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3/08/2024

Éxito educativo de mujeres no implica logros socioeconómicos ni igualdad

 8M

Esta es la generación con mayor acceso a las aulas: Unesco

En México, de 5.1 millones que cursan nivel superior, 2.7 millones son del sector femenino

En posgrado hay 250 mil 652: SEP

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▲ La llamada ventaja femenina ha resultado un espejismo, alertan investigadoras y organismos de la ONU. La imagen, en Ciudad Universitaria.

Esta es la generación de mujeres con mayor acceso a la educación en la historia. En 2019, más de la mitad de quienes se graduaron de estudios superiores eran alumnas, y desde hace 25 años la matrícula no ha dejado de crecer en las universidades del mundo, documenta la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Actualmente, en México, de los 5.1 millones de estudiantes de nivel superior, 2.7 millones son mujeres. Y de los 437 mil 965 que cursan un posgrado, 250 mil 652 pertenecen al sector femenino, según la Secretaría de Educación Pública (SEP).

Sin embargo, la llamada ventaja femenina ha resultado un espejismo, alertan investigadoras, expertas en estudios de género y organismos de Naciones Unidas. Los éxitos educativos de ellas, aseguran, no se han traducido en logros socioeconómicos ni en un avance sólido de la igualdad de género en diversos ámbitos, entre ellos las propias universidades.

La Unesco señala que la segregación de género aún es considerable en la academia y las instituciones de nivel superior, pues sólo 30 por ciento de los investigadores en el mundo son mujeres; además, están subrepresentadas en la docencia universitaria, pues si bien representan 52 por ciento de la matrícula, ocupan menos de la mitad de las cátedras (45 por ciento), tendencia que, de continuar, permitirá a las profesoras de dichas instituciones alcanzar la paridad de género hasta 2045.

Si se trata de puestos de liderazgo, menos de un tercio de los cargos de rectoría o direcciones de centros de investigación son asignados a ellas, documenta el organismo internacional. Destaca que a escala regional, sólo 18 por ciento de las universidades públicas latinoamericanas en nueve países tienen rectoras.

En México, de las 216 escuelas de nivel superior –públicas y privadas– afiliadas a la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (Anuies), menos de 15 por ciento son encabezadas por mujeres, y de los 16 integrantes del Consejo Nacional del organismo, que agrupa a las universidades más grandes y prestigiosas del país, entre otras, únicamente cuatro son rectoras.

En su estudio La representación de la mujer en el mundo académico y en los puestos directivos de la educación superior, publicado en 2023, la Unesco destaca que la desigualdad de acceso a puesto de poder en la academia inicia desde el doctorado.

Si bien, las mujeres mantienen una ventaja frente a los varones en el ingreso y egreso de la educación superior, cuando se analiza su acceso al posgrado hay una caída sustancial de la matrícula, lo que se refleja en su acceso a la academia y la investigación.

Datos del Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (Conahcyt) revelan que únicamente 144 mujeres han logrado el reconocimiento de investigadoras eméritas, es decir, el más alto que puede alcanzar un investigador, frente a más de 2 mil 500 varones que ostentan dicha distinción.

Soledad Martínez Labrín, doctora en sicología y académica del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad del Bío-Bío de Chile, destaca que cuando se analiza la condición de ellas en la academia, nos damos cuenta de que la universidad no es un espacio neutro, sino que está atravesado por las mismas fuerzas ideológicas que cualquier sitio de la sociedad. Incluso, este disfraz de neutralidad hace que la universidad consolide con más fuerza, y a veces de forma más brutal, un sistema de opresión.

Al participar en el conversatorio Ciencias, mujeres y neoliberalismo, convocado por el Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG) de la Universidad Nacional Autónoma de México, Martínez Labrín enfatiza que la academia “tiene un borde normativo muy duro.

“Para ser una buena académica hay que estar todo el día revisando la productividad, y generar más con niveles más exigentes, más brutales. Y la necesidad de entrar a este círculo tan draconiano hace que permanezcan invisibles éstas violencias (…) Se le ha dado mucha relevancia al acceso de las mujeres a la ciencia y al conocimiento, pero ¿a qué estamos accediendo? A un sistema macabro que nos excluye por definición. Y un sistema de ciencia y tecnología neoliberal, colonial y extractivista no supone la justicia social”.

Historiadora y antropóloga social, Paula Suárez Ávila, quien obtuvo su doctorado a los 32 años de edad, y a los 35 concluyó dos posdoctorados, uno de ellos en la prestigiosa Universidad de California en Berkeley, destaca que si bien en el actual gobierno se impulsó un cambio de política pública para el desarrollo de las ciencias, las humanidades, las tecnologías y la innovación, que incluye algunas acciones con perspectiva de género, aún falta mucho camino por recorrer para alcanzar una igualdad de género en la academia.

Afirma que aun con los más altos niveles de formación educativa, las mujeres que optan por una carrera como investigadoras y académicas enfrentan múltiples obstáculos, desde la carencia de financiamiento para sus investigaciones hasta la falta de plazas, así como acoso y hostigamiento laboral, que precarizan aún más su condición de mujeres investigadoras.

Foto Roberto García Ortiz

Periódico La Jornada
Domingo 3 de marzo de 2024, p. 6

4/07/2018

Ocho cuentos para educar en igualdad





“El futuro es femenino: cuentos para que juntas cambiemos el mundo”

Brindan un acercamiento a la transformación de las relaciones de género y promueven una reflexión crítica y comprometida

 Redacción AmecoPress

Madrid, 20 mar. 18. AmecoPress.- “El futuro es femenino: cuentos para que juntas cambiemos el mundo”, es un libro que reúne a las mejores ilustradoras del momento, y que recoge cuentos inspiradores sobre las situaciones de desigualdad frecuentes a las que nos enfrentamos niñas y mujeres a diario, mostrando cómo sus protagonistas se transforman para empoderarse y resolver situaciones de discriminación.



Este libro es una contribución más a la visibilización de situaciones estereotipadas de género presentes en la España de hoy, al tiempo que pretende dar voz a las niñas y jóvenes y reivindicar la emancipación de las mujeres por una sociedad libre de prejuicios, sexismo y discriminación.

Los cuentos también transforman con su mirada en equidad e igualdad y conciencian a las nuevas generaciones a crear sociedades más incluyentes y libres de sexismo con una visión más global y completa del mundo en que vivimos.

La compilación, donde el 5% será donado a la ONG InteRed por fomentar la equidad de género, consta de 8 breves cuentos escritos por Sara Cano donde se plantea ¿Cómo sería un mundo igualitario? Cada relato está ilustrado por mujeres dibujantes como: Agustina Guerrero, María Hesse, Ana Santos, Naranjalidad, Lady Desidia, Laura Agustí, Elena Pancorbo y Amaia Arrazola.



Las historias que se presentan brindan un acercamiento a la transformación de las relaciones de género y promueven una reflexión crítica y comprometida con las transformaciones de la realidad social desde la mirada de género para construir relaciones basadas en la equidad y remover los cimientos sexistas que el dominio patriarcal impone en las relaciones entre los géneros.

En los cuentos aparecen situaciones como la de una joven inmersa en una relación tóxica, o una joven que le gustaría ser detective, en un mundo de hombres, o de cómo las niñas ocupan las esquinas de los patios de los colegios y escuelas porque los niños llenan todo el espacio, o la presión sobre el aspecto físico, o la invisibilidad de mujeres en el arte y en la historia… todos ellos relatos que dinamitan los estereotipos de género, las situaciones de machismo y de desigualdad.

Este libro de cuentos puede adquirirse en librerías y por internet.

7/08/2015

Demandas de afromexicanas, en el centro de la agenda del Estado


POBLACIÓN Y DESARROLLO
   Exigencia de dirigente durante foro sobre discriminación racial

Las instancias de gobierno vinculadas con el reconocimiento de los derechos de la población afrodescendiente no consideran en sus prioridades las demandas de las afromexicanas, acusó Rosa María Castro Salinas, integrante del Consejo Académico de la Escuela Itinerante de Formación Permanente para Mujeres Afromexicanas.

Como parte de las conclusiones del foro internacional “Discriminación racial y afrodescendientes en México”, que se celebró los pasados 2 y 3 de julio en Boca del Río, Veracruz, Castro Salinas –en representación de esta población femenina en el país– llamó al gobierno mexicano y a sus instituciones a colocar en el centro de su agenda las demandas particulares de la población afrodescendiente.

Y es que durante el foro –en el que participaron titulares de organismos como la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y funcionarios de la Secretaría de Gobernación–, sólo un panel trató el tema de género en la población afrodescendiente, explicó Rosa María Castro.

Fue precisamente ella quien tuvo que hablar –al cierre del evento– de las múltiples discriminaciones que padecen las afromexicanas por su género, su color de piel, la pobreza en la que viven, y su cultura.

A tal discriminación se agrega –remarcó la también fundadora y presidenta de la Asociación de Mujeres de la Costa de Oaxaca– el nulo acceso a servicios de salud y el gran rezago educativo para estas mujeres en comparación con sus pares varones.

La líder afromexicana –única mujer que participó en el foro como representante de la población afrodescendiente– recriminó que si bien existe un atraso en México para tratar el tema de los pueblos de raíces africanas, éste es aún mayor en cuanto a las demandas femeninas.

Por su participación en el foro, el titular de la CNDH, Luis Raúl González Pérez, emitió varios comunicados en los que condenó la discriminación racial y étnica. También refrendó su compromiso por visibilizar a la población afrodescendiente en el país, y avanzar en el reconocimiento de sus derechos en la Constitución.

Incluso destacó que las personas afromexicanas –sin precisar la situación de las mujeres– enfrentan importantes obstáculos para el ejercicio de sus derechos civiles y políticos, así como sus derechos económicos, sociales y culturales, ya que habitan en zonas más pobres y sin acceso a servicios básicos.

Al respecto, la dirigente dijo que si bien es un avance que la CNDH hable por primera vez de los pueblos afrodescendientes en México, es necesario que señale que las mujeres tienen necesidades de salud y de educación distintas a las de los varones.

Y agregó que tras participar en el encuentro internacional –en el que estuvieron autoridades de gobierno, representantes de Naciones Unidas y cónsules de diferentes países– se percató de que persiste una “gran ignorancia” sobre las condiciones y necesidades de las personas afrodescendientes que viven en este país, y que en lo que compete al género simplemente no hay información.

Por lo que la también activista llamó a que en los próximos encuentros nacionales e internacionales se considere y dé más espacio a la participación de las líderes afromexicanas, quienes están impulsando muchas acciones por que se les reconozca.

  Por: Angélica Jocelyn Soto Espinosa, Cimacnoticias | México, DF.- 

5/02/2015

Transformar las economías para realizar los derechos de las mujeres

Phumzile Mlambo-Ngcuka, directora ejecutiva de ONU Mujeres. Crédito: Cortesía de ONU Mujeres.

Este es un artículo de opinión de Phumzile Mlambo-Ngcuka, directora ejecutiva de ONU Mujeres

Phumzile Mlambo-Ngcuka, directora ejecutiva de ONU Mujeres. 
Crédito: Cortesía de ONU Mujeres.

NACIONES UNIDAS, 28 abr 2015 (IPS) - A nuestro mundo le falta equilibrio. Desde la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), nunca hubo al mismo tiempo tanta riqueza ni tanta desigualdad.

Nos estamos recuperando de una crisis económica mundial; sin embargo, esta recuperación no ha repercutido en el desempleo.

Actualmente, hay más mujeres capacitadas que nunca, pero a escala mundial, ellas siguen luchando por encontrar un trabajo. Las tasas de desempleo se encuentran en máximos históricos en muchos países, incluidos los de Oriente Medio y África del norte, en América Latina y el Caribe, y en el sur de Europa.
En los casos en los que las mujeres tienen un trabajo, cobran en promedio y a nivel mundial 24 por ciento menos que los hombres. En su mayoría, ellas ocupan puestos inseguros y mal remunerados, como en la agricultura a pequeña escala o el trabajo doméstico, un sector en el que representan 83 por ciento de la fuerza laboral.

¿Por qué las mujeres no tienen cabida en la economía mundial?

Nuestra economía globalizada parece aplicar nuestra visión universal de los derechos de las mujeres con fines contradictorios; en lugar de facilitar dichos derechos, los limita.


En nuestro informe de referencia “El progreso de las mujeres en el mundo 2015-2016: transformar las economías para realizar los derechos”, investigamos lo que significa este fracaso y proponemos soluciones.

Adoptamos un enfoque innovador y holístico para analizar las políticas económicas y sociales y sus implicaciones en toda la economía. En especial, nos fijamos en la economía “invisible” del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, que son trabajos básicos para todas las economías y sociedades.

Históricamente, las mediciones convencionales como el producto interno bruto han obviado el importante porcentaje de trabajo que realizan las mujeres y las niñas, y no han prestado atención a las voces que abogan por asignar recursos públicos de ayuda en este sentido, por ejemplo, mediante inversiones destinadas al acceso al agua y la energía limpia.

Recomendamos aplicar una perspectiva de derechos humanos a la resolución de problemas económicos.

También proponemos soluciones específicas y basadas en pruebas para la acción por parte del gobierno y el sector privado, para que el progreso conseguido conduzca a trabajos decentes con salarios igualitarios, sin acoso sexual ni violencia, y respaldados por servicios sociales de buena calidad.

Nuestros recursos públicos no se dirigen allí donde son más necesarios: por ejemplo, para garantizar agua segura y saneamiento, atención sanitaria de calidad, y servicios de asistencia decentes para la infancia y las personas de edad.

Si bien el agua es fundamental, existen otras necesidades. Hay que alimentar a las familias, atender a las personas enfermas, educar a niñas y niños, y cuidar de las madres y los padres ancianos.

Cuando no existen servicios públicos, las carencias se ceban principalmente en las mujeres y las niñas.

La falta de servicios castiga injustamente a las mujeres cuando el Estado no ofrece recursos, y afecta a miles de millones de mujeres en todo el mundo.

Datos procedentes de Francia, Alemania, Suecia y Turquía indican que el salario de la población femenina es de entre 31 y 75 por ciento inferior al de los hombres a lo largo de su vida.

Necesitamos políticas que faciliten que tanto las mujeres como los hombres puedan cuidar de sus personas queridas sin tener que sacrificar su propia seguridad económica, prosperidad e independencia.

Nuestra economía globalizada parece aplicar nuestra visión universal de los derechos de las mujeres con fines contradictorios; en lugar de facilitar dichos derechos, los limita. Donde no hay alternativas, existen pocos derechos.

Pero sí hay soluciones.


El informe propone una serie de medios específicos con los que movilizar recursos para pagar servicios públicos y transferencias sociales: por ejemplo, reforzando las obligaciones fiscales existentes, volviendo a priorizar los gastos y ampliando la base fiscal general, también mediante préstamos internacionales y asistencia al desarrollo.

Las empresas de alcance mundial también desempeñan un papel fundamental en su calidad de empleadoras que ofrecen oportunidades y salarios igualitarios. Los grupos de accionistas pueden y deben exigir a las empresas que actúen de forma responsable en los países en los que operan.

Los ingresos tributarios anuales correspondientes a los países en desarrollo que se pierden como consecuencia de la manipulación de los precios comerciales, una de las estrategias utilizadas por las empresas para evitar pagar impuestos, se estima entre los 98.000 y los 106.000 millones de dólares.

Esto se traduce en casi 20.000 millones de dólares más que los costos anuales de capital necesarios para garantizar la cobertura de agua y saneamiento universales.

Con la combinación adecuada de políticas económicas y sociales, los gobiernos pueden lograr el cambio transformador. Pueden generar empleos decentes para las mujeres y los hombres y asegurar que se reconozca y se respalde el trabajo del cuidado no remunerado.

Si se aplican medidas bien diseñadas como las prestaciones familiares y pensiones universales, se puede mejorar la seguridad de ingresos de las mujeres, y su capacidad de realizarse plenamente y ampliar sus opciones vitales.

Finalmente, las políticas macroeconómicas pueden y deben respaldar el cumplimiento de los derechos de las mujeres, creando economías dinámicas y estables, generando empleos decentes y movilizando recursos para financiar servicios públicos esenciales.

En última instancia, promover los derechos de las mujeres no sólo logrará que las economías sean efectivas para las mujeres, también beneficiará a las sociedades en su conjunto creando un futuro más justo y sostenible.

El progreso de las mujeres es el progreso de todas y todos.

Editado por Verónica Firme

12/13/2014

Primera edición en español del informe ‘La educación de las niñas y las jóvenes y la igualdad de género’


México: Foro “Los retos de la educación en materia de igualdad de género”

Redacción AmecoPress



México D.F., 10 dic. 14. AmecoPress.- En el marco del Foro “Los retos de la educación en materia de igualdad de género”, organizado por la Oficina en México de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y la Secretaría de Educación del Distrito Federal (SEDU), y como parte del Acuerdo de Cooperación en Materia Educativa, Cultural y Científica entre el Gobierno del Distrito Federal y la Oficina de la UNESCO en México, se llevará a cabo el lanzamiento mundial de la primera edición en español del Informe ‘La educación de las niñas y las jóvenes y la igualdad de género’.
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Se presenta en el Museo de la Mujer (Centro Histórico), en la Ciudad de México. El informe tiene como objetivo analizar los resultados de los diferentes tipos de intervenciones a favor del acceso de las niñas y las jóvenes a los entornos educativos, así como promover la igualdad de género y el empoderamiento de las niñas y las jóvenes a través de la educación.
El informe, elaborado por un grupo de expertas internacionales, analiza 169 estudios de caso sobre intervenciones en el ámbito educativo a favor de la igualdad de género, contenidos en bases de datos, revistas especializadas e intercambios académicos. En este sentido, representa un estudio innovador y una herramienta para el desarrollo de políticas públicas, basadas en buenas prácticas a nivel internacional, a favor de la igualdad de género en los ámbitos educativos.
Asimismo, como parte del Foro “Los retos de la educación en materia de igualdad de género” se realizará una conferencia magistral y las mesas redondas “Políticas públicas para la promoción de la igualdad de género en México”, “La transversalidad de la perspectiva de género en la educación en México” y “La educación, una esfera de acción para el empoderamiento de las mujeres”.
La consecución de la igualdad entre los sexos en el sistema educativo se sustenta en un poderoso argumento basado en los derechos humanos y una sólida razón en materia de desarrollo. La igualdad de género es una inversión asequible que produce rendimientos considerables.
Cuando las niñas reciben instrucción, mejoran los medios de vida, se valora más la enseñanza y se fortalecen las responsabilidades cívicas. Sin embargo, en la mayoría de las sociedades hay desigualdades muy arraigadas que generan disparidades en el acceso a la enseñanza y en sus resultados. En este sentido, aunque la ampliación de la educación primaria en todo el mundo se ha traducido en un aumento de la igualdad de género, todavía hay demasiadas niñas y mujeres que permanecen excluidas del aprendizaje.
La UNESCO tiene como una de sus prioridades el garantizar una educación inclusiva de calidad, especialmente en lo tocante al acceso, el contexto de aprendizaje y los buenos resultados. La Organización lidera también los esfuerzos en pro de la alfabetización de las mujeres, que constituye un derecho humano y una clave para mejorar sus medios de subsistencia, la salud de la madre y sus hijos, y el acceso de las niñas a la enseñanza, tanto en las escuelas como fuera de ellas.

11/06/2014

Quedan embodegados libros sobre género para educación básica


Docentes no se comprometieron con el tema, revelan estudios

Pese a los esfuerzos de la academia y de especialistas en género, el personal docente de las escuelas de educación básica percibe a las políticas de género como una “temática especial” o un programa de sexenio y no como una visión que permitiría, mediante la enseñanza, modificar la estructura cultural y social que perpetúa las desigualdades entre los sexos.  


De acuerdo con estudios realizados en escuelas públicas y privadas de educación básica en varias entidades del país, por las investigadoras y especialistas en género y educación Mónica García Contreras y Rosa María González Jiménez, la creación de programas para llevar la visión de género a la educación básica sólo se tradujo en un mandato administrativo “que hay que cumplir”.  

Dichas investigaciones fueron presentadas hoy durante el XXI Coloquio Anual de Estudios de Género que se realiza en Ciudad Universitaria, y es organizado por el Programa Universitario de Estudios de Género (PUEG) de la UNAM.

García Contreras, también académica de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), identificó que la política de género en la educación básica del Distrito Federal se quedó estancada en el gran esfuerzo de especialistas por llevar estos temas mediante la edición de la serie de libros “Equidad de Género y Prevención de la Violencia”, para los niveles preescolar, primaria y secundaria.

Mediante entrevistas a maestras y maestros de escuelas del DF, la investigadora pudo conocer que muchos de los libros –escritos por el PUEG y editados por la Secretaria de Educación Pública (SEP)– se quedaron almacenados en las bodegas, y en “la mayor de las suertes” pasaron a los estantes, pero su contenido no fue absorbido por el personal docente.

También observó que una gran proporción de las y los profesores perciben a la política de género como una “meta de sexenio”, pues dijeron frases como “ese programa fue en el sexenio de (Vicente) Fox”, o “fue el programa de la administración pasada”.  

Para la especialista esto se dio en gran medida porque las políticas públicas se diseñaron desde el ámbito federal sin considerar la experiencia de las y los docentes, “pues no es que ellos no tengan la disposición de aprender, si no que no se les ha acercado a ese discurso”.


Por su parte, la investigación de la académica Rosa María González Jiménez en escuelas del DF, Michoacán y Jalisco (presentada durante el coloquio por una de sus colegas) identificó que la política de género en las escuelas públicas y privadas se piensa como “mera temática” o materias que están relacionadas con la educación cívica y ética. 
 
Incluso docentes que ya acudieron a los cursos o diplomados de género piensan que esta política tiene que ver con “corregir las desviaciones de los niños gay”, o “ayudar a las niñas a no embarazarse”.  



Al comentar los estudios, Martha Leñero, académica del PUEG y responsable de la elaboración de los libros, lamentó que pese a todo el aparato gubernamental destinado a incorporar la perspectiva de género, no se haya logrado que las y los docentes se apropien de ese discurso.
 
El XXI Coloquio Anual de Estudios de Género se realiza del 5 al 7 de noviembre en la Torre de Humanidades de la UNAM, y cerrará con el concierto de “Música hip hop y activismo”.


Por: Anaiz Zamora Márquez
Cimacnoticias | México, DF.-