Ciudad de México. Organizaciones de mujeres en Rusia
advirtieron que el confinamiento estricto de semanas pasadas, por el
nuevo coronavirus, ha exacerbado la violencia de género en el país.
Rusia, con sus casi 141 millones de habitantes, tiene un problema grave
con la violencia de género, pero carece de estadísticas serias sobre
indicadores como feminicidio y violencia familiar.
ONU Mujeres enlista las estadísticas nacionales sobre violencia
familiar y de pareja como “no disponibles“. Algunos medios citan
organizaciones de la sociedad civil, que hablaron de 14 mil homicidios
dolosos de mujeres en 2007. La Oficina de Naciones Unidas contra la
Droga y el Crimen (UNODC) publicó una tasa de homicidios dolosos de
mujeres de 7 por cada 100 mil
habitantes en 2009, lo que ascendería a 9 mil 940 mujeres en este año y
colocaría el país entre los más peligrosos para mujeres en el mundo.
México, en 2017, tenía una tasa de 5.3, y Honduras, en el mismo año, de 8.4. El problema, analizó la experta Irina Kosterina en un ensayo
para la Fundación Boell, es que las mujeres no denuncian, y las y los
policías raramente aceptan las denuncias de violencia de género. “Si te
pega, quiere decir que te ama“, sería una sabiduría rusa muy anciana,
pero aún muy popular entre las viejas generaciones, contó.
Una multa de 1500 pesos, por pegar a las mujeres
Ni la legislación, ni el marco normativo federal, ayudan a las
mujeres. En 2017, feministas y organizaciones de mujeres cabildearon por
una ley que preveía una protección integral para víctimas, por ejemplo,
con órdenes de protección. Pero bajo la presión de la Iglesia ortodoxa y
grupos a favor de “la familia tradicional“, el borrador fue atenuado y
convertido en lo contrario.
La entonces presidenta de la Comisión de la familia, la mujer y la
niñez, Yelena Misulina, promovió un cambio en la ley que decriminalizó
la violencia familiar contra mujeres. Ahora, un agresor que violenta a
su pareja por primera vez, comete una infracción, y la multa mínima para
eso vale alrededor de 1500 pesos mexicanos. Misulina argumentó que la
pena para violencia familiar antes vigente, hasta 2 años de prisión, era
“anti-familiar“. Misulina también declaró que los golpes eran un método
aceptable en la educación, y era la autora de la famosa “Ley de
Propaganda Gay”, que limitó los derechos de la comunidad LGBTQ en 2013.
El entonces vocero del parlamento, la Duma, argumentó que la
decriminalización de la violencia familiar, ayudaría a “fortalecer las
familias”. Aunque Irina Kosterina, la experta de la Fundación Boell,
observó que la violencia de género es menos aceptada entre la población
joven del país, constató que “el Estado deja solas a las mujeres.” El
efecto disuasivo de la antes pena ya no existe. No habría programas
estatales de prevención, y muy pocos refugios para las mujeres que huyen
de sus casas con sus hijas e hijos.
Y encima de eso, la pandemia. El periódico alemán Sueddeutsche Zeitung
citó a la jefa del centro de ayuda de la red Nasiliyu (No a la
Violencia) en Moscú, Ana Rivina, quien trabaja desde casa en estos
momentos. Ella narró que la mayoría de las veces, las mujeres “no están
listas para dejar a sus maridos. En primer lugar, porque no saben a
dónde pueden ir a largo plazo. Y segundo, porque tienen miedo de su
venganza. Pero durante el confinamiento, Rivina recibió más llamadas que
de costumbre.
La abogada y defensora Mari Davtyan describió el círculo vicioso que
muchas mujeres sufrieron durante la cuarentena: Primero, el hombre
pierde el trabajo, luego empieza a tomar alcohol, y después empieza a
pegar. Con la cuarentena, los agresores tienen otra herramienta para
mantener su pareja encerrada: la denuncia. Las mujeres en Moscú, sólo
podían salir de sus casas cuando estaban en peligro pero no en todos
los casos tienen las pruebas para comprobarlo. Davtyan conoció un caso
donde el agresor denunció a la mujer que huyó de su casa, por infringir
las reglas de la cuarentena.
Agresores pudieron denunciar a mujeres, por salir de la casa durante cuarentena
La capital del país estuvo bajo confinamiento estricto entre finales
de marzo y finales de mayo. Únicamente eran permitidas salidas cortas
para hacer compras. Para otros mandados, era necesario pedir un
documento a través de una App. Justo eso fue el problema, contó la
defensora Margarita Grachova en la cadena alemana de TV, ARD.
En muchos casos, los agresores controlaron el acceso de las mujeres a
un teléfono celular: “Huir es mucho más difícil en tiempos del
coronavirus. Cuando yo estaba en una relación violenta, mi esposo me
quitó tanto el celular, como las llaves de la casa. Hoy en día, ni
siquiera con llaves puedes salir.”
Contó que en St. Petersburgo, donde ella vive, los refugios estatales
están cerrados. Pero algunas pensiones privadas acomodaron habitaciones
para víctimas de violencia familiar. Otra defensora, la socióloga
Marina Piscalova-Parker, opinó que no se va a conocer la verdadera
magnitud del aumento de violencia, hasta que las medidas de
confinamiento sean relajadas. En todo caso, la Comisionada de Derechos
Humanos en la Federación Rusa, estimó que los casos de violencia
familiar han duplicado durante la contingencia.
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