12/15/2018

La verdadera guerra es contra la indiferencia del mundo ante la violencia sexual: los Nobel de la Paz

Mukwege y Murad reciben el premio en Oslo

El médico y la activista, dos de las voces más poderosas de hoy: presidenta del Comité Noruego

Oslo. Al recibir el Premio Nobel de la Paz, el médico congoleño Denis Mukwege y la yazidí Nadia Murad, ex esclava de los yihadistas convertida en activista, pidieron este lunes acabar con la indiferencia y proteger a las víctimas de violencia sexual, a menudo relegadas por consideraciones mercantiles.
El ginecólogo, de 63 años, y la joven iraquí, de 25, recibieron el premio de manos de la presidenta del Comité Noruego del Nobel, Berit Reiss-Andersen, quien saludó a dos de las voces más poderosas del mundo de hoy contra la opresión a las mujeres.
El médico Denis Mukwege, fundador de un hospital en Congo que ha atendido a decenas de miles de víctimas a lo largo de dos décadas de conflictos en el país, y la activista Nadia Murad recibieron el premio en una ceremonia celebrada en Oslo. El premio de 9 millones de coronas suecas (un millón de dólares) se dividió entre los dos.
Durante una ceremonia florida y musical, acompañada de lágrimas y numerosas ovaciones, los dos premiados llamaron a la comunidad internacional a que cese la impunidad para los perpetradores de agresiones sexuales en tiempos de guerra.
No son los autores de la violencia los únicos responsables de sus crímenes, sino también los que deciden mirar hacia otro lado, afirmó Mukwege tras recibir el premio. Si hay que librar una guerra es contra la indiferencia que corroe a nuestras sociedades.
Apodado el hombre que repara a las mujeres, el ginecólogo cura desde hace 20 años a las víctimas de violencia sexual en su hospital de Panzi, en el este de la República Democrática del Congo (RDC), región asolada por la violencia crónica.
FotoBebés, niñas, muchachas, madres, abuelas, al igual que hombres y niños, son violados, a menudo en público y de forma colectiva, insertando plástico hirviente y otros objetos en sus genitales, denunció.
A su vez, Nadia Murad, como miles de yazidíes, fue secuestrada, torturada y violada por los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI) tras su ofensiva contra esta comunidad kurdohablante del norte de Irak, en 2014.
La joven logró escapar, pero su madre y seis hermanos fueron asesinados, se convirtió en embajadora de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para la Dignidad de los Sobrevivientes de Trata de Personas y actualmente lucha por que las persecuciones a su pueblo se reconozcan como genocidio.
Nadia Murad, activista yazidí de Irak, y Denis Mukwege, ginecólogo de Congo, recibieron ayer en Oslo, Noruega, el Premio Nobel de la Paz por su lucha contra el uso de la violación sexual como arma de guerra.Foto Ap
Si la comunidad internacional desea realmente auxiliar a las víctimas de este genocidio, debe asegurarles protección internacional, declaró la joven en su discurso de agradecimiento, en el que consideró inconcebible que el mundo no haya hecho más para liberar a los más de 3 mil yazidíes que el EI tiene todavía en su poder.
Niñas, jóvenes en su plenitud de vida son vendidas, compradas, detenidas y violadas todos los días. Es inconcebible que la conciencia de los líderes de 195 países del mundo no se movilice para liberar a estas niñas, insistió.
Nadia Murad imploró a la comunidad internacional proteger a su pueblo, ante la mirada de la abogada libano-británica y militante de derechos humanos Amal Clooney, quien se sumó a su causa.
Aunque 4 mil 300 yazidíes escaparon o fueron comprados al yihadista EI, aún están desaparecidos unos 2 mil 500, según la Federación Internacional de Derechos Humanos.
En otra parte de su discurso, Mukwege lamentó que el destino de la población congoleña pase a segundo plano, detrás de la explotación salvaje de materias primas.
Mi país es saqueado sistemáticamente con la complicidad de quienes pretenden ser nuestros dirigentes, afirmó. Es un saqueo en detrimento de millones de hombres, mujeres y niños inocentes, abandonados a una extrema miseria, mientras los beneficios acaban en las cuentas opacas de una oligarquía depredadora.
Decenas de grupos armados en RDC se benefician de minar los recursos minerales del país, muchos de los cuales se utilizan en la fabricación de productos electrónicos.
Mukwege, de traje oscuro, y Murad, con un vestido azul y negro, pidieron una reacción a la comunidad internacional.
Los dos laureados encarnan la lucha contra un flagelo que va más allá del ámbito de los conflictos bélicos, como ilustró el movimiento #MeToo.

Periódico La Jornada

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