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5/13/2023

El otro 10 de mayo

 piedepagina.mx

Isabel Briseño

El presidente López Obrador envió desde palacio nacional un “afectuoso abrazo” a las madres mexicanas, en especial a las indígenas. Pero otra vez, omitió hablar de las madres que buscan a sus desaparecidos, que este 10 de mayo, como desde hace doce años, tomaron las calles de paseo de la Reforma. Tampoco se vio a la sociedad acompañando la marcha

Texto y fotos: Isabel Briseño

CIUDAD DE MÉXICO.- La jornada fue convocada por diversos colectivos de madres y familias que buscan a sus hijos e hijas desaparecidas. Como cada año, desde 2012, el recorrido inició en el monumento a la madre, de ahí, caminaron hacia el Ángel de la Independencia. 

“10 de mayo no es de fiesta, es de lucha y de protesta”, gritaban. 

Las consignas de dolor retumbaban en Paseo de la Reforma: “¿Por qué los buscamos?, porque los amamos. ¿Dónde están, nuestros hijos dónde están?.”

En la CDMX, la crisis nacional de desaparecidos acumula cerca de 5 mil casos según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO). Foto: Isabel Briseño. 

En honor de las que ya no están

En la XII marcha de la Dignidad Nacional se honró la memoria de Teresa Magueyal, madre buscadora de la organización civil “Una promesa por cumplir». A Teresa la asesinaron en Celaya hace apenas unos días, el martes 2 de mayo.

Ante una sociedad cada vez más indiferente a las desapariciones, las madres buscadoras caminaron con gorras, sombrillas y carteles. Reclamaron que no las maten, pues ellas siguen haciendo el trabajo que debería hacer el Estado: buscar a quienes faltan.   

Teresa Magueyal es la sexta madre buscadora asesinada desde enero de 2022. Las otras son: Rosario Lilián Rodríguez Barraza y Blanca Esmeralda Gallardo, asesinadas en octubre de 2022 en Sinaloa y Puebla, respectivamente; María del Carmen Vázquez, asesinada en noviembre del mismo año en Guanajuato; Ana Luisa Garduño, asesinada en Temixco Morelos; y Gladys Aranza Ramos, asesinada en Guaymas, Sonora. 

Estamos en la rayita, a nadie le importa si nos matan. Nos quitan el miedo. No sentimos miedo de morir; pero lo que nos preocupa es pensar en quién los va a buscar si nos pasa algo, porque las que no dejamos de buscar somos las mamás”, declara Febe, de Familias Unidas por nuestros desaparecidos en Jalisco (Fundej).

Claudia San Román, busca a su hija Reyna Karina Sanromán Aguilar desaparecida el 8 de diciembre de 2012 en Tlalnepantla de Baz. Foto: Isabel Briseño

Sin respuestas, una constante del gobierno

“Queremos una respuesta, no queremos a más mamás viniendo aquí a gritar, a alzar la voz porque nuestros hijos no están presentes. Quiero decirle al presidente que no se equivoque, que si quiere saber cómo estamos viviendo el México real, que nos llame a todas las madres que estamos hoy aquí para decírselo. Él dice que todo está bien porque en su casa todo está bien. Nosotras no contamos para él, no somos sus ciudadanas. Estamos en un total desamparo, pero aún así, con lo que nos queda de vida, vamos a seguir buscando”, declaró María Herrera, la mujer que busca a sus cuatro hijos que se ha convertido en un emblema de las madres buscadoras. 

La incapacidad del Estado para garantizar la seguridad pública es la causa de que en México existan 112 mil 264 personas desaparecidas y no localizadas. Estas cifras son de la Comisión Nacional de Búsqueda.   

Las buscadoras toman las calles y llenan los espacios de memoria y dignidad. En este otro 10 de mayo, marchan con el paso cansado, pero con el corazón que exige justicia a los gobernantes. 

Las madres buscadoras toman las calles y llenan los espacios de memoria y dignidad. En este otro 10 de mayo, marchan con el paso cansado, ante la falta de respuestas del gobierno.

“Las autoridades no han hecho un trabajo real para poder enfrentar esta situación. Las personas siguen desapareciendo, y no se detiene”, dijo a Pie de Página Martha Alicia Miranda quien busca a su hijo Javier de Jesús González Miranda desaparecido en Veracruz el 28 de julio de 2020. 

En Jalisco, la situación de personas desaparecidas es tan grave que hay entre 16 y 20 colectivos en ese estado. Febe es mamá de Charly, quien desapareció el primero de mayo de 2019 y de Jonathan, desaparecido recientemente, el 29 de marzo de 2023.

Yo no sabía lo que era un levantado, ahora tengo dos. A Jonathan se lo llevaron frente a sus tres hijos al salir de la escuela, todavía traigo en la cabeza los gritos de la niña cuando llegó a decirme: Me robaron a mi papá, me lo robaron”. 

Febe es madre de Juan Carlos y Jonathan Delgado González quienes desaparecieron en 2019 y 2023 respectivamente. Foto: Isabel Briseño. 

La madre cuenta que cuando su segundo hijo desapareció, en un inicio se sentía fuerte porque ya sabía qué puertas tocar, a quién dirigirse, qué hacer. Pero eso de nada sirvió.

Ahora me siento terriblemente herida. El dolor de mi primer hijo todavía no sanaba y ahora me arrebatan a otro. Tengo miedo. No quiero salir. No quiero ver a nadie. Nadie tendría que saber por experiencia propia qué debe hacerse cuando desaparece otro hijo. Suficiente es con uno, pero la situación en algunos estados es tan grave que tenemos que enfrentarnos a este dolor una y otra vez”.

«La gente se pregunta y esa quiénes son, somos buscadoras y buscamos como amor”, es una de las consignas que gritan las familias de personas desaparecidas. Foto: Isabel Briseño

La gente se pregunta ¿y esas quiénes son?

La gente en Reforma veía a estas mujeres y familias gritando su dolor y se preguntaba con sorpresa ¿quiénes son?. Pareciera que en esta ciudad no se ha enterado que las madres que buscan a sus desaparecidos llevan doce años marchando cada 10 de mayo para reclamar lo mismo. Muchas de ellas pidieron un poquito más de empatía de la sociedad.

“Este es un grito más a la sociedad para que sepan que nosotras no tenemos nada que festejar”, decían las madres, ante el silencio de los expectadores.

“A quienes están en sus casas, creyendo que por algo nos pasó lo que nos pasó, les digo que se quiten esa idea de sus cabezas porque esta situación que estamos viviendo les puede alcanzar a cualquiera”, reclamaban. 

Pero su grito hizo muy poco eco en un gobierno y una sociedad que no quiere ver que en México hay otro 10 de mayo que se vive en soledad. El de las madres que celebran luchando, y que cargan el rostro de sus hijos e hijas ausentes. 

“Buscamos a todos porque hemos unificado el dolor y nos hemos abrazado de tal manera como fieras heridas, todas estas madres que ven aquí nos damos fuerza entre nosotras para seguir buscando”. Foto: Isabel Briseño 

Isabel Briseño

Nunca me ha gustado que las historias felices se acaben por eso las preservo con mi cámara, y las historias dolorosas las registro para buscarles una respuesta.

5/12/2020

El otro 10 de mayo: las madres de los desaparecidos


Ciudad de México. Como cada 10 de mayo desde hace 9 años, las madres de personas desaparecidas tomaron el espacio público, ahora en redes sociales, de manera virtual, ante la contingencia por el COVID-19.
El 10 de mayo, es tradicionalmente el día en que las madres y familiares de personas desaparecidas toman las calles, congregándose en el Monumento a la Madre, y caminando desde la Avenida Reforma en Ciudad de México, hasta el Ángel de la Independencia en la “Marcha por la Dignidad Nacional”, la cual se organiza de manera simultánea en otras entidades del país. “Nada que festejar” es su lema, que este año trasladaron a la esfera virtual, debido a la pandemia del COVID-19.
“El hecho de gritar nos relaja, nos tranquiliza, nos deja satisfechas de gritar nuestro dolor. El objetivo básico de mostrar el dolor en la manifestación es sensibilizar a funcionarios y al público en general. Y no falta quien se anexe”, dijo Guadalupe Aguilar, de Familias Unidas por Nuestros Desaparecidos Jalisco (FUNDEJ), en una charla reciente del festival Ambulante, con madres de personas desaparecidas.
“Me siento triste de no estar como todos los años en la Ciudad de México. Lo que puedo hacer en mi comunidad, donde tampoco se pueden hacer actividades, es ir a la iglesia y llevar flores, de pedir a San Juan Bautista de dar fuerza a nuestros hijos”, relató Cristina Bautista Salvador, madre de Benjamín Ascencio Bautista, estudiante desaparecido de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa.
Este año no habrá abrazos de sororidad entre las madres en las manifestaciones. No se escuchará el “Hijo, escucha, tu madre está en la lucha”, no se inundará la calle alrededor del Ángel de la Independencia con las imágenes de las que faltan, no se escucharán las palabras de los colectivos de búsqueda, ni de las instancias que se solidarizan.
El recordatorio doloroso de esta herida abierta de la sociedad mexicana se trasladará, como todos los eventos durante esta emergencia sanitaria, a la esfera digital. Los colectivos publicaron videos donde las madres cuentan a quién están buscando, desde cuándo, y qué caracterizaba su ser querido.
Bajo el hashtag #CorazonesEnMarcha, se le pidió al público subir a sus redes sociales una foto usando un cubrebocas o un pañuelo con la frase ¿Dónde están? Con la esperanza de que se multiplique miles de veces en las redes sociales, más que si las madres estuvieran en las calles.
Pero la pandemia agudiza la angustia de las familias. “Están desesperadas, no pueden salir a buscar, piensan que se reduce la posibilidad de encontrar a sus familiars”, narró Janett Miranda Manjarrez, del Colectivo Mujeres Desaparecidas Guanajuato, en el canal del Ambulante, recalcando los efectos en la salud mental: “Dicen que ya no aguantan, que quieren salir, les da muchas vueltas en la cabeza y les atormenta más saber si su hijo durmió, si se encuentra bien”.
Las representantes de los colectivos de varios estados afirmaron que no sabían de la existencia de algún protocolo para seguir con la búsqueda de personas durante la emergencia sanitaria. Las reuniones de la Comisión para la Verdad en el caso Ayotzinapa con las familias, se suspendieron. Y los pendientes no resueltos desde antes de la pandemia, ahí siguen.
De hecho, “desde los primeros días que existe la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), se debió haber establecido un protocolo de búsqueda, pero hasta la fecha no lo tenemos”, resaltó Marcela Flores Dionicio, colaboradora en la línea estratégica verdad, justicia y desaparición en Serapaz, en entrevista con Cimacnoticias. Antes de haberse aprobado la Ley General en Materia de Desaparición Forzada, que entró en vigor el 2 de enero de 2018, había un protocolo para las fiscalías o procuradurías.
Desde entonces, existen otras actoras más en el proceso: las comisiones de búsqueda. “En la ley, está muy general todo, ‘coordinarse, compartir información etc.’, pero el protocolo va a ayudar a que la fiscalía sepa qué le toca, y qué le toca a la comisión local y no dobletee trabajo, por ejemplo en la búsqueda de larga data, la búsqueda inmediata, en vida, en muerte, en fosas, en panteones”, explicó Flores Dionicio. Ella cree que la CNB está en el proceso de elaboración de este protocolo, pero faltaría publicarlo.
Luego, existe la crisis forense, con los Servicios Médicos Forenses saturados, y una “acumulación descomunal de cadáveres. Por lo tanto, el Sistema Nacional de Búsqueda de Personas creó, el 5 de diciembre 2019, el Mecanismo Extraordinario de Identificación Forense. Sin embargo, de acuerdo con el Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México (MovNDMX), queda pendiente asegurar que sus integrantes no sean sujetos de represalias; un presupuesto exclusivo así como la posibilidad de recibir apoyo internacional; asegurar la colaboración con fiscalías; y la participación real de las familias.
En la Ley General de Desaparición, falta mucho por hacer para que se cumpla en todos los aspectos, escribió el MovNDMX en su página en enero, y contabilizó 25 fiscalías especializadas en desaparición, 22 Comisiones Ejecutivas de Atención a Víctimas a nivel estatal, y 29 Comisiones Locales de Búsqueda. Sin embargo, aún hay 23 estados sin legislación local armonizada con la Ley General, 7 no tienen fiscalía especializada, 28 no cuentan con ley armonizada de declaración especial de ausencia y 3 siguen sin Comisión Local de Búsqueda.
Eso después de que a inicios de enero 2020, la Secretaría de Gobernación, la Subsecretaría de Derechos Humanos, y la Comisión Nacional de Búsqueda, luego de una revisión que contempló a personas hasta el momento omitidas, dieron a conocer una nueva cifra de personas desaparecidas: 61 mil 317, una cifra 50 por ciento mayor con respecto a la anterior.
Y como destacó el MovNDMX, “lamentablemente lo que no se detienen con la pandemia, son las desapariciones”.
20/SG/LGL

2/03/2020

El poder de las madres


Traducido del inglés para Rebelión por J. M.

¿Quiénes somos? ¡Madres centroamericanas!
¿A quién estamos buscando? 
¡A nuestros hijos! 
 Por qué los buscamos?
 ¡Porque los amamos!
 ¿Qué queremos?
 ¡Justicia!

Se dan la mano y forman un círculo en la pequeña iglesia de Marín, Nuevo León. La Caravana de Madres Centroamericanas de Migrantes Desaparecidos ha venido a esta ciudad del norte de México precisamente por lo que está por suceder. Es la razón de la existencia de la Caravana anual: una reunión entre madres e hijos, separados durante mucho tiempo por la migración forzada y ahora reunidos por el trabajo de este grupo.
Hace treinta y un años Lilian Alvarado de Romero vio a sus dos hijos, Dalinda de 9 años y Salvador de 7, salir de su casa. Los envió al norte para mantenerlos a salvo durante el conflicto armado en El Salvador donde la violencia ya se había cobrado la vida de varios de sus familiares. Desde ese día no los volvió a ver ni tuvo noticias suyas.
Cuando los dos ven a su madre caminando hacia el círculo Dalinda grita "¡Mamá!" Se abrazan, lloran y todos lloramos. La abuela ve a sus nietos por primera vez. El círculo roto se repara. La Caravana finalmente continúa su camino dejando a la familia unida, ansiosa por compensar las décadas de separación.
En su decimoquinto año, la Caravana de Madres Centroamericanas reunió a seis familias como la de Lilian: un hijo que dejó Honduras cuando era adolescente para encontrar un futuro mejor y perdió contacto con su madre durante más de tres décadas. Un padre indígena de Guatemala que encontró a su hija en una prisión en Reynosa, encarcelada 6 años sin sentencia por un delito que no cometió. Una madre que encuentra a su hijo en Coatzacoalcos y una hermana que conoce a su hermana perdida en Tuxtla Gutiérrez. En total la Caravana ha acumulado 315 encuentros en sus 15 años.
Este año 38 familiares de migrantes desaparecidos viajaron por 14 estados mexicanos, junto con miembros del Movimiento Migrante Mesoamericano, la prensa y seis activistas por los derechos de los migrantes de España e Italia, aliados naturales del movimiento que ahora es global. La ruta de la Caravana sigue las cambiantes rutas migratorias a través de México. Las madres se quedan en los mismos refugios que reciben a sus hijas e hijos. Siguen las huellas de los trenes que son las arterias de los flujos migratorios. Hablan con personas en plazas públicas y con miembros de la amplia red en México que se atreve a apoyar a los migrantes centroamericanos que han sido cada vez más criminalizados, perseguidos y explotados.
Algunas de las madres están buscando hijos que se fueron hace décadas, otras perdieron a sus seres queridos hace solo unos meses. Después de la ola de refugiados durante los conflictos armados y las guerras civiles, poblaciones de los países centroamericanos fueron expulsadas debido a la violencia estructural y las crisis políticas. La paz no llegó a los lugares de donde provienen y surgieron nuevas amenazas. Ninguna ley, muro o fuerzas armadas desplegadas contra ellos pueden impedir que las personas huyan de la muerte y de una vida sin futuro.
Junto a las madres también hay padres, hermanos, hermanos y descendientes. La Caravana no discrimina ni excluye, pero su nombre, La Caravana de las Madres Centroamericanas, es más que simbólico. El hecho es que la mayoría de los miembros de la familia que buscan migrantes desaparecidos y continúan buscando durante años y décadas son madres. Ante una pérdida devastadora, si les dicen que tienen que seguir con sus vidas -consejos no solicitados que a menudo se oyen- responderán que buscar a sus hijos es su vida. La ausencia de una hija o un hijo no es algo que permanezca en el pasado o que alguna vez se supere.
También hay otra razón que explica el compromiso inquebrantable de las madres: la transformación personal y social que se logra a través de la organización de base. Todas en el grupo se han convertido en elocuentes portavoces de su causa y en líderes comunitarias. Han formado colectivos en sus países (Honduras, Guatemala, El Salvador y Nicaragua) que trabajan para continuar la búsqueda y presionar a los gobiernos. Siendo mujeres, su empoderamiento es doblemente desafiante para un sistema capitalista global que dicta que los pobres, los excluidos, los diferentes y las mujeres tienen un lugar por debajo de los demás y no deberían ocupar otro.
Las madres han aprendido a hablar en público sin miedo y sin censura. Han aprendido a navegar por complejas leyes e instituciones gubernamentales diseñadas para simular acciones y obstaculizar el progreso hacia la verdad y la justicia. Redactan demandas, completan formularios, inventan consignas, hacen relaciones públicas en las plazas públicas donde se muestran las fotos de sus hijos desaparecidos. Conocen sus derechos y los exigen. En los refugios y centros comunitarios que visita la Caravana en su búsqueda, las personas que reciben a la Caravana repiten el mismo homenaje, con variaciones: "Ustedes son las defensoras de la vida frente a un sistema de muerte".
La forma más importante de empoderamiento para estas madres es desarrollar el poder de buscar y encontrar a sus hijos. Se convencieron de este poder, si no, no habrían abandonado sus hogares y comunidades para viajar a lo largo y ancho de México. Han aprendido que este es un poder colectivo, que deben organizarse para buscar de manera efectiva a sus seres queridos y para hacer frente a los poderes que están contra ellas: el poder despiadado del crimen organizado que ve a los migrantes como botín de sus guerras territoriales, el poder de los gobiernos que aplican políticas antimigrantes, que crean un mercado negro de seres humanos, que extorsionan a los migrantes, que golpean y separan a las familias en nombre de la ley. Y el poder patriarcal que ve en los cuerpos de las mujeres migrantes otra propiedad para su beneficio.
Las familias de los mexicanos desaparecidos, que pronto lanzarán su propio emprendimiento de búsqueda nacional con la Quinta Brigada Nacional para Buscar a los Desaparecidos, tienen un lema: "Al buscarlos nos encontramos". Se aplica también a la Caravana de Madres Centroamericanas. Además de las amistades que se hacen, que en la Caravana de este año fueron una fuente de amor, alegría y unidad, encuentran que otro mundo es posible. Como dice la fundadora de la Caravana y del Movimiento de Migrantes Mesoamericanos, Marta Sánchez, ese mundo es un mundo de solidaridad y comunión que restaura la creencia en el futuro, a pesar del dolor del presente, un dolor que nadie conoce tan de cerca o tan profundamente como una madre que ha perdido un hijo.
Laura Carlsen es directora del Programa de las Américas en la Ciudad de México y asesora de Just Associates (JASS).

11/21/2019

Madres de migrantes desaparecidos; 15 años de esperanza e impunidad


 
En la plaza central de la localidad, la hondureña llamó a su hijo Marco Antonio Amador Martínez, originario de Tegucigalpa, que en febrero del 2013 salió de su hogar, que ahora la niña que dejó “ya es una cipota” (jovencita) que hace unos días terminó la primaria y con la ayuda de su abuela y tíos la van a apoyar para que continúe con sus estudios de secundaria. “Te estás perdiendo verla crecer la niña que dejaste cuando vos te fuiste”.
La madre comentó que viene en representación de ocho mujeres de Honduras, que por falta de recursos no pudieron integrarse a la caravana y que también tienen a sus hijos desaparecidos en México, en su tránsito hacia los Estados Unidos, expuso que los migrantes centroamericanos que llegan a este país, “necesitan de apoyo y ayuda” de las autoridades y de la sociedad civil, porque “no vienen a conocer o pasear”, porque “si ellos salen de sus países es por necesidad”.
Lamentablemente, muchos de los migrantes que usan el territorio mexicano para llegar a los Estados Unidos, son interceptados en el camino por los criminales para usarlos para traficar drogas y en el peor de los casos, son víctimas de robo.
A siete años de la desaparición de Marco Antonio Amador Martínez, que en Tegucigalpa, trabajaba como chofer de taxi, su madre apeló a las autoridades y la sociedad civil, para que los migrantes que pasan por territorio mexicano, “en vez de verlos mal, los vean bien; mi hijo no se cómo está ahora. Pido a quien lo vea por ahí, que le diga que yo lo extraño, que yo lo amo”.
Las integrantes de la caravana ofrecieron una conferencia de prensa, en el auditorio del Centro Cultural Rosario Castellanos, donde Lucy Contreras, del Comité de Migrantes Fallecidos y Desaparecidos de El Salvador, informó que la organización que encabeza fue la primera que se fundó en su país, en el 2006 y 13 años después, cuentan con un banco genético que se ha conformado con la ayuda del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF).
Contreras, que encontró su hermano fallecido en Tapachula, dijo que las pistas que aporte la sociedad civil para conocer el paradero de alguna persona, son importantes para tratar de dar con el paradero de los desaparecidos.
Explicó que “lamentablemente”, los nicaragüenses, salvadoreños, hondureños y guatemaltecos “no tienen otra opción que México y este es el paso para ir a los Estados Unidos y por eso desde hace 15 años se realiza la caravana para buscar a los desaparecidos.
Aseguró que “es importante” que en esta búsqueda se involucren las autoridades, así como los cuerpos diplomáticos acreditados en México porque ellos tienen datos de los centroamericanos que han sido detenidos en las cárceles y “ese apoyo sólo ellos nos los pueden dar”.
Aseguró que con la ayuda del EAAF, se han realizado 950 perfiles genéticos de los desaparecidos y en los 15 años han sido identificados 343 casos a través de las pruebas de ADN y 49 migrantes han sido localizados con vida.
En esta ocasión la Caravana es acompañada por un grupo de seis observadores de Italia y España.
En la plaza central, integrantes de la sociedad civil ofrecieron una recepción a las personas que integran de la Caravana y ahí cada una de las 45 mujeres y cinco hombres, expusieron sus casos.
Los integrantes de la caravana pernoctaron en Comitán y el martes parten hacia San Cristóbal de las Casas, para luego proseguir hacia Tuxtla y de ahí a Coatzacoalcos, Veracruz.
La Caravana de Madres de Migrantes Desaparecidos, en su quinceava movilización, continúa su protesta con la esperanza de encontrar a sus familiares o bien bajo la exigencia de justicia.
 “Migrantes: no somos criminales, somos trabajadores internacionales” protestaban las Madres al entrar al puente fronterizo en Talismán, hace dos días.
El Movimiento Migrante Mesoamericano, organización que acompaña a las madres, reflexionó al decir que la caravana es una consecuencia de la crisis migratoria en el hemisferio, que nunca ha sido resuelta.
“No sólo se embarcan en su peregrinación durante una crisis migratoria en México, donde Chiapas figura prominentemente como un lugar donde los migrantes son detenidos, deportados y atrapados en el limbo sino que también las fuerzas que impulsan a los migrantes a abandonar sus hogares están profundamente arraigadas en una historia de las Américas de desapariciones y violencia de Estado” comentaron.


Tuxtla Gutiérrez, Chis.

5/13/2019

“¿Dónde estás? Te queremos abrazar”, madres en búsqueda de sus hijas e hijos


Se realiza octava Marcha por la Dignidad Nacional 


En el Monumento a la Madre de la Ciudad de México se despliega una pancarta que enmarca el deseo de muchas madres mexicanas que buscan a sus desaparecidos: “Hija, hijo ¿dónde estás? Te queremos abrazar”. La leyenda es parte de la manifestación de este 10 de mayo.
Por octava ocasión las madres con hijos e hijas desaparecidos en México organizaron la “Marcha por la Dignidad Nacional” en la capital del país. Al encuentro acudieron madres de diversas entidades: Nuevo León, Chihuahua, Estado de México, Querétaro, Guerrero. Todas tienen la misma consigna, demandan al gobierno mexicano que busque a sus hijas e hijos hasta llegar a la verdad.
A estas madres la vida se les va buscando, pasan los meses y años sin respuestas pero resisten dice María Martínez, madre de Miguel Ángel Martínez, uno de los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos en 2014 en Iguala, Guerrero. Persisten por amor, porque es legítima su denuncia, dicen.
“Hemos aguantado hasta acá porque lo único que pedimos es a nuestros hijos. Yo siento que lo que andamos pidiendo es nuestro, es nuestro ser querido. Estamos en esta lucha por amor, porque queremos encontrar a nuestros hijos”, pronunció María Martínez en el Ángel de la Independencia donde culminó su recorrido.

Pero el gobierno les dice que lo superen, se niega a investigar qué ocurre con tantas personas desaparecidas en México. María Martínez siente que dan vueltas en el mismo lugar sin encontrar respuestas, pero la frustración que siente no la detiene, por el contrario, llamó a las madres como ella a seguir caminando, en cerros, en fosas, en lugares abandonados, donde sea hasta encontrar a sus hijos.
Algunas madres llevan años asistiendo a esta marcha, otras recientemente se unen pues lo casos no dejan de ocurrir. Durante su recorrido gritan “¡Justicia!”, “¡Hijo, escucha, tu madre está en la lucha!”, “¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!”. Algunas gritan hasta que su voz se quiebra, otras madres, sosteniendo las fichas de búsqueda de sus hijos e hijas en las manos, intentan contener el llanto, pero cuando el dolor las rebasa, otras les ofrecen consuelo y se unen en largos abrazos.
Cuando llegaron al Ángel de la Independencia, una por una tomó el micrófono para exponer las negligencias en las investigaciones, la indolencia del Estado, el abandono que experimentan de sus familiares cuando deciden dedicar su vida a buscar a sus hijos, o las enfermedades que desarrollan en su camino de búsquedas.
También coinciden que las circunstancias del país son críticas, los colectivos de familias pioneros en las búsquedas de personas desaparecidas desde hace 40 años coincidieron en que la organización en estos equipos de búsqueda es necesaria ante la cantidad de personas desaparecidas y la incapacidad del gobierno de dar solución.  
CIMACFoto: Hazel Zamora Mendieta
En la marcha también se unieron solidariamente el representante en México de la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas, Jan Jarab, organizaciones como Amnistía Internacional (AI) y la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México.

CIMACFotosHazel Zamora Mendieta
Por: Hazel Zamora Mendieta
Cimacnoticias | Ciudad de México.-

Madres advierten lento avance del Sistema Nacional de Búsqueda


"Es agonizante no tener respuesta inmediata”, dicen


Este 10 de mayo, como en años anteriores, no es un día de fiesta para las madres de víctimas de feminicidio, homicidio o desaparición, quienes denuncian que todavía no existen comisiones de búsqueda de personas desaparecidas eficaces que garanticen la localización de sus familiares y el acceso a la justicia y a la reparación.
Para las madres de las y los desaparecidos, lo más importante es encontrarlos. El presidente Andrés Manuel López Obrador afirmó en varias ocasiones que la búsqueda de las y los más de 40 mil desaparecidos “es la prioridad número uno” del gobierno. Pese a eso las familiares consultadas por Cimacnoticias han observado un proceso “demasiado lento” en convertir las palabras en hechos.
El 8 de febrero, se nombró a la nueva titular de la Comisión Nacional de Búsqueda, la jurista y experta en Derechos Humanos, Karla Quintana Osuna. El 24 de marzo, se celebró la “reinstalación” del Sistema Nacional de Búsqueda. En el acto oficial la secretaria de Gobernación (Segob), Olga Sánchez Cordero, llamó a que “para el tercer trimestre del año, todos los estados cuenten con una Comisión de Búsqueda funcional y efectiva”.
El subsecretario de Derechos Humanos de la Segob, Alejandro Encinas, dio a conocer a inicios de mayo que el gobierno federal destinará 407 millones de pesos a la Comisión Nacional de Búsqueda, 207 millones para fortalecer las Comisiones locales y 200 para acompañamiento y el desarrollo de bases de datos de personas desaparecidas, de fosas clandestinas y de cuerpos encontrados.
Encinas recalcó que con corte 3 de mayo, 19 estados ya contaban con una Comisión local de Búsqueda, mientras que seis semanas atrás, sólo eran nueve. Familiares que están organizadas en el Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México (MNDM), asociación que agrupa a colectivos de diferentes estados, reconocieron la labor que se está haciendo.
Sin embargo, dudaron que las nuevas comisiones puedan empezar a operar tan pronto como se ha dicho, y dijeron que era necesario destinar los recursos más rápidamente. Grace Fernández, del Colectivo Búscame de Coahuila, narró que cuando se cerró la primera etapa para entregar proyectos, en marzo, “únicamente nueve comisiones estaban en posibilidad de pedir recursos.”
Además, no todas las comisiones ya tendrían un comisionado o una comisionada. Y luego de buscar el o la titular, faltaría buscar el personal y capacitarlo. Fernández observó que la Secretaría de Hacienda “no ayuda en los procesos” a estas instituciones nuevas que entregan solicitudes por primera vez, “no facilita en los procesos burocráticos”, lo que agregaría al rezago en la entrega de recursos.
Según las informaciones de la defensora y hermana de un desparecido, apenas en abril las y los empleados de la Comisión Nacional de Búsqueda recibieron su primer sueldo, cuando habían trabajado ya un año. “No es que Quintana no está trabajando. No hay recursos”, dijo. “Y el discurso de la austeridad no ayuda.”
Josefina de León, de la Red de Desaparecidos Tamaulipas, opinó que hay un retraso considerable ya que ya se habían acordado cosas con el antecesor de Quintana, Roberto Contreras. “No veo que sea tangible de recursos”, dijo. “Para mí, ahí la llevan. Pero muy lento. No existe una respuesta inmediata, pero es agonizante no tenerla”, opinó.
De León contó que Tamaulipas ya cuenta con una Comisión local, con el titular Jorge Macías Espinoza, pero que todavía no cuenta con recursos, “ni de la CNB, ni del Estado”, aunque se espera ya de un momento a otro que caerán los siete millones previstos para “pura búsqueda y equipamiento”.
Mientras que se está buscando y capacitando al personal de la comisión local, aseguró, los colectivos de familias seguirán buscando, junto con la Fiscalía. Agregó que a finales de abril se graduaron 14 peritos capacitados por la Fundación Antropológica de Guatemala, lo que “tiene que ir a la par de un equipamiento, pero no lo he visto.”
En el caso de Veracruz, narró Marcela Flores Dionicio, integrante de la organización Serapaz, la política de gobierno se recibe con más optimismo. Desde que el nuevo gobernador Cuitláhuac García Jiménez, tomó posesión el año pasado, se ha reunido en mesas de trabajo mensuales con familias y organizaciones. El Congreso creó una Comisión estatal de seguimiento de la legislación en materia de búsqueda.
También, se tiene una Comisión estatal que lleva el nombre de “Mecanismo de Coordinación en Materia de Búsqueda de Personas”, con un presupuesto de 25 millones de pesos en 2019, “lo cual se nos hizo poco, pero el gobernador se comprometió a aumentar los recursos el próximo año”, según Flores.
La defensora recalcó que con la presión de los colectivos se logró que hubiera “un presupuesto digno” para la Comisión estatal de Atención a Víctimas, y que se asignaran 80 millones al Fondo de Ayuda, Asistencia y Reparación Integral, hasta ahora inexistente en Veracruz, para el apoyo a familiares.
En lo que las tres defensoras coincidieron era que las relaciones con las fiscalías siguen siendo malas. Grace Fernández hizo hincapié a que el Fiscal General no se ha reunido con el MNDM hasta ahora. Josefina de León dijo que el Ministerio Público de Tamaulipas “es igual que hace diez años, seguimos con las mismas estigmatizaciones, omisiones y retraso. Falta un compromiso humanitario con la víctima, ¡Que busquen como si fuera su propio hijo!”.
Marcela Flores opinó que las relaciones entre el Fiscal y el Gobierno de Veracruz, tanto como las relaciones entre Fiscal y colectivos, no serían buenos. El funcionario les ha afirmado que le bajaron mucho el presupuesto.
Fernández por su parte consideró que el proceso de la identificación de desaparecidos se puede acelerar mucho. Reconoció que hay una crisis forense en el país, con 26 mil cuerpos no identificados. Para quitar el rezago, dijo, se podría pedir apoyo internacional, diseñar convenios con otros países. “Pero la Secretaría de Relaciones Exteriores no escucha a las víctimas”, dijo.
“Hasta que no veo resultados, voy a estar medianamente satisfecha”, opinó Josefina de León y anunció que iba a manifestar con madres y familiares en las calles de Ciudad Victoria, este10 de mayo.

CIMACFoto: César Martínez López
Por: Sonia Gerth
Cimacnoticias | Ciudad de México

5/11/2019

Protestas en 15 ciudades para exigir la localización de sus hijos

Las madres

En Querétaro exigieron al gobierno estatal y a la fiscalía que busquen a sus seres queridos. El fiscal Alejandro Echeverría Cornejo señaló públicamente que en la entidad no hay desaparecidos, sino gente que se fue por su propio pie, a lo que los activistas indicaron que sus familiares no son cifras simuladas, somos gente real.
En Guadalajara, Jalisco, decenas de mujeres realizaron un plantón frente a palacio de gobierno, donde pidieron al mandatario estatal, Enrique Alfaro, agilizar la identificación de cuerpos encontrados en fosas clandestinas, la puesta en operación real de un banco de datos genético y más personal para conjuntar los requisitos y poder inhumar los cuerpos luego de ser plenamente identificados.

Dolor y promesas
Como cada año nos manifestamos este Día de las Madres para expresar el dolor que vivimos al no saber el paradero de nuestros seres queridos, dijo Juana Estala, vocera de la Agrupación de Mujeres Organizadas por los Ejecutados y Desaparecidos de Nuevo León.
En la marcha efectuada en Monterrey, las mujeres fueron acompañadas por Alan García, coordinador en México de la Oficina de la Alta Comisionada de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. El representante de la fiscalía, Mauro Zacarías, prometió que se dará seguimiento a los reclamos.
En Cuernavaca, Morelos, las manifestantes exigieron al gobernador, Cuauhtémoc Blanco, y al fiscal general, Uriel Carmona Gándara, que encuentren a sus hijos. Frente a la fiscalía gritaron que sus denuncias y búsqueda no avanzan.
En Colima, el grupo de mujeres partió desde el parque La Piedra Lisa hacia el centro de la ciudad. Las manifestantes dijeron que desde 2003 han interpuesto cerca de 600 denuncias por la no localización de sus familiares en el Registro Nacional de Personas Desaparecidas.
En tanto, después de marchar al centro histórico de Hermosillo, Sonora, abuelas, esposas e hijas de desaparecidos participaron en una misa en la catedral metropolitana donde suplicaron encontrar con vida a sus tesoros o recuperar su cuerpo para darle sepultura.

Aún sin resultados
Norma Cedillo, originaria de Ciudad Madero, quien encabezó la manifestación efectuada en Ciudad Victoria, Tamaulipas, dijo que la comisión de búsqueda de desaparecidos ha mostrado voluntad para trabajar en localizar a las víctimas, pero no se ven los resultados.
Manifestantes de Tepic, Nayarit, colocaron fotos de sus hijos al pie de la estatua a la madres y en redes sociales pidieron a la ciudadanía que les brindara un abrazo, ya que sus hijos no podrán hacerlo.
En Ciudad Juárez, Chihuahua, la fiscalía establece que desde 2000 son alrededor de 2 mil 500 las personas desaparecidas, pero familiares y organizaciones señalan que la cifra supera las 4 mil.
Entre otras ciudades, se efectuaron protestas similares en Morelia, Michoacán; Mazatlán, Sinaloa; Xalapa, Veracruz; Zacatecas capital y Chilpancingo, Guerrero, donde la madre de Rocío Mesino, asesinada en octubre de 2013, demandó justicia y castigo para los culpables.
Periódico La Jornada

Protestas en 15 ciudades para exigir la localización de sus hijos

Las madres
▲ ▲ En varias ciudades del país, el Día de las Madres estuvo marcado por el grito de ¡Vivos se los llevaron, vimos los queremos!, de miles que han perdido a sus hijos, esposos, padres o hermanos, quienes exigen al gobierno hacer todo lo necesario para dar con su paradero. La imagen, durante la marcha realizada en el centro de la capital del país. Foto Luis Castillo

Al grito de ¿dónde están?, ¿dónde están?, nuestros hijos, ¿dónde están?, cientos de mujeres marcharon ayer en las capitales de los estados de Nuevo León, Nayarit, Morelos, Sonora, Tamaulipas, Zacatecas, Guerrero, Colima, Michoacán, Querétaro, Jalisco y Veracruz, además de Ciudad Juárez, Chihuahua; Mazatlán, Sinaloa, y Juchitán, Oaxaca, La manifestación nacional fue para exigir la búsqueda de sus familiares víctimas de desaparición forzada en los años recientes.
En Querétaro exigieron al gobierno estatal y a la fiscalía que busquen a sus seres queridos. El fiscal Alejandro Echeverría Cornejo señaló públicamente que en la entidad no hay desaparecidos, sino gente que se fue por su propio pie, a lo que los activistas indicaron que sus familiares no son cifras simuladas, somos gente real.
En Guadalajara, Jalisco, decenas de mujeres realizaron un plantón frente a palacio de gobierno, donde pidieron al mandatario estatal, Enrique Alfaro, agilizar la identificación de cuerpos encontrados en fosas clandestinas, la puesta en operación real de un banco de datos genético y más personal para conjuntar los requisitos y poder inhumar los cuerpos luego de ser plenamente identificados.

Dolor y promesas
Como cada año nos manifestamos este Día de las Madres para expresar el dolor que vivimos al no saber el paradero de nuestros seres queridos, dijo Juana Estala, vocera de la Agrupación de Mujeres Organizadas por los Ejecutados y Desaparecidos de Nuevo León.
En la marcha efectuada en Monterrey, las mujeres fueron acompañadas por Alan García, coordinador en México de la Oficina de la Alta Comisionada de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. El representante de la fiscalía, Mauro Zacarías, prometió que se dará seguimiento a los reclamos.
En Cuernavaca, Morelos, las manifestantes exigieron al gobernador, Cuauhtémoc Blanco, y al fiscal general, Uriel Carmona Gándara, que encuentren a sus hijos. Frente a la fiscalía gritaron que sus denuncias y búsqueda no avanzan.
En Colima, el grupo de mujeres partió desde el parque La Piedra Lisa hacia el centro de la ciudad. Las manifestantes dijeron que desde 2003 han interpuesto cerca de 600 denuncias por la no localización de sus familiares en el Registro Nacional de Personas Desaparecidas.
En tanto, después de marchar al centro histórico de Hermosillo, Sonora, abuelas, esposas e hijas de desaparecidos participaron en una misa en la catedral metropolitana donde suplicaron encontrar con vida a sus tesoros o recuperar su cuerpo para darle sepultura.

Aún sin resultados
Norma Cedillo, originaria de Ciudad Madero, quien encabezó la manifestación efectuada en Ciudad Victoria, Tamaulipas, dijo que la comisión de búsqueda de desaparecidos ha mostrado voluntad para trabajar en localizar a las víctimas, pero no se ven los resultados.
Manifestantes de Tepic, Nayarit, colocaron fotos de sus hijos al pie de la estatua a la madres y en redes sociales pidieron a la ciudadanía que les brindara un abrazo, ya que sus hijos no podrán hacerlo.
En Ciudad Juárez, Chihuahua, la fiscalía establece que desde 2000 son alrededor de 2 mil 500 las personas desaparecidas, pero familiares y organizaciones señalan que la cifra supera las 4 mil.
Entre otras ciudades, se efectuaron protestas similares en Morelia, Michoacán; Mazatlán, Sinaloa; Xalapa, Veracruz; Zacatecas capital y Chilpancingo, Guerrero, donde la madre de Rocío Mesino, asesinada en octubre de 2013, demandó justicia y castigo para los culpables.

Periódico La Jornada

¿Dónde están nuestros hijos?, claman miles de madres en el país

Las madres
Piden mecanismo internacional de búsqueda
Enojo y tristeza en la marcha por desaparecidos contrastan con festejos
¡Únete, únete, que tu hijo puede ser!, gritaban


Foto
Por octavo año consecutivo se realizó la marcha por
 desaparecidos, del Monumento a la Madre al Ángel de la Independencia.

El ambiente apacible, casi de fiesta que se respira en la ciudad por el Día de las Madres, se rompe y se transforma de repente cuando un coro de voces agrietadas, llenas de enojo y de tristeza, grita con una fuerza que desgarra la garganta: ¿Dónde están, dónde están, nuestros hijos, dónde están?
Es una pregunta simple que miles de madres de todo el país se hicieron ayer de nueva cuenta en la marcha que por octavo año consecutivo realizaron ellas, acompañadas de padres y otros familiares de personas desaparecidas, para exigir al gobierno federal que haga todo lo necesario para dar con el paradero de sus seres queridos.
Desde antes de las 10 de la mañana, la explanada del Monumento a la Madre comienza a poblarse lentamente con grupos de personas que han perdido a sus hijos, hijas, esposos, padres o hermanos, y muestran el rostro de sus seres queridos en playeras y mantas, como si fueran una suerte de amuleto contra el cansancio y la desesperación.
Cuando la marcha sale rumbo al Ángel de la Independencia, encabezada por algunos de los grupos pioneros en esta lucha, el coro de mujeres y hombres grita con un estruendo doloroso y arrebatado: ¡Porque vivos se los llevaron, vivos los queremos!, ¿por qué los buscamos? ¡Porque los amamos! y ¡Únete, únete, que tu hijo puede ser!
Resulta imposible mantenerse ajeno a un dolor que casi se puede tocar en el aire. Se ve por ahí a una mujer que camina con una pancarta que dice: Ni crean que nos vamos a ir a llorar a nuestras casas. Y sí: llora silenciosamente mientras camina por Reforma, acompañada de otros cientos de personas que viven la misma incertidumbre que ella.
También es posible ver a varios niños con la mirada extraviada y triste, cargando flores o mantas con la foto de quienes probablemente sean sus hermanos. Una de ellas, sin poder dejar de llorar, lleva una pancarta donde dice simplemente No quiero desaparecer.

Simulación
Una de las voces más adoloridas y sonoras es la de Griselda Ivonne García Zapata, quien busca a su hermano Carlos Gerardo, carpintero de oficio, desaparecido el 31 de octubre de 2008 en Torreón, Coahuila. Desde entonces, relata, las autoridades estatales y federales únicamente han simulado buscarlo, sin llegar a ningún resultado.
Aunque se me vaya la vida, mi propósito es encontrarlo a él y a todos, por el coraje y el dolor de ver a mi madre cómo se deteriora, de que mi padre ya falleció y no supo de su hijo, comenta Griselda, quien considera que el gobierno de México debe aceptar la intervención de un mecanismo internacional de búsqueda de desaparecidos.
Durante el mitin en el Ángel de la Independencia, el Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México leyó un pronunciamiento en el que exigió que se instalen ya las comisiones locales de búsqueda con la plena participación de las familias, se acepte un Mecanismo Extraordinario Internacional de Identificación y se acepte la competencia del Comité contra las Desapariciones Forzadas de Naciones Unidas.
Por su parte, el obispo de Saltillo, Raúl Vera, resaltó durante su mensaje que los miles de casos de desaparición que hay en el país son responsabilidad de una serie de gobiernos criminales que han recurrido a este delito de forma deliberada para usarlo como una herramienta de control social con el fin de mantener atemorizada a la gente.
Jan Jarab, representante en México de la Alta Comisionada de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, saludó que el gobierno actual reconozca la gravedad del problema de las desapariciones, pero alertó que queda mucho trabajo por hacer para construir un sistema eficiente de búsqueda en todas las entidades, reducir la impunidad y atender a las familias de las víctimas.

Foto Luis Castillo
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Celebran con mariachi en Palacio Nacional

Las madres
Las notas del mariachi rompieron la solemnidad en Palacio Nacional. Se abrió un espacio en la trompicada agenda presidencial en ocasión del Día de las Madres con la presencia de mujeres militares, profesionistas, deportistas, indígenas, Beatriz Gutiérrez Müller –esposa del presidente Andrés Manuel López Obrador– y la escritora Elena Poniatowska.
Apenas concluida la conferencia con la refinería de Dos Bocas inmersa en la polémica, López Obrador encabezó el festejo, minutos después en que, ante periodistas, inevitablemente habló de la difícil condición de las madres de los desaparecidos: es una tragedia.
La describió como el saldo doloroso de las políticas que se aplicaron en 36 años para luego imputarle responsabilidad directa al ex presidente Felipe Calderón: Desde que le declara la guerra a la delincuencia, que le pegó un palazo a lo tonto al avispero, hasta Peña, 260 mil homicidios, 40 mil desaparecidos, más de un millón de víctimas de la violencia.
Con la llegada del mariachi, las mujeres convocadas tomaron el micrófono. Bertha Dimas, médica de origen purépecha, habló de la importancia de que se permita visibilizar a las comunidades indígenas en esta fecha. Hay muchísimas necesidades en todas nuestras comunidades de diferente tipo, que no nos dejen solos.
Más adelante tomó la palabra Elena Poniatowska, quien entre remembranzas a su madre celebró el momento. Es la primera vez que en tantos años un Presidente nos llama en una situación, en un lugar cálido, con voz sencilla y con algo que es tan importante: con amor, con cercanía. Mira mamá, yo creo que has de estar muy contenta, has de estar sintiendo que México ha cambiado mucho, que México va por un camino que nunca tú recorriste con los presidentes anteriores.
Ya en entrevista, Poniatowska destacó el detalle de López Obrador que elimina la brecha entre la gente de la calle y la Presidencia, el poder. Quería hablar de Rosario Ibarra de Piedra, pero me chivié, dijo antes de destacar el reconocimiento a las madres que han sufrido la desaparición de un hijo.
Intervino también Gutiérrez Müller para exaltar la bendición de ser madre. Lo hizo María Olivia López, enfermera, quien aludió a los problemas en su labor: Trabajamos por la salud de las mujeres, es muy triste. Me ha tocado ver morir a muchas mujeres. Estuve en Chiapas, en los rincones más escondidos de la Selva Lacandona. Es triste verlas partir por dejar a un hijo en vida.
Hortensia Aguillón, despachadora de gasolina, relató: Lo que está pasando en el gobierno es algo lindo, es un sueño, pero hecho realidad que estamos haciendo todos. Al Presidente le digo que nosotras las mujeres estamos con él; sabemos que esto no es fácil, pero también le vamos a chingar hombro con hombro con él. Se chingaron el país en treinta y tantos años, pero apenas vamos empezando a reconstruir.

5/09/2019

Madres en búsqueda, remueven conciencias



Este 10 de mayo por octavo año consecutivo las madres de las y los desaparecidas toman las calles de la Ciudad de México y de muchas otras ciudades del país, para recordarnos a todos que no hay nada que celebrar mientras nos sigan faltando 40 mil mexicanos, mientras la impunidad y la corrupción sigan caracterizando a nuestro sistema de justicia, y mientras 27 mil cuerpos sigan esperando ser identificados y tener una sepultura digna.
Estas mujeres que toman las calles del país, entre quienes se encuentran también madres de migrantes centroamericanos, han politizado sus identidades maternas para convertir a todos los desaparecidos y desaparecidas, en sus hijos e hijas. Las camisetas rotuladas usadas en las marchas o en las jornadas de búsqueda han cambiado de Te buscaré hasta encontrarte por Los buscaremos hasta encontrarlos. Sus voces vienen a desestabilizar los significados tradicionales de la celebración del Día de las Madres, para convertirlo en un día de lucha por la verdad y la justicia.
Estas madres se han convertido en la conciencia de nuestra sociedad, son quienes han roto el silencio de la indiferencia y con picos y palas han develado la verdad oculta en las más de dos mil fosas clandestinas. Si contamos hoy con una Ley General en Materia de Desaparición, es porque ellas se apropiaron de las legislaciones internacionales y las adaptaron a nuestra realidad nacional, hicieron marchas, plantones y no pararon hasta que fueron escuchadas por los diputados y senadores.
El Plan Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas dado a conocer en febrero pasado, retoma muchas de las propuestas que las madres y familiares de desaparecidos han venido elaborando por muchos años. #Sin las Familias No! Es el reclamo del Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México que aglutina a más de 70 colectivos en todo el país. En el papel sus voces al parecer estar siendo escuchadas; sin embargo, en las múltiples reuniones que se empiezan a realizar en torno a la implementación de dicho plan, las familias siguen siendo tratadas exclusivamente como víctimas a las que hay que auxiliar y no como poseedoras de conocimientos fundamentales en la búsqueda de los desaparecidos.
Estas mujeres campesinas, maestras rurales, amas de casa, comerciantes, han tenido que dejar sus espacios laborales y familiares, para buscar a las orillas de los ríos, en los canales, para marchar en la capital, para tomar la palabra en el Congreso de la Unión. Ha sido un aprendizaje doloroso, pero ahora son nuestras maestras y resulta fundamental escucharlas y aprender de ellas. Se han convertido en especialistas en el análisis de los contextos de desaparición forzada, en técnicas forenses para la exhumación de cuerpos, en la documentación de hallazgos y en las legislaciones nacionales e internacionales, en torno al problema de la desaparición. No son sólo víctimas secundarias o fuentes de información forense, son un actor clave en cualquier programa de Justicia Transformadora que se implemente en el país. Las madres que hoy toman las calles, son nuestra conciencia y esperan que este nuevo gobierno las escuche y ponga sus experiencias y saberes en el centro de cualquier política pública que busque verdad, justicia y reparación.
* Investigadora del Ciesas

3/05/2019

Mucho dolor, mucha rabia


Carmen Garibo
Buenas tardes a todas y a todos los que están aquí, gracias por venir y por acompañarnos en este día de dolor, pero también de mucha dignidad y fuerza, por recordar a mi Susana y a sus amigos: José, Bernardo, José Alfredo y Mario.

Hoy estamos acá con un vacío muy grande, pues nos faltan nuestros niños y mi niña. Es mucho dolor y mucha rabia; ha sido mucho caminar desde que hace tres años la policía corrupta detuvo sin ninguna razón a nuestros hijos y junto con el crimen organizado los desaparecieron. Hoy se dice claramente: nuestros hijos no hicieron nada malo, los responsables son las autoridades. Mi hija era buena persona, alegre y estudiosa, era muy amiguera y por eso fue a festejar un cumpleaños, quería regresar a casa, no estaba en malos pasos, como quisieron decir. Mi hija Susana tenía 16 años, a ella le gustaba mucho salir con sus amigos y quería estudiar ingeniería química, era rebelde como los muchachos de su edad y le gustaba tanto abrazarnos. Yo siempre estaré tan orgullosa de ella, no hay día que no la piense. Hoy quiero que todos los que están aquí piensen en nuestros jóvenes y que en este acto quede muy claro: Susana y sus amigos eran inocentes, eran jóvenes con su vida por delante y no merecían lo que les hicieron, y eso es responsabilidad de las autoridades.

Desde que supimos que mi hija y los hijos de Columba, Carmen, María del Carmen y Gloria no regresaban a nuestras casas nos unimos para buscarlos, desde ese momento nuestra vida cambió para siempre. Juntas hemos encontrado fuerza para avanzar y así hemos seguido andando; ante la falta de respuesta del gobierno, nos teníamos a nosotras, mientras ellos no investigaban, mientras no nos creían, mientras decían mentiras, nosotras seguimos firmes y así seguiremos. A las cinco familias nos une el mismo dolor que nos dejaron cuando nos arrebataron a nuestros niños y mi niña, pero también nos une un lazo más, ese que compartían José, Bernardo, José Alfredo, Mario y mi Susana, el cariño de su amistad. Y ese recuerdo, ese amor, esas risas cuando estaban juntos, nos unen para seguir adelante.
Cuando el 11 de enero fuimos al Ministerio Público para preguntar por nuestros hijos y mi hija, no imaginábamos lo que venía, queríamos respuestas y no nos decían nada, no hacían nada; entonces ahí nos plantamos, fueron 87 días de estar ahí, con frío y con mucho miedo, con la incertidumbre de no saber de nuestros hijos. Mientras estuvimos ahí, muchas personas se acercaron y nos acompañaron, así supimos con mucho dolor que nuestros hijos no eran los únicos y que la policía de Veracruz está tan corrupta que trabaja con el crimen organizado para detener y desaparecer. Supimos también cómo no se investiga y más bien se protegen entre ellos mismos. Supimos que necesitábamos mucha fuerza para seguir adelante, y así lo hicimos, con el amor a nuestros hijos como motor.
Como mamá no quiero que nadie vuelva a vivir lo que vivimos. Nosotros sabemos que en Veracruz miles de madres buscan a sus hijos y a sus hijas, nos duele mucho que sean tantas, cuando estábamos en el plantón muchas mamás se acercaban con miedo para contarnos de sus hijos. Eso no puede seguir así, gobernador, no puede permitir nunca más que la policía que debía protegernos trabaje para el crimen organizado para llevarse a nuestros jóvenes, a nuestros muchachos y muchachas que son a quienes más debemos proteger. No puede permitir que no se investigue y que las mamás carguemos con este dolor. Hoy estamos nosotras aquí por nuestros hijos, pero queremos recordar a tantas mamás de nuestro estado que tampoco se rinden y quieren justicia. Gobernador, a usted y al gobierno federal los hemos escuchado hablar de cambio, de que su gobierno será distinto que los de antes que causaron tanto dolor; hoy queremos decirles que ese cambio debe significar que haya justicia, que nos escuchen a todas las familias y que den resultados, solamente así le vamos a creer, confiaremos hasta que veamos la justicia más de cerca.
Sabemos también que en este camino no hemos estado solas, gracias a quienes han avanzado con nosotras, nos dan mucha fuerza. Gracias a nuestro abogado que sigue peleando para que haya justicia y al centro Prodh por nunca dejarnos. Gracias también a los medios de comunicación que han contado nuestra palabra y les pedimos que cuenten que nuestros hijos eran inocentes. Las cinco familias les pedimos a todos que no nos dejen solas, porque esto aún no termina, aún tenemos que seguir en esta lucha.
Hoy nuestros hijos, mi hija, no están con nosotros y eso es lo más doloroso, pero nos siguen impulsando y son nuestra fuerza para seguir adelante, para no parar; en tres años no hemos parado, y que sepan todos, los que están aquí, y los que desde lejos nos acompañan, que sepan también las autoridades, que no pararemos hasta que haya justicia.
Cuando nos dijeron de este acto de disculpa pública nos dio mucha duda, sabemos que muchos piensan, igual que nosotros, que una disculpa solita no sana el dolor por la ausencia de nuestros hijos, pero pensamos que era un momento importante para recordar quiénes eran nuestros jóvenes, para que se dijera públicamente que eran buenas personas, después de que quisieron decir mentiras sobre ellos; hoy nos dan la razón y los recordamos aquí con mucho amor y dignidad. Por eso, aunque con dudas y mucho sentimiento, decidimos las familias que era importante estar aquí, y sobre todo es importante para nosotros que, al reconocer su responsabilidad, las autoridades de verdad se comprometan públicamente, que se sepa que falta camino por recorrer, y sobre todo, que nos falta justicia.
Para nosotras, como mamás, buscar justicia no es ninguna necedad, es un acto de amor, un acto de amor a nuestros hijos, a mi Susana, sé que solamente cuando alcancemos esa justicia, ella descansará y yo encontraré algo de paz.
*Madre de Susana Tapia Garibo.

10/25/2018

“No están solos; no estamos solos”


Caravana de madres de personas desaparecidas se solidariza con migrantes
   

El camino hasta la frontera con México fue largo. Varias de las mujeres que forman la XIV Caravana de Madres de Migrantes en búsqueda de sus Desaparecidos cruzaron por tierra varios países para llegar hasta la garita de Talismán, a 15 kilómetros de Tapachula, y el proceso migratorio se extendió por más de tres horas, lo que terminó de agotarlas.
Por eso, cuando el camión con el que recorrerán medio país durante las próximas semanas, entraba por las calles de Huixtla, la mitad de las mujeres iba más dormida que despierta.
Sin embargo, la escena que vieron desde sus ventanas las despertó de un jalón: eran miles de personas abarrotadas en las calles, cientos de niños durmiendo sobre cartones y cobijas, empapados por el aguacero de la tarde, mujeres y hombres descalzos, cojeando sobre el piso sucio. Una de las crisis humanitarias más grandes que se han registrado en la frontera sur.
Las mujeres se quebraron. Por unos minutos, dentro del camión se discutió si tal vez sería mejor que las mujeres no bajaran. “¿Que le puedo yo decir a estas personas?”, dijo una mujer en voz baja.
Uno de los coordinadores de la caravana les dijo que podrían compartir un mensaje de solidaridad, acompañarse unos a otros.
Eso fue suficiente. La primera en bajar fue recibida con el abrazo de un joven hondureño, detrás de ella salieron, apresuradas, las demás. “¡Trae la bandera!”, gritó una.
En medio de música de mariachi, las mujeres subieron al templete de la plaza principal de Huixtla y dieron su mensaje solidario para los que han recorrido más de 800 kilómetros en 10 días.
“Hoy venimos aquí a decirles que no están solos, que no estamos solos y que este viaje que están haciendo es por la esperanza de vivir mejor”, dijo una mujer hondureña entre lágrimas. La plaza explotó en gritos y aplausos. Momentos después la multitud comenzó a cantar el himno nacional de Honduras.
Año con año, la caravana de madres de migrantes desaparecidos en México recorre el país en busca de datos que les ayuden a encontrar a sus ausentes. Así lo han hecho durante 14 años y en esta ocasión, buscan visibilizar la obligación de los gobiernos de garantizar la identidad de miles de migrantes desaparecidos.
Este año, la caravana recorrerá 12 estados del país en una ruta que se extenderá por más de 4 mil kilómetros y hará una pausa en la Ciudad de México para formar parte de la Cumbre Mundial de Madres de Migrantes Desaparecidos.
Dentro del grupo viene Rosa Isela Jiménez, originaria de El Salvador, quien busca a su hijo, Roberto Adonay Bardales Jiménez, un joven alto, con piel morena, cara regordeta y ojos grandes de niño.
“Cuando me lo desparecieron tenía 14 años, hoy tendría 20”, cuenta.
La mujer perdió rastro de él en Reynosa, cuando iba de camino hacia Los Ángeles bajo la protección de un coyote. Ahí se reuniría con ella y su esposo después de 10 años de separación. Pocos meses antes el mismo coyote había cruzado exitosamente a la hija mayor de la familia por lo que les parecía una persona de confianza. Cuando la fecha aproximada de llegada de Roberto pasó, la familia, preocupada, contactó al coyote y este les dijo que el niño había sido detenido por la migra en el desierto. Entonces comenzó el viacrucis de la búsqueda.
Con los años, y su propio proceso de investigación Rosa sabe con certeza que su hijo nunca fue detenido por la patrulla fronteriza, que el coyote mintió. Pero eso es todo. El rastro de su hijo desapareció en alguna parte del desierto.
La caravana de madres significa realizar un viaje sumamente desgastante emocional y físicamente y que llegará hasta el lugar donde su hijo fue visto por última vez. Pero Rosa contesta que no importa.
“Él es mi hijo, lo que quiero es que todos vean su cara y que sepan que su madre lo busca”.
Arriba en el templete de la diminuta plaza central de Huixtla, un predicador evangélico pide a la multitud hacer una oración por las madres que buscan a sus hijos. Ellas, entre llanto y abrazos se suman a las oraciones. Algunos prenden velas y se reza con los ojos cerrados y las manos extendidas al cielo.
La caravana de madres se despide así, entre un sentimiento de comunidad. Alguien le pregunta a una de las mujeres de la caravana qué mensaje le puede dar a miles de personas que caminan por la región con la esperanza de llegar a Estados Unidos.
Ella contesta: “Yo no les puedo decir que se regresen. Cómo lo hago si allá, en casa, no hay nada, solo muertos. Lo único que les puedo decir es que no dejen a sus familiares, que les llamen para avisarles que están bien. Eso es todo, porque cuando se van nosotros sufrimos doble, por nosotros y por ellos”.
Poco después de las 9 de la noche, cuando las madres de migrantes desaparecidos ya se habían retirado, una brigada del gobierno estatal llegó a fumigar el lugar en el que las personas migrantes descansaban.
Los brigadistas dijeron que era para evitar contagios de dengue y enfermedades transmitidas por los moscos. Hasta el cierre de esta edición, ninguna autoridad había respondido a los cuestionamientos sobre esta acción, que se realizó sin ningún protocolo ni con previo aviso.
El éxodo migrante continúa su paso mañana por la mañana, después de un día de descanso. Su próxima parada es Mapastepec, la distancia más grande a la que se han enfrentado hasta ahora, poco más de 70 km.

Fotografía por: Ximena Natera
Por: Por Ximena Natera
Cimacnoticias/ChiapasParalelo) | Tuxtla, Gutiérrez, Chis, .- 

10/13/2018

Realizarán Cumbre Mundial de Madres de Desaparecidos, en busca de verdad y justicia


Se efectuará del 2 al 4 de noviembre en Ciudad de México


Las madres de los migrantes centroamericanos desaparecidos en México tomarán una vez más el camino que siguieron sus hijos. Lo harán bajo la demanda del derecho a la verdad y la justicia. Protestarán en caravana por 12 entidades del país, recorriendo así casi 4 mil kilómetros de la ruta migrante entre el 23 de octubre y el 7 de noviembre.
Se trata de la 14 Caravana de Madres Centroamericanas, que como cada año hacen este recorrido en búsqueda de pistas que las lleven a ubicar a sus hijos, que desaparecieron en territorio mexicano.
En ese contexto, informaron, se sumarán a la Cumbre Mundial de Madres de Migrantes Desaparecidos, en la que se reunirán por primera ocasión con personas provenientes de África, Europa, Asia y América para compartir experiencias y luchas. El encuentro se realizará en Ciudad de México del 2 al 4 de noviembre. La cumbre será el espacio para un encuentro histórico entre madres del Magreb, Mauritania, Senegal, Argelia, Túnez, Italia, áreas del Pacífico asiático, Estados Unidos, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala y México. El objetivo es enlazar a las organizaciones emergentes de familiares, madres en particular, que comparten la lucha por encontrar a sus seres queridos y reunir a sus familias rotas por el fenómeno del desplazamiento forzado. Compartirán experiencias de búsqueda y sanación, se retroalimentarán a fin de conservar la esperanza y debatirán sobre el problema de las desapariciones de personas migrantes como un fenómeno mundial, diverso y extremadamente complejo.
“La Cumbre Mundial de Madres busca enviar un fuerte mensaje de repudio a los poderes mundiales, gobiernos e instituciones, decir que sus modelos de gestión de la migración en lugar de resolver lo que asumen erróneamente como un problema, agravan criminalmente la situación que ellos mismos causan en esta era de acumulación capitalista por despojo y violencia. (Además) que no lograrán –por más muertos que produzcan– ordenar y controlar los flujos migratorios. La lucha de los seres humanos por la vida y el bienestar es una energía que ninguna implacable medida de contención podrá controlar jamás”, señalaron en un comunicado.

Emir Olivares Alonso
 Periódico La Jornada