4/09/2020

Columnas y opinión del periódico La Jornada


México no disminuirá su producción petrolera
Despiden a más de 346 mil empleados
Alemania y Francia en recesión


México no disminuirá su producción de petróleo, informó la secretaria de Energía, Rocío Nahle, en vísperas de que tengan lugar las telereuniones de los países miembros de la OPEP + y los secretarios de Energía de los países que integran el G-20. El tema central será la reducción de la producción mundial. El desacuerdo entre Arabia Saudita y Rusia –pertenecen a ambos grupos– ha provocado un desarreglo en el mercado que empujó a la baja los precios a niveles de hace dos décadas. La titular de Energía representará a nuestro país en ambos y estará acompañada por los subsecretarios de Energía y de Planeación. La postura mexicana es que debe bajar la producción de los grandes países: Estados Unidos, Arabia Saudita y Rusia, porque el mercado está inundado, fenómeno al que también ha influido la cuarentena en muchas ciudades del mundo por el coronavirus. Pero mientras no haya claridad en el mercado, México no considerará una disminución de su producción actual.
Millares a la calle
Dice el presidente de Coparmex, Gustavo de Hoyos, que están muy preocupados por que la gente no pierda su empleo. Exige al gobierno medidas contracíclicas –dejar de pagar impuestos, apoyos con cargo al presupuesto– para que las empresas mantengan la planta productiva y contraten trabajadores. Sin embargo, las cosas no parecen estar sucediendo así.
En la conferencia mañanera de ayer, el presidente Andrés Manuel López Obrador, la secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde y el director del IMSS, Zoé Robledo, dieron a conocer que más de 346 mil personas fueron despedidas de sus empleos entre el 13 de marzo y el 6 de abril. Son las pequeñas empresas las que están sosteniendo el empleo. Hubo compañías de las grandes que despidieron en un día hasta a 600 personas, aparentemente se trata de firmas outsourcing.
15 contribuyentes deben millones
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También en la conferencia de prensa de este miércoles, el presidente Andrés Manuel López Obrador denunció que 15 grandes contribuyentes deben 50 mil millones de pesos en impuestos. Ante la propuesta de algunos empresarios en el sentido de no pagar impuestos, alertó que eso no abona a la circunstancia actual. Invitó a Carlos Salazar, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, a que lo ayude a convencer a esos 15 evasores a que paguen el adeudo que tienen en el Servicio de Administración Tributaria. Con esos recursos, en vez de apoyar a un millón de microempresas, podría ampliarse el número a 3 millones. Adelantó que investigará si se pueden dar a conocer los nombres de los 15 contribuyentes sin violar leyes de privacidad.
Ombudsman social Asunto: despiden a petroleros


¿Nuevos bárbaros del norte?
Partidos: ceder presupuesto
Empresarios, narco y elecciones
2021: pluripartidismo centralizado
Los partidos políticos nacionales están virtualmente borrados del escenario público relacionado con el Covid-19. Por Morena habla y decide el Presidente de la República, no sólo por sistema, sino porque actualmente es inestable el liderazgo de ese partido presuntamente en el poder: Yeidckol Polevnsky sobrelleva en virtual silencio la derrota que le causó el círculo más cerrado del obradorismo, mientras Alfonso Ramírez Cuéllar ejerce con discreción el papel de presidente interino que pronto debería convocar a elecciones internas, con Bertha Luján Uranga (BerLU) colocada aún como la aspirante más mencionada para el relevo formal.
Los partidos aliados a Morena o, más específicamente, a Andrés Manuel López Obrador (AMLO), son satélites políticos. Y la oposición partidista sólo hace pronunciamientos con escasa base social y sin consecuencias importantes: son las cúpulas empresariales, en todo caso, las verdaderas instancias de confrontación de las políticas andresinas.
A sus cuitas irresueltas en lo que va del sexenio, los partidos opositores añaden la presión desde Palacio Nacional para que cedan la mitad de su presupuesto de este año para destinarlo a los gastos que está generando la atención del Covid-19 en México. Morena, obviamente, ha contestado positivamente: con López Obrador en absoluto control, hasta ahora, en el manejo informativo y de la agenda pública de discusiones y con un ejército de Servidores de la Nación que al mando de superdelegados estatales garantizan resultados electorales, Morena y su presupuesto son relativamente prescindibles, tal vez hasta estorbosos para el pluripartidismo centralizado que revolotea como estrategia en Palacio Nacional, a partir de la irrupción de nuevos partidos dispuestos a caminar de la mano de AMLO, salvo uno que otro, como el calderonista México Libre, si logra que le concedan el registro.
Hasta ahora, además de Morena, sólo ha habido respuesta de la bancada del satelital Partido Encuentro Social (que perdió su registro en 2018, pero mantiene fracciones legislativas con todas sus prerrogativas y ya está puesto para resurgir, cambiando el social por solidario). Los demás han puesto condiciones o han intentado subterfugios. Saben que, sin dinero público para su operación, tendrán menor grado de oportunidad de triunfar electoralmente en 2021.
Aunque, claro, siempre habrá la posibilidad de financiamientos externos, indocumentables y de difícil fiscalización como, por ejemplo, los que podrían suministrar ciertos empresarios deseosos de cambiar el mapa político nacional (de cuello blanco y también de los otros, los relacionados con el negocio criminal explícito, como el narcotráfico).
Así como al anunciar la nacionalización de la banca en su último informe de gobierno José López Portillo propició involuntariamente la irrupción de un grupo de empresarios de todo el país en el PAN para pelear el poder (Manuel J. Clouthier, Fox, Barrio Terrazas, entre muchos otros; corriente a la que se denominó los bárbaros del norte), ahora el fuerte diferendo entre élites empresariales y el presidente López Obrador podría abrir la puerta a la participación política y electoral de representantes del empresariado inconforme.

¿Vuelven Chipinque y Atalaya?
Cúpula empresarial, desatada
México SA
¿Vuelven Chipinque y Atalaya? // Cúpula empresarial, desatada

Era inevitable: tarde que temprano, la cúpula empresarial mostraría el cobre. Por eso, no sorprende su atrabiliaria reacción tras la negativa presidencial de acatar sus recomendaciones para atender la crisis transitoria. Por el contrario, solo recuerda la fábula de la rana y el alacrán, porque los barones no están acostumbrados a una negativa, menos si ella proviene de un personaje político al que abominan.
De hecho, en los círculos de la alta empresa se elaboran planes y se hacen apuestas para encontrar la forma ideal de tirar a López Obrador, lo que de inmediato trae a la memoria las prácticas de los encapuchados de Chipinque (Luis Echeverría dixit), en Monterrey (mediados de los años 70), y los participantes en Atalaya: México en libertad (reunión de los barones en la Hacienda Galindo, Querétaro, en el gobierno de López Portillo), que al final de cuentas se trata del mismo equipo (antes y hoy).
Carlos Salazar, la cara visible del Consejo Coordinador Empresarial (otrora compahombro con hombro– del presidente López Obrador) anda desatado y ahora aconseja a sus neo encapuchados que se organicen y le metan billete para tumbar al tabasqueño, pero, eso sí, de forma democrática.
De acuerdo con la versión de los herederos de Chipinque y Atalaya (histéricos cónclaves complotistas para mostrar músculo; muchos de los apellidos participantes en aquellos encuentros se repiten ahora, con sus júniors respectivos), el quid del desencuentro entre el Presidente y la cúpula empresarial es que el plan de reactivación económica no incluye lo de siempre, lo mero importante: el salvamento de los barones, el erario a su disposición, condonación fiscal y, desde luego, pase de factura a los jodidos, con un billón de pesos en nueva deuda pública. Nada de eso considera, de allí la pataleta.Y es entendible, porque es la primera vez que les sucede, cuando menos en los últimos cuarenta años.
Los barones dicen que carecen de liquidez para enfrentar la crisis, que son pobres, aunque de buen corazón. Y muy católicos, por si faltara algo. Entonces, deberían ejercitar la memoria para recordar los 78 mil millones de dólares que mantienen depositados en el sistema financiero estadunidense (la información es del Banco de México) o las fortunas de cuento de hadas que resguardan -libres de impuestos- en los paraísos fiscales (todas ellas amasadas en este país de nacos) a las que podrían darle un pellizquito para financiar sus necesidades. Pero no: si de ese tipo de ejercicio se trata, entonces la memoria permanecerá bloqueada, como la relativa al cumplimiento fiscal.
Si de memoria se trata, el presidente López Obrador le pidió al presidente del Consejo Coordinador Empresarial que se la refresque a un grupo de sus agremiados: le vamos a pedir a Carlos Salazar que hable, que los convenza, con los dueños de las grandes empresas que deben dinero a la hacienda pública, porque si nos pagan tendríamos muchos más recursos para apoyar a las Pymes.

La IP, entre mentiras y patadas de ahogado
Día 14, fase II, periodo de emergencia sanitaria (Covid-19). El grito desesperado de la iniciativa privada por la situación actual, y por lo que ellos consideran el poco apoyo del gobierno federal, se ahoga entre sus mentiras, sus intereses mezquinos y su orientación ideológica, que sólo encuentra razón de ser en la idea de la ganancia de los pescadores en estos momentos de río revuelto.
El chillido de algunos empresarios –sobre todo los que pertenecen a la Coparmex– que rebota y se hace eco entre los negocios de difusión que ellos mismos manejan y a los que el gobierno ha favorecido, vuelve a levantar el discurso de la unidad nacional, siempre que a ellos les favorezca, insiste en aquello de un solo México en tanto que ellos sean los dueños, y exige la desideologización de las acciones de gobierno para que en el ámbito nacional sólo quepa, y se hegemonice, su idea: la de la derecha que gobernó y destruyó al país durante los pasados 30 años.
México ha probado, en esas tres décadas, que el gobierno de los empresarios ha dado como resultado un enorme déficit de servicios de salud pública, un sistema de seguridad corrompido, un sector educativo quebrado y un montón de empresarios muy ricos que buscan un lugar en las páginas de los medios que los reconocen como lo mejor del país.


Editorial
El senador estadunidense Bernie Sanders anunció ayer que abandona la carrera por la nominación presidencial demócrata debido a que ya resulta imposible remontar la ventaja de su contrincante, el ex vicepresidente Joe Biden. En su mensaje, el autodefinido socialista democrático dio su respaldo a Biden de cara a la campaña que lo enfrentará al presidente Donald Trump rumbo a las elecciones del próximo noviembre, al tiempo que enfatizó el papel de su movimiento en la transformación de la conciencia política de su país y el posicionamiento de una agenda progresista.

Banorte no se sensibiliza ante pandemia, acusa
Todo mundo tiene una razón para tener una mala o pésima opinión de los bancos, como Banorte. Tengo una pensión del Issste; me depositan en una cuenta que se opera mediante una tarjeta de nómina, que venció el pasado mes de marzo. Nunca me entregaron el repuesto de la misma; me dicen que tengo que ir, con mis ocho décadas encima, a solicitarla en una sucursal. Alabo la sensibilidad de piedra de Banorte por el diseño de sus muy humanos procedimientos en medio de la pandemia.

La emergencia sanitaria que enfrenta la humanidad ha comenzado a mostrar un rostro ruin, tanto o más dañino que el meramente biológico.
Hoy por hoy en nuestro país pareciera que todos los caminos llevan al coronavirus. La coyuntura protagonizada por el Covid-19 ha abonado al diagnóstico de México como un país históricamente enfermo, pues la cifra de las víctimas contabilizadas hasta ahora a consecuencia del virus, incluso si las sumamos a las víctimas de la pandemia de hace una década, el A/H1N1, son ínfimas si las comparamos con las enfermedades estructurales de la pobreza, la desigualdad y la violencia, cuya morbilidad ha ido en aumento durante el presente siglo y en particular los pasados 13 años. ¿Cuáles son los síntomas de nuestros padecimientos sociales, y quiénes son sus principales víctimas?

Al final de su mandato presidencial, tres crisis estallaron en manos de Trump: la pandemia del coronavirus (Covid-19), el desplome del petróleo y la caída de Estados Unidos y el mundo capitalista en la primera Gran Depresión del siglo XXI. Y, como suele suceder en las grandes crisis, en él y en todos los seres humanos está aflorando lo que se trae en la piel o se ha pulido en cuanto a humildad, solidaridad, generosidad, sabiduría, inteligencia, valentía, soberbia, ignorancia, mediocridad, cobardía y miedos.

Hace ya casi 30 años, Inmanuel Walerstein publicó en la revista Revue Économique un ensayo ( A theory of economic history in place of economic theory) en el que sustentaba su insistente llamado para la transformación de las ciencias sociales; advertía que los números y la realidad de los mercados (materia de dichas ciencias, en particular de la economía) debían integrarse en una perspectiva holística, que permitiera hacer efectivo el cambio de ésta realidad. Necesitamos una reorganización de los fundamentos del conocimiento en las ciencias sociohistóricas en una escala global clamaba desde entonces este ilustre pensador, autor de una obra esencial y colaborador de La Jornada hasta poco antes de su fallecimiento en agosto pasado.

Con la gunboat diplomacy (diplomacia de cañoneras) a mano, Trump intenta neutralizar la eficaz y bienvenida proyección médica de la Revolución cubana contra la pandemia del Covid-19, sin dejar la brutal ofensiva económica y paramilitar contra Venezuela. Para hacer el anuncio, Trump suspendió una conferencia de prensa en la Casa Blanca sobre la epidemia en Estados Unidos (EU) y se hizo acompañar de Mark Esper, secretario de Defensa de Estados Unidos. Hizo a un lado a médicos y especialistas en epidemiología para anunciar que estaba lanzando una operación mejorada contra el narcotráfico en el hemisferio occidental y proteger a su población del azote mortal de los narcóticosilegales.

Los registros de la agencia antidrogas de Estados Unidos, DEA por sus siglas en inglés, desmienten rotundamente, como veremos, las banales acusaciones de narcotráfico lanzadas por Donald Trump contra su homólogo venezolano, Nicolás Maduro, y miembros de su gobierno. Queda claro que la nueva y belicosa embestida del magnate inmobiliario contra Venezuela tampoco tiene nada que ver con la defensa de la democracia. ¡Al contrario! Es consecuencia del absoluto fracaso de todos los planes golpistas y desestabilizadores de su administración contra el gobierno constitucional y legítimo del presidente Maduro. No en menor medida, también de un desesperado intento electoralista por hacer que los estadunidenses miren hacia otro lado y no al cuadro dantesco de su cada vez más desastrosa y mortífera gestión de la pandemia del coronavirus, con un saldo altamente negativo mundialmente que supera de forma notoria en velocidad la del ritmo de contagios y defunciones de los otros países más afectados por la enfermedad. Y otra razón para la embestida trumpista antivenezolana muy probablemente obedezca al muy erróneo cálculo de que la situación de pandemia colocaría al país bolivariano en una situación más propicia para hacerlo objeto de las inmorales e ilegales bravatas y amenazas del propietario de casinos. Resulta que Venezuela está mostrando una impresionantemente bien conducida estrategia de contención al virus, apoyada por su población, y, además, por reconocidos expertos de Cuba, China y Rusia.

Ricardo Ham: Delincuencia y cuarentena
Las crisis sociales deberían llamar a la solidaridad, pero parte de la población las aprovecha para beneficiarse. En sismos, inundaciones e incendios, la delincuencia marca territorios, mide fuerzas y se llena los bolsillos.

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