2/23/2019

Periodistas y activistas reflexionan acerca de cómo hacer y contar una huelga feminista

8 de marzo


Madrid, 18 feb. 19. AmecoPress.- A pocas semanas de la Huelga Feminista es urgente preguntarse por la responsabilidad de los medios de comunicación a la hora de contarla. También por las formas de plantear la huelga por parte de las periodistas en sus medios y de coordinarse con las comisiones que organizan el 8 de marzo. ¿Qué ha cambiado desde la última huelga feminista? ¿Qué hemos aprendido? ¿Qué nuevas imágenes nos podemos proponer? El debate, moderado por Patricia Reguero, fue organizado por El Salto, el pasado sábado en Madrid. Fue un espacio que permitió “saltar la barrera de las que hacen y las que cuentan”.
Desde el 8 de marzo del año pasado se habla más de feminismo. También en los medios, que lo han incorporado, de diferentes maneras y también con distintos propósitos, abriéndole espacio y a través de la incorporación de responsables de igualdad o género en sus contenidos. Redactoras jefas de feminismos, mesas especializadas, corresponsalías de género y redactoras especializadas en casi todos los medios han provocado un boom de la información feminista y con perspectiva de género. 
Ana Requena, redactora jefa de género en eldiario.es, asegura que son figuras que se están creando en los medios, cuyas consecuencias aún no podemos medir. “Este cargo se crea para reconocer y dotar a una persona de la misma capacidad que el resto de jefes de otras secciones”. Lo cual, si bien tiene consecuencias en la participación de la toma de decisiones diarias en el periódico, no es la panacea.


Estas figuras no son policías. No son censoras. No son maquillaje. Son periodistas que ayudan a incorporar la perspectiva de género transversalmente. Y es que las comunicadoras cumplen una función social, como puso de manifiesto la capacidad movilizadora que tuvo el movimiento de ‘Las periodistas paramos’ que se desencadenó poco antes de la movilización del 8 de marzo del año pasado. 
Mercedes Domènech, una de las coordinadoras de este movimiento, aseguraba el sábado que “supuso la inspiración de muchos colectivos” que también “pararon”. Y de iniciativas como Comunicadoras 8M, que, según explicó Sara Plaza Casares, van “a la caza del gazapo en los medios, especialmente en noticias sobre violencia machista” y lanzan propuestas a las instituciones, como la de usar las cifras de todas las asesinadas desde 2003 por violencia de género (984 mujeres), en lugar de poner el contador a cero cada año, que ha sido incorporada por el Ministerio de Igualdad.

“Hace un año la huelga feminista no existía”, dijo Laura, de Comunicación 8M “lo primero que tuvimos que hacer fue imaginarla”. La huelga se fue construyendo en la medida que se contaba y ya el 7 de marzo había sido un éxito: las radios y televisiones hablaban de ella en horarios de máxima audiencia, los periódicos la sacaban en sus portadas, las redes estaban inundadas con sus imágenes.
“Movimientos sociales y medios de comunicación se vieron afectados”, dijo Susana Albarrán, Comunicadora social. No pudieron negar lo evidente: las desigualdades que el feminismo señalaba. Y este, el feminismo, dejó de ser una palabra denostada. Ahora bien, “lo que vemos lo vemos mejor, pero lo que vemos sigue estando ahí”, sintetizaba la integrante de la Comisión 8M, para señalar que “ahora la disputa es por el relato”.

Un mundo que no existe todavía

Este año, la inercia es hacer lo mismo pero con más gente. Pero eso no funciona. El reto es hacerlo diferente. El reto es profundizar. El reto es incluir a todas las mujeres. El reto es “hablar de un mundo que no existe todavía”, por ejemplo, un mundo sin CIEs o sin brecha salarial.
Laura Ruiz, de CNT Madrid, explicaba que todavía, en el sector de la comunicación, muy feminizado, es importante “empoderar a las mujeres a nivel laboral” y que aun “hay muchas dudas a la hora de afrontar la huelga” por parte de las profesionales de los medios, que trabajan en situaciones muy heterogéneas.

“Ojalá no saliera ni una línea ese día”, dijo Cristina P. Fraga, directora de la agenda AmecoPress, desde el público, refiriéndose al 8 de marzo. “Y al día siguiente informáramos todas del éxito de esta huelga de mujeres”.
Conviene recordar que la huelga no es solo laboral. Es también estudiantil. Es de consumo y es de cuidados. Hay distintas formas de hacer huelga, cada mujer tiene que encontrar su modo. Los hombres también tendrán que reflexionar acerca de su contribución a la huelga feminista que, en todo caso, debería estar relacionada con ocuparse de aquellas tareas que las mujeres desarrollan y facilitar que sus compañeras, hermanas, madres, amigas, hijas, vecinas, parejas, jefas, subordinadas, conocidas, puedan hacer huelga ese día. 
En la era de la información, denunciar los enfoques machistas de los medios de comunicación y acompañar a los movimientos feministas son tareas fundamentales sin las que no puede entenderse el alcance de los feminismos de hoy. Pero “no vamos a caer en la reacción”, advierten desde la Comisión 8M cuando se les pregunta por el avance de la ultraderecha que abandera el machismo. “Nosotras somos las protagonistas, estábamos ahí antes que Vox”. Y advierten que el feminismo no puede ser planteado como el freno o la alternativa a la ultraderecha porque el feminismo tiene un proyecto social que no depende de ellos.

Foto: AmecoPress

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