5/27/2009

Denuncia Lydia Cacho amenazas de muerte e intimidación




Article 19 pide al Estado mexicano garantice su seguridad

Por Guadalupe Gómez Quintana

México DF, 27 mayo 09 (CIMAC).- La periodista Lydia Cacho Ribeiro denunció ante la opinión pública que ha recibido amenazas de muerte en su blog de Internet desde febrero pasado y que durante los últimos días ha sido vigilada por hombres armados apostados frente a su domicilio.

Lydia Cacho es autora de Los demonios del Edén: el poder detrás de la pornografía infantil, libro publicado en 2005, en el que denuncia a una red de pederastia y por el cual fue demandada judicialmente por Jean Succar Kuri, uno de los protagonistas principales del texto. Por ello fue también detenida arbitrariamente, torturada, secuestrada y encarcelada por agentes policíacos, instruidos por Mario Marín, gobernador de Puebla.

Ella denunció ante la Fiscalía para Delitos contra periodistas, pero fue dejada en la indefensión jurídica pues el expediente de la demanda penal --contra Marín; Kamel Nacif Borge; Hanna Naked Bayed, asociado responsable de ordenar la violación de Cacho, y contra Jean Succar Kuri, pedófilo hoy preso en El Altiplano por pornografía infantil y violación de menores-- fue enviado a Quintana Roo, donde el juez cerró el caso por incompetencia.

Decidió la periodista hacer públicas las amenazas de que ha sido objeto recientemente, pues “durante la tortura y el arresto ilegal que sufrió a manos de agentes policíacos de Puebla, bajo órdenes del gobernador Mario Marín “El precioso”, dichos policías prometieron vengarse en caso de que denunciara las agresiones a la que la sometieron”, señala la periodista a Cimacnoticias.

De igual forma, explica la periodista y defensora de los derechos humanos, Jean Succar Kuri prometió ultimar su vida ya que la considera responsable de su encarcelamiento.

De la red de pornografía infantil revelada por la periodista, solamente uno de ellos está en prisión, el resto de los hombres mencionados por las víctimas menores de edad siguen libres, entre ellos se encuentran poderosos servidores públicos del gobierno mexicano, señala.

Cacho ha continuado su labor periodística informando sobre temas relacionados con los derechos humanos, como violencia en contra de las mujeres, corrupción, trata de personas, explotación sexual infantil, en otros.

Las recientes amenazas, intimidación y vigilancia de que es objeto Cacho coinciden asimismo con el procedimiento administrativo que, como informó ayer la Jornada de Oriente, habría iniciado la Procuraduría General de Justicia de Puebla contra los dos agentes de la Policía Judicial que la trasladaron, a finales de 2005, de Cancún a Puebla, en condiciones violatorias de sus derechos humanos.

El procedimiento sería en respuesta a la recomendación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, señaló a la prensa local Rodolfo Igor Archundia, titular de la Comisión de Derechos Humanos de Puebla, quien habló también de la consignación de Joaquín Andrea Mendoza, agente de la Policía Judicial que portaba la placa 291.

INTIMIDACIÓN Y VIGILANCIA

A partir de febrero 3 del 2009 hasta la fecha, Lydia Cacho ha recibido a través de su Blog amenazas de muerte, entre ellas algunas que aseguran que “pronto aparecerá degollada”.

Y más recientemente, el martes 12 de mayo se apostó a las afueras del departamento de Lydia Cacho un automóvil Chevy 2008 color azul plata placas UVV 2266 de Cancún, Quintana Roo. El vecino le reportó a Cacho haberlo visto tomando fotografías y revisando el auto de la periodista, incluso asomándose hacia el interior.

El jueves 14 de mayo volvió a aparecerse le mismo sujeto, esta vez por la noche, apostándose frente a la puerta del apartamento. Otro vecino lo vio y al pasar éste se dirigió a su auto. El vecino vio claramente que el hombre estaba armado y pensó que estaba cuidando a Cacho, por lo tanto no hizo preguntas ni dio aviso alguno.

El 15 de mayo un automóvil marca Lucino, color vino, placas UVP2950, con dos sujetos, estuvo parado frente a la puerta de su departamento durante dos horas. Por la tarde ese mismo automóvil estuvo estacionado a la puerta de las oficinas del CIAM Cancún, oficinas de Lydia Cacho en el centro de esa ciudad.

El 18 de mayo, el auto Lucino guinda estuvo vigilando las oficinas nuevamente y cuando una de las trabajadoras del CIAM salió a bordo de la camioneta de la organización civil, la siguieron hasta que se perdió entre los autos de la avenida López Portillo.

El viernes 22 de mayo, el automóvil Chevy azul plata, placas UVV 2266, nuevamente se apostó frente a la puerta del departamento y tomó video del departamento de Lydia Cacho. Esta vez el sujeto venía acompañado y, cuando salió del auto, un testigo le vio con el arma acomodada en el cinturón a la altura de la cintura en la espalda. Nadie se atrevió a llamar a la patrulla.

Lydia Cacho dio aviso a la policía del estado de Quintana Roo, pero la respuesta fue que las placas reportadas no correspondían al modelo del auto y que seguían intentando averiguar quién sería el propietario de ambos autos y de las placas reportadas en los incidentes.

Las autoridades locales no consideran las amenazas o la presencia de un civil armado como un delito por tanto no hay nada que denunciar penalmente.

LLAMADO AL ESTADO MEXICANO

Ante ello, la doctora Agnès Callamard, directora ejecutiva de ARTICLE 19, organización que trabaja alrededor del mundo para proteger y promover el derecho a la libertad de expresión, señala que “los hechos que denuncia Lydia Cacho resultan especialmente preocupantes debido a la incapacidad que ha mostrado el Estado mexicano de proteger los derechos de la periodista luego de los abusos de los que fue objeto y al clima generalizado de violencia que enfrenta la prensa en el país”.

Por ello, hace un llamado al Estado Mexicano para que, de acuerdo con sus obligaciones internacionales de derechos humanos, adopte todas las medidas necesarias para garantizar la integridad física de Lydia Cacho


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