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| Foto: Isaac Esquivel/ Cuartoscuro |
3/01/2018
El colapso de la representación
6/09/2016
¿Ganó el PAN?
11/21/2014
Cuadratura del círculo o la perversa geometría del régimen político mexicano
9/27/2012
#NoroñaEnemigoDeMéxico... Pero ¿De qué México?

En el año de 2009, el Lic. Fernández Noroña, entraría como Diputado Federal al Congreso de la Unión; y desde entonces, sus modos de criticar las acciones del gobierno de derecha, encabezado por Felipe Calderón, no fueron bien vistos por los grupos en el poder; por lo que la extrema derecha, valiéndose del control que ejerce sobre los medios de comunicación, empezó a calificarlo como radical, exhibicionista, protagonista, peleonero, cerrado, etc., etc., cosas que mucha gente, acostumbrada a la manipulación y a la obediencia ciega hacia la televisión, comenzó a creer. Dichos cómo: "tiene razón, pero no son forma de decir las cosas", se volvían críticas comunes hacia la persona de Fernández Noroña; sin embargo, nadie ha podido negar que a todas las críticas hechas por Fernández Noroña, la verdad las asiste. En efecto los modos de Noroña para criticar y acusar, son duros, pero me pregunto; ¿Puedes decirle a alguien, con palabras suaves y tiernas, que es un ladrón? ¿Cuál es la forma "bonita" acusar al alguien de sinvergüenza o asesino? A lo mejor, los modos de Noroña siempre han sido los correctos.
Para hacer la cosa más grande, cabe mencionar los enfrentamientos de Fernández Noroña contra gente del propio PRD; pero cabe aclarar que jamás se peleó con todo el PRD, sólo con aquellos personajes que encontraron el camino cómodo de la supeditación a los designios de la derecha, traicionando los valores originales del Partido del Sol Azteca (PRD). Al manifestarse en contra de ciertas prácticas que se estaban llevando a cabo por gente del PRD, muchos tacharon a Fernández Noroña de traidor, pero eso jamás fue cierto: primero personajes del PRD traicionaron a la militancia y Gerardo Fernández Noroña, en un acto de congruencia, reclamó esos deslices y esos acuerdos realizados por la Nueva Izquierda del PRD con los partidos de derecha, especialmente el PAN; situación que no fue del agrado de esa gente del PRD, por lo que desde las mismas filas del partido de Nueva Izquierda, se reforzó la campaña en contra de Fernández Noroña; quién demostraba que era más leal a sus valores y principios, así como a la verdadera causa de la izquierda, que a un partido que comenzaba a volverse "charro".
Además de lo mencionado en los párrafos anteriores, hoy 25 de septiembre de 2012, varios medios publicaban la noticia del "sentón" organizado por Noroña en los accesos a la Cámara de Diputados: estrategia consistente en que los ciudadanos permanezcan sentados obstruyendo los accesos a la Cámara, cómo una forma de protesta PACIFICA en contra de la arbitraria Reforma Laboral propuesta por Calderón. De inmediato las voces en contra de tal acción, que curiosamente son las mismas voces de los oligarcas y capitalistas voraces y rapaces, comenzaron a descalificar, a través de los medios de comunicación, el "sentón", así como a la persona de Fernández Noroña; twiteros priístas iniciaron el hashtag "#NoroñaEnemigoDeMéxico", como un patético intento de denostación de la acción organizada por el exdiputado; sin embargo, nunca imaginaron que la MAYORÍA de los twiteros tomarían ese mismo hashtag y lo emplearían para defender la iniciativa de Noroña y ciudadanos acompañantes. Los grupos defensores del "sentón", además de alimentar el hashtag mencionado, iniciaron otro: "#NoroñaLuchaPorTodos"; definitivamente un hashtag más a la altura de las verdaderas circunstancias.
"Noroña enemigo de México" dicen aquellos que quieren, a toda costa, formar su propio México, el de la exclusión, el del saqueo, el del fomento a la miseria, el del despojo al trabajador, el del desmantelamiento del campo, etc., o sea, el México de unos cuantos, en el que sólo los poseedores del dinero mal habido, gocen de todos los privilegios y de toda la protección del estado; ese no es el verdadero México, y de ese México, debemos ser enemigos todos: al igual que Noroña, seamos amigos del México para todos y enemigos de México de los traidores.
https://www.facebook.com/Apocalipsis.No.316
11/09/2011
Gobiernos de coalición, para que el estado de privilegios siga igual

un estado de cosas demasiado injusto y antidemocrático.
Son muchos los factores que obligan a los mexicanos a replantearse qué país queremos construir en las próximas décadas, pues sólo una minoría privilegiada de menos de cien grandes capitalistas, estará de acuerdo en que “vamos por el camino correcto”, como gusta decir, cuantas veces tiene oportunidad, Felipe Calderón. Con más de la mitad de la población en situación de pobreza galopante, con millones de jóvenes sin futuro, con una creciente dependencia de los designios del gobierno estadounidense, resulta absurda tal afirmación.
México va muy mal, y no verlo así es hacerle el juego a quienes se benefician de un estado de cosas demasiado injusto y antidemocrático. Por eso es conveniente dejar en claro que, en circunstancias como las que estamos viviendo, gobiernos de coalición no serían la panacea que suponen Manlio Fabio Beltrones, Marcelo Ebrard y Cuauhtémoc Cárdenas, entre otros conspicuos protagonistas de la vida política nacional. Es preciso subrayarlo, porque el problema de fondo en el sistema político no es la forma de gobierno, sino la gravísima descomposición estructural del andamiaje que lo sostiene.
Suponiendo que se lograra conformar tal proyecto, no por eso la crisis política que caracteriza al país se iba a terminar. El riesgo es que podrían surgir problemas de mayor amplitud, debido a que los partidos, las organizaciones políticas, obedecen a intereses muy concretos y diversos, donde las divergencias son mayores que las posibles coincidencias. Antes que pensar en un modelo de coaliciones en el gobierno, es preciso sanear la vida pública en su totalidad, empezando por sacar del poder al grupo de interés dominante, que en la actualidad está claramente al servicio de los menos de cien capitalistas que detentan el poder real en la nación.
Esto sólo se podrá hacer mediante la conformación de una gran fuerza política que sea capaz de enfrentar con éxito las acechanzas de ese grupo oligárquico en contra de un proyecto nacional democrático e incluyente. Negarse a reconocerlo es un modo de prestarse a los designios de dicho grupo, el cual no pondría ningún reparo en apoyar tal modelo si no hay otra forma de continuar ejerciendo un poder hegemónico sobre el Estado mexicano. Luego pondría en marcha su poder y sus enormes recursos económicos y mediáticos, para lograr que la coalición naufragara y se prestara sin más a obedecer sus instrucciones.
Sobre todo cuando México, en estos momentos, no tiene una mínima autonomía política, como lo demuestran los hechos. Haberle ofrecido a Calderón la presidencia del Grupo de los 20, significó el reconocimiento a su obediencia a las órdenes de la Casa Blanca, su disciplina y colaboracionismo sin atenuantes. El inquilino de Los Pinos ha actuado con eficacia y diligencia, pero no para cumplir su compromiso constitucional, sino para servir a los grandes intereses trasnacionales. Así queda demostrado de manera contundente, con las declaraciones del general brigadier Daniel R. Hokanson, subdirector de Estrategia, Políticas y Planes del Comando Norte del ejército estadounidense.
Puntualizó que “específicamente, a petición del gobierno de México”, dicho cuerpo militar está apoyando a las fuerzas armadas mexicanas. La finalidad ha sido “asociarse con el Ejército mexicano para afrontar la amenaza de seguridad nacional mutua del crimen organizado trasnacional”. Reconoció que la relación entre ambos ejércitos “es más fuerte que nunca”, y que ahora “se ven uno al otro como socios estratégicos auténticos”. He aquí la verdadera causa del crecimiento del crimen organizado en nuestro país: se trata de un propósito estratégico de Washington para justificar una más descarada intervención en nuestro país, y justificar, llegado el momento, el envío de tropas estadounidenses, dizque a combatir la “amenaza” que representa el crimen organizado.
Debe ser mera coincidencia, seguramente, que la Casa Blanca tiene tal preocupación ahora que los soldados gringos están regresando de Irak y Afganistán. Una prioridad en estos momentos es encontrar un sitio donde seguirlos utilizando, y nada más práctico que hacerlo en su apetecido traspatio, ahora que el Estado mexicano está descabezado y al borde del naufragio.
Ante tal realidad, es inviable un gobierno de coalición, porque lo que hace falta en la compleja coyuntura actual, es que la sociedad nacional cierre filas en torno a un proyecto de país incluyente y democrático. Sólo así podrán sortearse los gravísimos peligros que representa la dependencia del Estado mexicano de la Casa Blanca, a extremos inéditos, como podría esperarse de un “gobierno” de extrema derecha que carece de un elemental sentido de patria y de un proyecto político mínimamente democrático.
10/27/2011
¿#OccupySanLazaro?

Bajo este hashtag varios usuarios de Twitter proponen extender el movimiento de los jóvenes "indignados”, que desde hace dos semanas acampan en las afueras de la Bolsa Mexicana de Valores, al recinto de San Lázaro. El enojo de los usuarios de las redes sociales respecto a los diputados surge después de que ayer el PRI, Panal y PVEM sepultaran la Reforma Política, además del escándalo en el que se vieron envueltos los legisladores luego de que la diputada del PRD, Enoé Uranga, acusara a su compañero Avelino Méndez por presentarse a trabajar con aliento etílico. Esta mañana, los tuiteros critican a los funcionarios y convocan a ocupar la Cámara de Diputados. #OccupySanLazaro es ya trending topic, uno de los temas más comentados en la red del microblogging
Varios usuarios de las redes sociales han comenzado una convocatoria para protestar en las afueras de la Cámara de Diputados ante la ineficaz gestión de los legisladores. Bajo el hashtag #OccupySanLazaro,varios tuiteros proponen extender el movimiento de los jóvenes “indignados” que desde hace dos semanas acampan en las afueras de la Bolsa Mexicana de Valores al recinto de San Lázaro.
El enojo de los usuarios de las redes sociales respecto a los diputados surge después de que ayer el PRI, Panal y PVEM sepultaran la Reforma Política. Con 37 votos en contra, 171 a favor y nueve abstenciones el pleno de la Cámara de Diputados rechazó incluir la figura de reelección consecutiva de legisladores así como la revocación de mandato.
En medio del debate sobre la Reforma Política se suscitó un escándalo que ha sido duramente criticado en las redes sociales, la asistencia de varios diputados al pleno en estado alcohólico, de acuerdo con algunas versiones. El martes pasado, la diputada del PRD, Enoé Uranga, acuso a su compañero Avelino Méndez por presentarse a trabajar con aliento etílico. El legislador desmintió la afirmación.
Por su parte, Emilio Chuayffet, el presidente de la Mesa Directiva de San Lázaro, pidió una investigación para determinar si había diputados ebrios, aunque hay que recordar que el priista Julián Nazario sólo mencionó que sí había legisladores en este estado, era el petista Porfirio Muñoz Ledo, pero apenas un comentario.
Hoy, la comunidad tuitera mexicana fustiga a los legisladores por la lamentable imagen que proyectan y porque lejos de lograr acuerdos sobre las reformas, se concentran meras descalificaciones.
En estos momentos #OccupySanLazaro es trendig topic, es decir, las críticas y el llamado a protestar en contra de los diputados federales es uno de los temas más comentados en la red del microblogging.
Cabe recordar que el movimiento de “Los Indignados” forma parte de la jornada mundial promovida en España y Estados Unidos, que tiene por objetivo protestar contra los núcleos financieros, y la falta de acciones en materia de educación y seguridad.
Estos son algunos de los comentarios que los usuarios de Twitter han hecho bajo el hashtag #OccupySanLazaro así como la convocatoria a manifestarse afuera del recinto legislativo:
ivanmV:
sandybell08 : Xq creen que de Twitter no pasamos, que aqui terminan nuestras acciones ESTAN MUY EQUIVOCADOS #OccupySanLazaro
9/05/2011
La responsabilidad del PRI de Peña Nieto
Martín Esparza Flores*
Una sonora bofetada con guante blanco retumbó en las mejillas de los funcionarios que en su momento acusaron al Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), sin prueba alguna, de sabotear las líneas subterráneas del Centro Histórico, tras las estruendosas explosiones registradas en las mufas, que por la falta de mantenimiento empezaron a volar tras la extinción de Luz y Fuerza del Centro (LFC), en octubre de 2009.
Los peritos de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) dieron la razón al SME, al determinar que lo obsoleto del cableado y los transformadores con más de 60 años de vida útil, y la falta de mantenimiento oportuno, son las causas fundamentales de las fallas que ponen en riesgo la vida de quienes a diario transitan por el corazón de la ciudad de México.
Es decir, que contra las afirmaciones tendenciosas de funcionarios de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), de la PGR y de la Secretaría de Energía (la exsecretaria Georgina Kessel Martínez fue de las más entusiastas detractoras del SME en este sentido), el detallado estudio pericial determinó que nunca existió sabotaje alguno; incluso, establece la impericia con que los contratistas de la CFE operan el sistema, al determinar con claridad que en años anteriores a la extinción de LFC, los casos de explosiones en las mufas o fallas técnicas en éstas, “eran escasas”.
Y por si alguna duda queda sobre la certeza del dictamen técnico de la PGJDF, sus peritos intercambiaron información con expertos de la propia CFE, de la PGR, de Bomberos y de Protección Civil. Todas estas áreas confirman que los sabotajes sólo están en las mentes perversas de quienes buscan denostar la lucha del SME.
Ante tal evidencia de irresponsabilidad en el manejo del sector eléctrico en la antes zona de influencia de LFC, se hace más urgente la definición política que debe tomar, en el Congreso, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) de Enrique Peña Nieto. Esta mayoría de legisladores en la Cámara de Diputados, dirigida por Francisco Rojas, puede impulsar, con el decidido apoyo del Partido de la Revolución Democrática, el Partido del Trabajo, Convergencia, Nueva Alianza y el Partido Verde Ecologista, la iniciativa de ley que plantea la creación de una nueva empresa que se interconecte con CFE, desde el centro del país, al Sistema Eléctrico Nacional.
Es urgente que el PRI haga valer, de manera responsable, su condición mayoritaria para mejorar el servicio eléctrico en la capital de la república. La explosión de las mufas en el Centro Histórico son sólo una parte de las innumerables fallas que a diario se registran y que afectan no sólo a miles de hogares, sino a pequeñas y medianas industrias y comercios, cuyas pérdidas se convierten en una amenaza de quiebra.
Los foros organizados por los legisladores del PRI también dan la razón al SME en cuanto al inusual y excesivo cobro en los recibos de luz que afectan a miles de usuarios, sobre todo de escasos recursos, no sólo en la zona centro, sino en todo el país. Dar la pauta a la creación de una nueva empresa contribuiría a poner fin al conflicto social originado tras la extinción de LFC que mandó a la calle a 44 mil electricistas, la causa y razón de la lucha de resistencia del SME.
El reclamo generalizado de una población indignada con el pésimo y costoso servicio eléctrico que recibe desde hace casi dos años, es una poderosa razón para que el PRI de Peña Nieto, asuma su responsabilidad de cara a los grandes problemas del país y apoye la iniciativa de ley a discutirse en el próximo periodo de sesiones, para dar paso a una nueva empresa que sustituya a LFC. Millones de mexicanos se lo agradecerán.
*Secretario general del Sindicato Mexicano de Electricistas
[TEXTO PARA TWITTER: La responsabilidad del PRI en la solución del conflicto eléctrico: Martín Esparza]
6/02/2011
Esperando a Supermán

Miguel Carbonell
Uno de los aspectos más decepcionantes de la política mexicana es el bajísimo nivel del debate público alrededor de los temas que más nos deberían interesar.
Todos los días se publican docenas de columnas cuyo tema único es dar cuenta de la rumorología alrededor de los políticos del momento. Los “analistas” se rompen la cabeza intentando adivinar señales para saber qué candidato a la Presidencia será postulado por los principales partidos. Tinta y más tinta corre sobre lo que dicen, hacen, comentan y platican personajes como Peña Nieto, Ebrard, López Obrador, Vázquez Mota, Beltrones, Cordero, etcétera.
Puede ser interesante como entretenimiento, pero es un desperdicio de tiempo y energía. Lo peor es que el jueguito “adivinatorio” de tantos comentaristas no permite advertir con claridad los puntos neurálgicos que pueden sacar adelante al país.
Nos perdemos en anécdotas propias de lavandería, mientras se nos escapa la discusión de fondo sobre el modelo de desarrollo que México necesita.
Pensamos que al país lo va a sacar adelante un ser superdotado que llegue a ocupar Los Pinos, en una suerte de actitud infantil impresentable en una sociedad democrática madura.
Todavía está instalado en muchas cabezas el chip presidencialista que sigue viendo al país de un solo hombre, para decirlo con las palabras que utilizó Enrique González Pedrero al escribir sobre Santa Anna. Parece que no ha pasado un siglo y medio desde los tiempos de la política santanista. Seguimos pensando que Supermán vendrá a rescatarnos.
¿Qué es lo que deberíamos estar discutiendo? Lo que más nos une y debería convocarnos a actuar es el futuro común que compartimos, el modelo de país que queremos para las décadas por venir. Ese país se tendrá que basar en cinco columnas, como palancas para mejorar en todo lo demás:
1. Educación: necesitamos revisar con lupa lo que hacen los maestros en las escuelas, asegurar la cobertura universal (sobre todo en secundaria y preparatoria) y elevar la calidad con la que egresan nuestros jóvenes universitarios. En México solamente 16% de la población tiene título universitario y dentro de ese porcentaje la escasa calidad de conocimientos sirve para muy poco.
2. Seguridad pública: no tendremos el futuro que deseamos si no somos capaces de asegurar la seguridad física de todos los habitantes del país. La estrategia del presidente Calderón ha sido muy criticada, pero las posibles rutas alternativas no aparecen por ningún lado. En seguridad pública tenemos que lograr la dignificación de la policía en tres aspectos: salarios, equipamiento y capacitación. Además, tenemos que cortar el flujo de armas de alto poder que vienen desde Estados Unidos y pegarle duro al lavado de dinero, para debilitar el poder financiero de los cárteles.
3. Combate a la corrupción: México ocupa el lugar 98 en una tabla de 175 países evaluados por Transparencia Internacional. En materia de percepción como país corrupto sacamos una vergonzante calificación de 3.1 en una escala de cero al 10. La corrupción devora muchos de los avances que se intentan y obstaculiza las buenas iniciativas que tienen algunos funcionarios públicos honestos. Combatirla a fondo, con un nuevo modelo de rendición de cuentas, es una condición indispensable para construir el país que queremos.
4. Crecimiento económico y empleo de calidad: es cierto que tenemos en México 40 millones de personas viviendo en la pobreza. Pero eso significa que tenemos a otros 70 millones que tienen más o menos satisfechas sus necesidades básicas. Lo que tenemos que lograr es que siga creciendo la economía, que haya pleno empleo y, sobre todo, que a nuestros trabajadores se les pague mejor. Hoy el salario sigue siendo muy bajo, por la poca productividad y la escasa preparación de gran parte de la planta laboral. Hay que cambiar el modelo de relación laboral de fondo. Necesitamos reinventar el mundo del trabajo y apostarle a la creatividad, el trabajo en equipo y el reconocimiento al esfuerzo bien realizado.
5. Reinventar el Estado: gran parte de la estructura institucional en México ha quedado obsoleta en los años recientes. Necesitamos discutir y alumbrar un nuevo modelo de federalismo, una mejor relación entre poderes, una verdadera transparencia en el ejercicio de la función pública y una mucho más real rendición de cuentas, sobre todo entre los gobiernos estatales y municipales. Toda democracia robusta requiere de un Estado fuerte, capaz de implementar sus políticas públicas y de regular efectivamente la vida social. Hoy estamos lejos de eso.
Los puntos anteriores son los que de verdad nos deberían ocupar y no la rumorología barata y plana que tanto espacio público ocupa, estorbando a la discusión de fondo que a México tanto le urge.
www.miguelcarbonell.comwww.twitter.com/miguelcarbonell
Investigador del IIJ-UNAM
5/05/2011
El país de las infinitas excusas

Llevamos varios días asistiendo al patético espectáculo en el que varios políticos de primer nivel se echan la culpa por no haber logrado sacar adelante las reformas que México necesita con urgencia. Unos dicen que la culpa la tiene un gobernador, otros reviran que el gobierno y su partido no saben construir mayorías, para algunos la culpa la tiene la fractura dentro de los partidos, etcétera.
Es el cuento de nunca acabar. Lo único cierto es que las reformas importantes siguen detenidas y que el país sigue estando en manos de una clase política que se ha demostrado una y otra vez incapaz de estar a la altura de los retos que tenemos como sociedad. Lo que parece estar claro es que el fracaso es de la clase política en su conjunto, no de uno u otro partido o de uno u otro legislador. Hace unos meses la prestigiosa revista The Economist dedicó uno de sus números a estudiar el éxito económico, social y político de Brasil. En la portada se incluía una imagen impresionante del Cristo del Corcovado simulando un cohete que despegaba.
Cuando la vi me pregunté si México podría un día merecer portada semejante. Hoy me queda claro que estamos lejos de ser un país que sea capaz de apretar a fondo el acelerador y dar un paso de gigante hacia el futuro que debería esperarnos, pero al que nos seguimos negando una y otra vez. Lo peor de todo es que nuestros políticos siguen poniendo excusas, una tras otra sin tregua, pero son incapaces de ofrecer soluciones. Un caso que ilustra bien la mediocridad de nuestra clase política es el del nombramiento de los tres consejeros del IFE, cuya plaza está vacante desde hace más de seis meses.
El Consejo General del IFE se integra por nueve miembros. Es decir, los lugares vacantes representan el 30% del total de sus miembros. ¿Qué pensarían los diputados si en su Cámara faltaran por elegir más de 150 miembros, si el Senado tuviera que trabajar sin 40 de sus integrantes o la Suprema Corte tuviera cuatro sitios vacíos? ¿No sería, en esos casos, una absoluta falta de respeto que los responsables de cubrir las vacantes se tardaran más de medio año en cumplir con su tarea? Pues eso es exactamente lo que ha sucedido con el IFE. No se trata de un desprecio sólo para la institución electoral.
Es un verdadero insulto a toda la ciudadanía, que con mucho esfuerzo y no poco dinero ha puesto durante décadas sus esperanzas e ilusiones democratizadoras en el buen funcionamiento de los organismos electorales. Si revisamos la historia política mexicana de los últimos 20 años podremos percatarnos de la absoluta centralidad que han tenido (y siguen teniendo) los órganos electorales en México. Pero eso no parece preocuparles a nuestros diputados, quienes ahora dicen —en el colmo del cinismo— que los nombramientos de los nuevos consejeros deberán esperar hasta septiembre. Ya nadie duda por qué en todas las encuestas de confianza institucional aparecen en el fondo de la escala: son sencillamente indefendibles.
México necesita mirar al futuro con decisión y dar el salto para ser de una vez por todas el país desarrollado con el que hemos soñado durante tanto tiempo. Para hacerlo necesitamos apurarnos a la reconstrucción política y económica que se requiere. Dicha reconstrucción pasa en buena medida por la actuación de nuestros legisladores, que deben ser capaces de modernizar nuestro mercado de trabajo, diseñar un mejor régimen político, reformar a fondo nuestros esquemas fiscales, propiciar la apertura a la competencia en importantes sectores económicos, fortalecer los mecanismos de supervisión del gasto público y de rendición de cuentas, robustecer el Estado de derecho para dar seguridad jurídica a las inversiones productivas y un largo etcétera.
Nada de eso se podrá lograr si nuestra clase política no deja de seguir enredada en sus mediocres querellas de cada día y empieza a pensar cómo vamos a hacer para que el país despegue. Los cálculos cortoplacistas que hemos visto en los últimos días, plagados de egoísmo y soberbia, es lo que menos necesitamos. De una vez por todas, que se pongan a legislar por el México que merecemos y que hagan a un lado las infantiles excusas que hemos escuchado con una mezcla de resignación y rabia. ¿Es mucho pedir?
Investigador del IIJ de la UNAM

