Mostrando las entradas con la etiqueta respeto a la diversidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta respeto a la diversidad. Mostrar todas las entradas

4/24/2019

Un museo del juguete que muestra la diversidad


Inauguran la exposición “Museo Conejo del Juguete”
   


En la escena se están celebrando los 60 años de soltería de Barbie, quienes la acompañan en el festejo son unos muñecos de madera de los luchadores mexicanos Blue Demon y El Santo. En el mismo aparador están dos muñecas de trapo, que representan a mujeres indígenas que se unen a la celebración. También hay un perro, un jaguar, un conejo y sobre una pequeña mesa un juego de té y un pastel.
La escena podría parecer inverosímil en un mundo real, pero en la exposición “Museo Conejo del Juguete” todo es posible. En cada escena hay un acto de sublevación que revindica lo diferente, la convivencia, el juego y el placer.
En la sala de exposiciones temporales del centro del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Tuxtla Gutiérrez se inauguró la exposición “Museo Conejo del Juguete” que reúne cientos de juguetes de diferentes partes del mundo y de distintos tiempos que ha logrado reunir en su colección el geógrafo y promotor cultural, Roberto Ramos Maza.
La exposición está compuesta por varias escenas construidas por Roberto Ramos Maza. En un aparador están muñecas de todos tamaños, materiales y procedencias; por otro lado se ve un espacio dedicado al “submarino amarillo” de los Beatles; más allá hay una vitrina llena de caballos que va uno atrás de otro; conforme se avanza pareciera que es imposible que una escena supere a la otra; pero de acuerdo al gusto eso puede suceder con facilidad.
Cada uno de los elementos que están en la exposición fue meticulosamente cuidado por Roberto Ramos Maza. Nada fue casualidad. El recorrido comienza con una vitrina en la que hay: tierra, un barco de papel, una lata, un par de juguetes de trapo y otros de madera. Son los juguetes más elementales con los que algún momento se juega.
El hilo que une todo es el gozo, la diversión, el diálogo. “El juguete y el juego tiene reglas propias  que no son de la vida real, pero por medio del juguete y el juego se aprende mucho por eso hay muchas escenas de la cotidianidad y que representan la diversidad, para mí era muy importante que se representara esa diversidad. Un muñeco wero vendiendo paletas, una niña jugando ajedrez muchos de los estereotipos que se le dan a los juguetes están impuestos por los adultos, no por el juguete o los niños que lo juegan” explica el curador de la exposición. La exposición rompe estereotipos e intenta ofrecer un nuevo discurso.
En la exposición hay juguetes de toda la diversidad, y sin exagerar, de todo el mundo, aunque, buena parte son juguetes mexicanos y es que el coleccionista está convencido que el país es una gran potencia en esta rama y que está poco visibilizado.
El gusto por los juguetes, cuenta Roberto, es de familia. Tanto apreciaban sus padres estos objetos que dejaron que los conservara. El coleccionista no sabe a qué hora se convierte en uno.
No hay persona apasionada de algo que no tenga intención de compartir ese gusto. “Ya tengo varios años pensando en hacer un museo del juguete, un espacio físico, porque empecé con una página en Facebook, pero siempre me preguntan cómo pueden ver la exposición que no sea de manera virtual”. La página de Facebook se puede encontrar como “Museo Conejo del Juguete”.
La exposición en el INAH es el primer paso para llevar esta colección a un espacio físico de manera permanente. Lo que se puede observar en la sala temporal es apenas la cuarta parte de toda la colección con la que se cuenta así que todavía hay mucho por ver.
En México solo hay dos lugares que cuentan con museos dedicados al juguete y Tuxtla Gutiérrez podría ser el tercero. Roberto Ramos Maza tiene como condición personal que el lugar permanente para sus juguetes sea en esta ciudad.
Mientras se concreta su idea de lograr un sitio permanente para la colección, se puede apreciar la exposición en la sala temporal del centro INAH de martes a domingo de 10:00 a 18:00 horas hasta el mes de julio.

CIMACFoto: Sandra de los Santos
Por: Sandra de los Santos, corresponsal
Cimacnoticias | Tuxtla Gutiérrez, Chis 

5/18/2017

Los diferentes rostros femeninos de la Diversidad Sexual

MUJERES Y SALUD MENTAL
Por: Alejandra Buggs Lomelí*

En el marco del Día Internacional contra la Homofobia, Lesbofobia, Transfobia y Bifobia, deseo escribir sobre este importante, interesante y necesario tema, para contribuir a la visibilización y reconocimiento de las mujeres lesbianas, bisexuales, transgénero y transexuales.

El 17 de mayo de 1990 la homosexualidad deja de incluirse en el catálogo de enfermedades mentales de la Organización Mundial de la Salud, y asimismo deja de aparecer en el DSM-IV (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) y ahora DSM-V, en México es hasta 2014 que se celebra por primera vez el Día Nacional de la Lucha contra la Homofobia, siguiendo un decreto publicado el 21 de marzo del 2014.

Queda entonces prohibida  toda forma de discriminación hacia una persona por su orientación sexual y/o identidad de género, a partir de ese momento, cada uno de los poderes federales e instituciones bajo su competencia tiene la obligación de llevar a cabo medidas de inclusión y políticas públicas contra la homofobia, lesbofobia, bifobia y transfobia.

En México, desde 1975 y gracias a las acciones del Movimiento Feminista, a través de la realización de la Primera Conferencia de Mujeres en Taxco, Guerrero, se entrevió por vez primera la palabra lesbiana en la agenda pública y política, empezando a reconocer a la población lésbica. Es entonces cuando el Movimiento Feminista, Homosexual y Lésbico se consolida en el siglo XX, ante la violenta represión que se ejercía en ese tiempo.

Aún con esos avances, es en la Ciudad de México donde seguimos encontrando el mayor número de asesinatos por: lesbofobia, bifobia y transfobia, un dato alarmante es que de septiembre a octubre de 2016, en un solo mes, asesinaron a 10 mujeres transexuales, de acuerdo a investigaciones realizadas por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Copred).

El común denominador entre mujeres lesbianas, mujeres bisexuales, mujeres transgénero, mujeres transexuales, ¿cuál es?, es ser MUJERES.

Ser mujer en una sociedad donde se privilegia todo lo masculino es un riesgo, también para las mujeres heterosexuales.

Si a ser mujer le sumamos ser mujer con una orientación sexual y/o una identidad de género diferente a aquella que dicta la sociedad, ser de una determinada etnia, raza, religión o  clase social, no valorada por la sociedad, nos restan importancia como mujeres, hasta ser desdibujadas por la sociedad.

Como consecuencia, se nos dan insultos, golpes y somos asesinadas, por la violencia de género que nos lacera profundamente, violencia hacia lo que representamos y somos como mujeres.

La misoginia y la inequidad de género son factores determinantes para que las mujeres lesbianas sufran más violencia cuando son “percibidas” como lesbianas, o cuando expresan abierta y libremente su orientación sexual, afectiva y erótica.

Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), faltan denuncias significativas de los actos de violencia hacia mujeres lesbianas. Hasta ahora, lo reportado es que sufren violencia sexual y violaciones, es probable que con la terrible intención de “castigarlas” y “sancionarlas” por salirse de la “norma”.

También hay mujeres lesbianas que han sido víctimas de golpizas colectivas, atacadas con ácido e incluso internadas en “centros” que aseguran “modificar” su orientación sexual, a través de las terribles “terapias de conversión” o de “reorientación sexual”, que lo único que logran es dañar profundamente la integridad y dignidad de la mujer, afectando la salud emocional, ya que son una serie de métodos enfocados al cambio de la orientación sexual de homosexuales y bisexuales para convertirlos en personas heterosexuales o para eliminar o disminuir sus deseos y comportamientos homosexuales.

Para darnos una idea de lo delicado de esta situación experimentada por mujeres lesbianas, transgénero, bisexuales y transexuales, tomemos como parámetro un instrumento que refleja la realidad de muchos países en lo que a discriminación por orientación sexual e identidad de género, se refiere.

Este instrumento es la “Encuesta Nacional sobre Parejas Íntimas y Violencia Sexual” en los  Estados Unidos en 2010, que reflejó: 61.1 por ciento de mujeres bisexuales fueron víctimas de violencia sexual, física o acoso, al menos una vez en sus vidas, 43.8 mujeres lesbianas y 35 por ciento mujeres heterosexuales.

En México el 71.2 por ciento de mujeres transexuales y 74.7 por ciento de mujeres transgénero han sido discriminadas, pero de acuerdo con datos del Copred sólo el 4 por ciento de las mujeres transgénero y transexuales que han sido discriminadas y/o violentadas, denuncia.

Este panorama es reflejo de los efectos nocivos provocados a través de una sociedad conservadora y heteronormativa, porque a una sociedad así le asusta, y mucho, la feminización del hombre que disfrute y le de placer sentirse mujer, ser femenino y, si así lo desea,  usar tacones e identificarse más con la mujer.

Si una mujer lesbiana, bisexual, transgénero y transexual no se siente respetada y es discriminada, algunas de las consecuencias son las siguientes:

-Dificultad para desarrollar vínculos emocionales, afectivos y sexuales adaptados a sus verdaderas necesidades.
-Problemas de autoestima.
-Falta de autocuidados en la salud sexual que a veces llegan a la adquisición o transmisión del VIH.
-Aceptación de maltrato, a veces por parte de personas conocidas.
-Escasez de redes sociales de apoyo.
-Sobreesfuerzos por encajar en una relación heterosexual o en los modelos oficiales de feminidad y masculinidad según sea el caso.
-Depresión.
-Soportar burlas y agresiones constantes, especialmente en contextos académicos o de trabajo.
-Falta de información sobre cómo ejercer sus derechos.
-Falta de acceso a servicios de salud dignos y de calidad.
-Dificultad para realizar trámites.
-Falta de ambientes favorables y propicios para el pleno desarrollo y libre expresión de las mujeres lesbianas, bisexuales, transgéneros y transexuales, entre otras.

Necesitamos sensibilizar a toda la población,  en lograr el respeto a las diferencias, para poner un alto total a la violencia hacia las mujeres, son insuficientes lo hecho hasta ahora.

Cierro mi columna recordando las palabras de Agnes Torres, mujer transgénero torturada y asesinada en México en 2009, por su orientación sexual e identidad de género, y de quien la autoridad dijo que fue hallada sin vida tras haber sido asaltada y robada.

“Sueño con vivir en una cultura mejor, una cultura, donde la hospitalidad y el respeto sean los valores principales” #SiMeMatan, es porque sueño con lo mismo que Agnes Torres, y muchas mujeres lesbianas, bisexuales, transgénero y transexuales, queremos respeto y sobre todo la libertad de ser quienes realmente somos, como seres humanos… como MUJERES.

*Directora del Centro de Salud Mental y Género, psicóloga clínica, psicoterapeuta humanista existencial,  especialista en Estudios de Género.  Twitter: @terapiaygenero

CIMACFoto: César Martínez López
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 

7/30/2016

“Tengo dos mamás…visibilizando a las familias lesbomaternales”


Por: Alejandra Buggs Lomelí*

 En fechas recientes en varios medios de comunicación se ha abordado el importante y trascendental tema del matrimonio igualitario.
 
Algunos medios desde un lugar ético, profesional e informativo, y otros con la intención de sólo elevar su “rating”; sin embargo, la realidad es que sea cual sea la intención, lo importante es que se está hablando y por tanto visibilizando un tema que tiene que ver con los Derechos Humanos.
 
Hagamos un poco de historia para ubicar tanto el contexto legal, social y psicológico.
 
El matrimonio entre personas del mismo sexo, se habilitó legalmente en la Ciudad de México, en marzo del 2010, cuando por instrucción del Jefe de Gobierno capitalino la reforma fue publicada en la Gaceta del entonces Distrito Federal, el 29 de diciembre de 2009.
 
El pasado 17 de mayo del año en curso, el actual Presidente de la República Mexicana firmó una serie de demandas realizadas por representantes de la población LGBTTTI, entre ellas la relacionada con el derecho de las personas del mismo sexo a contraer matrimonio legalmente en todo el país.
 
Este logro era, jurídicamente una asignatura pendiente de muchos años en materia de Derechos Humanos con la Comunidad de la Diversidad Sexual, y considero que continúa siendo una asignatura pendiente en lo relacionado al respeto que toda  la población debería tener hacia las personas del mismo sexo que deciden casarse y construir una familia.
 
En una sociedad como la nuestra, que es: patriarcal, heteronormativa y androcentrista, es más que sabido que las mujeres independientemente de la orientación sexual,  erótica y afectiva que tengamos, siempre hemos sido invisibilizadas por este sistema y por tanto, violentadas.
 
Empecemos visibilizando el término lesbomaternal, que es una palabra  aceptada y ya utilizada, resultado, según Imaz (2006) de la unión entre las adelantadas tecnologías reproductivas  y el movimiento feminista que impulsó su uso.
 
De  tal forma que referirnos como familias lesbianas o familias lesbomaternales, es no sólo política sino emocionalmente correcto.
 
Lo importante es saber  y respetar, que una familia lesbomaternal la conforman dos mujeres que tienen una relación amorosa, sexual y erótica, con derecho a criar y a educar a una hija, a un hijo o a varias hijas e hijos.
 
Sin embargo, las familias lesbomaternales generalmente pasan desapercibidas, debido a que no se conoce de su existencia o a que la sociedad las borra, siendo esta invisibilidad una forma de sometimiento social, lo que se traduce en palabras de Bourdin (2010) en la más profunda experiencia del sometimiento.
 
Después de la alienación, explotación, dominación, discriminación, y el desprecio social, viene la invisibilización, cada una de ellas terribles manifestaciones de la violencia de género.
 
De acuerdo a investigaciones realizadas por Estrada, Acuña, Traverso-Yepes en 2007, se ha visto que existe un alto porcentaje de familias lesbomaternales desdibujadas como resultado del sistema político, social y legal, que se hace presente a través de la represión violenta que utiliza un mecanismo de internalización del miedo, a través de lo no hablado.
 
Por otro lado, la realidad es que haber ampliado las capacidades reproductivas a través de los avances médicos y hasta tecnológicos, se ha convertido en un logro de liberación y autonomía para las mujeres lesbianas y como lo describe Lewin (1994, citado en Imaz, 2006), hasta hace poco se cuestionaba la maternidad de las lesbianas, porque era vista como una incongruencia, debido a que a muchas personas se les dificulta pensar la maternidad fuera de lo heterosexual y de lo heteronormativo, por lo que la posibilidad de concebir, sólo se podía pensar en el contexto de una relación heterosexual.
 
En sociedades regidas por el patrón heterosexual, existen muchos límites y normas que se imponen tanto en el espacio legal como en el moral, social y cultural, en cuanto a la construcción y planificación de una familia.
 
Los nuevos modelos de familia como la lesbomaternal, han reformulado las relaciones al interior de las familias: los símbolos, los códigos, los roles, creando un contrapeso a los modelos conservadores y exclusivamente heterosexuales.
 
Según Weeks (2002), toda relación de pareja o familia no heterosexual, trabaja para evitar las jerarquías dentro de sus dinámicas, desarrollando relaciones más cercanas a lo democrático e igualitario, si realmente logran evitar replicar el modelo tradicional de familia.
 
Son modelos de relación tan nuevos a la luz de la sociedad, que esto hace que se cuiden a sí mismas, ya que no cuentan con un parámetro externo al cual poder apegarse.
 
De acuerdo a la tesis de Rosa Andrea Pérez Segovia, sobre las familias lesbomaternales en Chile, éstas se caracterizan por la forma en que se organizan cotidianamente, a partir de negociaciones consensuadas que se van construyendo de acuerdo a las habilidades, gustos y preferencias, en este caso, de cada mujer, y de variables circunstanciales como: las condiciones laborales, maternales y emocionales.
 
Las relaciones lesbomaternales, son relaciones que si bien intentan o logran estar alejadas de los mandatos culturales de género, a veces no escapan al juicio de algunas personas heterosexuales y alguna que otra no heterosexual, a quienes les cuesta trabajo respetar formas diferentes de relacionarse y de construir familias sanas.
 
La sociedad patriarcal es un sistema que limita y en ocasiones no permite la expresión del lesbianismo, ni ninguna expresión diferente a la heterosexual, en lo que a igualdad, libertad y dignidad, se refiere, derechos intrínsecos a toda persona.
 
Desafortunadamente esta invisibilidad que vivimos por ser mujeres, se exacerba en las mujeres lesbianas y fomenta que se alejen de los espacios públicos.
 
Es sumamente necesario para la visibilización  y aceptación de la expresión sexual, afectiva y erótica entre mujeres que no recaiga sólo en las mujeres lesbianas esa responsabilidad, sino que la misma sociedad sensibilizada y respetuosa de todos los Derechos Humanos, articule desde lo jurídico, legal, laboral, educativo, formativo, cultural, comunicativo, solidario y sororario, mecanismos que permitan avances en la comprensión y el respeto hacia el estilo de vida lésbico y hacia los derechos de las familias lesbomaternales.
 
A manera de conclusión especialmente para aquellas personas que dudan y aseguran que las hijas e hijos de dos mujeres o dos hombres podrían no ser “normales”, comparto esta información del sitio web “Código Espagueti”.**
 
En una reciente investigación  realizada en Estados Unidos y Holanda, se estudiaron a 95 parejas entre lesbianas y homosexuales,  y a 95 parejas heterosexuales, ninguna divorciada o que estuviera separada y todas con hijas e hijos entre 6 y 17 años de edad.
 
Tomaron en cuenta factores como: salud, problemas emocionales, capacidad de adaptación y conducta de aprendizaje.
 
Las investigaciones se enfocaron en cómo eran educadas las niñas y niños, por ambos tipos de parejas y encontraron que la orientación sexual y afectiva no marca ninguna diferencia.
 
La diferencia importante que sí encontraron fue el estrés que experimentan  las parejas lésbicas y homosexuales al enfrentar  cuestionamientos sobre su papel como madres y padres, por una parte de la sociedad declarada lesbofóbica y homofóbica.
 
No es la primera vez que se hace un estudio de este tipo, la ciencia ha respaldado este mismo resultado desde hace varias décadas con otros 73 estudios, y 4 estudios de los 73 que sustentan lo contrario, han sido desmentidos.
 
Es momento de saber que el debate científico ¡llegó a su fin!
 
Queda pendiente por ayudar a construir una sociedad más sensible, tolerante y respetuosa hacia la visibilización de familias lesbomaternales, lo que contribuirá de manera positiva en la reducción del estrés, de las amenazas que reciben las lesbianas y reducir la necesidad de que creen máscaras de protección ante las actitudes de intolerancia y discriminación.
 
Toca por hacer, nombrar a las familias lesbomaternales por aquí y por allá, por todos lados, porque si no las nombramos no existen.
 
Las familias lesbomaternales, así como otros modelos de familia existen criando hijas e hijos sanas  con cuidado, respeto y buen trato, para lograr su bienestar integral.

** Nota completa en este link: cdgo.es/1qKEkJS
 
*Directora del Centro de Salud Mental y Género, psicóloga clínica, psicoterapeuta humanista existencial, y especialista en Estudios de Género.
  CIMACFoto: César Martínez López

Cimacnoticias | Ciudad de México.- 

6/20/2015

América Latina por el Buen Vivir


 

Por Belén Spinetta

COMUNICAR IGUALDAD- La visión que proponen las mujeres originarias que habitan dentro del Estado argentino ya fue incorporada a las constituciones de Ecuador (Buen vivir) y Bolivia (Vivir bien). Se trata de dos países de América Latina con población mayoritariamente indígena.

El Estado ecuatoriano reformó su constitución en el año 2008 incorporando los principios del “buen vivir”.  Así en su preámbulo afirma la decisión de construir “una nueva forma de convivencia ciudadana, en diversidad y armonía con la naturaleza, para alcanzar el buen vivir, el sumak kawsay (…) Una sociedad que respeta, en todas sus dimensiones, la dignidad de las personas y las colectividades”. En kichwa, el sumak kawsay es la cosmovisión ancestral que plantea la armonía con la naturaleza, considerando a las personas como parte de la Pachamama (madre tierra).  Bajo esta premisa, la constitución ecuatoriana  establece al agua y la alimentación como derechos fundamentales del buen vivir comprometiéndose a “promover la soberanía alimentaria”.  Los otros derechos contemplados como “derechos del buen vivir” son: a un ambiente sano, comunicación e información, cultura y ciencia, educación, hábitat y vivienda, salud, trabajo y seguridad social.

Asimismo, en su apartado VII refiere al “régimen del buen vivir”, señalando en su artículo 341 que: “El Estado generará las condiciones para la protección integral de sus habitantes a lo largo de sus vidas, que aseguren los derechos y principios reconocidos en la Constitución, en particular la igualdad en la diversidad y la no discriminación, y priorizará su acción hacia aquellos grupos que requieran consideración especial por la persistencia de desigualdades, exclusión, discriminación o violencia, o en virtud de su condición etaria, de salud o de discapacidad”.

En tanto, en el año 2009 se dictó la “Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia”, reconociendo la marginación histórica de los pueblos originarios remarcando, en palabras de Evo Morales, “que en el nuevo modelo de país los pueblos indígenas tendrán una profunda participación civil, política y económica”.  La constitución boliviana señala que “el Estado asume y promueve como principios ético-morales de la sociedad plural: ama qhilla, ama llulla, ama suwa (no seas flojo, no seas mentiroso ni seas ladrón), suma qamaña (vivir bien), ñandereko (vida armoniosa), teko kavi (vida buena), ivi maraei (tierra sin mal) y qhapaj ñan (camino o vida noble)”.  En su Preámbulo establece que el Estado estará basado en el “respeto e igualdad entre todos, con principios de soberanía, dignidad, complementariedad, solidaridad, armonía y equidad en la distribución y redistribución del producto social, donde predomine la búsqueda del vivir bien; con respeto a la pluralidad económica, social, jurídica, política y cultural de los habitantes de esta tierra; en convivencia colectiva con acceso al agua, trabajo, educación, salud y vivienda para todos”.

Consejo de Mujeres Originarias por el Buen Vivir

El proyecto de ley para la creación de un Consejo de Mujeres Originarias por el Buen Vivir, presentado en abril en el Congreso de la Nación, recoge los postulados del Buen Vivir sumándole la dimensión de género. “Como resultado de la colonización, hay machismo también dentro de nuestras comunidades y a veces nuestros propios compañeros nos violentan e impiden el acceso a los anticonceptivos” se analiza en el texto, y luego: “Nosotras identificamos y denunciamos la violencia racista y sexista del patriarcado que estratifica la valorización de la mujer a partir de un patrón de belleza Colonizador-Europeo”.

Por Belén Spinetta

margarita 2COMUNICAR IGUALDAD- Al concluir la marcha del 21 de abril, se presentó oficialmente en el Congreso de la Nación el proyecto de ley para la constitución de un Consejo de Mujeres Originarias por el Buen Vivir. Aquí un extracto de sus fundamentos. El proyecto completo puede consultarse aquí

El territorio como casa: “Cuando pensamos en nuestra casa, la queremos en armonía, limpia y ordenada (…) en cada casa, en todas las casas, se fijan prioridades porque nuestra casa tiene que identificarnos y tener lo que necesitamos para vivir en armonía (…) Tenemos que garantizar agua para todos y pensar sistemas de almacenamiento (…) Hay que buscar energías alternativas que no contaminen, que sean accesibles para todas y exigir que se cumplan los acuerdos de las cumbres climáticas. Nuestro territorio nos asegura nuestro alimento y sin territorio no hay soberanía alimentaria ni posibilidad de tener una dieta variada. En el campo y en la ciudad tenemos que tener espacio para tener casas dignas, para criar nuestros animales, para cultivar lo que comemos. Los transgénicos nos enferman. Hay que hacer bancos de semillas orgánicas (…).”

El territorio como cuerpo: “(..) Como resultado de la colonización, hay machismo también dentro de nuestras comunidades y a veces nuestros propios compañeros nos violentan e impiden el acceso a los anticonceptivos.(…) Nosotras identificamos y denunciamos la violencia racista y sexista del patriarcado que estratifica la valorización de la mujer a partir de un patrón de belleza Colonizador-Europeo. No somos reconocidas para esta sociedad ni siquiera en la categoría de mujeres. Por eso el buen vivir para el cuerpo pasa por recuperar y valorar el conocimiento ancestral y la medicina tradicional; ejercer el derecho sobre nuestros cuerpos según nuestras prácticas espirituales y culturales, aunque no haya una división entre lo espiritual y lo cultural.”

El territorio viaja con cada persona: “El territorio es más que lugar físico y viaja con nosotras. Por eso nos sentimos parte y no dueñas de la tierra en los distintos lugares en los que estamos, y necesitamos comunicarnos espiritualmente con ella (…) pedimos que se respeten nuestros espacios ceremoniales, que nos reconozcan espacios de expresión de nuestra espiritualidad aunque estemos lejos del lugar donde nacimos. Por eso no renunciamos a nuestra identidad en los espacios urbanos. Tampoco en las cárceles.”

Por la libre determinación de los pueblos:(…) el Buen Vivir requiere pensar en cómo cohabitamos nuestras comunidades como pueblos originarios, pero también cómo cohabitamos con los diferentes integrantes de la sociedad no indígena, y cómo hablamos con el estado y las empresas que sólo buscan ganar más, sin que les importe nada cómo dañan la naturaleza y la vida de las personas. Ellos quieren vivir con ciertas cosas y las sacan así nomás, pero nosotros también necesitamos y queremos ciertas cosas. Si nadie de afuera puede mandar en nuestras casas, entre todas tenemos que ver cómo compartimos el patio, lo cohabitamos y cuidamos, y qué hacemos con los que lo ensucian y lo rompen (…) Necesitamos volver a ponernos de acuerdo sobre cómo queremos vivir juntas respetando el buen vivir de todas.”

Foto: Belén Spinetta