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7/15/2011

La hora de la verdad



Ana María Salazar


Este miércoles hubo un ataque terrorista en Mumbai, India, donde estallaron tres carros bomba y mataron solamente a 21 personas e hirieron a más de 130. Digo solamente mataron a 18 personas, porque lo comparo con lo sucedido en Monterrey el fin de semana pasado, cuando un comando armado asesinó a 21 personas en un bar. Aunque la tragedia en Mumbai fue más “vistosa” por el uso de autos bomba, el hecho es que en este incidente de extrema violencia en Monterrey murió la misma cantidad de personas, aunque recibió mucho menor atención de los medios internacionales que el atentado en Mumbai.

Uno pensaría que Monterrey, siendo una ciudad casi en la frontera con EU, donde los estadounidenses tienen importantes intereses económicos y financieros, hubiera tenido mucho más relieve en los medios de aquel país. Pero no, recibió el mismo tratamiento que tiene la mayoría de las notas provenientes de México. Una nota más sobre la violencia que vive México en este momento. De hecho, los medios nacionales ya se ocuparon de otros contratiempos políticos que secuestraron los titulares el resto de la semana: acotamiento del fuero militar, Elba versus el mundo, y el operativo Rápido y furioso.

Y eso es exactamente lo que busca el gobierno federal, que los medios de comunicación minimicemos la violencia en el país. Plasmar estos atentados y masacres como eventos esporádicos, podríamos decir que casi sucesos normales en una democracia tan compleja como la de México. O sea, que la imagen que debemos tener es que México es “un país normal” y masacres de 21 personas en un bar, o fosas con 200 cadáveres son actos y eventos “normales”. Y claro, cómo olvidar el argumento de que el índice de violencia en México sigue siendo menor que en países como Colombia, Venezuela y Brasil —país anfitrión del Mundial de futbol y las Olimpiadas.

Pero hay que ser claros: México no es un país normal y no pueden considerarse estos actos horroríficos de violencia como “normales” y consecuencia natural de una estrategia para enfrentar grupos criminales que, hay que decirlo, figuran entre los más violentos del mundo.

Parece que el gobierno, el sector privado, las iglesias, los empresarios, y la misma sociedad civil no quieren reconocer que México es un país en guerra. Cuando se analiza el número de muertos, la capacidad bélica del “enemigo”, la violencia extrema usada contra algunos sectores de la sociedad y el control territorial de estos criminales en partes del país, además de la debilidad extrema de las instituciones que tienen la responsabilidad de enfrentar a estas organizaciones dentro del Estado de derecho, cualquier otro país hubiera declarado estado de excepción o una situación de guerra.

Pero vivimos en un México donde “no pasa nada” y creemos que estas crisis eventualmente se resuelven. ¿Cómo? Quién sabe. Tal vez con una intervención divina de la Virgen.

El no reconocer la gravedad de la situación, pese al número de mexicanos que sufren a diario el embate de los criminales, significa que la prioridad en políticas públicas, en recursos y, sobre todo, en apoyo de la sociedad no existe.

De reconocerse esta gravedad, los secretarios de Estado, al menos en materia de seguridad nacional, tendrían total coordinación con una estrategia clara y contundente. Los legisladores trabajarían día y noche para impulsar las leyes necesarias y enfrentar al crimen organizado. La rama judicial no sólo prepararía a sus jueces para juzgar a los criminales más peligrosos mediante la construcción de juzgados búnkers y protocolos de protección, sino también exigiría recabar pruebas de modo que permita la condena de estos criminales.

¿No se da cuenta la rama judicial de lo que va a pasar en los siguientes años? ¿Cuántos capos y sicarios tendrán que ser liberados, acatando la decisión de la Corte Suprema, después de años de encarcelación? ¿Dónde está la clase empresarial ante esta tragedia nacional? ¿Qué papel deberían de jugar las iglesias ante el sufrimiento de sus feligreses? ¿Cómo podemos, los medios, cumplir con nuestro deber de informar en un ambiente tan hostil para esta labor?

El resultado de no reconocer públicamente la gravedad del asunto es asegurar que la tragedia que vive el país continúe, de hecho se agrave, y mejoras no se sentirán por una década.www.anamariasalazar.com
Analista política

Emilio Álvarez Icaza L.

Nuevo paradigma

El largo camino de la libertad y la paz para todas las personas ha tenido y tiene grandes amenazas y peligrosos obstáculos. Uno de ellos, de carácter permanente, es hacer realidad la propuesta civilizatoria de los derechos humanos (DH), que más allá de principios dogmáticos ejemplares, de bellas palabras y buenas intenciones, se traduzcan en mejores condiciones de vida para todos y todas, en el buen funcionamiento de las instituciones, en que la política pública sea un medio para revertir las desigualdades, no para ahondarlas y en que la justicia (tanto legal como social), sea una realidad.

Lo que decidió el pasado martes la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), más allá de lo decidido en el fuero militar, que también es muy importante, da grandes pasos en ese camino y apunta justamente en la dirección de hacer realidad los DH por vía de su justiciabilidad. El cambio que implica la decisión de la Suprema Corte es de tal magnitud que literalmente se puede hablar de un nuevo paradigma.

Por primera vez en la historia de México, cualquier juez podrá, sin importar su ámbito de competencia, aplicar directamente controles de constitucionalidad y convencionalidad en esta materia. Se cambia así un criterio vigente desde 1940. Esto es de un extraordinario alcance. Cada vez que un juez detecte una ley contraria a la Constitución o a las convenciones o pactos internacionales ratificados por el Estado mexicano en materia de DH está ya en condiciones para no aplicarla en sus sentencias o, en sentido inverso, deberá ahora incorporar en ellas los principios contenidos en nuestra Carta Magna y en los referidos instrumentos internacionales.

Por poner sólo algunos ejemplos, en denuncias por actos de tortura ya no se podrá argumentar, cuando así sea el caso, las limitaciones, definiciones o vacíos de código penal estatal alguno por encima de la Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura que tiene una definición mucho más clara y precisa para combatir esa deleznable práctica. Tampoco se podrá esgrimir el falso argumento de que por ser “derecho internacional” no se pueden aplicar instrumentos como la Convención sobre los Derechos del Niño, la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés) o la Convención de Derechos de Personas con Discapacidad, entre otras, en las sentencias de lo civil, familiar e incluso laboral. Como se puede observar, el alcance y significación de esto es de una gran implicación en el sistema jurídico mexicano.

Esta decisión se logra también por la aplicación de la reciente reforma constitucional en DDHH. El nuevo artículo primero establece en su párrafo segundo: “Las normas relativas a los DDHH se interpretarán de conformidad con esta Constitución y con los tratados internacionales de la materia favoreciendo en todo tiempo a las personas la protección más alta”; y en el párrafo tercero: “Todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad. En consecuencia, el Estado deberá prevenir, investigar, sancionar y reparar las violaciones a los derechos humanos, en los términos que establezca la ley”. Empezó, con la decisión de la SCJN, su cumplimiento. Los otros poderes y niveles de gobierno habrán de hacer lo propio.

El Poder Judicial Federal y los estatales tienen que acelerar el paso para que esta decisión se pueda procesar por los y las juzgadoras. Se necesita que a la brevedad conozcan no sólo los instrumentos referidos, sino que se den condiciones logísticas para su aplicación y uso cotidiano. Pero el desafío va más allá, la Procuraduría General de la República y las locales tendrán que prepararse y, en consecuencia, los ministerios públicos deberán formarse; los litigantes tendrán que cambiar la estrategia y lógica de litigio, las universidades tendrán que formar bajo otros parámetros a sus alumnos, sólo por citar algunos impactos. Se abre también la oportunidad de pasar de casos a causas, reforzar las garantías de no repetición y mejorar la protección a víctimas, entre otras consecuencias.

El trabajo de defensores de DH, de servidores públicos comprometidos (desde Comisiones, la Cancillería y de otras entidades públicas federales y locales incluido el Poder Judicial Federal), académicos, especialistas, víctimas y muchos otros aliados de los DH ha tenido un extraordinario triunfo. El martes fue un mal día para la cultura autoritaria. Sus defensores y reproductores por convicción, herencia o inercia, han tenido una derrota cultural, jurídica y política como no pasaba hace tiempo. Al menos por un momento, en medio de este atribulado contexto, y con la conciencia clara de que falta mucho para hacerla realidad, la causa de los derechos humanos está de fiesta.Defensor de los derechos humanos

5/20/2011

La ruta hacia Ciudad Juárez


Espacio Civil | Emilio Álvarez Icaza L.

Como consecuencia de las movilizaciones realizadas en Cuernavaca, la ciudad de México y otras ciudades que tocaron el corazón y la conciencia de miles de personas en México y el extranjero, se está construyendo un movimiento por la paz lleno de esperanza. Se dice fácil, aunque la realidad, como siempre, es mucho más compleja. Este naciente movimiento ha tenido gran capacidad de interlocución y convocatoria justamente por su llamado ético y su origen e identidad en las víctimas. Aunque avanzar en la construcción de acuerdos, representaciones y mecanismos de coordinación supone una gran capacidad de suma, de encontrar las coincidencias en medio de la diversidad y de no perder de vista la identidad por muy válidas que se consideren las agendas y visiones particulares. Esto supone mucha generosidad, inteligencia y humildad y alejarse de las tentaciones de los emplazamientos o condicionamientos y la búsqueda de acuerdos máximos como base para cualquier acción conjunta.

El anuncio de realizar una caravana por la paz, que llegue a Ciudad Juárez (epicentro del dolor y la impunidad) el 10 de junio, ha generado ya gran expectativa en muy diversos sectores y lugares. Se está construyendo una red social, que sin duda ayudará a la reconstrucción del tejido social tan dañado en nuestro país. Personas, organizaciones y movimientos de distintos lugares han manifestado ya su interés de que la caravana pase por su comunidad. De manera inicial y preliminar se ha diseñado una ruta que bien podría entenderse como la ruta del dolor o el mapa del terror (aunque parcial) de nuestro querido México.

Se tiene pensado que la caravana salga de Cuernavaca el domingo 4 de julio y pase por el DF, Toluca, Morelia, Guadalajara, León, San Luis Potosí, Zacatecas, Durango, Torreón, Saltillo, Monterrey y Chihuahua para llegar finalmente a Juárez el 9 de junio. Si las condiciones lo permiten, además de las actividades el 10 de junio, podrían realizarse una serie de actos binacionales el 11 de junio en El Paso, Estados Unidos, junto con organizaciones y personas de ese país y mexicanos residentes allá.

El evento en Juárez es ciudadano, es una reunión de la sociedad civil, para fortalecer sus procesos, identidades, agendas y movimientos. Es un encuentro entre ciudadanos, como dijo Julián Lebaron. Es la ocupación pacífica de Ciudad Juárez. El sentido de este encuentro es el de generar sinergias entre distintos movimientos ciudadanos, para sumar no sólo en Juárez, sino en todo el país las fuerzas necesarias que ayuden a generar las condiciones que lleven al cumplimiento del pacto por parte de las distintas instituciones del Estado mexicano. En un momento posterior, puede ser unas dos semanas después, se piensa en un evento en Cuernavaca (lugar donde empezó este movimiento), en el que estén presentes los representantes de las instituciones del Estado y se les convoque y emplace al cumplimiento de este pacto. Se trata de que en ejercicio de sus atribuciones y en cumplimiento a sus responsabilidades los representantes de los distintos poderes y niveles de gobierno expresen en que términos y formas atenderán el Pacto Ciudadano por la Paz con Justicia y Dignidad.

Quienes estén interesados en consultar lo que se presentó en el Zócalo el día 8 de mayo pueden consultar la página www.redporlapazyjusticia.org. Ahí encontrarán no sólo el documento del pacto, sino distintos mecanismos y formas para incorporarse y apoyar. Son ya muchas las necesidades para poder garantizar un recorrido como el que se propone, por lo que todos los aportes y contribuciones serán más que bienvenidos. Esta es una oportunidad extraordinaria para sumar y construir, es un buen momento para romper el miedo, las inercias, las desconfianzas y las autolimitaciones. Este es momento de la ciudadanía, México así lo requiere, pero sobre todo nuestros hijos, familias y comunidades.

PARÉNTESIS: ¡Al fin! Después de no pocas complicaciones y resistencias, la reforma constitucional de derechos humanos se hará realidad. Hasta ahora 17 Congresos estatales la aprobaron, se necesitaban 16 para su entrada en vigor, se espera que los restantes se manifiesten en el mismo sentido. Implica un cambio en la dogmática, una nueva relación entre las personas y el Estado mexicano y el diseño y ejecución de política pública ahora con enfoque de derechos humanos. Es cierto que las leyes no son eficientes y suficientes, sin embargo, son indispensables, lo que sigue es hacerla realidad. También se puede subrayar que con este hecho ya se atendió el primer punto contenido en el pacto. Enhorabuena.

Defensor de los derechos humanos

5/13/2011

¿Qué sigue después de la marcha?


Espacio Civil | Emilio Álvarez Icaza L.


El pasado domingo se realizó la concentración de la Marcha Nacional por la Paz con Justicia y Dignidad en el Zócalo de la ciudad de México, en más de 30 ciudades en el país y en más de una docena en el extranjero. Miles de personas se dieron cita unidos por el dolor, la indignación, el llamado a construir la paz y también por la esperanza.

Gran cantidad de personas se concentraron a lo largo del recorrido de Ciudad Universitaria al primer cuadro. La gente se concentró en diversos puntos esperando a que la marcha que inició en Cuernavaca pasara por donde estaba, bien para saludarla, bien para incorporarse, incluso por curiosidad. El hecho real es que fueron muchos más los que participaron en esta jornada ciudadana que los que se reunieron en la Plaza de la Constitución.

Sin duda, de lo más impactante y significativo fue escuchar los más de 60 testimonios que se presentaron en el templete principal. Un mosaico de dolor con la constante de la impunidad y la desatención por parte de las autoridades. Historias desgarradoras de personas que han perdido a sus familiares. Fue sólo un tímido reflejo de por qué el grito de Javier Sicilia de "estamos hasta la madre" caló tan hondo. Fue un ejercicio de traer a la vida a los que ya no están, muchos de ellos casos absolutamente anónimos. Salieron fotos, carteles, mantas e incluso hasta se montaron altares.

Más allá de la solicitud de renuncia de Genaro García Luna, lo verdaderamente sustantivo es el Pacto por la Paz con Justicia y Dignidad que contiene seis puntos que plantean diversas exigencias y propuestas y que contribuye a dar horizonte. Es una apuesta estratégica que busca contribuir al cambio del actual estado de las cosas en nuestro país, simultáneamente es una propuesta que busca ir más allá de las concentraciones del domingo. Se trata de que en su cumplimiento y construcción se genere una gran alianza social y que las instituciones del Estado asuman la responsabilidad que les corresponde para su atención y solución.

Este pacto, cuya lógica es la integralidad, contiene seis ejes. Para avanzar en la agenda de justicia y seguridad no debemos perder de vista otros aspectos que en su atención podrán contribuir a su mejoría. Los seis puntos son: 1. Verdad y justicia; 2. Fin a la estrategia de guerra y asumir un enfoque de seguridad ciudadana; 3. Combate a la corrupción e impunidad; 4. Combate a la raíz económica y las ganancias del crimen; 5. Atención de emergencia a la juventud y acciones efectivas de recuperación del tejido social, y 6. Democracia participativa, mejor democracia representativa y democratización en los medios de comunicación. En todos los puntos se agregan acciones específicas con fechas determinadas.

Uno de los primeros logros de las marchas fue la respuesta del presidente Calderón señalando la posibilidad y responsabilidad para el diálogo. Esta expresión es en sí misma positiva. Ahora se construyen las formas, tiempos y contenidos de un ejercicio dialogal. Entre quienes promovimos estas movilizaciones hay consenso de que debe darse un diálogo público, en Palacio Nacional y con una significativa representación de víctimas. La verdad es que se quiere ir más allá del encuentro con el Presidente. Habrá que dialogar también con los otros representantes de los poderes de Estado con la claridad de que el objetivo es la firma del pacto en dos tiempos. Se trata de llegar el 10 de junio a Ciudad Juárez a un gran alianza ciudadana, para, en su caso, en un segundo momento signarlo con las representaciones del Estado mexicano. Lo que sigue entonces es construir el camino a Juárez e integrar las comisiones que den seguimiento a cada uno de los puntos del pacto.

El Espacio Social para el Diálogo Estratégico integrado por diversas redes y organizaciones ha sintetizado cinco acciones para construir la paz. Ésta es una excelente respuesta para quien se pregunta ¿qué hacer?, ¿cómo participar? Basta consultar las páginas
http://www.incidesocial.org/ o http://www.ririki.org/ para tener acceso a esta propuesta. De hecho, su difusión y multiplicación será de gran ayuda para el país, más allá de este momento y proceso.

Se pasa ahora de una marcha a un movimiento, su construcción implica desafíos de gran magnitud, pero igualmente significa una gran oportunidad para que nuestro país cambie. Cuando no se atendieron las manifestaciones de 1997, 2004 y 2008 las cosas empeoraron significativamente en México. La clase política y la ciudadanía tienen ahora una extraordinaria nueva oportunidad, no se puede dejar pasar otra vez, pues México se nos puede ir de entre las manos.

4/29/2011

Ley de Seguridad Nacional: tres nudos



Emilio Álvarez Icaza Longoria

Esta semana, de cierre del periodo ordinario de sesiones del Congreso, se acumularon distintas iniciativas legislativas para ser resueltas a última hora. Como suele suceder, el término de este tipo de periodos genera en quien legisla un indómito impulso de construcción de acuerdos. Esta práctica tiene distintas motivaciones: los tiempos políticos en las cámaras y fuera de ellas, así como las agendas electorales y políticas. En ocasiones, incluso, una múltiple conjunción de estos factores se presenta simultáneamente, lo que hace muy riesgoso el proceso legislativo.Algo así sucedió en la Cámara de Diputados con la iniciativa de la ley de Seguridad Nacional. En pocos días se aceleró e intensificó su discusión.

Esto ha generado un gran desconcierto entre muy distintos sectores de la sociedad civil, organizaciones de derechos humanos e incluso entre los mismos diputados. Si bien existe consenso sobre los riesgos que vive nuestro país en materia de seguridad, no hay acuerdo de cómo enfrentarlos. La discusión de esta iniciativa es sólo un ejemplo más, ahora el debate tiene, al menos, tres nudos de discusión-tensión principales.

Primer nudo: los conceptos y supuestos de la ley. Esta propuesta tiene una concepción principal basada en viejos esquemas de seguridad nacional, no menciona nada sobre nuevos conceptos como el de seguridad humana que se refiere más a la seguridad de las personas que a la seguridad de las instituciones.


Esta iniciativa supone legislar y "normalizar" prácticas y acciones como las que se realizaban en la época de facultades metaconstitucionales del Presidente o las acciones del Ejército a partir de las decisiones del presidente Calderón en estos últimos años.

Segundo nudo: del proceso parlamentario o la "legalidad de la ley": Existe, por increíble que parezca, una enorme confusión y desconcierto en la Cámara de Diputados sobre el estado del dictamen. Se puede mencionar, por ejemplo, que a estas alturas integrantes de comisiones que tienen que dictaminar no conocen el dictamen, no se sabe a ciencia cierta qué comisiones intervendrán o quién conforma un grupo de trabajo que se afirma que existe.

Un tema fundamental como éste debería estar absolutamente alejado de estas indefiniciones y de prácticas de opacidad y de falta de transparencia, así como de dudas sobre la certeza jurídica y legalidad de la aprobación de esta ley. Todo lo contrario, el momento que vive el país obliga a la construcción de
consensos y discusiones tan amplias como sea posibles, por supuesto incluyendo a representantes de la sociedad, de manera que se produzca un instrumento jurídico que ayude a dar claridad y certeza.

Tercer nudo: sobre el articulado de la ley. Además de lo anterior, se dan dudas específicas sobre algunos artículos. Se encuentran serias debilidades o francos vacíos para limitar la discrecionalidad en la toma de decisiones del titular del Ejecutivo federal, la ausencia significativa del Poder Legislativo en algunos tramos de la toma de decisiones, el posible conflicto con preceptos constitucionales (por ejemplo, con los establecidos en el artículo 29), la ampliación indebida de facultades al Ejército, la contraposición con obligaciones internacionales del Estado en materia de derechos humanos, la limitación de la intervención de los organismos p
úblicos de derechos humanos al privilegiarlos como instrumento de documentación de posibles quejas (a posteriori), y no como mecanismo de control (antes, durante y después); la posible construcción de estados de excepción de facto, entre otros.

Existen reservas por parte de organizaciones de derechos humanos en más de una docena de artículos.Por todo lo anterior y otros argumentos, ojalá que los y las diputadas, quienes han detenido la aprobación de esta ley, y en uso de sus atribuciones convoquen a las discusiones que se hagan necesarias y construir acuerdos de Estado en la materia. Continuar con su aprobación no sólo resultaría contraproducente, sino que puede contribuir a generar males mayores que los que ahora vivimos y se quiere enfrentar. La situación es de tal gravedad que se requiere legislar con base en el Estado democrático de derecho y no con base en "razones de Estado" que atenten contra el primero.


Una mirada a la ley de seguridad

Luis Martínez
Existe en nuestra normativa constitucional el artículo 29 de la Constitución que prevé la interrupción de las llamadas garantías individuales consagradas en el capítulo uno del título primero de la propia Carta Magna. Este artículo establece una limitación para hacer frente en forma rápida y fácil a una situación de emergencia. Los convenios internacionales en materia de derechos humanos no justifican muchas veces la suspensión de garantías. Por esto se busca salvaguardar a la sociedad para evitar una posible suspensión para sojuzgar a la comunidad que pretenden proteger. La suspensión se dará por un tiempo determinado y no debe circunscribirse a un determinado individuo o grupo social. El Congreso le otorgará al Presidente facultades extraordinarias con la finalidad de superar la emergencia, si es que antes se ha decretado la suspensión de garantías individuales.

Dice el doctor Jorge Carpizo que al terminarse la suspensión de las garantías individuales el primer efecto que se produce es la vigencia plena de los derechos del hombre tal y como se encontraban antes de la suspensión, y como tal toda la legislación de emergencia debe desaparecer. Para Mario de la Cueva, toda norma jurídica tiene una hipótesis o supuesto que la condiciona y cuando falta éste no puede aplicarse la norma, porque sería ir contra su esencia aplicándola a una situación que no rige.

Se han alzado voces como las del senador Francisco Labastida, los diputados Beatriz Paredes o Jaime Cárdenas, que piden que el proyecto de dictamen se estudie con mayor profundidad. El diputado Rogelio Cerda sostiene que debe imponerse una sesión con una agenda rápida y furiosa, y Alfonso Navarrete Prida postula que es urgente sacar la minuta del Senado porque no constituye un albazo. A su vez, Javier Corral no está de acuerdo en mantener la persecución contra movimientos sociales, laborales, electorales y políticos.

El asunto de fondo radica en que el defensor de la Constitución debe ser la Suprema Corte –que está ausente en el proyecto de dictamen original–, y no el jefe del Estado mexicano y las fuerzas armadas los que garanticen la vigencia constitucional. Como está planteada la Ley de Seguridad Nacional se atribuyen la defensa de la Federación, y también la preservación del territorio y de su población y el cumplimiento de los fines del proyecto nacional. Las declaratorias de afectación a la seguridad pueden proceder respecto a movimientos o conflictos de carácter político-electorales o sociales. Se preserva el fuero militar para delitos cometidos por las fuerzas armadas, quienes serán juzgados por tribunales militares. Respecto de los derechos humanos, se sujetarán al protocolo que emita la declaratoria.

Está fuera de toda duda o suspicacia el papel tan importante que han jugado las fuerzas armadas en la preservación de la paz social y de la vida institucional del país, como queda establecido en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. De ahí la reflexión responsable para proteger a las fuerzas armadas de acciones policiaco-militares que rebasen el mandato constitucional.

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4/15/2011

Desde Cuernavaca: renuncia, reunión y refundación


Espacio Civil
Emilio Álvarez Icaza L.

Después de ocho días de exigencia en el centro de Cuernavaca, Morelos, el pasado miércoles se levantó el plantón con tres claros mensajes a las autoridades locales, víctimas, sociedad civil y autoridades.

El movimiento civil de Cuernavaca, detonado por la muerte del hijo del poeta Javier Sicilia, logró algo que es muy difícil. Convertir el dolor en acción, trasladar toda la indignación en movimiento. Tal vez esto es justamente una de las claves para entender por qué este movimiento ha tenido la resonancia que ha tenido, pues es un reflejo de lo que le pasa a mucha gente en muy amplias zonas del país. Un hecho especialmente trascendente en este evento fue ver cómo se reunieron personas que representan casos paradigmáticos de dolor y de impunidad más allá de Cuernavaca. Entre otros llegaron a compartir sus propuestas y esperanzas, Olga Reyes Salazar, de Ciudad Juárez, que forma parte de una familia que ha perdido a seis de sus integrantes y que ahora ha tenido que salir de esa ciudad para buscar protección. Llegó también Julián Le Barón, de la comunidad mormona -también proveniente del estado de Chihuahua- que perdió a varios de sus familiares.

Ahí estuvo Eduardo Gallo, quien perdió una hija como consecuencia de un secuestro cometido precisamente en el estado de Morelos hace 11 años ya. Se inicia así la reconstrucción del tejido social brutalmente roto. Los tres mensajes principales que salieron desde Cuernavaca, mediante la voz de Javier Sicilia, tienen distintas implicaciones y destinatarios.

Veamos cada uno:

1. RENUNCIA: "Los más de mil crímenes sin resolver (...) me hacen a nombre de la dignidad ciudadana, exigirle a Marco Antonio Adame -gobernador de Morelos-, a Miguel Ángel Rabadán -presidente municipal de Jiutepec-, a Nereo Bandera Zavaleta -presidente municipal de Temixco-, a Manuel Martínez Garrigós -presidente municipal de Cuernavaca-, a los integrantes del Congreso -los partidos políticos saben quiénes-, que renuncien inmediatamente a sus cargos". Se abre así un proceso de presión política, que dados los antecedentes en esa entidad (Carrillo Olea y Estrada Cajigal), se antoja una ruta compleja para el gobernador y los presidentes municipales. En semanas venideras veremos hasta dónde se llega.

2. REUNIÓN: "Convocamos a una nueva marcha nacional para el domingo 8 de mayo en el Zócalo de la ciudad de México (...) Nosotros, la ciudadanía de Morelos, saldremos caminando de la Paloma de la Paz, el 5 de mayo, para pernoctar el 7 en La Espiga, escultura de Rufino Tamayo, que se encuentra en el Centro Cultural de la UNAM y salir el día 8, a las 7 de la mañana rumbo al sitio donde se asientan los Poderes de la República -el Zócalo capitalino- (...) Vamos a ir caminando en silencio par evitar que los gritos nos confundan y la indignación, que lleva a veces al insulto, nos haga perder el amor". Se invitó a que desde otros estados se llegue al mismo punto y se estableció que lo único que se llevaría como símbolo será una bandera nacional que nos identifica y une a todos. La cita está hecha. La sociedad civil ofrece así una nueva oportunidad.

3. REFUNDACIÓN. "Vamos a convocarlos para que ustedes, que han malversado nuestro dinero, han decidido sin consultarnos en nuestro nombre, han defraudado nuestra confianza, y han puesto al país en estado de emergencia nacional, que firmen un pacto que les permita recuperar la representación de la nación (...) este pacto debe ser firmado en el centro de la ciudad más dolida entre las dolidas: Ciudad Juárez, Chihuahua".

Este pacto tiene también destinatarios a los ciudadanos y da posibilidad de que el dolor no se convierta en odio, sino en amor y lucha por la justicia. Más adelante se darán a conocer los términos de este pacto. De esta manera se da cauce, aunque sea inicialmente, a la lucha por la justicia y la paz. Hoy las propuestas salen de Cuernavaca, dependerá de todos los actores civiles, políticos, religiosos, empresariales y académicos el tamaño de la respuesta. Ojalá que esta coyuntura no se desperdicie, pues si así sucede los costos y el dolor seguro aumentarán. Defensor de los derechos humanos

4/01/2011

México ante la CIDH, ¿vuelta al pasado?


Espacio Civil | Emilio Álvarez Icaza L.

México está en la mira en materia de derechos humanos. El tipo de problemas y la naturaleza de las violaciones en la materia, son de una enorme complejidad y profundidad. De hecho, en ciertos temas parece que se reeditan situaciones del pasado que ya muchos creíamos superadas. Lo que sucede en este país es ahora preocupación de la comunidad internacional y ocupación cada vez mayor de los organismos internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Lo anterior quedó de manifiesto en el 141 periodo de sesiones de la CIDH realizado esta semana en Washington, Estados Unidos. En este periodo se realizaron seis audiencias relacionadas con nuestro país, cinco sobre temas específicos y una más de carácter regional que incluyó aspectos de México. Hay que subrayar que la sola realización de cinco audiencias sobre lo que pasa aquí es extremadamente inusual y en sí mismo es un dato relevante y preocupante. Adicionalmente, cabe mencionar que resulta también de preocupación que México sea uno de tres países con mayor número de denuncias ante la CIDH.

Las audiencias realizadas se pueden dividir en tres bloques dadas sus características. En el primer bloque estuvo la referente a la presentación de la reciente reforma constitucional en esta materia. Esta sesión fue más bien excepción, y hay que decirlo, tuvo y tiene una extraordinaria importancia y significado. Representa el lado más virtuoso de lo que hemos podido construir en derechos humanos en muchos años. Lo ahí expuesto representa un oportunidad para enfrentar los muy graves y profundos desafíos que se vieron en las otras audiencias. Estuvieron presentes el subsecretario Juan Manuel Gómez Robledo, los senadores Pedro Joaquín Coldwell del PRI y Alejando Zapata del PAN, entre otros.

El segundo bloque de audiencias, compuesto por cuatro de ellas, se realizaron a solicitud de múltiples y significativas organizaciones de la sociedad civil mexicanas, en ocasiones acompañadas por víctimas y organizaciones internacionales. De ellas destacan I(DH)EAS, los Centros Miguel Agustín Pro y Paso de Norte, Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos de Monterrey y diversas organizaciones de Ciudad Juárez.

Las audiencias fueron sobre:

a) La situación de las personas en situación de arraigo, en la que quedó en evidencia su naturaleza contradictoria con respecto al derecho internacional de los derechos humanos y con la Constitución mexicana, adicionalmente se expusieron casos como el michoacanazo.

b) La seguridad ciudadana. En este espacio quedó de manifiesto la gravedad de la situación en Ciudad Juárez y en Chihuahua y otros lugares del país, así como los costos de las acciones en la lucha contra la delincuencia; se presentaron también casos graves de impunidad.

c) Tenencia de la tierra y derechos humanos de los pueblos indígenas, en la que se expusieron dolorosas y desgarradoras situaciones de afectación a los pueblos y comunidades.

d) La situación de derechos humanos de las personas migrantes en la frontera sur, en la que los peticionarios expusieron la crisis humanitaria que viven los migrantes centro y sudamericanos al pasar por nuestro país.

El último bloque se refirió a una audiencia de carácter regional, en la que se presentó la situación de defensores y defensoras de derechos humanos en América. En esta sesión también se habló de la preocupante situación en México, pues ocupa un penoso y alarmante segundo lugar en el continente por el número de agresiones a defensores de derechos humanos.

Llamó muy positivamente la atención el hecho de que, en sesión paralela de atención de casos, el gobernador de Oaxaca, Gabino Cué, estuviera presente para atender personalmente uno de ellos.

Lo que quedó en evidencia con estas audiencias, es que no obstante los logros alcanzados, en algunos puntos de la agenda de Derechos Humanos se observan francas señales de regresión. Dinámicas y fenómenos de violación que corresponden a expresiones del México autoritario, que creíamos superado, que son ya una alarma dentro y fuera de nuestro país.

No deja de llamar la atención que a pesar de todo lo que hemos invertido en organismos públicos de derechos humanos (¡nos cuestan más de dos mil millones de pesos al año!), principalmente en la CNDH, que representa más del 60% de ese gasto, sigan presentándose tantas denuncias de violaciones de derechos humanos en México en instancias internacionales. ¿Cómo explicar la confianza que víctimas y organismos civiles mexicanos tienen en la CIDH? ¿Qué pasa con las comisiones de DH que los casos no se resuelven en México?

En la medida que el Estado mexicano entienda, atienda y resuelva lo que se presentó en las audiencias de la CIDH beneficiará a las víctimas, contribuirá al buen funcionamiento de las instituciones y protegerá a quienes vivimos en este país. Además de atender los casos es urgente resolver las causas. Si esto no sucede, se puede consolidar un peligroso escenario para nuestro pacto democrático, aquel en que se generalice la regresión a los derechos humanos.

Defensor de los derechos humanos

3/18/2011

General Villa Castillo, ¿justicia o venganza?


Espacio civil | Emilio Álvarez Icaza L.


"Cuando agarro a un zeta o chapo lo mato. ¿Para qué interrogarlo? Que le vaya a decir a San Pedro lo que hizo. El Ejército tiene seguridad e inteligencia, no necesita información", afirmó categórico el general en retiro Carlos Bibiano Villa Castillo a Sanjuana Martínez en una gran entrevista que se hizo pública esta semana. Para no dejar dudas, Sanjuana le dice:
"Hay leyes, general. Usted decide quién debe morir o vivir... ¿no cree que eso lo decide Dios?".

-Pues sí, pero hay que darle una ayudadita.-Si se le acerca uno de ésos para hablar... -Allí mismo lo mato. Yo me lo chingo.-Mata, ¿luego averigua?-Así debe ser. Es un código de honor.

Más allá del personaje, estas afirmaciones son en realidad una demoledora síntesis de parte los problemas que se presentan en nuestro país en la "guerra" contra el narco y la delincuencia, hoy afortunadamente rebautizada como lucha por la seguridad. Quedan claramente expuestos los costos del uso de militares en labores de seguridad. También ayudan a reflexionar sobre las costos de un proceso que dadas las dimensiones y alcances se puede considerar como de militarización. Las siguientes dinámicas simultáneas que hemos experimentado así lo explican.

1) El Ejército en labores de seguridad pública. En los últimos años, México ha experimentado una constante y cada vez mayor incorporación de militares a las labores de lucha contra el crimen. El Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia (Casede), reporta en el Atlas de la Seguridad y Defensa de México 2009, que para el año 2008 el Ejército mexicano estaba integrado por 199 mil 545 elementos y de acuerdo con información presentada en la Comisión de Defensa Nacional de la Cámara de Diputados para marzo de 2010 trabajaban en la lucha contra el crimen organizado 94 mil 540 integrantes de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). Considerando la diferencia en la temporalidad de los datos, se podría afirmar que entre 40% y 50% del Ejército mexicano se dedica ahora a este tipo de labores. Cuando empezó este sexenio se mencionó que serían 25 mil los efectivos dedicados a esta labor. Un notable incremento. La excepción tiende a norma.

2) La militarización de las estructuras civiles. El fenómeno anterior se ha acompañado de la creciente presencia de militares en las estructuras civiles de seguridad y justicia en los tres niveles de gobierno. El Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez reportó que para fines de 2009, cerca de 500 efectivos (desde generales hasta soldados) desempeñaban labores en alguna de estas instituciones. Uno de ellos, el general Villa Castro.

Además del muy frágil y débil andamiaje legal que sustenta la participación del Ejército en este tipo de labores (lo que pone en riesgo a los militares y ellos están conscientes de ello), las violaciones a la ley y a los derechos humanos constituyen otro tipo de riesgo igualmente grave.

La problemática anterior se hace más grave, como quedó demostrado por general Villa Castillo, cuando las actuaciones se hacen fuera del marco de la ley. El grave riesgo de esto es que la venganza sustituya a la justicia y que los agentes estatales cometan delitos para combatir el delito. Lo que parece fundado en buenas y necesarias razones (la seguridad de la ciudadanía), acaba convirtiéndose en un uso tan discrecional y arbitrario de la fuerza que termina por convertirse en la ausencia misma de la ley y la sustitución de las instituciones de justicia por un proceso de administración de venganza.

Lo anterior es más peligroso cuando la inseguridad (real y percibida) que se vive en amplias regiones de nuestro país fortalece la perversa idea de ceder derechos a cambio de ofertas de seguridad. No se pondera en su justa dimensión que la operación de los cuerpos de seguridad estatales por fuera del Estado democrático de derecho, lejos de ayudar, contribuye a la agudización de la crisis de seguridad que vivimos. La legitimación social de la venganza es veneno puro para nuestra democracia.

Por supuesto que el Ejército es una institución confiable y respetable, igualmente enorme reconocimiento merecen los hombres y mujeres que ofrendan la vida por su patria y su gente, aún más admirable cuando se observan las condiciones de precariedad en las que desempeñan su labor. También es un hecho que esta institución tiene mucho que hacer en labores de seguridad, sin embargo éstas tienen que estar ceñidas a su competencia, atribuciones y características.

Los costos por violaciones a derechos humanos y actos fuera de la ley pueden llevarnos a una pregunta que antes sería impensable: ¿cómo cuidamos al Ejército? ¿Cómo lo cuidamos de sí mismo, de los que lo consideran su padre (como el general Villa Castillo), de las limitaciones presupuestales, del desgaste, de su uso indebido, de la corrupción del narco, de la impunidad imperante, de los que desesperados por su situación de inseguridad quieren venganza ante todo? Si nos tardamos demasiado en resolver estas interrogantes el daño puede ser irreversible o al menos de muy largo plazo. Defensor de los derechos humanos

Estatismo de Conapred en su
resolución contra la SEP

Gilberto López y Rivas

Desde estas páginas he seguido con atención las reuniones y los planes de acción de la Campaña contra la discriminación en la educación que se ofrece a los pueblos originarios, impulsada principalmente por el Congreso Nacional de Educación Indígena e Intercultural y apoyada por decenas de organizaciones y colectivos de muy diversa procedencia y naturaleza.

En un desplegado reciente (21 de febrero de 2011), los integrantes de la campaña instaron al Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) a dar una respuesta clara, pronta y expedita a la demanda interpuesta desde el 21 de julio de 2008 por docentes de la escuela primaria bilingüe El Porvenir, de la comunidad Nichteel, del municipio de San Juan Cancuc, en el estado de Chiapas, contra la Secretaría de Educación Pública por discriminación lingüística en la aplicación de la prueba Enlace.

Los docentes y directivos de esta escuela primaria fueron muy claros en la demanda presentada: Hemos revisado con responsabilidad los instrumentos de evaluación Enlace que se le han aplicado a las niñas y niños anualmente durante tres periodos. El instrumento siempre ha sido hegemónico, subordinante, discriminante y excluyente de la lengua y cultura de los pueblos originarios, violentando el derecho de la niñez a recibir una educación y ser evaluado de manera bilingüe y pertinente que otorgan las leyes internacionales y nacionales como convenios de la OIT, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la Constitución del Estado de Chiapas, los acuerdos de San Andrés, estos últimos firmados en 1996.

Los considerandos centrales para esta demanda han sido expresados durante la campaña en diversos foros regionales y a través de artículos y documentos: 1) La escuela como institución y espacio en los que se ejerce un poder coercitivo sobre los educandos, ha funcionado como un poderoso instrumento para promover la asimilación de los pueblos originarios al modelo cultural/lingüístico, político, social del Estado-nación mestizocrático, especialmente con posterioridad al movimiento armado de 1910-1917. 2) En consecuencia, y como resultado de una discriminación estructural que proviene del Estado, grupos corporativos y poderes facticos, la educación que reciben los pueblos originarios es inferior en calidad, recursos e infraestructura. 3) Esta educación no se adapta a la situación, contexto y necesidades de los pueblos originarios a los que se imponen calendarios, docentes, material didáctico, currículos y orientaciones pedagógicas, los cuales son etnocidas y disolventes de las identidades étnico-nacionales. 4) La educación centralizada federalmente y la puesta en práctica por los estados, no respetan el derecho a la autonomía consagrado en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo y en los acuerdos de San Andrés, que junto con el artículo 39 constitucional, conforman fuentes legítimas del derecho autonómico. 5) Un aspecto central de este proceso autonómico –en el ámbito educativo– es conformar un sujeto autonómico colectivo y liberador.

La propia Secretaría de Educación Pública (SEP) –en su cinismo institucional– ha reconocido que el sistema de educación indígena presenta severas deficiencias en la calidad de los servicios, que se traducen en bajos niveles de eficiencia terminal y resultados claramente inferiores a los promedios nacionales. Sin embargo, en el mismo párrafo en el que hace esta confesión de parte, la SEP impone las responsabilidades de dicha situación a los propios pueblos y comunidades, al sostener que las dificultades que se presentan en el sector tienen que ver con la escasez de maestros bilingües, la presencia de alumnos que hablan diferentes lenguas en un mismo grupo, así como con el aislamiento y la marginación de las comunidades donde habitan.

Finalmente, después de más de dos años y medio, el Conapred emitió una resolución por disposición dirigida a la SEP, la cual ya fue aceptada por dicha dependencia, en la que determina que se generó un acto de discriminación indirecta (sic) en contra de niñas y niños indígenas al ser evaluados a través de una prueba estandarizada que no contempló adecuadamente su contexto cultural y lingüístico. Paradójicamente, este argumento central del resolutivo, sin los fondos con que cuenta el Conapred para investigar y pagar a sus funcionarios, es el que precisamente venimos expresando quienes participamos en esa campaña nacional.

Una resolución por disposición es un instrumento jurídico fundamentado en la Ley para Prevenir y Eliminar la Discriminación y el Estatuto Orgánico del Conapred, que se aplica cuando se comprueba que existe una conducta discriminatoria directa o indirecta que afecta sistemáticamente a un grupo de población.

El consejo determinó en su resolución que la Secretaría de Educación Pública, en conjunto con las autoridades educativas estatales, deben llevar a cabo acciones que combatan de manera consistente y efectiva las condiciones de desventaja y desigualdad que existen entre la infancia indígena en relación con la no indígena. Claro está, de manera progresiva, reitera el organismo: ¡en cuanto a niños indígenas se refiere, no hay prisa… pueden esperar!

En suma, el Conapred, no obstante que reconoce la discriminación de las autoridades educativas federales, lo cual es positivo, mandata en su resolución poner en práctica políticas marcadas por el estatismo y el paternalismo, ya que son las mismas autoridades que constituyen la fuente permanente de discriminación –más que directa– contra los educandos indígenas las que tienen que aplicarlas, sin precisar claramente el papel de los sujetos autonómicos en esas medidas supuestamente correctivas. Nuevamente, los pueblos son sujetos pasivos de la acción protagónica de un Estado que sí sabe qué hacer con los indígenas.

2/11/2011

El “asunto” Carmen Aristegui


Emilio Álvarez Icaza L.


La salida de Carmen Aristegui de MVS es una gran pérdida. En realidad es una pérdida que se conjuga en plural. Lamentablemente, todos perdemos, pierde nuestra democracia, la libertad de expresión, la Presidencia de la República, MVS, Carmen Aristegui, la ciudadanía, la pluralidad de ideas, los radioescuchas, entre muchos otros.

Esto es consecuencia de cómo se tomaron y procesaron decisiones el pasado fin de semana. Si el cálculo era evitar el debate de lo que Carmen Aristegui presentó como noticia y pasar la factura por el planteamiento, los hechos demuestran que salió muy mal y resultó contraproducente. No sólo por las dimensiones nacionales e internacionales que ha alcanzado “el asunto Carmen Aristegui” (como lo denominó MVS), sino porque queda en amplios sectores, al menos, la percepción de que estamos ante un caso emblemático de censura. Estas temáticas son ahora materia de análisis y preocupación en múltiples medios de comunicación, organizaciones civiles y académicas, redes sociales e internet y muchos espacios más, tanto en México como fuera de él.

Lo realizado por el diputado Fernández Noroña y otros en la Cámara de Diputados el jueves 3 es cuestionable y reprobable (una vez más), pero lo que resulta inadmisible es que si se presenta una cobertura noticiosa del hecho y se acompaña de un cuestionamiento duro, válido y respetuoso, la consecuencia sea que se silencien las voces y los micrófonos. Lo que no puede pasar en una democracia es que el resultado de una diferencia de esta naturaleza es que se cierre un espacio noticioso.

En caso de presentarse una controversia, hay medios legales y democráticos para hacer valer los derechos. Debe tenerse claro que en democracia, mientras más alta es la responsabilidad pública que se desempeña, mayor escrutinio público debe existir. Por eso, entre muchas otras razones, debe asumirse que es del orden e interés público de primer nivel discutir, saber y tener certeza sobre la salud del Presidente.

Así quedó demostrado por el secretario particular del Presidente al afirmar que “frente a esas infundadas afirmaciones, y desde el más firme compromiso del gobierno federal con la transparencia, resulta oportuno compartir con los ciudadanos algunos datos generales sobre las actividades presidenciales, que reflejan que el Presidente de México trabaja incansablemente por el desarrollo de la nación… En total, 1,779 actividades a lo largo del año (2010), un promedio de 7 actividades por día hábil… Este ritmo de actividades es la mejor expresión de su buen estado de salud, de su fortaleza física y entereza”. También declaró que “el gobierno federal es y ha sido escrupulosamente respetuoso de la libertad de expresión y valora la multiplicidad de voces y opiniones en el debate de los asuntos públicos”.

Este posicionamiento y la difusión de esta información representa un gesto de altura, muy reconocible. También pone en evidencia que la pregunta de Carmen Aristegui es válida y pertinente. Incluso la propia periodista declaró: “Lamento sí, que el Presidente y su familia se hayan sentido ofendidos por el cuestionamiento, pero aún así, la pregunta sigue vigente”.

Las declaraciones de Roberto Gil ayudan simultáneamente a superar la discusión de que Carmen violó el “código de ética” de MVS, ¿cómo sería eso posible si la propia Presidencia de la República reconoce la importancia de informarnos sobre el “buen estado de salud” del Presidente? Una de las grandes contribuciones de Carmen al debate público, además de su inteligencia e independencia, es justamente el aporte ético. La puerta digna de solución se abrió para MVS.

La forma en que se resuelva y afronte este “asunto” nos dará un termómetro preciso de la madurez de la libertad de expresión en México, de cómo enfrentar las diferencias en su ejercicio. Es un punto de quiebre, o se opta por las reglas de la democracia o por la lógica de la antidemocracia y la intolerancia y su subsecuente control de daños.

El presidente Calderón tiene una extraordinaria oportunidad para contribuir al fortalecimiento de la normalidad democrática, al poner el ejemplo de que si se cuestiona sobre el Presidente esto no se verá como un agravio. Dicho sea de paso, mandaría un poderoso mensaje a gobernadores, secretarios, presidentes municipales y un largo etcétera de cómo relacionarse con los medios de comunicación en democracia. La verdad es que este mensaje es tremendamente urgente y necesario.

La fórmula inicial de pierde–pierde puede convertirse en un modelo virtuoso de ganar–ganar, en el que todos ganemos, sobre todo, nuestra democracia. Puede sonar utópico, pero nuestro país y la defensa de nuestros derechos bien valen la apuesta.
Defensor de los derechos humanos

2/04/2011

Juaritos: más allá del miedo


Emilio Álvarez Icaza


Ciudad Juárez es un laboratorio de diversas y contradictorias dimensiones. Esto quedó de manifiesto, una vez más, el pasado fin de semana en el marco de las Jornadas Ciudadanas de Ayuno y Reflexión “Camino a la Justicia” realizadas en esa ciudad y en otras de México y el extranjero.

Estas jornadas resultaron especialmente significativas, sobre todo porque se realizaron en un contexto de lenta pero constante desaparición del Estado democrático de derecho, consecuencia de la sumatoria de la crisis económica, la crisis de seguridad, la escandalosa corrupción e incapacidad gubernamental, la impunidad atroz, la violencia en aumento y la corrupción, complicidad e hipocresía deviene desde ciertos sectores de Estados Unidos y empresariales.

Los testimonios recabados durante la jornada son solamente “botón de muestra” de lo que ahí se sucede: “Lo que vivimos en Juárez es más que miedo… vivimos con terror”, me dijo con lágrimas en los ojos la señora Eva Pérez el pasado domingo 30 de enero. Doña Eva es una dentista con más de 30 años de experiencia que optó por cerrar su consultorio para no pagar las cuotas que le pedían los “malandros” (como les dicen a los delincuentes en Juárez). “Nos han robado varios autos (de la Comision Federal de Electricidad), para el trasiego de droga y varios de los verificadores han sufrido golpes y hasta torturas porque al llegar a tomar el registro del consumo de electricidad los malandros creen que se trata de halcones de los adversarios”. “Hace un año mataron a mi hijo (en Villas de Salvárcar) y todavía ni la autopsia me han dado”.

Adicionalmente, diversas fuentes sostienen que en esa ciudad fronteriza hay entre 80 mil y 100 mil viviendas vacías y que entre 200 mil y 250 mil personas han trasladado su domicilio a El Paso, Texas. Se pude constatar que el otrora activo, dinámico y bullicioso centro de Juárez hoy parece algo como un pueblo fantasma. Cientos de negocios, grandes y pequeños, han cerrado: restaurantes, bares, plazas comerciales, consultorios, tiendas de abarrotes, farmacias, hasta tortillerías y puestos de comercio informal.

Es por todo lo anterior que resultan tan significativas las acciones realizadas por organizaciones civiles, sociales, académicas, parroquias y personas en lo individual el fin de semana pasado.

En el Monumento a Juárez se llevaron a cabo un ayuno y diversas actividades sobre no-violencia y derechos humanos, participaron cerca de mil personas a lo largo de casi dos días. Paralelamente, se efectuó un evento binacional para exigir justicia a los gobiernos de ambos lados de la frontera, más de 50 organizaciones y 400 personas se dieron cita en la reja que separa Anapra (Ciudad Juárez), de Sunland Valley (El Paso), los organizadores no recuerdan un evento civil de esta dimensión en ese punto de encuentro; fue contundente la demanda de ciudadanos de Estados Unidos para detener el criminal comercio de armas que a tanta gente está matando en México. Llegaron más de 2 mil cartas de México y el mundo. Se activaron las redes de solidaridad para promover el envío de mensajes de acción de emergencia al gobierno mexicano (se informó de redes de más de 16 mil correos electrónicos).

Estas significativas y valientes acciones mandan un mensaje de otro tipo de laboratorio, el de la esperanza, resistencia y no resignación. Dicho por los propios actores: “Es el reflejo de una manera provechosa de trabajar con el conflicto”; “Hubo una acción muy valiosa, demostramos que no es una locura estar en el centro… que podemos recuperar las plazas públicas, que podemos articular acciones nacionales e internacionales”; “Los resultados son buenos, a partir de nuestras diferencias ubicar nuestras coincidencias. La capacidad de cruzar la ciudad con diferentes acciones”; “Estos resultados son particularmente esperanzadores…

Esto de reencontrarnos en la calle a partir de una situación de riesgo generó tres logros principales:

1) Vincularnos en una dinámica internacional, nacional y local;

2) Generó cohesión interna en temas y cosas vitales para la gente de Juárez (justicia) y;

3) Puso un ejemplo de cómo cambiar el paradigma de violencia, con especial referencia a los medios de comunicación”.

Si bien Ciudad Juárez tiene una realidad alarmante, también tiene una sociedad civil admirable que con el ejemplo y poniendo el cuerpo (literalmente) coadyuva a que las cosas en México sean diferentes, con justicia y paz. Que más allá del miedo y el dolor con el que se vive, toca actuar, exigir y movilizarse. También de lo malo se aprende. Gracias Juaritos.
Defensor de los derechos humanos

1/28/2011

Don Samuel: modelo eclesial


Emilio Álvarez Icaza L.

La vida tiene ciclos, se abren y cierran simultáneamente. El caso de don Samuel Ruiz es uno de ellos, pues para los funerales y ceremonias luctuosas su cuerpo regresó a su amada diócesis el día que cumpliría 51 años de ser consagrado último obispo de Chiapas y primer obispo de San Cristóbal de las Casas. A lo largo de su fructífero caminar también se pueden ver distintas etapas y ciclos.

El don Samuel que llegó a Chiapas en 1960 realmente era otra persona, él mismo narró: "Al principio, cuando iniciamos nuestra labor pastoral, pensaba... lo primero que debíamos hacer era enseñar ‘castellano' a los pueblos y comunidades indígenas... También, como había mucha pobreza, la gran mayoría andaba sin zapatos; entonces pensaba que nuestra labor debería orientarse para conseguirles zapatos y ropa... después me dí cuenta que era una posición bastante ingenua. Luego entendimos que el principal problema no era el idioma o los zapatos, sino la profunda miseria y desigualad en la que se tenían oprimidos a estos pueblos".

La dura e injusta realidad de los pueblos indígenas lo transformaron. También contribuyeron a su evolución el Concilio Ecuménico Vaticano II y las sesiones de la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (Celam) realizadas en Medellín, Colombia (1968), y Puebla, México (1979). Es este proceso eclesial y social el que lo lleva a entender a las y los indígenas no como objetos, sino como sujetos y protagonistas de su propia historia.

Un sello de su trabajo pastoral fue precisamente entender que para enfrentar las desigualdades estructurales se tiene que trabajar por los derechos humanos, sobre todo acompañando a las víctimas. Su trabajo por la paz, la justicia y la dignidad fue largo y profundo, los ejemplos son múltiples, cabe resaltar que fundó el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, coadyuvó a la atención de miles de refugiados guatemaltecos, condujo las trabajos de la Comisión Nacional de Intermediación (Conai) y coordinó de los trabajos del Secretariado Internacional Cristiano de Solidaridad con los Pueblos de América Latina (SICSAL).

Por supuesto que recibió amenazas y ataques por su labor y entendimiento del evangelio, y muchas veces provinieron desde las altas jerarquías del poder civil y religioso. Ahí están los fallidos intentos de Ernesto Zedillo por procesarlo penalmente, como él mismo le hizo saber a Ruiz en la reunión sostenida en Los Pinos el 11 de febrero de 1995, o las vergonzosas acciones de Girolamo Prigione (encargado de Negocios y luego nuncio apostólico del Vaticano en México entre 1978 y 1997), para limitar su trabajo, llegando incluso al extremo de actuar como personero gubernamental y manipular información para intentar obligar a don Samuel a renunciar.

También sufrió descalificaciones y calumnias, hubo hasta quienes decían que tenía armas ocultas en la Catedral de San Cristóbal. Tampoco faltaron quienes intentaron culparlo a él y a su equipo diocesano del levantamiento zapatista, sin reparar que "es la violencia estructural lo que originó el descontento".

El modelo eclesial promovido por Samuel Ruiz partió del entendimiento de que la Iglesia católica es medio y no fin, de que debe ser sencilla, humilde y comprometida con las y los pobres. Este modelo forma parte de su gran legado y se hace más grande aún al ver la pequeñez y mediocridad de los nuevos liderazgos episcopales, sobre todo en un momento en que México enfrenta tantos riesgos. Salvo contadas excepciones, cabe preguntarse ¿dónde están los arzobispos y obispos que defienden a las víctimas de los abusos de integrantes de las Fuerzas Armadas o a los migrantes o a los jóvenes o a las mujeres o a los homosexuales y lesbianas o a las víctimas de los pederastas? Con dolor hay que contestar que no se ven o se ven muy poco.

La vida y el testimonio de don Samuel representan uno de los más claros ejemplos del compromiso evangélico con las y los desposeídos, excluidos, discriminados y pobres. Su fidelidad a Jesús y modelo eclesial dejan un grande ejemplo para la sociedad y las iglesias de México, América Latina y el mundo. Se abren nuevos ciclos.

PARÉNTESIS:

Mañana sábado se cumple un año de la masacre de Salvárcar, Ciudad Juárez. Para no olvidar este acontecimiento se realizará una jornada ciudadana de ayuno y reflexión, que se llevará a cabo en el Monumento a Juárez (Av. Vicente Guerrero y Constitución en esa ciudad) del sábado 29 de enero a las 9:00 am al domingo 30 a las 12:00 del mediodía. Para obtener información y sumarse a la iniciativa se puede consultar www.estudiosecuménicos.org o al correo electrónico: cdhpasodelnorte@hotmail.com.
Defensor de los derechos humanos

12/17/2010

Menos atribuciones a la Corte, menos protección a la gente




Espacio civil | Emilio Álvarez Icaza L.

Después de un largo proceso legislativo, la Cámara de Diputados aprobó finalmente las reformas a nuestra constitución en materia de derechos humanos. Este hecho es de la mayor relevancia, pues actualiza nuestro texto constitucional en la materia, lo que era realmente urgente.

México pasó de tener la primera constitución social del siglo XX, a una de las últimas de la región con enfoque y conceptos de derechos humanos en el siglo XXI. Sin dejar de considerar las innovaciones jurídicas, los medios constitucionales para la protección de los ciudadanos y de las referencias expresas a determinados derechos, lo cierto es que la Constitución Política tiene (pues las reformas no están aún en vigor) una debilidad dogmática, conceptual e incluso operativa en lo que a derechos humanos se refiere.

Ahora los diputados han aprobado las modificaciones y remitirán el texto a la Cámara de Senadores para su nueva revisión y, en su caso, aprobación, para que posteriormente sea enviado a las legislaturas de las entidades federativas para someterlo a su eventual aprobación.

La referida reforma tiene elementos muy significativos, aunque deja otros igual de importantes de lado, pero hay uno que es de particular relevancia. La supresión de la facultad contenida en el artículo 97 para que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) averigüe en materia de violaciones graves a las garantías individuales. Esta facultad se propone trasladar a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).

La redacción de este artículo se ha convertido en el centro de la disputa entre las cámaras de Diputados y Senadores, y en el nudo gordiano de las resistencias políticas a esta reforma constitucional, tengan que ver o no con el asunto en disputa. En realidad esta modificación no agrega nada a la CNDH, pero sí quita a la SCJN. Parece mejor evitar que la Corte se pronuncie en casos como los de la Guardería ABC o el ex gobernador Ulises Ruiz, entre otros.

Para como se han hecho las cosas en este país y para como estamos y parece que estaremos, francamente lo más preocupante es que se reduzcan medios y formas de protección a la gente ante las violaciones a los derechos humanos. En general, la reforma en materia de derechos humanos representa un avance; en particular, la reforma al artículo 97 representa un retroceso. Lo que toca es reglamentar la atribución de la Corte, no quitarle dientes.

11/19/2010

Burocracia vs derechos de la gente


Espacio Civil | Emilio Álvarez Icaza L.

En la última década, mientras que nuestra economía creció poco más del 20 %, el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) alcanzó cerca del 90 % de incremento en términos reales. En el mismo periodo, el porcentaje del PEF en el PIB, creció casi 5 puntos; pasó del 19.5 % al 24.3 %. Esto no necesariamente son buenas noticias, pues buena parte de ese incremento va a las estructuras del gobierno y no al ejercicio de los derechos de la gente.

En términos de derechos humanos, este PEF reporta una serie de fortalezas y debilidades. Vale la pena subrayar algunas.

En las fortalezas, destaca que por primera vez se contempla un fondo para reparación del daño como consecuencia de violaciones a los derechos humanos. Este fondo servirá, entre otras cosas, para atender a las víctimas protegidas en las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH). Lo malo es que, por ahora, no es un fondo permanente. Hay que resaltar otros dos fondos. El primero es para pagar pensiones a los ex braseros por 1,200 millones.

Lo malo es que se adeuda más de 5,500 millones, además que ese dinero ya se les descontó, ahora se les paga de a poquito, es decir, tarde y mal. El segundo fondo se refiere a que habrá recursos para el mecanismo de protección a periodistas, aunque la falta de una perspectiva clara y consensuada, no permite saber si los recursos destinados son suficientes.

En las debilidades, un foco rojo lo constituye el hecho de que se da una fuerte contradicción en materia de no discriminación. Según el PEF, uno de los programas centrales de la Secretaría de Gobernación, es el combate a la discriminación, y se reducen 8 % los recursos destinados al Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), que se suman al recorte del 9 % del ejercicio en curso. Esto se vuelve crítico cuando se observa que en 2010 aumentaron más de 70% las quejas por discriminación. Los números dictan que este no parece ser un programa prioritario. Tampoco deja de llamar la atención que se le hayan asignado 210 millones más a la, ya de por sí, onerosa CNDH (más de 20 % de incremento). El problema no es el incremento, sino a quién y para qué se destina, todo indica que los generosos sueldos y bonos en ese órgano autónomo van también a la alza.

Los presupuestos son una demostración concreta, palpable y observable de las prioridades; así sucede en las familias, en las empresas y en las entidades públicas. Si aplicamos el enfoque de derechos al PEF, veremos que es innegable que hubo avances, pero también veremos que estamos lejos, muy lejos de tener un presupuesto con enfoque de derechos humanos.

11/12/2010

Y sin embargo… se mueven


Espacio Civil | Emilio Alvarez Icaza

El siglo XXI tiende a ser el de las migraciones. Así quedó de manifiesto ayer que terminó en Puerto Vallarta el 4º Foro Mundial de Migración y Desarrollo (FMMD). Este espacio propició, como pocas veces, el encuentro de migrantes con representantes de: gobiernos, organizaciones de la sociedad civil, instancias académicas y organismos internacionales. Representó un microcosmos de la complejidad y diversidad del planeta.

Quedó claro que mientras las cosas sigan como van, no disminuirán los flujos migratorios, por el contrario, se manifiesta una clara tendencia al alza en tanto sigan las crisis económicas y los desastres naturales (aunque cabe decirlo justo a la inversa: los desastres económicos y las crisis naturales), entre otros fenómenos.

Por eso se hizo patente la necesidad de cambiar el enfoque. Poner en el centro del fenómeno migratorio la perspectiva de derechos humanos y de entender que los migrantes son sujetos de derechos y agentes de desarrollo tanto en los países de origen como de destino. Así hay condición para entender y asumir que la migración es un derecho, como también lo es la decisión a no migrar. Justo por esto es que se llamó a evitar la migración forzosa, la que en realidad constituye una violación a los derechos humanos individual y colectiva. Quedó de manifiesto, que cada migrante que abandona su país constituye un pérdida para el mismo y ganancia para el de destino.

Como era de esperarse, lo que sucede a los migrantes centro y sudamericanos en México acaparó parte del interés central, en particular la masacre de 72 migrantes latinoamericanos ocurrida recientemente en Tamaulipas. Desatendiendo a los que sugerían que no se comentara la temática, el presidente Calderón la abordó y mandó un mensaje fuerte, que ahora toca garantizar en su cumplimiento. También hubo quienes pensaron que se dejó pasar la oportunidad de encabezar la indignación al no pedir claramente una disculpa por lo ocurrido.

A su vez, este FMMD dio lugar a innovaciones importantes como el “espacio común” para el diálogo entre sociedad civil, gobiernos y organismos internacionales. También fue la primera vez que un jefe de Estado se presentó a las Jornadas de la Sociedad Civil. Se espera que en Suiza, el próximo año, se mantengan estos avances y se den otros que aceleren el proceso.

Después de los testimonios y discusiones, quedó más que claro que se podrán construir muros, criminalizar la migración, enfrentar delincuentes (algunos portando uniforme), correr grandes riesgos, incluso hasta perder la vida y muchas amenazas más, pero las y los migrantes no dejarán de viajar en busca de una mejor condición de vida para ellos y los suyos, no se resignan a aceptar la pobreza, la precariedad y la injusticia como norma de vida. Parafraseando a Galileo: y sin embargo… se mueven…


9/24/2010

Teflónica e incapaz



Espacio civil | Emilio Álvarez Icaza L.

La situación de la libertad de expresión en México está en una aguda crisis. Homicidios, levantones, desapariciones, secuestros, golpizas, ataques a/o delante de familiares, granadazos, tiroteos, amenazas cumplidas y pendientes no son un catálogo de delitos y prácticas de las más oscuras etapas del autoritarismo mexicano, son sólo parte de una larga y patética lista de ataques que están viviendo los periodistas y medios de comunicación de este país.

Y ante esto, la respuesta del Estado mexicano ha tenido dos características principales:

a) Teflónica. Nos ha brindado joyas y perlas del “bateo” y del resbale, en el mejor estilo de la cultura teflónica y de endose de la problemática a los periodistas, a saber: “Es que es un asunto personal”, “es que estaba vinculado al crimen”, “en realidad no eran periodistas (sólo eran mujeres dos indígenas de una radio comunitaria)”, “es que el tema no está claro, hay cosas muy raras…”

La reciente intervención de Alejandro Poiré, a quien se le reconoce como uno de los hombres más inteligentes cercanos al Presidente, en relación al editorial de El Diario de Juárez es sólo una muestra de esto;

b) Incapacidad e ineptitud institucional. La extraordinariamente deficiente actuación en materia de prevención del delito y procuración, administración e impartición de justicia para castigar a los responsables de los delitos en contra de comunicadores y medios; el reino de la impunidad. El buque insignia del desastre institucional lo representa la patética actuación de las fiscalías responsables del tema en la PGR, sin menoscabo del desastre en algunos estados como Chihuahua.

Y es que justamente la impunidad imperante genera más violencia y más delitos. Los periodistas viven una realidad en la que las amenazas se cumplen. Se construye así una auténtica espiral de destrucción y muerte.

No se asume que mientras no haya culpables por los delitos en contra de periodistas y medios de comunicación, más se afecta nuestra democracia.Así la moraleja es: se es periodista o se ejerce el periodismo
(individual o colectivamente) por cuenta y riesgo, el Estado está ausente, como exhibió El Diario de Juárez en su dramático editorial.La oferta, una vez más, de la federalización de los delitos en contra de periodistas, así como el anuncio de un programa de protección a periodistas para octubre, dan alguna luz en medio de esta oscuridad. Se precisan urgentemente acciones decididas que cambien la situación. Mientras más se tarde esta respuesta, más vidas se perderán

.PARÉNTESIS: Ni una línea…, ni una mención dedicó el vocero gubernamental en su conferencia a los familiares de los periodistas atacados de El Diario de Juárez . Tampoco una línea de condolencia al periódico… Derroche de sensibilidad.

De pactos y heroísmo

José Antonio Crespo

El editorial de El Diario señala que no se trata de una rendición o claudicación, sino de una tregua o pacto de s
upervivencia.Muy molesto se mostró el gobierno federal ante el editorial de El Diario de Juárez, que reconoció como "autoridad de facto" a los capos en la región, al preguntar las condiciones en las cuales ya no sería molestado ese periódico. El editorial señala que no se trata de una rendición o claudicación, sino de una tregua o pacto de supervivencia. Pero también es una severa denuncia pública por la ineficacia de las autoridades que "han demostrado su objetiva incompetencia" y por "el vacío que respiramos los chihuahuenses en general, en medio de un entorno en que no hay garantías suficientes para que los ciudadanos puedan desarrollar sus vidas y actividades con seguridad" (17/IX/10).

El gobierno, a través del vocero de Seguridad, Alejandro Poiré, regañó al rotativo juarense: "No cabe de modo alguno, por parte de ningún actor, el pactar, promover una tregua o negociar con los criminales que son justamente los que provocan la angustia de la población" (20/IX/10). Se puede estar de acuerdo en que el gobierno no debiera pactar con los criminales ni terroristas, pero me parece que ese principio no es aplicable en automático a individuos o empresas. Poiré aclara que no se espera ni martirio ni heroísmo de los ciudadanos. ¿Pero acaso hay un punto intermedio entre la sobrevivencia y el martirio heroico? Si se tiene enfrente a un poderoso cártel, con la disposición y capacidad para desaparecer a quien quiera, y por el otro lado el Estado no garantiza ni de lejos la seguridad, ¿se puede pedir entereza, es decir, heroísmo, es decir, sacrificio y riesgo de la propia vida por un principio en abstracto? ¿O se puede decir que no a los narcos a sus extorsiones e intimidaciones, sin arriesgar "heroicamente" la vida? ¿Hay lugar para el punto intermedio entre la resignación y el heroísmo? ¿Cuál es?

El Diario apeló a una racionalidad elemental en su decisión de aceptar las condiciones del narco para evitar nuevas amenazas y ejecuciones: "En este momento no le hallamos sentido a seguir poniendo en riesgo la seguridad de tantos compañeros para que sus vidas tan valiosas sean utilizadas como vehículos de mensajes entre las diversas organizaciones, o de éstas hacia las autoridades oficiales".

Es decir, ante la indefensión en que muchos se hayan, se impone proteger la vida propia, de la familia y los empleados, por encima de un principio abstracto como lo es el de "no se debe pactar" (ni rendirse ni proponer treguas ni nada que se le parezca). Se podrá decir que, para "ganar" la guerra, ese tipo de racionalidad particularista se constituye en un obstáculo, porque lo importante es la seguridad de la nación en su conjunto y el triunfo sobre los capos (algo así como "la patria es primero").

Pero aun suponiendo que esa exigencia fuera válida (no lo es para mí), entonces, y como ya ha sido señalado, ¿por qué el gobierno aceptó no investigar el secuestro de Diego Fernández de Cevallos? ¿No fue una forma de pactar con los secuestradores como medio racional para proteger la vida de Diego antes que cumplir con la premisa fundamental de que el Estado debe aplicar la ley? ¿Por qué el gobierno pide a los ciudadanos una actitud y compromiso que él mismo no muestra? ¿No los pactos de antaño (y seguramente vigentes en muchos países consumidores de drogas) muestran también esa racionalidad, la de proteger a los ciudadanos, las instituciones, la seguridad pública, frente a un inasible y poderoso adversario (más que una "ridícula minoría), invencible por la vía armada?

El diputado local del PRI y presidente del Congreso de Chihuahua, Fernando Rodríguez Moreno, reconoció: "El Diario tiene razón, ni cómo negársela; es la representación de una sociedad que todos los días sufre los efectos de la violencia y que ve cómo los tres órdenes de gobierno les hemos fallado" (20/IX/10). De nuevo, el problema rebasa la estrategia actual del gobierno, pues como recién escribieron Mauricio Cárdenas y Kevin Casas (ex ministro en Colombia y ex vicepresidente de Costa Rica, respectivamente): "No importa cuántos soldados ponga en pie de guerra contra los cárteles; si el Estado mexicano no reconstruye desde la base sus instituciones policiales y judiciales, no existe ninguna posibilidad de que pueda revertir la proliferación del crimen organizado o de la violencia que va aparejada con él" (Reforma, 21/IX/10). En efecto, mientras la gran debilidad y gran corrupción de nuestras instituciones no sean resueltas (y no es posible en poco tiempo) no se podrá avanzar, con o sin Ejército en las calles, con centralización o descentralización policiaca