1/05/2010

Los periodistas pal café.....



Carlos Fernández-Vega: México SA
Una democracia sin resultados concretos (políticos, económicos y sociales) cada vez deja más descontentos a los ciudadanos, particularmente los mexicanos, quienes se muestran abiertamente insatisfechos con ese sistema y con aquellos que dicen representarlo. En este contexto, a grado tal llega la decepción, que sólo 28 de cada 100 connacionales dicen estar a gusto con el modelo. Así, de 2006 a 2009 tal satisfacción se desplomó 13 puntos porcentuales y de 18 países latinoamericanos considerados en el balance, el nuestro ocupa el escalón número 17.
Lo anterior salta a la vista entre los abundantes resultados del Informe 2009 de la Corporación Latinobarómetro (recientemente divulgado por esta ONG con sede en Santiago de Chile), el cual presente el balance sobre la satisfacción con la democracia, resultante de 20 mil 204 entrevistas realizadas entre el 21 de septiembre y el 26 de octubre de 2009, con muestras representativas de 100 por ciento de la población de cada uno de los 18 países, representando a la población de la región, que alcanza más de 500 millones de habitantes, según su resumen.
En este sentido, ¿qué tan satisfechos se muestran los mexicanos con la democracia? El resultado de Latinobarómetro 2009 no es muy grato: sólo 28 por ciento de los entrevistados dijeron estar muy satisfechos o satisfechos a secas con los resultados de la democracia en el país, proporción muy por debajo del promedio latinoamericano (44 por ciento) y tres puntos abajo de sus más cercanos competidores (guatemaltecos y hondureños, con 31 por ciento de respuestas positivas, en cada caso), y brutalmente alejados de los uruguayos, en la primera posición regional, con 79 por ciento de aceptación. Así, 72 por ciento de los mexicanos se declararon no muy satisfechos o nada satisfechos con la democracia y sus resultados tangibles, de tal suerte que en este indicador de 18 países latinoamericanos considerados en el citado informe, México ocupa el escalón número 17, sólo arriba de Perú (22 por ciento).
Lo anterior contrasta con el Informe 2006 de la misma ONG, en el cual se subraya que en aquel año 41 por ciento de los mexicanos se dijeron muy satisfechos o satisfechos a secas con la democracia, proporción, si bien mucho mayor a la registrada en 2009, cuatro puntos porcentuales menor al reporte de 1997, cuando se observó el mejor resultado (45 por ciento). Tres años atrás, México ocupó el escalón número siete de 18 posibles, y su más cercano competidor fue Chile, con 42 por ciento. Ese año Uruguay reportó 66 por ciento, Guatemala 31 y Honduras 34, y el promedio latinoamericano fue de 38.
A partir de ese balance, el Informe 2009 de Latinobarómetro desarrolla una serie de consultas a la población, entre las que destaca la relativa a la probabilidad de que haya un golpe de Estado en México, concretamente. A pesar de la abierta insatisfacción con los resultados de la democracia, sólo 27 por ciento de los entrevistados consideraron que tal golpe es probable, y es destacable que 56 por ciento de ellos se pronunciaran abiertamente con contra de un gobierno militar (sin embargo, en este renglón el promedio latinoamericano es de 66 por ciento). A pesar de ello, 58 por ciento se mostraron favorables a que los militares remuevan al Presidente de la República si éste viola la Constitución (el promedio latinoamericano es de 42 por ciento).
Nada bien le fue al confiado inquilino de Los Pinos. En el citado Informe 2009, se detalla que a los entrevistados se les preguntó ¿qué tanto aprueba la manera en que el Presidente enfrenta la crisis económica? Y los mexicanos respondieron así: 68 por ciento abiertamente en contra; 32 por ciento en favor, con lo que el país se ubica entre Guatemala (35 por ciento de respuestas positivas) y Nicaragua (30 por ciento), muy alejado de los mejor posicionados (Chile, 78 por ciento de respuestas favorables; Brasil, 75 por ciento, y Panamá, 72 por ciento). En este renglón, el promedio latinoamericano fue de 48 por ciento.
El mismo inquilino de Los Pinos insistentemente asegura que lo peor de la crisis ya pasó y que la recesión quedó atrás. Bien, pero ¿qué tanto comparten los mexicanos sus tesis? El Latinobarómetro 2009 obtuvo las siguientes respuestas a la pregunta en una escala de uno a 10, donde uno significa que no le afecta en nada y 10 significa que le afecta en todo, ¿cuánto cree que está afectando a la economía de nuestro país la crisis, o cree que no hay crisis? Los mexicanos calificaron con 8.4 el grado de afectación, primer lugar regional, contra 7.1 del promedio latinoamericano.
Y por lo que toca a ¿cuánto le está afectando la crisis?, la calificación de los mexicanos fue de 8.1 en la misma escala de 10. Además, de acuerdo con el cuestionario de la citada ONG, 80 por ciento de los mexicanos consideran que la crisis va para largo y apenas 13 por ciento de ellos aseguran que ya pasó la peor parte, vamos saliendo. Sólo en Nicaragua son más pesimistas que aquí, con 83 y 10 por ciento de las respuestas en el orden anotado. Peligrosamente, a la pregunta si usted tuviera que elegir entre la democracia y el desarrollo económico sin democracia, ¿qué diría que es más importante? Sólo 30 por ciento de los mexicanos contestaron que la democracia es más importante, contra 44 por ciento como promedio latinoamericano.
Lo anterior se refuerza con lo siguiente: a duras penas, 15 por ciento de los mexicanos se dicen satisfechos con la economía; apenas 20 por ciento creen que la situación económica actual del país es muy buena o buena; sólo 31 por ciento (aquí el promedio latinoamericano es de 44 por ciento) consideran que en los próximos 12 meses, en general, la situación económica del país será mucho mejor y se reflejará en el aspecto personal y familiar (en 2006, 39 por ciento de los mexicanos entrevistados contestó en igual sentido), y 14 por ciento suponen que el país está progresando (en este aspecto México ocupa el escalón 17 de 18 posibles en la región). Como problemas más importantes, los mexicanos registran los económicos (59 por ciento de las respuestas) y los relativos a inseguridad (18 por ciento).
Entonces, nada mejorará el panorama mientras la democracia sea de discurso, como hasta ahora.
Las rebanadas del pastel
Todo lo anterior da sustento al primer gran discurso de Año Nuevo del inquilino de Los Pinos, quien, se supone, ya regresó de vacaciones y científicamente asegura que 2010 será un buen año para México. ¿Por qué? Fácil: porque es el año de la patria.
cfvmexico_sa@hotmail.commexicosa@infinitum.com.mx



Enrique Galván Ochoa: Dinero
Lo que gracias al ahorro que iba a lograrse al extinguir al organismo LFC sería posible dar mejor servicio a los consumidores, por conducto de la CFE, una compañía supuestamente de clase mundial, y abaratar el servicio? Pues no sucedió así: las tarifas para 2010 reflejan un aumento promedio de 4 por ciento. ¿Entonces qué fue del dinero que se ahorró? Hablaban de 40 mil y pico de millones de pesos al año, supuestamente era el importe del subsidio que salía de Hacienda para mantener funcionando a la ineficaz, corrupta y costosa LFC. Y ya que de preguntas se trata: ¿qué suerte corrió la denuncia que presentó en la PGR Alfredo Elías Ayub, por conducto de los abogados de la CFE, con relación a los sobornos que recibieron funcionarios de la paraestatal, expediente penal por el que dos personas siguen encarceladas, y sujetas a proceso, en Texas? Y todavía otra más: ¿no que el PRD había presentado una moción para que Elías Ayub compareciera en la Cámara de Diputados a dar su versión sobre el fraude? El tema quedó sepultado en los medios de comunicación bajo una lápida de papel, y no precisamente papel de china.
No vendan sus dólares
Aun cuando a los economistas del Grupo Invex de vez en cuando les fallan sus predicciones, se agradece que las expresen en lenguaje que la gente entiende, no en el oscuro dialecto de los economistas. Al evaluar el año que comienza, recomiendan no vender los dólares a los afortunados que los poseen. Sería un mal negocio, porque al final del año se podrían llegar a cotizar a $13.73. Ayer se cotizaron a $13.10. El peso continúa siendo una moneda vulnerable, dicen, y nadie los contradiría. Invex percibe que después de que México registró una caída de más de 7 por ciento durante 2009, la economía podría crecer apenas 2.8 por ciento a tasa anual en 2010. Y eso gracias a una expansión que se anticipa modesta en el sector industrial de Estados Unidos. Con el mercado interno no se cuenta para impulsar la actividad económica. El gobierno mató esa posibilidad al congelar los salarios.
Turbulencias
Cada año, la unidad de inteligencia de la revista británica The Economist organiza un foro en México que reúne a políticos, empresarios, futurólogos, académicos, escritores, a todos aquellos a cuya opinión le atribuyen cierta importancia. En la edición que circula esta semana dice que en 2009, a pesar de la recesión, no hubo grandes manifestaciones de protesta social. Sin embargo, prevé que este 2010 sí podrían ocurrir. No sólo por la pobreza, sino por el subversivo contraste de la desigualdad en el ingreso, los malos gobiernos, la falta de provisiones sociales y las tensiones étnicas. Publica un mapa en que aparecen los grados de riesgo de cada país. México está entre los de alto riesgo. No es nada nuevo lo que dice The Economist. Ya antes se han referido al tema de un posible estallido social personajes que, sin tener nada en común, coinciden en la idea: el rector de la UNAM, José Narro, y altos dignatarios de la Iglesia.




Hernán González G.: Aprender a morir



Cristina Barros y Marco Buenrostro: Itacate

El Correo Ilustrado
A Ricardo Robles, nuestro entrañable Ronco
Ni un homenaje ni un minuto de silencio ni todas nuestras palabras bastarán para honrarte y agradecer tus enseñanzas y tu contribución a nuestros pueblos indígenas, en especial al pueblo mixe.
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Marco Rascón: Décadas
La década que se fue, es de las que aprietan: la que viene, es de las que ahorcan.
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Luis Hernández Navarro: Antonio Palós Palma: El médico republicano
Antonio José Palós Palma fue un doctor muy peculiar. Mayor médico del Ejército Republicano, egresado de la Universidad de Salamanca, peleó en España contra el golpe de Estado de Francisco Franco, realizó estudios militares en la Unión Soviética, se asiló en México, pasó por Cuba, vivió y ejerció su profesión en Atoyac de Álvarez, Guerrero, colaboró con la guerrilla de Lucio Cabañas y terminó sus días en Venezuela. Ejercía con determinación. A él no tan fácilmente se le moría un paciente de urgencia. Estabilizaba y salvaba a los heridos.
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Javier Flores: La adopción en parejas del mismo sexo


Se han aprobado cambios en el Código Civil del Distrito Federal que permiten el matrimonio entre personas del mismo sexo, a quienes se otorgan derechos que antes les estaban vedados, entre ellos, el de la adopción. Esto ha desatado, como era de esperarse, la oposición de los sectores conservadores del país, encabezados por la Iglesia católica. No es casual que sea así. En el núcleo de estas reformas, que colocan a la ciudad de México entre las regiones más avanzadas del mundo, se encuentra la transformación de un modelo de organización familiar en el que esta Iglesia se ha empeñado por siglos, para garantizar una estructura social dirigida al control.
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Hugo Casanova Cardiel: La educación y la ciudad de México
Hoy ya no existe duda, las ciudades educan. Por medio de sus instituciones escolares, de sus redes de bibliotecas y museos, así como de sus múltiples mecanismos de intercambio social, las ciudades constituyen espacios que, de una manera o de otra, educan. Sin embargo, habría que preguntarse acerca de la capacidad de las ciudades para dotar de intencionalidad a sus manifestaciones educativas, o en otras palabras, para saber cómo puede cada ciudad trascender su condición de continente educativo y dar sentido a su acción educadora.
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Teresa del Conde: Monolitos mexicas 2009 (II)
El libro Escultura monumental mexica, comentado en esta columna la semana pasada, fue auspiciado por la Coordinación General Fundación Conmemorativa 2010 AC y por numerosos patrocinadores, como el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y el gobierno de la ciudad, entre otros; las breves presentaciones estuvieron a cargo de Alejandro Encinas y de Ana Lilia Cepeda.
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Alberto Aziz Nassif
¿Qué esperar del 2010?
Todavía están frescos los olores que deja el 2009, pero ya le dimos la vuelta al calendario. Mientras empiezan a calentarse los motores que moverán este año, se pueden prever algunas tendencias, con la precaución de saber que la realidad terminará superando por mucho cualquier pronóstico tempranero. El 2009 seguramente superó hasta el pronóstico más pesimista.
Sin dejarse atrapar por el cambio de calendario, los próximos 365 días seguiremos sumergidos en una atmósfera de incertidumbre y pesimismo. Mientras nos saturamos con la celebración del centenario y bicentenario, podremos preguntarnos y debatir a fondo el país que tenemos y el país que queremos, y en la distancia entre ambos quizá podamos ver de otra forma nuestra historia: ¿de dónde venimos y cómo estábamos hace 100 y 200 años? ¿Cómo llegamos a dónde estamos y cómo podremos recuperarnos? Habrá que renunciar a las correlaciones mecánicas sobre el destino trágico de tener movimientos sociales importantes cada siglo en este año. Tendremos que evitar la visión patriotera, porque hay suficientes evidencias de que el país atraviesa por complejos problemas para definir su presente y su futuro, como para estar satisfechos de los logros obtenidos.
Si hace dos siglos se inició una idea de país, hace un siglo comenzó un movimiento social que le dio sentido a un proyecto de país que terminó hace varias décadas. De acuerdo con varios especialistas, la Revolución llegó a su punto más alto con la construcción cardenista y después se inició la decadencia, la crisis y se perdió el proyecto. Mucho se ha escrito sobre la crisis del proyecto revolucionario. Hoy tal vez nos servirá como un referente histórico que todavía llegan a reivindicar algunos actores políticos. Se podrá ver que los problemas y necesidades que se quisieron resolver con la Revolución, hoy siguen presentes en muchos sentidos y se han vuelto más grandes y complicados, desde la justicia social, la distribución de la riqueza, la construcción de nuestras instituciones, el orden jurídico y un sentido de país, de comunidad, de nosotros, que nos pueda llevar a un futuro con un cierto optimismo, del cual carecemos hoy.
También estaremos frente a los despojos que ha dejado la crisis económica. El debate será entre un discurso gubernamental y relativamente optimista que decretó el fin de la recesión en noviembre y una realidad que hace muy lenta la recuperación. El 2010 será un año complicado para los mexicanos y habrá obstáculos de varios tipos, desde los aumentos de precios y costos (impuestos, servicios, alimentos, combustibles, productos) que han empezado a nulificar los aumentos salariales, hasta la falta de reformas estructurales y el lento despegue del sector externo (EL UNIVERSAL, 4/I/2010).
La violencia y la “guerra” contra el crimen organizado seguirán las mismas pautas y cada vez será más cruento el resultado. Las muertes y ejecuciones que se multiplican año con año seguirán incrementándose de forma exponencial, el 2009 fue el año más violento, se contabilizaron 7 mil 724 muertes, y la cifra de este sexenio llega a las 16 mil 205 muertes (EL UNIVERSAL, 1/I/2010). Ahora existe el agravante de que los asesinatos se han empezado a desparramar hacia la sociedad civil, hacia inocentes como sucedió con la muerte por venganza en contra de la familia del marino Angulo Córdova, que perdió la vida en el operativo que capturó a Arturo Beltrán Leyva. Un crimen que obliga una vez más a repensar la estrategia y los métodos de esta “guerra” que amenaza con salirse de control. En 2010 nada indica que será mejor, sino que lo más probable será un empeoramiento.
La vida política tendrá varios frentes, pero dos de los más visibles serán los procesos electorales en 15 estados y las posibles reformas políticas. 4 de cada 10 ciudadanos serán convocados a las urnas para elegir doce gubernaturas, mil 533 ayuntamientos y 309 diputados. Salvo sorpresas, se verá la aplanadora del PRI retener sus 9 estados, el PAN tendrá que hacer esfuerzos para conservar sus dos territorios y si el PRD logra una estrategia unificada podrá seguir gobernando Zacatecas. El decálogo de reformas políticas que propuso Felipe Calderón en diciembre será un tema que llenará una parte de la agenda legislativa, junto con una nueva reforma fiscal. Durante semanas y meses veremos a la partidocracia vetar las reformas que podrían ampliar la participación ciudadana y, al mismo tiempo, negociar las reformas que afectan al régimen, como la reelección y la segunda vuelta presidencial.
Como se puede ver en esta breve mirada, no hay nada para entusiasmarse demasiado en 2010...

Investigador del CIESAS

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