6/19/2011

Ganar las elecciones es solo llegar al gobierno; el poder seguirá determinando todo


Pedro Echeverría V.

1. ¿El Banco de la Reserva Federal –en el que participan las familias más poderosas del mundo: la Rothschild, la Rockefeller, Morgan, que reúne a las instituciones más grandes y poderosas del orbe como las petroleras, las bancarias y las fábricas de armamentos- es el que determina todas las políticas del universo y el presidente de los EEUU es un simple mandadero de él? Llámense Reagan, Bush, Clinton u Obama, los presidentes yanquis sólo han sido simples administradores, simples gobiernos ejecutores de las políticas que se determinan en el verdadero poder de los EEUU. Lo que sucede en EEUU, el gran país imperialista, se repite en todos los países. Como dicen en México: “los poderes fácticos”, es decir los más poderosos, muchos ocultos, los que realmente dominan la economía, la política, el alto clero, son el poder real. ¿Los 30 anotados de AMLO?

2. El pasado cinco de junio Ollanta Humala ganó las elecciones presidenciales en Perú, mismas que perdió en la segunda vuelta de los comicios de hace cinco años frente a Alan García. El pasado enero Lula Da Silva entregó la Presidencia de Brasil a su sucesora, Dilma Rousseff, así como Bush II, después de gobernar ocho años en los EEUU, en 2009 tuvo que ceder el gobierno a Obama. Así podríamos continuar recordando los continuos cambios de gobierno que muy poco dicen porque las condiciones de cada país –de manera fundamental- casi nada cambian de un gobierno a otro. Una revisión histórica simple nos podría llevar a reafirmar que ganar las elecciones presidenciales sólo lleva a asumir el gobierno, nunca el poder que siempre ha estado en manos de los grandes banqueros, industriales, grupos monopólicos y transnacionales, en la oligarquía.

3. Podría decirse que sólo mediante revoluciones armadas profundas se puede tomar el gobierno y el poder al mismo tiempo en un país, tal como sucedió en Rusia de 1917, en China de 1949 y en Cuba de 1959 al expropiar a los grandes ricos explotadores, convertir la riqueza en propiedad del Estado y crear organismos sociales en formas de cooperativas. Sin embargo las contrarrevoluciones –organizadas y apoyadas desde fuera por países capitalistas e imperialistas como EEUU, Inglaterra, Francia, Japón- frenaron los cambios radicales que correspondían y bloquearon cualquier desarrollo socializante que propusieron aquellas revoluciones. Esos países resistieron alrededor de medio siglo al abierto capitalismo, pero jamás pudieron construir nada de la nueva sociedad que de manera original se proponían. Se expropió a los expropiadores de cada país, pero llegó el imperio a salvarlos.

4. Todos los gobiernos del mundo, 99 por ciento producto de elecciones, lo único que han hecho son reformas burguesas para que el capitalismo logre vivir más décadas. Avanzan al ritmo de la tecnología, se modernizan construyendo carreteras, extendiendo el transporte, dilapidan las riquezas y los recursos naturales, contaminan cada vez más el ambiente y tienen al mundo al borde del abismo, pero mantienen a la población con férreo dominio. Incluso países como Chile de Allende, Nicaragua, Venezuela, Bolivia, Ecuador, que llevaron al gobierno a personajes con tinte democrático, sólo han podido realizar reformas que el capitalismo acepta, reformas muy limitadas, que no han avanzan hacia el cambio de relaciones sociales de producción diferentes porque de inmediato el gran poder del capital le exige al imperio su intervención, que muchas veces son suficientes con amenazas.


5. Cuando veo a Chávez convaleciente en La Habana, rodeado por los hermanos Castro me pregunto: ¿Cómo podrá recuperar Chávez la confianza después de la entrega que hizo de revolucionarios al gobierno asesino de Colombia? Quizá sólo declarando su apoyo a las FARC y rompiendo relaciones con el gobierno colombiano. ¿Por qué Chávez cometió ese magno error? Porque no tiene el poder sino solamente el gobierno. El poder está en manos de la gran burguesía bancaria, industrial y comercial de Venezuela, pero por encima de ellos está el poderoso poder yanqui que puede provocar salida de capitales, escasez de víveres, devaluación monetaria y determinar todo. ¿Por qué han sido derrocados gobiernos de América Latina sino no por el “gran atrevimiento de haber declarado algunos márgenes de independencia”?


6. En Perú, si Ollanta Humala fuera un simpatizante de la izquierda y quisiera hacer algunas reformas importantes seguramente las podrá realizar siempre y cuando estén dentro de los límites del capitalismo; puede repartir algunas tierras, puede “nacionalizar algunas empresas, puede decretar aumentos de presupuesto en la educación y la salud, puede incluso pronunciar muchos discursos nacionalistas, pero sin afectar intereses de los poderosos; nada más. Lo que no puede olvidar es que su gobierno sólo debe servir a la oligarquía, al verdadero poder asociado con los EEUU; de lo contrario no tardará ni un año. El otro camino es la movilización de masas que tampoco es fácil cuando no se les tiene confianza y sí mucho miedo. Lo más seguro es que sea un gobierno más, un simple sirviente de la oligarquía que no llegue siquiera el nivel de Velazco Alvarado, aunque con discurso populista.

7. Todo ello me hace pensar en México, país y traspatio del imperio de los EEUU. ¿Hasta qué grado los gobiernos yanquis podrán permitir que se realicen reformas profundas que beneficien a la población pobre? ¿Hasta dónde nuestra gran oligarquía, estrechamente asociada a los inversionistas gringos, permitirá que la electricidad, el petróleo, las leyes del trabajo, sigan sin ser privatizadas y acomodadas a procesos productivistas? ¿Podrán permitir que los movimientos de masas, que el descontento y las protestas crezcan sin acelerar una intervención militar? Por eso Peña Nieto del PRI o Cordero del PAN –incondicionales de los yanquis- pueden ascender fácilmente a la Presidencia. ¿López Obrador será capaz de usar el movimiento de masas como prioridad en su gobierno en caso de asumirlo?

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pedroe@cablered.net.mx

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