3/18/2017

Colombia: Manual para prevenir la criminalización de las personas defensoras del derecho a la tierra y el territorio


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Colombia, 16 mar. 17. AmecoPress.- Históricamente la tierra ha estado en el centro de conflictos sociales y armados a nivel mundial; la disputa por su tenencia, control y uso ha desencadenado luchas sistemáticas y generalmente violentas. En Colombia, por ejemplo, la alta concentración de la tierra en pocas manos, los altos niveles de pobreza y vulnerabilidad rural, así como la imposición de modelos económicos que desconocen las comunidades locales, constituyen unas de las causas directas y estructurales del conflicto social y armado, y del consecuente desplazamiento y despojo de tierras de millones de personas.
Para algunos sectores empresariales, terratenientes, latifundistas, actores armados, y élites políticas, la tierra es simplemente un capital comercial, generador de riqueza, poder y ventaja militar. La necesidad de control territorial, la adquisición ilegal de la tierra y la imposición de intereses económicos y políticos, ha traído consigo un sin número de abusos; desde el ejercicio de violencia física, como homicidios, desapariciones, amenazas y masacres; hasta el uso ilegítimo de figuras jurídicas como compraventas forzadas, desalojos policiales, falsificación de títulos, y recientemente el uso abusivo de la Ley 1448 - de Víctimas y Restitución de Tierras, y la judicialización de líderes y lideresas rurales.

Esta visión de la tierra ha generado un efecto devastador en millones de personas, que dependen históricamente de ella para su supervivencia. Para las comunidades rurales (campesinas, indígenas, afro) el territorio es entendido como un espacio vital, donde se desarrollan sus relacionales sociales, culturales, económicas y espirituales.
Muchas de ellas utilizan productivamente la fuerza de trabajo de toda la familia y la comunidad, así como los recursos naturales y sociales, para garantizar tanto su subsistencia, como el mejoramiento de la calidad de vida de poblaciones enteras; preservando a su vez el medio ambiente, las fuentes de agua, la flora y la fauna.

Para ellos y ellas el territorio abarca los ríos, las ciénagas, los bosques, los animales, la cultura, la historia, los caminos, sus relaciones y lugares espirituales. “La tierra es todo, pues es allí donde desarrollamos nuestra vida, nuestra identidad, de donde obtenemos los medios de subsistencia y donde podemos vivir con dignidad”.
Este manual, es resultado del acompañamiento que PAS y PI realizan a comunidades campesinas, afro e indígenas en diferentes regiones de Colombia y hace parte del esfuerzo que adelanta PI para caracterizar y prevenir este fenómeno a nivel mundial.
Tiene como objetivo ofrecer elementos prácticos y de reflexión a los defensores rurales y a sus comunidades, sobre cómo la estigmatización, criminalización y judicialización, son utilizadas para desestabilizar y debilitar sus procesos organizativos de defensa de derechos, caracterizándose como una estrategia más para consolidar el despojo de sus tierras.
Esperamos que el manual sirva como una herramienta de fortalecimiento de la labor de los defensores rurales, que en el país continúan resistiendo pacíficamente y luchando por la defensa legítima de sus derechos y su permanencia en el territorio.
(Se adjunta Manual completo)
Foto: Archivo AmecoPress.

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