8/06/2013

El nuevo tesoro energético


Héctor Moreira, consejero general de Pemex, vende el shale gas como un milagro que hay que pagar por ver. Es el futuro de México, dice, incluso por encima del proyecto de aguas profundas. Pero para cumplir el sueño, la reforma energética debe aprobar capital privado que haga realidad lo que califica como el Cantarell del siglo 21



"Estamos en el punto donde estaba EU hace diez años. Allá se intentaron varias tecnologías, hay siete mil empresas que se dedican a shale. Se requiere capital. Gastar primero para recobrar después” Héctor Moreira consejero general de Pemex

El esquema deseable para ser aprobado en esta nueva reforma energética es exactamente el mismo que propuso el PAN en su proyecto la semana pasada

El riesgo compartido es un esquema de inversión privada, que funciona como el de concesiones, a excepción de que Pemex no invierte pero tampoco cobra el derecho; en cambio se dividen las utilidades entre la paraestatal y la compañía privada

Felipe Calderón promovió la idea de que el proyecto de aguas profundas sería la solución económica para México
"En Norteamérica se va a caer el precio independientemente de lo que pase, vamos a ser una zona de bajo costo. Los autos se van a volver híbridos, se te va a caer el consumo de la gasolina”

"No estamos resolviendo Cantarell, sino nuevas tecnologías, nuevos depósitos con nuevas características y nuestra legislación debe reflejarlo"  Héctor Moreira consejero general de Pemex

El fantasma de un nuevo tesoro energético ronda los pasillos del Congreso de la Unión. Su nombre está en inglés y es incomprensible para la mayoría de los ciudadanos.
La cúpula de Pemex lo tiene claro: shale gas será el gran tema de la reforma que presentará el presidente Enrique Peña Nieto.
Los directivos hablan de un gran trampolín hacia la prosperidad. “El Cantarell de este sexenio”.
Se trata de un negocio de 600 mil millones de dólares que debe quedar en manos privadas porque “Pemex no puede hacerlo”, asegura Héctor Moreira, consejero general de la petrolera, quien revela la cara de ese fantasma en entrevista con Reporte Indigo.
En uno o dos años iniciaría este proyecto en el norte de Coahuila. La paraestatal pretende abrir 30 mil pozos anuales, cada uno con un costo promedio de 20 millones de dólares.
Moreira es enfático: el shale gas es el futuro de México, por encima del proyecto de aguas profundas, que fue el tesoro de la reforma de 2008, la gran bandera de Felipe Calderón.
El consejero acepta que ese “tesoro” ha sido un fracaso porque hasta ahora no se ha extraído un solo barril de petróleo en aguas profundas.
A pesar de ello, vende el shale gas como un producto milagro y dice: “hay que pagar por ver”.
Afirma que para hacer realidad este sueño, la reforma energética debe permitir la entrada de compañías privadas que pongan el dinero y la tecnología en este proyecto.
Si no se hace, reitera, es muy difícil que las grandes petroleras vengan a México. El país perderá la “oportunidad histórica” de ser una nación de progreso.
Hasta ahora, la información con la que Pemex sostiene el sueño del shale gas proviene de Estados Unidos, no de México. Pero para el consejero, esto no demerita su credibilidad.
Solo se trata de aprobar la reforma, comenzar a abrir pozos y mostrar en la práctica lo que ningún estudio geológico ha logrado comprobar: que los depósitos de gas y aceite ligero de las rocas de shale en el sur de Texas se ubican en este lado de la frontera, desde Coahuila hasta el sur de Veracruz.
El bálsamo curatodo
Héctor Moreira, doctor en Química por la Universidad de Georgetown, sonríe cuando habla de shale gas. Sus ojos brillan, se acomoda en su asiento y enumera las ventajas de esta especie de bálsamo que hará más feliz y más rica la vida de los mexicanos.
Expone que esta oportunidad “es demasiado importante como para que la tratemos como una cosa lateral, es el Cantarell de este sexenio.
“Imagínese una nación que produjera el doble, tendríamos que reconvertir todo nuestro sistema eléctrico a gas, que es más limpio, tiene menos contaminación y es más barato.
“Estamos en el punto donde estaba EU hace 10 años. Allá se intentaron varias tecnologías, hay 7 mil empresas que se dedican al shale. Se requiere capital. Gastar primero para recobrar después”.
En los últimos tres años del sexenio de Vicente Fox, Moreira fue subsecretario de Planeación Energética y subsecretario de Hidrocarburos en la Secretaría de Energía (Sener).
Desde 2009 ha sido consejero profesional de la petrolera y miembro del Consejo de su subsidiaria Pemex Exploración y Producción.
Insiste en que el shale es el mejor de los nuevos proyectos que debería potenciar Pemex, por encima de la exploración en aguas profundas.
“Es mucho más barato, tiene mucho menos riesgo, lo puedes ir haciendo poco a poco, es mucho más controlable”, precisa.
De cara a la inminente reforma energética, recalca: “(Quisiera) que los partidos miraran hacia adelante y no hacia atrás. No estamos resolviendo Cantarell, sino nuevas tecnologías, nuevos depósitos con nuevas características, y nuestra legislación debe reflejarlo”.
En efecto, se trata de un proyecto muy diferente.
Mientras un pozo tradicional de Cantarell puede explotarse por más de 15 años, el petróleo y el gas de los pozos de shale se agotan antes de tres años, según el historial de estos yacimientos en Estados Unidos.
Moreira, sin embargo, no es ciego. Sabe lo que representa la entrada masiva de las empresas privadas.
“Van a venir aquí a ganar. El hecho de que vengan se va a traducir en una renta petrolera. La pregunta es cómo maximizo esa renta petrolera.
“Es un juego de ganar-ganar. Las empresas vienen e invierten, sacan utilidad, pero la nación les cobró un derecho y les cobró una utilidad.
“Debes tener un nivel que sea comparable con los estándares internacionales. Una empresa petrolera no va a venir a México si en otro lugar le va mejor. Nosotros ganamos el capital. Si ellos no vienen, nosotros tenemos que poner el capital”, explica el consejero de Pemex.
Las opciones que explica coinciden con las que fueron publicadas por The Wall Street Journal en junio y este fin de semana: se abriría una nueva subsidiaria, que podría llamarse Pemex Shale, y una Agencia Nacional de Hidrocarburos, que se encargaría de la regulación a los privados, que sea “un organismo que tenga más fuerza porque va a controlar más”.
Pemex al estilo Texas
Una opción para hacer viable el proyecto del gas shale sería comprar empresas en extranjero, sugiere el ingeniero químico por el Tec de Monterrey.
“Vete a Texas y compra una compañía. Automáticamente estás comprando toda su experiencia y toda su tecnología”, señala Moreira.
Hace un año, el Consejo General de Pemex aprobó una estrategia de internacionalización que permitiría comprar una empresa de shale en lugar de rentar la tecnología.
Esto podría hacerse incluso con la regulación actual, sin la reforma energética.
“Es siempre más barato tener que rentar. El que renta siempre está pagando, y finalmente va a pagar más”, reflexiona.
Asegura que el esquema deseable que debería ser aprobado en la reforma energética es exactamente el mismo que propuso el PAN la semana pasada.

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