Su aprobación llevará al país al desastre financiero, alerta
El impacto podría ser de hasta 800 mil millones de pesos al año
Andrea Becerril
Periódico La Jornada
Domingo 27 de julio de 2014, p. 8
La
aprobación de las leyes secundarias en materia energética va a lanzar
al país al desastre financiero, a la quiebra de las finanzas públicas,
ya que al quitar a Petróleos Mexicanos (Pemex) la exclusividad de la
explotación de hidrocarburos, habrá un
hoyo fiscalque puede llegar hasta 800 mil millones de pesos anuales, advirtió el coordinador del Partido del Trabajo (PT) en el Senado, Manuel Bartlett.
En entrevista, el senador expuso que la advertencia no fue escuchada
por los legisladores de los partidos Revolucionario Institucional
(PRI), Acción Nacional (PAN) y Verde (PVEM), ni en el Senado ni en la
Cámara de Diputados.
Explicó que ni en la
contrarreformaconstitucional que se aprobó en diciembre del año pasado –que permite la entrada de trasnacionales con las que se compartirá la renta petrolera– ni en la legislación reglamentaria –que está por votarse en el pleno de la Cámara de Diputados– hay algún planteamiento sobre el impacto fiscal que tendrá.
Hizo notar que durante la discusión y aprobación de las leyes
secundarias en el Senado, el PRI y sus aliados se dedicaron a mentir y
a tratar de disfrazar el verdadero contenido de aquéllas, que no
fortalecen a Pemex ni a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), como
aseguran
en los promocionales y la propaganda que disfrazaron de discurso.
En realidad, insistió Bartlett, todas las disposiciones van
encaminadas a liquidar a Pemex, al que se incrementa la carga fiscal
para que siga aportando 4.5 por ciento del producto interno bruto (PIB)
a la Secretaría de Hacienda, mientras a las empresas extranjeras se les
cobrará una cantidad inferior como impuestos.
Detalló que las petroleras que celebrarán contratos con el Estado
disfrutarán de un régimen fiscal diferenciado y de privilegio, pues
mientras Pemex tendrá una carga fiscal de 71 por ciento sobre sus
ingresos totales, a lo que se sumará un dividendo anual de 30 por
ciento, la carga impositiva de las corporaciones privadas oscilará
entre 17 y 30 por ciento de sus ingresos.
Expuso
que un análisis de las leyes fiscales en materia petrolera, que aprobó
ayer en comisiones la Cámara de Diputados, da cuenta del desfalco
paulatino que sobrevendrá.
Explicó que si la producción de petróleo aumentara a 3 y medio
millones de barriles diarios, como se pretende, y fuera realizada
únicamente por Pemex, implicaría –a los precios de hoy– ingresos de un
billón 750 mil millones de pesos para la aún paraestatal, y para el
Estado de un billón 200 mil millones de pesos.
Este cálculo se basa en el hecho de que en los años recientes, un
promedio de 68 por ciento de los ingresos de Pemex por venta de crudo
van al Estado por la vía de derechos.
Si Pemex mantuviera la extracción de 2 y medio millones de barriles
diarios y las petroleras extranjeras produjeran un millón de barriles
adicionales, el Estado mexicano recibiría un aproximado de 860 mil
millones provenientes de Pemex y 150 mil millones por concepto de
impuestos de los privados.
En total, sería un billón de pesos de ingresos para el Estado, es
decir, 200 mil millones menos, equivalentes al hoyo fiscal por
compartir la renta petrolera con las trasnacionales. Estos datos
corresponden al escenario en que Pemex tendría 70 por ciento de la
producción y las empresas privadas, 30 por ciento.
Si los porcentajes se invirtieran y las trasnacionales participaran
con 70 por ciento de la producción, el déficit fiscal sería de 550 mil
millones de pesos. Si Pemex ya no participa y las petroleras
extranjeras llevaran a cabo al 100 por ciento la producción de
hidrocarburos, como se deja ver a mediano plazo en las leyes
secundarias, el boquete en las finanzas públicas llegará a 846 mil
millones de pesos.
Bartlett recalcó que, al final, el pueblo de México tendrá que pagar
los recursos faltantes, porque el gobierno federal, vía la Secretaría
de Hacienda, tendrá que encontrar de dónde sacarlos, pues el riesgo
será la quiebra total del presupuesto nacional.
La solución será seguramente más impuestos a la población y recortes en el rubro social.
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