5/14/2017

MAS LES VALE CUIDAR A AMLO.


SATIRIRICOS
- Manú Dornbierer - 
 
“MATAR A LÓPEZ OBRADOR”   es  el  título  que  el  10  de  mayo pasado   Martín  Moreno  dio  a su  artículo en  Sin Embargo  (  y  en  los  diarios  impresos  en  que  publica)  tras  haber  leído  sin  duda el  día 1º  de  mes  el  escrito “MATAR  A  AMLO”  de  San  Juana  Martínez  en  el  mismo  sitio.  Le  agrega  Moreno  a la   muy  valiosa  denuncia  de  Sanjuana  lo  que  dice  el   cretino (no  es  insulto, es  definición)   presidente  del PRI :     “El mensaje oculto en las advertencias de Ochoa Reza, es también nítido: AMLO no debe ser Presidente de México.  la canallada priista ¿Y si Peña es el enfermo?Una declaración aislada del dirigente nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, el 6 de marzo pasado en algunos programas de radio, asomó la nariz de una estrategia que, a todas luces, se antoja tan canalla como perversa: matar físicamente a Andrés Manuel López Obrador, bajo advertencias escandalosas sobre su “estado de salud” que, a decir de una andanada enderezada desde el PRI, lanzan, de manera velada pero  indiscutible,mensaje :Amlo no vivirá para ser  presidente  de  México .
“Sí: ante lo que ya parece inevitable: que AMLO gane la presidencia en junio de 2018, tras el hartazgo cuasi generalizado de millones de mexicanos debido al desastre que ha significado el gobierno de Enrique Peña Nieto – corrupción del Presidente, de algunos de sus colaboradores y de gobernadores priistas, Casa Blanca, mala economía, soberbia, Ayotzinapa, ineficacia, más pobreza, etc-, y de cara a la urgencia de dar un golpe de timón y una sacudida a la manera de gobernar, los priistas comienzan a desempolvar las tácticas malditas para deshacerse de sus enemigos: matarlos.El poder priista mata, como lo ordenó en 1962 cuando el líder opositor Rubén Jaramillo fue ejecutado en Morelos junto con toda su familia. El poder priista mata, como ocurrió con Luis Donaldo Colosio hace 23 años, en Lomas Taurinas, Tijuana.El poder priista mata, como sucedió con José Francisco Ruiz Massieu en septiembre de aquel nefasto 1994.

“Hoy, ese poder priista – con algunos nombres y hombres sobrevivientes del salinismo y otros agregados del peñismo-, amenaza con otra canallada: matar, desde ahora, a Andrés Manuel López Obrador, cuestionando su salud y, por tanto, sus posibilidades de llegar a Los Pinos en 2018.
“(López Obrador) ha subido de peso, se le nota cansado y pálido, ya no llega al final de las jornadas de trabajo. Hay que estar muy atentos a su salud…”, dijo Ochoa Reza en una entrevista radiofónica.“Se le nota cansado, rápidamente se pone de mal humor, se ve disminuido…hay que estar con mucha atención sobre su estado de salud”, repitió el dirigente priista en otra entrevista. Con diversas palabras, el mismo sentido de perversidad: que no nos extrañe si se muere antes del 2018.
Lo dicho por Ochoa Reza respecto a AMLO, es grave por tres motivos fundamentales: Primero, porque deja entrever que la salud de López Obrador no le permitirá contender, al cien por ciento, como candidato presidencial. Pero la perversidad radica, precisamente, en eso: que son solo palabras huecas, versiones infundadas salidas de la boca del líder del partido más corrupto, desprestigiado y cuestionado en el país: el PRI. ¿O acaso en el PRI tienen ya un examen médico de AMLO para asegurar que es frágil de salud? Son palabras al aire que, a pesar de su ilegitimidad, hacen ruido insano en torno a la próxima presidencial.
Segundo, porque el mensaje oculto en las advertencias de Ochoa Reza, es también nítido: AMLO no debe ser Presidente de México. El ánimo canalla en sus declaraciones – sin ningún sustento-, está implícito y carece de cualquier valor ético o moral: si no podemos por las buenas, pues será por las malas. ¿Cómo? Matando al adversario con anticipación. Como a Jaramillo. Como a Colosio. Como a Ruiz Massieu.
Tercero, porque, desde ahora, se intenta contaminar el proceso electoral del 2018 que definirá, nada menos, que al próximo Presidente de México. ¿Cómo? Ensuciándolo al tachar de “enfermo” – sin pruebas sólidas-, al puntero en las encuestas, al principal y más importante líder opositor de los últimos 16 años, y a quien tiene más posibilidades de ser el sucesor de Peña Nieto. Desvirtuar las elecciones presidenciales desde ya, inyectando una alta dosis de perversidad y maldad. La verborrea de Ochoa Reza lastima no sólo a AMLO, sino también, a quienes aún creen en que la vía para un cambio democrático está en las urnas. El mensaje de Ochoa es: no voten por un candidato enfermo.
Bien haría Ochoa Reza en solicitar, primero que nada, un examen médico público, imparcial y confiable, para Peña Nieto, ya que son populares y conocidas las imágenes del mexiquense visiblemente demacrado, con los ojos hundidos, el cuello en un pellejo colgante, la palidez frecuente y la percepción de que está enfermo (…)”.
DECÍA   SANJUANA   EL  1º  DE  MAYO
Por  su  parte  Sanjuana  Martínez  lanzó  el  tema, en  el  mismo  sitio  y  lLa  Jornada Unam ,   decíamos  el 1º de  Mayo:“La historia de este país está plagada de balas, traiciones y conspiraciones que terminan en magnicidios”.  “No lo van a dejar llegar”, “si gana Delfina, lo van a matar”, “antes lo matan que permitir que gane la presidencia”….
Estas y otras frases se escuchan últimamente en los pasillos sobre Andrés Manuel López Obrador, presidente nacional del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y sus posibilidades de llegar a Los Pinos.
No sería la primera vez que ocurre un magnicidio en México. El último no lo olvidamos. Luis Donaldo Colosio en Lomas Taurinas, Tijuana, era asesinado el miércoles 23 de marzo de 1994 a las 19:12 horas. Sus propios compañeros de partido fueron involucrados en una trama para aniquilarlo. La mafia del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y en particular del gran operador del sistema político, Carlos Salinas de Gortari, sigue estando en la memoria de este terrible asesinato que terminó con la posibilidad de cambio para México.
No es el único. Seis meses después del asesinato de Colosio, sería ejecutado José Francisco Ruiz Massieu el 28 de septiembre de 1994 saliendo de una reunión con diputados de su partido, el PRI. Como autor intelectual fue procesado Raúl Salinas de Gortari y finalmente exonerado en 2005. Ruiz Massieu, pretendía ser Presidente y obviamente tenía aspiraciones de cambio para México   (…) ”.
Tras  recordar   en  la  primera  mitad  del  siglo XX  otros  magnicidos,  Sanjuana prosigue:  “Como pueden ver, la historia de este país está plagada de balas, traiciones y conspiraciones que terminan en magnicidios. Cada vez que México intenta avanzar en el combate a la abismal desigualdad entre ricos y pobres, cada vez, que este país tiene la oportunidad de generar cambios a favor de las mayorías y contra los privilegios de unos cuántos, la tragedia aparece en forma de magnicidio. Así que no es de extrañar las recientes amenazas de muerte que ha recibido López Obrador. ¿Quién quiere ver muerto a López Obrador? ¿Quienes preferirían verlo muerto? ¿A qué grupo le interesa desaparecer de la faz de la tierra al líder político que encabeza las encuestas de preferencias para el 2018? Obviamente los mismos que asesinaron a nuestros anteriores políticos reformistas. Son los mismos. La mafia del poder político mexicano siempre ha estado detrás de los magnicidios. Representan los mismos intereses. No les convienen los cambios que terminarían con sus privilegios. Pretenden seguir acumulado riqueza en base a un sistema de explotación con salarios miserables, minisalarios de hambre, para sostener su y acrecentar sus inmensas riquezas”.
¿Cuántas veces se han unido estos partidos para aniquilar las esperanzas de cambio de los mexicanos? Han sido capaces de elegir candidatos delincuentes, sabotear las elecciones, cometer fraude, comprar millones de votos, incurrir en todo tipo de crímenes, conspirar tramas de corrupción, traicionar sus propios ideales de partido, destruir políticas sociales, mantener los minisalarios, incrementar impuestos, estimular reformas nefastas para los ciudadanos, formar parte del saqueo del erario, robar a manos llenas, traicionar…. y tantas otras cosas más, con tal de mantener el poder y la riqueza en sus bolsillos.
Andrés Manuel López Obrador no es un candidato perfecto, pero es el candidato que lidera las preferencias electorales y eso efectivamente no gusta a los que ostentan el poder en este momento. Pero amenazarlo con asesinarlo no es aceptable en una democracia. No se vale. Ningún político debe ser amedrentado en México. Nadie merece ser hostigado por su labor. Ni mucho menos amenazado (…) Pero todo indica que las elecciones del 2018 que podrían significar un verdadero cambio para el futuro del país, serán las elecciones del miedo. El estado mexicano no esta dispuesto a garantizar la seguridad para los candidatos.
En los últimos 10 años, 82 alcaldes y ex alcaldes han sido asesinados. Y en los últimos siete años, 30 candidatos fueron ejecutados. La violencia sigue manchando de sangre la democracia. Y así no se puede.”  Así que no es de extrañar las recientes amenazas de muerte que ha recibido López Obrador. ¿Quién quiere ver muerto a López Obrador? ¿Quienes preferirían verlo muerto? ¿A qué grupo le interesa desaparecer de la faz de la tierra al líder político que encabeza las encuestas de preferencias para el 2018?
Obviamente los mismos que asesinaron a nuestros anteriores políticos reformistas. Son los mismos. La mafia del poder político mexicano siempre ha estado detrás de los magnicidios. Representan los mismos intereses. No les convienen los cambios que terminarían con sus privilegios. Pretenden seguir acumulado riqueza en base a un sistema de explotación con salarios miserables, minisalarios de hambre, para sostener su y acrecentar sus inmensas riquezas ( …)”
Sobre  aviso no  hay engaño. Unámonos, lector a la  protesta de  estos colegas.  México lo  vale,  sean  cuales  sean sus  preferencias  políticas.        librosdemanu@gmail.com  

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