Segob incumple acuerdos y siguen libres presuntos homicidas
Pese
al acuerdo que hizo el gobierno federal el pasado mes de mayo con
familiares y abogados, persiste la impunidad por el asesinato de la
defensora mexicana de Derechos Humanos Bety Cariño y del activista
finlandés Jyri Jaakkola, mientras participaban en 2010 en una caravana
humanitaria hacia San Juan Copala, en Oaxaca.
En conferencia de prensa con motivo de la quinta visita a México de Eve
Jaakkola y Raimo Jaakkola, padres del activista Jyri Jaakkola,
familiares y abogados informaron que a cuatro años de la tragedia y a
seis meses de firmados nuevos acuerdos, siguen sin cumplirse las
órdenes de aprehensión contra los responsables del crimen.
El pasado 14 de mayo, Omar Esparza Zárate, viudo de Bety Cariño,
emprendió una huelga de hambre de 16 días frente a la Procuraduría
General de la República (PGR), para que esta instancia firmara una
lista de acuerdos para garantizar justicia.
A fin de que concluyera el ayuno, autoridades de la Secretaría de
Gobernación (Segob) acordaron, en presencia de representantes de la
embajada de Finlandia, que los 12 presuntos responsables señalados por
la defensa de las víctimas serían detenidos; que sería juzgado Rufino
Juárez, líder de la Unidad y Bienestar Social de la Región Triqui
(organización a la que pertenecen los presuntos homicidas) y único
aprehendido hasta ahora, y que los testigos del ataque a la caravana
humanitaria gozarían de protección.
En el acuerdo, el gobierno federal se comprometió a que en el segundo
semestre de este año Rufino Juárez sería juzgado, mientras que los
presuntos responsables –que siguen libres– serían consignados durante
los meses siguientes.
Hoy, a escasos días de concluir este mes de noviembre, Karla Micheel
Salas, abogada de la familia Cariño y presidenta de la Asociación
Nacional de Abogados Democráticos (ANAD), dijo que a seis meses de
haber firmado el acuerdo, ni las autoridades federales o locales han
cumplimentado tales órdenes de aprehensión.
El único argumento que señalan las autoridades, según dijo la abogada,
es que los responsables viven en San Juan Copala y en poblaciones
aledañas, donde el grupo paramilitar Unidad y Bienestar Social de la
Región Triqui mantiene el control, “tiene armas y es peligroso”, apuntó.
“Con esto las autoridades federales aceptan que hay una región donde el
Estado no puede intervenir y donde grupos fuera de la ley aterrorizan a
la población”, observó Salas.
La abogada también explicó que el supuesto mecanismo que se prometió
para la protección de las y los testigos del ataque a la caravana, y
que pudieran estar en riesgo, tampoco se ha cumplido pese a la
insistencia de la Unión Europea.
Lo único relevante que informó David Garay, director de la Unidad de
Gobierno de la Segob, es que ya se logró corroborar que tres de los
probables responsables con órdenes de aprehensión, que señaló la y el
abogado de las familias Cariño y Jaakkola, eran servidores públicos del
municipio de Ixtlahuaca.
La abogada advirtió que luego de la huelga de hambre en mayo, las
reuniones que acordaron celebrar cada mes también dejaron de efectuarse
tres meses después, y fue hasta que los abogados hicieron nuevamente
una solicitud a la Segob para que recibiera a la familia de Jaakkola
que tuvieron nueva noticias.
A propósito de su quinta visita a México y de las reuniones con las
autoridades federales, la madre de Jyri dijo que no logra entender como
extranjera por qué las autoridades, pese a tener identificados a los
responsables y seguir sus movimientos, siguen sin detenerlos.
Debido al incumplimiento de los acuerdos firmados en mayo, las
familias, junto a su representación legal, exigieron reiniciar las
reuniones con las autoridades y, por ahora, ya se suscribieron nuevos
compromisos para detener a los responsables.
También están impulsando una audiencia en el subcomité del Parlamento
Europeo para que éste pida un informe a México sobre los avances y
acciones desarrolladas a partir de las órdenes de aprehensión de los
presuntos responsables del asesinato.
Micheel Salas recordó que hace cuatro años por primera vez hubo un
pronunciamiento conjunto de las y los relatores de la ONU para los
Pueblos Indígenas, Libertad de Expresión, Ejecuciones Extrajudiciales,
y de Protección a defensoras y defensores de Derechos Humanos, quienes
también solicitaron un informe a México para que declarara los riesgos
de los testigos; pero el gobierno tardó mucho en informar que no hay
cambios en la situación jurídica del caso.
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Angélica Jocelyn Soto Espinosa
Cimacnoticias | México, DF.-