11/26/2017

El deep State de EU impide un arreglo de Trump con el zar Vlady Putin


Bajo la lupa

Alfredo Jalife-Rahme

Barack Obama, cuando era presidente de Estados Unidos y fue recibido en el Palacio Nacional, el 2 de mayo de 2013Foto Marco Peláez


Durante su trascendental periplo asiático (https://goo.gl/uCYC1p),Trump tuvo la oportunidad de reunirse informalmente con el zar Vlady Putin cuando pende sobre el controvertido mandatario estadunidense la espada de Damocles del deep State (Estado profundo) que usa y abusa del montaje hollywoodense del Russiagate para impedir un acercamiento entre Estados Unidos (EU) y Rusia que es susceptible de dañar los intereses del complejo militar-industrial que vive del negocio de la economía de guerra.

La sicología de la negociación de Trump es prístina como lo asienta en su libro El arte de negociar (https://goo.gl/DWy4i2): tratar con respeto al poderoso –como ha sucedido con el zar Putin hasta ahora, pese a todas las jeremiadas del deep State y la aplastante mayoría de sus multimedia– y maltratar casi con la punta del zapato a los países valetudinarios, como su supuesto socio el “México neoliberal itamita”, pese a la supuesta conectividad entrañable del yerno Jared Kushner con Videgaray, quien anda más desbrujulado que nunca buscando nuevos asideros desde Rusia hasta China.

Rebecca Savransky, del portal The Hillreseña la deferencia de Trump por el zar Putin, quien, pese a todos los exorcismos rusófobos sostuvo en Vietnam, al margen de la Cumbre de la APEC, que Rusia ha sido severamente (sic) sancionada cuando preferiría tenerla en una postura amigable para resolver los contenciosos de Siria, Norcorea, Ucrania y el terrorismo.

Trump reconoce que el Congreso de EU ha exageradamente sancionado a Rusia al más alto nivel, por lo que exhortó a la curación de las relaciones en un mundo dispersado y fracturado.

Donald Trump juzgó que es mejor tener a Rusia en una postura amigable, en oposición a siempre (sic) combatirla, ya que constituye un activo (sic) para el mundo y un activo para EU, no un pasivo (sic).

Trump comentó que la anterior secretaria de Estado Hillary Clinton deseaba reconciliarse con Rusia. No lo explicó Trump, pero existió un lúcido periodo en el que Hillary impulsó la perezagruzka (reactivación) que no prosperó cuando Obama cayó en las garras de los pugnaces neoconservadores straussianos (https://goo.gl/Rk9EWa).

A partir de ese momento aciago de la dupla Hillary/Obama, el Partido Demócrata inició su exorcismo rusófobo que ha llevado a niveles inconcebibles y pone en riesgo de manera frívola e irresponsable un enfrentamiento entre las dos superpotencias nucleares.

Trump clarifica que Obama deseaba llevarse bien con Rusia, pero no hubo química (sic).

Pese al anatema rusófobo de los omnipotentes servicios de espionaje de EU, el siempre temerario Trump expuso que creyó la negación de Putin de haberse entrometido en las elecciones de EU (https://goo.gl/s8HxcB).

La química que hizo falta entre Obama y el zar Vlady parece desbordada por Trump con su homólogo ruso y uno de cuyos reflejos –si es que no existen acuerdos secretos tras bambalinas– fue el comunicado conjunto sobre Siria donde no existe una solución militar y cuyo arreglo debe ser alcanzado mediante las negociaciones de Ginebra, bajo el esquema de la resolución 2254 de la ONU”.

Esto parece ser una concesión diplomática de Putin, porque el nuevo procedimiento para resolver el conflicto en Siria tiene mejores perspectivas en las negociaciones que se celebran en paralelo en Astana (Kazajistán).

Los mandatarios de EU y Rusia acordaron también apoyar los existentes canales militares de comunicación para mejorar la seguridad de las fuerzas que combaten a los yihadistas en Siria (https://goo.gl/9UWzVM).

Sin mucho ruido y lejos de los reflectores traviesos, tras la Cumbre de la APEC en Da Nang (Vietnam), el hoy primer ministro ruso y anterior presidente, Dmitri Medvedev, sostuvo una charla informal con Trump en la 50 Cumbre del Asean en Manila (Filipinas).

Pese a las altas tensiones entre EU y Rusia, el premier Medvedev describió a Trump como una persona abierta y amigable.

Por alguna razón el siempre locuaz Trump no hizo declaración alguna, ni siquiera en sus legendarios tuits, sobre su charla informal con Medvedev, quien declaró a la agencia noticiosa Tass que lo malo es que, pese a los contactos y la oportunidad de discutir algunos (sic) temas, las relaciones se están degradando día con día y hoy se encuentran a su más bajo nivel en las recientes décadas.

Medvedev declaró que Trump fue muy dúctil en abordar una variedad de temas, entre ellos la historia de la relación de Rusia con EU y la Segunda Guerra Mundial. Pero Medvedev no ocultó la reciente ley que apretó las sanciones de EU contra Rusia, lo cual significa que las relaciones se han descarrilado por una década.

A juicio de Medvedev, tales sanciones ya no afectan fundamentalmente la economía de Rusia, que se adaptó a la plétora de sanciones previas (https://goo.gl/UNRw3Y).

Era notoria la frustración rusa de que Trump no haya sostenido una reunión formal con el presidente Putin durante la cumbre de la APEC en Vietnam, pese a la mejor disposición de Putin, quien culpó de ello a ciertas formalidades de protocolo.

Para el portal Russia Today –a la cual, por cierto, Google le diseñará algoritmos especiales para ocultar sus noticias (https://goo.gl/XgvNCG)– los demócratas de EU usan a Putin como palo para golpear a Trump y afirma que “ciertas fuerzas políticas en EU tienen el objetivo de no permitir que Trump avance a un acercamiento y una mejora de las relaciones con Rusia (https://goo.gl/z8rBAs)”.

En tales fuerzas políticas están implicados también los elementos más pugnaces del Partido Republicano, como el senador John McCain.

Russia Today se ha de referir, a mi juicio, al conglomerado bélico de los Bush (padre e hijo), los Clinton (Bill y Hillary) y Obama, además de la vieja guardia de los servicios de espionaje de la FBI/CIA/NSA.

Russia Today cita a Ray Finch, eurodiputado del Partido Independentista de Gran Bretaña, quien adujo que tanto Putin como Trump entienden que uno de ellos no puede solucionar ninguno de los problemas del mundo, sin al menos una concesión del otro.

A juicio de Ray Finch, el problema radica en que los demócratas se niegan a aceptar la validez de la victoria presidencial de Trump y lamentó que la rivalidad entre EU y Rusia no hace bien a nadie.

Russia Today cita al analista político Seyyed Mostafa Khoshcheshm, quien fustigó a las fuerzas políticas de EU que tratan de deteriorar las relaciones con Rusia y que no permitirán que Trump avance hacia un acercamiento y una mejora de las relaciones con Rusia.

A un servidor llamó poderosamente la atención que durante su visita a Seúl (Sudcorea), Trump asintiera a la ayuda de Rusia para participar en la resolución del contencioso nuclear de Norcorea (https://goo.gl/rkjHcL).

Pese a todo el belicismo retórico y de sanciones asfixiantes del deep State de EU contra Rusia, ha sido un verdadero milagro que Trump y el zar Putin hayan burlado el marcaje personal y hayan, por lo menos, avanzado, aunque sea mínimamente, en apagar los incendios de Siria, Ucrania y Norcorea legados por la dupla Hillary/Obama.

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La Muestra : Un minuto de gloria


La Muestra


Carlos Bonfil


El cine de Europa oriental denuncia, mejor que ningún otro, las brechas sociales que las fachadas democráticas ya no pueden ocultar (Gilles Fumey, Libération). En Un minuto de gloria (Slava), segundo largometraje de los realizadores búlgaros Kristina Grozeva y Petar Valchanov (La lección, 2014), la vida apacible del trabajador ferroviario Tsanko Petrov (Stefan Denolyubov) se ve bruscamente alterada cuando caminando encuentra por azar un voluminoso fajo de billetes tirado en las vías del tren. Su decisión es conservar una mínima parte del mismo y entregar el resto a las autoridades, gesto insólito de honradez que de inmediato es recompensado con una medalla, con lo que el hombre se expone a la burla de sus colegas que sólo advierten en ese acto una absoluta idiotez.

A partir de esta pequeña anécdota los realizadores exponen, con humor corrosivo y enorme destreza narrativa, la cadena de desventuras que conducirán al buen Tsanko (increíblemente ingenuo y para colmo de males tartamudo), desde un efímero momento de gloria mediática hasta una humillación inclemente en su esfuerzo testarudo por recuperar un viejo reloj de pulsera, reliquia familiar, que el Ministerio de Transportes le ha extraviado. Los intentos de Julia (Margita Gosheva), jefa de relaciones públicas cercana al ministro, por servirse de esta figura de un trabajador estatal honesto para contrarrestar en los medios la imagen de una gran corrupción oficial, acumulan torpezas y se vuelven francamente patéticos. Con todo su candor de un hombre simple rebasado por las circunstancias, Tsanko termina exponiendo la indecencia moral y la deshumanización de un Estado irremediablemente burocrático y venal.

La obsesión de Tsanko por recuperar su reloj refleja hasta qué punto su vida entera ha sido regulada y cronometrada, ya sea por las rutinas propias de su oficio, ya por la regularidad con que debe alimentar a sus conejos o por los rituales de disciplina impuestos por el Estado. Privarlo de ese estricto control del tiempo, que en su caso sólo puede ser eficaz en el reloj de familia, es despojarlo del último rastro de dignidad humana. Ninguna autoridad –desde el gobierno hasta los medios– muestra entonces escrúpulo alguno para explotar en beneficio propio la candidez del trabajador incauto. La fábula moral es redonda. La indefensión total del ciudadano frente a los abusos del poder señala la quiebra moral de toda ilusión democrática. El cine búlgaro, casi tanto como el rumano, ha demostrado ser, en los últimos años, un excelente barómetro del grado de corrupción que aqueja a las nuevas sociedad liberales de Europa del Este.

Se exhibe en la sala 2 de la Cineteca Nacional a las 15:15 y 20:30 horas.

Twitter: Carlos.Bonfil1

En torno a Atenco, Venezuela y Morena


Enrique Calderón Alzati

En días pasados La Jornada, la revista Proceso y otros diarios nacionales publicaron una narrativa de lo que está sucediendo en una Corte Interamericana de Justicia, en relación a los hechos ocurridos en la madrugada del 3 de mayo de 2006, cuando fuerzas de seguridad del estado de México atacaron a la población de San Salvador Atenco con lujo de violencia, asesinando a dos jóvenes vecinos del poblado y capturando a hombres y mujeres dentro de sus hogares, a los que privaron de su libertad sin presentar órdenes de arresto, (lo cual constituye un acto de secuestro condenado por la ley) y subiéndolos a camiones donde fueron golpeados y las mujeres violadas por elementos de la policía cuya función debía ser precisamente la contraria: velar por la seguridad de la población. Todo ello fue realizado con el propósito de amedrentar a los habitantes de ese poblado, algunos de los cuales se habían manifestado en contra de la construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, utilizando las tierras que constituían el medio de sustento de la comunidad y que por ello se negaban a venderlas.
El juicio en esa corte internacional realizado 11 años después de los hechos, se debe a que los tribunales de la justicia mexicana se negaron sistemáticamente a llevar a juicio a las autoridades y a emitir una sentencia en contra de los responsables de aquel acto criminal cometido muchos años atrás por órdenes de un oscuro personaje, que actuando como gobernador del estado de México había ordenado tal operativo. La trascendencia de este juicio internacional que constituye una vergüenza para nuestro país, tiene una gran relevancia en el presente, en virtud de que el personaje central de ese crimen es hoy Presidente de México y estamos a escasamente un año del término de su mandato, requeriéndole que entregue el poder a quien de manera legítima obtenga el triunfo en las elecciones presidenciales de julio próximo.
Un hecho que es de llamar la atención, es que en la fecha de ese ataque ocurrido el 3 de mayo de 2006, el entonces presidente de la República Vicente Fox, había cancelado ese proyecto de Aeropuerto para la Ciudad de México, sustituyéndolo con la construcción de una segunda terminal para el aeropuerto actual. ¿Cuál era entonces la justificación de ese violento operativo? Me atrevo a afirmar que ninguna; un acto criminal de abuso de autoridad, para acallar a los campesinos que defendían los derechos de propiedad de sus tierras, ante los intentos de ese gobernante y de sus cómplices para especular con ellas y generar el entramado para el negocio de lo que ahora es el aeropuerto en vías de construcción. Si nos detenemos a analizar este hecho, así como sus posibles causas y consecuencias, nos surge la idea de que en el fondo, lo que existía en la cabeza del gobernador era un profundo desprecio por la población indígena y campesina de su estado, al grado de pensar que éstos carecían de derechos para oponerse a su linaje e intereses, por lo que el ataque de sus fuerzas estaba plenamente justificado.
Por ello, seis años después de aquel suceso, los estudiantes de la Universidad Iberoamericana, repudiaron públicamente al autor de ese crimen, en ocasión de su visita como candidato del PRI a la Presidencia de la República en mayo de 2012. Desafortunadamente las acciones de los estudiantes agrupados en el movimiento #Soy132, no tuvo el impacto suficiente para eliminar esa candidatura, impidiendo así que muchas vidas valiosas se salvaran de los crímenes que han venido ocurriendo después, como el que dio como resultado la tragedia de Iguala donde el gobierno presidido por ese mismo personaje, desapareciera a 43 estudiantes y diera muerte a tres más de la Escuela Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa, así como el asesinato cometido por otras fuerzas policiales el 19 de junio de 2016 en el poblado de Nochixtlan Oaxaca, como ejemplos de los miles de crímenes y desapariciones ocurridas durante su mandato presidencial.
Recientemente varios funcionarios del actual gobierno, incluyendo desde luego a quienes son cercanos a Enrique Peña Nieto e incluso él mismo, han afirmado en sus discursos sobre los posibles riesgos de que México se convierta en un país como Venezuela, lo que indudablemente sucedería según ellos, si Andrés Manuel López Obrador llegara a ganar la Presidencia en el próximo proceso electoral, sin importarles que la opinión de funcionarios del gobierno mexicano constituye un acto de intromisión en los asuntos internos de una nación con la que nuestro país tiene relaciones internacionales. Es posible que Venezuela enfrente algunos problemas actualmente, como los tienen varios países más de Iberoamérica, pero indudablemente se trata de una nación democrática, lo cual México dista mucho de serlo, como quedo comprobado en las pasadas elecciones en los estados de México y Coahuila, mientras que los niveles de inseguridad y violencia de nuestro país están entre los más altos del planeta y desde luego son varias veces mayores a los de Venezuela; opinar mal de un país de la comunidad Iberoamericana, mientras se ignoran los problemas internos de corrupción, de injusticia social, de crisis institucional, de retroceso en la educación nacional, y donde los gobernantes actúan con pleno desacato a las leyes constituye hoy la realidad nacional que como mexicanos debemos impedir que continúe.
Muchas son las posibilidades que tenemos para lograr este cambio en el próximo proceso electoral de 2018, en virtud del incontenible crecimiento de Morena, sin embargo debemos reconocer y tomar en cuenta que estamos ante el peor de los escenarios posibles: Uno en el cual, el grupo en el poder contara con el acompañamiento de empresas trasnacionales interesadas en poder continuar con sus negocios y enormes ganancias mediante nuevos contratos arreglados y en el que contará igualmente con la legitimación por parte de las autoridades electorales, que tal como lo hicieron en ocasiones anteriores, estarán ciegas ante la compra de votos y el uso indebido de los recursos públicos. Por ello los mexicanos debemos trabajar todos para lograr que el triunfo de López Obrador sea tan contundente, que cierre todas las posibilidades de cualquier intento de fraude proveniente del actual gobierno.
Twitter: @ecalderon_a

Muerte en Cocula


Arturo Alcalde Justiniani

Otra vez las mineras canadienses, otra vez los líderes sindicales charros de la CTM, otra vez la complicidad de las autoridades. Hoy son dos trabajadores asesinados por reclamar condiciones dignas de trabajo y un mínimo de libertad sindical. ¿Hasta cuando?
El homicidio de los hermanos Víctor y Marcelino Sahuanitla Peña, la noche del sábado 18 de noviembre pasado, a la entrada de Azcala, municipio de Cocula, Guerrero, exhibe una vez más un cuadro de impunidad y atropello que nos agravia a todos. Una empresa abusiva, Torex Gold Resources de Canadá frente a 600 trabajadores atrapados en un contrato colectivo de protección patronal, firmado sin su conocimiento, en una mina dirigida por Fred Stanford Torres. Como siempre, un sindicato espurio que genera encono a los trabajadores, condiciones laborales de alta explotación con jornadas extenuantes, ausencia de medidas de seguridad y salarios de hambre. Una reacción desesperada de los trabajadores que se resisten a laborar en esas condiciones y una brutal represión, primero el despido y después el homicidio. Volvemos a la época porfirista más de 100 años después. Parecería que poco ha cambiado en nuestro país. Pero no es un caso aislado, no hace mucho se denunció otro homicidio de cuya autoría se ha señalado a las mineras canadienses en Chicomuselo Chiapas, en agravio de Mariano Abarca.
Este acto de represión brutal ha generado una gran indignación a escala nacional e internacional. Crecen los reclamos que exigen explicaciones y castigo a los responsables, pero sobre todo, una acción estatal para evitar que se repitan estos actos.
La respuesta exigida al gobierno tiene varias dimensiones. En primer lugar, en relación a la actividad en nuestro país de las mineras canadienses, organizaciones de gran prestigio profesional, como la Red Mexicana de Afectados por la Minería (Rema) en México, la Red Canadiense de Responsabilidad Corporativa (Mainning Watch Canada) en Canadá y el grupo de monitoreo de libertades civiles internacionales, han denunciado los graves problemas provocados como la tala de bosques, contaminación de tierras y aguas, desplazamiento obligado a poblaciones, despojo a propietarios legítimos, falsas promesas, evasión fiscal y represión laboral.
Los informes de estas organizaciones documentan el que las mineras, básicamente extranjeras, se han apoderado de gran parte del territorio nacional, cuyo subsuelo es patrimonio de la nación. Además de los abusos aquí referidos, son inexistentes las ventajas para nuestro país de esta brutal sustracción de recursos naturales preciosos. Las gigantescas ganancias de estas compañías se explican por los mecanismos de corrupción, que obviamente implican a autoridades y gobiernos, y por la indefensión de los afectados: en el caso de Canadá, los beneficios son claros, la minería le aporta 54 mil millones de dólares anuales, de los cuales, 66 por ciento lo recibe de su inversión en el extranjero; en este rubro nuestro país ocupa el segundo lugar. Por lo que se refiere a los conflictos laborales, el detonante principal es consecuencia de las malas condiciones de trabajo que prevalecen en las minas, cuya prueba más fehaciente está en los numerosos accidentes de trabajo.
En el conflicto de Azcala, los trabajadores no tuvieron otra opción que estallar una huelga el 2 de noviembre pasado, ante la actitud de la empresa que pretende a toda costa imponer al sindicato cetemista rechazado por la gente, cuando su voluntad es ser representados por el Sindicato Nacional Minero Metalúrgico encabezado por Napoleón Gómez Urrutia. Once días después, el 13 de noviembre, policías armados llegaron a las instalaciones de la mina y en lugar de que la autoridad propiciara una solución al conflicto, hicieron causa común con la empresa y el sindicato charro. Cinco días más tarde, se produce el asesinato de los dos trabajadores mineros.
La irritación ha ido subiendo de tono, por el hecho de que conforme a las declaraciones de los trabajadores, los homicidas están identificados, e incluso fueron apresados por la patrulla del Ejército número 0827327; sin embargo, fueron liberados de inmediato, supuestamente por instrucciones superiores. Este conjunto de agravios ha calado en las comunidades cercanas que hoy se movilizan ampliando la dimensión del conflicto.
En cuanto al gobernante estatal de origen priísta, Héctor Astudillo, se esperaría de ´El una acción inmediata en contra de los responsables. Es preocupante su reacción, atendiendo a sus declaraciones formuladas a este diario ( La Jornada, 21/11/17, pág. 12), en donde expresa su preocupación porque estos hechos “espanten a los inversionistas¨, en lugar de tomar medidas inmediatas en contra de los agresores y garantizar que se acate la ley.
Este cuadro de complicidades exhibe un escenario que pretende ocultar el gobierno mexicano. Difícil hacerlo por su obviedad. Por ello, debemos hacer causa común a la revisión del comportamiento de las empresas mineras en nuestro país, suprimir los contratos de protección patronal, respetar la voluntad de los trabajadores de formar parte del sindicato minero, fincar responsabilidades a los homicidas y sus cómplices, cesar el acoso empresarial y gubernamental al Sindicato Nacional Minero y facilitar un debate nacional sobre las concesiones otorgadas en este sector a empresas privadas nacionales y extranjeras.
P.D. Aumenta el salario mínimo a 88.36 pesos diarios, una bofetada a la economía familiar, ya ni porque la mismísima Coparmex, había declarado estar dispuesta a aceptar un salario de 95.24. Resultaron más papistas que el Papa.

Declaración de la relatora de pueblos indígenas


Miguel Concha

La relatora especial de la Organización de Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, Victoria Tauli-Corpuz, presentó el pasado 17 de noviembre una Declaración de cierre de Misión en México, llevada a cabo entre el 8 y el 17 de este mes. Durante su visita, la relatora se reunió con 200 representantes de pueblos indígenas, la mitad de los cuales son mujeres pertenecientes a 23 pueblos indígenas de 18 estados del país. Y llevó a cabo igualmente una evaluación al Estado mexicano sobre lo que ha hecho en relación con las recomendaciones que en 2003 hiciera Rodolfo Stavenhagen, de feliz memoria, entonces relator especial.
Luego de conocer información sobre casos de violaciones y violaciones graves a los derechos de los pueblos indígenas; de tomar nota de datos que las mismas autoridades le proporcionaron –por cierto que limitados, expresó, al referirse a reuniones e intercambios que sostuvo con diversas instancias de gobierno–, y de recibir las informaciones que organizaciones defensoras de derechos humanos le compartieron, la relatora dijo que persiste una brecha de implementación, tanto en relación con las recomendaciones del relator especial Stavenhagen, como en relación con la implementación de la Declaración de la ONU sobre los derechos de los pueblos indígenas. Y poniendo énfasis en los grupos específicos, que por ser indígenas, y por compartir otras características que los colocan en situación de vulnerabilidad, le parece que padecen mayores impactos, en su declaración se concentró en seis grandes temas.
Por lo que se refiere al tema de tierras, territorios y recursos naturales, la relatora fue enfática, y en su mensaje hace notar una distancia grave entre las medidas legales, administrativas y políticas implementadas por el Estado mexicano –en la creación e implementación, por ejemplo, de las llamadas reformas estructurales–, y el respeto y cuidado de la tierra y territorio que pertenecen y en los que habitan pueblos y comunidades indígenas. La relatora es clara al señalar que la reforma agraria que ahora cargamos a cuestas en muchos de los conflictos territoriales debiera ser revisada a profundidad, de tal forma que se respete y proteja la propiedad social y comunal de la tierra, evitando incentivar cualquier limitación en el reconocimiento de los derechos de pueblos enteros.
Otro tema que recalcó, tiene que ver con la autonomía, la libre determinación y la participación política de pueblos y comunidades indígenas. Respecto a esto, observó que siguen existiendo candados que hacen difícil el cumplimiento de estos derechos. Es por demás sabido –aunque pareciera que no por el Gobierno mexicano– que conforme al artículo primero de la Constitución Política lo relacionado con la libre determinación y la autonomía debe ser interpretado a la luz de estándares internacionales. Es decir, el Convenio 169 de la OIT, la jurisprudencia del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, y la Declaración de la ONU sobre pueblos indígenas. Todo lo cual es fuente idónea de esos estándares y orientaciones para el ejercicio de esos derechos. No existe forma alguna para que el Estado pueda eximirse de su observancia. Y debido a la crítica situación en los territorios indígenas, hoy más que nunca se hace urgente garantizar el derecho de los pueblos indígenas a determinar sus prioridades de desarrollo. La relatora acogió con preocupación la denuncia de decenas de representantes de los pueblos indígenas que le mostraron cómo sus prioridades y estrategias de desarrollo no están contempladas en el actual marco legal y políticas relacionadas con el llamado desarrollo económico del Gobierno, ya que el desarrollo propuesto por los pueblos entra en colisión directa con el desarrollo impuesto por el Estado mexicano. En este sentido, la relatora afirmó: he escuchado quejas reiteradas sobre proyectos de desarrollo económico que no fueron adecuadamente consultados y han inducido al despojo de tierras e impactos ambientales, a conflictos sociales y criminalización de los miembros de las comunidades indígenas que se oponen a ellos. Esa ha sido la forma como el Estado mexicano resuelve los conflictos que enfrentan los pueblos indígenas ante megaproyectos.
Otro de los asuntos más sentidos tiene que ver con la consulta y el consentimiento libre, previo e informado. La experta no titubeó en señalar que en México se registra una mala e inadecuada aplicación, lo que contribuye a divisiones y conflictos dentro de las comunidades. Y yo añadiría que cuando los pueblos dan seguimiento a esos procesos, con la intención de que la consulta ayude a salvaguardar sus bienes comunes, el Estado se empeña en obstaculizar su debido y adecuado procedimiento. Además, en su declaración estuvo más que presente el tema de la violencia, la impunidad y el acceso a la justicia. La relatora pudo también constatar cómo entre los pueblos indígenas se cuentan casos alarmantes de violaciones graves a derechos humanos, y asimismo el papel del crimen organizado, al que muchos jóvenes se integran debido a la falta de oportunidades para una vida digna en sus comunidades, y porque de no hacerlo, deben enfrentar tortura, desaparición o asesinato. Además, por si fuera poco, si los pueblos denuncian estas graves violaciones, entonces lo que encuentran es el obstáculo de un sistema de justicia que les revictimiza y discrimina. Así es como la impunidad queda instalada en la difícil situación que enfrentan.
Por último, la experta dijo que los Derechos Económicos, Sociales y Culturales de los pueblos indígenas cada vez se violentan más. Sistemáticamente vemos cómo la discriminación histórica no se erradica, y cómo el Estado queda alejado de poder evitar la pobreza multidimensional que les azota. No se garantizan en efecto derechos básicos, suficientes y adecuados para una buena vida.

El negocio del cambio climático y la geoingeniería


Silvia Ribeiro*

Acaba de concluir otra ronda de negociaciones internacionales sobre el cambio climático, con la 23 Conferencia Global de Naciones Unidas sobre cambio climático en Bonn, Alemania (COP 23, CMNUCC, 6-17 noviembre). Aunque en esta conferencia se avanzó en algunos temas, como la adopción de una plataforma indígena y un plan de acción de género, las negociaciones de fondo van a paso mucho más lento que la urgencia que marca el caos climático y los impactos que ya estamos sufriendo. Esto abre el camino para que propuestas altamente riesgosas como la geoingeniería ganen terreno.
En 2015, el Acuerdo de París sobre cambio climático acordó limitar el aumento de la temperatura a muy por debajo de 2 ºC, pero no fijó la obligación de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), medida crucial por que éstas son las que causan el cambio climático. Por tanto, los países principalmente responsables de las emisiones de GEI, siguen sin considerar medidas reales que ataquen las causas y permitan una solución de largo plazo. En su lugar empujan soluciones falsas, como mercados de carbono y medidas tecnológicas como la geoingeniería: la manipulación tecnológica y a gran escala del clima para manejar los síntomas del cambio climático.
La manipulación del clima tiene origen militar, pero es también un negocio redondo para las empresas petroleras, de agronegocios y otras de las más poderosas del planeta: significa que pueden seguir calentando el planeta con la contaminación de combustibles fósiles, sistema alimentario agroindustrial y urbanización descontrolada y al mismo tiempo hacer nuevas ganancias con la venta de tecnología para enfriarlo o para remover el dióxido de carbono de la atmósfera.
Hay una veintena de propuestas para manipular el clima a nivel global, algunas son para bloquear o reflejar los rayos de luz solares, por ejemplo instalando una gran nube volcánica artificial sobre el Ártico, inyectando sulfatos en la estratósfera o blanqueando nubes con miles de naves no tripuladas. Otras son para remover gases de la atmósfera, echando millones de toneladas de minerales y sustancias químicas en los mares, o absorbiendo carbono por medios mecánicos y químicos para luego enterrarlo en fondos geológicos; otras pretenden alterar el tiempo a nivel local, como siembra de nubes y manejo de huracanes. Todas las propuestas conllevan impactos ambientales, sociales y geopolíticos graves. Por ejemplo, bloquear parte de la luz del sol sobre el Ártico tendría impactos devastadores en otras regiones, provocando sequías o inundaciones en África, Asia y América Latina, poniendo en riesgo las fuentes de agua y alimentos de millones de personas (https://tinyurl.com/yamamn6a).
Aunque no está en la agenda oficial, en la COP 23 la propuesta de geoingeniería que más se promovió fue BECCS: bioenergía con captura y almacenamiento de carbono. Se trata de mega-plantaciones (árboles y cultivos), para quemarlas para bioenergía y capturar el dióxido de carbono de ésta y otras actividades para almacenarlo en fondos geológicos, como pozos de petróleo usados. Esta última técnica proviene de la industria petrolera (Enhanced Oil Recovery), fue diseñada para recuperar reservas profundas, pero no la usan por no ser económicamente viable. Rebautizada como técnica para el cambio climático podrían conseguir subsidios y créditos de carbono, logrando ganancias adicionales al extraer más petróleo y que además les paguen por combatir el cambio climático que esas mismas empresas causaron.
Por otro lado, para que BECCS tuviera algún efecto para mantener el aumento de temperatura en menos de 2 ºC o hasta 1.5 ºC, habría que plantar de 500 millones a 6 mil millones de hectáreas de monocultivos, lo cual es absurdo. Toda la tierra cultivada actualmente son mil 500 millones de hectáreas. Eso no evita que igual se promuevan esas mega-plantaciones, que aunque no sirvan para el cambio climático, serán negocio de quien las instale, compitiendo con la producción de alimentos y amenazando el territorio de campesinos e indígenas, ahora a nombre del combate al cambio climático.
Al mismo tiempo que la COP 23, en el Congreso de Estados Unidos se realizó una audiencia especial sobre geoingeniería, lo cual muestra que no hay contradicción entre negar el cambio climático y promover la geoingeniería. (https://tinyurl.com/y89 jyuzz)
Parafraseando a un directivo de Exxon, la fórmula es nosotros [Estados Unidos, la industria petrolera] no causamos el cambio climático, pero si existe, tenemos la solución tecnológica
Como todos saben que BECCS no funcionará para frenar el cambio climático (aunque lo que se haga con BECCS tendrá impactos sociales y ambientales muy negativos) otras propuestas de geoingeniería para bloquear la luz del sol o remover carbono se presentan como la verdadera solución. Pese a que por sus altos riesgos e impactos potenciales, el desarrollo de geoingeniería está bajo una moratoria en el Convenio de Diversidad Biológica, el Programa de Geoingeniería Solar de la Universidad de Harvard, ya está planteando hacer un experimento a campo abierto (SCoPEx), en zonas indígenas de Arizona, cerca de la frontera con México. (https://tinyurl.com/ ya6vs7g5)
Existen muchas vías reales, socialmente justas y ecológicamente sanas para enfrentar el cambio climático, como la agroecología campesina, restauración de ecosistemas desde las comunidades, rediseño del transporte público, energías renovables y locales justas, entre muchas otras. La geoingeniería se debe prohibir: es una apuesta de riesgos inaceptables, para mantener los privilegios de quienes provocaron el cambio climático y aumentar sus ganancias.
*Investigadora del Grupo ETC

Solalinde: los migrantes del sur


Alejandro Solalinde y Ana Luz Minera

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Ana Luz Minera y Alejandro Solalinde, en imagen incluida en el libro Los migrantes del sur, publicado por la editorial Los Libros del Lince, del que son coautoresFoto © Tania Alcántara
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El sacerdote Alejandro Solalinde, en primer plano, y el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Luis Raúl González (al fondo), captados el pasado 8 de septiembre, en la entrega de un par de fotos a José Domingo Donis y Claudia Martínez, padre y pareja del migrante Jose Alberto Donis, durante un homenaje póstumo efectuado en la Ciudad de MexicoFoto Roberto García Ortiz
Alejandro Solalinde, sacerdote católico, licenciado en historia y maestro en sicología con especialidad en terapia familiar, es también un férreo defensor de los migrantes, quienes en su trayecto al cruzar México son asaltados, violados, secuestrados y asesinados por bandas delictivas, muchas veces con la complicidad de autoridades de todos los niveles, como ha denunciado en muchas ocasiones el clérigo. La antropóloga Ana Luz Minera recoge el testimonio del sacerdote mexicano para narrar la historia de su vida, su trayectoria y su albergue en Ixtepec, Oaxaca, en el libro Solalinde: los migrantes del sur. Con autorización de la editorial Los Libros del Lince presentamos a los lectores de La Jornada un adelanto de esa obra que se encuentra ya en librerías.
A
l estar en la mira de muchos que quisieran desaparecerme, y que en cualquier momento pueden hacerlo, pensé que era necesario dejar un testimonio más acerca de mi experiencia con mis hermanas y hermanos migrantes. Son muchos los intereses que he estorbado del crimen organizado y del crimen autorizado. El acompañamiento a estas personas tan vulnerables, víctimas del sistema capitalista, de la indiferencia de una gran mayoría de compatriotas, así como de la acción y la omisión de gobiernos corruptos, incondicionales de intereses extra nacionales, se ha convertido para mí en una aventura pastoral extrema en la que todo puede suceder pero, sobre todo, en la que cada instante que permanezca con vida es un recurso de lucha por esta causa. El riesgo vale la pena.
Es tiempo de que la gente conozca abiertamente la gran injusticia que se está cometiendo con nuestros más pobres del sur: que se sepa de una vez por todas que se trata de una masacre, un genocidio, ¡un holocausto!
Es posible que el siglo XXI no tome conciencia aún de la magnitud de esta destrucción humana, perpetrada desde el siglo XX y continuada sin interrupción hasta nuestros días. Cuando generaciones venideras tomen conciencia de ello, el mundo se llenará de horror y de vergüenza y experimentará sentimientos de culpa, pero ya ni siquiera estarán los responsables de esta brutal agresión contra la humanidad. Aunque estos crímenes no prescriban, será tarde para llamar a cuentas a los perpetradores. Porque el sistema tiene nombres y apellidos.
Este libro se escribió para tocar el corazón de hombres y mujeres de buena voluntad que nacieron en una época turbulenta de grandes transformaciones ante cuyos ojos transcurren personas en situación de movilidad sin precedentes. Mujeres y hombres; niños, jóvenes y ancianos migrantes desfilando por la banda de la violencia. ¡Todos, ellos y ellas, son el mayor signo de nuestro tiempo! Si no comprendemos su significado, más allá de sólo verlos como víctimas, ¡no estamos entendiendo nuestra época! Sin la lectura profunda de su paso, nos quedaremos sin saber lo que nos ha sucedido como humanidad, lo que realmente estamos viviendo y lo que nos espera.
Nuestras hermanas y nuestros hermanos del sur son ciertamente una señal inequívoca de lo que estamos haciendo con nosotros mismos; de la brutalidad y el desamor; pero ellas y ellos son, principalmente, el anuncio de un mundo mejor que está por venir. ¡Pero un mundo migrante! ¡Sí, el futuro de la humanidad es migrante!
Esta obra es un llamado a la conciencia social. En nuestras culturas iberoamericanas, latinas vivimos aún la importancia de la familia como un espacio vital para el desarrollo humano. Por ello, dirijo mi mensaje a la consideración de cómo se están destruyendo miles y miles de familias a causa de la emigración forzada, destrucción que repercutirá, tarde o temprano, en el resto del género humano, porque somos una sola humanidad cada vez más interdependiente e inteactuante. Somos un sistema de sistemas humanos.
Hoy, una enorme porción de los seres humanos han perdido el sentido comunitario; parte de la gente se ve como algo aislado, como si fuesen células encapsuladas, sin conexión con sus vecinos. Esto es más notorio en Estados Unidos, donde lo más común es tratar poco o nada a los vecinos, consecuencia del individualismo capitalista que confunde la legítima necesidad de disfrutar de un espacio privado para la familia con una casi habitual ignorancia de quienes viven al lado nuestro, con lo que se pierde la oportunidad de convivir abiertamente con una gran diversidad de culturas y otras realidades. Es por ello que la sola idea de una posible globalización de la solidaridad escapa a la mentalidad egoísta neoliberal.
Los pueblos originarios del sur conservan el sentido comunitario de la fiesta compartida. Los pobres son capaces de ahorrar para costear la fiesta patronal de su pueblo, la mayordomía, y darle de comer, así, a todos sus paisanos, aunque después se queden sin nada y a veces hasta endeudados. Una persona con mentalidad capitalista no lo entiende; dirá que es una tontería, una irresponsabilidad, porque para él, el valor está en preferir el dinero, ahorrar; no le dicen nada el prestigio y la autoridad moral que el mayordomo de una fiesta religiosa adquiere una vez cumplido su compromiso.
En este libro, los lectores podrán conocer experiencias humanas significativas; testimonios que son verdaderas lecciones de vida. Porque hay fenómenos desgarradores, de los que con frecuencia somos testigos en el Albergue, como el desplazamiento forzado de mujeres que con sus niños huyen de la violencia, o niños y adolescentes no acompañados emigrando hacia un lugar incierto, en medio de situaciones peligrosas que pueden marcar su vida, destruirla o incluso acabar con ella.
Precisamente, este tema tan sensible lo aborda la maestra Ana Luz Minera, quien realiza una minuciosa investigación para su tesis doctoral acerca de niñas, niños y adolescentes migrantes que viajan no acompañados. Ana Luz estuvo realizando su observación in situ, platicando por horas, días, semanas, meses, con personas migrantes y conmigo, inquiriendo los principales aspectos y los momentos cruciales de la migración regional. Por eso su información resulta sumamente rica, profunda y emotiva. Ella explora en el libro campos trascendentes de la fe, la espiritualidad del camino; cómo Dios ha estado presente en mi vida y en la vida del albergue y en toda la ruta migratoria donde Jesús ha encontrado un abrigo en cada casa, en cada albergue de migrantes en muchos sitios de la República Mexicana, con personas generosas, valientes y dispuestas a jugársela por nuestras hermanas y hermanos migrantes.
Insisto en que para una mejor comprensión del drama de la migración actual y su relación con el eje transversal de los derechos humanos, se requiere una consideración más detenida de lo que nos está pasando en estos comienzos del siglo XXI.
Insisto en que para una mejor comprensión del drama de la migración actual y su relación con el eje transversal de los derechos humanos, se requiere una consideración más detenida de lo que nos está pasando en estos comienzos del siglo XXI.
Politólogos, economistas, analistas, académicos, geoestrategas, hablan de una descomposición sistémica capitalista global, a la par de una crisis civilizatoria. Señalan, asimismo, un estrepitoso derrumbamiento de las instituciones de la modernidad, siendo una de las más influyentes la Iglesia Católica, otrora considerada como factor clave de la estabilidad mundial. Si bien es cierto que la Iglesia prevalecerá, no está exenta de crisis y de la necesidad de reformas recurrentes.
Aunado a lo anterior, es por demás notoria la pérdida del sentido de la vida a causa del debilitamiento de los valores humanos y espirituales; del sentido ético; de las buenas prácticas de convivencia social, de una fe reducida a la simple práctica de actos religiosos. Se ha ido perdiendo el sentido existencial profundo debido al materialismo, el consumismo, las farmacodependencias, la violencia, la destrucción, el individualismo cada vez más comunes en nuestras sociedades capitalistas.
Sí, sí estamos ante una crisis humanitaria migratoria global. Existen más de 140 millones de personas desplazándose a lugares distintos a los de su origen por motivo de violencia, empobrecimiento, búsqueda de mejores oportunidades, cambios climáticos. Transitamos de la visión moderna, con valores, conceptos considerados absolutos, incuestionables y perennes, al pensamiento posmoderno, fragmentario, plural, relativista y sin control. Asimismo, se está gestando una lenta superación de estructuras autoritarias que han uniformado y controlado la diversidad humana, ya reconocida en esta época.
Por otra parte, los sistemas capitalista y socialista siguen en tensión, después de años de haber cesado la Guerra Fría hay también un impacto transformador en los campos: cultural, religioso, legal, político, social y en el de los poderes fácticos. La irrupción del importante factor migratorio es visto como una amenaza al estatus establecido por las hegemonías oligárquicas dominantes, a pesar de haber sido ellas las que provocaron la migración forzada.
Un factor dialéctico de suma importancia en esta crisis generalizada es la aparición y el desarrollo de los derechos humanos, signo del avance indiscutible de luchas y consensos de la Comunidad Internacional. Estos derechos surgen en el mundo cristiano occidental, cuya fuente y fundamentación encuentra su origen en la persona, la vida y la enseñanza del Joven galileo. En efecto, Jesús de Nazaret, en el siglo I, sienta las bases del reconocimiento de la dignidad y la igualdad de todo ser humano; prioriza la justicia; reconoce e integra a la mujer en su discurso y en su práctica; presenta a Dios como Padre, pero con sentimientos y actitudes maternas, preocupado por la suerte de la humanidad y especialmente por los pequeños, los más vulnerables y los pecadores. Parte de un estado de cosas desastroso hacia un modelo de relación ideal identificado con el Reino de Dios. El Joven nazareno enseñó a sus discípulos y discípulas que lo más importante es la centralidad de las personas. En una ocasión, reubicó a un hombre tullido de la orilla al centro de la sinagoga.
Detalle de la portada del libro
Los derechos humanos nacen en el marco de la Revolución francesa, en 1789, con la participación, entre otros muchos, de cristianos revolucionarios, algunos de ellos, ex alumnos jesuitas. Luego de pasar por el Humanismo del Renacimiento, cuando las ciencias se emancipan de la tutela religiosa, el Estado, ya al final del siglo XVIII, se independiza del poder eclesiástico. Así, la Revolución francesa es consecuencia de ambos movimientos culturales, tras los que se logra definir la forma republicana proclamándose valores revolucionarios como la libertad, la igualdad y la fraternidad y estableciendo los derechos del hombre y del ciudadano, independientes de las instancias religiosas.
El Vaticano reaccionó como Estado; el Papa Pío VI condenó dichos valores, calificándolos de heréticos y, en alianza con el episcopado francés, se opuso a la libertad religiosa, de expresión y de conciencia, posición que fue reiterada por el Papa Pío IX.
Hasta que, por fin, después de 200 años, la Iglesia Católica reconoció los postulados de la Revolución francesa en el Concilio Ecuménico Vaticano II (1962-1965). De hecho, estos ideales revolucionarios contienen valores evangélicos, pero fueron rechazados en su momento por el poder eclesiástico debido a que lesionaban sus intereses de Estado; sin embargo, la Santa Sede tuvo que reconocerlos años después.
Los Derechos humanos han ido formando la conciencia social y ayudando a perder el miedo; han favorecido una sana autonomía frente a instituciones autoritarias; son parte de un nuevo humanismo del movimiento global ciudadano; apuntan hacia una ciudadanía mundial cuyo eje sea una cultura basada en ellos a modo de frente común contra el dominio explotador del sistema capitalista o de cualquier otro que abuse de la ciudadanía.
Contrariamente a esta cultura de los derechos humanos en crecimiento se ha generalizado todo tipo de atropellos contra personas en situación de movilidad: acciones bárbaras y violentas como las que se perpetran en México en clara contradicción entre la teoría y la práctica, es decir, entre la buena legislación y su inoperancia; entre el discurso oficial y su incongruencia con la realidad cotidiana. La comunidad internacional ha condenado al gobierno mexicano en diversos espacios y, por supuesto, este gobierno ha rechazado una y otra vez la censura de estos observadores internacionales de autoridad moral.
En el mapa regional, Centroamérica, México y Estados Unidos, se violan sistemáticamente los derechos humanos, en particular en nuestro país.
Corrupción, impunidad, injusticia; abandono de los sectores más vulnerables; servilismo ante intereses mezquinos; actos ilícitos que generan extorsiones, empobrecimiento, desigualdad; desapariciones forzadas; tortura, ejecuciones extrajudiciales, represión; maltrato a migrantes; persecución de defensores de derechos humanos y periodistas; secuestros, tráfico de armas, de estupefacientes. En el marco de este panorama regional, la crisis miratoria se agudiza: lejos de mejorar la situación de los países de origen, empeora para las personas migrantes, siendo los más afectados: niñas, niños, mujeres, adolescentes y adultos mayores.
En El Salvador, además de la precaria economía prácticamente remesaria, se agudiza cada día más el enfrentamiento entre el Estado y el poder fáctico de las maras. Con el nombramiento del cardenal Rosa Chávez se abre una oportunidad esperanzadora ante la crisis social de este país hermano, pues bien sabemos de su trayectoria pastoral comprometida y profética. El camino es la caridad pastoral, no la represión y el exterminio.
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Honduras es un país que se ha ido desfigurando y transformando en un territorio dominado por la oligarquía, abierto a todas las inversiones capitalistas a costa del desplazamiento de la población empobrecida que huye de la violencia hacia E.U. Las familias árabes e italianas que se apoderaron del país han ido exterminando a los pobres y propiciando la emigración forzada. ¡Claro, con la bendición del cardenal Óscar Rodríguez Madariaga, quien vive cómodamente en el Vaticano mientras su pueblo se hunde en la miseria y la violencia!
De Guatemala reportan los migrantes la presencia de maras, crimen organizado, armamentismo entre la población y, sobre todo, el permanente flujo de emigración indígena. Es estimulante que este país hermano está dando pasos importantes contra la corrupción y la impunidad, aunque sigue ocupando el tercer lugar en número de transmigrantes en nuestros albergues.
Aunado a las terribles condiciones de origen, los transmigrantes tienen que sobrevivir a los peligros de su paso por México, agredidos por la delincuencia organizada, la corrupción de agentes estatales, sobre todo del Instituto Nacional de Migración. Ellas y ellos se han convertido en una jugosa mercancía, víctimas de un sistema de justicia corrupto e impune. Sólo en el último año, nuestro Albergue Hermanos en el Camino ha presentado 811 denuncias penales ante la Fiscalía de delitos contra la población migrante; de éstas, ¡sólo dos han prosperado!
La crisis mexicana de derechos humanos y la descomposición nacional en general han impactado fuertemente a la población migrante. Si los connacionales no gozan de protección, los extranjeros menos, especialmente en lo que respecta a desapariciones forzadas, ahí es donde son más vulnerables.
El Movimiento Migrante Mesoamericano estima en cerca de 70 mil las personas desaparecidas, mientras que otras organizaciones y colectivos registramos más de 10 mil. En algunos casos a los que les dimos seguimiento, los hallazgos fueron: migrantes tratados con fines de explotación laboral o sexual; cárceles, fosas comunes entre oficiales y clandestinas, como la del MP de Coatzacoalcos, Veracruz. Muchas de esta personas se reportaron por última vez precisamente en este estado. También en Tabasco y en la Unión Americana.
Hay grupos enteros de los cuales no volvimos a saber nada, desaparecidos en autobuses o en el tren. Sabemos de casos en que algunos migrantes fueron reclutados por el crimen organizado, sí, como otros en que, por haberse negado, fueron asesinados, como en la masacre de San Fernando, Tamaulipas, en torno a la cual, por cierto, ha prevalecido el encubrimiento de elementos del ejército, pertenecientes al cártel de los Zetas. A siete años de este crimen de lesa humanidad, sigue imperando la impunidad. Cuando sucedió este crimen colectivo que conmocionó al mundo, se pensó que la situación para los y las migrantes iba a mejorar. A duras penas se sabe ahora que el capitán Alger Francisco Alba Arce, preso en el Campo Militar I, es señalado como uno de los perpetradores de la masacre de San Fernando, pero no ha sido sentenciado aún, debido a la complicidad de jueces que le han otorgado amparos a discreción.
Otros muchos fueron cruelmente asesinados por no poder pagar el dinero de su secuestro. Todos estos casos permanecen impunes, sin esclarecerse, mientras grupos de migrantes que huyen de la violencia y de la miseria siguen cruzando el territorio nacional, más expuestos que antes.
Desde que el gobierno mexicano lanzó su Programa de la Frontera Sur bajo la careta de desarrollo regional y derechos humanos, el 7 de julio de 2014 (un vil operativo policiaco supervisado directamente por agentes estadounidenses), el flujo migratorio ha tenido que pagar más y arriesgarse más, ¡pero siguen pasando de muchas maneras! Ya son muchos los casos de transportación de migrantes en tráilers y camiones Torton. El Estado mexicano conoce perfectamente las terribles condiciones de vida en los países de origen y nada hace por apoyar a nuestros hermanos del sur, pero sí, en cambio, hace el trabajo sucio pagado por E.U.
¿Qué pasa, Estados Unidos y su sirviente incondicional, el gobierno de Peña Nieto, no pueden comprender que estamos hablado de una crisis humanitaria? Estados Unidos debería reconocer su responsabilidad en el enorme deterioro económico, social y cultural de los países sureños. Gente como Donald Trump nunca lo va a reconocer, pero ciudadanos estadunidenses justos, sí (...)

Tribunal colegiado mantiene prohibición a 4 empresas de vender maíz transgénico

El fallo frena la comercialización de otros cultivos experimentales por trasnacionales

La SCJN analiza facultad de jueces de tomar medidas precautorias que protejan a la colectividad


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Desde 2013, organizaciones civiles han promovido 26 juicios de amparo en contra de las firmas Monsanto, Dow, Pionner y Dupont para evitar que cultiven maíz transgénico

El primer tribunal colegiado en materia civil determinó mantener la suspensión otorgada para que cuatro empresas productoras de maíz transgénico –entre ellas Monsanto– no realicen la comercialización de este tipo de granos ni tampoco cultivos experimentales, y decidió que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) determine la constitucionalidad de la fracción IV del artículo 610 del Código Federal de Procedimientos Civiles.
De esta manera, el máximo tribunal del país analizará el fondo del amparo promovido por actores sociales en contra de la producción y comercialización de maíz transgénico, informó el abogado René Sánchez Galindo, representante de la organización Colectividad del Maíz.
El pasado mayo la primera sala de la SCJN rechazó analizar un amparo promovido por la compañía trasnacional Monsanto, con el que pretendía obtener una sentencia que declarara legal la expedición de permisos comerciales para la siembra de maíz transgénico.
La intención era que concluyera el proceso de 26 juicios de amparo que se han promovido desde 2013 en contra de las firmas Monsanto, Dow, Pionner y Dupont, así como las secretarías de Medio Ambiente y Agricultura, y con los cuales se ha impedido que desde hace cuatro años se detuvieran los cultivos de maíz transgénico.
Un juzgado federal concedió la protección de la justicia federal para las organizaciones sociales y prohibió la emisión de autorizaciones para las siembras de maíz transgénico en tanto se resolviera el fondo de la demanda de acción colectiva que presentaron organizaciones civiles.
El 26 de enero de este año, el tribunal suspendió la votación con la que resolvería si otorga el amparo definitivo y con ello también otorgaba validez a las acciones colectivas.
Esto, en espera de que la SCJN determinara si aceptaba la petición realizada por Monsanto, pero los ministros de la primera sala rechazaron su solicitud porque los particulares no tienen la facultad de pedir que en este tipo de casos la Corte los atraiga.
En entrevista con La Jornada, el abogado René Sánchez Galindo informó que el primer tribunal colegiado llevó a cabo la diligencia, que se suspendió en enero pasado y determinó mantener vigente la suspensión otorgada a las organizaciones civiles y con ello se mantiene la prohibición para la siembra de maíz transgénico.
Los integrantes del primer tribunal colegiado en materia civil también acordaron que el fondo del asunto sea resuelto por el máximo tribunal, es decir, la Corte debe analizar la constitucionalidad de la fracción cuarta del artículo 610 del Código Federal de Procedimientos Civiles, que indica que los jueces podrán dictar medidas precautorias que considere pertinentes dirigidas a proteger los derechos e intereses de una colectividad.
Esta fracción fue adicionada mediante un decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación el 30 de agosto de 2011, y ello convalidaría de manera definitiva la legalidad de los amparos promovidos por las organizaciones sociales y dejaría firme el impedimento para que se siembre maíz transgénico.

Foto Guillermo Sologuren
Angélica Enciso y Gustavo Castillo
 Periódico La Jornada
Sábado 25 de noviembre de 2017, p. 17

Ratifican diputados modelo mixto de financiamiento para reconstrucción

La renovación de viviendas se hará con créditos preferenciales


Foto
Antes de la aprobación de la Ley de reconstrucción de la Ciudad de México en la Asamblea Legislativa, damnificados del multifamiliar Tlalpan cerraron en dos ocasiones calzada de Tlalpan para protestar por no ser escuchados por quienes los representan en el Poder Legislativo. Rechazaron ser reubicados y manifestaron que “el predio –del edificio que colapso– no está en negociación”

Con modificaciones, el pleno de la Asamblea Legislativa aprobó anoche la Ley del programa para la reconstrucción, recuperación y transformación de la Ciudad de México en una cada vez más resiliente, que envió el jefe de Gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera Espinosa, el pasado 4 de octubre.
La ley indica para el caso de reposición de viviendas de edificios con uso habitacional que colapsaron o serán demolidos un modelo mixto de financiamiento por medio de la construcción y venta de departamentos adicionales, al concederles la posibilidad de edificar hasta 35 por ciento arriba del uso de suelo permitido.
En otros casos las viviendas adicionales se podrán construir redistribuyendo la misma superficie de edificación, cediendo los propietarios un porcentaje del área que les corresponde. La reconstrucción se realizará con créditos preferenciales gestionados por el gobierno de la ciudad.
En caso de que no sea aplicable el incremento de viviendas en el predio afectado y se requiera de ese esquema para financiar la reconstrucción, se podrá aplicar el sistema de transferencia de potencialidades, de modo que los departamentos adicionales puedan realizarse en otros predios, donde así lo permitan los programas de desarrollo urbano.
Con recursos del Fondo para la Reconstrucción y Recuperación de la Ciudad de México, el cual se integrará con aportaciones federales, del gobierno de la ciudad y donaciones, podrá llevarse a cabo la reposición de viviendas de al menos 45 metros cuadrados en zonas rurales y, en el caso de aquellas que requieran reparaciones, se proporcionarán materiales o recursos económicos para que las personas afectadas ejecuten los trabajos.
También podrán reconstruirse y repararse con recursos del fondo las viviendas de conjuntos habitacionales y viviendas precarias de personas de escasos recursos o en condición de vulnerabilidad. Para los inmuebles que deberán ser demolidos, la Comisión de Gobierno de la ALDF se confirió facultades para determinar su reconstrucción con recursos del fondo.
El Instituto de Vivienda se hará cargo de la reconstrucción de las vecindades dictaminadas como de alto riesgo, con recursos del programa de vivienda en conjunto y la posibilidad de edificar el mayor número de departamentos que permita el programas delegacional de desarrollo urbano de las que originalmente existían y que estarán destinadas a una bolsa para damnificados.
En la ley se suprimió el plazo de 90 días que proponía el Ejecutivo local para el retiro de anuncios espectaculares de azoteas, y se concede a las empresas de publicidad exterior coordi-narse con la Secretaría de Desarrollo Urbano con el fin de remover dichas estructuras con la posibilidad de reubicarlas.
La ley se aprobó con 35 votos a favor y 17 en contra de Morena.
El jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera Espinosa, aseguró que con esta ley la ayuda para las personas que sufrieron afectaciones en su patrimonio será más rápida y efectiva.
Tendremos las normas ya para la reconstrucción, amarradas con esta ley. Así como mecanismos financieros muy importantes para poder ayudar a las personas, y respuestas de seguridad efectivas de prevención.

Foto La Jornada
Ángel Bolaños Sánchez
 Periódico La Jornada
Sábado 25 de noviembre de 2017, p. 30

Sin sustento en la Constitución, aprueba Asamblea la ley hídrica

Legisladores locales de PRD, PAN y PVEM rechazan que sea una norma privatizadora

Se permite al Sacmex suscribir acuerdos con empresas para subrogar el servicio: Alavez


La Asamblea Legislativa capitalina aprobó ayer la Ley de sustentabilidad hídrica de la Ciudad de México en sesión que se efectuó a puertas cerradas luego de las protestas de organizaciones de defensa del agua y con la participación de Morena bajo protesta, al considerar ilegítima la presidencia de la mesa directiva y por tratarse de un dictamen viciado de origen.
De entrada se desechó una moción suspensiva de la diputada de Morena, Aleida Alavez, para que el dictamen se devolviera a comisiones y se elaborara otro en sentido negativo al advertir que se trata de materia que no corresponde legislar a la Asamblea, sino al primer Congreso local.
La ley no hace alusión alguna al texto constitucional local, de modo que el gobierno de la ciudad no estaría obligado a considerar su contenido en la definición de las políticas y la elaboración del programa de sustentabilidad y gestión de los servicios hídricos que señala el ordenamiento.
En sus posicionamientos, PRD, PAN y PVEM se centraron en rechazar que sea una ley privatizadora, como han denunciado Morena y organizaciones de defensa del agua. La presidenta de la Comisión de Gestión Integral del Agua, la panista Wendy González Urrutia, aseguró que la determinación de convertir al Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex) en un organismo descentralizado, se debió a su ineficiencia e ineficacia como órgano centralizado y dijo estar dispuesta a renunciar al cargo si se demuestra que el documento define que sus servicios serán privatizados.
Alavez rebatió que aun cuando la ley señala que el servicio no será privatizado, la posibilidad de que el Sacmex pueda suscribir contratos con empresas para subrogar el servicio hasta por 25 años es “abrir la puerta a la privatización. Tampoco los voy a acusar de tontos, si no le van a poner ‘se privatiza el agua’. Ese fue el mismo debate –y cuidado los que se dicen de izquierda– que dimos en la reforma energética”.
Agregó que en la ley se prepondera el valor económico del agua y la posibilidad de hacer negocios por encima del derecho humano al agua y aludió al Túnel Emisor Oriente, que comenzó el gobierno del panista de Felipe Calderón y tendría un costo de 9 mil millones, pero ya llevan 42 mil millones de pesos.
Fuera del recinto legislativo, Elena Caeri Baca León, de la Coordinadora Nacional Agua para Todos, cuestionó la prisa de la Asamblea para aprobar la ley, que advirtió permitirá al Sacmex determinar las tarifas y aplicar modificaciones en forma extraordinaria; entubar y controlar arroyos y manantiales sin consultar a los pueblos y barrios de los territorios en los que se encuentren.

Ángel Bolaños Sánchez
 Periódico La Jornada
Sábado 25 de noviembre de 2017, p. 30

The Square


La Muestra

Carlos Bonfil


Cataclismos en cadena. ¿Qué tan delgada es la línea que separa a un impulso de generosidad hospitalaria de la mezquindad moral que, de modo inesperado, lo cancela en un instante? El tema de la responsabilidad individual y el compromiso, y la forma en que una persona es capaz de sustraerse a ellos precipitando su propia vida y las ajenas en un caos, está presente en los títulos que en México se conocen del realizador sueco Ruben Östlund, desde Play, juegos de hoy (2011) y la estupenda Fuerza mayor (2014), hasta el más reciente, The Square (El cuadrado/La plaza), Palma de Oro este año en el Festival de Cannes. Cada una de estas cintas elabora, a partir de una anecdota personal, una radiografía de la sociedad sueca, estado de bienestar por antonomasia, y sus contradicciones y paradojas morales como reflejo agudo de un malestar occidental más difuso.

En The Squareel realizador escandinavo propone una sátira social ambientada en el mundo de las galerías de arte y los museos. Christian (Claes Bang), curador de un museo de arte contemporáneo, hombre liberal y muy apacible, prepara una instalación cuya pieza central es un pequeño espacio cuadrado en el interior de un patio, un santuario de confianza y empatía donde todo mundo puede compartir los mismos derechos y obligaciones. Una utopía de la solidaridad y del respeto humano. Como en una fábula negra, de corte buñueliano, las mejores intenciones de este profesional del arte moderno se verán contrariadas por una realidad que lo obliga a padecer una sucesión de desventuras cada vez más absurdas. Christian lleva a la práctica su sentido de solidaridad defendiendo en la calle a una mujer supuestamente víctima de una agresión machista, y termina sorpresivamente desposeído de su cartera y su celular. Procura recuperarlos y su estrategia torpe para hacerlo lo vuelve responsable involuntario de una injusticia más grave. Una heterodoxa campaña publicitaria para promover su instalación convierte el cuadrado de la utopía social en un espacio de deshumanización y violencia que pronto viralizan las redes sociales y los medios. Por si ello fuera poco, en la mejor secuencia del filme los patrocinadores de la exposición padecerán una agresión, también inesperada, de la galería beneficiada durante un performance muy provocador que se sale totalmente de control.
The Squaresátira del absurdo, combina elementos de comicidad y suspenso para señalar, de manera ciertamente oblicua, aunque no menos contundente, algunas de las inconsistencias y torpezas en un ambicioso contrato social europeo todavía incapaz de disminuir, en su propio seno, las desigualdades e injusticias más elementales. El utópico cuadrado de una Europa hospitalaria y generosa se ve continuamente amenazado por una fuerza mayor susceptible de derribarlo todo en cualquier instante. Esa fragilidad la vive Christian en carne propia, atrapado en sus proyectos fallidos, en su doble moral de ciudadano liberal y atemorizado, en su vida amorosa que acumula complicaciones, y en su incapacidad para asumir, con coherencia, cualquier tipo de compromiso perdurable. De una cinta a otra, el director sueco Ruben Östlund viene proponiendo y afinando esta desencantada visión del mundo occidental. The Square es el capítulo más perturbador y complejo de esa triste historia.
Se exhibe en la sala 1 de la Cineteca Nacional, a las 12:15 y 17:45 horas.
Twitter: @CarlosBonfil1

La Muestra : 1945



Carlos Bonfil

Fotograma del filme 1945

Los visitantes. La sorpresiva llegada de dos hombres judíos ortodoxos  (uno maduro, el otro más joven, posiblemente su hijo) a un pueblo húngaro ocupado por el ejército soviético a finales de la Segunda Guerra Mundial, provoca un intenso malestar en la comunidad. Su presencia en el lugar es un misterio. ¿Se trata de mercaderes itinerantes de objetos valiosos o de antiguos ciudadanos deportados por los nazis? ¿Están ahí para reclamar sus bienes confiscados o para denunciar la cobardía de quienes en silencio, y por interés económico, avalaron años atrás su deportación? El paso de esos dos hombres por el pueblo representa, en todo caso, una situación molesta e inoportuna, sobre todo en vísperas de la boda del hijo del notario del pueblo acostumbrado a todo –a sonreír en el pasado a los invasores nazis, a congraciarse ahora con los nuevos ocupantes rusos–, menos a soportar a los judíos, la eterna minoría racial incómoda.

Filmada en blanco y negro, la cinta 1945, del húngaro Ferenc Török (Plaza Moscú, 2001; La isla de ningún hombre,2014), alude en filigrana, pero de modo contundente, a algunas de las verdades más incómodas del periodo de la ocupación nazi de Hungría. El regreso inesperado de los dos protagonistas judíos es un recordatorio vivo de la culpa colectiva de quienes colaboraron con sus verdugos alemanes en las faenas de deportación masiva y en el drama de la solución final.
Lo notable en este largometraje de un director acostumbrado a tratar aspectos históricos y sociales de Hungría en un tono de comedia, es su elección ahora de atmósferas casi claustrofóbicas, y un punto de vista pesimista, para sugerir a través de esta vieja historia de un antisemitismo recurrente, la persistencia actual, en un país con un gobierno autoritario, de un rechazo muy parecido hacia otras minorías étnicas, los inmigrantes perseguidos, a quienes se les niega hoy hospitalidad y abrigo. Con un talento excepcional, el realizador y su guionista, Gábor T. Szántó, resumen en una hora y media el clima de turbiedad moral en que una población sometida tolera cobardemente una opresión mayor a sus semejantes, y que antes han plasmado, en duraciones más extensas, otros realizadores europeos, ya sea el documentalista alemán Marcel Ophüls en The sorrow and the pity (1969) o el también germano Edgar Reitz en la serie televisiva HeimatLa concisión narrativa y la sobriedad plástica que consigue este relato húngaro (filmado poco después de El hijo de Saúl, de László Nemes), son las distinciones estilísticas de una renovación muy saludable en el cine histórico de la Europa Central. Se exhibe en la sala 10 de la Cineteca Nacional. 12 y 18 horas.
Twitter: @CarlosBonfil1

La Muestra : 120 latidos por minuto


La Muestra

Carlos Bonfil

Fotograma de la película de Robin Campillo

Indignación y resistencia. 120 latidos por minuto (120 battements de coeur2017), tercer largometraje del realizador francés Robin Campillo (Eastern boys,2013), y coguionista de Laurent Cantet (La clase/Entre les murs, 2008), evoca, desde su título, la intensidad con que toda una generación de jóvenes activistas franceses vivieron los primeros años de la epidemia del sida en su país. Ante el desconcierto general por el misterioso padecimiento que cobraba vidas de modo exponencial y cuyo origen permanecía incierto, así como la indiferencia de las autoridades sanitarias y los laboratorios médicos que asistían pasmados a la catástrofe, un grupo de primeros pacientes (homosexuales, usuarios de drogas, hemofílicos), integrantes de la organización radical ACT-UP París, decidió presionar a los responsables de salud, de modo provocador y novedoso, para acelerar las investigaciones y encontrar las terapias accesibles y eficaces para combatir el flagelo que, por aquellos años –mediados de los 80– condenaba a los pacientes a una sobrevida promedio máxima de tres años.

Tres décadas después, todo ha cambiado. Sin estar del todo resuelta la crisis, la condena mortal se ha vuelto padecimiento crónico y los medicamentos para tratar el virus son ahora altamente eficaces. La película de Campillo evoca aquellos primeros años de devastación y desesperanza, a partir del registro de las agitadas asambleas de ACT UP, las estrategia de guerrilla urbana de los pacientes en las sedes de los laboratorios, las iglesias y los centros escolares, así como la lucha diaria contra la desinformación y el prejuicio. A esa crónica del tiempo en que una indignación encolerizada remplazaba, por completo y eficazmente, a la resignación y al fatalismo, el director añade la historia sentimental, el relato intimista, de dos protagonistas –uno de ellos infectado, el otro seronegativo– que descubren en la militancia y en la empatía con su propia comunidad homosexual afectada todo el combustible necesario para vivir, con plena dignidad, una historia de amor condenada a durar unos cuantos meses.
En la cinta de Campillo hay ecos del trabajo casi documental del Laurent Cantet de La clase y El taller, su filme más reciente. El espacio cerrado y ruidoso de las asambleas de ACT UP es el microcosmos de una lucha por la tolerancia y los derechos humanos que muy pronto ganará las calles y se impondrá en el espacio mediático. Sus conquistas sociales están hoy a la vista. La película obtuvo el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes.
Se exhibe en la sala 2 de la Cineteca Nacional a las 15:30 y 20:30 horas
Twitter: Carlos.Bonfil1

La Muestra: Dulces sueños



Carlos Bonfil

A poco más de 50 años de haber realizado su primer largometraje, Con los puños en los bolsillos (1965), una virulenta denuncia de la tiranía familiar, ¿qué queda hoy del formidable espíritu de revuelta que caracterizó entonces a Marco Bellocchio, el cineasta italiano que luego arremetería contra el oscurantismo religioso en En nombre del padre (1971) y el despotismo militar en La marcha triunfal (1976)? Posiblemente un ímpetu iconoclasta algo apaciguado. Persiste en él, sin embargo, la idea de la indignación como deber cívico y moral frente a los abusos de los poderes establecidos, también la denuncia de una sociedad crecientemente deshumanizada. Los personajes de sus cintas recientes son, a menudo, víctimas de injusticias sociales o seres neuróticos incapaces de encontrar sosiego en el mundo que les rodea.

El caso de Massimo (Valerio Mastandrea), hombre de 40 años, sucesivamente periodista de deportes y corresponsal de guerra, revela, al respecto, una patología límite. A pesar de una sólida formación profesional, todavía es incapaz, tres décadas después del suceso, de superar la pérdida de su madre. Sus episódicos ataques de depresión y pánico rayan en lo patético y lo inexplicable. En las primeras escenas, muy afortunadas, Bellocchio muestra la época feliz de la infancia de Massimo al lado de su madre y el vínculo edípico que los mantiene inseparables, muy al margen de una figura paterna insustancial, prácticamente ausente. La muerte súbita y misteriosa de esta madre deja al niño de nueve años totalmente desamparado, y el trauma de esa pérdida le complica a la postre su vida sentimental y su equilibrio anímico.
El realizador analiza, mediante saltos temporales, flash backs continuos y un apunte de thriller sicológico, la deriva del personaje hacia el aislamiento y la neurosis. Captura primero, con acierto, los momentos más emotivos de la relación filial, en los años 60, con la madre enseñando a bailar el twist a su hijo embelesado. Los ecos del Bertolucci de La luna (1979) son evidentes, aunque la magia es aquí efímera. El resto del relato, basado en la novela Fai bei sogni(2012), de Massimo Gramellini, languidece en un sicodrama por momentos excesivo e inverosímil. Es El incomprendido (1967), de Mauro Bolognini, con la poesía de aquel conmovedor duelo infantil gradualmente convertida en el lánguido y agobiante estrés postraumático de un adulto pasmado en el dolor. La experiencia del duelo filial es en el cine un asunto delicado. Basta considerar la manera en que un Nanni Moretti logra evitar, de manera muy sobria, la tentación del naufragio en la neurosis narcisista, tanto en La habitación del hijo (2001) como en Mi madre (2015), para valorar hasta qué punto Bellocchio se va alejando en Dulces sueños de la sensualidad y rigor expresivo que tal vez formaron parte de sus mejores intenciones artísticas.
Se exhibe en la sala 10 de la Cineteca Nacional a las 15 y 21 horas.
Twitter: Carlos.Bonfil1

La Muestra : Zama


La Muestra
Carlos Bonfil

Después de un silencio de 10 años, la cineasta Lucrecia Martel regresa al cine con Zama
La soledad de un exiliado castizo. La hasta hoy breve filmografía de la argentina Lucrecia Martel ha conseguido colocarla como uno de los talentos más originales del cine iberoamericano. El aspecto más notable de sus cintas es la capacidad de recrear, con escasos recursos técnicos y materiales, atmósferas muy densas, en ocasiones turbias, que reflejan a la perfección los estados anímicos de sus personajes o de una comunidad entera. En La ciénega(2001) refiere la decadencia de un orden familiar y el hastío existencial en que transcurren los días de la burguesía en una provincia del norte argentino; en La niña santa (2004), un despertar sexual sugerentemente vinculado con las prácticas religiosas, y en el thriller La mujer sin cabeza (2008), el desvarío de una mujer que padece la culpa moral por un accidente en carretera que en su mente adquiere proporciones desmesuradas.
En todas sus películas el mundo sensorial es a tal punto vívido e intenso que la propia narración de los hechos pasa siempre a un segundo plano, de ahí que para muchos espectadores sus relatos parezcan siempre herméticos, plagados de símbolos y metáforas, incluso incomprensibles, cuando en definitiva sólo remiten a una captura magistral de los ámbitos naturales en que se mueven los personajes. Resulta inútil buscar en ellos mayores interpretaciones históricas o sociológicas, reclamar un contexto social claro o el sustento sicológico para explicar una conducta. Pocos cineastas recrean, de forma tan intensamente literaria, un estado de ánimo cualquiera.
En Zama, adaptación muy libre de la novela homónima del argentino Antonio di Benedetto, la evocación histórica es a su vez sólo un pretexto para incursionar en el desasosiego espiritual de un hombre, Diego de Zama (Daniel Giménez Cacho, soberbio y contenido), funcionario de la corona española a finales del siglo XVIII, varado en Asunción, Paraguay, en espera de un traslado, primero a Buenos Aires, luego a España, que parece no llegar nunca.
Lucrecia Martel convida al espectador a padecer con él ese mismo compás de espera. Y mientras don Diego se entretiene o mata el tiempo persiguiendo a un bandido legendario y seduciendo a las indígenas de las tribus locales, las gratificaciones estéticas se multiplican para el público en la película: un clima húmedo, torrencial, exaspera los sentidos; la sensualidad de las carnes se despliega sin recato; la música más extraordinaria y anacrónica confiere un toque surrealista al relato histórico. Quedan patentes los agravios que padecen los indígenas por el colonizador, pero también, en grado aún mayor, la inmensa soledad que invade a este último, la dura melancolía de su destierro absurdo. Una vez más, Lucrecia Martel ha puesto de cabeza las convenciones del realismo y de paso también toda lectura histórica. Lo suyo es una paleta de pintor trasladada al cine y un insospechado sentido del humor que tonifica su arte fílmico al tiempo que gratifica, con creces, esa larga espera (10 años) de los cinéfilos siempre atentos a su obra.
Se exhibe en la sala 8 de la Cineteca Nacional a las 15:30 y 20:45 horas.
Twitter: Carlos.Bonfil1

La Muestra: El otro lado de la esperanza


Carlos Bonfil

A seis años de haber estrenado Le Havre: el puerto de la esperanza (2011), primer segmento de una trilogía vinculada con las relaciones entre inmigrantes y la población local en un puerto finlandés, Aki Kaurismaki ofrece ahora la segunda entrega, El otro lado de la esperanza (2017), en la que con idénticas dosis de humor seco e ironía corrosiva nos presenta la experiencia de Khaled (Sherwan Haji, formidable), un joven sirio que luego de huir de los horrores de la guerra en Alepo, atraviesa media Europa, pierde en el camino el rastro de su hermana, se enfrenta a una cadena de rechazos racistas, y llega, casi por accidente, y a bordo de un buque carguero, hasta Finlandia, donde finalmente decide solicitar asilo.
Con un toque de comedia de Chaplin y otro de un lirismo romántico próximo al cine de René Clair (À nous la liberté, 1931), el director finlandés propone el encuentro providencial de dos hombres a los que todo parece oponer: por un lado, Khaled, el paria absoluto, sin derecho a la hospitalidad nórdica, abandonado a la intemperie y las agresiones xenófobas, recluido al final en una cárcel en espera de una deportación, y por el otro, al maduro comerciante finlandés Wikström (Sakari Kuosmanen), exiliado de su propia vida conyugal por desinterés acumulado o por un hartazgo ya inocultable, deseoso de empezar una nueva vida con la apertura de un restaurante.
Los seguidores del cine de Kaurismaki reconocerán en esta nueva cinta las constantes temáticas y formales del autor: los rostros inexpresivos de los personajes frente a los embates de la adversidad, las irrupciones festivas de músicos que rompen con la grisura de una ciudad aparentemente deshumanizada, la solidaridad de los desposeídos o de los malqueridos que son una nota de esperanza en medio de la desolación, y el minimalismo formal que, paradójicamente, lo engrandece todo en el plano expresivo.
A este paisaje habitual, el director añade ahora un señalamiento más claro que nunca de la problemática que vive la llamada Europa de las dos velocidades, la que deposita en el hemiferio norte sus voluntades y apuestas de progreso, ignorando las crecientes amenazas que en el territorio meridional van incubando las desigualdades sociales.
El encuentro de Khaled y Wikström, esa reunión de dos desventuras que apunta hacia un tácito acuerdo de solidaridad y afecto, representa la esperanza que vislumbra el cineasta finlandés para salir del atolladero social europeo. No es un acierto menor que el filme presente dicha empresa con un optimismo nuevo, cargado como pocas veces antes de destellos humorísticos tan brillantes.
Pareciera ser esta cinta la otra cara de lo que propone el sueco Ruben Östlund en The square: frente al oscuro colapso de la generosidad y el compromiso humanistas, toda la gracia y frescura de un mensaje esperanzador.
La película se exhibe en la sala 8 de la Cineteca Nacional. 15:30 y 21:15 horas.
Twitter: @Carlos.Bonfil