3/13/2017

Los periodistas pal café. . . .

El abogado Flavino Ríos Alvarado llegó a la secretaría general del gobierno veracruzano el 20 de julio de 2015, proveniente de la secretaría de Educación del mismo gabinete de Javier Duarte de Ochoa. Su conversión en el segundo hombre en importancia en el organigrama duartista se debió a la salida de Gerardo Buganza Salmerón, un ex panista que fue diputado federal y senador y que había sido derrotado (por una reducida diferencia, con visos de fraude electoral: 26 mil votos, 1.3 por ciento del total) por el truculento priísta Fidel Herrera Beltrán en la búsqueda de la gubernatura del estado en 2004. Buganza, en 2015, dejó la secretaría de Gobierno para tratar de lanzarse como candidato independiente en 2016, bajo señalamientos de que su impulso provenía de una marrullería del propio Duarte de Ochoa. Finalmente, Buganza declinó en su intento.
Doctor en derecho por la UNAM, Ríos Alvarado había sido diputado local y presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso de Veracruz, además de subsecretario de gobierno e, irónicamente, secretario de gobierno al final de otra administración criticada por los veracruzanos en cuanto a inseguridad pública, corrupción y frivolidad, la de Miguel Alemán Velasco. El 12 de octubre de 2016, Flavino llegó a lo que consideró el mayor honor de su vida, la gubernatura de su estado natal, aunque sólo fuera por la vía interina y nada más por 48 días, a causa de la virtual renuncia del titular, Duarte de Ochoa, a quien Ríos Alvarado permitió el uso de un helicóptero que lo llevaría a la primera etapa de una larga huida que hasta el momento sostiene.
A reserva de que se precisen las responsabilidades de Ríos Alvarado en los ilícitos que se le atribuyen (no sólo el haber facilitado el vehículo aéreo a JDO, y si lo hizo cuando ya había orden de aprehensión contra él o aún no se expedía a la hora del viaje impugnado), salta a la vista que la operación en su contra es menor, expiatoria, respecto de lo sucedido durante la administración criminal de Duarte de Ochoa, quien pudo sostenerse en el cargo casi todo su sexenio, cometer un saqueo escandaloso del erario y sumir al estado en una situación de violencia extrema gracias al apoyo del mismo poder federal que le permitió fugarse y que hoy hace esfuerzos solamente retóricos en su búsqueda, bajo la sospecha de que el priísmo peñista se guarda esa carta para hacerla aparecer en los momentos electorales que le sean favorables, con la vista puesta en 2018.
La misma sospecha de maniobrerismo electoral acompaña a la detención del efímero gobernador interino, Ríos Alvarado: en junio se elegirán 202 ayuntamientos en Veracruz y el PRI está muy rezagado, pues la contienda parece centrarse en el Partido Acción Nacional, representado por la familia Yunes, y el partido Morena, encabezado por Andrés Manuel López Obrador. El Revolucionario Institucional, con Duarte de Ochoa prófugo y el antecesor, Herrera Beltrán, sin aparecerse por Veracruz para enfrentar acusaciones judiciales, como había prometido, apenas podrá tratar de recomponer figura alegando que ya está en prisión preventiva uno de los ex gobernadores, aunque sea el de menor talla política y de menor responsabilidad, hasta en términos de calendario.

La aprehensión del minigobernador interino contrasta notablemente con la impunidad persistente en cuanto al resto del equipo que acompañó a Duarte de Ochoa en el tejido mafioso veracruzano. Preso está también quien fue secretario de seguridad pública, pero continúan como si nada todos los demás secretarios y directores que permitieron el sistemático saqueo de la riqueza veracruzana y participaron en él. Diputados federales y ex diputados locales también siguen en sus curules, como si nada, intocados, maquinando nuevos negocios y aceitando los engranajes de la corrupción institucionalizada.
El golpe efectista contra Flavino también contrasta con la nula indagación judicial (como si fuera un acuerdo con Los Pinos) respecto de los diversos señalamientos a causa del enorme enriquecimiento de los miembros de la familia Yunes, acaparadora de cargos públicos en la entidad, y ayuda a distraer sobre la violencia criminal que el cambio de gobernantes no ha frenado en Veracruz y respecto del endeudamiento del estado para darle viabilidad a la administración estatal yunista.
Es endeble, casi pasional, la respuesta del abogado Miguel Ángel Mancera Espinosa ante las varias objeciones que al contenido de la Constitución de la Ciudad de México han hecho actores políticos desde un abanico político e ideológico que va de la Presidencia de la República al partido Morena. Dijo el gobernador de la capital del país que se estaba en presencia de un ataque del gobierno federal, como si presentar controversias y recursos jurídicos fuese una maldad y no un derecho, y defendió el carácter de avanzada, vanguardista, de un texto que, según eso, pase lo que pase ya nadie quitará del ánimo de los capitalinos, la tal Constitución local.
Los enojos de Mancera tienen resonancia periodística, pero no mueven a ninguna solidaridad social, pues la mencionada Constitución no es una necesidad sentida de los capitalinos, sino una maniobra oportunista, absolutamente cupular, que ha pretendido dotar a Mancera de un logro histórico en el contexto de las próximas elecciones presidenciales.
De origen, ese proceso estuvo descalificado por la fórmula para la integración del constituyente, con predominancia aritmética de representantes de los
poderes gubernamentales y partidistas y un abierto rechazo a una plena visión democrática. Ya en sesiones, la redacción del magno texto se condujo entre arreglos y negociaciones partidistas, concesiones entrampadas y una vocación por la grandilocuencia de propósitos aunque no tuviera respaldo presupuestal, viabilidad operativa ni claridad en cuanto a competencias jurisdiccionales. El resultado está a la vista. ¡Hasta mañana!, Twitter: @julioastillero, Facebook: Julio Astillero,Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx

Foto
Si alguien tuviera la ocurrencia de abrir un puesto de tamales con el nombre de Trump, eventualmente podría verse en problemas con el presidente de Estados Unidos. Su nombre es una marca registrada en el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial. Justo el día 19 de febrero de 2016, cuando el entonces candidato clamaba en Carolina del Sur ‘‘perdemos nuestros empleos, cerramos nuestras fábricas, México consigue todo el trabajo y nosotros no obtenemos nada’’, un despacho de abogados en la Ciudad de México presentó la solicitud de registro de su marca para hacer negocios en el ramo inmobiliario y hotelero. El Partido Demócrata le exige que rompa todo vínculo financiero con sus negocios globales. Aunque lo hiciera, la influencia de su nombre le facilitaría hacer negocios a sus hijos. Si quisiera hacer una réplica de su Trump Tower, de Nueva York, en el Bosque de Chapultepec, ¿Peña Nieto le diría que no?
El paso…
Difícil que Alejandra Barrales de ‘‘el paso’’ que le pide López Obrador y deje de ayudar a los de la ‘‘mafia del poder’’, porque forma parte de ella con Mancera y los chuchos, a partir de que el Partido de la Revolución Democrática firmó el Pacto por México y las reformas que generó. Por otro lado, si hubiera una alianza del PRD con Morena sería una decepción para los morenistas que están en ese movimiento, porque creen que representa algo distinto.
LEGO se queda
El fabricante de juguetes LEGO A/S, a pesar de la mala vibra de la Casa Blanca mantendrá su producción en Monterrey. El director ejecutivo de la compañía, Bali Padda, dice que no está claro si el presidente Trump cumplirá de verdad sus amenazas.
A falta de liebre…
… el ‘‘gato’’ no es suficiente. Por tráfico de influencias y abuso de poder, elementos de la fiscalía estatal detuvieron a Flavino Ríos, el ex secretario general de gobierno de Javier Duarte. Quedó como gobernador interino cuando su jefe pidió licencia. Ahora enfrenta la acusación de que encubrió a Duarte y además lo ayudó a escapar. Ríos fue detenido durante las primeras horas del sábado al salir del fraccionamiento El Lago, en la capital veracruzana, Xalapa. Ya preso dijo que es inocente y que no sabe dónde está Duarte. En noviembre pasado, según sus propias palabras, ordenó a la gente del aeropuerto que le dieran facilidades para utilizar un helicóptero, porque él no sabía que existía una orden de aprehensión.
Nuestros migrantes
Están allá sólo para ganar lo suficiente como para tener mejores vidas para ellos y sus hijos, una oportunidad que no tuvieron en sus propios países. Suman varios millones, según diversas estimaciones, aunque la cifra exacta no se conoce, pues muchos viven escondidos. El mayor número es el de los trabajadores de México; sobrepasa con mucho a los de otros países. Para el gobierno de Trump, son criminales que amenazan los barrios y explotan la generosidad del país. Los defensores de los inmigrantes dicen lo contrario: son productivos miembros de la sociedad, respetuosos de las leyes y pagan impuestos. Según Migration Policy Institute, organización no partidista, 60 por ciento de ellos ha permanecido en Estados Unidos por al menos una década. Poco más de 30 por ciento son dueños de una casa. Sólo una pequeña fracción, 2.7 por ciento (300 mil indocumentados), han sido procesados por cometer algún delito. Pero como ha enfatizado el gobierno de Trump, el solo hecho de estar ahí sin autorización es una violación a la ley.
Ombudsman Social

En los albores de nuestra nación…” Así solían dar inicio los oradores de antaño, a sus alambicados discursos, durante las celebraciones del inicio de la heroica gesta que nos dio patria y libertad (Ibid). Como ustedes saben, a esta festividad, la más popular y populachera de nuestro calendario cívico, se le conoce simplemente como, dar el Grito.
El Grito de don Miguel Hidalgo, seguramente poco tiene que ver con los diversos gritos que se han permitido los presidentes en su turno sexenal que, quién lo creyera, todos han cumplido cabalmente desde que los inició don Lázaro Cárdenas. El cura Hidalgo, ni modo que mencionara la nómina de los héroes que nos dieron patria puesto que todos estaban allí con él y no iba correr el riesgo de olvidar a alguno o provocar una escenita por el orden en que mencionara su aparición en sociedad. Sobre el texto mismo del llamado al alzamiento no hay una versión unificada. Usted puede escoger entre las suscritas por Abad y Queipo, Diego Bringas, Juan Aldama, o Fray Servando Teresa de Mier. A partir de 1812, cuando encabezada por Ignacio López Rayón, se llevó a cabo en Huichapan, Hgo., la primera celebración del levantamiento insurgente, ha habido de todo, menos respeto a la tradición, a la costumbre, al mínimo protocolo para festejar el acontecimiento que en 11 años de arduo bregar, de muchas duras y pocas maduras, de inexperiencia, desorganización, carencia de recursos de toda índole, de estrategias, tácticas, directrices definidas pero, sobre todo de objetivos concretos y compartidos, se alcanzó, ¡sólo porque Dios es grande! (diría mi recicle abuela), la independencia de la Nueva España. Tan es así que mientras que por un lado se gritaba un muera a los gachupines, por el otro se vitoreaba a Fernando VII. Al tiempo que se proclamaba la libertad de todos los hombres y se condenaba la esclavitud, se ratificaba a la religión católica como la única creencia autorizada para todo ser viviente, bueno, hasta para los naturales de estas tierras, aun cuando se discutía si éstos reunían las condiciones mínimas para gozar de un alma como la que distinguía a los honorables filibusteros que nos habían hecho el honor de descubrirnos (¡Tan escondidos que estábamos!).

Por más esfuerzos que la administración del presidente Donald Trump ha hecho, no ha podido sacudirse la sombra del Kremlin y la sospecha de su intromisión en las elecciones en Estados Unidos para favorecerlo. Primero fue la renuncia forzada de su asesor de seguridad nacional, Michael Flynn, cuando se descubrió que ocultó haberse entrevistado con el embajador de Rusia durante la campaña presidencial; acto seguido, el procurador general, Jeff Sessions, también mintió sobre su cita con el ubicuo diplomático ruso el pasado noviembre. A pesar de las evidencias en contra, el mandatario ha insistido en que sus colaboradores no incurrieron en ninguna falta. La pregunta que se han hecho quienes siguen las investigaciones es ¿por qué ambos negaron que dichas reuniones se efectuaron cuando era evidente que sí ocurrieron? No se descarta que otros asistentes cercanos a Trump también hayan propiciado la intervención del Kremlin en los comicios.

Uno de los sueños del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) fue contar con una sólida y bien estructurada industria automotriz nacional, que convirtiera a México en potencia productora y fuera ejemplo mundial de eficiencia por su potencial económico y efecto social. Se trataba –¡oh!, frases neoliberales– de ganar-ganar.
Con los años el sueño de convirtió en realidad, aunque con todos los bemoles: de nacional prácticamente no tiene nada; México se convirtió en una República maquiladora; los contenidos de los vehículos son escandalosa cuan mayoritariamente foráneos (es decir, el país importa para poder exportar; de otra suerte no lo podría hacer); el sector automotriz (compuesto sólo por firmas trasnacionales –primero gringas, después de otras latitudes– se convirtió en mina de oro, aunque sus beneficios sean depositados fuera de nuestras fronteras, y finalmente el anunciado efecto social consiste en pagar salarios 10 veces menores a los cubiertos en Estados Unidos, mientras el gobierno federal aligera al máximo la carga fiscal de las empresas –por no decir que la desaparece– y les regala infraestructura a manos llenas, siempre a costa del erario.
Todo marchaba como en cuento de hadas, hasta que llegó el salvaje de Donald Trump y se aposentó en la Casa Blanca. Lanzada la amenaza, las empresas automotrices se han alineado a las directrices y chantajes del inquilino de Los Pinos y reculado de sus planes de invertir en esa poderosa República maquiladora que tanto les ha dado. Prefieren quedar bien con el dueño del circo que con los enanos, por generosos que éstos sean. El energúmeno los quiere allá para que generen empleo allá. ¿Y la República maquiladora? Que se joda.
Como bien advierte el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP) de la Cámara de Diputados, recientemente, con la nueva administración gubernamental estadunidense, que advierte la probable salida de ese país del TLCAN o modificaciones arancelarias a las armadoras instaladas en México, se abre una circunstancia que ha inundado de incertidumbre no sólo la industria, sino toda la economía nacional, cuyo intercambio internacional depende fuertemente de la interrelación comercial con ese país.
Así, la dependencia con el vecino del norte es brutal, de tal suerte que sería relevante vincular la producción nacional con la demanda doméstica, permitir la flexibilidad de respuesta de la industria nacional de autopartes en los probables cambios, así como incrementar su inserción en el contenido nacional en caso de que las negociaciones den lugar a ello, y que se pueda redirigir a otros mercados en los que México tenga acuerdos comerciales y tratados de libre comercio.
El citado centro de estudios no deja de lado que entre las grandes ventajas competitivas de la industria automotriz que funciona en México sobresale el costo de mano de obra, que es el más bajo de América, con un salario de 2.42 dólares la hora en promedio, monto más de ocho veces por debajo del pagado en Estados Unidos (19.92 la hora). Así es: calidad de mano de obra a precio de hambre, y de pilón todo tipo de incentivos fiscales. Pero a las trasnacionales automotrices les pesa más la posibilidad de un encontronazo con el gobierno gringo.
De esa forma, anota el CEFP, un menor nivel salarial permite reducir los costos unitarios, los cuales, en México, Canadá y Japón han descendido a partir de 2013, mientras en Estados Unidos siguen una tendencia al alza desde 2010. De acuerdo con un estudio elaborado por el Centro de Investigación Automotriz, el diferencial en el costo laboral en la producción de un automóvil entre México y Estados Unidos es de alrededor de 674 dólares. Sin duda, para procesos con alto contenido de mano de obra en México se pueden lograr grandes ahorros en costos, pero la producción que requiere un bajo contenido de mano de obra es más probable que se oriente o se ubique en Estados Unidos.
Dicho centro de estudios detalla que “una de las partes más vulnerables en una nueva negociación será el tratamiento que se le otorgue al valor agregado. Con el TLCAN, México se comprometió a reducir el porcentaje requerido de autopartes de productores mexicanos; asimismo, derivado del tratado desapareció el requisito de valor agregado nacional para dar lugar al valor agregado regional. Actualmente, el contenido regional es de 62.5 por ciento de autopartes fabricadas en los tres países que conforman el TLCAN para poder ser comercializados libres de aranceles.
Sin embargo, en la actualidad la complejidad en la producción automotriz hace que la cadena de suministro maneje procesos constantes de exportación e importación, en más de una vez, de las partes que integran una unidad, además de que una pieza puede provenir de cualquier lugar del mundo. Esto ha llevado a que las compañías fabricantes de equipo original aporten cada vez una menor proporción de valor agregado al proceso de producción. Se estima que en 1995 contribuían con 40 por ciento y actualmente sólo aportan 25 por ciento. Paradójicamente, esto último parece ser uno de los principales señalamientos de la nueva administración estadunidense.

Casi dos meses cumple ya el inefable Trump en la presidencia estadunidense, período suficiente para constatar que sus furias, odios y fobias contra casi todo, todos y todas son absolutamente genuinas, y con especial énfasis de aversión a los mexicanos, migrantes o no, y a nuestro país.
El muro de Trump no es sólo una barda, es una definición política de las nuevas relaciones de Estados Unidos con México y América Latina, y por extensión con Asia, Africa, y el mundo musulmán. Somos sus invasores, quienes secuestran sus empresas, roban sus empleos, violentan a sus pacíficos ciudadanos, degradan su nivel de vida, afean el paisaje, y ofenden su supremacía racial.
Pero si lamentable es el masiosare del norte, frustrante es el pasmo y la incapacidad de respuesta exhibidos por el gobierno mexicano que, salvo algunas medidas positivas aunque menores en favor de los migrantes en EU y repatriados, sólo atina a mostrar su debilidad con una tan ominosa como inútil búsqueda de diálogo con quien les ha cerrado la puerta en la nariz, en vez de una actitud digna, efectiva y acorde con la ofensiva de que estamos siendo objeto.
En lo económico, cuatro son los errores garrafales que está cometiendo el gobierno mexicano en esta grave coyuntura:

Una pregunta de la semana es si el presidente de Estados Unidos está bajo investigación criminal. ¿Quién se atrevió a sugerir algo tan dramático? El presidente de Estados Unidos.
Todo empezó con la inusitada acusación de Donald Trump, hace una semana, de que el presidente Barack Obama ordenó el espionaje de sus oficinas al culminar la campaña del entonces candidato. Todos, desde el jefe de la FBI (según filtraciones a varios medios) hasta el jefe de Inteligencia Nacional, los ex altos funcionarios de la Casa Blanca y el propio Obama, han rechazado esa afirmación. Pero Trump ha insistido que el caso sea investigado por el Congreso.
La Casa Blanca no ha ofrecido ninguna prueba de un intento de golpe silencioso contra el presidente. Insiste en que hay un complot desde dentro del gobierno contra el presidente.
La acusación es grave porque implica que Obama abusó de su poder y violó la ley. También implica que la FBI, que estaría a cargo de tal operación de espionaje telefónico, violó la ley, por eso su jefe se aseguró de filtrar que había solicitado al Departamento de Justicia desmentir al presidente. Más aún: si hay una investigación, el presidente acaba de revelar públicamente algo que es siempre confidencial (aunque según las normas aquí, explicó el ex director de la CIA y de la Agencia de Seguridad Nacional Michael Haden, en el momento en que el presidente revela algo oficialmente confidencial, automáticamente ya no es clasificado, o sea, no viola la ley).
Cuando la Casa Blanca, a través de su vocero –quien se destaca por su incapacidad verbal– Sean Spicer, fue preguntado sobre si hay o no una investigación, la respuesta fue cantinflesca (pero sin arte). Tal vez sí, tal vez no, o todo lo contrario. Pero lo más grave es que eso obligó a que el Departamento de Justicia –que estaría a cargo de cualquier indagatoria– tuviera que contestar si el presidente estaba o no bajo investigación. La respuesta fue no comment.

El Congreso local modificó la Constitución de Baja California para retirar el fuero a sus representantes populares –empezando por el gobernador– y a sus jueces y magistrados, en medio de una agitación social sin precedentes en 28 años de gobiernos panistas. Aunque la mecha está constantemente prendida en Mexicali, el resto del estado parece mantenerse en un duermevela que tiene a la clase política sentada en el filo de la silla.
Y lo hicieron por unanimidad todos los partidos porque todos quieren enamorar a esa masa ciudadana que ahorita los mira fijamente. El fuero es un privilegio de la clase política con un sentido muy importante: evitar que alguno de sus miembros sea encarcelado por sus ideas o expresiones aduciendo cualquier delito común.
Han sido los mismos políticos quienes desvirtuaron el sentido original, usándolo para robar a manos llenas; para escapar de la justicia como Javier Duarte en Veracruz, o el perredista Julio César Godoy Toscano, quien entró a la Cámara de Diputados en una cajuela para jurar y después desaparecer en la noche de los tiempos. También hay en Baja California sus ejemplos no muy lejanos. El problema no es de la ley, sino de su aplicación.



La primera huelga de árbitros en la historia de la primera división del balompié mexicano obligó a que se suspendiera la jornada 10 del torneo Clausura de la Liga MX, por lo que el fin de semana no se realizó ningún partido del máximo circuito futbolístico nacional. El paro comenzó el viernes 10 con la suspensión del encuentro entre Veracruz y Puebla en el estadio Luis Pirata Fuente, y hasta ayer no se había anunciado una fecha para la reanudación de las actividades, pese a una reunión de emergencia entre dueños y presidentes de clubes realizada en Toluca.

Italiano reclama derecho a volver a su patria
Quisiera hacer público mi rechazo y disgusto por la manera despótica y prepotente con que el personal de la embajada italiana en México trata a sus connacionales. Tal pareciera que necesitan urgentemente un curso intensivo de diplomacia y buenas maneras para tratar al público. Me refiero específicamente a la persona que, a falta de valor civil para dar su nombre por teléfono, se identifica como operadora número cinco. Ella se dedica a desvirtuar la ayuda que desinteresadamente se proporciona a italianos residentes en México inventando historias absurdas, ya que, con una mentalidad mezquina y burocrática, no concibe que un ser humano pueda ayudar a otro sin ningún interés personal. En mi caso, mi nombre es Stefano Chiappini, nacido en Lombardía, y en tiempos de posguerra emigré a Suiza y luego por motivos laborales a Canadá, cuya nacionalidad adquirí. Ahora soy un anciano que quiere retornar a su patria, pero se le ha negado pasaporte con la aplicación de una ley injusta y primitiva, que no existe más, y que sancionaba la doble nacionalidad cuando se obtuvo antes de 1991.

De cara al proceso sucesorio de 2018, los partidos políticos han iniciado ya su mo­vimiento táctico y estratégico, logístico e ideológico, para dar respuesta a los desafíos de un México con enormes activos humanos y físicos, pero también de inocultables asignaturas pendientes, en uno de los momentos más álgidos y definitorios, de verdadera dimensión histórica, en su relación con su principal socio comercial y más propiamente en su relación con el gobierno más hostil y lesivo en más de un siglo.

En momentos en que desde la Casa Blanca se asoma el rostro del fascismo del siglo XXI como la encarnación de la dictadura emergente de la clase capitalista trasnacional, es dado suponer que los patrocinadores de la guerra y el terrorismo mediáticos contra Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador y los demás países de la ALBA intensificarán, renovados, sus afanes injerencistas, desestabilizadores y golpistas como parte de la política imperial de cambio de régimen en los países considerados hostiles por la diplomacia de guerra de Washington.

Velan armas maestros y padres de familia. Hoy se dará a conocer el nuevo modelo educativo, es decir, se sabrá hasta dónde llevará la actual administración su afán de desmantelar y privatizar la educación. Preparan ya la respuesta.

El próximo 4 de junio, los mexiquenses tendrán una oportunidad de oro para enviar una contundente señal de repudio simultáneamente al podrido Grupo Atlacomulco que malgobierna el país y a sus cómplices del PAN representados por su fallida ex candidata presidencial. El primo de Enrique Peña Nieto, Alfredo del Mazo Maza, y la responsable de los oscuros manejos financieros de Juntos Podemos, Josefina Vázquez Mota, son dos expresiones de un mismo sistema de oprobio.

Una buena noticia. Luego de dos décadas de lucha, finalmente los habitantes del municipio General Cepeda, Coahuila, obtuvieron resolución definitiva que invalida la autorización otorgada por la Secretaria del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) a la Sociedad Ecológica Mexicana del Norte SA de CV para instalar donde no se debe un sitio para el reciclaje, tratamiento y confinamiento controlado de residuos industriales previamente estabilizados.

Buena parte de la atención sobre el entorno económico recae ahora en las pautas de la renegociación del tratado comercial con Estados Unidos. No hay claridad, cuando menos en el ámbito público, acerca de lo que el nuevo gobierno de ese país va a proponer como eje de esa negociación y, mucho menos, de los pormenores que habrá que considerar en las distintas actividades involucradas. Los detalles serán clave en el planteamiento y resultado de la negociación que se abrirá próximamente.

Ricardo Bueno me llevó a conocer el Monstruo de la Tierra. Con paciencia me enseñó todos las veredas de su región, me hizo caminarlas con curiosidad y compartida devoción. Él trabajaba en Becán, el eje de un universo regional que es punto de contacto de estilos culturales, camino recurrente de mil pasos, manto de sutiles diferencias de un entramado común.
El cambio fue profundo, y pareciera que repentino. Lo podemos fechar en 1992, pero ya venía ocurriendo desde antes. Los pueblos originarios de diversas regiones por todo el país encontraron el modo, los modos de convertirse en sujetos de su propio destino como pueblos. Todavía durante los fastos de la corona española y los gobiernos latinoamericanos los tomaron como tema, asunto, objeto de la celebración, perdón, conmemoración. El encuentro de 500 años, no conquista; los términos se ajustaban a los nuevos tiempos. Y resultó que a los pueblos ya les daba lo mismo. Estaban pensando colectivamente en otros términos. Aquí, en su lugar, nunca se fueron ni murieron, y ahora tomaban la palabra.

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