11/13/2008

Militarización de una cultura actúa contra la igualdad de género


Informe de UNFPA sobre Estado de la Población Mundial

Por Gladis Torres Ruiz

México DF, 12 nov 08 (CIMAC).- La militarización de una cultura obra contra la autonomía de las mujeres y la igualdad de género, pues ellas suelen transformarse en blancos, ya que su posición se percibe como “guardianas de la cultura”, señala el Fondo de Población de las Naciones Unidas (por sus siglas en inglés, UNFPA), en el Informe Sobre el Estado de la Población Mundial 2008: "Ámbitos de convergencia: cultura, género y derechos humanos".

El Informe, presentado ayer en esta ciudad, señala que la violación sexual es un acto de violencia no sólo contra una mujer, sino también contra toda su cultura, pero en algunos casos las comunidades consideran que las mujeres víctimas de violación están mancilladas o desvalorizadas y como resultado sufren nuevos actos de violencia.

“Son pocas las comunidades que abordan abiertamente la violencia por motivos de género, y con frecuencia las mujeres no hablan al respecto”, indica el organismo internacional. Y la militarización de una cultura aumenta la probabilidad de que reine la violencia y la hace más aceptable, privando con ello a las mujeres de autonomía e igualdad. Cargándolas al mismo tiempo de más responsabilidades y costos adicionales.

El documento del UNFPA destaca que el desarrollo y la asistencia humanitaria deben ser sensibles al estrés que suscita el conflicto armado en las mujeres. “Quienes trabajan en estas cuestiones necesitan sensibilidad cultural cuando se ocupan con mujeres”, señala.

Agrega que los enfoques con sensibilidad cultural son especialmente necesarios en circunstancias de conflicto armado, que ponen en jaque las expectativas culturales de masculinidad entre ellas, la responsabilidad del hombre de proteger a su familia.

“Cuando se describe a las mujeres como víctimas y a los hombres como agresores se hace caso omiso de las múltiples responsabilidades que asumen las mujeres en tiempos de guerra, como jefas de familia, sostén del hogar, combatientes y encargadas del cuidado de familiares”.

Las políticas y los enfoques deben reconocer la resistencia y el ingenio de las personas y los cambios que hayan ocurrido como resultado del conflicto. De lo contrario, tal vez se excluya a las mujeres y las minorías de la participación en la fijación de prioridades y la formulación de estrategias después de un conflicto.

Los enfoques con sensibilidad hacia la cultura, afirma el documento del UNFPA, son necesarios para las personas que han experimentado traumas, para satisfacer las necesidades de servicios de salud sexual y reproductiva de las y los refugiados, para entablar alianzas con organizaciones locales y para ayudar a las personas a conservar o recuperar su sentido de identidad cultural en medio de las depredaciones de la guerra.

El Informe destaca que los derechos humanos de las mujeres son una preocupación de seguridad internacional, aceptada como tal por la resolución 1325 del Consejo de Seguridad, que reconoce las carencias de políticas de importancia crítica y exhorta al cambio.

UNFPA afirma que los organismos internacionales que hagan caso omiso de la cultura o la marginen, lo hacen corriendo riesgos, pues para promover los derechos humanos es preciso apreciar la complejidad, la fluidez y la importancia de la cultura, individualizando intencionalmente a los agentes locales de cambio y entablando alianzas con ellos.

Las culturas contribuyen a moldear las maneras en que conviven las personas e influyen sobre su comprensión del desarrollo y sus enfoques acerca de éste, señala el Informe de UNFPA

08/GT/GG

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