Editorial La Jornada
La decisiones adoptadas
el pasado viernes por el Instituto Nacional Electoral (INE), en
relación con las agrupaciones que aspiraban a obtener su registro como
partido político con miras a competir en las elecciones intermedias de
2021, evidenciaron, de manera simultánea, las luces y las sombras que
desde su fundación han caracterizado a la dependencia encargada de
organizar los comicios federales en el país.
Dos de las siete organizaciones aspirantes a partido concitaron
especialmente la atención pública y corrieron con suerte diversa: una
fue México Libre, agrupación cuya principal figura venía siendo el ex
presidente Felipe Calderón (aunque ahora resulta que la esposa de éste,
Margarita Zavala, afirma que es ella y no su marido quien encabeza el
agrupamiento) y la otra el Partido Encuentro Solidario, antes llamado
Encuentro Social y que con ese nombre perdió su registro en 2019 por no
alcanzar 3 por ciento de la votación requerida en al menos una elección
federal.
México Libre, el partido de la dupla Calderón-Zavala, se quedó sin el
registro que sus integrantes preveían obtener sin inconvenientes, en
tanto que la nueva versión del PES logró su cometido: participar en las
elecciones del año próximo y recibir anualmente el presupuesto que la
ley dispone para los institutos políticos. En el primer caso la
resolución del INE es para celebrar. La principal razón esgrimida por el
organismo electoral para negar el registro fue que 8.18 por ciento de
las aportaciones recibidas por la agrupación provino de personas no
identificadas; pero más allá de ese muy atendible argumento, lo cierto
es que México Libre no constituiría ningún aporte para la democracia, en
tanto es sólo el intento de reditar una política que, precisamente bajo
el gobierno de Calderón, resultó muy costosa para la República por su
turbia gestión económica, política y social.
En el caso de Encuentro Solidario, en cambio, la decisión del INE es
desafortunada: el PES es prácticamente una asociación confesional, en
cuyas asambleas constitutivas participaron probadamente al menos 15
ministros de culto, contraviniendo el principio de laicidad al que tanto
costó darle carácter constitucional. Los religiosos, asimismo, habrían
tenido activa participación en la recaudación de fondos para el partido.
En tal sentido el propio titular del INE, Lorenzo Córdova –quien votó
en contra de otorgar el registro– señaló que el citado principio de
laicidad se encuentra en entredicho y bajo asedio, no obstante lo cual
una ajustada votación de 6 a 5 determinó que el partido fundado por Hugo
Éric Flores saliera con su registro en la bolsa. Los antecedentes de
Flores, quien funge como
superdelegadoen Morelos (cargo que obtuvo tras una simulada renuncia a su liderazgo del PES), no son los mejores para un dirigente que habla de integridad y moral: pastor evangélico y aliado electoral de Felipe Calderón, en su momento fue defensor de los paramilitares acusados de atacar, en 1997, a integrantes de la organización Las Abejas en Acteal, Chiapas, donde resultaron asesinados 45 indígenas tzotziles.
En suma, en esta ocasión, el Instituto Nacional Electoral dio, como suele decirse,
una de cal y otra de arena, lo que siembra una interrogante sobre los criterios utilizados en el organismo para determinar qué agrupaciones reúnen las condiciones para incorporarse constructivamente al sistema nacional de partidos políticos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario