7/01/2014

Las emociones se pegan... en línea


Un estudio de Facebook revela que las emociones también se contagian en línea. Prueba de ello fueron los memes y sentimientos expresados en redes sociales tras la derrota de México ante Holanda en el Mundial

 

En redes sociales como Twitter y Weibo se propagan emociones como ira, alegría y tristeza

Era de esperarse. La salida de México del Mundial tras la derrota ante Holanda desató una serie de memes cuyo ingenio y temática, aunado a su inevitable viralización en redes sociales y el contexto en el que el rival holandés frustró el sueño de la llegada a cuartos de final, fueron la fórmula perfecta para provocar eso que la Red hace tan fácil: contagio de emociones.

Porque si con el adiós de la Selección Mexicana los ánimos ya estaban por los suelos –ese sentimiento que ocurre cuando uno se hace, malamente, altas expectativas– un tuit, un post en Facebook, un meme en el que aparece, sonriente, el jugador holandés Arjen Robben, y en el que se lee: “están listos para que les… Robben?” bastaron para alimentar, en segundos, toda clase de sentimientos encontrados, entre ira, coraje, impotencia, tristeza, desilusión…

O un Vine con la actuación –merecedora de un Oscar, de acuerdo a otros memes– de Robben, por ejemplo, tirándose dramáticamente al suelo por una supuesta falta de Rafa Márquez, misma que llevó al árbitro a marcar un penal que echó fuera del Mundial a la Selección Mexicana.

Y para rematar, le siguió la aerolínea holandesa KLM, que ante al triunfo de la “Naranja Mecánica” publicó, en su cuenta de Twitter, una imagen con la señal “Departures” (“Salidas”), esos letreros propios de los aeropuertos, que iba acompañada del mensaje "Adios Amigos #NEDMEX".

Media hora y 8 mil retuits –que fueron marcados como favoritos miles de veces– después, la imagen fue retirada del Timeline de la red social.

Tiempo suficiente para “calentar”, aún más, los ánimos de los internautas mexicanos, incluidas figuras públicas como el actor Gael García Bernal, quien, enfurecido, escribió: “@KLM, no tomaré otro vuelo en tu aerolínea de mierda…”.

Comentarios que lo hicieron disculparse más tarde a través del mismo medio. “(...) Disculpen por los arrebatos del encabronamiento…”.

Contagio emocional online

Y es que no es necesario interactuar cara a cara con alguien que se siente estresado o irritable, para que, sin darnos cuenta, experimentemos de pronto el mismo estado emocional.

El contagio de emociones también puede ocurrir en línea, al menos así lo reveló un experimento realizado con usuarios de Facebook encabezado por Adam Kramer, científico de datos de la red social, en Menlo Park, California, e investigador sobre la expresión de las emociones, la psicolingüística y los métodos estadísticos.

Como parte de su estudio, cuyos resultados fueron publicados este mes en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) de Estados Unidos, Kramer y su equipo de investigadores de las universidades de Cornell y de California, en San Francisco, se dieron a la tarea de manipular las publicaciones que aparecerían en el Newsfeed de más de 600 mil usuarios de Facebook.

Así, durante una semana, algunos usuarios vieron más posts con palabras positivas, mientras que otros presenciaron mayor contenido negativo. ¿El resultado? “Cuando las expresiones positivas fueron reducidas, las personas generaron menores posts positivos y más negativos; cuando las expresiones negativas se redujeron, ocurrió el patrón opuesto”, señala el estudio.

De acuerdo a los investigadores, los resultados indican que las emociones que otros usuarios expresan en Facebook influyen en nuestro propio estado de ánimo, lo que aporta evidencia experimental de contagio emocional a escala masiva a través de las redes sociales.

También sugieren que, “(...) en contraste con las suposiciones que prevalecen, la interacción personal y las señales no verbales no son estrictamente necesarias para el contagio emocional (…)”.

De hecho, no es la primera vez que el contagio emocional en línea se ha puesto en evidencia.

En septiembre del año pasado, aludimos en este espacio a un estudio realizado por científicos de cómputo de la Universidad de Beihang, en China, en el que, tras analizar alrededor de 70 millones de mensajes de 200 mil usuarios en Weibo –versión china de Twitter, con más de 500 millones de usuarios— durante seis meses, se encontró que, en esta red social, la ira se propaga en de forma más rápida que otras emociones, como la alegría y la tristeza.

“El contenido de alta dimensión generado por millones de usuarios globales es una ventana a una gran base de datos para investigar las redes sociales en línea”, mencionan los autores en  el sitio de publicaciones científicas Arxiv.org.

En Weibo, como en Twitter, señalan los investigadores, los mensajes no solo ofrecen información sobre los hechos, sino que también propagan las opiniones y los sentimientos del usuario sobre eventos sociales o asuntos individuales. “(...) estas redes sociales en línea a gran escala ofrecen una oportunidad sin precedentes para el estudio el comportamiento humano”. 

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