11/17/2009

El peor momento del comercio exterior

Paulina Monroy

Como no ocurría en décadas, el comercio exterior presenta una caída de alrededor del 30 por ciento. Con un modelo en crisis, las políticas económicas no lograron revertir los efectos. “Es necesario recuperar un comercio más justo”: especialistas

El modelo de exportaciones e importaciones, iniciado en 1988, está en crisis. Sin que haya una política clara y definida para revertirla, la manufactura, sector orientado a exportar, está en su momento más crítico.

Especialistas concuerdan en el libro El comercio exterior y la gestión aduanal en el siglo XXI, editado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en coordinación con el Centro de Investigación Aduanera y de Comercio Internacional y la Asociación de Agentes Aduanales del Aeropuerto de México, que es necesario revisar las instituciones, recuperar el dinamismo y el viejo anhelo de un comercio justo.

Las exportaciones de México al mundo en el primer trimestre de 2009 registraron un decrecimiento de 28.7 por ciento, y las importaciones, de 27.6 por ciento, respecto del mismo periodo del año anterior. Roberto Zapata, director de Negociaciones Multilaterales y Regionales de la Secretaría de Economía, expone que el impacto para México de la caída del mercado en Estados Unidos fue inevitable.

En su artículo “La política comercial de México con el mundo en un contexto de ajustes globales”, incluido en El comercio exterior y la gestión aduanal en el siglo XXI, asegura que “la vocación estadunidense de gran parte de la estructura productiva de México hace que la actividad económica en nuestro país sea muy sensible a la caída en la demanda de ese mercado”.

La firma IQOM Inteligencia Comercial apunta que el bajo dinamismo de la economía de Estados Unidos en 2008 se reflejó en la reducción de las importaciones no petroleras provenientes de México, cuyo monto se redujo, entre 2007 y 2008, de 177 a 174 mil millones de dólares, es decir, 2 por ciento.

Aunque es uno de los principales socios comerciales de Estados Unidos, las exportaciones de México crecieron menos 12 por ciento, por debajo de China, que alcanzó un total de 87 mil millones de dólares durante el último trimestre de 2008.

Luego de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América Latina, México duplicó su participación en el mercado estadunidense. De 1993 a 2001 se elevó de 6 a 12 por ciento. Desde 2002 se ha mantenido alrededor de 11 por ciento en promedio. Para 2008 se redujo hasta el 10.8 por ciento.

En este sentido, el sector más afectado en términos de valor fue el de maquinaria y equipo eléctrico, que perdió 3 mil 236 millones de dólares tan sólo entre octubre y diciembre de 2008.

IQOM advierte que en los subsectores de línea blanca, electrónico y eléctrico se observaron caídas del 16 al 18 por ciento, con pérdidas por 2 mil 637 millones de dólares. En estos ramos, la participación del país en Estados Unidos se redujo del 24 por ciento al 21 por ciento promedio.

El sector mueblero tuvo la mayor caída en su tasa de crecimiento, al registrar un desarrollo de menos 406 millones de dólares. También la industria textil tuvo un crecimiento de menos 72 millones de dólares. La fabricación de vehículos y sus partes decreció 6 por ciento.

La industria extractiva de petróleo presentó una diferencia anual de menos 2 mil 302 millones dólares respecto del último trimestre de 2007, así como de otros metales, cuya tasa de crecimiento fue de menos 188 millones de dólares.

Zapata observa que la economía mundial ha visto, en los últimos años, un crecimiento sostenido en lo general y uno de los crecimientos más prolongados del comercio y de la inversión, y un notable aumento en los desequilibrios comerciales y financieros entre los países exportadores, orientados a atender la demanda de mercados como el estadunidense.

Mientras las exportaciones a Estados Unidos se mantuvieron en un rango de 80 al 84 por ciento, la proporción de importaciones provenientes de ese país pasaron de 74.4 en 1997 a 49.2 por ciento en 2008. La diversificación se dio a favor de la región Asía Pacífico, cuya participación creció de 10.4 por ciento a 27.7 por ciento en 2008.

Sin embargo, en su mayoría, las importaciones se concentran en bienes intermedios y de capital que se usan para productos de exportación, lo que ha generado déficit con Asía Pacífico (menos 75.5 mil millones de dólares en 2008) y un superávit con Estados Unidos (81.9 mil millones de dólares en 2008).

La Encuesta sobre las expectativas de los especialistas en economía del sector privado, realizada por el Banco de México en octubre de 2009 a 28 grupos de análisis y consultoría, arroja que los especialistas prevén un déficit comercial mensual (diferencia negativa entre exportaciones e importaciones) de 1 mil 650 millones de dólares. En todo 2009 ese monto será de 10 mil 906 millones de dólares, y para 2010 se elevará hasta 13 mil 540 millones de dólares.

Por otro lado, los consultores anticipan que las exportaciones no petroleras caerán 21.2 por ciento y las importaciones de mercancías, 25 por ciento en lo que resta del año. Además pronostican que el valor de las exportaciones petroleras se contraiga 44.6 por ciento.

Zapata subraya que un sistema multilateral sólido con reglas claras y que dé certidumbre a los flujos de inversión debe ser el “telón de fondo” para el comercio exterior de México: “El éxito de la política comercial será mayor si va apoyada de esfuerzos como el desarrollo de infraestructura y energía; el fortalecimiento de la industria de soporte; la seguridad jurídica y pública; la facilitación del comercio; las políticas de innovación, y la formación de recursos humanos”.

Modelo de exportaciones en crisis

Enrique Dussel Peters, coordinador del Centro de Estudios China-México de la Facultad de Economía de la UNAM, advierte que la manufactura destinada a exportaciones se encuentra en su peor momento.

Su estudio Crisis de la industrialización orientada hacia las exportaciones en México, condiciones y opciones describe que ésta se refleja en la caída constante en los índices de competitividad y la recesión actual. Señala que mientras el modelo de exportaciones es cuestionado, el aparato productivo de importaciones tiene elementos de extrema fragilidad.

El análisis, incluido en El comercio exterior y la gestión aduanal en el siglo XXI refiere que desde 1988 se impuso en México un modelo basado en la estrategia de liberalización que partió del supuesto de la estabilización macroeconómica: el control de la inflación y el déficit fiscal, y la atracción de la inversión extranjera, apoyados por políticas monetarias y crediticias restrictivas.

Con la reprivatización del sistema bancario y la privatización de las paraestatales, describe Dussel Peters, el sector privado incrementó su peso en la economía y se especializó en las exportaciones manufactureras. De esa manera, para fomentar la orientación exportadora de la economía se redujeron aranceles de importación. Lo que también permitió adquirir insumos a precios internacionales.

Además, sólo un pequeño grupo de sindicatos fue aceptado por el gobierno para negociar contratos colectivos en las empresas, mientras que el resto fue declarado, en su mayoría, como ilegal.

La estrategia de orientar la industrialización hacia las exportaciones, impulsada por Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón, ha implicado para el sector industrial y la política comercial la desarticulación de la manufactura con otros sectores; un aparato productivo desincentivado por la falta de financiamiento y la sobrevaluación del tipo de cambio, y la creciente falta de competitividad.

A decir del académico, uno de los mayores problemas de la manufactura actual es que no ha logrado una integración con el resto del aparato productivo mexicano. Puesto que hogares, empresas, ramas, clases económicas y territorios no participan de la exportación, el empleo en la industria se ve perjudicado.

La caída del empleo ha sido la peor desde la década de 1980. Hasta abril de 2009, su tasa de crecimiento era de menos del 11.7 por ciento y de menos del 3.6 por ciento para el total de la economía mexicana. La tendencia implica que la manufactura ha perdido desde 2000, cuando alcanzó su máximo, 25.13 por ciento de su fuerza laboral (1 millón 6 mil empleos).

Otro factor que afecta a la manufactura es la incapacidad para sobrellevar los procesos de importación para la exportación. El 78 por ciento de los productos que son exportados resultan de la importación de bienes.

Con esta práctica se hace uso de incentivos fiscales y costos arancelarios mínimos de la importación temporal para reexportar el producto terminado. Es así que desde 1988 se requieren cada vez mayores importaciones para sustentar el modelo exportador. Actualmente más del 30 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de la manufactura es importado. Ese desequilibrio significó la principal dificultad de la crisis de 1994 y de la recesión de 2008.

Por otro lado, observa Enrique Dussel Peters, en los dos últimos años la política hacia el sector manufacturero e industrial, a cargo particularmente de la Secretaría de Economía (SE), se encuentra en una situación verdaderamente caótica.

Y es que observa que no existe una definición adecuada en el sector público para el concepto competitividad. No obstante, se menciona 71 ocasiones en el Programa Nacional de Desarrollo (PND) y 91 en el Programa Sectorial de Economía (PSE) 2007-2012; pero en ninguna se establece su definición.

Además, señala, no cuentan con un diagnóstico aceptable del que se puedan desprender las respectivas acciones, políticas y prioridades. En opinión del analista “destaca que los responsables de la competitividad no hayan realizado un mayor esfuerzo por comprender la profunda crisis del aparato productivo mexicano”.

Ejemplifica que en los documentos no existe una evaluación con respecto de la política del sexenio anterior, como tampoco una diferencia entre el tamaño de las empresas: “Mientras no haya especificidad en el conocimiento sobre el aparato productivo, los instrumentos continuarán siendo irrelevantes”.

Aunado a la falta de claridad, definición y diagnóstico del que se desprendan acciones, políticas y prioridades, los programas Nacional de Desarrollo y Sectorial de Economía han quedado rebasados.

Primero, explica el especialista, porque los cambios en la SE en 2008 dejaron las propuestas truncas, mientras la nueva administración se concentra sólo en temas de desgravación arancelaria, sin mayor estrategia. Segundo, debido a los programas anticrisis que representaron gastos adicionales al presupuesto por 100 mil millones de dólares.

El doctor en economía por la Universidad de Notre Dame sostiene que “las condiciones coyunturales internacionales, los cambios de los responsables y sus idiosincrasias han sumido en un caos a la política industrial, en la peor crisis de la manufactura en las últimas décadas”.

Y es que desde el último semestre de 2008 se ha profundizado sustantivamente la crisis del sector manufacturero. Su participación en el PIB cayó más de cinco puntos porcentuales entre 1998 y 2008. De representar el 23.9 por ciento del PIB total, el último año tuvo una intervención sólo del 18.6 por ciento.

“El sector –concluye Dussel Peters– no sólo no ha logrado consolidarse como el motor de crecimiento mediante una integración de la socioeconomía mexicana en su proceso de globalización, sino que refleja las principales debilidades de la socioeconomía mexicana: una alta dependencia externa y una masiva expulsión de fuerza de trabajo”.

Para el académico, esos factores, sumados a la falta de competitividad, reflejan un profundo cuestionamiento del modelo seguido desde finales de la década de 1980. Por ello, el tema refleja la necesidad de un cambio ideológico de las elites en el sector público y privado, dice.

Caída en inversión extranjera directa

Entre enero y junio de 2009 la inversión extranjera directa (IED) fue menor en 560 millones de dólares en relación con lo registrado en el mismo periodo en 2008.

El análisis Comentarios al informe estadístico sobre el comportamiento de la inversión extranjera directa en México (enero-junio 2009), del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP) de la Cámara de Diputados, dice que esa caída se debe a la recesión que inhibió el envío de capitales e inversión a México.

La IED provino principalmente de América del Norte y de la Unión Europea. Durante el primer semestre de 2009, Estados Unidos orientó 5 mil 22 millones 400 mil dólares; Puerto Rico, 2 mil 386 millones 900 mil dólares; Holanda, 920 millones 600 mil dólares, y Reino Unido, 730 millones 100 mil dólares. El resto de los países invirtieron 916 millones de dólares. Del total de inversión extranjera registrada en 2008, Estados Unidos entregó el 40.6 por ciento; España, 19.3 por ciento; Canadá, 11.1 por ciento; las Islas Vírgenes, 6.5 por ciento, y el resto de los países, 22.6 por ciento.

Se conformó por 1 mil 467 millones de dólares de nuevas inversiones (menores en casi 30 por ciento respecto de 2008), 5 mil 220 millones 300 mil dólares de reinversión (9.9 por ciento más que en 2008) y 3 mil 288 millones 300 mil dólares de cuentas entre compañías (menores en 11.4 por ciento respecto de 2008).

Por sectores se orientó el 35 por ciento a servicios financieros, y 32.4 por ciento a la industria manufacturera. En 2008 el sector manufacturero obtuvo la mayor IED, con casi 42 por ciento, mientras que el sector financiero recibió 18.4 por ciento del total. El rezago, advierte el CEFP, se atribuye a la disminución de inversión extranjera en los subsectores de sustancias químicas, productos derivados del petróleo, industrias metálicas básicas, textiles, prendas de vestir e industria del cuero y del papel.

El estudio anota que, de enero a junio de 2009, 2 mil 288 sociedades mexicanas invirtieron los montos del IED en capital social. La Comisión Nacional de Inversiones Extranjeras autorizó 13 proyectos de inversión por un total de 1 mil 739 millones 700 mil dólares: 11 en el sector servicios; uno en transportes y comunicaciones, y otro en construcción.

Panorama internacional

El sistema jurídico de la Organización Mundial de Comercio (OMC) tiene por objeto instaurar un comercio internacional libre de obstáculos. Se rige por cuatro principios rectores, entre ellos: la protección aduanera exclusiva, es decir que los estados miembros únicamente pueden utilizar los derechos de aduana para proteger su producción, estando prohibido cualquier tipo de obstáculo arancelario.

También la no discriminación entre los productos y servicios nacionales y los provenientes de otros países; la obligación de los Estados de utilizar sus competencias soberanas, afectando lo menos posible al comercio internacional, y la obligación de transparencia en las normas internas sobre producción y comercialización de mercancías y servicios.

José Ignacio Korzeniak Pastorino, embajador de Uruguay en México, en su artículo “La práctica del comercio global: fortalezas y debilidades”, incluido en el estudio, señala que la OMC ha pronosticado un hundimiento de la demanda mundial: “Si tales vaticinios se confirman, el volumen de las exportaciones totales durante 2009 disminuirá 9 por ciento”.

Desde el último semestre de 2008 se registró una desaceleración del comercio mundial. Su crecimiento quedó por debajo del 6 por ciento registrado en el mismo periodo de 2007.

En marzo pasado, la OMC predijo que las exportaciones se reducirían un 10 por ciento, mientras que para los países desarrollados, cuyo crecimiento depende del comercio, la contracción sería acentuada con un descenso del 2 al 3 por ciento.

De los países del G20, 17 tomaron medidas proteccionistas: aumentaron aranceles; recurrieron a salvaguardas y aumentaron acciones antidumping (no exportaron productos a un precio inferior al que se aplica normalmente en su mercado).

Pascal Lamy, director general de la OMC, advierte que los gobiernos no deberían regresar a las medidas proteccionistas que empeorarían una situación ya de por sí mala. Refiere que el agotamiento de los fondos disponibles para financiar el comercio ha contribuido al importante descenso de los flujos comerciales y el empleo en especial en los países en desarrollo.

Con las medidas proteccionistas, observa, hay un riesgo cada vez mayor de asfixiar el comercio: “En realidad no protegen a ningún país y ponen en peligro más empleos”.

Puesto que las negociaciones de la Ronda de Doha no prosperan por la imposibilidad de conciliar intereses ofensivos y defensivos, el diplomático sugiere que se procuren sentar las bases de un comercio internacional más justo y equilibrado que contemple un trato diferenciado para los países en desarrollo: “Los intereses ofensivos y defensivos de los países deben encontrar puntos de contacto para que el comercio internacional juegue el papel que está destinado a cumplir, generando desarrollo y bienestar para las grandes mayorías del mundo”.


Desaceleración del comercio mundial desde el último semestre de 2008: 6 por ciento

Decrecimiento del comercio exterior mexicano en 2009 respecto de 2008

Exportaciones: 28.7 por ciento

Importaciones: 27.6 por ciento

Inversión Extranjera Directa: 36.5 por ciento (560 millones de dólares)

Disminución del comercio entre México y Estados Unidos en 2008 respecto de 2007

Exportaciones: 12 por ciento

Importaciones: 2 por ciento

Participación en el mercado estadunidense: 10.8 por ciento

Decrecimiento en los sectores productivos más afectados entre octubre y diciembre de 2008

Maquinaria y equipo eléctrico: 3 mil 236 millones de dólares

Petróleo: 2 mil 302 millones de dólares

Muebles: 406 millones de dólares

Textil: 72 millones de dólares

Otros metales: 188 millones de dólares

Crisis en manufactura

Tasa de crecimiento del sector: menos 11.7 por ciento

Porcentaje de productos exportados que resultan de la importación de bienes: 70 por ciento

Pérdida de su fuerza laboral: 1 millón 6 mil empleos

Reducción de la participación del PIB manufacturero: 5.3 por ciento

Previsiones 2009

Déficit comercial: 10 mil 906 millones de dólares

Disminución de exportaciones: 21.2 por ciento

Disminución de importaciones: 25 por ciento

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