3/28/2015

“En el cine las mujeres también son disminuidas o subrepresentadas”


Entrevista a Antonella Tévez, Directora de "Femcine" en Chile
El desconcierto

Durante este miércoles 25 de marzo se dio inicio a Femcine, la quinta edición del Festival de Cine de Mujeres. Aquí, la reflexión de su fundadora sobre séptimo arte, mujeres y los obstáculos que éstas deben librar fuera y dentro de la pantalla grande.


Antonella Tévez es la fundadora y directora del Festival de Cine de Mujeres, que durante este miércoles 25 de marzo da inicio a una nueva edición a cinco años de su debut. En entrevista con ElDesconcierto.cl, la periodista reflexionó sobre la presencia de las mujeres en el cine y las desigualdades de género que también se hacen presente en las películas, su realización y los relatos de la pantalla grande.
¿Cómo nace la idea de crear el Festival de Cine de Mujeres, pero ante todo, cómo surge la inquietud de rescatar los puntos de vista de las mujeres en la creación audiovisual?
Esta idea surge de un grupo de mujeres que estamos relacionadas con lo audiovisual. Fue en octubre de 2010. Nos pareció que era necesario que, tal como sucede en muchos países del mundo, también existiera en Chile un festival de cine de mujeres. Esto porque, a pesar de nuestro discurso progre como país, es bastante evidente que en términos de equidad de género tenemos muchas deudas. Creemos que lo audiovisual, el cine, especialmente, coopera de manera significativa con la creación de sentido común. A veces, cuando lo que vemos en pantalla está creado e implementado desde cierto status quo, como suele suceder -menos del 15% de las películas están dirigidas por mujeres- hay un desnivel y una desinformación respecto a la diversidad de temas y de maneras de ver las cosas.
Lo que nosotras queremos hacer con el festival, y hemos estado haciendo en los últimos cinco años, es poner a disposición de un público lo más amplio posible, y de manera gratuita, películas que nos ayuden a ver las cosas desde otro punto de vista. Idealmente, a través de su experiencia cinematográfica, la intención es que estas cintas nos ayuden a comprendernos mejor como sociedad.
Menos del 32% de los personajes en cine y televisión son mujeres. ¿De qué hablan estas cifras?
Hablan de la poca representación que existe. Piensa que de ese tercio de personajes que tienen diálogos y que son mujeres, más de la mitad son la hermana de, la novia de o la mamá de alguien. Eso nos crea un problema, porque reafirma la idea de que las mujeres son ciudadanos de segunda clase, básicamente, de que están siendo relegadas al ámbito de lo privado, y tienen pocas posibilidades en el espacio público y en los liderazgos, eso es algo que el cine nos dice. Son escasas las películas, sólo el 12% de las cintas más vistas el último año fueron protagonizadas por mujeres. Es difícil inspirarnos y que las cosas cambien cuando vemos que en el cine las mujeres también son disminuidas o subrepresentadas.
¿Por qué crees que se da este fenómeno de desigualdad en la presencia de directoras en el cine? En Chile, de 41 películas estrenadas el año pasado, sólo 4 son de mujeres. ¿Por qué las mujeres están más dedicadas al guión y producción de cintas que a dirigir?
Yo creo que tiene que ver con un perverso sentido común que ha imperado y que está basado en un prejuicio. Yo hago clases en escuelas de cine y veo que hombres y mujeres entrar por igual en primer año y que quieren ser directores, pero a mitad de carrera empiezan a derivar a otras áreas como el guión o la producción. Eso tiene que ver con que efectivamente ser líder y defender tu punto de vista como mujer es más difícil, porque vivimos en un mundo donde normalmente se nos cuestiona y en donde se nos instala en el mundo privado como el área donde debemos desempeñarnos.
Creemos que desde el cine, ese tipo de prejuicios y sentido común que impera, se puede atacar. Por ejemplo, hace unos días ocurrió Lollapalooza y unos espacios webs hicieron especiales gráficos con traseros de chicas. ¿Cómo a nadie de esos medios, que son progres, dedicados a la música, hechos por gente cool, cómo a nadie se le ocurrió que era una mala idea? ¿Cómo nadie pensó que eso era una falta de respeto con las chicas? Eso te demuestra que está tan instalado que el cuerpo de la mujer es un objeto que uno puede despegar, abusar, utilizar, que no es un sujeto digno de derechos. Porque no les piden permiso, porque les da lo mismo si ellas se molestan… si está puesto ahí ese cuerpo, es para mi uso. Ese es el tipo del sentido común que nos hace daño como sociedad y que sustenta el machismo, la violencia simbólica y real.
Está demostrado que cualquier sociedad, no importa su organización, que involucra más a las mujeres en el espacio público, que reparte mejor las responsabilidades en el espacio privado, va a crecer. Estos prejuicios e inequidad nos hace daño a todos. Desde el cine, creemos que podemos evidenciar eso. Es decir, mira, hay mujeres increíbles, que están haciendo cosas increíbles, y que nos están contando historias que vale la pena compartir.
En general, se piensa y reflexiona sobre lo que hacen los medios y la televisión respecto a los roles de las mujeres. Sin embargo, el cine también juega un rol importante en la construcción del imaginario que existe sobre ellas. Hay muchas películas que muestran otra perspectiva y que muchas veces no llegan a ser consumidas por mujeres, ¿no?
Claro, ahora, ojo: otro prejuicio imperante en la industria es que las mujeres consumen cierto tipo de películas. En el fondo, decir que hay películas para minas. Los chick flicks, por ejemplo. Un dato demostrado es que las mujeres vamos más al cine que los hombres y que las comedias románticas se sostienen con un público netamente femenino. Pero una película pensada para hombres, tipo Avengers, o cualquier otra película de acción, debe tener hombres y mujeres o no se sostienen. El prejuicio dice que las historias de mujeres no interesan y lo que hemos visto es que buenas películas tienen a mujeres como protagonistas, son exitosas. Lo vemos ahora con Divergente y hace un tiempo atrás con Juegos del Hambre, que además fue escrito por una mujer.
Es evidente que hoy existe una subrrepresentación de las mujeres en el cine, ya sea dentro de las películas, como en la realización de ellas. ¿Es tan difícil, como en otras áreas, que las mujeres puedan involucrarse y hacer cine?
Tiene que ver con los prejuicios y la división de roles. Por ejemplo, un director que es papá y tiene un hijo de 2 años, puede ir a todos los festivales a los que se le ocurra, puede filmar su película y seguir con su trabajo sin mayores problemas. Una mujer que tiene una guagua de dos años va a estar relegada a funciones que le permitan seguir su proceso, por eso las mujeres son tan buenas para el montaje. Puedes estar con la guagua amamantando, por ejemplo. No tiene que ver con las habilidades, sino con los roles que como sociedad hemos asignado a uno y otro género. Si entendiéramos que la responsabilidad de los hijos es por partes iguales, habría muchas más directoras mujeres. Esto corre para todas las áreas donde nos desenvolvemos. Tiene que ver con la idea clásica de que las mujeres somos más volubles, que somos más libres, cuando si vamos a los datos, no es cierto. Pero nos quedamos con el prejuicio.
En este contexto de mayor organización y debate acerca de las mujeres y sus luchas en Chile, ¿qué películas destacarías de esta edición del Festival de Cine de Mujeres?
A mí me encantó un documental que se llama “Kismet“, que es turco y reflexiona desde allá el fenómeno de las teleseries turcas. Es un muy buen ejemplo de lo que estamos hablando, de cómo desde lo audiovisual se construyen imágenes que afectan la forma en que nos relacionamos con el mundo. Turquía es una sociedad multicultural, entonces las imágenes que están saliendo desde ahí también las ha hecho a ellas cuestionarse el rol que cumplen y que se les ha asignado como mujeres.
Hay otro documental en competencia que se llama “Retrato de un secuestro“, que sigue a tres madres mexicanas que han perdido a sus hijos a causa del narcotráfico. La película muestra a mujeres increíbles, tenaces, maravillosas en duelo y en lucha. Me parece que es muy potente de ver.
Tenemos una sección donde destacamos documentales con mujeres dedicadas a la música. Hay documentales nacionales sobre Francisca Valenzuela, Camila Moreno, hay una sección sobre Violeta Parra. Todos documentales contemporáneos que hablan de mujeres entrando en un medio donde normalmente son cuestionadas. Hay unos sobre mujeres y mariachis que se llama “¿Qué caramba es la vida?” y hay otros sobre mujeres guitarristas de flamenco. En el flamenco las mujeres siempre estuvieron, pero cuando se trasladó a las escuelas, los hombres las sacaron. Es muy interesante ver que las cosas no siempre fueron como están ordenadas actualmente y que podemos transformarlas, obviamente.

Mujeres y pobreza



DESDE LA LUNA DE VALENCIA
Por: Teresa Mollá Castells*


Entre el 9 y 20 de marzo de este año se realizó el 59 periodo de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW, por sus siglas en inglés), en la sede de Naciones Unidas en Nueva York.
 
Participaron representantes de los Estados miembro, entidades de la ONU y organizaciones civiles acreditadas ante el ECOSOC de todas las regiones del mundo.
 
En esta reunión al más alto nivel mundial también se conmemoró el 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, y los 20 años de la IV Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, o lo que es lo mismo, se revisó la agenda que la Plataforma de Acción de Beijing definió en 1994.
 
Hemos de recordar que la Plataforma de Acción formuló amplios compromisos en 12 esferas de especial preocupación, entre las que se encontraba “La mujer y la pobreza”.
 
En septiembre de 2000 los dirigentes del mundo se reunieron en Nueva York, para aprobar la Declaración del Milenio, comprometiendo a sus países con una nueva alianza global para reducir los niveles de extrema pobreza y establecer una serie de objetivos, conocidos como los Objetivos de Desarrollo del Milenio, y cuyo vencimiento del plazo está fijado para este 2015.
 
A priori, en este año en el que estamos, la pobreza en general y la pobreza de las mujeres en particular deberían haberse reducido en 50 por ciento como mínimo, a la vista de lo definido por la ONU, a través de sus diferentes organismos. Aunque se ha avanzado mucho, esos objetivos están lejos de ser alcanzados.
 
Si tenemos en cuenta que la pobreza no es sólo un indicador económico, podremos entender por qué es tan difícil de erradicar, sobre todo en las mujeres.
 
La pobreza está cuando el derecho a la educación es arrebatado a las niñas porque han de contribuir al sostenimiento de la familia de diversas maneras: caminar kilómetros para traer agua, ser vendidas para obtener recursos económicos, casadas o explotadas sexualmente con los mismos objetivos, verse abocadas al trabajo infantil, al tiempo que han de asumir tareas domésticas y cuidados de hermanos menores de edad, y así un largo etcétera.
 
Me niego a entrar en datos porque son demasiado dolorosos, pero estas son algunas realidades y otras muchas existen y abocan a niñas y mujeres a actividades de todo tipo, para obtener misérrimas condiciones de vida para sus hijas e hijos y para ellas mismas.
 
Y encima, los grandes poderosos del mundo decidieron crear una crisis mundial para continuar enriqueciéndose más y reforzar el capitalismo más feroz. Y ya sabemos que patriarcado y capitalismo van de la mano, con lo cual la situación de las mujeres ha empeorado más si cabe.
 
La destrucción del empleo es, en sí misma, una fuente de pobreza, pero no la única. El radicalismo religioso de todos los credos que, como sabemos ha aumentado considerablemente en los últimos años, ha colocado a las mujeres en una posición de vulnerabilidad máxima al considerarlas seres inferiores y por tanto, carentes de los más elementales Derechos Humanos.
 
La violencia de género estructural que en sí misma constituye la pobreza de niñas y mujeres no está siendo abordada como tal. Y esta violencia de género que promueve la pobreza y la exclusión social es inducida por quienes pretenden reforzar su papel en el mundo, y redoblan sus esfuerzos para su propio enriquecimiento.
 
Da igual si utilizan armas o si toman decisiones de carácter político o económico. El objetivo es el mismo: enriquecerse y doblegar a más de la mitad de la población, para convertirla en meros objetos para la reproducción y el cuidado de la especie.
 
Los documentos que se elaboran por parte de gobiernos, instituciones y organizaciones civiles exploran realidades, trazan soluciones, buscan estrategias y marcan rutas, para obtener unos objetivos mundiales que erradiquen solidariamente la pobreza.
 
Pero en demasiadas ocasiones quedan en papel mojado y esos objetivos definidos quedan aparcados por nuevas necesidades más inmediatas, aunque no más urgentes.
 
Leí algún documento de la ONU sobre el tema. Obviamente refuerza los (pocos) logros obtenidos y se emplaza a continuar trabajando solidariamente, para erradicar este vergonzante tema transversalmente mundial.
 
Pero mientras no se refuerce la igualdad real entre mujeres y hombres, mientras no se destinen recursos para combatir al patriarcado, mientras no se desmonte el androcentrismo en todas sus vertientes (económica, religiosa, política, financiera…) y desde la escuela más tierna se impartan valores de igualdad real, veo muy complicado que se pueda erradicar la pobreza de mujeres y niñas.
 
Y en este caso soy pesimista porque la pobreza femenina es una consecuencia directa del patriarcado. Y mientras éste no desaparezca, se pueden y deben seguir tomando medidas para erradicarla, pero todas ellas deben ir acompañadas de la lucha por la erradicación de las desigualdades culturalmente impuestas, y que en demasiados casos marcan el destino de niñas y mujeres como carne de cañón del propio patriarcado.
 
Mientras siga el tráfico de mujeres con fines de explotación sexual, mientras una sola niña sea prostituida por un cliente poderoso, mientras se sigan practicando mutilaciones sexuales, mientras haya una cultura naturalizada de la inferioridad de las niñas en tantos lugares del mundo donde son tratadas sin derechos, no podremos hablar de erradicación de la pobreza.
 
Habrá indicadores de todo tipo para medir la situación de mujeres y niñas. Seguramente se seguirán diseñando políticas transversales para acabar con esta situación y habrán miles de personas trabajando para su erradicación y es necesario que así sea.
 
Pero desde mi punto de vista, mientras no se erradique el patriarcado y sus diferentes manifestaciones culturales y de todo tipo, las mujeres y las niñas del mundo seguimos condenadas a ser los rostros de la pobreza.
 
Y las fauces de este monstruo llamado patriarcado son muy poderosas como para marcarnos objetivos a 10 o 15 años para conseguir su desaparición.
 
Pese a ello no podemos cejar en el empeño de formarnos y de denunciar este tipo de violencia desde cualquier espacio. Y sobre todo, no podemos olvidarnos de las mujeres, de las hermanas sin voz. Aquellas secuestradas a quienes han condenado a ser poco más que animales y a vivir una vida de privaciones y carentes de los más elementales Derechos Humanos.
 
Y sí, estoy pensando en las niñas secuestradas por los asesinos de Boko Haram o en las mujeres que caen en manos de Isis o de los talibanes. No podemos olvidarnos de ellas y hemos de continuar en la denuncia continua de su situación, siendo sus voces cada vez que podamos.
 
Trabajo por delante tenemos y mucho, pero no lo enfoquemos únicamente a los aspectos económicos. Tratemos de forma integral y radical el origen de la pobreza en su conjunto, pero haciendo especial hincapié en la de las mujeres y niñas, y en su origen patriarcal. Mientras el enfoque no sea desmontar el patriarcado que nos empobrece, el resto quizás sean parches.
 
 
*Corresponsal en España. Periodista de Ontiyent.
  CIMACFoto: Yunuhen Rangel Medina/Red Nacional de Periodistas

Cimacnoticias España

Machismo institucional




Infografìa de AGAPE

Mujeres y Política
Machismo institucional

Soledad JARQUÍN EDGAR
El comercio sexual a pesar de lo que representa para la vida de miles de familias en el país, a quienes han arrebatado a sus hijas, madres, hermanas o amigas, vive naturalizado en la sociedad que dice que se preocupa pero tolera la explotación sexual de mujeres, adolescentes y niñas, un tanto por la costumbre y otro poco porque la situación de violencia generalizada en el país no deja mucho espacio a la reflexión de la explotación sexual como resultado de “la costumbre” o la cultura.

Sobre la existencia de la explotación sexual de mujeres, disfrazado de trabajo hay muchas historias, la gran mayoría alejadas de la realidad: “a las mujeres les gusta por eso lo hacen, dicen algunas voces en el reduccionismo y justificación de la misoginia y el machismo.

Pero hay razones y estudios que llevan a poner otra mirada, una más amplia y menos prejuiciosa, se trata de un problema de delincuencia donde son obligadas, una es la desaparición forzada, fenómeno cada vez más común, y otro que tiene que ver con las condiciones socioeconómicas que llevan a las mujeres a ser presas de delincuentes que las explotan y las someten en la “esclavitud del siglo XXI” pero que bien podría ser la esclavitud de todos los tiempos.

Ambas son igualmente indignantes y ambas tienen que ver, insisto, con la delincuencia, una compuesta por capos y la otra institucionalizada integrada por toda clase de gobernantes y corporaciones policiacas, entre otros.

Hay una organización que busca crear conciencia sobre la trata de personas y la violencia de género denominada AGAPE, mediante infografías señala que en los últimos 25 años, 27 millones de personas, incluidos niños y niñas han sido víctimas de trata, dato de la OEA. En 46 mil casos las personas han sido identificadas como víctimas. Han recibido castigo 4 mil 756 personas. Este crimen, dice la organización se presenta en 118 países pero afecta personas, 80% mujeres, de 136 nacionalidades.

La trata de personas representa el tercer delito más lucrativo después del tráfico de armas y narcotráfico y mueve unos 32 mil millones de dólares como producto de la explotación sexual de mujeres, niñas y niños, por cierto, con preferencias sexuales diversas.

Las cifras pueden mover conciencias, nos hacen pensar, nos deben llevar a crear una cultura de denuncia, pero sobre todo y ese es el meollo del asunto lo que quiere la sociedad es ver respuestas de las autoridades.

No se trata de tener un conocimiento amplio de cuántos antros hay en cada pueblo, autorizados desde luego por las autoridades municipales, es decir con permiso del Cabildo o sin él, sino de investigar la procedencia de las mujeres, su condición de víctimas, pero sobre todo entender que ahí dentro se está cometiendo un delito producto del machismo, la misoginia y el patriarcado.

Delitos casi invisibles plagados de irregularidades por parte de quienes dicen procurar justicia, de ahí que el fenómeno de la prostitución, la “renta de edecanes”, las bailarinas exóticas y otros “servicios” basados en el cuerpo de las mujeres permanezca como si tras las puertas, esas mujeres no pertenecieran a la humanidad.

No es simple, hay un mar profundo en la trata y prostitución que nada tienen que ver con los deseos de cada mujer, adolescente o niña llevada a complacer a los machos proxenetas, quienes se olvidan que al comprar sexo hace parte de la cadena de ilícitos, son pues delincuentes al menos socialmente.

En otras de las infografías, AGAPE revela que las entidades con mayor incidencia de denuncias o nuevos puntos de explotación y entrenamiento son por orden de “importancia” el D.F. (19.6%), Tlaxcala (12.9%), Puebla (12.6%), Estado de México con (5.8%), Chiapas (5.4%), Chihuahua (4.5%), Oaxaca (4.1%) y Guanajuato (1.6%). Si lo vemos desde el aspecto de quienes gobiernan llegaríamos a la conclusión que ni los más demócratas, ni los gobiernos de coalición, tampoco los priistas, panistas o perredistas garantizan la libertad de las mujeres en México.

Otros datos de esta organización es que al menos un 10 por ciento de mujeres son enviadas al extranjero; Oaxaca, Puebla, Guanajuato y el D.F.,  además de entidades con mayor número de casos denunciados por trata de personas, son centros de entrenamiento y sólo poco más del 8 por ciento de denuncias (que está por demás decir son muy pocas) llegan a ser consignados los responsables del delito.

Pero lo grave de este problema, insisto, es la forma en que autoridades de todos los niveles no ven el problema ni les importa, es como si no existiera. Acción a la que como sociedad también nos unimos cuando no actuamos, cuando no advertimos el grave riesgo que representa la desaparición de personas con fines de explotación sexual o, como hacen los hombres, reitero, comprando sexo.

Hace unos días, encontré una tarjeta sobre el parabrisas de un automóvil y me llamó la atención por la imagen que presentaba, una mujer rubia, esbelta y con poca ropa. “Hacemos de la noche un arte”, se lee en la pequeña tarjeta de presentación que incluye toda clase de ofertas como al promoción dos por uno durante el mes de marzo y anuncia que los taxistas recibirán un pago de 50 pesos por mesa. Una complicidad más, no dejan cabo suelto. El antro, ubicado en San Francisco Tutla también oferta, en letras más grandes a “Las mejores edecanes y precios garantizados”.

¿Qué hace que las autoridades toleren y permitan estos antros de explotación sexual de mujeres, dónde además se cometen otros ilícitos como la venta de drogas? Sin duda, les representa un negocio millonario para los machos misóginos que gobiernan y permiten, para las corporaciones de investigación policiaca que saben de los ilícitos que ahí se cometen y para los jueces que perdonan y no condenan, y qué decir de los legisladores que nadan de a muertito subiendo cada semana a la tribuna para demandar, exigir, pero no para legislar y que sabemos gustan de hacer pachangas con “edecanes”, como lo hacen algunos diputados locales y federales que se sienten todopoderosos.

La denuncia contra Cuauhtémoc Gutiérrez dirigente ex priista en el D.F., nos revela una de las muchas formas de prostitución y explotación de mujeres con fines sexuales que se existen en México, tal y como lo menciona la tarjeta que usted seguramente ya encontró en el parabrisas de automóvil, donde Opss! Oferta mujeres  como si fueran cosas, objetos. ¿Qué significado le damos a eso? Si los gobiernos lo permiten, la sociedad no debe admitirlo. Y ahí es donde el feminismo ha puesto muchos de sus esfuerzos y algo se movió pero aún falta, necesariamente que falta por aquellas muchas mujeres de todas las edades que no volvieron a casa, que no llegaron a la escuela, que desaparecieron al solicitar trabajo, que fueron atrapadas en las redes sociales…

¿Hasta dónde llega la tolerancia de los responsables de todos los niveles de gobierno? Omisión es corrupción y los hace cómplices, como a quienes compran sexo. ¿Hasta dónde llega nuestra capacidad como sociedad para seguir ignorando un problema social con el que vivimos las 24 horas? La explotación sexual existe y le ha robado la sonrisa a miles de familias en México. Muchas de esas jóvenes han terminado descuartizadas para no ser reconocidas en basureros o “atropelladas” en caminos solitarios. La indignación es la actitud que no debemos perder, aunque la gran mayoría de quienes gobiernan México pretendan que nuestra indignación se convierta en cansancio y olvido. Pero seguiremos totalmente indignadas ante esta y todas las violencias, al final somos la misma sociedad y creo pretendemos los mismos sueños de libertad e igualdad.

Otro tipo de explotación

En el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca algo no anda bien. El hecho de dejar sin pago de seis quincenas a las y los trabajadores de la Unidad de Proyectos Estratégicos, a quienes los traen con la promesa del “ya merito”.

En esas irregulares conductas siempre hay personas afectadas. El IEEPO dice que el programa es federal y que fue el gobierno federal el que no pagó, el gobierno federal ya envió el dinero y ahora quien no lo suelta es la Secretaría de Hacienda. Mientras son peras o son manzanas las personas afectadas la mayoría jefes y jefas de familia enfrentan una crisis severa, que parece no importar mucho ni al titular del IEEPO, Moisés Robles Cruz, ni al gobernador Gabino Cué Monteagudo, quien parece no se entera.

Lo peor advierten los trabajadores y trabajadoras podría pasar en próximas fechas. Porque mientras ellos y ellas esperan que sí les paguen estas seis quincenas devengadas y que no les bajen el sueldo, ha corrido el rumor de que podría ocurrir todo lo contrario, incluso algunos despidos. Rumor que por cierto se propagó desde las oficinas de Robles Cruz, quien como su jefe no ve lo duro sino lo tupido del asunto de la (des)educación pública en Oaxaca.

Esta situación es una muestra de que en esta entidad las cosas van de mal en peor, tanto como en el gobierno federal donde el titular de la Secretaría de Educación Pública, Emilio Chauyffet, en esa acostumbrada “virtud” de ver la paja en ojo ajeno y no la viga en el propio, acaba de darse cuenta que lo que sí hay es una falta total de mando en la silla del gobernador Cué. Algo de lo que por cierto ya se hablaba a gritos en esta entidad.

Margarita Maza Parada

Al lado de Benito Juárez caminó y no en silencio una mujer inteligente: Margarita Maza Parada. Más allá de la imagen de mujer abnegada, que sufrió en carne propia los avatares por ser la compañera de un gobernante que enfrentó a poderosos enemigos y que los venció, sin dinero suficiente, viviendo en el destierro, Margarita Maza supo guiar y contribuyó a tomar las decisiones del gobernante.

Cierto es que en esos tiempos, como sucede ahora pero en otra dimensión y en circunstancias diferentes, las mujeres no podían intervenir públicamente en los asuntos de Estado, pero cerradas las puertas, en privado o en pequeñas reuniones, ellas sí tenían injerencia en sus compañeros de vida y ese es el caso de Margarita Maza, como antes y después lo hicieron otras heroínas nacionales que siguen borradas de la historia.

“Margarita Maza fue una mujer liberal, inteligente y de gran carácter, capaz de dispensar consejos políticos, que apoyó al Benemérito de las Américas en su lucha por la tolerancia religiosa y la creación de un Estado laico en México. Los documentos epistolares revelan la relación de apoyo mutuo y respaldo entre tales personajes para hacer frente a problemas familiares durante el conflictivo periodo de la Reforma y las invasiones militares a México”, sostiene la doctora Francesca Gargallo (2009) en un texto de la agencia SeMexico (www.semexico.org.mx) y que es muy pero muy recomendable.

La recordamos ahora porque estamos en el natalicio 209 del hombre que a pesar de sus ocupaciones supo dar un lugar a su compañera, indispensable: Benito Juárez García. Y porque sin duda es momento de rendir honor a quien honor merece.

“La historiografía feminista propone que debería reconsiderarse la labor de esta mujer, entre otros factores de índoles económica e ideológica, al analizar cómo los ideales americanistas y republicanos no fueron traicionados por Washington, cuyo gobierno nunca reconoció el imperio de Maximiliano”, plantea el artículo titulado Margarita Maza de Juárez mucho más que una esposa.
@jarquinedgar

“Beijing+20” excluyó demandas de mujeres con discapacidad


No se contemplaron en resolución final firmada en Nueva York

A nivel global, las mujeres que viven con alguna discapacidad son “invisibles”, incluso dentro de los tratados y acuerdos internacionales que signan las naciones y que buscan garantizar los Derechos Humanos (DH) de la población femenina.

 
Durante el pasado 59 periodo de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW, por sus siglas en inglés), las problemáticas y necesidades que enfrentan las mujeres con discapacidad fueron evidenciadas sólo en un evento paralelo, pero quedaron lejos de ser incluidas en la resolución final o ser escuchadas en los espacios oficiales.
 
En entrevista con Cimacnoticias, Priscila Rodríguez, directora de la Iniciativa para los Derechos de las Mujeres en las Américas de Disability Rights International (DRI), dijo que durante “Beijing+20” –como se nombró al evento realizado del 9 al 20 de marzo en la ONU–, organizaciones civiles que trabajan a favor de las mujeres con discapacidad acudieron a Nueva York, para poner en las discusiones el tema de género y discapacidad.
 
Se realizó un panel alterno que reunió a organizaciones internacionales, personas de la academia y representantes de ONU- Mujeres, y se presentaron los resultados de una investigación realizada en México para documentar la violencia que enfrentan las mujeres con discapacidad.
 
“Lo que presentamos generó un alto impacto en quienes acudieron al evento, pero lamentablemente el tema de discapacidad y género continuó siendo invisible en las discusiones oficiales, lo que nos parece preocupante”, advirtió Priscila Rodríguez.
 
La activista reconoció la labor que ha realizado el Comité de Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad –órgano que en octubre de 2014 emitió recomendaciones al Estado mexicano–, pero acotó que es indispensable que el tema de discapacidad se incluya como un eje prioritario en los futuros acuerdos a favor de las mujeres.
 
“Desde la sociedad civil seguiremos trabajando en documentar y visibilizar la problemática, pues es el punto en que aún estamos pues aún no hay mucha información al respecto, confiamos en que sea un tema que sea retomado por las instancias internacionales dentro de las próximas sesiones”, concluyó.
 
INFORME SOBRE MÉXICO
 
“Abuso y negación de derechos sexuales y reproductivos a mujeres con discapacidad psicosocial en México” es un informe elaborado por DRI y el Colectivo Chuhcan (primera organización liderada por mujeres con discapacidad), en el que se señala que México ha fallado en la implementación de políticas que garanticen el acceso seguro a servicios de salud sexual y reproductiva para mujeres con discapacidad psicosocial, y en igualdad de condiciones con las demás personas.
 
Según la información obtenida, más de un 40 por ciento de las mujeres entrevistadas sufrió abusos durante una visita al ginecólogo, incluyendo violación sexual.
 
Al mismo tiempo, más del 40 por ciento de las mujeres entrevistadas fueron esterilizadas de manera coercitiva, u obligadas por miembros de su familia y por profesionales de la salud a someterse al procedimiento.
 
Por otra parte, más del 50 por ciento de las mujeres entrevistadas respondieron que sabían poco o nada sobre salud sexual y reproductiva. También se encontró que para las mujeres embarazadas con discapacidad en México, buscar atención obstétrica antes y durante el parto puede resultar una “experiencia traumática”, ya que muchas de ellas son obligadas a abortar
 
De acuerdo con lo denunciado en el documento, las mujeres con discapacidad en México se encuentran especialmente en riesgo de sufrir abusos debido a que la legislación restringe el derecho de las personas con discapacidad a la capacidad jurídica, lo que se traduce en que se le puede negar el derecho a casarse y formar una familia.



Por: Anaiz Zamora Márquez
Cimacnoticias | México, DF.- 
  

Desmontando 10 falsos mitos sobre el feminismo


SEMlac
Adital
Sobre el feminismo existen mitos y estereotipos extendidos en la sociedad que denotan las resistencias a incorporar este enfoque de justicia. Para identificarlos y poder superarlos proponemos aquí esta revisión de la especialista española Montserrat Barba Pan:

1. Defiende la superioridad de la mujer
El feminismo no busca que la mujer sea superior al hombre, sino la igualdad de derechos respecto a él y el reconocimiento de derechos propios de la mujer, como los relacionados con la maternidad. Precisamente, quiere acabar con un sistema de dominación, el patriarcado, perpetuado durante siglos, no trata de imponer uno propio.
2. Es contrario a lo femenino
El feminismo apuesta por la diversidad femenina, más allá de los estereotipos impuestos por la sociedad acerca de lo que es o no es una mujer. Pero sí ataca un modelo de feminidad predominante que se basa en convertir a la mujer en objeto y en condicionar su identidad.
Ejemplos de ello son: la obsesión por el cuerpo y la juventud, o una educación enfocada a ser "cuidadora". Algunas corrientes, como el feminismo cultural estadounidense, exaltan el "principio femenino" (que para ellas defiende valores como la ternura y orientada hacia las relaciones interpersonales), frente al masculino, asociado con la agresividad. Otras teorías abogan por la superación de los géneros y apuestan por las múltiples diversidades. (Fuente: Ana de Miguel. Los feminismos a través de la historia).
3. El feminismo es de izquierdas
El feminismo va más allá de las ideologías políticas de izquierda o derecha, de hecho, la igualdad de la mujer se ha manipulado políticamente por regímenes de distinto signo. Algunas organizaciones de izquierdas, como los sindicatos o los partidos políticos, mantienen todavía estructuras muy patriarcales y ni siquiera aplican la paridad en sus órganos de dirección.
Muchos partidos conservadores o instituciones como la Iglesia han manipulado igualmente el concepto de "feminismo" e incluso hablan de un "feminismo cristiano", que considera a la Virgen María como el referente de la plena realización de la mujer.
Si con alguna ideología puede asociarse el feminismo es con el pacifismo. Muchos de los avances que se han logrado hasta la fecha, derechos esenciales como el voto, la educación, el divorcio, las legislaciones contra violencia machista..., han sido impulsados o apoyados mayoritariamente desde partidos progresistas, pero los han conseguido mujeres de diferentes clases sociales e ideologías de forma pacífica.
4. Solo las mujeres pueden ser feministas
Desde el origen del movimiento, ha habido hombres profeministas. Y algunos intelectuales, como José Luis Sampedro, han defendido el feminismo durante toda su vida.
Sin embargo, la mayoría de corrientes feministas defienden que sea un movimiento liderado y protagonizado por mujeres, para garantizar que el debate se centre en los problemas y los puntos de vista de la mujer.
5. Muchas denuncias por violencia machista son falsas
Hay dos falsos mitos especialmente dolorosos en torno a la violencia machista. Uno de ellos es insistir en que las agresiones también se producen de mujeres contra hombres. Esta violencia, absolutamente condenable e injustificada, no llega a un 4%, mientras que el 70% de las mujeres que mueren en el mundo lo hacen en manos de sus parejas, exparejas o hombres de su círculo familiar. (Fuente: Especialista en Igualdad).
Respecto a la frase: "Muchas de las denuncias son falsas", común también en el discurso popular, en España, según recoge la Memoria de la Fiscalía General del Estado, las denuncias falsas en violencia de género supusieron el 0.024% del total de las 128.543 presentadas.
6. El feminismo no tiene sentido porque la mujer ya es igual al hombre
Basta con leer algunos informes recientes para saber que la igualdad está todavía lejos de ser alcanzada. Y que los avances logrados se han hecho gracias a los movimientos feministas, algunos de ellos ya asentados en las instituciones, como en los países nórdicos.
7. Presenta a la mujer como una víctima
El feminismo defiende el liderazgo femenino y la total independencia de las mujeres a la hora de tomar sus decisiones y emprender su propia vida. Nada más lejos del victimismo.
Pero los movimientos feministas articulan la mayoría de reivindicaciones y protestas contra la violencia machista, en la que sí hay víctimas: mujeres, niños y niñas.
Muchas de las mujeres que rechazan el feminismo y lo consideran "superado y victimista" responden al mito de la superwoman (madre perfecta, mujer hermosa, trabajadora ejemplar) que se generalizó a partir de los años ochenta, pero que actualmente ha entrado en crisis al suponer una sobrecarga de funciones y presión social sobre la mujer, sin que se compensen las funciones familiares con el hombre.
8. Las feministas no se preocupan por su imagen
Todo lo contrario. El cuerpo es uno de los principales focos del feminismo actual. Se ataca la llamada 'talla 0' o la excesiva sexualización del cuerpo femenino y se trabaja la autoestima femenina, ya desde la educación, para reforzar la seguridad de la mujer en el cuerpo, el placer y la salud. De ahí que se apoye una publicidad responsable para evitar enfermedades como la bulimia o la anorexia. Ser feminista no está reñido con cuidar la estética y la imagen sino que anima a sentirse libre para construir tus propios códigos.
9. Todas las feministas son proabortistas
El feminismo defiende la libertad de la mujer para tomar decisiones sobre sexualidad y sobre su maternidad, es decir, la libertad reproductiva. Defiende que se proteja a las mujeres embarazadas o que deseen ser madres, que se oriente bien la educación sexual y reproductiva, que se facilite el acceso a los anticonceptivos y se informe sobre los pros y contras de algunos métodos así como que no se legisle sobre decisiones que pertenecen a la mujer, como la lactancia o el aborto. En este último caso, se trata de garantizar que la decisión de interrumpir o no el embarazo se haga con total libertad, información y seguridad para la mujer.
10. La paridad perjudica a las buenas profesionales
La paridad, las cuotas del 60%-40% (ningún sexo debe superar el 60% ni estar representado menos de un 40%) no son defendidas por todas las feministas, aunque sí por una mayoría. Se trata de reequilibrar un sistema de acceso a los puestos directivos en empresas, instituciones judiciales, organismos... que históricamente ha favorecido a los hombres. Pero la paridad no discrimina a un hombre profesionalmente más válido que una mujer, ni le quita mérito a ésta. Propone favorecer que se escoja a la mujer siempre ante dos profesionales igualmente capacitados.
De ahí la importancia de trabajar la no discriminación ya desde los procesos de selección, con varias personas evaluando al candidato o candidata, y técnicas como realizar la selección del currículo sin ver el nombre, edad y nacionalidad del aspirante.

No hubo novedad

CRISTAL DE ROCA
Cecilia Lavalle*
No hay igualdad para las mujeres en ninguna parte del mundo. Dijeron. Y pensé: ¿cuál es la novedad? A los gobiernos les falta voluntad política. Y pensé: ¿cuál es la novedad? Las feministas debemos fortalecer alianzas y seguir impulsando cambios. Y pensé: ¿cuál es la novedad?

Pocas novedades hubo en la 59 sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de la ONU; ahora mejor conocida como Beiging+20 porque se hizo el balance de la Plataforma de Acción firmada en la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing, China, en 1995.

Fue un acuerdo histórico que comprometió esfuerzos para mejorar la condición social de las mujeres y su posición en los espacios de toma de decisión, desde el hogar hasta los espacios de poder público.

Transcurridos 20 años había distancia suficiente para mirar los avances y los retrocesos, para precisar los obstáculos y los retos.

Así, del 9 al 20 de marzo miles de personas, la mayoría mujeres (se calcula que 9 mil), la mayoría feministas, se reunieron en Nueva York, para participar en más de 400 foros.

Lo mismo fueron las delegadas oficiales, representando a los gobiernos de sus países, con el informe oficial de los avances, que miles de integrantes de organizaciones civiles con reportes alternos, participando en 188 eventos paralelos de la ONU.

Ahí estuvo Phumzile Mlambo-Ngcuka, directora ejecutiva de ONU-Mujeres, quien dijo: “Hemos cambiado dentro del patriarcado, pero no hemos desmontado el patriarcado; no queremos capacitar a las mujeres para que se adapten al paradigma, queremos transformarlo (…). El mundo tiene que cambiar, no las mujeres”.

Ahí estuvo Ruchira Gupta, periodista hindú ganadora de un Emmy por su documental “La venta de los inocentes”, precisando que no puede verse como una simple transacción comercial la venta de una mujer. “Cuando se normaliza la explotación de un grupo de mujeres, se normaliza la explotación de todas”, afirmó.

Ahí estuvo Hillary Clinton, política norteamericana. “Si se cierra la brecha de desigualdad entre mujeres y hombres, las naciones crecerán en 10 por ciento en sus negocios”, dijo, y llamó a empresarios y líderes políticos a fortalecer su compromiso a favor de la igualdad de género porque “es la manera inteligente de hacer las cosas”.

Ahí estuvo Lorena Cruz, presidenta de Instituto Nacional de las Mujeres, reconociendo que “no hay igualdad si no logramos erradicar la violencia contra las mujeres”.

Ahí estuvo Sara García, activista de El Salvador, afirmando que “intereses vinculados a corporaciones trasnacionales, grupos del crimen organizado, cacicazgos locales, monopolios de la comunicación y jerarquías religiosas, han provocado mayor riesgo para las activistas, quienes viven las agresiones frente a la pasividad gubernamental”.

Ahí estuvieron periodistas de 36 países integradas en la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género, urgiendo a los gobiernos, a las industrias de comunicación y periodismo, a la ONU, a emprender mecanismos adecuados para impulsar un periodismo no sexista.

Y ahí estuvo también Lydia Alpizar Durán, directora ejecutiva de la Asociación para los Derechos de las Mujeres y el Desarrollo (AWID, por sus siglas en inglés), criticando a nombre de todas las organizaciones feministas del mundo la “tibieza” de la declaración oficial sobre el balance de Beijing+20.

“Los gobiernos nos están diciendo que no están listos para hacer el compromiso que se requiere y acuerdan un texto retórico (…); los intereses económicos, ideológicos y la fuerte presencia de los fundamentalismos religiosos en las delegaciones gubernamentales, en los pasillos de la ONU, han excluido el lenguaje de los derechos”, afirmó Alpizar.

En efecto, no hubo novedad. La desigualdad sigue siendo la constante, la falta de voluntad política el alicate, los fundamentalismos parte del cimiento, y el patriarcado adecuándose a los tiempos, como siempre. 

No hubo novedad. Poderosos discursos de mujeres sabias. Como en el siglo XVIII. Posturas irreductibles si se trata de los derechos de las mujeres. Como en el XIX. Feministas de todo el mundo forjando acuerdos y alianzas. Como en el XX. Como hasta ahora.

No, no hubo novedad. Si el patriarcado está ahí, las feministas también. Si el fundamentalismo amarra cimientos, las feministas construyen libertades. Si la voluntad política es escurridiza, las feministas encuentran caminos. Si la desigualdad se construye, las feministas renuevan alianzas para construir igualdad.

No hubo novedad. Y, acaso, por ahora, ésa sea la mejor noticia.

Apreciaría sus comentarios: cecilialavalle@hotmail.com.

*Periodista y feminista en Quintana Roo, México, e integrante de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género.


CIMACFoto: Yunuhen Rangel Medina/Red Nacional de Periodistas
Cimacnoticias | México, DF.- 

Las viejas luchas de las trabajadoras agrícolas de California


The Huffington Post

A veces, la agenda de género mira poco a las realidades que están más allá del cemento y las luces de la ciudad. Otras veces, cuando las mira, termina por caer en estereotipos. Por suerte, esta corresponsal pudo charlar con un grupo de mujeres que representan a la Alianza Nacional Campesina de Estados Unidos de América al salir de la sala de conferencias de Naciones Unidas.

Solo fue necesario un tímido empujón con preguntas sobre sus reivindicaciones, y la sacudida a través de un montón de enseñanzas fue suficiente para hacer sentir a esta comunicadora que estaba desayunándose otras realidades. Están en el 59º período de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW) para reflexionar sobre el camino recorrido desde Beijing 95.

La Alianza Nacional de Campesinas tiene como objetivo unificar la lucha para promover el liderazgo de las mujeres agrícolas en un movimiento nacional capaz de aumentar su visibilidad y abogar por cambios que garanticen sus derechos humanos.

Se trata, sin más, de generar liderazgos en las mujeres rurales a través de la educación. SEMlac conversó con su presidenta, Mily Treviño Sauceda, una mujer que nació en Estados Unidos, pero "mis padres eran mexicanos", cuenta.

Mily relata que gracias a César Chavez (sic) "hubo más consciencia política". Y entonces, interrogó a esta corresponsal: "¿Lo conoces?, Si no lo conoces, tienes que ver la película".

César Estrada Chávez fue un líder activista en favor de los derechos civiles para campesinos estadounidenses, quien con Dolores Huerta organizó la Asociación Nacional de Trabajadores del Campo (NFWA, por sus siglas en inglés) y que después cambió su nombre al de Unión de Trabajadores Campesinos (UFW). Se destacó por su defensa de unas mejores condiciones laborales para los trabajadores migrantes y su lucha por los derechos de los campesinos estadounidenses sindicados.

Mily Treviño Sauceda, junto a la Alianza Nacional de Campesinas, operan en diversas áreas de EEUU. Ella vive en California, y desde allí despliega sus objetivos. Cuenta que la educación y el arte son las principales herramientas que implementan para fomentar el liderazgo de las campesinas. "Hacemos teatro, arte en general, para ayudar a la comunidad a que expresen sus problemas. Por ejemplo: la violencia doméstica. Lo hacemos en ocho regiones de California y los exhibimos en las iglesias, parques".

En diálogo con SEMlac, Mily comentó como un logro de la Alianza el poder revisar el Acta de Violencia contra la Mujer, que tiene como objetivo proporcionar nuevas formas de protección a las víctimas de violencia doméstica, incluyendo la confidencialidad del domicilio. También mencionó los cambios en las leyes de migración, para permitir a un cónyuge extranjero maltratado solicitar la green card. Porque antes de ser revisada esta disposición, "las mujeres migrantes no podían hacerlo. Muchas no podían hacerlo porque no se les permitía solicitarla en los primeros cinco años (de migrante), y la mujer debía estar casada con el abusador (porque era ciudadano o porque tenía la green card) ¿Cómo podía ser eso? Entonces, ¡peleamos!"

Actualmente, el acoso sexual lo sufren "el 90% de las mujeres agrícolas. También hay discriminación a causa de embarazos, y solo alcanzamos el 30% de los salarios de los hombres". Para la planificación familiar, "hay pocos recursos. Lo que pasa es que no son suficientes los médicos, hay largas filas para ser atendidas. Todo queda lejos de las comunidades, y no hay transporte".

Hasta acá el panorama es similar al de otros lugares, pero "en California las mujeres sabemos que aplicar químicos (en los campos) afecta el sistema reproductivo". Por eso es que junto a "otros grupos hemos creado leyes de protección. Aplican químicos cerca de las escuelas, y cuando esto pasa, se debe saber qué hacer". El modo de auxiliar a la población que soporta fumigaciones era algo desconocido para el sistema médico, por lo que eran los bomberos quienes "solían a echar agua a toda potencia con la manguera sobre aquellas personas que estaban contaminadas", relata Mily.

La Alianza de Mujeres Campesinas, junto a otros actores civiles, llegaron hasta Washington DC y fueron a la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) con sus reclamos de mejorar la protección ante los plaguicidas. Y es que en esta nación, los trabajadores rurales constituyen la columna vertebral de la economía agrícola, y muchos son regularmente expuestos a los plaguicidas. "A nivel nacional están las Normas de Protección de Trabajadores Agrícolas, para prevenir el envenenamiento, y proponen un entrenamiento a trabajadores agrícolas cada cinco años, pero hemos conseguido que la capacitación se realice cada tres años".

¿Y qué es lo que desean mirando más allá de 2015?, interrogó SEMlac: "Más apoyo. No hay suficientes programas para nosotras. Queremos más oportunidad en todas las áreas, y queremos mujeres como oficiales públicos, porque sabrían gestionar soluciones a nuestros problemas".

Este diálogo, que permitió el acercamiento a otra realidad, finalizó con el saludo de rigor. Pero antes de girar para tomar otra salida, se escuchó a Mily Treviño Sauceda: "En nuestra organización, la Alianza, también hay mujeres de otros países, muchas de Colombia y otras de Argentina, ¿sabes?". Seguro que este aviso tenía un mensaje especial para esta periodista argentina.

Este es un texto de Norma Loto para la Agencia SEMlac y fue publicado inicialmente en SENMED.

Mujeres, las más explotadas por el capitalismo


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Las mujeres palestinas son víctimas en muchos frentes

Islam Iliwa perdió su casa y su empresa de productos de limpieza en Gaza a raíz de un bombardeo israelí. Crédito: Mel Frykberg/IPS

Islam Iliwa perdió su casa y su empresa de productos de limpieza en Gaza a raíz de un bombardeo israelí. Crédito: Mel Frykberg/IPS

GAZA, 25 mar 2015 (IPS) - El asedio que Israel, con la ayuda de Egipto, impone sobre Gaza, agravó la situación de las mujeres de este territorio palestino, y el ataque militar israelí contra la franja costera en julio y agosto de 2014 no hizo más que exacerbar la situación.
Una resolución aprobada por la Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer el 20 de este mes atribuye la culpa de “la grave situación de las mujeres palestinas” a la actual ocupación del territorio palestino por parte de Israel.
El sufrimiento colectivo de las mujeres palestinas trasciende la muerte y las lesiones, con el desplazamiento forzoso y la supervivencia en refugios superpoblados con instalaciones inadecuadas, como la insuficiencia de agua potable y de alimentos, la falta de privacidad y de higiene.

La comisión de 45 miembros adoptó la resolución, que fue auspiciada por Palestina y Sudáfrica, por 27 votos a favor, dos en contra y 13 abstenciones. Estados Unidos e Israel votaron en contra, mientras que los miembros de la Unión Europea se abstuvieron.
“El sufrimiento de las mujeres se duplicó en la Franja de Gaza, en particular debido a las consecuencias de la última ofensiva de Israel, ya que están soportando condiciones de vida difíciles y complicadas”, denunció el Centro Palestino de Derechos Humanos (CPDH) en un comunicado publicado el 8 de marzo, en el Día Internacional de la Mujer.
“Durante los 50 días de la ofensiva israelí, las mujeres fueron expuestas a riesgos de muerte o lesiones a causa de un uso excesivo de la fuerza letal por Israel, así como la violación flagrante… de los principios de distinción y proporcionalidad en virtud del derecho internacional humanitario consuetudinario”, señaló el CPDH.
A causa del conflicto armado murieron 293 mujeres, 18 por ciento de las víctimas civiles, y 2.114 fueron lesionadas, muchas de ellas con discapacidades permanentes.
Sin embargo, factores culturales, religiosos y jurídicos propios también tienen que ver con que la vida sea insostenible para la población femenina de Gaza.
El mundo de Islam Iliwa, una mujer de 40 años de edad oriunda de Zeitoun, en Ciudad de Gaza, se vino abajo tras una noche de bombardeos en 2014.
La madre divorciada, con tres hijos de 10 a 16 años, perdió casi todo cuando un ataque aéreo israelí destruyó su casa y, con ella, el negocio que le había llevado años instalar.
Iliwa vivía en Dubai cuando se divorció, un paso que complica mucho la reintegración de las mujeres a la conservadora sociedad árabe.
Aunque el divorcio fue traumático, Iliwa estaba decidida a salir adelante y regresó a Gaza en 2011, con el dinero ahorrado de su trabajo en Dubai.
La ley islámica estipula que, de acuerdo con las respectivas edades de los hijos, el padre obtendría su custodia automática.
Pero Iliwa le pagó a su exmarido para que le entregara la custodia y, a la vez, ella renunció al derecho de manutención de sus hijos.
“Le dije que iba a sobrevivir sin él y que haría una buena vida para mí y para mis hijos”, relató Iliwa a IPS.
“Al volver a Gaza, invertí mis ahorros de toda la vida, por 20.000 dólares, en una pequeña empresa de venta de productos de limpieza”, explicó.
“En un buen mes antes de la guerra logré ganar unos 2.400 dólares y el negocio estaba creciendo. Sin embargo, mi casa y la pequeña fábrica que construí fueron destruidas durante el bombardeo israelí. Mi hijo Muhammad también resultó herido”, recordó Iliwa, llorando.
Ella y sus tres hijos se vieron obligados a huir a un refugio de la Organización de las Naciones Unidas, junto con cientos de miles de desesperados habitantes de Gaza.
Tras el cese del fuego, cuando pudieron salir del refugio, Iliwa y sus hijos eran indigentes y sin hogar.
Sin embargo, la valiente mujer logró alquilar una nueva casa y lentamente reconstruir su negocio con la ayuda de la organización humanitaria Oxfam, aunque ahora gana una fracción de lo que hacía antes.
El sufrimiento colectivo de las mujeres palestinas trasciende la muerte y las lesiones, con el desplazamiento forzoso y la supervivencia en refugios superpoblados con instalaciones inadecuadas, como la insuficiencia de agua potable y de alimentos, la falta de privacidad y de higiene.

El incremento de la violencia de género agravó la situación ya que las mujeres tienen pocas vías para recurrir al apoyo social o jurídico, y muchos palestinos creen que este tipo de cosas es un asunto privado entre cónyuges.
Bajo el régimen jurídico palestino, los pocos hombres que son arrestados por “crímenes de honor” reciben condenas breves y las mujeres golpeadas por sus maridos tienen que ser hospitalizadas durante al menos 10 días antes de que la policía considere intervenir.
De acuerdo con la documentación del CPDH, 16 mujeres fueron asesinadas en 2014 en diferentes contextos relacionados con la violencia de género.
Un comunicado de ONU Mujeres en Palestina señaló la “profunda preocupación” de la agencia ante los asesinatos, y destacó que el “preocupante aumento en la tasa de femicidios demostró una sensación generalizada de impunidad en los crímenes de mujeres”.
Una encuesta realizada en 2012 por la Oficina Central de Estadísticas palestina señaló que 37 por ciento de las mujeres fueron objeto de alguna forma de violencia a manos de sus maridos, siendo la tasa más alta en Gaza, con 58,1 por ciento, y la más baja en Ramalah, con 14,1 por ciento.
El Centro Palestino por la Democracia y la Resolución de Conflictos explicó que las difíciles circunstancias económicas, la pobreza y el desempleo, fueron las razones detrás del aumento de la violencia doméstica.
“Estos factores se reflejan negativamente en el estado psicológico de los hombres. Se estresan y enojan más ya que no pueden mantener a sus familias económicamente, viven en condiciones de hacinamiento y no tienen privacidad”, explicó la organización en diálogo con IPS.
“También ha habido un cambio en los roles de género, por el cual las mujeres aceptan empleos de baja remuneración que los hombres consideran por debajo de su situación como jefes de familia, o mujeres solteras o viudas que se ven obligadas a asumir el papel de sostén de la familia”, añadió.
Editado por Phil Harris / Traducido por Álvaro Queiruga

Kostantina


Página 12

Hay quienes pretenden que el respeto a la mujer consiste en decir "ellas y ellos" o bien "amigas y amigos"... El homenaje que no sólo se merecen, sino que les debemos, encuentra un ejemplo inigualable en la vida y obras de Kostantina Kuneva. Conocerla, como dice la autora de esta nota, es lo menos que podemos hacer...

Se llama Kostantina Kuneva; es búlgara, pero vive en Grecia desde hace años. En Bulgaria, antes de emigrar, trabajaba como profesora de historia. Cuando llegó a Atenas en 2001, buscando un tratamiento médico para uno de sus hijos, sólo consiguió trabajo como empleada de limpieza. Con el tiempo, Kostantina se convirtió en secretaria general del sindicato de trabajadores y trabajadoras domésticos y de la limpieza (Pekop) de Atica. Ahora es eurodiputada por Syriza, pero antes pasaron muchas cosas.

En el 2008, cuando todavía la hegemonía de los medios era aplastante, acá nos habíamos pasado todo el año entre vacas, toros Cleto, leche derramada, carpas en la plaza del Congreso, manifestaciones enormes de un lado y del otro, pantallas partidas entre “gente suelta” y “aparato” presuntamente pago. No éramos conscientes, ese año en el que el contexto mundial se nos ocultaba, de que había una crisis mayor que la argentina que se avecinaba, de que había un mundo revuelto y nauseoso que empezaba a mostrar signos de descomposición.

Todo ese año, 2008, aunque no lo hayamos leído ni hayamos reflexionado sobre eso, en Grecia la conflictividad social había ido en un vertiginoso aumento. Las medidas de austeridad daban sus primeros frutos de orfandad y de injusticia. Había protestas en las calles todos los días. Había represión. El 6 de diciembre de ese año, un policía mató a quemarropa al adolescente Alexis Grigoropoulos, de quince años. Después del asesinato estallaron en Atenas protestas multitudinarias. A los dos días, se habían extendido a todo el país. En un ensayo de Christos Memos, profesor de la University of New York –Grecia diciembre 2008: crisis, rebelión y esperanza–, se analiza ese recorte en el tiempo y se afirma que “el malestar griego fue un carnaval de los oprimidos, una lucha contra el capital y su Estado, una lucha por la humanidad y la dignidad. Y se concluye que esa lucha contuvo la semilla de lo ‘nuevo’, y creó nuevas formas de organización propia. Promovió el proyecto de autonomía social y permitió mantener un optimismo militante”. Es decir: estos acontecimientos fueron el antecedente colectivo del pujo que este año permitió la llegada al poder de Syriza.

En 2009, en ese país de diez millones de habitantes, el 21 por ciento de la población era pobre. Y sobre ese cuerpo social ya golpeado, fueron cayendo los ajustes y la austeridad. Justamente sobre ellos, los que, más austeros imposible. Con el asesinato del adolescente Alexis Grigoropoulos, un año antes, había salido a la luz un malestar social profundo y subterráneo. Se desencriptó. Hubo escenas de rabia, de impotencia y de enojo. La generación de ese adolescente, que es la que hoy tiene veintipico, adhirió a esa lucha y estuvo todo ese año en la calle.

En las protestas de 2008 participaron jóvenes desempleados, estudiantes, militantes de partidos de izquierda, trabajadores o empleados despedidos y sindicatos. Jugaron un papel especial los estudiantes. Fueron tomadas centenares de escuelas e institutos. Hubo incendios y refriegas cotidianas. Una de las que protestaba era la secretaria general del gremio de la limpieza, Kostantina Kuneva, que en ese entonces reclamaba además derechos para los trabajadores migrantes, como ella, que eran mayoría en el rubro de limpiadores. Ella ya había recibido varias amenazas, y las había atribuido a sus empleadores, la empresa Oikomet. El 22 de diciembre, se cumplieron. Cuando volvía a su casa, fue interceptada por un auto y alguien le arrojó ácido sulfúrico en la cara. Estuvo en coma varios días. Perdió la visión de un ojo. La cara le quedó llena de cicatrices. Tiene dificultad para hablar, porque le quedaron secuelas también en las cuerdas vocales. Fue sometida a más de treinta operaciones. En aquel momento, 2008, un comunicado de Amnistía Internacional afirmaba: “En la actualidad la policía está llevando a cabo una investigación criminal, aunque sus conclusiones iniciales indican que no es exhaustiva ni objetiva. Amnistía Internacional considera motivo de preocupación que la fase inicial de la investigación se centrase en información irrelevante sobre la vida privada de Kostantina, y no tuviese en cuenta su actividad sindical como posible motivo del ataque”.

Tenían razón. Al cumplirse un año del asesinato del adolescente Grigoropoulos y del ataque a Kostantina, otra mujer, Venetia Monalopoulou, trabajadora de limpieza del aeropuerto de Salónica y delegada sindical, también fue agredida con ácido. Hubo otros ataques similares ese año, uno de ellos al concluir una asamblea de mismo gremio, el Pekop. Esas agresiones que nunca terminaron de pasar al primer plano de la información de los grandes medios resumían el ataque a varias condiciones que reunían Kostantina, Venetia y las miles de trabajadoras de limpieza. Era un gremio resistido por los sindicatos tradicionales porque estaba integrado en su mayor parte –entre el 60 y el 70 por ciento– por mujeres, y encima mujeres extranjeras. Eran incorporadas por el sector privado y el público por sueldos menores a los 600 euros. No tenían derechos laborales. Procedían de Albania, Bulgaria, Rusia, Ucrania, entre otros territorios ya desechados por el centro del poder europeo.

Con el correr de los años, esas trabajadoras de limpieza siguieron dando su lucha, peleando al mismo tiempo por sus derechos en tanto trabajadoras, en tanto extranjeras y en tanto mujeres. Sumados los tres ítems, era la lucha de los débiles entre los débiles. Siguieron escarmentando. Cuatro años más tarde, en septiembre de 2013, 595 trabajadoras de limpieza del Ministerio de Finanzas fueron despedidas, un mes después de que sus sueldos fueran reducidos a más del 50 por ciento. Y desde entonces, se quedaron en la puerta del ministerio, sin parar de gritar un solo día.

Entre las primeras medidas que anunció hace un par de meses Alexis Tsipras estuvo la reincorporación de todas ellas. Pero ya antes, en 2014, al ganar parcialmente las elecciones al Parlamento Europeo, Syriza eligió a sus dos representantes con un ojo clínico histórico que define su carácter político. Envió a Bruselas a Manolis Glezos, que tiene 92 años y es veterano de guerra. Héroe, más bien. El y un compañero fueron quienes quitaron la esvástica nazi que ondeaba en la Acrópolis tras la ocupación. Y envió además a Bruselas a Kostantina Kuneva, cuyo rostro desfigurado y sus problemas para hablar nunca le impidieron, desde el ataque por el que no pagó nadie, seguir encarnando a lo más delgado del hilo, a esas criaturas sin ningún tipo de poder más que el de darse cuenta que son la mayoría, y actuar en consecuencia.

Hoy, Kostantina es la voz, aunque alterada por al ácido, de aquellos sobre los que el poder de la derecha global golpeó primero, la voz de los europeos de estirpe desahuciada, la voz de aquellos por los que fueron primero, antes de ir por todos los demás. Lo menos que podemos hacer por ella y ellos es enterarnos de su existencia.

En 20 años, situación de las mujeres “no ha mejorado mucho”


  BEIJING+20

   Incluso en algunos países sus condiciones empeoraron: ONU



Los Estados miembro de la Organización de Naciones Unidas (ONU) acordaron aumentar sus esfuerzos para avanzar en la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, y se comprometieron a incluir la perspectiva de género en la agenda de desarrollo sostenible a plantearse en septiembre próximo, cuando se evalúen los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), estipulados en el año 2000.


Los compromisos fueron acordados el pasado viernes 20 de marzo, tras dos semanas de debates, foros y reuniones entre representantes de gobierno y de la sociedad civil, como parte del 59 periodo de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW, por sus siglas en inglés).

La reunión realizada en la sede de la ONU, en Nueva York, fue nombrada Beijing+20, pues ahí se hizo un balance del progreso y retos pendientes para implementar la Declaración y Plataforma de Acción de la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer, realizada en Beijing, China, en 1995.   

Al concluir el encuentro, las naciones nuevamente se comprometieron a acelerar sus pasos para lograr la igualdad de género, por lo que definieron que se requieren nuevas herramientas para aterrizar el histórico acuerdo que define 12 áreas de interés prioritarias para los derechos de las mujeres.

Es así que se comprometieron a incluir la igualdad de género como uno de los puntos de la agenda de desarrollo post 2015, cuya adopción está prevista para septiembre próximo durante una cumbre mundial de jefes de Estado, quienes se reunirán para evaluar y rediseñar los ODM.

BALANCE NEGATIVO

De acuerdo con la síntesis del “Informe del Secretario General sobre el examen y la evaluación de 20 años de la aplicación de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, y los resultados del vigésimo tercer periodo extraordinario de sesiones de la Asamblea General” –documento elaborado por ONU-Mujeres–, a dos décadas de distancia el mundo “en términos generales, no ha mejorado mucho para las mujeres y las niñas, y, para algunas de ellas, de hecho ha empeorado mucho”.

En el documento –que resume los informes presentados por los Estados previo a la realización de Beijing+20– se afirma que en muchos países persiste la discriminación contra las mujeres en las leyes.

El aumento del nivel educativo de las mujeres y de su participación en el mercado laboral no va a la par de una mejoría en sus condiciones de empleo, ni en la igualdad salarial.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), al ritmo actual de los avances, alcanzar el objetivo de igual remuneración por trabajo de igual valor tomaría más de 75 años.

A ello se suma que demasiadas mujeres siguen privadas de acceso a un trabajo decente, no tienen igualdad en el derecho a la herencia ni a la propiedad, y son vulnerables a la pobreza. La participación desproporcionada de las mujeres en el trabajo no remunerado del cuidado de las demás personas sigue limitando su disfrute de los Derechos Humanos en diversas esferas.

En algunas regiones siguen existiendo tasas inaceptablemente altas de mortalidad materna. La presencia femenina, ya de por sí limitada, en la adopción de decisiones a todos los niveles, a menudo sufre retrocesos, y las mujeres siguen insuficientemente representadas en los niveles más altos de dirección política, según la publicación de Naciones Unidas.



CIMACFoto: Yunuhen Rangel Medina
Por: Anaiz Zamora Márquez
Cimacnoticias | México, DF.-