3/07/2020

El dinero o la vida

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Ciudad de México.- Cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador presentó, el 16 de enero, su Plan Nacional para la Salud, que comprende la creación del Instituto Nacional de Salud y Bienestar, “Mariana”* no sabía lo que le esperaba. Al parecer, los planes no estaban bien coordinados con las asociaciones privadas que brindan servicios de salud, como la Fundación Mexicana de Fomento para la Prevención Oportuna del Cáncer de Mama (Fucam). Cientas de pacientes como Mariana quedaron temporalmente en el aire, en medio de sus terapias.
La madre de 46 años, a pesar de la angustia que vive desde que se encontró un tumor de más de 2 centímetros en su seno, habla con voz firme y analiza con elocuencia. Cuando fue diagnosticada en noviembre del 2019, como otras 671 mujeres en este año, buscó el apoyo de la Fucam, fundación que en 2000 inició con folletos de información y desde 2008 tuvo un convenio con el Seguro Popular para el tratamiento especializado de cáncer de mama.
Recibió su carnet, le hicieron sus estudios médicos y el estudio socio económico. Al mismo tiempo, el personal le aseguró que la mayor parte de los costos seria cubierto por el Seguro Popular, y que “no iba a pagar ni un quinto del tratamiento.” En una junta con varias oncólogas y oncólogas, el 30 de diciembre, se determinó que tenía una variante muy agresiva de cáncer, “Her2”.
Cuando Mariana fue a su primera cita en la Fucam para recibir una quimioterapia, apenas siete días después de que AMLO presentara su Plan Nacional de Salud, la oncóloga le reveló que el Seguro Popular ya no existía, y que no había quien pagara su tratamiento. “Nada más recibir la noticia, la angustia es terrible”, explica Mariana, frotandose los brazos como si tuviera frío. “Tengo una hija de seis años, la quiero ver crecer, ella me necesita. O sea, te quedas en shock.
De repente, a las tres semanas te dicen, ya no hay quien pague tu tratamiento. Entonces ahí sí viene lo peor. Es, no solamente mi enfermedad, y no he podido iniciar y que esto está avanzando, sino aparte, ¿qué voy a hacer? ¿de dónde voy a sacar el dinero? Porque ni siquiera, ningún tipo de medicamento entraba a mi cuerpo. Y esto está propagandose de manera rápida. Es un miedo terrible, de estar impotente porque dices, Si no cuento con los recursos, ¿qué voy a hacer? Literal, es como un asalto, ¡Es el dinero o la vida!”

Cambiar a una institución pública, no es fácil

Muy pronto, ella y su familia tomaron la decisión de intentar y juntar el dinero y empezar con el tratamiento. Juntaron todos sus ahorros, pidieron ayuda a la familia, amigas y amigos, la comunidad de padres de la escuela a la que acude su hija y demás, y sí, consiguieron el dinero para la primera quimioterapia. Actualmente, está en proceso de transferir al Instituto Nacional de Cancerología (Incan). Pero no es fácil, explica: “Hay que tocar puertas, sacar citas de preconsulta, iniciar estudios, que corroboren que realmente se diagnosticó tu cáncer real. Tienen que volver a hacer los estudios. Es todo un proceso que lleva tiempo, por lo menos dos meses. Y el cancer no te espera, no? Y más el mío, que es súper agresivo y se está propagando rápidamente.”
Aún con esta preocupación encima, Mariana sintió pesar por las mujeres de bajos recursos, que recibieron la noticia que la Fucam ya no seguiría con sus terapias, el pasado 20 de febrero. Mariana estaba en la Fucam en estos momentos, y “se vio mucha angustia, las pacientes llorando”, cuenta. La protesta fue inmediata. El Insabi afirmó en un comunicado que “ninguna mujer con cáncer se quedará sin atención”.
Más tarde, precisó que bajo el convenio con el Seguro Popular, la Fucam recibió 191 millones 613 mil 383 para atender a 2 mil 811 casos de continuidad y 672 casos de nuevo ingreso con cáncer de mama en 2019. Por ello, la Fucam tendría “la obligación ética, moral y jurídica de continuar la atención de las pacientes” que ingresaron en 2019.
El viernes, 22 de febrero, un grupo de pacientes protestó en frente del Palacio Nacional. Ese mismo día, la Fucam publicó un comunicado, diciendo que “como resultado del acercamiento con el Insabi y gracias a su compromiso de reembolsar a la brevedad a Fucam los gastos pendientes por cubrir, podremos continuar brindando servicio gratuito a las personas que habían iniciado su tratamiento antes del 31 de diciembre.”
La Fucam atiende diariamente a 150 mujeres, dijo el presidente ejecutivo, Fernando Guisa Hohenstein, en entrevista con Radio Fórmula. Cimacnoticias buscó una entrevista con él para conocer más de la situación, pero a la fecha no ha respondido. Se espera que la fundación siga el tratamiento de las mujeres, con ciclos de quimioterapias que pueden durar un año y más.
En México, el cáncer de mama es la primera causa de muerte en mujeres mayores de 25 años. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, la tasa de mortalidad ha crecido en los últimos años. En 2013, 13.92 por cada 100 mil mujeres mayores de 20 años murieron a causa de esta enfermedad. En 2016, fueron 16.12; sin embargo, no hay estadísticas actualizadas sobre la evolución de la enfermedad a 2020.
Desde el primero de enero, la Fucam ya no brinda el servicio gratuito a pacientes como Mariana, porque a pesar de que se hicieron sus estudios en 2019, no recibió su primera quimioterapia hasta en 2020. El tiempo para descansar, no lo ha tenido: “Tienes una hija, tiene que ir a la escuela, tienes que alistarla, todas las cosas, la rutina normal de la vida, súmale todo esto. Correr al estudio, correr al trámite, correr aquí, haz esto. Después de la quimio, aún con las pocas molestias que pudo haber tenido, tenía que estar moviéndome. Sin parar, y es lo que he estado haciendo todo este tiempo.”
*nombre ficticio para resguardar su identidad

Nos quieren arrebatar las banderas latinoamericanas del feminismo


tribunafeminista.elplural.com

No salí de mi asombro y mi rabia, al ver que una compañera me arrobo por Twitter una convocatoria a un performance de “Un Violador en tu Camino”, el próximo 17 de diciembre a las 13:00 hrs., en la Plaza Salvador Seguí, Robardos, bajo la consigna: “El Estado Represor es un Macho Violador – Por la Erradicación de Todas las Violencias contra las ‘Trabajadoras Sexuales’”, llamada por “Putas Libertarias del Raval”, IAC, Genera y Ambit Prevenció Fundació. Y en el Tweet que me arrobaron me dicen: “Grupos vinculados/aliados del proxenetismo en España, apropiándose de nuestra causa latinoamericana y de nuestros símbolos de lucha contra el #PatriarcadoViolador, cuya una de sus expresiones más crimínales es precisamente la #Prostitución.

Lo que es más preocupante es que se nos dispute una expresión feminista para tratar de legitimar el “trabajo sexual”, que reduce a las mujeres y a las niñas a objetos para el placer sexual de los consumidores de sexo de paga o puteros que abusan de su poder porque pueden pagar por el acceso al cuerpo de las mujeres convirtiéndolas y tratándolas como si fueran una mercancía más en la economía de mercado, victimizadas por el sistema capitalista o neoliberal.

    se nos dispute una expresión feminista para tratar de legitimar el “trabajo sexual”, 

No nos cabe la menor duda que es una estrategia más de la industria del sexo, tratando de naturalizar y normalizar ésta que es una forma extrema de violencia contra las mujeres, en la prostitución. Una institución intrínsicamente patriarcal que intenta arrebatarnos las banderas de las feministas latinoamericanas que nos pusimos de pie en lucha contra todas las formas de violencia contra las mujeres y que desde ningún punto de vista podemos aceptar que una de las formas más extremas de esa violencia, la prostitución, sea reivindicada como trabajo. No, me niego, no sé qué diga la Colectiva La Tesis, ni conozco su postura en relación a la prostitución y realmente espero que no sea cierto eso de que se inspiraron para hacer el performance Un Violador en Tu Camino en los textos de Rita Segato, que desde mi punto de vista es una feministas liberal que en su análisis no plantea modificar las estructuras, ni relaciona con la propiedad de los medios de producción y la subordinación de las mujeres y mucho me temo que se diga que se inspiraron en sus textos porque inicialmente estudio antropología de la música, así como arquitectura. Y que quede claro que hay textos de Segato que son muy rescatables, aunque no todos sus textos, tanto que se decanta por la violencia de género y no de violencia contra las mujeres, debido a que cree en la transitividad de género, de las identidades no binarias.

    una estrategia más de la industria del sexo, tratando de naturalizar y normalizar ésta que es una forma extrema de violencia contra las mujeres, en la prostitución. 

No podría esperar que la postura de Segato en torno a la prostitución fuera abolicionista y sin embargo la he oído decir que se acaba de dar cuenta que la pornografía no es lo mismo que el erotismo. Lo que es cierto, es que a partir de los planteamientos de Segato de la crueldad en el cuerpo de las mujeres, podríamos, sin duda asumir que podría o debería ser abolicionistas y estar contra la prostitución de las mujeres y las niñas, así como lo está contra el feminicidio. Y como decían las feministas radicales de los setentas que hay dos formas de colonizar los cuerpos de las mujeres, una es a través de la propiedad privada que la representaban a través del matrimonio y la propiedad colectiva de los cuerpos de las mujeres, a través de la prostitución.

    hay textos de Segato que son muy rescatables, aunque no todos sus textos, tanto que se decanta por la violencia de género y no de violencia contra las mujeres, debido a que cree en la transitividad de género, de las identidades no binarias. 

Y nadie que tenga un análisis dialéctico de la realidad, puede asegurar que el patriarcado a través de los años ha permanecido inamovible, sino que es dialectico y que avanza y transforma, hasta llegar a lo que vemos y conocemos hoy, que es el neopatriarcado, ese patriarcado que se sirva del estado para mantener su estatus quo, a través de la represión, de sus leyes, de las instituciones de administración y procuración de justicia, las policías y los ejércitos, de la consolidación y enriquecimiento de la iniciativa privada, de los medios de comunicación y hoy, de las tecnologías de la información, todas, estas últimas, parte integrante de la superestructura. Y es en este campo donde se articulan los altos niveles de impunidad, la represión, la violación por agentes del Estado, con tal de no permitir que las mujeres rompan los espacios y el control de sus vidas y sus cuerpos que les ha otorgado el patriarcado, cada vez con niveles más extremos de violencia.

    nadie que tenga un análisis dialéctico de la realidad, puede asegurar que el patriarcado a través de los años ha permanecido inamovible, sino que es dialectico y que avanza y transforma, hasta llegar a lo que vemos y conocemos hoy, que es el neopatriarcado 

Y es aquí, donde surge el performance que se ha convertido en un himno feminista contra la violencia hacia las mujeres. Y a este panorama debemos agregar toda la violencia que ha traído a las mujeres, sus cuerpos, su desplazamiento, su desaparición, su feminicidio, la presencia de la delincuencia organizada, donde también crece y se expande con la complacencia de las estructuras gubernamentales, la explotación y esclavitud sexual de las mujeres. Sin embargo, el discurso reglamentarista ha permeado en nuestras jóvenes, que dentro del discurso de la agencia de la mujeres y su autonomía han sido convencidas de que si tienen el derecho a decidir sobre sus cuerpos para abortar, por qué no tendrían el derecho a decidir prostituirse. Lo que no podemos negar es que tanto el colonialismo de los cuerpos de las mujeres, el ejercicio del poder del patriarcado al violentar sus cuerpos tanto en el ámbito público como en el privado, esclavizarlas y explotarlas en la prostitución y otras formas de explotación sexual, el feminicidio, la violación y la desaparición de mujeres, son expresiones modernas de poder y violencia extrema contra las mujeres. No, no se los vamos a permitir, las banderas del feminismo contra las violencias hacia las mujeres no las debe, ni las puede utilizar el proxenetismo, los puteros, ni la industria global del sexo, esas banderas son nuestras, y son de las sobrevivientes de la trata y la prostitución. No se los permitamos…

“Historia de un feminicidio”, escritoras se unen contra violencia



Ciudad de México. Por medio de un relato, un grupo de escritoras mexicanas construyeron el camino de las violencias física, económica, sexual, psicológica, familiar, laboral y mediática, que enfrentan las mujeres diariamente hasta llegar a la violencia más extrema: el feminicidio.
El “Comité de escritoras contra la violencia de género”, como se nombra este grupo conformado por 10 escritoras, nació en medio de las protestas contra la violencia, que enfrentan las mujeres que han sacudido a México en las últimas semanas.
En entrevista, la directora general de IPSTORI, editorial digital que promueve la lectura en dispositivos digitales e integrante del Comité, Ruth Reséndiz Beltrán, contó que este relato titulado “Historia de un feminicidio”, se basó en casos reales que les fueron contados por otras mujeres.
“Decidimos lanzar nuestro manifiesto para entrar a esta conversación de manera mucho más activa porque notamos esta indiferencia de los funcionarios del Estado y de los funcionarios de instituciones religiosas donde al parecer no entienden el problema o no lo quieren entender”, dijo Reséndiz Beltrán.
El relato se lanzó en redes sociales de forma escrita y auditiva. Las escritoras plasmarán las frases de la historia en carteles, lonas y consignas durante la marcha del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer.
Cabe recordar que no es la primera vez que las escritoras mexicanas se organizan en contra de la violencia de género. El año pasado, a través de la red social Twitter con el hashtag #MeTooEscritoresMexicanos, denunciaron la violencia sexual y laboral que enfrentan por parte de hombres de su medio.
Sin embargo, la escritora Ruth Reséndiz señaló que a un año de las denuncias públicas sigue sin haber algún tipo cambio en el espacio literario, y los denunciados no han tenido ningún tipo de sanción, por el contrario, gozan de becas, presentan sus libros y participan en foros.
“Son todos estos escenarios que vivimos todas, todos los días. Es el resultado de vivir en una sociedad machista que desde el momento que naces te dicen que eres ciudadana de segunda”, declaró Résendiz.
Como lo hicieron con el relato “Historia de un feminicidio”, el Comité de escritoras buscará seguir denunciando a través de sus escritos temas de violencia contra la mujeres. “Reescribamos estas historias desde sus inicios para que sigamos vivas” finalizan con la historia que es apoyada con la firma de 173 mujeres novelistas, cuentistas, poetas, dramaturgas, ensayistas, guionistas, traductoras, editoras, periodistas, columnistas, directoras de orquesta, de cine, y actrices.
Escúchalo a continuación.

Apunten contra el patriarcado

                 Entrevista a María Jesús Izquierdo
Fuentes: www.pagina12.com.ar

La catalana María Jesús Izquierdo, doctora en Economía y profesora de Teoría Sociológica por la Universitat de Barcelona, reconoce que las tareas de cuidado que quedan sobre las espaldas de las mujeres sin ser reconocidas y tampoco remuneradas son una forma evidente de explotación. Pero plantea a la vez, estratégicamente, que esta división sexual del trabajo desprotege a todas las personas que necesitan ser cuidadas. “Aun cuando no les importen las vidas de las mujeres, sepan que la cuestión del cuidado no está resuelta y es una ilusión breve pensar en individuos autónomos, todos vamos a necesitar cuidados alguna vez”, dice y señala como responsables las democracias liberales de las que “el patriarcado es constitutivo”.
Hay una idea que María Jesús Izquierdo insiste en subrayar: “El patriarcado no es un residuo, un remanente de otras épocas, el patriarcado es constitutivo de las democracias liberales”, por lo que un replanteo de las condiciones de vida de las mujeres, la eliminación de la violencia de género y de las inequidades económicas, políticas y culturales que padecen (padecemos) no pueden pensarse sin hacer una crítica profunda a estas democracias, sin volver a fraguar un pacto democrático que vea a las personas en su fragilidad e interdependencia y no desde la ilusión de la autonomía y la libertad, paradigma sobre el que se paran los hombres -blancos y heterosexuales, agrega esta redactora- aprovechando de la fuerza de trabajo invisible que aportan las mujeres a través de las tareas de cuidado y domésticas. Pero, dice Izquierdo, para eso es necesario que las mujeres reconozcan el lugar de poder que les otorga el ser cuidadoras. Doctora en Economía y profesora de Teoría Sociológica en el Universitat de Barcelona, Izquierdo tiene un discurso provocador fundamentado en años de investigación sobre la división sexual del trabajo. Las12 la entrevistó en Buenos Aires gracias al Ministerio Público de Defensa de la CABA, que la invitó a participar del lanzamiento de la campaña “Cuidar y ser cuidado ¿Quién se hace cargo?”
-Usted habla de la necesidad de un nuevo pacto constituyente como única posibilidad para terminar con la división sexual del trabajo, ¿Podría explicar a qué se refiere?
– Porque el pacto actual se basa en el entendimiento de un individuo autónomo que pacta con otros individuos autónomos las reglas de juego para la vida en común. La idea es de libertad, no de la necesidad del otro, entonces lo que se pone en juego es interés, conveniencia respecto de la relación con el otro, en masculino, porque el pacto constituyente se hace entre varones, las mujeres en este esquema son un objeto de reparto. Pero la autonomía es un deseo, apenas se realiza, y la duración del estado de autonomía es breve, transitoria, en ocasiones somos autónomos, pero lo definitorio en los seres humanos es la interdependencia. Ahora estamos aquí sentadas cómodamente porque hay alguien que ha venido a limpiar, que hace café, tu llegaste aquí porque hay transporte… cualquier cosa que hacemos ocurre con la concurrencia de muchas personas que lo hacen posible; eso da cuenta de que estamos en permanente estado de necesidad. Sin olvidar formas precisas de necesidad, por la edad, por dificultades físicas, psíquicas. Entonces mi planteo es que requerimos un pacto constituyente basado no en la noción de autonomía si no de que somos dependientes, y esto significaría que se sitúa en el centro del escenario la dependencia y no la libertad necesariamente.
-Es un pacto, que como usted dice, se hace entre varones.
-¡Y es delirante! Yo no sé cómo ha podido funcionar tanto tiempo. Pero es que el truco ha consistido en que los fenómenos atribuidos a la dependencia se han enclaustrado en el hogar, de tal manera que ese ciudadano que pacta con otros ciudadanos es en realidad un cabeza de familia: lo vemos en la constitución española, cuando acudimos a los elementos que definirían a la persona que ocupa la posición de ciudadano, en las constituciones liberales se hace a cuenta de la posición respecto de un trabajo remunerado y la defensa del territorio nacional. Si nos vamos a la constitución española, el artículo que se refiere al trabajo dice lo siguiente: los españoles tienen el deber de trabajar, es un deber de ciudadanía, y derecho al trabajo; pero es secundario el derecho al trabajo en relación al deber de trabajar. Tu no puedes ser ciudadano si no produces, es el objeto de ciudadanía. Pero luego plantea elegir libremente ocupación u oficio, y este elemento es muy relevante, para cubrir ingresos suficientes para las propias necesidades y las de la familia.
-Estamos poniendo sobre la mesa el pacto heterosexual y patriarcal.
-No sé si heterosexual, lo que es seguro es que se pone en primer plano a un patriarca. Diríamos que el ciudadano es un patriarca, alguien que encabeza una familia de la cual se ocupa a través de sostener los recursos financieros que le permiten funcionar pero fíjate cómo cabe el artículo: sin que pueda prevalecer discriminacion por razón de sexo. Por lo tanto el pacto constitucional es un pacto que consagra la figura del patriarca, lo cual quiere decir que las democracias liberales no funcionan sin el patriarcado. El patriarcado no es un residuo, un remanente que queda de épocas anteriores si no que es constitutivo de las democracias liberales, no pueden funcionar sin la existencia de un patriarca porque hay que quitar de la escena pública el problema de la dependencia.
-O sea que la dependencia queda adentro de la casa junto las mujeres para que se arreglen ellas.
-Exacto. Pero además de manera perfecta, porque mientras la constitución es transparente en relación a la existencia del patriarca, cuando habla del cuidado de las personas no lo hace refiriéndose a las mujeres o de las amas de casa, lo define en función de la familia, como si la familia fuera una entidad viva. Lo que es llamativo de la Constitución en este artículo es que resulta que el patriarcado es constitutivo de la democracia liberal pero no el sexismo. Es decir que nos da igual que el patriarca sea una mujer o un hombre pero necesitamos establecer un vínculo patriarcal.
-Lo qué pasa es que cuando hay un hombre cabeza de familia cumple un rol pero cuando hay una mujer difícilmente le toque uno solo.
-Está claro. Tal vez no fui fina al decir “da igual”, pero parece que para la constitución no es incompatible la eliminación del sexismo con el mantenimiento de la democracia liberal por lo que acá hay que tener en cuenta que vale cualquier cosa con tal de conservar el patriarcado.
-Y de sostener la idea de familia nuclear, y el encierro doméstico para que allí se oculte la interdependencia.
Las democracias liberales se caracterizan por una falta de responsabilidad y desatención con respecto a la gente. Con todas las críticas que podemos formular a los regímenes feudales, ahí había un vínculo de responsabilidad con los siervos. En cambio en el capitalismo se prescinde del otro. Entonces la familia es un requisito indispensable porque cumple la función antes entendida como colectiva. Estamos hablando de sociedades modernas, y por eso mi insistencia: el patriarcado no es remanente si no que es base fundamental, mira por ejemplo la política tributaria. Ahí te encuentras que la pérdida de ingreso que supone la declaración conjunta de la renta de la típica familia nuclear es de 2.600.000 euros, monstruoso, y esto significa que de otro lado se está financiando a la familia nuclear y también a la figura del ama de casa. Porque tener en casa un hombre que declara y una mujer que no tiene ingresos propios hace que pagues mucho menos impuestos.
-Es una forma capitalista de preservar la división sexual del trabajo.
-Claramente.
-Sin embargo los temas de cuidado tienen visibilidad intermitente en el feminismo a lo largo de los años y ninguna salida parece ser buena: ¿Salario para amas de casa? ¿Socialización de las tareas de cuidado? ¿Usted qué piensa?
-A mí no me resulta satisfactoria la corriente general que considera que se ha de visibilizar, reconocer y valorizar la aportación de las mujeres. Porque el implícito de esa necesidad de valorización y reconocimiento es que las tareas de cuidado que realizan las mujeres las realizan bien, son deseables y deben ser tomadas como modelo.
-Eso se escucha muy esencialista: las mujeres somos buenas porque sabemos cuidar.
-Bueno, pero es muy dominante, no sé acá, pero en España te aseguro que es muy dominante. Entonces creo que hay que trabajar en el sentido opuesto: evidenciando que en condiciones de división sexual del trabajo no se puede cuidar bien. Voy a hablar no de personas empíricamente hablando si no de tipos mentales que nos ayudan a pensar la realidad. Las mujeres son como sean, pero cuando lo digo en singular me estoy refiriendo a un tipo de persona que hace posible el patriarcado y es suficientemente frecuente e intenso como para que sostenga el patriarcado.
-Un estereotipo normativo.
-Normativo, sí, no universal si no propia del patriarcado. Hecha esta aclaración deberíamos pensar que la posición mujer genera una configuración psíquica consistente en desear ser deseada. Mientras que la configuración hombre ejemplifica el deseo de poseer aquello que se desea. Luego habrá personas más cerca o más lejos pero es la disposición propia del patriarcado. Entonces a mi modo de ver, cuando alguien pone en el centro del escenario la necesidad de ser querida significa que instrumentaliza a los demás para conseguir eso. Y esto significa que cuando provee de cuidados lo hace para ser valorada, no para que la gente esté bien. No es lo mismo que un niño o una niña estén bien cuidados que que una persona sea una buena madre. Si aspiro a ser una buena madre es una posición narcisista que requiere de reconocimiento. Cuando me preocupo por las criaturas mi orientación es hacia el objeto de amor, no a mí misma. Si damos por bueno que la orientación de la mujer patriarcal es a ser querida, creo que podemos dar por válida la afirmación de que el cuidado es una actividad instrumental que no está al servicio de las personas dependientes si no al servicio del reconocimiento de ellas mismas. Y eso pondría en discusión, al margen del respeto que se pueda tener por los derechos de las mujeres, aún cuando no interese que sean explotadas, no se tiene suficiente conciencia de que el problema del cuidado, basado en la división sexual del trabajo, es dañina para ambas partes: porque ahoga la posibilidad de su desarrollo personal a quien está al servicio del cuidado -porque no puede plantear su proyecto de vida-  y para quien recibe los cuidados porque es objeto instrumental. Y esa relación es una relación de poder.
-Pero tenemos también en el universo de cuidados tareas de sostenimiento de la vida totalmente invisibles como las que reclama para sí el patriarca.
-Estoy hablando de las relaciones de dependencia. Hay que diferenciar cuidado de servicio, porque el cuidado es a cuando provees de atenciones a quienes no se las puede librar por sí mismas, si la persona puede atenderse a sí misma hablamos de servicio.
-Pero si cuidado y servidumbre quedan dentro de la casa no parece fácil separar las tareas…
-Es que hay que ver la posición narcisista del cuidado, en el sentido de que parece que tienes unas cualidades especiales que yo asocio a la omnipotencia, que las mujeres no quieren tampoco dejar.
-Es un poco complicado cargar las tintas sobre la posición de las mujeres, como decir que les gusta su propia cárcel…
-Yo creo que la pregunta es otra, es cómo se rompe la posición omnipotente. Y se rompe cuando se sale de la idea de qué hay dos posiciones excluyentes: la de quien cuida y la de quien recibe cuidados, señalando que toda persona cuida y toda persona recibe o recibirá cuidados.
-Es lo que sucede entre padres y madres con respecto a hijos e hijas, aunque siempre las que cuidan a todos son las mujeres.
-Bueno, pero por ejemplo, entre una madre que cuida a su hija cómo se rompe la omnipotencia. Pues ella se va al cine con las amigas, por ejemplo, evidenciando que tiene sus propias necesidades y la madre evidencia su posición no queriendo que vuelva antes si no al contrario, diciendo: “¿ya estás aquí? ¡Pero qué pesada! No me puedes dejar en paz un rato”. La dependencia genera hostilidad y da lugar a muchas microviolencias: por ejemplo, si a la persona cuidada le gusta la sopa caliente y se la llevas siempre fría, pues es un daño grande.
-Micropolíticas de la crueldad.
-Sí, que tienen efecto acumulativo. O inversamente, si en lugar de concentrar todas tus demandas en un lapso de tiempo estás todo el tiempo demandando, eso también mina a la persona que cuida. La relación de cuidado puede ser una verdadera tortura. Y esto me hace pensar que las feministas deberíamos contemplar que una de las formas de la violencia de género es el maltrato a las personas dependientes. 
-¿Por qué lo piensa como violencia de género?
-Porque se produce en una matriz de relaciones que se funda en la división sexual del trabajo. Es decir, es esperable que una persona encerrada en el lugar de cuidadora y si eso comporta que se la marginalice de la vida social o de sus planes de vida experimente sentimientos hostiles hacia quién cuida. Lo raro sería que no los experimentara. Por lo tanto es constitutivo de la división sexual del trabajo el maltrato a las personas dependientes. Yo pienso que las feministas deberíamos denunciarlo como violencia de género porque pienso que lo es y porque estratégicamente desde el punto de vista político nos conviene: pondría en cuestión la división sexual del trabajo, porque pueden pasar de las mujeres, pero si les preocupa la cuestión del cuidado, el cuidado no está resuelto.
-El tema que aparece aquí es la violencia de género que podrían ejercer las mismas mujeres. Que de hecho la ejercemos, cada vez que se encierra a las hijas para repartir con ellas las tareas domésticas o el cuidado de hermanos y hermanas más pequeñas, por ejemplo. Eso parece que es difícil de hablar..
-Eso tiene que ver con lo que planteo. Además de no reconocer las características del mundo que queremos cambiar, políticamente creo que es un error porque consolida la división sexual del trabajo, porque si no ponemos en cuestión que las mujeres también podemos cuidar mal, cristalizamos esa división.
-Sucede que se produce un encierro: ¿es necesario revisar si cuidamos bien o mal o evidenciar la explotación que significa dar por hecho que las tareas de cuidado son para las mujeres? ¿De dónde surge que cuidamos porque lo hacemos bien? A mí me parece más un destino impuesto que una habilidad.
-Bueno, ha habido todo un proceso de naturalización, de manera que se hace extensivo que si la mujer es fecunda y engendra criaturas hace extensivo el cuidado de las criaturas. Y además tiene una gratificación libidinal muy fuerte y entonces no hace falta forzar a las mujeres para que lo hagan. Donde se rompe la dinámica es cuando lo predominante no es cuidar criaturas si no de las personas viejas o enfermas. Porque claro, acompañar a estas personas es acompañar la decrepitud y acercarse a la muerte y hay una resistencia a asumir que somos mortales.
-Y por eso interdependientes y vulnerables.
-¡Claro! Tanta resistencia hay a pensar que somos vulnerables que cuando te pones enferma te sientes culpable de estar en la cama, te sientes más culpable que mal. Parece que la vulnerabilidad fuera un defecto moral. El componente culpa habla, justamente, de omnipotencia.
-Corriéndonos un poco de la cuestión subjetiva y volviendo a cómo salir del encierro, de si cuidamos bien o mal para ser relevadas de la tarea, este año en muchos países del mundo se hizo un paro, una huelga, que evidenció las tareas domésticas y de cuidado como trabajo. ¿Cómo lo viste vos?
-Creo que pensar en una huelga de mujeres es pensar en un paro en las tareas de cuidado que implicaría una valentía y un estómago muy fuerte. Dejar los niños en la puerta de la comisaría por ejemplo…
-Eso aquí, y supongo que en la mayor parte del mundo, no es una opción…
-Pero hay que encontrar un modo de denunciar la externalizacion de costes de producción de la vida humana a las mujeres. Porque es como lo que denuncian desde los grupos ecologistas, que las empresas externalizan costes al medio ambiente. Significa que sus actividades productivas son más costosas de lo que son para ellos porque son a costa del medio ambiente. Trasladado a las mujeres sería que el mundo funciona porque se carga sobre la espalda de las mujeres el cuidado de la vida humana y esto es una transferencia sistemática de los recursos. Cuando se produce una transferencia sistemática de recursos de quien los ha producido a quienes los han producido eso es una relación de explotación. O sea que las mujeres están en una posición de explotadas, por los hombres, por el Estado y por el mercado. Entonces, claro, esto significa que las relaciones de poder se dan porque el trabajo de las mujeres empodera a los hombres, al mercado y a las empresas.
-Por lo tanto, siendo explotadas, nos merecemos la huelga.
-¡Claro! Desde el punto de vista lógico es muy claro pero emocionalmente es muy complejo. Aunque en términos teóricos, analíticos es evidente: dejar de transferir recursos a los demás. Trabajar para una misma, no para los demás hasta que quede claro.
-Tal cómo está, si reconocemos la explotación que significa el cuidado, aunque es necesario pactar bienestar con quien se cuida y viceversa no parece suficiente; sería como dejar el problema en ese encierro privado.
-El punto de fuga es la eliminación de la división sexual del trabajo. El implícito de la división sexual del trabajo es la relación de complementariedad. Lo que venimos diciendo es el reconocimiento de relaciones de reciprocidad. La primera sería “tu aportas A, yo aporto B”, la segunda es “yo aporto lo que tú me das”, aunque no sea simultáneo. Dicho de otro modo: yo no te doy atención a la familia y tu me das dinero, yo te doy dinero y atención como tú me lo das a mí; relaciones de reciprocidad.
-¿Y qué posibilidades hay de pensar el cuidado por fuera de la familia? ¿Se puede pensar en salidas más comunitarias?
-Yo lo veo difícil porque no hay el nivel de confianza en lo social para que la gente se arriesgue a sacar la patita de la familia. Creo que hay que buscar alianzas con los trabajadores y trabajadoras asalariadas organizadas. Son cuestiones que tienen que ver con el cuidado, con sostener las jornadas de ocho horas, vacaciones pagadas y por enfermedad tiene que ver con el cuidado, cosas de cuidado propio. Lo que yo sugiero como posibilidad y no me parece delirante es que las personas reciban su paga cuando tienen que cuidar a personas dependientes, bueno, hay que generar fondos de reserva para quienes tienen que cuidar. Tiene que haber una elaboración colectiva, esto significa desprivatizar y socializar el cuidado, meterlo en el debate democrático.
-Entonces usted ve como estratégica la alianza entre las mujeres, los feminismos y los sindicatos.
-Es imprescindible, los dos colectivos sometidos a explotación se tienen que poner de acuerdo y estos dos colectivos son los asalariados y las mujeres. Y las mujeres asalariadas doblemente porque son explotadas por los varones asalariados. Los hombres traicionaron a las mujeres en su alianza con los empresarios para dejar a las mujeres en la casa. Es una alianza difícil. 
-Resumiendo, podríamos decir que para eso hay que quitar al patriarcado de la base de la discusión democrática.
-¡Es lo que digo! No es residual si no la base de las democracias actuales y por eso no se piensa el cuidado, porque queda dentro de las familias. Fíjate que en Europa, con la sociedad envejecida, se han puesto a preguntar cuál sería la solución deseada para el problema del cuidado de adultos mayores y la respuesta es perversa: que se de recursos a los viejos y viejas para poder pagar a personas que se hagan cargo ellas. Es decir, buscan sostener la relación de poder a través de la posibilidad de pagar para que te atiendan. Pero no se escapa que es más importante tener poder que estar bien, pues es incompatible con estar bien, vamos.
-Esto que vos planteás no es solo sobre la división sexual del trabajo si no sobre los sujetos…
-¿Te imaginas la diferencia de pactos entre sujetos que se reconocen vulnerables, que reconocen la enfermedad y la muerte? ¡Cambia totalmente la noción de democracia!
-Mientras tanto, vamos a la huelga.
-(Se ríe) Y sí, pero ¿qué tipo de confianza social se tiene que generar para que las mujeres puedan poner en práctica una huelga de cuidados? La confianza de que comemos todos o no come nadie, la confianza de que detienen a todos o nadie. No vas a consentir que detengan a un compañero o compañera, no vas a consentir que mientras tú estás comiendo a alguien se le acabaron los recursos. Y esa confianza no se está dando en este momento. No estoy en delirium tremens pero soy consciente también de que solo a través de la huelga general indefinida se resuelve la relación de poder. Solo que emocional y prácticamente es muy difícil. Habría que prepararse con años de tiempo, con cajas de resistencia, mientras tanto es muy complicado porque no hay tejido social. Porque por ejemplo, lo primero que tendríamos que hacer las mujeres es dejar de tener hijos por lo menos por cinco años así ya no habrá bebes cuando empiece la huelga para dejar en la puerta de las comisarías.
Ella se ríe a carcajadas, y al instante siguiente, como se diría en el español ibérico, se la piensa.

La marcha, en marcha



Como fenómeno mediático y asunto de discusión pública y privada, la aún no efectuada movilización femenina del 8 de marzo, y la desafiante no-movilización del día después muestran alcances históricos. Batalla ganada de antemano, una batalla en sí misma. No hay conversación en los diversos estratos sociales y sectores ideológicos que ignore la marcha, o la lucha, o la cuestión de las mujeres aquí y ahora, la explotación, los abusos, las abducciones, las violaciones y los feminicidios, en conjunto, una epidemia peor que los manipulados miedos al coronavirus. Causa más daño, aunque los mercados no sean sensibles. No hay vacuna contra una ni otra epidemia, pero mientras el virus pasará, la feminofobia seguirá hasta donde nuestra sociedad lo permita. El flagelo mexicano es grave, deja secuelas profundas y llega a ser letal de maneras espantosas. No hay una sola voz que lo desmienta, aún entre la vocinglería que promueven las redes sociales y los vientos políticos. O casi ninguna.
Sorprendentemente, el gobierno federal adoptó posturas de reticencia, pasó de la suspicacia ante la ola de protestas, exigencias y razones de peso, a una confrontación de escasos matices. Detectó niveles alarmantes de conservadores (conservadoras) entre las etiquetas convocantes, pues el llamado se expandió imparable y nadie quedó indiferente. La reacción de Andrés Manuel López Obrador pareció más de un candidato en pugna que de un jefe de Estado, se sobresaltó en vez de poner el peso de su investidura (y si se quiere, de sus famosos 30 millones de votos) al servicio de todas las mexicanas, mostrar empatía incondicional con las demandas expresadas y por una vez abarcar a todos, incluyendo a los oponentes que apabulló en las urnas y permanecen hundidos en las encuestas. Cuenta con el gabinete y las estructuras de gobierno más paritarias de la historia. Qué le costaba asumir el clamor, anunciar medidas extraordinarias a la altura del problema, enfrentar a fondo la descomposición feminicida, las discriminaciones, los estigmas del machismo y la violencia contra el sexo opuesto (como se llamó por siglos al también sexo débil). AMLO y sus cajas de resonancia arremetieron contra figuras menores como la señora Zavala de Calderón y la derecha provida de pronto feministas, que también se manifestarán, y regateó reconocimiento a las encapuchadas que manchan monumentos y hacen travesuras. Pudo ser pedagógico, no moralista.
Prefirió destacar la mano negra, a pesar de que los empresarios, los rectores y hasta su secretaria de Gobernación apoyan las protestas. Puede aún anunciar medidas de seguridad excepcionales y sensibles ante las acciones que se anuncian en el país, atender como jefe de Estado las candentes exigencias que pueblan el aire desde hace rato en universidades y centros de trabajo. ¿Qué le impide ser un presidente que empatiza, además de con sus millones de seguidoras y seguidores, con las chicas radicales, las monjas que anunciaron su participación, las maestras, amas de casa, trabajadoras domésticas, empleadas que son madres, esposas, hermanas e hijas de todo mundo? Hoy, quién que es no vive en riesgo sólo por ser mujer.
Las marchas no son en contra suya. Sí, lo interpelan. ¿Qué esperaba? Es el Presidente. Las evidencias saturan estadísticas, nota roja, la vida cotidiana familiar, laboral, callejera, escolar. Ahora queda la sensación de una oportunidad perdida, quizás única, pero en fin.
Vivimos las horas de un México rijoso, polarizado. Por todos lados asoman moros con tranchete, oscuros intereses, complots de unos contra otros. Eso qué tiene de raro. ¿Para qué dividir entonces el clamor, adjetivar facciones, satanizar oportunismos de quién sea, si es uno de los pocos asuntos a los que no cabe ningún reparo?
En otro orden, resulta patético ver al mundo del sexo fuerte dar permiso, palomear y autorizar la marcha y el paro del día siguiente. Como si las mujeres pidieran permiso. No obstante, el avance hacia una nueva mentalidad comienza a ser palpable. Se expande en comunidades originarias y campesinas, clases trabajadoras, usuarias y usuarios del Metro. Se decantan las coordenadas para definir el abuso. Hay diferentes enfoques (muchas activistas indígenas se deslindan de la etiqueta feminista urbana), pero en lo esencial escriben la misma página. Nunca antes fue tanta la conciencia, ni tan abierto el descontento contra la ignominia estructural que padecen niñas, jóvenes y adultas. Los días reales de millones de ellas siguen siendo infernales. Las marchas y los paros son apenas el comienzo.

Mujeres: igualdad y fin de la violencia

Editorial La Jornada

Entre las muchas señales de que México atraviesa un punto de inflexión histórico en torno a la lucha de las mujeres por la plena igualdad de derechos y el fin de la violencia ejercida en su contra, las semanas recientes se han visto marcadas por la irrupción de una nueva forma de protesta que busca crear conciencia mediante un vigoroso ¡Ya basta!: la convocatoria a un paro nacional bajo la etiqueta #UnDíaSinNosotras, el cual ha recibido una adhesión creciente y habrá de efectuarse el lunes 9, un día después de que se realicen las marchas y otros actos con motivo del Día Internacional de la Mujer.
Se trata de un llamado cuya justificación se encuentra fuera de duda, pues resulta inocultable que las mujeres mexicanas enfrentan la amenaza de una violencia de género creciente y multidimensional, de la cual forman parte expresiones que van desde los denominados micromachismos hasta las agresiones extremas que son la violación y el feminicidio. La urgencia de organizarse para atajar la misoginia también queda demostrada con declaraciones revulsivas como la difundida ayer por el cardenal emérito de Guadalajara, Juan Sandoval Íñiguez, cuyos intentos de relativizar la violencia que sufren las mujeres y descalificar la lucha por la igualdad son un recordatorio de que todavía hay amplios sectores sociales y factores de poder carentes de cualquier comprensión o empatía y dispuestos a usar su influencia para boicotear el progreso hacia una sociedad plural, incluyente, igualitaria y respetuosa de los derechos en general.
Por otra parte, la irrupción de la lucha de las mujeres en el primer plano de la agenda pública ha empujado un visible viraje en las posturas gubernamentales, cambio positivo en cuanto refleja que el equipo gobernante ha cobrado conciencia de las dimensiones del problema y que a dicho reconocimiento lo acompaña la voluntad de establecer compromisos.
Es necesario plantear dos consideraciones en lo que toca a la relación entre el movimiento feminista y las instituciones de cara a las actividades de protesta que habrán de efectuarse los próximos domingo 8 y lunes 9. Por un lado, cabe saludar que el Presidente de la República comunicara sin ambages el respeto del gobierno federal al paro y que reiterara que las trabajadoras del sector público que deseen sumarse se encuentran en total libertad de hacerlo. Por otro, no puede pasarse por alto el señalamiento del director general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Zoé Robledo, en el sentido de que parar las actividades en el mayor proveedor de servicios de salud a escala nacional supondría un perjuicio para miles de pacientes de ambos sexos, pero en especial mujeres que recibirán atención médica ese día, para el cual ya hay programados mil partos, 200 mil consultas de alta especialidad y 25 mil cirugías. En el mismo supuesto se encuentran las corporaciones de seguridad pública, cuya inactividad durante una jornada redundaría en una afectación mayor para la población en general. En casos como éstos, parece necesario encontrar un equilibrio que permita a las mujeres que lo deseen integrarse a las expresiones de protesta sin que otras mujeres se vean perjudicadas.
Cabe, por último, hacer votos porque los actos de repudio a la violencia logren impactar y conmover a las instituciones –tanto públicas como del sector privado– y al conjunto de la sociedad, ninguno de cuyos sectores puede permanecer indiferente ante la crisis de violencia que padecen las mujeres, así como expresar un rechazo enérgico a los intentos de instrumentación política de esta lucha.

Casi 20 años sin justicia para Digna Ochoa


Fuentes: SEMlac

El 19 de octubre de 2001, Digna Ochoa y Plácido, de 37 años, abogada defensora de derechos humanos, fue asesinada de dos disparos en la cabeza. Ocurrió en la Ciudad de México. Dijeron que se suicidó, pero uno de los balazos entró por la parte izquierda, y ella era diestra. Solo con eso estaba más […]
El 19 de octubre de 2001, Digna Ochoa y Plácido, de 37 años, abogada defensora de derechos humanos, fue asesinada de dos disparos en la cabeza. Ocurrió en la Ciudad de México. Dijeron que se suicidó, pero uno de los balazos entró por la parte izquierda, y ella era diestra. Solo con eso estaba más que justificada la investigación para dar con los asesinos. Pero no fue así.
En los ochenta del siglo pasado, Digna Ochoa había llevado los casos penales más delicados en los que estaban involucrados el ejército y los servicios de seguridad pública.

También se ocupó de los presuntos zapatistas de Yanga, Veracruz y el Estado de México (1995), además de los de Aguas Blancas y el Charco (1995), en Guerrero; Acteal, en Chiapas (1997), y peleó el encarcelamiento de los hermanos Cerezo Contreras, estudiantes universitarios acusados de detonar una bomba en el banco Banamex, y el de los ecologistas guerrerenses Rodolfo Montiel y Teodoro Cabrera, en que pudo demostrar que los militares habían abusado de su poder y torturado a los campesinos.
En definitiva, Digna tocó intereses políticos y económicos y tenían que callarla. Primero la secuestraron en 1999, por lo que se marchó a Estados Unidos para salvaguardar su integridad. Pero volvió, siguió con su trabajo de defensa de los oprimidos y atacando al «poder establecido». Y acabaron con ella.

Desde entonces, no ha habido manera de llevar a sus asesinos ante la justicia. La letanía oficial se enrocó en que era depresiva y que se suicidó. Ningún gobierno del país hizo nada. Pero sí se ocupó de ello la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que presentó el caso el 2 de octubre de 2019 ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), con el fin de exigir responsabilidad al Estado mexicano por la falta de «debida diligencia» en la investigación.

La Comisión estableció la existencia de un contexto de amenazas y agresiones en contra de las personas defensoras de derechos humanos en la época de los hechos y estimó que, tanto la incidencia de esta situación en el Estado de Guerrero, como los altos índices de impunidad de casos que involucraban a militares, eran parte de dicho contexto.

Diez años de investigación


La CIDH determinó que, desde el día de la muerte de Digna Ochoa, el Estado comenzó una investigación en la jurisdicción penal que duró alrededor de 10 años, en la que se practicaron un alto número de diligencias forenses, químicas, balísticas, informes psicológicos; se tomaron pruebas testimoniales, documentales, fotográficas, entre otras.
La CIDH ha determinado la existencia de una serie de irregularidades graves en ese procedimiento en función de la imparcialidad de quienes estuvieron al frente en la primera etapa de la investigación, que determinó que la muerte de Ochoa fue suicidio, omisiones en el registro de los fenómenos cadavéricos que no fueron subsanadas y lesiones no advertidas en los diversos exámenes médicos, contradicciones en las pruebas de balística y evidencia de un mal manejo de la cadena de custodia de la prueba.

Por otro lado, la Comisión también observó la obstaculización de la participación de los familiares de la señora Ochoa en la investigación, lo que, a su vez, generó un importante retraso.
Asimismo, la CIDH opina que la prueba testimonial fue integrada sin considerar las posibles repercusiones y protecciones a los testigos. Que un testigo clave -que gozaba de medidas cautelares por parte de la Comisión y que sindicó a un responsable- fue asesinado, sin que esto hubiera abierto una nueva línea de investigación.

Además, indica que los hechos de hostigamiento experimentados por Digna Ochoa en su labor de defensora de derechos humanos no fueron debidamente considerados en las líneas lógicas, y que los peritajes psicológicos guardaron un peso desmedido en la investigación, descartándose un testimonio clave sobre un hecho de acoso por parte de militares días antes de su muerte.

El Estado, responsable

Como consecuencia de todo ello, la Comisión ha concluido que el Estado es responsable por la vulneración del derecho a la protección judicial y a las garantías judiciales de los familiares de Digna Ochoa, y por el sufrimiento debido al desconocimiento de las causas de la muerte de la señora Ochoa y el retraso en las investigaciones.

Por ello ha establecido las siguientes recomendaciones al Estado mexicano:
Reparar integralmente las violaciones de derechos humanos declaradas en el presente informe tanto en el aspecto material como inmaterial. La CIDH solicita a la Corte que ordene al Estado adoptar las medidas de compensación económica y satisfacción.

Disponer las medidas de atención a la salud física y mental necesarias para la rehabilitación de la familia de Digna Ochoa y Plácido, de ser su voluntad y de manera concertada.
Reabrir la investigación penal de manera diligente, efectiva y dentro de un plazo razonable, con el objetivo de esclarecer los hechos en forma completa. Esta investigación deberá disponer de todas las medidas necesarias para subsanar las violaciones establecidas en el presente informe de fondo.
Ello incluye practicar las diligencias que fueron identificadas en el Informe de Fondo No. 61/19 como que adolecieron de falta de motivación suficiente ordenando la práctica de peritajes para el mayor esclarecimiento posible de las contradicciones vigentes.
También, determinar adecuadamente si los testimonios de las líneas de investigación asociadas a la defensa de los derechos humanos fueron tomados correctamente tomando en consideración el posible riesgo que enfrentaban los declarantes; investigar la muerte del señor Torres Cruz y su relación con la muerte de Digna Ochoa; y diseñar y agotar exhaustivamente una línea de investigación sobre las amenazas y los hechos de violencia sufridos previamente por Digna Ochoa, que dieron lugar a su protección internacional.El último punto de las recomendaciones se refiere a «disponer mecanismos de no repetición» que incluyan el fortalecimiento de la capacidad de investigación de actos de violencia contra defensoras y defensores de derechos humanos, lo que deberá incluir el diseño y puesta en práctica de protocolos, así como las medidas de fortalecimiento institucional y debida capacitación a todas las autoridades que entran en contacto con este tipo de casos, desde policiales, hasta ministeriales y judiciales.
Con el actual Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, de momento no se ha visto que las cosas sean diferentes a los sexenios anteriores. Desgraciadamente, las recomendaciones internacionales seguirán llegando y el presidente seguirá enrocado en que lo que pasa en el país en cuanto a seguridad de los ciudadanos, es heredado. Eso lo sabe todo el mundo, pero ahora él es el Presidente y tiene que solucionarlo. Es de Perogrullo, pero parece que no le llega a su raciocinio populista.

En Comunicación e Información de la Mujer A.C (CIMAC) y Cimacnoticias PARAMOS


  • Porque las mujeres de todas las edades son víctimas de diversas violencias en todos los espacios donde desarrollan sus proyectos de vida y se requieren cambios urgentes y de fondo para prevenir y erradicar la violencia, garantizar la no repetición y justicia para las víctimas y sus familias.
  • Porque cada día 10 mujeres son asesinadas de formas crueles frente a una sociedad que se niega a reconocer el riesgo que implica en el mundo ser mujer. Sus cuerpos maltratados son exhibidos en los medios como un producto de consumo y la inoperancia de las instituciones que deberían garantizar nuestra seguridad y, ante la impunidad, otorgan permiso para asesinarnos.
  • Porque cuando comenzamos a documentar la violencia feminicida que azotaba Ciudad Juárez, los medios de comunicación hablaban de “crímenes pasionales”.
  • Queremos honrar la memoria de Lesvy Berlín Rivera Osorio en la Ciudad de México, Emma Gabriela Molina Canto en Yucatán y Alicia Díaz González en Nuevo León, Mariana Lima Buendía en Estado de México y todas las víctimas que hemos acompañado desde nuestro ejercicio periodístico.
  • Estamos convencidas del poder transformador de los medios de comunicación y por ello, trabajamos día a día para erradicar nuestra presentación sexualizada, reproduciendo roles tradicionales de género y que se nos presente en igualdad numérica y con dignidad.
  • Hemos alimentado gratuitamente a más de 300 medios de comunicación, convencidas de que la producción informativa sobre la condición social de las mujeres es un requisito para erradicar las representaciones sexistas de las mujeres en los medios.
  • Porque enseñar que la vida de las mujeres es valiosa, digna y poderosa y que tenemos derecho a una vida libre de violencia, pasa por un cambio en la narrativa de los medios.
  • Aunque somos el 51% por la población, solo estamos presentes en el 24% de las noticias.
  • Después de 30 años de insistencia por incorporar la perspectiva de género en los medios de comunicación, las empresas mediáticas comienzan a cuestionarse su ética frente a los hechos noticiosos.
  • Sabemos que juntas somos más fuertes y que las mujeres periodistas son las actoras clave para transformar las narrativas mediáticas.
  • Porque las mujeres necesitan que no solo un día, si no ser parte de la agenda mediática diaria.
  • Porque tener una sección “de mujeres” no es suficiente, necesitamos que la igualdad de género se adopte como un principio del quehacer periodístico.
  • Porque las periodistas, firmamos el 41 por ciento de las noticias y enfrentamos obstáculos para ocupar cargos de poder y decisión y, además de enfrentar condiciones laborales precarias y desiguales, vivimos tres veces el riesgo al ejercer la libertad de expresión: por ser mujeres, por ser periodistas y por ser defensoras del derecho a la información y a la expresión de otras mujeres.
  • Sabemos que para transitar a la igualdad de género es necesario que las mujeres ocupemos espacios de poder y decisión en las industrias de los medios que nos permitan incidir en las narrativas mediáticas.
  • Porque un día sin nosotras, produciendo noticias para nosotras y para el mundo, impacta en la vida de todas.
  • Porque es necesario producir contenidos sobre el acontecer de las mujeres y porque es urgente ejercer el periodismo de paz para las mujeres, periodismo feminista.
  • ●       Porque la libertad de expresión es fuente de poder para las mujeres y sin las mujeres no hay democracia.

Mujeres reflexionan sobre el 9M en la IBERO


Valentina González
Fotos: Valentina González
Alumnas, académicas e integrantes de personal administrativo y de servicio de la Universidad Iberoamericana participaron en la Asamblea de Mujeres que se realizó en la explanada central de esta institución educativa para dialogar sobre las razones que las motivan a participar en el paro nacional que se realizará el próximo 9 de marzo.
Las participantes expresaron que los distintos tipos de violencia que viven diariamente, los feminicidios, el acoso sexual, el no estar seguras en ningún espacio, así como la impunidad, ews lo que las motiva a participar en la protesta a la que se sumó esta casa de estudios desde el pasado 21 de febrero.
“El 9M paramos para que nuestra ausencia sea el grito más fuerte. Las mujeres nos tomamos una pausa porque estamos de luto, estamos agotadas de sobrevivir. Paramos porque nos queremos libres y no valientes.  Nos tomamos el día para cuidarnos y celebrar que estamos vivas. Así como por quienes ya no están. El 9M será un día para reflexionar e idear tácticas y empezar a cuidarnos las espaldas entre todas. Para detener las violencias desde cada una de nuestras trincheras”, leyeron las organizadoras de la asamblea.
Paola Zuart, estudiante de Relaciones Internacionales, añadió que uno de los objetivos fue abrir un espacio de diálogo en donde todas las opiniones que hay en torno al 9 de marzo se escuchen. Además, para empezar a crear espacios de comunidad y de sororidad en esta institución.
Durante la asamblea la comunidad de mujeres de la IBERO expresó cómo se siente con respecto a la violencia que vive diariamente en este país, compartieron experiencias, dudas y cómo vivirán desde lo individual el próximo 9 de marzo.
En ese sentido, hubo quienes invitaron a todas a parar por completo ese día, a no consumir, a no utilizar redes sociales, a no salir, para hacer notar la ausencia. Asimismo, hubo quienes sugirieron emplear ese tiempo para reflexionar e invitaron a las asistentes a hacer lo que más disfrutan.
“Nos mueve toda la impunidad que estamos viendo en el país. En los últimos 15 años los feminicidios se han incrementado. Nos mueve ver que no estamos a salvo en ningún espacio: en las familias, en las universidades, en los trabajos, mucho menos en las calles. Nos mueven los feminicidios, la más grave de todas las expresiones. Sin embargo, existen otras violencias que no se están viendo:  el acoso y el hostigamiento sexual, los chistes sexistas, homófobos y todas las violencias de las que somos objeto en lo cotidiano”, señaló la Mtra. Elvia González del Pliego Dorantes, Coordinadora del Programa de Asuntos de Género de la IBERO.
La académica añadió que se trata de una huelga nacional para decir ¡basta! Por lo cual hizo un llamado a reflexionar sobre qué pasaría si un día una compañera, amiga, pareja, mamá, hermana, no llega porque está desaparecida.  
“La idea del paro es sentir la ausencia. No es un reto, es una invitación a reflexionar de dónde viene este movimiento que no es contra una persona o un gobierno. Sino contra un sistema de violencia y opresión que no es privativa de México”, explicó.
Durante la asamblea también hablaron de la importancia de una ruta de autocuidado para quienes participarán en la marcha del 8 de marzo. Asimismo, anunciaron que en todo marzo se realizarán distintas actividades en la IBERO.  
Paralelamente, en el marco de #UnDíaSinNosotras, la Universidad Iberoamericana Ciudad de México realizará el 9 de marzo los ‘Diálogos 9M Un día sin ellas’, para reflexionar en torno a la equidad y violencia de género, la deconstrucción de las masculinidades y el patriarcado, así como temas legales y de seguridad en torno a los feminicidios. Consulta aquí el programa.
Este material se comparte con autorización de la IBERO


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Congreso de Chile aprueba paridad

Ciudad de México.  Las mujeres de Chile hicieron historia al lograr que el próximo Congreso constituyente, que elaborará una nueva Carta Magna para aquel país, sea integrado por mitad de mujeres y hombres.


Este miércoles 4 de marzo, la Cámara de Diputados y el Senado chileno aprobaron la iniciativa para reconocer la paridad de género en el proceso constituyente, lo que a decir de defensoras marca un hito en la historia de la participación política del país, desde la obtención del sufragio femenino en 1949.



El próximo 26 de abril el país andino celebrará un referéndum para que la ciudadanía vote si quiere renovar la actual Constitución, redactada en 1980, durante la dictadura del general Augusto Pinochet, y si decide que se elabore una nueva Carta Magna.



En este proceso es necesario integrar un Congreso constituyente, por esta razón, el miércoles por la mañana la Cámara de Diputados analizó la propuesta de considerar la paridad en la formación del nuevo órgano. Con una votación de 98 a favor, 52 abstenciones y 3 en contra, el documento fue aprobado y pasó al Senado.



En la segunda instancia, durante la tarde, la propuesta fue avalada con 28 votos a favor, 6 en contra y 4 abstenciones, por lo que se aprobó el proyecto que había sido presentado por la Comisión Mixta. 



La comunidad virtual con perspectiva de género “La Ciudad de las Diosas”, en Chile, manifestó que este logro responde a una alianza que no distinguió colores de partidos políticos, sino a la conciencia de que sin mujeres no hay democracia. Además, cabe decir que el proyecto de nueva Constitución es una propuesta que surgió el año pasado durante las marchas y manifestaciones en aquel país en busca de garantizar derechos a las personas. 

El documento aprobado dice que para integrar este Congreso constituyente, se hará un proceso de selección en donde 50 por ciento de las candidaturas sea de mujeres, quienes encabezarán todas las listas de postulaciones, las cuales deberán estar intercaladas con hombres.


En caso de que en la integración no resulte la paridad, se permitirá realizar una corrección en los escaños finales, donde “la persona con menor cantidad de votos del sexo que sea parte del sexo sobre representado en un distrito sea reemplazado por otra persona del mismo partido, pero que haya tenido la mayor cantidad de votos del otro sexo”.

Y si en el próximo plebiscito del 26 de abril se aprueba la opción de redactar “una nueva Constitución”, el órgano constituyente se convertirá en el primero del mundo, en garantizar una conformación equitativa, es decir, se considerará un 50 por ciento de hombres y un 50 por ciento de mujeres, para la redacción de la Carta Magna.
Cabe recordar que en 2016 la Ciudad de México también se integró un Congreso constituyente para elaborar la Constitución Política de la capital del país. En ese entonces el organismo estuvo conformado por mitad de mujeres y de hombres. 

Endurecen pena por atacar con químicos a una mujer


Oaxaca, Oax., La 64 Legislatura de Oaxaca aprobó este miércoles una reforma al Código Penal local, para castigar hasta con 40 años de cárcel a quien ataque con agentes químicos o sustancias corrosivas a mujeres por razones de género.

A través de un comunicado, el Congreso detalló que la reforma fue llevada a cabo al adicionar los artículos 412-A y 412-B al capítulo III del título vigesimosegundo, denominado Delitos contra el derecho a una vida libre de violencia del Código Penal de la entidad.

Se especificó que si los ataques infieren una alteración en la salud o cualquier otro daño que deje una huella material en el cuerpo de la víctima, la pena irá de 20 a 30 años de prisión, además de una multa de 200 a 500 unidades de medida y actualización.

También se acotó que de existir una relación de parentesco por consanguinidad, afinidad civil, matrimonio, concubinato, noviazgo, relación laboral o docente entre la víctima y el atacante, la pena podría llegar hasta los 40 años de prisión.

La modificación legislativa ocurre en el contexto del caso de la joven saxofonista oaxaqueña María Elena Ríos, quien fue atacada con ácido en septiembre del año pasado, caso que provocó indignación a nivel nacional.

El presunto agresor, identificado como el ex diputado estatal priísta Juan Vera Carrizal, continúa prófugo de la justicia y la Fiscalía General de Justicia de Oaxaca ofreció un millón de pesos a quien proporcione información sobre su paradero.

Notimex
Periódico La Jornada
Jueves 5 de marzo de 2020, p. 7

Falta de información sobre feminicidios refleja nulo interés de la autoridad: ONG


Pese a la gravedad de la violencia contra las mujeres en México, las autoridades carecen de cifras confiables y desagregadas al respecto –o no tienen voluntad para darlas a conocer–, lo cual en última instancia les impide diseñar políticas públicas adecuadas para combatir ese flagelo.
Así se advierte en el informe Impunidad feminicida. Radiografía de datos oficiales sobre violencias contra las mujeres (2017-2019), cuyas autoras señalaron que la carencia de información sistematizada sobre esta materia refleja el nulo interés de los diferentes niveles de gobierno para erradicar la espiral de agresiones contra esa población.
En conferencia de prensa, Olga Arnaiz, de la Red Todos los Derechos para Todas y Todos, explicó que el estudio se elaboró con base en datos oficiales obtenidos por medio de solicitudes de información a las fiscalías y al Poder Judicial de las 32 entidades federativas, acerca de los niveles de incidencia de 15 delitos graves, como feminicidios, secuestros, abuso sexual, lesiones y trata.
Uno de los principales hallazgos del informe, indicó, es la carencia de datos, la falta de sistematización adecuada e incluso la negativa a otorgarlos cuando se solicitan. Nos hemos encarado con muchos problemas para hacer el informe, desde la falta de respuesta de las fiscalías y los poderes judiciales, hasta la falta de datos desglosados o la contradicción entre cifras. Esta falta de certeza en los informes oficiales se traduce en falta de acceso a la justicia.
Arnaiz lamentó que hay entidades que no respondieron a ninguna solicitud de información –entre ellas el estado de México, que tiene altos niveles de violencia contra mujeres– y que las bases de datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública no proporcionan las denuncias presentadas por mujeres ni desagrega las cifras por el sexo de la víctima.
Pese a ello, indicó la activista, se lograron identificar algunos datos preocupantes, como el hecho de que los estados con mayores índices de agresiones son Baja California, Chihuahua, Ciudad de México, Jalisco, Nuevo León y Veracruz, o que 34 niñas son víctimas de agresión sexual todos los días, en promedio.
Tenemos 14 años y tres gobiernos de distinto color partidario que se unen en la misoginia. Hay un vaivén, un baile de cifras enfrentadas que muestran la negligencia del Estado mexicano, y la actual violencia es resultado de su inacción, señaló por su parte Lucía Lagunes, directora de la asociación civil Comunicación e Información de la Mujer.
Periódico La Jornada
Jueves 5 de marzo de 2020, p. 3

Falsas feministas se montan en la ola: Sánchez Cordero


La titular de la Secretaría de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, aseguró que hay falsas feministas subiéndose en la ola del paro del 9 de marzo. Son las mismas, aseveró, que en el pasado buscaron penalizar las decisiones de las mujeres y llevarlas a la cárcel.
Al solicitarle que identificara a esas personas, expresó: Saque sus conclusiones, hoy están subiéndose a esta ola y nunca han sido feministas. Yo te lo puedo decir, yo tengo 50 años en esta lucha, 50.
Sánchez Cordero se dijo simpatizante y empática con quienes promueven un paro de labores como mecanismo de protesta por los altos índices de violencia contra las mujeres y advirtió que el gobierno pondrá marcajes personales a jueces y agentes del Ministerio Público que no investigan los feminicidios.
No están investigando con perspectiva de género, esa es una realidad y vamos a tener marcajes personales, vamos a estar sobre ellos para que se capaciten y no se caigan las averiguaciones previas, dijo en entrevista, antes de una reunión con notarios públicos.
Más tarde, al participar en la presentación del documental Nosotras y Beijing, en el Senado de la República, Sánchez Cordero enfatizó que la atención a la violencia de género y su manifestación más perversa, el feminicidio, van más allá de la conmemoración de una fecha tan importante como el Día Internacional de la Mujer.
Expuso que autoridades, sociedad civil, todos deben hacerse cargo de que las mujeres siguen siendo violentadas.
La secretaria encabezará hoy una reunión con mujeres integrantes del gabinete; el domingo, Día de la Mujer, algunas de ellas acompañarán al presidente Andrés Manuel López Obrador a un acto en Fresnillo, Zacatecas.

Periódico La Jornada
Jueves 5 de marzo de 2020, p. 3