4/22/2018

Cada año 650 mil adolescentes abandonan la educación media superior y sólo 10% regresa


Para evitar que deserten, afirma Sylvia Ortega

Profesores y directores, clave para cambiar el bachillerato

Hay carencias de infraestructura, equipo y materiales, señala la funcionaria de la SEP

Existe muy poca información de lo que pasa con los estudiantes en zonas rurales, asevera Ortega Salazar

La educación media superior y la forma en que se imparte tienen que cambiar frente al bono demográfico actual; debemos hacerlo ahora o nunca, afirmó Sylvia Ortega Salazar, subsecretaria de Educación Media Superior. Destacó que la transformación debe darse, pero no por decreto, norma o reforma, que ayudan; lo esencial está en el propio plantel, donde los directores son clave.
En entrevista, la funcionaria de la Secretaría de Educación Pública (SEP) hace un balance del desafío de atender a 5 millones 480 mil alumnos –más de un millón adicional a los del ciclo escolar 2012-2013– y afirma que la generación actual no es la misma que la de la década pasada; sin embargo, aún está el reto de remontar los bajos niveles de aprendizaje y la alta tasa de deserción.
Sabemos, dijo, que los jóvenes de hoy tienen muchas inquietudes, gozan de más libertades y menos límites, pero aún no sabemos cómo ofrecerles conocimiento y aprendizajes que los anclen y sigan estudiando.
Reconfiguración
–¿El bachillerato del siglo XXI está en construcción?
–Se está reconfigurando. Ha cambiado en una búsqueda desde hace 15 años. ¿Tenemos resultados magníficos? No, nadie puede decir eso; tampoco que estamos muy satisfechos, pero tenemos que perseverar, hacer un gran esfuerzo para cambiar de raíz, desde las escuelas, con los profesores y directores, los padres de familia al lado y los chavos al centro, quienes tienen ideas, son muy divertidos y creativos, pero no son fáciles, por eso necesitamos las pedagogías de la inclusión.
Se requiere una escuela donde quepan todos, y no sólo quienes tienen una discapacidad. Tenemos que cambiar, porque los jóvenes ya lo hicieron. Queremos que dominen las competencias del siglo XXI.
–¿Se ha entendido la importancia del bachillerato para los jóvenes y el país?
–No hemos comprendido que la educación media superior no es lo que está en medio, no es optativa ni el requisito burocrático para hacer adultos y vivir muy bien; tampoco es la barrera que te impide ir a la vida adulta que se imaginan los jóvenes y los papás.
–¿Hay avances en la mejora del bachillerato?
–Tenemos resultados, como el incremento en la tasa de cobertura, que alcanza 76.6 por ciento en la modalidad escolarizada y 5.4 por ciento en la no escolarizada, pues en todas las entidades se incrementó.
No obstante, la funcionaria admite que aún hay carencias de infraestructura, equipamiento y materiales, a lo que se suma muy poca información de lo que pasa con los jóvenes en zonas rurales.
Entre los problemas más urgentes, agrega, está la alta tasa de deserción que no se logra abatir, pues cada año 650 mil adolescentes dejan el bachillerato, y de ellos, sólo 10 por ciento regresa. Esto, afirma, se debe a la falta de flexibilidad en dar nuevos caminos para que vuelvan.
La educación media superior, agrega, es un archipiélago con 33 subsistemas y más de 150 planes de estudio distintos, que enfrenta insuficientes mecanismos de comunicación, coordinación y articulación; desarrollo institucional desigual; asimetrías presupuestales entre subsistemas y planteles; diferencias de calidad entre subsistemas, y dificultades para alentar una movilidad eficiente entre ellos.
Por ello, considera urgente alcanzar mayor flexibilidad curricular para mejorar la permanencia de alumnos en el aula, pues, admite, aún no logramos proponerles las razones que justifiquen que tengan que dar tres años de su vida a esta educación.
–¿Cuáles son las ventajas hoy día de cursar el bachillerato?
–Necesitamos decir a los jóvenes y a la sociedad por qué es importante estudiarlo, porque ahora tenemos 15 años de educación obligatoria, pero debemos subrayar que da ventajas de movilidad social y la posibilidad de mejores ingresos, pero sobre todo de tener un diseño de futuro.

Foto Luis Humberto González Laura Poy Solano
Periódico La Jornada

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