6/28/2018

El fascismo y la chamarra de Melania


Maria Teresa Priego 

Ese fascismo que no para de decir su nombre. Y va por más. La historia es muy clara: siempre irá por más. Los medios y las redes ardieron. En la frontera, las/los niñas/os fueron separadas/os de sus madres y/o padres migrantes. Las imágenes de una niña pequeña llorando con tan inmensa desesperación. Los cuerpecitos tendidos adentro de jaulas cubriéndose con un material parecido al papel aluminio. Los rostros de las/os chiquitas/os pegados a las rejas. Trump quiere a México de rodillas. Quiere de rodillas a América Latina. Esos países de migrantes "animales", esas culturas de "frijoleros". ¿Qué mejor aviso que golpearnos donde más nos duele: en nuestras niñas/os? Una advertencia más. Si el mundo se lo permite, él va por todo. ¿Qué viviría si me arrancan a mis hijos? ¿qué viviría si me encierran y no puedo hacer nada por ellos? ¿qué viviría sabiendo a un hijo en un espacio hostil, aislado y sin derecho a las palabras?
Al mismo tiempo, Estados Unidos anunció su salida del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, justo al día siguiente de que la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos hiciera la denuncia de una práctica salvaje que desde hace meses toma las fronteras con el slogan "Tolerancia cero": arrancan a las/os niñas/os de los brazos de sus adultos tutelares. Los separan. Los adultos son sujetos a proceso y después deportados. ¿Cómo encontrarán a sus hijas/os? ¿Cómo podrán reunirse con ellas/os? ¿Qué pasa con los más pequeños que olvidan/corren el riesgo de olvidar sus nombres, sus referencias? ¿Qué viene para ellos después de un daño psíquico tan profundo?
La noticia de la renuncia de Estados Unidos al Consejo levantó una oleada de miedo y de indignación. ¿Ahora van solos? ¿nos quedaremos a observar el in crescendo del tsunami fascista? El mundo sí reaccionó. "Inadmisible", "Insoportable", "Un grave atentado contra los Derechos de los Niños", "Crisis humanitaria". Los representantes del gobierno de los Estados Unidos apelaron a una remota ley que autoriza la segregación de los menores de edad, y que es necesario cambiar para que las separaciones de las familias se detengan. Trump se vio obligado a dar pasos para atrás. Nos estaba poniendo a prueba. Avanzó y esperó la respuesta. Sin despeinarse. La intensidad de la reacción fue tal que tuvo que retractarse, por esta vez.

Doble discurso

Pero la chamarra de Melania fue la descarada portadora del doble discurso. ¿De veras podríamos suponer un segundo que la esposa de Trump no se dio cuenta de la brutalidad del mensaje inscrito en su espalda? ¿no hubo nadie allí para señalárselo? Justo para tomar el avión rumbo a un centro de detención infantil la first lady eligió una chamarra que dice: "I really don't care, do u?" ("Realmente no me importa, ¿y a ti?" ). Un mensaje dirigido a los millones de personas en el mundo que consideraron el aislamiento de los niños como inadmisible (derogar la ley), un guiño para los votantes de Trump: la chamarra. Una especie de: "no se inquieten, acá seguimos en el voy derecho y no me quito". "Melania, tú también eres madre", escriben en las pancartas. Pero a la heredera de Eva Braun, de Clara Petacci, migrante ella misma, ¿qué podrían importarle los pequeños "frijoleros"? Y nos lo gritó en la cara. También sin despeinarse.

El plantón frente a la embajada de los Estados Unidos

El Comité binacional migrante. Las organizaciones que por décadas han trabajado en el apoyo a las familias. Grandes mantas colgadas en las rejas de la Embajada. Bebés de plástico. El contingente de madres con sus hijas/os camina desde la Victoria Alada (Ángel de la Independencia) con sus pancartas y con sus niños de la mano o en carriolas. Bebés en brazos. Una joven embarazada con un letrero en su vientre: "ningún ser humano es ilegal". Muchas/os jóvenes. Las consignas: "No a las jaulas, los niños a las aulas". "Son niños, no rehenes", "Familias unidas, jamás divididas". "Trump fascista", "Abajo los muros, migrantes seguros". El contingente que llegó desde las tres de la tarde se va nutriendo. Cada vez somos más. Un grupo de muchachas con una manta por los derechos de las familias migrantes toma Reforma. Primero un carril. Luego los dos. Nadie se asoma por parte de la Embajada. Las mujeres policías se colocan de un lado y del otro del plantón por un tiempo breve. Es una marcha más que pacífica. "Compañeras, tráiganse a sus niños". "Ustedes acá con nosotras/os". Se retiran.
Cantamos el Himno Nacional. Retomo las palabras de la psicoanalista Jimena García: ""La separación de niños de sus padres en la frontera de EU y los estados de crueldad psíquica que conlleva tal acto. Recordé el discurso de Jacques Derrida en los estados generales del psicoanálisis: 'se puede hacer cesar la crueldad sangrienta, poner fin al asesinato con arma blanca, con guillotina, a los teatros clásicos o modernos de la guerra sangrienta, pero según Nietzsche o Freud, todo eso será suplantado por una crueldad psíquica, que inventará nuevos recursos. Una crueldad psíquica, sería siempre una crueldad de la psyché, un estado del alma, por tanto, siempre algo vivo, una crueldad no sangrienta'. Un estado del alma se vuelve irreversible, son muchos los niños marcados por el dolor de la separación, por guerra, por políticas de exclusión y discriminación, por desaparición de los padres, no sólo es EU es el planeta en guerra".

La crueldad psíquica

La denigración de los seres humanos. Un tatuaje invisible y feroz en el corazón de los niños y de sus familiares. Una compañera toma el micrófono y nos llama a cantar un himno latinoamericano (seamos religiosos o no): "Sólo le pido a dios". Los jóvenes se saben "Frijolero", completita y "Gimme the power", (después de "Matarile al maricón", sigo sin soportar a Molotov). Un contingente de universitarios solicita que la Embajada reciba una carta. Continuan sin asomarse, pero seguro que no están sordos. A diferencia de alguna otra ocasión que me narró Adriana Bernal, la seguridad de la Embajada nunca salió a sugerirnos que circulemos. Están obligados a reconocer sus excesos.
Nos despedimos con "Cielito lindo". Nada de iras destempladas desde el plantón, nada de chauvinismos desaforados. Justicia. Respeto a los Derechos Humanos. Dignidad. El enemigo es Trump y su gobierno. ¿A ti no te importa, Melania? Eso pensaba Eva Braun, mientras torturaban y asesinaban niños, ella acariciaba a sus perritos. Somos millones de mexicanas/os, millones de latinoamericanos. Estamos alerta. Esta vez los ojos del mundo se concentraron en esa frontera. No podemos permitir el despojo en la frontera norte. Tenemos que luchar contra el despojo en la frontera sur. "Ningún ser humano es ilegal".

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