12/03/2011

Catalina O’Leary, activista y militar, defensora de las mujeres


Protectora del ambiente recibe Premio Nacional “Benito Juárez”


Por Silvia Núñez Esquer, corresponsal

Hermosillo, 2 dic 11 (CIMAC).- Nacida en el municipio de Magdalena, Sonora, Rosa María Catalina O’Leary Franco ha vivido gran parte de su vida dedicada al activismo social, principalmente en la defensa de los derechos a la salud y a un medio ambiente limpio y saludable.

O’Leary es licenciada en química; desempeñó su profesión dentro de la milicia y hoy es teniente retirada. Prestó sus servicios en los hospitales del IMSS, en el Hospital Regional número 4, y el Hospital Regional número 1, ambos de la Secretaría de la Defensa nacional en esta capital estatal y Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.

Participó en las protestas contra el basurero tóxico conocido como CYTRAR, de la transnacional Tecmed, y contra la empresa minera chilena Molymex.

La lucha social la llevó a Zimapán, Hidalgo, para clausurar la empresa española operadora de un basurero tóxico, lugar donde todavía hay un pleito legal en contra de los inversionistas por indemnizaciones a los afectados.

Rosa María también ha encabezado o participado en protestas de los mineros de Cananea y Nacozari; contra el despojo de los vecinos de la presa Abelardo Rodríguez; la defensa de las áreas verdes de esta capital; ayuda a migrantes, así como el respaldo a la lucha de las madres y padres de las y los niños fallecidos y sobrevivientes del incendio de la guardería ABC, el 5 de junio de 2009.

Por su amplia trayectoria como activista, en el marco del pasado 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, el partido Movimiento Ciudadano (antes Convergencia) le otorgó el Premio Nacional “Benito Juárez García”.

En entrevista, Rosa María O’Leary da su opinión sobre el papel del Ejército en la lucha contra el crimen y la lucha ecologista en Sonora.

MUJER MILITAR

–Platícanos sobre tu desempeño dentro del Ejército.
–Es una sociedad dentro de una sociedad. Conocí de todo: altos valores y también cosas nefastas. A veces cuando veo todos los desmanes que pasan me da mucha tristeza, pero considero que parte de la problemática es la leva. El Ejército tiene que estar supliendo sus faltantes, entonces meten lo que sea, gente que no está capacitada, sin preparación, que va por un sueldo, que tiene necesidad de trabajar, o gente a la que un arma le entrega un poder infinito sin tener todos los principios.

–¿Qué opinas del papel que el gobierno le ha dado el Ejército?
–Es una traición. El Presidente, como jefe máximo del Ejército, lo ha comprometido de una manera cruel, lo ha puesto prácticamente en contra de su pueblo sin darse cuenta. El Ejército no está para eso, tiene otra función. Y el Presidente ha comprometido al Ejército de una manera muy irresponsable para servir a Estados Unidos.

Rosa María O’Leary critica la aparente apertura de las fuerzas armadas a la participación de las mujeres: “A la mujer la han utilizado siempre cuando es necesaria, entonces le empiezan a dar un papel relevante. Conocí mujeres muy valiosas dentro del Ejército; no sé si ahora lleguen a rangos superiores, si lleguen a ser generales de división o nada más estén utilizadas porque las necesitan ahorita en número igual que al hombre”.

La luchadora social afirma que en el Ejército hay “reglas no escritas”, según las cuales las mujeres con alto rango militar siempre estaban subordinadas a los varones. “Ojalá que ya hayan cambiado esas disposiciones”, confía.

“A LOS CUARTELES”

–¿Qué piensas del militar que asesinó recientemente a tres mujeres aquí en Hermosillo?
–Es terrible. Un arma en manos de una persona tomada, drogada, irresponsable, es un crimen, es tener la muerte latente ahí. Considero que pudo haber sido cualquiera, pero cuando se trata de un militar, un uniformado, van a ser más los dedos que señalen y la justicia se tiene que aplicar de una forma más dura, porque él tiene más responsabilidad, está más capacitado para utilizar armas.

“Como persona que pertenecí al Ejército, considero que los militares deben estar en los cuarteles. No es su función andar en la calle, el Presidente es un irresponsable. Y los generales deben de ponerle un ‘estate quieto’ y decirle: ‘Esto no puede ser’. Ellos tienen la capacidad para hacerlo, porque una cosa es la lealtad y otra el servilismo, no son perros fieles. Son hombres capaces, inteligentes, que deben hacer escuchar su voz ante un hombre que no sabe lo que está haciendo.”

Respecto a la lucha ambientalista en Sonora, O’Leary considera que la situación es muy grave, ya que con el discurso de la “sustentabilidad, rostro humano del pillaje”, los delegados federales de Semarnat y Profepa, los secretarios estatales de Salud, Comunicaciones y Transportes, y Economía, están contaminando a la entidad “por dinero”.

“Las minas están contaminando terriblemente, no tienen un control de los tóxicos, no saben cuántas compañías están produciendo tóxicos, cuántos son de importación”, agrega.

Concluye: “Mientras haya ignorantes en los grupos de mando, mientras estén sometidos a la Federación, a recibir y acatar sus órdenes, México seguirá siendo un fracaso”.

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