11/29/2013

Los periodistas pal café . . . . .



Aunos cuantos días de cumplir su primer año de existencia, el Pacto por México ha entrado en una etapa de reajustes tarifarios. Uno de los dos partícipes principales, el Partido de la Revolución Democrática (PRD), ha considerado necesario presionar aparatosamente (chantaje, llaman sus contertulios a este súbito reposicionamiento opositor de la izquierda electoral hasta ahora tan alegremente colaboradora del peñismo), al extremo de levantarse provisionalmente de la mesa de corte y confección en la que estaba por despacharse una más de las reformas estratégicas pactadas, la relacionada con lo político y, sobre todo, lo electoral.
La reinstalación de ropajes críticos, casi insurrectos, por parte del grupo que domina al sol azteca, Los chuchos, se produce al final de una exitosa temporada de arreglos que permitió a la casa productora de estos espectáculos, Los Pinos, hacerse de múltiples guiones jurídicos novedosos o renovados (en las marquesinas se les anuncia como Las reformas) que generarán múltiples ganancias a los inversionistas que han apoyado estos montajes (el principal de estos tomó posesión del teatro justamente un primero de diciembre de un año atrás, entre fuegos varios, violencia en las calles, policías y muchos otros ingredientes del clásico cine de acción priísta, bien ayudado por un coproductor capitalino especializado en asuntos policiacos).
Actores inscritos en la nómina principal, los calculadores Chuchos decidieron practicar la suerte del desdén a mitad del foro, con el argumento de que en el rediseño político-electoral no se habían considerado algunas propuestas suyas, especialmente la relacionada con la consulta a ciudadanos sobre temas como el que desean someter a las urnas en 2015 para revocar o confirmar la reforma energética que está en vías de ser aprobada en un par de semanas más. La mediatizadora recolección de firmas que hasta ahora han hecho Cuauhtémoc Cárdenas, Marcelo Ebrard, René Bejarano, los multicitados Chuchos y AMLO ya no tendría ni siquiera el esperanzado tufo de servir de algo en 2015 si es que finalmente la tal consulta ni siquiera fuese instaurada (aunque parezca ingenuo, la estrategia de la famosa consulta se instaló a partir de la amable suposición de que esa figura sería aprobada en algún momento por PRI y PAN. Es decir, esa salida no tuvo ninguna base real, ni entonces ni ahora, sino una optimista expectativa de que los eventualmente perjudicados por esa medida habrían de crearla nomás por buenos que son).
El dejar por razones técnicas las querencias pactistas tan sabidas ha sido explicado también por los Chuchos con un bumerán evidente. Según eso, les molesta profundamente que el PAN y el PRI estén negociando las reformas político-electoral y la energética en un formato excluyentemente bipartidista, aunque pretenden olvidar los brevemente insurrectos controladores de la estructura del sol azteca que ellos mismos participaron de un esquema similar a la hora de la miscelánea fiscal en la que se consideraron políticamente muy victoriosos porque acabaron siendo los únicos interlocutores del PRI-Los Pinos mientras el partido de blanco y azul se hacía a un lado entre enojos y reproches.
Con nuevo vestuario y libreto, el PRD-Chucho está en condiciones de compartir escenario con el primer actor moreno, Andrés Manuel López Obrador, quien dos días antes había hablado de estar dispuesto a hacer alianzas con el sol azteca con la única condición de que salieran del Pacto por México. Al menos de aquí al próximo domingo, cuando se realizará el acto lopezobradorista en el zócalo capitalino, los Chuchos estarán cumpliendo técnicamente con los requerimientos del tabasqueño (aunque el lunes o martes reciban la grata noticia de que triunfaron y les será concedida la bandera de entretenimiento a largo plazo denominada consulta popular, aplicable en 2015 para preguntar a los votantes si están de acuerdo o no con la reforma energética que para entonces ya estará más que instalada).
El señuelo de la unidad necesaria en momentos críticos (tan aplicable en estos momentos como en posteriores comicios en los que los diversos partidos de izquierda podrían acabar como meras corrientes al estilo actual del PRD, con planillas y entendimientos de facto para conjurar conjuntamente a la malvada derecha y al abusivo PRI) está nuevamente disponible, con amplísimas concesiones a la desmemoria, como si en anteriores ocasiones el contar con esas cúpulas perredistas chuchas hubiese fortalecido las luchas populares y no hubiera sido exactamente todo lo contrario. Pero el camino del cementerio de las batallas de la izquierda está pavimentado de buenas intenciones unitarias, de rencuentros con el puñal político en la mano mientras se producen abrazos históricos y de constantes decepciones previsibles en las que los liderazgos buenos acaban siendo traicionados por los grupos, candidatos y personajes archisabidamente malos.
Los panistas, en tanto, están plenamente listos para hacer mayoría con el PRI para sacar adelante las reformas político-electoral y energética, con Gustavo Madero como virtual secretario federal sin cartera, versión menos estridente del jefedieguismo inaugurado con el primer periodo salinista de gobierno. Pero los pleitos internos no amainan. Ayer el presidente del partido de blanco y azul consideró adecuado que se procesen judicialmente asuntos como la acusación de que su contrincante, el calderonista Ernesto Cordero, pidió moche por gestionar beneficios presupuestales a presidentes municipales. Y, en otra vertiente, el coordinador maderista de los senadores panistas, José Luis Preciado, le retiró la condición de interlocutor válido al secretario de relaciones exteriores, José Antonio Meade, y anunció objeciones para aprobar nombramientos diplomáticos (¿cuál embajada le negaron a cuál recomendado de Madero?).
Y, mientras sigue el fragor magisterial en Oaxaca, agricultores y policías federales se enfrentan en la Sagarpa, y crece la oposición al aumento de tarifa en el Metro, ¡feliz fin de semana!
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Facebook: Julio Hernández




¿Qué saben en algunas de las compañías petroleras de adentro y de afuera del país que no sabemos los mexicanos? Porque los brindis champañeros no son por el Año Nuevo, sino por el éxito de la reforma energética del presidente Peña Nieto, con su acompañamiento de panistas y verdes, y hasta del Panal. Vean las mal contenidas sonrisas de Emilio Gamboa Patrón y David Penchyna, mientras Emilio manotea supuestamente indignado porque los perredistas los quieren chantajear con la amenaza de retirarse del Pacto por México. La realidad es que tienen muy buenas cuentas que dar a Los Pinos. No impresionó mucho el desplante del PRD de abandonar las sesiones de las comisiones en las que se analiza (es un decir) el proyecto antes de llevarse al pleno. Y, además, la amenaza de salirse del Pacto por México suena más falsa que un billete de 50 centavos. ¿Por qué no antes de entrar al pacto pusieron condiciones? Una de ellas pudo haber sido que no se reformara la Constitución para entregar la renta petrolera. El chucho menor dijo que en unas horas llevarán al Congreso el millón 600 mil firmas requeridas para que se lleve a cabo una consulta nacional en la que los mexicanos expresen si están de acuerdo en que se comparta la renta. No deberían jugar así con las emociones de la gente. Saben muy bien que no prosperará. Desde los elegantes despachos donde se brinda por el éxito, mirarán seguramente con simpatía a la canina jauría que ha hecho muy bien el trabajo que le encargaron.
El PRI se fondea
El senador Javier Corral, panista de Chihuahua, dijo ayer en entrevista con Carmen Aristegui que el gobierno priísta está asegurando su permanencia por lo menos unos 20 o 30 años más. Hay un fondeo multimillonario al nuevo gobierno para que dure décadas. Por medio de la reforma fiscal y hacendaria se le ha dado (para el ejercicio de 2014) casi un billón de pesos vía nuevos impuestos y endeudamiento, además de lo que representa la reforma energética. Así andan las cosas. Llegó el PRI a imponer un rediseño de la economía y la política del país cuya finalidad es quedarse muchos años en el poder.
El arreglo en Buenos Aires
La reunión comenzó tensa, contaminada por el antecedente de una de las mayores incautaciones de activos de petróleo en la historia reciente de América Latina. Los ejecutivos de las compañías petroleras más importantes de México (Emilio Lozoya), Argentina y España se habían reunido en torno a una mesa de la larga sala de juntas con los ministros del gobierno de Argentina y España para tratar de poner fin a una larga y amarga disputa diplomática, de acuerdo con la versión de The New York Times. Repsol, compañía petrolera española cuyo control sobre la argentina YPF fue expropiada hace 19 meses, había estado exigiendo reparación de daños a través del arbitraje internacional.
Fue la entrada de un tercero, Pemex, lo que llevó la disputa a un punto crítico. El acuerdo preliminar al que llegaron –un pago de 5 mil millones de dólares en bonos del gobierno argentino a Repsol– sirvió a los intereses políticos y comerciales que tenían en común cada una de las partes y países involucrados, según dijeron los participantes.
Para Argentina, el fin a la disputa quitaría una enorme carga legal a la paraestatal YPF y a los potenciales socios interesados en desarrollar las sustanciales reservas de gas shale del país sudamericano. Para Repsol, el acuerdo significaría la compensación por la pérdida de una posesión clave. Para Pemex, un acuerdo impulsaría el valor de sus acciones en Repsol. De acuerdo con personas familiarizadas con los planes de la compañía, un acuerdo también les ayudaría a ganar acceso al futuro desarrollo de Vaca Muerta, enorme formación de recursos de gas y petróleo shale en el sur de Argentina.



Al reducir su población objetivo (PO) a sólo 7.4 millones (m), y al seleccionar únicamente 400 municipios en los que se atendería a la mitad de dicha cifra (3.7m), la Cruzada Nacional contra el Hambre (CNCH) excluyó, intencionalmente, muchos más millones de personas que los incluidos y que, según Coneval, padecen hambre, pobreza alimentaria o inseguridad alimentaria. En la entrega del 6/9/13 mostré con detalle estas cifras y analicé los argumentos de la CNCH para justificar tal reducción, argumentos que califiqué de tragicómicos porque sostienen que entre quienes padecen inseguridad alimentaria (población que algunas veces tiene que comer menos y pasar hambre), y que según el Coneval son 27.4 millones, sólo una cuarta parte (la PO de la CNCH) la padece de manera involuntaria porque padece de otras dos carencias sociales y, por tanto, de las capacidades para superar el hambre. El resto (20 m) la padecen porque quieren y, por tanto, no requieren ni merecen ayuda. En la entrega del 22/11/13 mostré, además, que la CNCH no consultó (a pesar de que estaba disponible) la ENSANUT2012 (Encuesta Nacional de Salud y Nutrición) que es la encuesta especializada en su materia, es decir la que mide el hambre en el país. (Véase gráfica que pone en duda la pertinencia de los 400 municipios seleccionados para combatir el hambre). Hoy empiezo una serie de entregas que argumentan que la responsabilidad moral por la exclusión masiva en que incurre la CNCH la comparte también el Coneval, ya que la CNCH es sólo el alumno que sigue al maestro; que la forma tragicómica en la que la CNCH define su PO es una consecuencia de lo que el Coneval instauró como método de medición multidimensional oficial de la pobreza (al que llamo MMMOP. La lectura textual del libro Metodología para la medición multidimensional de la pobreza en México, Coneval, 2010, me permitirá ir más allá de la crítica que he realizado en otras ocasiones (véanse las entregas del 11 y 18 del 12/9; y del 19 y 26 de 2/10 y 5 de 3/10). Después de cada cita hago un comentario:



Con eso de que México se moderniza a paso veloz, el Senado de la República dio su visto bueno –luego de que la Cámara de Diputados hizo lo propio– a otra reforma, la financiera, la cual hace aún más placentero el paraíso que el país le significa a la banca nacional y foránea (aunque especialmente a esta última). Sin embargo, los legisladores, siempre con el interés nacional por delante, decidieron que, en contraprestación, los mexicanos serán recompensados con más comisiones, mayores intereses y un policía para cada deudor moroso.
Originalmente, los promotores de tal reforma (Luis Videgaray, en nombre de Enrique Peña Nieto, y amigos que lo acompañan) prometieron mayor crédito, mayores facilidades, agilización de los trámites, mejores condiciones para los usuarios de las instituciones financieras, fortalecimiento de la banca de desarrollo (propiedad del Estado) y mil maravillas más. Pero, de acuerdo con los legisladores que decidieron no embellecer aún más el paraíso para los bancos, tal modernización sólo profundiza la extranjerización de la banca en lugar de regular las ganancias exageradas de las grandes instituciones bancarias, aumenta el poder de los bancos sobre el país y abre la puerta a que gobiernos de otras naciones puedan participar en sociedades de inversión (La Jornada, Andrea Becerril y Víctor Ballinas).
Para que ningún usuario se preocupe por las consecuencias de la nueva ley, el presidente de la Asociación de Bancos (en) de México (otrora director del Fobaproa, el rescatista de la banca privada con dineros públicos), Javier Arrigunaga (que hoy es el presidente de Banamex, una de las instituciones rescatadas), detalló que “las nuevas figuras previstas en la reforma financiera para agilizar la recuperación de garantías en los créditos bancarios no modifican en nada las condiciones de los préstamos actualmente vigentes.
De acuerdo con Arrigunaga, no debe haber preocupación del público por un eventual endurecimiento de las leyes para hacer efectivas las garantías dejadas en prenda por un préstamo (como la vivienda, en el caso de los hipotecarios, o el auto, en los automotrices), salvo que una persona pida un crédito pensando que no va a pagarlo. Entonces, con todo y modernización, y por si hubiera duda, no vamos a cambiar la forma de otorgar una tarjeta de crédito, un préstamo de nómina o un crédito personal. (La Jornada, Roberto González Amador).
La nueva ley financiera modificó 34 ordenamientos en la materia, e incluye la Ley de Agrupaciones Financieras; posibilita nuevos rescates de bancos y de casas de bolsa con recursos públicos, similares al que se hizo a través del Fobaproa, y define un nuevo marco jurídico para criminalizar a los deudores, que incluso podrán ser arraigados y sus bienes retenidos sin mediar juicio, sólo con la petición del dueño del banco con el que tengan algún adeudo (ídem).
En los tiempos del Fobaproa (hoy opera como IPAB, con pasivos cercanos a 912 mil millones de pesos, todos a cargo de los bolsillos de los mexicanos, por mucho que llevan pagando 18 años) el rescate bancario se intentó justificar como una medida dolorosa, pero necesaria, toda vez que con ella se reactivaría el crédito a los sectores productivos. Casi dos décadas después, tal crédito se encuentra por abajo del registrado en 1994, y la banca que opera en México se cuenta entre las que menor financiamiento otorga a la causa productiva.
De hecho, el más reciente informe del Banco de México (Evolución del financiamiento a las empresas durante el trimestre julio-septiembre de 2013) revela que a estas alturas cerca de 90 por ciento de las empresas que operan en el país obtienen financiamiento no de la banca comercial, sino de sus propios proveedores, es decir, nueve de cada diez de ellas alcanzan acuerdos medianamente satisfactorios con entidades no financieras con las que mantienen relaciones comerciales para poder seguir en funcionamiento.
Tal informe revela que los proveedores se mantienen como la principal fuente de financiamiento para las empresas del país, porque tratándose de créditos bancarios las condiciones son menos favorables, larguísimos los tiempos de resolución, muchísimos los requerimientos de garantía, las elevadas comisiones a pagar, más otros gastos asociados al crédito bancario, y los estratosféricos intereses.
Sin embargo, son exorbitantes las ganancias de la banca foránea que opera. No presta para actividades productivas, pero gana a raudales. Para algunas de esas instituciones tales utilidades representan hasta 40 por ciento de sus beneficios globales, y están muy por arriba de las obtenidas en sus naciones de origen. Y el grueso de ellas es producto de altísimos intereses y abultadas comisiones que cobran a sus usuarios por todo, casi casi por respirar. Pero de esto, la moderna nueva ley financiera no atiende ni resuelve nada.
En cambio, sin pedirles permiso, a los mexicanos les pasaron una voluminosa factura (léase Fobaproa) con la promesa de que, a cambio, contarían con una banca moderna y saneada, promotora del crecimiento económico, generadora de empleos y acicate del desarrollo nacional. ¿Qué fue e ello casi dos décadas después? De entrada, a los habitantes de este país les resta pagar cerca de 912 mil millones de pesos, y contando, por el rescate de las instituciones financieras que a los sectores productivos hoy prestan menos que en 1994. Del crecimiento, el empleo y el desarrollo, pues qué decir: todos somos víctimas de sus ausencias. Pero de esto, tampoco la nueva ley nada resuelve.
¿México merece una banca así? Bueno, los legisladores creen que sí.
Las rebanadas del pastel
El carisma y la inteligencia de uno de los barones mexicanos de la minería fascina a propios y extraños, y no deja de ganar adeptos: Germán Larrea, del Grupo México, “no tiene vergüenza… Con tanto dinero que ha ganado en el país, ¿y todavía nos está diciendo que se va a ir de México? Todo el dinero que tiene lo ha ganado de la minería y otras áreas de México, y de concesiones del mismo país” (léase del gobierno federal). Pues no tiene vergüenza” (gobernador Carlos Lozano, La Jornada Aguascalientes). Lo anterior, en reacción tardía al chantaje del citado empresario, en el sentido que dejaría de invertir en el país si el Congreso aprobaba el cobro de un nuevo derecho a la extracción minera. Y lo aprobó, pero el zar del cobre no se ha ido, lamentablemente.



La plaza ya está ocupada, en Aguascalientes no hay lugar para otro medio; con esa sentencia recibió el entonces gobernador Luis Armando Reynoso Femat la noticia de que se comenzaría a publicar una versión local de La Jornada en Aguascalientes. Lo evidente era pensar que se trataba de una amenaza muy al estilo de los westerns en que el dueño del pueblo intimidaba al recién llegado para advertir que no había lugar para nadie más.
No ligamos el aviso con el viejo oeste, sino con la presencia real del crimen organizado que durante ese sexenio se reveló en toda su intensidad. Cuando a pesar de la insinuación buscamos oficinas para instalar al grupo que daría nacimiento a La Jornada Aguascalientes no fue poca la sorpresa de hallar múltiples locales vacíos y registrar la cantidad de personas que emigraban en busca de mayor seguridad, sin embargo, nos instalamos.
Era cierto, la plaza estaba llena, pero no de lo que planteaba el entonces gobernador, lo que él no vio era que había mucha gente que quería que se contara su historia. Terminó el mediocre sexenio de Reynoso Femat y fuimos testigos de las guerras crueles entre los candidatos priístas que querían recuperar la plaza tras dos sexenios de panismo. El saldo de esas batallas hizo llegar a Carlos Lozano de la Torre al gobierno estatal y a Lorena Martínez a la administración de la capital; nos dimos cuenta que los medios compartían la visión de una plaza ocupada, las notas, las crónicas, las historias, sólo contaban las trifulcas intestinas de los políticos. Creímos, creemos, que la obligación era que alguien contara esas historias desde el otro lado, ya que la sociedad estaba esperando que alguien dijera lo que ocurría, a esa tarea nos hemos dedicado.



Si viviera, Federico Fellini se ocuparía de plasmar en una película la tragicomedia protagonizada por Silvio Berlusconi. Otro director, Dino Risi, despiadado a la hora de mostrar con humor en sus películas las flaquezas del pueblo italiano, llamaría a Alberto Sordi para que le hiciera de Il Cavaliere y mostrara el lado patético de un político que se niega a reconocer que terminaron sus días de impunidad.
Todo indica que concluyeron el pasado miércoles 27, fecha que ha entrado en los anales de la historia de Italia. Ese día, en medio de un silencio sepulcral, el presidente del Senado anunció la expulsión de Berlusconi. Como parlamentario estuvo los recientes 20 años. Desde hace tiempo había motivos suficientes para expulsarlo y ocupara en cambio un sitio en un reclusorio. Pero esta vez solamente uno prevaleció: el haber sido condenado por fraude a cuatro años de cárcel. Una ley establece que del Poder Legislativo italiano no puede hacer parte quien haya sido condenado de manera inapelable a más de dos años de prisión.



De los ex programadores del extinto festival Radar, así como de Aural (Rogelio Sosa y Daniel Goldaracena), continúa la primera edición del Bestia Festival, que inició el miércoles pasado con la exhibición de bandas mexicanas (por motivos de espacio no pudo ser recomendada antes) y cierra hoy con el brillante músico y autor neoyorquino John Zorn, al frente de uno de sus muchos ensambles, Moonchild, integrado por puro crack de la improvisación libre, el ruidismo, y en este caso, del llamado grindcore-jazz: Mike Patton, John Medeski, Trevor Dunn y Joey Baron. Este concierto cierra un año de festejos por los 60 años de Zorn, con actos en el Museo Guggenheim y en los Anthology Film Archives de Nueva York, entre otros.

 

Descalifica accionar del GDF en caso de Jorge Mario González
En lo que se refiere al caso de Jorge Mario González García, la actuación del Gobierno del Distrito Federal, desde su jefe hasta el último de sus custodios, pasando por una inefable juez, remite a las palabras del gendarme que participó en el linchamiento de Arnulfo Arroyo, aquel que en 1897 atentó contra la vida del dictador Porfirio Díaz: Creí que el reo era anarquista y podía hacerse su ejecución. Sólo así se entiende que se haya dejado pasar el crítico umbral de los 40 días para, entonces sí, intervenir –en contra de la voluntad de un preso en huelga de hambre por demás vilipendiado en los medios–, llevándoselo al hospital del Cefereso de Tepepan, en lugar de reconocer las innumerables y evidentes violaciones a sus derechos que lo mantienen en la cárcel.

¿En qué momento nuestro país se convirtió en lo que hoy es? ¿Por qué el crimen organizado ha adquirido tanto poder e influencia, factores que le han permitido convertirse en autoridad y ley en algunas regiones? ¿Por qué la violencia se incrementó de manera exponencial en los últimos años, hasta alcanzar niveles de sadismo y crueldad nunca antes vistos? ¿Por qué ésta ha logrado arrebatarnos el espacio público, alterar nuestras vidas y quitarnos a aquellos que amamos? ¿En qué momento los jóvenes decidieron ingresar a las filas del crimen organizado para vivir rápido y morir a temprana edad? ¿Por qué nuestra sociedad se degrada con tanta celeridad?

Es de celebrar que el lunes pasado la nueva administración instaló en pleno el Consejo Nacional de Población (Co­napo); llevaba 15 años sin hacerlo. Una instancia que se fundó hace casi 40 años, en 1974, para adecuar los programas de desarrollo económico y social a las necesidades que planteen el volumen, estructura, dinámica y distribución de la población; realizar programas de planeación familiar a través de los servicios educativos y de salud pública con el objeto de regular racionalmente y estabilizar el crecimiento de la población; disminuir la mortalidad; influir en la dinámica de la población a través de los sistemas educativos, de salud pública, de capacitación profesional y técnica; promover la plena integración de la mujer al proceso económico, educativo, social y cultural, y promover la plena integración de los grupos marginados al desarrollo nacional (Ley General de Población). Desde entonces el Conapo tiene a su cargo la planeación demográfica del país y se integra por un conjunto de secretarías de Estado y de instituciones gubernamentales encabezadas por el secretario de Gobernación, a fin de articular planes de los distintos sectores. Un papel que ha perdido fuerza en los últimos años y que esperamos fortalecerá el Conapo actual.

Cuando la vida social y política se enfrenta a encrucijadas de caminos, se multiplican los debates, se suceden foros, encuentros y reuniones que buscan dilucidar hacia dónde conducir los movimientos. Colombia está viviendo un periodo de este tipo, donde se abren infinidad de espacios propicios para el intercambio, la escucha y el aprendizaje.

Hace 21 años los neoliberales que gobiernan México modificaron el sistema jurídico que regula las actividades mineras, para cambiar sustancialmente las formas de apropiación de esta riqueza nacional y que en lugar de beneficiar a los mexicanos pasara a satisfacer la voracidad de las empresas transnacionales. En enero de 1992 modificaron el artículo 27 constitucional para permitir la entrada del capital privado al campo y autorizar a los ejidos la venta y arrendamiento de sus tierras. Para junio de ese mismo año aprobaron una nueva Ley Minera que entre otras cosas calificó esta actividad de utilidad pública y preferente, concentró las concesiones en una sola, con duración de 50 años prorrogables por otro término igual. Igualmente se modificó la Ley Agraria para permitir contratos de arrendamiento de tierras por más tiempo que el estipulado en el Código Civil; la Ley de Aguas Nacionales para poner este líquido, indispensable para la vida, al servicio de las mineras, y la Ley de Inversión Extranjera para equiparar las empresas mexicanas a las extranjeras con una sola declaración de éstas.

La Puebla culta rindió honor a su hijo Héctor Azar. Gramática gesticular, poesía teatral, palabras habladas y escritas, actuadas y sentidas, atrapan la vida de la provincia poblana y tlaxcalteca. Cuentos y relatos, cajas de carcajadas y retablos burlescos, desfile de maneras de ser. El morir y no morir entre lo que se vive y se dice que impide toda representación mental de alguien que se transforma en fantasma en que la descripción más grosera conviva con el pensamiento más noble, lo alto y lo bajuno se comuniquen entre rezos y fajes, curas y suripantas, iglesias y masturbaciones maniacas con fondo musical de rosarios, albures sazonados con botanas y dos equis, adobadas con caldos de camarón, picadillo de iguana, chorizo verde, mole poblano y pellizcadas de moronga asidrada, rechupete (collar en que el cuello que no se despega) rebajado con mascadas bajo las palabras y las natas de Chipilo.

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