida las convenciones morales aún en la actualidad.

Hay de mandamientos a mandamientos, algunos regulan la conducta y otros pretenden regular el pensamiento, los deseos, e incluso los afectos. Los primeros funcionan en beneficio de la sociedad, prohíben el asesinato, el robo u otras conductas perjudiciales para el desarrollo de las personas y su comunidad, pero los segundos resultan imposibles de obedecer y el intentarlo puede ocasionar terribles daños psicológicos debido, en mucho, a la culpa que sobre la propia naturaleza humana genera la imposibilidad de su acatamiento, ya que por más efectivo que sea alguien en el arte de engañar al prójimo, siempre sabrá, a menos de que sea psicótico, que no se puede engañar a sí mismo y que, por ejemplo, puede desear a la pareja de su prójimo, algo que lo que lo llevará a reconocer que, por más que luche, existirán pensamientos prohibidos y castigados en lo convenido por la sociedad a través del decálogo de Moisés.

Cuando alguien decide comprometerse en el cumplimiento de los diez mandamientos se enfrasca en una permanente lucha contra sí mismo a través del constante intento por erradicar los impulsos que la propia naturaleza dicta satisfacer para así poder subsistir.  El sujeto devoto, creyente de un Dios representado por el hombre a través de la religión jamás permitirá que nada lo aleje de su fe, pues sería alejarlo de la protección del Padre. El intento por cumplir los mandamientos es una constante búsqueda de aprobación por parte de la figura de autoridad y protección, tanto que en la imposibilidad de ser exitoso en su cumplimiento se pierde, y la lógica deja de tener sentido, entonces el cerebro se protege de la inevitable percepción al inminente fracaso, lo que puede conducir a un estado neurótico que se acerca a la pérdida de contacto con la realidad.

Es en buena parte, por lo anterior, que existen casos de generadores de trastornos de la personalidad derivados de organizaciones o sectas que ejercen un rígido control sobre las personas, tanto, que sujetos sanos pueden presentar rasgos psicóticos sin que necesariamente tengan esa estructura psíquica. El suicidio colectivo de 39 personas de la secta Heaven’s Gate, en el año de 1997, es un claro ejemplo de ello: el líder de la congregación, una figura de autoridad y al mismo tiempo de guía y protección, convenció a sus seguidores de que el suicidio les conduciría a una nave espacial escondida detrás del cometa Hale-Boop, algo tan irracional como el afirmar que los médicos cubanos que vienen a apoyar a comunidades en zonas rurales de México no saben de medicina y realmente son reclutadores del comunismo, o que el color del mar cambió debido a la construcción del Tren Maya, pero que desgraciadamente, y debido a la manipulación de conciencias que se ejerce sobre sentimientos y emociones, es escuchado y tomado como dogma por muchos.

A pesar de que no existen evidencias de que los seguidores del líder de la secta Heaven’s Gate tuvieran como estructura psíquica la psicosis, la fuerza que ejerce el aparato regulador de los preceptos sociales condujo a las víctimas a terminar con su vida durante una aparente psicosis colectiva resultante de la absoluta devoción a una persona y a una doctrina que a través de preceptos, o mandamientos, controló la conducta y el pensamiento con la ayuda de elaboradas técnicas persuasivas. Qué mejor técnica persuasiva que la amenaza a la condena del sufrimiento eterno, sentenciada por un dios que todo lo ve, que todo lo sabe.

Se podrá engañar al vecino, a la comunidad, e incluso al sacerdote, pero es imposible el engañarse a uno mismo y dejar de sufrir por el deseo que produce el poseer un objeto atractivo del cual no se tiene la pertenencia, por saberse atraído a una persona que tiene pareja, por reprocharle algo al padre o a la madre, porque entonces se es candidato al sufrimiento eterno en las llamas del infierno. La culpa, el miedo, el reproche pueden conducir a un estado psíquico terriblemente neurótico y limítrofe con la psicosis, y llega un momento en el que la mente confunde a la psicosis como la última opción para no ser infeliz y desgraciado, y en ella la “realidad” es la que se cree que conviene pues ahí se puede olvidar de que, a pesar de todo esfuerzo, no hay cumplimiento de los mandamientos, ni el destino es el infierno, porque se prefiere vivirlo aquí ya que eso es lo que se merece ante la culpa resultante del fracaso.

La culpa y con ella el dolor como secuela de la pérdida de libertad pueden generar síntomas patológicos adversos como enojo tristeza o miedo, y en casos severos, dificultad para pensar con claridad, alteraciones de la memoria, conductas agresivas e incluso desarrollo de creencias anormales. El pelear en contra de nuestra naturaleza con al afán de trascenderla termina, de manera irremediable, sometiéndonos a ella con consecuencias terribles, de ahí la doble moral de quienes predican con una mano mientras con la otra pecan, los mismos que se victimizan al mismo tiempo en que son victimarios y que, con un falso discurso patriota, parecen desear que a México le vaya mal.

https://sprinforma.mx/ver/opinion/el-engano-como-movil-de-la-culpa

El invidente Fondo Monetario Internacional

 Utopía

Eduardo Ibarra Aguirre

El Fondo Monetario Internacional fue un brazo institucional clave para que la entonces imbatible superpotencia imperialista, Estados Unidos, apoyada en sus aliados locales –que insisten en llamarlos “traidores a la patria”–, hiciera realidad hace más de tres décadas, el Consenso de Washington, consistente en la imposición en casi todo el mundo de la dictadura del dizque libre mercado.

Como si el tiempo transcurrido fuera en vano, cerrando los ojos a la nueva realidad global, en particular en América Latina (Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Honduras, México y Perú, además de la docena de países que forman la Alianza Bolivariana), el FMI vuelve por los caminos andados al “recomendar” al gobierno del presidente Andrés Manuel recetas no solicitadas y contrapuestas al rumbo que sigue la Cuarta Transformación.

Los fondomonetaristas exhiben incapacidad mayúscula para ejercer la menor autocrítica e interpretar la realidad mexicana con anteojeras distintas y distantes a las del dogma neoliberal cuando aconsejan en su Reporte del sector externo, más reformas estructurales que contemplan “afrontar la informalidad económica” y “las brechas de gobernabilidad”, la participación del sector privado en energía y reformar la estrategia comercial y la “gobernabilidad” de Petróleos Mexicanos. Ambicionan la riqueza petrolera y eléctrica mexicanas.

“Recomendaciones” que en el pasado (1982-2018) eran imposiciones, como el paquete de una docena de reformas estructurales de los partidos firmantes del Pacto por México (PRIANRD) y que, ahora se conoce al detalle, fue precisa la compra de votos entre los diputados como el coordinador Ricardo Anaya, prófugo en Estados Unidos.

El mismo día que el FMI dio a conocer sus recomendaciones que hasta hace 44 meses eran acatadas por los gobernantes mexicanos desde Miguel de la Madrid (1982-1988) hasta Enrique Peña (2012-2018), López Obrador hizo el recuento de tales políticas y leyes: la venta de importantes empresas públicas al sector privado; entrega de los bancos propiedad de la nación; despojo a los dueños originales de la tierra y la formación de enormes latifundios; se concesionó el 46% del territorio para explotación minera, además de otorgar concesiones hasta por medio siglo y dejar libre de impuestos la extracción de oro, plata y cobre; autorización a empresas privadas para generar electricidad, pese a contravenir la Constitución; eliminación de la gratuidad de la educación pública; alto cobro de comisiones en el Sistema de Ahorro para el Retiro; autorización para la conversión de un billón 200 000 millones de pesos de deuda privada en deuda pública; el pago diferido de impuestos; campañas de criminalización del magisterio; rectoría de las telecomunicaciones en manos de los agentes preponderantes (monopolios); impedimento al Estado para dotar de internet a quienes lo necesitan, y entrega el potencial petrolero de México a empresas particulares nacionales y extranjeras (trasnacionales).

Pero también es para que el FMI presuma dos de sus logros recientes más importantes con su arcaico modelito del capitalismo salvaje. El extraordinario auge bursátil tras 2.5 años de pandemia por las gigantescas farmacéuticas multinacionales al elevar su valor en 274 000 millones de dólares, equivalentes a 5 billones 700 000 millones de pesos, como revelan datos de mercado. Éstos equivalen a 80% de los 7 billones 88 000 millones de pesos de gasto público en México en 2022. En tanto que 100 millones de personas ingresaron al submundo de la pobreza extrema o miseria.

Acuse de recibo

“Iba: Perdón por darte lata, pero la expresión ‘guerras bélicas’ que usó AMLO es pleonástica”; aclara el enciclopedista Humberto Musacchio. Muchas gracias, pero la expresión la utilizó el presidente no el redactor… Leo Zuckermann lloriquea al aire porque “neoliberal” se convirtió en un adjetivo para descalificar, de la misma manera que él usa “nacionalista”, “populista” e incluso “comunista” para estigmatizar a los que no concuerdan con su idealizado modelo del neoliberalismo en Foro, para proteger los intereses plutocráticos de los dueños de Televisa-Univisión, corporativo que produce abundantes contenidos de telebasura… “La ciencia neoliberal es la cooptada y convertida en tecnociencia, que prioriza el interés mercantil de una gran trasnacional por encima de los principios epistemológicos del conocimiento”; postuló María Elena Álvarez-Bulla ante diputados y senadores integrantes de las comisiones de Ciencia y Tecnología. La directora del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología presentó como ejemplo el gasto de 45 700 millones de pesos transferidos a trasnacionales entre 2001 y 2018… Durante agosto de 2017 falleció el contador público Fernando Bustamante Cruz, con fama de combatir enérgicamente la corrupción en Petróleos Mexicanos e integrante del Grupo María Cristina, un colectivo para intercambiar información y auspiciar el debate entre periodistas, asesores y otros profesionistas.

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Precandidatos a la Presidencia o al EDOMEX valen un carajo con electores fáciles de manipular



Pedro Echeverría V.

1. Nuestro pueblo, ignorante y manipulado en México y el continente desde hace siglos, nunca ha decidido en lo nacional nada en política, economía, sociedad o cultura. La población sólo aprendió a trabajar, a producir, disciplinarse, mientras lograba que su familia viviera buscando alejarse de la miseria, el hambre y la muerte. Aprendió también –por experiencia propia, de vida- que quienes los sometían eran los políticos, los empresarios, la voz de la iglesia y todos los medios de información -que muy bien subsidiados- sólo han repetido lo que la clase dominante les ha dictado.

2. En México –con unos 10 partidos políticos recibiendo millonarios subsidios de los gobiernos- desde hace unas semanas han arreciado las campañas electorales con candidatos locuaces que asisten a entrevistas, concentraciones y mítines. El presidente AMLO –como desde hace casi un siglo lo hizo el partido oficial y desde 1939 el PAN- está seleccionando a los candidatos para que su partido Morena los adopte como suyos. Inventó AMLO unas llamadas encuestas de popularidad que él –como pueblo o su máximo representante- declarará válidas. El mismo lavado con diferente bitoque.

3. Pero el problema –o la bronca, como se diría en lenguaje popular- no son los políticos que engañan, manipulan, roban, asesinan, sino que es el nivel de conciencia política, crítica, de la población, que por lo menos desde la Independencia –desde que México es México- posee un nulo interés por los problemas comunes y sólo entiende el individualismo, los problemas que, de manera cercana e inmediata, lo rodean. En 62 años de organizar mítines con ridícula asistencia, aprendí que el dinero y el poder mueven a la gente. Mi dogma pobrista mi impidió ver que todo se movía con dinero.

4. Por ello “les candidates” –cualquiera que seleccionen las encuestas dirigidas- valen un carajo porque, en última instancia sólo gobiernan (todos) al servicio de los millonarios inversionistas del país o de los EEUU. Leía un estudio que demuestra que México, desde que logró su independencia en 1821, empezó a buscar inversiones de otros países ofreciendo todo: las grandes extensiones de tierra; por ello en 1856, la ley lerdista de Desamortización, luego la juarista de Nacionalización y la porfirista de Deslinde, crearon los inmensos latifundios a la nueva burguesía y los extranjeros que dominaron.

5. El sistema capitalista electoral ha puesto de moda a las mujeres políticas que buscan cargos de gobierno; casi ninguna, el 99 por ciento de ellas, nunca han sido liberacionistas, es decir, jamás ha luchado en las calles por los derechos de la mujer: derecho al aborto, la libertad sexual; todas son religiosas y muchas sin experiencia política alguna. Obviamente los gobernantes hombres tampoco tienen experiencias o estudios políticos, pero sus costumbres de dominación les dan preferencias. En última instancia son los adinerados de las campañas políticas quienes deciden, junto al presidente, a “les candidates”. (25/VII/22)


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Prensa México lunes 8 de agosto de 2022



LA JORNADA
Petro: será Colombia país de la vida, no de la muerte

CONTRAPORTADA
EU es una amenaza a la paz mundial y a sus ciudadanos: Chomsky

CONTRALÍNEA
Bloquea UIF 34 mil millones por sospecha de lavado de dinero

EL UNIVERSAL
Gastan 452 mdp para remodelar pistas y hay baches

MILENIO
Con menos agua en la mina avanza rescate y AMLO acude a la zona

EXCÉLSIOR
Sin obstáculos para la entrada de buzos

EL HERALDO
Morenistas impugnan todos los distritos

REPORTE ÍNDIGO
Ambulancias al margen de la ley

LA RAZÓN
Aumenta cifra de adultos mayores que viven solos y distantes de familia

EL SOL DE MÉXICO
Contratan a privados para cuidar corredor

REFORMA
Utilizan asfaltadora en transas, no en calles

EL FINANCIERO
No es opción de México salir del T-MEC: IP
 
EL ECONOMISTA
Costo de la obra del Tren Maya, 150% por arriba de lo proyectado

8/07/2022

Para evitar protestas, tumultos, campañas, derroches, demagogia, lo menos peor es sortear a candidatos



Pedro Echeverría V.

1. Para evitar protestas, tumultos, confrontaciones políticas de militantes o asociados, que llevan a la división de lo organizado, lo menos peor es rifar candidatos porque las tradicionales elecciones y las encuestas, esconden la imposición. Más aún, parece que las encuestas -aunque estén bien preparadas y argumentadas- son la imposición dictatorial más efectiva y descarada. Lo menos peor, de eso que llaman “democracia del pueblo” es sortear o rifar –con el uso de los instrumentos: gran bola o esfera giratoria y bolitas con un nombre o número de candidatos- para que la suerte defina.

2. Me imagino que todos los partidos y otras expresiones sociales escogerán a sus cinco mejores candidatos y meterán a sus nombres a girar en la gran esfera frente a todos los medios informativos. Con ello ni partidos, ni INE, ni derroches en regalos o compras de voto, serán necesarios y el presidente de la República que salga en el sorteo podrá ser tan idiota o ignorante como Fox o Peña, pero eso con decenas de consejeros se remediarán. Sólo se necesitará una persona que ante la TV demuestre que entran las bolitas con todos los nombres y al final que enseñe quién ganó.

3. Algún político dirá que para que carajos hace campaña política si todo se resolverá con rifas; otro responderá: no seas cabeza hueca porque si te toca ser presidente debes tener un plan de gobierno, es decir, deberías tener muy claros tus objetivos; tienes que integrar un gabinete de honrados e inteligentes que te ayude a resolver problemas. De ahora en adelante cualquier político con suerte podría ser presidente, pero si es tonto y gobierna con las patas, lo esperado es que renuncie. Antes de las rifas para ser candidato tenías que asegurar que empresarios y gobierno te den mucho dinero para comprar votos.

4. De todas maneras todos los partidos en el mundo son fantoches que sólo buscan asegurarse poder político, empleos, buenos ingresos y los gobiernos que llegan en su nombre sólo buscan –y suelen conseguir por décadas- la continuidad. Recuerdo que hace unos 20 años, el rector de la Universidad de la CDMX, Pérez Rocha señaló que se rifaría el ingreso de estudiantes porque los hijos de los ricos en los exámenes –además de recomendados- siempre tenían ventaja por clase social. Igual sucede con los candidatos “hijos de poder y dinero” que siempre aventajan por recomendaciones y por contar con muchas finanzas para repartir y comprar votos.

5. Para rifar candidatos sólo se necesita una esfera, tómbola o bola giratoria, más los nombres de los aproximadamente 30 candidatos dispuestos a ser sorteados. El INE y el Trife de entrada desaparecerían con sus insultantes salarios, las campañas políticas, el financiamiento y la compra obligada de votos, también dejarían de usarse; las mentadas de madre, las amenazas de muerte ya no llegarían. Los partidos políticos cambiarán de planes, pues se pondrían, al fin, a estudiar la realidad, a analizar, criticar. Al parecer no habrá más fraudes, trampas, ni nada de lo acostumbrado. El día de la rifa habrá presidente y nadie protestará. Sólo se hará justicia sin miramientos. Al no dar dinero los empresarios para comprar votos, ya no exigirán. (6/VIII/22)


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Tregua global de cinco años

Utopía
Eduardo Ibarra Aguirre

La iniciativa del presidente Andrés Manuel para una tregua mundial de cinco años para evitar guerras bélicas y comerciales, así como la petición a Estados Unidos, China y Rusia para que acepten la propuesta, resulta sumamente oportuna por el complejo escenario internacional en el que se presenta, también debido a que es la primera que formula un jefe de Estado y porque involucra explícitamente a la Organización de las Naciones Unidas, de la que México forma parte de su Consejo de Seguridad como miembro no permanente.

El jefe del Estado mexicano respondió a pregunta expresa durante la mañanera del jueves 4: “La postura de nuestro país es de que no haya guerras, que se eviten las confrontaciones bélicas, que se busque mediante el diálogo acuerdos. Está el mundo como para acordar entre todos los pueblos, las naciones, una tregua de cuando menos cinco años para poder enfrentar la crisis que afecta a los pueblos, una tregua que cese la guerra, la confrontaciones, las provocaciones, que las cosas queden como están”.

Explicó López Obrador que “Una vez que se detengan los enfrentamientos, en especial la guerra de Rusia y Ucrania y que en cinco años, esto lo podría hacer la ONU, se haga un revisión, pero que todos hagamos el compromiso de no apostar a la confrontación, las guerras, desde luego, a la guerra bélica, pero también no apostar a la guerra comercial, porque nos afecta a todos”.

Con la conjugación de ironía, el privilegio de los intereses populares y cierto realismo pero con una dosis de utopía, aseveró que “No es mucho pedirle a Estados Unidos a Rusia, a China, que acepten esta propuesta, y se podría plantear en la ONU. Ningún gobierno del mundo puede y debe actuar de manera irresponsable y aquí no se trata de maniqueísmo, de buenos y malos, aquí se trata de tomar en cuenta la necesidad de los pueblos por encima de los intereses de gobiernos y de grupos de poder económico, el interés general, el interés de los pueblos. Parece utopía, pero eso es lo que se necesita”.

En efecto, sobre todo cuando se prefigura una escalada en la confrontación entre Washington y Pekín por la provocadora visita de Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes, a Taiwán, isla que es reconocida como parte de la soberanía de la República Popular China en base a un consenso global, ratificado por USA en tres declaraciones conjuntas, pero que a la congresista de 82 años de edad y nada más 35 años de ejercicio, le importó un bledo. Lo que es peor, con el apoyo del presidente Joseph Biden en víspera de su cumpleaños 80 y muy dado a saludar fantasmas en los actos gubernamentales.

Confrontación sino-estadunidense que se presenta cuando el mundo tiene el desafío de encontrar una salida negociada a la guerra entre Rusia y Ucrania, la interrupción de las cadenas de suministro por las sanciones impuestas por Occidente a Rusia, la crisis inflacionaria que colocó a la economía en situación delicada, además de los efectos de la pandemia de covid-19.

No es un secreto que la sociedad estadunidense es una de las más agitadas por la irritación social por la carestía de la vida y el desempleo, y que dos terceras partes de la ciudadanía no brinda su apoyo al presidente Biden, “el buen hombre”, al decir de AMLO. Esto sucede a tres meses de las elecciones intermedias.

Tampoco puede ocultarse, entonces, el propósito de Biden y Pelosi de desafiar a Pekín en Taiwán y a Rusia en Ucrania –armándola en forma casi ilimitada–, para impulsar agendas propias, domésticas, del país de las barras y las estrellas, pero con planes imperiales.

Acuse de recibo

“Iba: Dices que las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki fueron lanzadas por Estados Unidos cuando Japón ya estaba rendido. En realidad la rendición ocurrió días después como consecuencia de los bombazos. Las bombas fueron lanzadas los días 6 y 9 de agosto y la rendición se produjo el 15 y se firmó el 2 de septiembre”. La agradecible precisión es del enciclopedista y escritor Humberto Musacchio sobre https://imagenpoblana.com/22/08/02/la-paz-el-compromiso-el-juicio-y-hasta-la-suerte (...) La escritora y periodista Manú Dornbierer critica los “sermones” de AMLO del miércoles 3. Por desgracia extravié el mensaje electrónico… “El gremio periodístico organizado de México” (Fapermex, Conalipe, CPP y Felap-México) afirma que son “incontenibles los homicidios de comunicadores, sacrifican al periodista Ernesto Méndez en San Luis de la Paz, Guanajuato”… “Hace unos días (31-VII-22) falleció a los 75 años, al parecer por secuelas del covid-19, Jorge Martínez Almaraz, economista por la UNAM; quien perteneció a la Juventud Comunista de México, los partidos Comunista Mexicano, Socialista Unificado de México y De la Revolución Democrática, así como el Frente Democrático Nacional; fue diputado federal por el PRD. Participó en el Sindicato de Trabajadores de la UNAM; ocupó puestos administrativos en la UNAM y en el gobierno del DF; cofundó el Centro Activo Freire. QEPD”: Elba Pérez Villalba.

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