6/17/2011

Los retos del feminismo hoy



Las mujeres siguen sufriendo la dominación masculina

Sylviane Dahan


Barcelona, 17 jun. 11. La Independent/AmecoPress.- Hoy podemos ver cómo las mujeres se manifiestan masivamente y participan de manera activa en todas las movilizaciones sociales. En la Plaza Tahrir como ante el Parlamento griego, en la Casbah de Túnez o en las ciudades sublevadas de Siria, en la Plaza de Cataluña como en Sol, las mujeres indignadas son numerosas. Es un hecho capital.

Esta presencia debe continuar, debe ampliarse... Más que nadie, debido a nuestra situación específica en la sociedad, las mujeres sabemos defender determinados principios esenciales, y avanzar para conseguir justicia, igualdad, libertad y paz ... de una manera transversal y horizontal.

Pero la historia nos ha enseñado también que, cuando las movilizaciones declinan, los derechos de las mujeres pueden desaparecer fácilmente de las prioridades compartidas en los momentos más álgidos. Sabemos que, cuando una contrarrevolución avanza, las mujeres somos siempre las primeras víctimas: víctimas de la represión, de la exigencia de "volver a casa" y de someternos a la esclavitud patriarcal, auténtico paradigma y matriz de "la orden "capitalista.

La situación actual está llena de posibles bifurcaciones. Dos "legitimados" - una asentada y decadente, y otra naciente y contestataria - están en conflicto. ¿Seremos asfixiadas por la lógica implacable y destructiva del capitalismo... o bien seremos capaces de hacer converger las luchas de las mujeres en el mundo? El cambio radical que queremos se basa en la consecución de la igualdad, reivindicación histórica del movimiento feminista y determinante desde el punto de vista de la satisfacción de las necesidades sociales fundamentales.

Las mujeres no hemos conseguido nuestros objetivos básicos: justicia, igualdad, libertad. Las violencias machistas aumentan. La pobreza tiene un rostro de mujer. Lo podemos verificar en la página web de la Marcha Mundial de las Mujeres. Las mujeres siguen sufriendo la dominación masculina. La división social y sexual en todas las esferas de la sociedad, tan útil al capitalismo, permite la reproducción de la fuerza del trabajo con el trabajo de cuidado, un trabajo que certifica y acentúa la opresión femenina en el ritmo de la crisis y los recortes de servicios públicos.

Una gran mayoría de mujeres no tenemos acceso a un trabajo que nos permita poder disfrutar realmente del derecho a decidir, del derecho a vivir como queremos. En el transcurso mismo de las acampadas, las mujeres indignadas han demostrado su capacidad de autoorganización para obtener nuevos derechos, interviniendo a favor de una transformación radical de la sociedad. Una sociedad sin violencias y con igualdad con los hombres. Una sociedad donde el objetivo es la felicidad de la mayoría de la gente y no los beneficios de unos privilegiados.

Necesitamos más que nunca la fuerza colectiva de las mujeres. Necesitamos un feminismo internacionalista. Necesitamos un feminismo solidario con las luchas de las mujeres del mundo porque sabemos que los avances o retrocesos de algunas tienen repercusiones sobre las luchas de las otras. Necesitamos un feminismo universalista y humanista.

Debemos construir un movimiento fuerte, unitario, a pesar de todas nuestras divergencias y diferencias... y también debemos hacer avanzar el feminismo en todos los espacios mixtos. Con nuestros compañeros, debemos encontrarnos contra todas las opresiones: de género, de clase, cultural, racista... Debemos recuperar y enriquecer los debates que la ideología neoliberal nos ha negado. La palabra de las mujeres debe hacerse oír. Las mujeres tenemos que trabajar en los barrios de nuestras ciudades para retomar las luchas de nuestras madres y abuelas, que obtuvieron mejoras sociales que no podemos aceptar que nos arrebaten.

Fotos: Archivo AmecoPress.

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