10/22/2014

Amado Yáñez ¿testigo protegido?

Serpientes y EscalerasSalvador García Soto
Hasta ahora los hechos apuntan a que la PGR ha exculpado a Amado Yáñez del fraude mientras endurece acusaciones contra varios de sus socios


En momentos en que la PGR y su titular, Jesús Murillo Karam, están bajo fuego de la opinión pública por su falta de resultados en la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, como quien saca un conejo de la chistera para distraer la atención, la dependencia detuvo la tarde del lunes al empresario Amado Yáñez, dueño de Oceanografía, y lo presentó a declarar ante la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada por una averiguación de lavado de dinero.
Hasta la noche de ayer Yáñez, el principal involucrado en el fraude cometido por Oceanografía y Banamex, seguía rindiendo declaración, aunque su detención, más que mostrar fuerza o determinación de la PGR, volvió a despertar una serie de dudas e interrogantes sobre si la procuraduría no está realmente protegiendo al cuestionado empresario porque por segunda ocasión —la primera fue cuando lo detuvieron por fraude bancario, pero le reclasificaron el delito como “no grave” y lo dejaron libre— la forma en que lo consignaron y el delito que le imputan huele más a “protección” que a persecución judicial.
Porque la PGR no ha explicado claramente por qué ante dos delitos idénticos, como el fraude bancario cometido con Banamex por 5 mil 300 millones de pesos en préstamos irregulares, se ha actuado de manera tan distinta contra Amado Yáñez y contra algunos de sus socios, pues mientras al primero se le reclasificó el delito, a pesar de una recomendación de la CNBV, con lo que alcanzó fianza y pudo enfrentar su proceso en libertad, otros de los acusados por el mismo delito no han corrido con la misma suerte. 
Aunque ayer había versiones en la PGR que hablaban de que se podría pedir una segunda consignación contra Yáñez por los delitos de lavado de dinero, fraude bancario y evasión fiscal, hasta ahora los hechos apuntan a que la procuraduría ha exculpado al principal accionista de Oceanografía del fraude mientras endurece las acusaciones contra varios de sus socios. 
Las suspicacias de favoritismos a Amado Yáñez han surgido por las inconsistencias de la PGR y podrían tener trasfondo en ciertas relaciones que existen entre Sergio Viveros, principal abogado defensor de Yáñez, y funcionarios de primer nivel en la procuraduría que, además, han tenido que ver con el caso. El abogado Viveros fue apenas hace unos años jefe de Mariana Benítez, la subprocuradora Jurídica y de Asuntos Internacionales, y también fue superior de Jorge Hugo Ruiz, jefe de la Unidad Especializada en Investigaciones de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita de la SEIDO, ambos funcionarios con injerencia directa en el caso Oceanografía. 
Viveros no sólo es actualmente el abogado de Amado, sino que ha trabajado durante varios años con su familia y posee viejas relaciones al interior de la PGR. Y la pregunta que surge, ante el trato que le ha dado la PGR a Yáñez, es si ¿esas relaciones han influido en algo en la actuación y las decisiones que ha tenido la dependencia en este caso? ¿No tendrían Ruiz y Benítez que haberse excusado de participar de cualquier forma en la investigación, no sólo de Yáñez sino de todo el caso Oceanografía por su relación con el abogado Viveros? 
Ahora hablan de un posible “arraigo” para Amado Yáñez, pero hasta ahora no hay acusación formal en su contra y la información oficial dice que fue “localizado y presentado para declarar dentro de una investigación por lavado de dinero”. Y si hasta ahora al señor Yáñez, principal accionista de Oceanografía, no es siquiera presunto delincuente, ¿qué papel juega entonces en esta investigación? Si colabora con la PGR y no hay acusaciones en su contra significa que Yáñez aporta información para las investigaciones en contra de sus socios. Si fuera así entonces la procuraduría tiene que aclarar si Amado está en calidad de detenido o de “testigo protegido”. 
NOTAS INDISCRETAS… Ayer desde Sonora un lector de esta columna mandó una foto de lo más interesante: en ella aparecen en un restaurante de Hermosillo, sentados en la misma mesa el senador del PRI Ernesto Gándara, precandidato a la gubernatura, y el gobernador panista Guillermo Padrés. Se les ve de lo más contentos y sonrientes al aspirante priísta y al mandatario panista. ¿Qué hacen juntos cuando se supone que Gándara es el principal opositor al cuestionado gobierno de Padrés? ¿No será que ante lo cerrado de las encuestas y la pelea con la senadora Claudia Pavlovich, el senador Gándara está tendiendo puentes con el PAN y con su primo Javier Gándara? ¿Eso no es traición?... Dados girando. Escalera. 
sgarciasoto@hotmail.com

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