8/05/2010

Los periodistas pal café....


Julio Hernández López: Astillero
Y al segundo día del diálogo prometido, el Señor de Los Pinos se dio cuenta de que tanto alegato era malo y dijo que seguiría parlando pero que no frenaría su ministerio bélico. Y viendo que los partidos y los políticos no le hacían caso en su predicación que buscaba convertirlos a la religión guerrera contra el narco (Pare de traficar), San Felipe del Sagrado Corazón de Jesús les recordó preventivamente la parábola del banquete de bodas, advirtiendo a los fariseos y mercaderes de la política que los podría expulsar del templo de la representación popular si no se unen con oportunidad y buen talante a la Palabra verdadera (es decir, la suya, la del iluminado Calderón: el Mesías antinarco), pues tiempo ha llegado en que no estará más en espera de que se decidan a actuar y participar conforme a los evangelios castrenses anunciados en diciembre de 2006, y a partir de la fecha se les notifica que el catecismo de Los Pinos comenzará a aplicarse imperativamente, aunque nomás sea con el apoyo del bendito pueblo por sí mismo, por la sociedad bien amada a la que los pérfidos politiqueros nomás no saben interpretar y complacer.
Felipe de mecha corta que no aguantó más que un día de diálogos para precisar el verdadero alcance de esos ejercicios de utilería: digan lo que digan, haiga de ser como haiga de ser, él no va a frenar el curso bélico de las acciones contra el narcotráfico. Enfático, rozando el enojo pleno, defendió su visión militar y casi acusó de traición a la Patria a los malos ciudadanos que se atreven a sugerir un alto en la estrategia federal que ha provocado 28 mil muertos, según el supuestamente bien informado Cisen. Hepáticamente encarrerado, exigió a los ciudadanos que se conviertan en coadyuvantes en la lucha contra el crimen; sociedad desorganizada que debe formar filas en posición de firmes y blandir cuando menos el arma de la denuncia anónima para combatir a quienes sí tienen muy buen ordenamiento para delinquir. El gobierno no lo puede todo (nomás, por ejemplo, declarar hostilidades al aventón, que han fracasado y tienen al país sumido en la sangre y el horror), así es que el nuevo Himno Nacional Calderoniano incluye la pretensión, oh Patria querida, de que la guerra contra el narco un agente encubierto y gratuito en cada ciudadano te dio.
Con letreros en blanco y azul como telón de fondo y forma (para desmentir cualquier insinuación de intenciones partidistas o electorales en el asunto), el reciente Sermón de Los Pinos reveló la divina concepción represiva del doliente michoacano. Para ilustrar sus enojos y decepciones, el evangelista oficial utilizó un pasaje bíblico amenazante, la historia supuesta del rey que invitó a la fiesta nupcial de su hijo a personas que lo desairaron, ante lo cual el monarca ordenó que sus servidores salieran a los caminos a convidar a quien se pudiera, bueno o malo, y así la mesa de celebración se colmó de asistentes. Contada así, en esta especie de edición suavizada (sin mencionar que el rey despechado mató a los que le habían despreciado, incendió la ciudad y echó a las tinieblas, donde habría llanto y rechinar de dientes, a alguien que llegó mal vestido al banquete) la parábola se ajustó a las pretensiones felipistas de lanzar una primera llamada de advertencia a los actores indolentes que amenazan con echarle a perder la obra. Aun así, en esta interpretación aligerada, el verbo pinolero resulta peligrosamente intimidatorio. Ya antes había asentado, con inflexibilidad impropia del contexto de un diálogo que él no cederá en la guerra contra el narcotráfico, pero a la hora de las parábolas de la comelitona en la mesa del poder pronunció cincuenta y seis palabras ominosas: yo estoy saliendo y pidiendo la ayuda de la sociedad, como también ya se la pedí a los partidos políticos y se la pedí al Congreso y se la seguiré pidiendo; pero no me voy a quedar a esperar a ver a qué horas los intereses particulares terminan de estar por encima de los intereses nacionales.
El golpecito de estado oratorio (es decir, de condición declarativa) marca una suerte de desconocimiento tentativo del sistema político vigente. El ocupante de Los Pinos se desespera porque partidos y Congreso no se alinean con sus planes y, entonces, anuncia que va a seguir hablando con la sociedad para buscar y encontrar en ella el apoyo requerido, y sé que los partidos vendrán también, pero si no vienen, entonces la porción de la sociedad presuntamente movilizada por el felipismo será capaz de hablar uno a uno con todos los actores políticos relevantes del país para que se sumen a esta tarea. Es decir: copelan o la sociedad felipista les dará cuello. Otro indicio de apertura de caminos de cierta violencia, aunque sea discursiva, la dio el propio Calderón al conminar a sus religiosos escuchas a que nos obliguen a los políticos a ponernos de acuerdo (tango unitario de larga duración: cada que puede, Lipe acomoda sus alocuciones para llamar a que todo mundo se adhiera a sus proyectos y acciones). Y, sin embargo, los muertos, la sangre, la guerra siguen...
Astillas
Canal Seis de Julio demostró con un video en YouTube que fue falsa la denuncia de agresión hecha por el secretario del Trabajo, Javier Lozano, contra personas que con rapidez y precisión ya desmentidas quiso identificar como miembros del SME. Sin embargo, el esclarecedor material fue desmontado del popular sitio web bajo el argumento falso de que el propio usuario lo había retirado, lo que llevó al documentalismo dirigido por Carlos Mendoza a considerarlo como un acto de censura. Con premura y para reponer lo retirado, se puso en circulación otro material que no incluye la parte en que se ve que no hubo la agresión que tanto dramatizó en medios de comunicación el funcionario, quien ayer tuvo agitada sesión ante legisladores, igual que el director del Instituto Mexicano del Seguro Social… ¡Hasta mañana, con Mexicana apretando a los trabajadores por la vía de las ventas suspendidas de boletos!
Fax: 5605-2099 •
juliohdz@jornada.com.mx
Cómo no se le ocurrió a Felipe Calderón nombrar a Bruno Ferrari como secretario de Economía desde el principio del sexenio! Apenas tomó posesión a mitad del mes pasado el nuevo hombre del Presidente con estudios de religión en Roma y ayer se reveló como el evangelista del empleo: de enero a julio consiguieron chamba 559 mil mexicanos. ¡Aleluya! Con nombre y apellido, añadió el secretario de Hacienda, Ernesto Cordero. ¿Por qué no dan a conocer la lista en algún portal de Internet? Porque otro sector eclesiástico hace unos días afirmó que sólo el narcotráfico está creando puestos de trabajo. No debemos sorprendernos por sus diferencias de opinión: nunca faltan las disputas en la corte celestial; una de ellas le costó la vida al bonachón Abel. El caso es que la incorporación de Bruno Ferrari a la Secretaría de Economía ha resultado un acierto; sus buenas relaciones con ángeles, arcángeles y querubines están obrando un milagro.Santander en Gran Bretaña

Carlos Fernández-Vega: México SA
Aferrado al discurso triunfalista, duro y dale con las cifras históricas en materia de empleo formal y con la única novedad de que en esta ocasión dejó fuera de la jugada propagandística al porro Javier Lozano Alarcón (que andaba de grillo en el Senado de la República), el inquilino de Los Pinos instruyó a sus delfines y beatos a que de nueva cuenta cacarearan el número de nuevas plazas laborales acumuladas y registradas en el IMSS entre enero y julio del presente año, y a que repitieran la cantaleta de crecimiento consecutivo en este renglón.
El delfín Ernesto Cordero y el beato Bruno Ferrari, secretarios de Hacienda y Economía, según dicen en Los Pinos, armaron bonita conferencia de prensa para asegurar que de enero a julio de este año se crearon 559 mil 70 nuevos empleos formales, lo que constituye 13 meses de crecimiento consecutivo en este renglón, por lo que los 2.5 millones de mexicanos desempleados deberían congregarse en El Angel y celebrar efusivamente, en caso de que el dato fuera cierto, porque, de entrada, eso de los “13 meses de crecimiento consecutivo en realidad se limita a siete; de segundo plato, porque del número de puestos de trabajo presumido por ambas eminencias 40 por ciento son eventuales; y, de postre, porque aún no se recupera el máximo registrado en el número de registros laborales del IMSS, es decir, el correspondiente a octubre de 2008.
Al cierre de julio de 2010, de acuerdo con las cifras divulgadas por delfín y beato, el número de empleos formales registrados en el IMSS sería de 14 millones 525 mil 952, contra 14 millones 564 mil 569 en octubre de 2008 (el 8 de ese mes fue el banderazo oficial de arranque de la crisis en México, según el calendario de Los Pinos), es decir, una diferencia de 38 mil 617 plazas menos entre la primera y la segunda fechas señaladas. Así, es inexistente la total recuperación de las plazas perdidas por el terremoto económico, como presumen en la residencia oficial. Lo anterior en términos generales, porque si sólo se considera el registro de empleo formal permanente en el citado instituto, entonces el agujero se incrementa a poco más de 167 mil puestos. El único renglón que sí ha crecido es el de empleo eventual urbano, porque el del campo se mantiene en el suelo.
En cuanto al número de meses de crecimiento consecutivo referido por Cordero y Ferrari, lo cierto es que no son 13 meses al hilo, sino 7: de enero a julio de 2010, y con altibajos. De acuerdo con el registro del IMSS, en diciembre de 2009 se reportó pérdida de plazas (alrededor de 186 mil) y en enero de 2010 apenas se recuperó el 38 por ciento de las canceladas en el último mes del año del catarrito. En febrero y marzo del presente año vino el estirón (260 mil registros), para después reducirse el ritmo de generación de empleo formal: 68 mil en abril, 25 mil en mayo, 46 mil en junio y 46 mil en julio (en números cerrados e incluyendo los eventuales).
Qué bueno que, en caso de ser cierto, 559 mil mexicanos hayan logrado la proeza de conseguir un empleo en el sector formal de la economía. Más allá de la ínfima calidad de las plazas generadas, qué bueno que esas cabezas de familia cuenten con algo de ingreso –muy reducido en la mayoría de los casos– para de alguna manera sortear la crisis que en Los Pinos dicen que se acabó. Qué bueno, pues, con el mejor de los ánimos, pero de allí a que ello equivalga a la panacea como lo pregonan en la residencia oficial y lo divulgan delfines, porros y beatos, existe una kilométrica distancia, porque en lo que va del calderonato, y siempre recordando el pésimo chiste del presidente del empleo, debieron crearse no menos de 4 millones 400 mil empleos formales, con registro en el IMSS. Entonces, presumir que Calderón y sus muchachos van de maravilla porque sólo se cubrió el 13 por ciento de las plazas formales realmente demandadas no es más que una tomadura de pelo, propaganda barata de un gobierno ídem, muestra fehaciente de la inconsciencia (en otras partes le llaman cinismo) de quienes suponen dirigir al país.
Y en medio de esa propaganda barata, el pasado martes el inquilino de Los Pinos reconocía públicamente algo que sólo él y Max Cortázar no registraron en 44 meses de estancia en Los Pinos: la política de comunicación no ha sido lo fuerte de su gobierno, y tan no lo ha sido que él mismo patinó a la hora de abrir la puerta a un debate sobre la despenalización del uso de las drogas, para que horas más tarde (a la usanza foxista con Rubén Aguilar de vocero) la Presidencia de la República de nueva cuenta corrigiera a su inquilino: lo que el susodicho quiso decir, anotaba el boletín de prensa, fue que aun estando en contra de la legalización de las drogas, no se opone al debate en torno a ese tema.
Excelente cuan oportuna aclaración de la casa oficial, porque con la citada declaración original (divulgada en la segunda sesión del llamado Diálogo por la Seguridad) muchos se retorcieron al considerar que Felipe Calderón ya no creía en Dios, que se había convertido en un hereje más y que tiraba al cesto de la basura su sesudo análisis, su profundísimo concepto filosófico que hizo público a finales de junio de 2009 en torno al fenómeno que origina el uso de las drogas, la adicción, especialmente entre la juventud.
Aquel 29 de junio 2009, el inspirado inquilino de Los Pinos divulgó la neta del planeta, la verdad más grande en la historia de la humanidad: los jóvenes se drogan, porque no creen en Dios. De ese tamaño es el decidido combate al narcotráfico: catecismo contra los apóstatas barones de la droga, más 28 mil asesinatos. Por si fuera poco, en aquella fecha Calderón redondeaba su cátedra: una juventud que por sus condiciones sociales, familiares, educativas, por falta de oportunidades, tienen pocos asideros trascendentes, que tienen poco que creer, que no creen en la familia, que no tuvieron; que no creen en la economía o en la escuela, que no creen en Dios, porque no lo conocen. Que no creen en la sociedad, ni quien la representa. Esta falta de asideros trascendentales hace, precisamente, un caldo de cultivo para quienes usan y abusan de este vacío espiritual y existencial de nuestro tiempo. No es, pues, el modelo económico depredador, una clase político-empresarial corrupta y voraz ni un gobierno mediocre e ineficaz. No, están jodidos porque no creen en Dios.
Las rebanadas del pastel
El pasado 16 de julio la PGR informó que en cuatro años el número de asesinatos en la guerra contra el crimen organizado ascendía a 24 mil 826; poco más de dos semanas después, el Cisen dice que son 28 mil. Ni en eso se ponen de acuerdo.
cfvmexico_sa@hotmail.commexicosa@infinitum.com.mx
Sentada en el suelo del laboratorio, en el rumbo defeño de Lindavista, Jacinta trataba de detener su propio lloriqueo, pero los sollozos de Andrés en el otro lado de la línea la conmovían y le alimentaban el llanto. A él, en el rumbo parisino de la Goutte d’Or, le ocurría igual. Poco a poco lograron calmarse, durante un momento jugaron ping-pong con la pelota te quiero mucho, y ella, en cuanto tuvo pleno dominio de la respiración y de la voz, dijo, con un tono que sembraba intriga:–A que no sabes dónde estoy: en un laboratorio.En la mente de Andrés, esas palabras adquirieron un sentido clínico, pensó en una prueba de embarazo y asumió en automático la inferencia

Educación superior: rezagos preocupantes
Durante su participación en la instalación del Consejo de Educación del Gobierno Distrito Federal, el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Narro Robles, aseguró que a finales de 2010 el país alcanzará una cobertura en educación superior cercana a 30 por ciento, cifra que, sin embargo, lo coloca a por lo menos cuatro puntos porcentuales por debajo del promedio de América Latina. A renglón seguido, el rector puso en relieve la distancia que en esa materia separa al país de otros, como Corea del Sur, Finlandia y Estados Unidos –que cuentan con 95, 94 y 82 por ciento de cobertura en educación universitaria, respectivamente–, y ponderó estas mismas diferencias con respecto de naciones de la región, como Argentina (67 por ciento), Venezuela (52 por ciento), Panamá, Colombia, Perú y Brasil, que están por delante de nosotros.
Continuar

El Correo Ilustrado
Preguntas a poderes y a titular del IMSS
Sobre la discusión de reducir el tope anunciado a las pensiones en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) para los trabajadores de empresas privadas de 25 a 10 salarios mínimos, y con base al artículo octavo constitucional, sobre el derecho de petición, solicito respetuosa, pero también enérgicamente al Presidente de la República, al director general del IMSS y a los presidentes en turno de las cámaras de Senadores y Diputados, contestar por escrito lo siguiente a través de este medio informativo:
Continuar
El avestruz mexicano, ese que nos convoca a creer que la economía va bien, que la inflación es nada, que la gasolina no sube sino que se ajusta, que como la reserva monetaria es enorme, pues ya pronto no habrá pobreza, que el peso no se ha devaluado, sino que flota, que las elecciones fueros ejemplares, que el crimen es un problema de percepción y que será extinguido como si fuera viruela. No, por lo menos no. Decir no a la simulación en ciertos temas al menos. Hay que combatir ese daño tan lesivo para la nación. Decir no a la simulación es ya una necesidad vital, no podemos seguir engañándonos.
Continuar

Soledad Loaeza: Más allá del narco y la política
El pasado viernes 30 de julio Alejandro González Iñárritu dio una entrevista al programa de la XEW El Weso, en la que para sorpresa y disgusto de los conductores, a la pregunta de cómo veía México respondió más o menos: Veo a México como un país cuyos medios han sido capturados por los crímenes del narcotráfico, la violencia y la política. Y explicó que era necesario hablar de otros temas, por ejemplo, de cine, de literatura. Los conductores del programa insistían en que no podía hablarse de otra cosa, sugerían que no se puede hablar de otra cosa, y casi le reprochaban al cineasta que no diera la respuesta que ellos esperaban, y que se ha vuelto ya un lugar común: “El deterioro del país es irremediable. El gobierno es incompetente. El narco nos gobierna…”, etcétera, etcétera. ¿Es cierto que sólo podemos –y debemos– hablar del narcotráfico, de la violencia y de política?
Continuar

Octavio Rodríguez Araujo: Reflexiones sobre el narco
El 9 de julio pasado leí en excelsior.com.mx un artículo de Francisco Martín Moreno que me pareció muy sugerente por las preguntas que nos plantea, por ejemplo: ¿por qué no conocemos los nombres de los grandes traficantes de drogas en Estados Unidos, así como aquí sabemos del Chapo Guzmán, de Beltrán Leyva, de Nacho Coronel, de Félix Gallardo y una larga lista? Si no existen, ¿será que las drogas “se trafican ‘solitas’”?, como dice irónicamente el autor? El mercado de ese país es el más grande del mundo y la DEA (Drug Enforcement Administration) es la organización policiaca especializada más poderosa (supuestamente) de este sufrido planeta. Si millones de estadunidenses consumen drogas, ¿cómo las consiguen, quién se las vende? Debe ser un ejército de camellos (vendedores al menudeo) y, sin embargo, los soldados no se baten con ellos en las calles ni patrullan las avenidas y carreteras de ese país. No leemos tampoco que John Doe, capo dei capi, haya sido apresado, ni siquiera acribillado en su apartamento en los Altitude Condos de Miami o Nueva York.
Continuar

Jorge Eduardo Navarrete: A vuelo de pájaro
Con agosto, han empezado a divulgarse dos tipos de reportes referidos al segundo trimestre de 2010: los que aluden al comportamiento de la actividad económica, centrados en la cifra de PIB trimestral, y los que revelan lo ocurrido con los resultados de las grandes empresas privadas, financieras y productivas, éstas antes llamadas corporaciones trasnacionales, para cuyo seguimiento existía una comisión ad hoc del Consejo Económico y Social de la ONU. La visión de conjunto que esos reportes ofrecen es muy contrastante. En general, las empresas muestran buenos resultados: ingresos y utilidades recuperados o fortalecidos, con previsiones más bien optimistas para la segunda parte del año. Las economías nacionales, en cambio, han tenido un segundo trimestre menos favorable que el anterior, cuando la reactivación abarcó al G-20, excepto a España y Reino Unido. La perspectiva inmediata es, incluso en los mejores casos, incierta, con tendencia a declinar en la segunda mitad de 2010. Además, los dos, tres o cuatro trimestres de crecimiento que algunos países del G-20 han acumulado no han bastado para abatir en medida significativa las muy elevadas tasas de desocupación traídas por la crisis. Se presencia una recuperación sin nuevos empleos, es decir, una reactivación insostenible. Las corporaciones, industriales y financieras, que son demasiado grandes para quebrar, se han recuperado gracias al auxilio público que oportunamente recibieron, aunque este hecho casi no se menciona, ha caído en un olvido inducido por sus ejecutivos, que han recuperado el orgullo. Por contraste, se habla ahora de estados quebrados y, con gran reticencia, se organizan operaciones de rescate financiero, de alto costo para su crecimiento futuro y que empiezan por confiscar su autonomía de decisión en materia de política económica. Veamos algunos rasgos de este paisaje de medio año, así sea a vuelo de pájaro.
Continuar
La noticia corrió como un reguero de pólvora cuando por fotos de celulares circuladas en Internet se supo que Fidel Castro había hecho el pasado 7 de julio su primera aparición pública en cuatro años en el Centro Nacional de Investigaciones Científicas. Existía expectativa, algunos rumores de que lo habían visto aquí o allá en distintos lugares de La Habana, pero el líder de la revolución cubana había sido cuidadoso en no alentar esperanzas en una recuperación no exenta de riesgos cuando una intervención quirúrgica de urgencia lo obligó a dejar las responsabilidades de gobierno, de modo que la sorpresa fue mayor cuando el 12 de julio pudo ser visto en el programa Mesa Redonda de la Televisión Cubana visiblemente recuperada su salud, con evidente lucidez y vitalidad intelectual. Pocos sentimientos de alegría colectiva y a la vez alojados en la intimidad del corazón pueden compararse con el que ha invadido a los cubanos al verlo varias veces en la tele. La nueva ha llenado de regocijo también a muchas personas en América Latina y en todos los confines del planeta. Fidel, como todo ser humano, es mortal y un día no lejano le tocará finalizar su ciclo biológico, pero muchos no queremos ver ese momento porque ¡qué falta nos hace y cuánto puede aportar!
Continuar

Olga Harmony: Batracio y Ricardo
Tienen razón los jóvenes cuando intentan poner todo de cabeza y buscar nuevas formas de expresarse. El teatro es un instrumento idóneo y aun cuando muchos y desde hace tiempo hemos dejado de creer que impulse a cambios inmediatos, por lo menos puede dejar en los espectadores una semillita de reflexión, a diferencia de las escenificaciones que sólo intentan divertir (lo que tampoco deja de ser del todo válido). Algunas veces el propósito se cumple y otras resulta poco feliz desde el punto de vista teatral y de revisión de nuestra realidad y de esto me ocuparé en esta nota al hablar de dos escenificaciones muy diferentes entre sí, pero que procuran hallar ecos en el público con metáforas teatrales más o menos disfrazadas.
Continuar

No hay comentarios.:

Publicar un comentario