1/18/2026

Columnas y opinión del periódico La Jornada domingo 18 enero 2026

El WSJ pregona la balcanización de Irán
El Wall Street Journal ( WSJ), propiedad del australiano nonagenario Rupert Murdoch, da espacio en esta delicada coyuntura a un ominoso artículo balcanizador: “Un Irán fracturado pudiera no ser tan malo (sic)”, con el subtítulo “Sus fronteras son artificiales y la separación frustraría los intereses de Rusia, China y otros” (sic), de Melik Kaylan (MK), “escritor de cultura y arte”, quien se aventura temerariamente en los meandros nada “artísticos” de la geopolítica (https://bit.ly/3YJRrxa).

El georgiano-británico (sic) MK hace obscenamente el triste papel de heraldo de Netanyahu en un artículo de corte propagandístico decorado y edulcorado con la bandera monárquica de los Pahlavi.

El WSJ oculta que MK fue adoctrinado en la Universidad de Cambridge, célebre por ser un centro de reclutamiento de espías.

Llama la atención que un periódico bursátil tan importante como el WSJ propale la balcanización de Irán. MK asevera cómicamente que “nadie ( sic) menciona el probable resultado distintivo ( sic) del levantamiento –la fragmentación geográfica del país–”: ni el hijo del último sha “ni en los corredores del poder occidental”.

Justamente, un servidor expuso ¡un día antes a MK! en Radar Geopolítico: “¿Trump y Netanyahu buscan la balcanización de Irán? ¿Los dejarán Rusia y China?” (https://bit.ly/49qVbd1). Por cierto, el hijo del sha ya adelantó el reconocimiento oficial del país genocida de Israel.

MK “arguye” que “nadie” –por lo visto con mi humilde excepción– habla de la balcanización de Irán: “Esto se debe a que el único argumento medianamente convincente que tienen ahora los mulás para conservar el poder es el fantasma de la secesión de las regiones étnicas”.

Cualquier analista en el Medio Oriente maneja la alta vulnerabilidad geográfica de Irán, que ostenta siete fronteras terrestres incandescentes: Irak al oeste, cuatro al noroeste (Turquía, Azerbaiyán, Armenia y Turkmenistán), Afganistán al este y Pakistán al sureste, además del mar Caspio, que comparte con ¡Rusia! y Kazajistán, y el flamígero golfo Pérsico, asiento de seis petromonarquías árabes: Kuwait, Baréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Omán.

De los 93 millones de habitantes en 1.6 millones de kilómetros cuadrados, dependiendo de los intereses de quien haga las estadísticas que juegan a modo, los porcentajes de su mosaico étnico son persas, grupo dominante política y culturalmente (61 por ciento); seguido por los azeríes (azerbaiyanos del sur: 16 por ciento); kurdos (10 por ciento); luros (6 por ciento); árabes (2 por ciento); baluchis (2 por ciento) y turkmenos (2 por ciento). Para dañar deliberadamente a los persas, el propagandista MK abulta a los azeríes a 25 por ciento y a los kurdos a 15.

MK lleva agua a su molino con las consecuencias de la secesión de los kurdos, que afectaría a Turquía; la de los azeríes, que beneficiaría a Azerbaiyán, y se salta la más peligrosa de todas, que es la de los baluchis, que lastimaría a Pakistán, único país islámico dotado de 170 bombas nucleares.

Vienen los golpes de MK/ WSJ con dedicatoria a Rusia y China: “Los rusos no quieren un cambio de régimen ni la fragmentación de Irán. Ambos países constituyen un tapón geográfico en las rutas comerciales y los oleoductos que conectan Asia Central con Occidente”.

Sobre China: “En cuanto a que Pekín pierda simultáneamente las inversiones y el suministro de petróleo tanto de Venezuela como de Irán, cabe esperar una reacción contundente de China. Ya hay informes sin verificar que afirman que la tecnología china está detrás de la interrupción de los contactos de Starlink con los rebeldes”.

MK alega que “tal y como están las cosas, existe una clara posibilidad de que se produzca una guerra civil ( sic) tras el cambio de régimen, así como la injerencia (¡ megasic!) de intereses externos”. De este axioma artificial concluye en la balcanización de Irán: “Por el bien de la paz regional y mundial, la mejor opción podría ser ayudar a que se produzca la secesión y, de ese modo, eliminar por completo del tablero geopolítico a un Irán reducido”. Queda más claro aún que la desestabilización de Irán va contra Rusia y China. ¡Juego altamente riesgoso!

http://alfredojalife.com, Facebook: AlfredoJalife, Vk: alfredojalifeoficial,Telegram: https://t.me/AJalife

Teorías misóginas para pronósticos económicos
Muchos físicos han afirmado que la secuencia temporal no prueba causalidad entre dos o más fenómenos. Niels Bohr bromeaba al afirmar que los pronósticos son difíciles, sobre todo del futuro. Seguramente por ello se dice que los economistas pasan la mitad de su tiempo haciendo predicciones y la otra encontrando por qué fallaron las correlaciones. Las explicaciones que aquí se seleccionaron no sólo son inverosímiles, sino también ilustran que dondequiera se cuecen casos de misoginia.

La teoría del largo de la falda: De acuerdo con esta teoría, las faldas cortas significan que los mercados están subiendo y si son largas que los mercados están bajando. El supuesto es que las faldas más cortas aparecen cuando los mercados son alcistas y la confianza del consumidor es alta. Por contra, que las faldas largas se usan más en tiempos de temor y tristeza, o sea en mercados a la baja.

La teoría del lápiz de labios: Se basa en el supuesto de que un consumidor es partidario de adquirir artículos de lujo pequeños y asequibles, como el lápiz de labios, cuando disminuye su confianza en el futuro, por lo que las ventas tienden a aumentar en tiempos de incertidumbre económica o de una recesión. Esta teoría del “efecto lápiz labial”, concebida por Leonard Lauder, presidente de Estée Lauder, quien encontró que las ventas de lápiz labial se duplicaron en los meses posteriores a los ataques terroristas del 11 de septiembre,y que desde entones el indicador señala conductas de losconsumidores.

La teoría de ropa interior masculina: Esta teoría supone que los hombres ven la ropa interior como necesidad, por lo que sus ventas son constantes, exceptuando los periodos de crisis económicas. Cuando los hombres posponen este tipo de compras se confirma el mal estado de la economía; por el contrario, cuando las ventas de ropa interior aumentan, se considera que la economía está mejorando.

La teoría de la camarera: Esta teoría sostiene que las personas preparadas y capacitadas no tienen problemas para encontrar empleos bien remunerados durante los buenos tiempos. Durante las vacas flacas, estos puestos de trabajo serán más difíciles de encontrar y, por tanto, se verán obligados a trabajar en empleos precarios como los de las camareras.

Módena y la Casa Museo Luciano Pavarotti
En la tranquila campiña de Módena, Italia, en la región de Emilia-Romagna casi a 10 kilómetros de la ciudad, se alza una villa que encierra la esencia de uno de los tenores más universales y más queridos de todos los tiempos: Luciano Pavarotti. Hoy conocida como la Casa Museo Luciano Pavarotti, esta residencia fue construída a finales de la década de los 90 y durante años fue el hogar donde el maestro pasó sus últimos días. Pavarotti nació el 12 de octubre de 1935 en Módena y murió el 6 de septiembre de 2007 en esta residencia rodeado de su familia; venía enfrentando un cáncer de páncreas desde un año antes.

Desde 2015 esta Casa Museo invita al público a descubrir, no sólo su extraordinaria carrera musical, sino también a adentrarse en detalles de la vida cotidiana del hombre detrás de la leyenda y los aspectos que en esta casa permiten al visitante una cercanía incomparable con su personalidad, sus gustos y pasiones y, de acuerdo con la guía para visitantes, conocer de cerca al artista Pavarotti y al hombre Luciano. Si hay alguien a quien agradecer la decisión de haber abierto las puertas de la casa de Pavarotti como un museo es a Nicoletta Montovani, la viuda del tenor.

Lejos de ser un museo convencional, el recinto ofrece una experiencia profundamente personal e íntima. Pavarotti supervisó la construcción de esta villa siguiendo sus propios dibujos e indicaciones, reflejando en cada rincón sus gustos y pasiones, incluyendo su amor por los caballos, que lo llevó a construir establos y una escuela de equitación en la finca en los años 90; también organizó algunos eventos hípicos y, al ser un espacio de cerca de 2 hectáreas, organizaba ahí sus famosos conciertos Pavarotti and Friends (Pavarotti y sus amigos) en los que se congregaban grandes figuras del espectáculo para compartir escena musical con el gran tenor y recaudar fondos para fines humanitarios.

Durante todo el recorrido por la casa, dividida para fines museísticos en 12 salas, la voz de Pavarotti entonando alguna de sus arias acompaña al visitante; genera la sensación de estar siendo llevados de la mano del tenor. Cada sala está dedicada a mostrar diferentes aspectos de su vida. Las habitaciones conservan la calidez de la personalidad de Pavarotti. Al cruzar la puerta en la sala principal, donde el artista pasaba la mayor de su tiempo, el salón conserva el mobiliario y los objetos originales; los visitantes se encuentran primero que nada con uno de los fracs que usara en sus conciertos. Esta primera sala muestra también el piano en el que el tenor enseñaba y practicaba con jóvenes estudiantes en clases gratuitas de canto; expresaba que en el pasado él también había contado con la ayuda de mucha gente para llegar a la cima del éxito y quería devolver lo que había recibido. Compartir su experiencia y su pasión con jóvenes talentos era la mejor manera de agradecer al Señor el gran don que había recibido.

Las 12 salas muestran objetos cuidadosamente conservados, llenos de recuerdos personales, fotografías familiares, cartas de amistades ilustres como Frank Sinatra, Bono, Sting o la princesa Diana. También se encuentran expuestos un colección de trajes de escena que marcaron más de cuatro décadas en los escenarios de ópera del mundo, el espejo e incluso objetos con los que se maquillaba antes de salir al escenario. Cocinar era otra de sus pasiones y disfrutaba enormemente hacerlo para sus amigos. La cocina se mantiene intacta. La pintura era otra de sus aficiones; colgados en las paredes de colores vivos, pueden apreciarse muchos de sus cuadros. También exhiben los numerosos regalos que recibió durante su larga carrera y los numerosos premios y reconocimientos.

En el recorrido, el dormitorio es tal vez el sitio más conmovedor: numerosas fotos con su familia son protagonistas. Se informa que Pavarotti pasó en esa habitación el último año de su vida y fue donde falleció acompañado de su familia. Lo que hace particularmente emotiva esta casa museo es cómo revela la vida íntima de Pavarotti y la generosidad que lo caracterizaba. Compartir el espacio donde el artista vivía, reía, enseñaba y compartía momentos con su familia y amigos se convierte en un experiencia inolvidable que conecta al visitante con el Pavarotti más cercano y genuino.

Embarullado banderazo de salida a la conmemoración de los 500 años de la tauromaquia de México
Nueva contradicción de la protectora de mascotas, prohibidora de festejos taurinos y jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada y sus legisladores trepadores: la clausura del Refugio Franciscano, en Cuajimalpa, o cómo especulación inmobiliaria mata pretendido bienestar de perros y gatos.

Un entusiasta encuentro de taurinos y aficionados se efectuó a principios de enero en el auditorio Silverio Pérez de la Asociación Nacional de Matadores de Toros y Novillos para la integración de los trabajos del “Programa General de Festejos por los 500 años de Tauromaquia en México”.

El acto fue convocado por Tauromaquia Mexicana (TMX), organización que se dice sin fines de lucro, en teoría “integrada por aficionados, porras, peñas y las asociaciones formales de la fiesta de toros en México, a la que hace unos ocho años intenta defender legalmente de los ataques de antitaurinos y animalistas, así como posicionar esa industria para que la sociedad identifique los verdaderos valores que la caracterizan”, según dice su portal de Internet.

En la práctica, se trata de una agrupación formada por algunos prestigiados ganaderos y sus amigos empresarios, toreros, comunicadores, apoderados e incluso funcionarios públicos con los que defiende, más que de ataques a la fiesta brava de México en general, los intereses de ese selecto grupo en particular, con capítulos o representantes en casi todos los estados de la República. Como operadora de tan selecto grupo, TMX, lejos de denunciar, con puntualidad y energía, las desviaciones del sistema taurino mexicano y la antojadiza autorregulación del empresariado en los recientes 30 años, prefiere llevar la fiesta en paz, sabedora de que no se puede ser juez y parte.

El remate confirmador de TMX y sus debilidades fue nombrar “500 años de Tauromaquia en México”, no de México. Más que descuido, esta diferencia de preposiciones confirma inseguridad y dependencia de estos taurinos ante la cuna de la tauromaquia, siendo que en cinco siglos los habitantes de nuestro país supieron hacer suyo ese antiguo rito táurico, como ocurrió con el idioma, la religión, la crianza del toro bravo y las labores a caballo, a las que el mexicano imprimió su sello, reflejo de su sensibilidad mestiza, habilidades y geografía, sin permiso de virreyes, emperadores, dictadores o presidentes. Salvo México, ningún otro país supo darle la réplica y en ciertos casos superar a los supuestos inventores del arte del toreo. Pero estos organizadores dudaron en la cara de su propia historia.

El presidente vitalicio de TMX, ganadero Manuel Sescosse, propuso utilizar una imagen unificada de la conmemoración, que será sometida a votación, y solicitó que este año todo lo que tenga que ver con la fiesta brava haga alusión a los 500 años y utilice el gráfico aprobado. Vía Zoom, el matador Isaac Fonseca reiteró la importancia de apoyar su iniciativa del certamen de un himno taurino. El director del Instituto Tlaxcalteca de Desarrollo Taurino, José Luis Angelino, anunció que en el Zócalo de Tlaxcala capital se celebrará un concierto de pasodobles con la Banda Sinfónica del Estado, así como ponencias culturales y tentaderos públicos.

Luis Mariano Andalco y el padre Ranulfo Rojas, representantes del colectivo Unidos por el Toro Bravo, informaron que con la unidad de la sociedad civil tlaxcalteca el proceso para declarar a la entidad “Tlaxcala, Santuario del Toro de Lidia”, se encuentra muy avanzado, lo que significaría un paso clave en el blindaje legal y cultural de la tauromaquia y de su eje central: el toro bravo, y propusieron además la realización de un coloquio nacional taurino en la capital del país. Veremos y diremos.

EDITORIAL

El presidente Donald Trump anunció ayer la imposición de un arancel adicional de 10 por ciento a Dinamarca y los siete países europeos que la han apoyado en su rechazo a las pretensiones del magnate de apoderarse de Groenlandia, isla que en la actualidad tiene un estatus semicolonial bajo la corona danesa. Trump amenazó con que Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia tienen hasta el 1° de junio para sentarse a negociar los términos de la venta del territorio ártico o la tarifa se incrementará a 25 por ciento “hasta que se cierre un trato por la venta total y completa de Groenlandia”.

La indigencia lingüística y la falta de tacto de Trump posiblemente no tengan parangón en las relaciones entre grandes potencias, pero las naciones europeas no deberían sorprenderse de que el republicano trate a un país y sus habitantes como si fuesen un lote baldío. Después de todo, así es como gran parte de Europa ha tratado a América, África, Asia y Oceanía desde el siglo XVI; los estadunidenses a todo el continente americano (más Hawai y Filipinas) desde el momento de su independencia, y los israelíes a Palestina a partir de 1948. Lo novedoso, entonces, es que Washington ejerza sobre sus incondicionales aliados occidentales una violencia que los integrantes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) hasta ahora habían reservado para la extinta Unión Soviética y el resto del Sur Global.

El mandatario estadunidense ofreció un ejemplo tan grotesco como elocuente de esta insolencia al dirigirse a senadores de su partido la semana pasada, cuando dedicó seis minutos de su discurso a mofarse de su homólogo Emmanuel Macron. Imitando lo que cree es el acento francés, Trump relató la manera en que, según su versión, humilló a Macron y lo obligó a elevar el precio de los medicamentos a cambio de abstenerse de elevar los aranceles sobre todos los productos franceses. No es la primera vez que el magnate se ufana de haber forzado a sus iguales a hacer lo que le da la gana, pero su caracterización de la plática y el tono suplicante que le adjudicó a un personaje que ha hecho todo lo que está en sus manos para mantener buenos términos con él muestra la arrogancia creciente de quien ha traspuesto todos los límites de la ley y la diplomacia sin padecer consecuencias.

Es evidente que ningún país podría maltratar de esta manera a sus aliados y gozar de una lealtad –o sumisión, según se mire– tan completa como la que goza Washington, pero la fatiga ante el trumpismo comienza a hacerse visible. Esta semana, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, realizó una visita de Estado de tres días a China en la cual pactó con Xi Jinping “un acuerdo comercial preliminar pero histórico para eliminar barreras comerciales y reducir aranceles”. En el marco de la “nueva asociación estratégica” entre Ottawa y Pekín, el país norteamericano redujo de 100 a 6 por ciento las tarifas de importación para hasta 49 mil vehículos eléctricos fabricados en la potencia asiática, mientras ésta bajó de 84 a 15 por ciento el arancel a las semillas de canola y productos derivados. Más allá de la apertura limitada a los autos chinos de nuevas energías, la medida contiene un enorme simbolismo en tanto la virtual prohibición a los mismos fue tomada para alinear la política comercial canadiense con la de su mayor socio y, hasta hace un año, mejor amigo. También fue muy significativo que Carney remarcara el carácter pragmático de la asociación al señalar sus diferencias ideológicas con Pekín, para a continuación añadir que “tomamos el mundo como es, no como nos gustaría que sea” y que la relación con China se ha vuelto más predecible y efectiva que la existente con Estados Unidos.

Si al periplo del premier canadiense se suman los encuentros con Xi sostenidos o programados por el dirigente surcoreano Lee Jae Myung, el británico Keir Starmer y el alemán Friedrich Merz, así como la propuesta de la Unión Europea para sustituir las tarifas punitivas a los vehículos eléctricos chinos por un acuerdo de precios mínimos, comienza a perfilarse un cuadro en que la agresividad y los comportamientos erráticos del trumpismo echan a los aliados más seguros de Washington en brazos de su mayor rival tanto en lo económico como lo geopolítico. En pocas palabras, todo indica que Estados Unidos se está haciendo más pequeño pese a sus arrolladores triunfos en imponer gobiernos de ultraderecha en el continente americano.

Foto de Machado con la bolsa de Trump, signo de nuestros tiempos


Cuando vi la fotografía de María Corina Machado, premio Nobel de la Paz, llevando en su mano un souvenir en una bolsa de cartón, firmada por Donald Trump, saliendo de la Casa Blanca que publicó La Jornada en la portada de ayer, pensé que quien realizó la fotografía merece un premio o reconocimiento mundial.En ella capturó justo el punto clave. La enorme carga simbólica que tiene la imagen rebasa los límites de las declaraciones anodinas ofrecidas por el Instituto Nobel: “aunque la medalla o el diploma cambien de propietario, eso no modifica para nada la identidad de la persona o la organización a la que el Premio Nobel de la Paz fue otorgado”. Para el colmo!, la premiada declaró: “en reconocimiento (a Trump) con su singular compromiso con nuestra libertad (la de los venezolanos)”. Estas declaraciones son inauditas, en primer término porque los otorgantes del premio degradaron el galardón, y la premiada por aceptar y conceder la humillación que infligió una potencia extranjera (EU) a su país, tras el secuestro del presidente de la hermana República de Venezuela, Nicolás Maduro, ordenado por un violador de las leyes internacionales. Invito al lector a extraer todos los significados posibles que encierra el símbolo mencionado para que en el porvenir los países latinoamericanos no se dobleguen a los designios del imperio estadunidense.

Juan Estrada

Destaca postura de España sobre acusación de abuso de Julio Iglesias
Las denuncias permanentes de mujeres agredidas sexualmente, se tornan complejas cuando son sobre personajes que implican a sus propios países. Casos recientes han sido los del francés Gerard Depardieu y los españoles Plácido Domingo y Julio iglesias, los tres muy reconocidos personajes.Al primero lo defendió incluso el presidente de su país, Emmanuel Macron, a pesar de que finalmente tuvo que cumplir una condena de escasos meses.El reciente caso de Julio Iglesias, denunciado por dos empleadas suyas en el Caribe, es un caso sorprendente por su fama impulsada, como se ha publicado, por el franquismo, y que muestra a diferencia del francés, otra postura por parte del gobierno español. La propia vicepresidenta del gobiernol, Yolanda Díaz, menciona “una situación de esclavitud” y la ministra de Igualdad, Ana Redondo, señala por su lado que su compromiso “es con las víctimas” y pide que se investigue y se llegue hasta el final. Importante postura que exige justicia para las víctimas.
Tere Gil

Rimas sobre Europa y el Mercosur
Mercosur firma su alianza
con Europa en gran concierto,
y aunque Trump ladra en desierto,
Lula sonríe con confianza.
Se derrumba la balanza,
haciendo a un lado al tirano,
y a su arancel con desgano
quien manda a Estados unidos,
ha comenzado a oír ruidos
de su decadencia a ultranza.
Guadalupe Martínez Galindo

No dejemos de hablar de Gaza y Cisjordania
Mientras se recrudecen las incursiones militares de Israel en Cisjordania reocupada, al menos 12 personas fueron asesinadas y 18 resultaron heridas en la franja de Gaza, pese al alto el fuego vigente.En tanto, Donald Trump nombró fundadores del consejo de paz a Marco Rubio, Tony Blair, Steve Witkoff y su yerno, Jared Kushner. Texto tomado del pie de foto de un edificio derruido en Gaza de la portada de este períodico. Ambas noticias parecen corresponder al manicomio en que han convertido al mundo, con los orates encabezando las labores de salud pública. ¡¡¡Uff, uff y recontra uff!!!.
Iriana de la Vega, Xóchitl Loretto, Guillermina Torres, Mónica Soto, Norma Mendoza, Silvia Ramos, Alberto Escalante, María Elena Chávez Josefina Mena, Columba Jiménez, Pablo Moctezuma, Carlos Luna, Leonardo García, José Librado, Arturo Escobedo, Arturo Hurtado, Francisco Rosas, Javier Bautista, Jesús Machorro, Armando Martínez y Rogelio Rueda, Gilberto García

Pide ayuda urgente al IMSS
Zoé Robledo Aburto, director general del IMSS: desde el 28 de diciembre mi madre ha pasado por un conjunto de vicisitudes en el IMSS y no la han atendido adecuadamente. Hoy se encuentra cuadrapléjica en el Hospital de Lomas Verdes, cama 335, y no hay quien le realice –dicen que por ser fin de semana– estudios de espirometría, que son los últimos necesarios para su cirugía de columna. También tiene problemas de constipación, no hay médico que la auxilie y requiere valoración inmediata y ser trasladada al cuarto piso del nosocomio.
Raquel González Torres

Invitación
Se Buscan lectores
Queridos participantes de Se buscan lectores: nos vemos en enero con la lectura y comentarios escritos de la novela Tango satánico, de László Krasznahorkai.La cita es el jueves 22 de enero de 2026 a las 19 horas (horario de la Ciudad de México).ID de reunión: 305 518 6688. Zoom: https://cutt.ly/oeFlcawK
Código de acceso: galatea24. Convocan: UACM, Programa Galatea y Lectores en activo.

En este 2026, inicio del segundo cuarto del siglo XXI, el mundo global está enfilándose hacia un abierto e inclemente (des)orden. No sólo económico o financiero, al estilo 2008-2009, sino con epicentros en eso que hemos dado en llamar geopolítica. Un trastocamiento sistémico que afecta y afectará todos los ámbitos de la vida: de la económica y sus intercambios (comerciales, financieros, industriales) a los organismos de acción colectiva de Naciones Unidas y los sistemas de gobernanza. Nada parece quedar en pie del eufórico discurso globalizador de las últimas décadas del siglo XX.

“La década de 2020 va camino a ser la de más débil crecimiento mundial desde la de 1960, lo que está ampliando brechas de ingreso y niveles de vida entre los países que ya eran ricos, los llamados ‘en desarrollo’ y los de ingreso bajo”, señaló hace un par de días el Banco Mundial y agregó: “Este panorama global muestra un ritmo de crecimiento insuficiente para reducir la pobreza extrema y crear empleos donde más se necesitan”. (“Esta década será la de menor crecimiento mundial desde 1960: BM”, La Jornada, 14/1/26, Dora Villanueva).

Mala economía y política; discursos autoritarios y de odio; reglas rotas. Éstas y otras noticias no traen nada bueno, aunque fuese en los márgenes, pero los peores escenarios se dibujan en países que, como el nuestro, tienen economías sin crecimiento, generan escasos empleos formales del todo insuficientes, con reducidas inversiones y espacios fiscales muy acotados. Las necesidades esenciales no se compadecen de estos panoramas económicos y crecen sin pausa, lo que contribuye a mantener y reproducir nuestras desigualdades y a profundizar las brechas sociales y territoriales.

Dadas estas condiciones, la insistencia en el tema no puede verse como rutinaria: México necesita encontrar un camino que le permita a su economía crecer y redistribuir, tejer vínculos entre las políticas macroeconómicas y una agenda de desarrollo productivo sostenible que permita ir cerrando consistentemente las brechas que marcan faz, geografía, talantes.

Recientemente, el célebre economista y financiero británico Michael Roberts (se) preguntaba “¿Qué hacer con la desigualdad?” (¿Qué hacer con la desigualdad extrema?, Sin permiso, 13/12/25) y señalaba que de acuerdo con el más reciente informe global de desigualdad (World Inequality Lab), que reúne a destacados investigadores, entre otros el Nobel Joseph Stiglitz y Thomas Piketty, subraya que las desigualdades pueden ser reducidas mediante la inversión pública en educación y salud, echando mano de eficaces programas de fiscalidad y redistribución. Propuesta secular pero siempre pospuesta.

El informe propone medidas como la inversión pública en educación y salud y programas redistributivos entre los que, destaca Roberts, se encuentran “(…) las transferencias de efectivo, las pensiones, las prestaciones por desempleo y el apoyo específico a los hogares vulnerables pueden trasladar directamente los recursos de la parte superior a la parte inferior de la distribución”.

Hablamos de medidas pertinentes y, en el mejor de los casos, implantadas a gotas. Vistos en conjunto, estos y otros “paquetes” para la acción pública reconocen y subrayan la importancia de la política fiscal (el incremento sustantivo de los ingresos públicos y una programación racional del gasto). Esta es y ha sido por décadas una de las herramientas principales para enfrentar las desigualdades y la crónica falta de crecimiento económico.

De ahí nuestra insistencia: México requiere esforzarse por lograr una reforma social del Estado; un empeño serio que contemple recuperar las funciones básicas del Estado como articulador y coordinador de la sociedad y sus contradicciones. Este Estado, para serlo, ahora tendría que ser social, de derecho, derechos y constitucional.

Para que el Estado sea capaz de respetar y cumplir en los hechos la universalidad de los derechos sociales, debe tener la capacidad de recaudar, gastar y administrar con transparencia y rigor los recursos públicos. Para enfrentar la pobreza y la desigualdad, no es suficiente, se ha dicho, entregar apoyos monetarios directos; son necesarias políticas económicas que contribuyan a que la economía crezca redistribuyendo, a través de los salarios, sin duda, pero sobre todo a partir del empleo.

El Estado mexicano debe actualizar sus funciones, en nuestro caso “truncadas” por su permanentemente reducida capacidad tributaria y su renuencia e incapacidad política para avanzar hacia una reforma estatal inscrita –formal y políticamente–, en objetivos calibrados al logro de un crecimiento económico con equidad.

En medio de las incertidumbres y refriegas con las que amaneció este 2026, ahora abrumadas por la confusión social y política ambiente, podemos aspirar a forjar una estrategia nacional de transformación social, económica y productiva, como una brújula que nos oriente en medio de las tempestades.

Una estrategia que nos convierta en el México social que resume nuestra historia.

El secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, es el punto de llegada de un largo proceso de agresión sobre la revolución bolivariana, iniciado con la intentona de golpe de Estado contra el entonces presidente, Hugo Chávez, en 2002. Desde entonces, dicho proceso se expresó mediante diversas acciones de presión: el acaparamiento de productos básicos, los ataques a la moneda nacional, la autoproclamación de una supuesta presidencia legítima, el robo de activos venezolanos en bancos extranjeros, así como una permanente y aceitada guerra mediática.

Sin embargo, considerar que estas acciones obedecieron exclusivamente a la culminación de esta larga cruzada o al deseo de apropiación de las reservas petroleras más grandes del mundo resulta aún insuficiente.

Lo ocurrido el pasado 3 de enero formó parte de un conjunto más amplio de acciones que Donald Trump viene emprendiendo con el supuesto objetivo de recuperar la hegemonía que Estados Unidos ha ido perdiendo ante el ascenso económico y geopolítico de nuevas potencias y bloques emergentes. En este sentido, resulta necesario vincular los bombardeos a Venezuela con los realizados el verano pasado en Irán, las redadas contra migrantes en diversas ciudades estadunidenses, las agresiones pasivoagresivas sobre Moscú en el frente ucranio y el apoyo irrestricto a Israel en el genocidio contra el pueblo palestino.

Estas operaciones militares también pueden leerse como respuestas a una serie de tensiones internas que enfrenta su gobierno. Como ha sido ampliamente documentado por diversos especialistas, desde hace décadas la situación económica en la nación americana se encuentra francamente deteriorada debido a problemas estructurales persistentes que tienen en la desindustrialización, el crecimiento exponencial de la deuda pública y la epidemia de opioides, como los ejemplos más acabados. En esta misma tesitura se inscribe el problema de los archivos Epstein, que fungen como una auténtica espada de Damocles, pues el material que eventualmente podría hacerse público implica al mandatario en presuntos delitos sexuales. No debe descartarse, por lo tanto, que las medidas emprendidas por el magnate neoyorquino –aunque hayan sido meticulosamente preparadas por diversas dependencias del Estado– respondan también a un intento por congraciarse con su base electoral y desviar la atención mediante un golpe mediático que le permita frenar la erosión de los sondeos de opinión que evalúan negativamente su gobierno.

Mención aparte merece la larga y meticulosa guerra mediática que durante casi tres décadas se emprendió, primero contra Chávez y ahora contra Maduro, con el objetivo de aislar a Venezuela de la simpatía y el apoyo de la ciudadanía, la academia, el arte y el mundo intelectual. A diferencia de la revolución cubana, la guerra de Vietnam, el ascenso del neozapatismo en 1994 o incluso la valorización positiva de Gaza a partir de 2023, el proceso bolivariano siempre fue observado con recelo, sospecha e incluso desdén por amplios sectores de la opinión pública, incluidos no pocos teóricos, filósofos e intelectuales europeos y latinoamericanos. Esta situación, sin lugar a dudas contribuyó a que el conjunto de agresiones emprendidas por Estados Unidos contra los gobiernos chavistas –desde la administración de George W. Bush, pasando por Barack Obama y Joe Biden–, así como la serie de medidas coercitivas impuestas sobre Caracas, pasaran prácticamente inadvertidas para la ONU, buena parte del mundo intelectual y la opinión pública internacional, haciendo mella en los bolsillos de los venezolanos de a pie y responsabilizando a su gobierno de un supuesto mal desempeño en la gestión pública.

Los hechos ocurridos la madrugada del 3 de enero son de extrema gravedad. Hasta antes de esa fecha, las agresiones de Trump se habían concentrado en regiones donde ya habían incursionado sus antecesores, particularmente en Medio Oriente, África y los países empobrecidos de Europa. Sin embargo, al igual que con la invasión de Panamá en 1989, América Latina y el Caribe volvieron a ser objeto directo de la violencia estadunidense. Este hecho incorpora tácitamente a la región al tablero geopolítico bajo las reglas de la normalización de la agresión militar, lo que obliga a no descartar, a corto y mediano plazo, que Trump –o cualquier mandatario que así lo decida– vuelva a utilizar la violencia como mecanismo de presión, ya sea en su versión “menor” o como parte de un proyecto más amplio de vasallaje, neocolonización y destrucción de la vida institucional y humanitaria de los países del continente.

Por fortuna, no son pocas las personas que, aun habiendo sido renuentes durante años a simpatizar con Maduro y con el ex presidente Chávez, hoy no tienen empacho en denunciar abiertamente los inadmisibles ataques de Trump y la peligrosidad de esta violación al derecho internacional. Si se evalúa esta coyuntura desde una perspectiva histórica amplia, no resulta descabellado pensar que estemos ingresando a una etapa distinta de aquella que el propio Estados Unidos contribuyó a edificar tras la Segunda Guerra Mundial. Con todo, y al corte de caja de hoy, el chavismo continúa gobernando y Maduro está en vías de convertirse en el nuevo Mandela de América Latina y el Caribe.

* Doctor en historiografía

X: @vivangm

La práctica de algún deporte fue una de las recomendaciones que recibimos desde temprana edad. La idea nos formó en el entendido de que era una noble práctica y en realidad es una actividad que nos deja beneficios múltiples. Sí, lo que se habla de la disciplina formativa de los deportes tiene una base aceptable. No obstante, el deporte impuesto como actividad comercial es una de las partes negativas que ha echado a perder el objetivo principal: la solidaridad entre los individuos y entre las naciones, entre otras cosas.

Un gran deporte, que entusiasma a millones en el mundo y que nos acerca emocionalmente, es sin duda alguna, el futbol. En lo personal, lo practiqué desde joven, pero las lesiones no me permitieron continuar.

Podemos afirmar que es un punto de identidad universal: en cualquier país, sector de la población, cultura local, un balón y un espacio con dos señalamientos a manera de portería son suficientes para motivar a niños, niñas y también a adultos a jugar, a encontrarse con las emociones y a intentar relajarse un poco.

Se supone que las organizaciones que regulan la buena práctica de los deportes, en este caso al futbol, por ejemplo las federaciones nacionales y las internacionales como la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA), son las encargadas de regular el buen desarrollo entre los equipos en el mundo, procurando que sigan el principio del respeto, el apoyo y la proyección de la buena conducta y el estímulo al estudio y a la promoción de la salud general.

La actividad social de la FIFA, institución fundada el 21 de mayo de 1904 en París, para unificar las reglas del futbol y promoverlo internacionalmente, busca el entendimiento entre las naciones, entre las personas y entre la comunidad deportiva.

¿Cuál es la ganancia en términos sociales?: ejemplos de buena conducta, salud física y mental entre quienes practican este deporte, convivencia universal, y promover la solidaridad internacional. Éstos fueron algunos de los motivos por los que la FIFA había contado con un apoyo unánime. Fue, de hecho, una autoridad en el ámbito deportivo. Incluso se habla de que a través del futbol se busca la paz entre los pueblos.

En cuanto a la parte comercial, es también un compromiso básico de la asociación para su subsistencia. Los recursos económicos enormes que genera le permiten seguir liderando el mundo del futbol. ¿Qué dirían sus fundadores, Robert Guérin y Jules Rimet, por la magnitud del negocio en que se ha convertido la organización por la que trabajaron tanto. Y, por supuesto, no creerían en la importancia a nivel mundial que la FIFA ha alcanzado, a tal grado que ha llegado a ser un medidor político.

Repetimos, es sin duda un rector mundial, el cual ha organizado siempre los eventos más importantes de este deporte. Desde Suiza, las decisiones que se toman al interior de la asociación son las que deben cumplirse. De esta forma, influyen incluso en las metas y objetivos de muchos países en cuanto a políticas públicas relacionadas con este deporte.

La máxima ambición de cualquiera de los 200 países que la conforman es participar en la universalmente famosa e icónica, Copa Mundial de Futbol, la cual no parece generar, como al inicio de su existencia en 1930, la misma emoción entre sus participantes, debido a las corruptelas y abusos en cuanto a la comercialización de los boletos y a la preferencia que se le da a ciertos países al seleccionarlos como sedes. Es en este punto donde no coincidimos, ya que no vemos transparencia y claridad en sus manejos internos. Además de que algunas declaraciones sobre geopolítica de algunas de sus autoridades han dejado mucho que desear.

Un ejemplo de la inconformidad actual es su papel discriminatorio. Sin mayor explicación congruente y análisis del contexto político actual, la FIFA ha descartado, de nueva cuenta, la posibilidad de competir al equipo de Rusia. Recordemos que en 2022 el país de Vladimir Putin fue sancionado por la FIFA y la UEFA por el conflicto armado en Ucrania. La selección fue vetada, pero también todos sus clubes.

El argumento hipócrita fue que la guerra afectaba directamente la integridad, seguridad y valores del deporte. El juicio de la FIFA para vetar al futbol ruso es totalmente absurdo, de ceguera jurídica profunda y de una clara tendencia racista.

Definitivamente, esta asociación merece una enorme tarjeta roja debido a los abruptos que ha cometido. Uno de ellos, es el premio por la paz otorgado a uno de los principales gestores de la masacre en Palestina, ejecutada por otro asesino, Benjamin Netanyahu. Donald Trump no merece ningún premio de la paz, es más, no merece ningún premio de ninguna índole por la violencia que ha desatado en el mundo entero. No merece tampoco ser parte de esta fiesta deportiva como anfitrión. ¿A cuántos futbolistas y visitantes extranjeros pretenderán secuestrar los asesinos organizados bajo las siglas ICE?

La FIFA debe ser vetada como autoridad deportiva; de ser posible, debe desaparecer, ya que se ha convertido en un cubil de ladrones millonarios.

(Colaboró Ruxi Mendieta)

“Para Ximena Guzmán Cuevasy José Muñoz Vega, la justicia llegará”

En el amanecer del año 1966, hace siete décadas, La Habana se convirtió en el lugar más importante para el encuentro de las principales tradiciones revolucionarias, mismas que inauguraron una nueva época de la lucha política anticolonial y liberacionista. Se trató de la reunión de la Primera Conferencia de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina, que dio vida a la Organización de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina (Ospaaal) celebrada entre el 3 y el 15 de enero.

La apertura recayó en la figura de Fidel Castro, quien en una amplia alocución describió el derrotero de la revolución cubana a lo largo de siete años. Además de él, hablaron el entonces presidente, Osvaldo Dórticos, y Osmany Cienfuegos. El cierre volvió a recaer en Castro, quien señaló el éxito de que se creara una organización tricontinental a partir de la presencia de la representación de 82 pueblos en búsqueda de reforzar las aspiraciones de liberación nacional. Destacaba la presencia de América Latina por primera vez junto a Asia y África y advertía tres casos de vital importancia: el vietnamita, el de Yemen y el de Palestina. Aquel 15 de enero, además, el comandante en jefe dedicaba algunos minutos a diseccionar críticamente las posiciones trotskistas, mencionando directamente a Adolfo Gilly, a quien refirió por sus artículos de Monthly Review.

En tiempos recientes, la entonces naciente Ospaaal ha sido leído desde la academia anglosajona en una clave estética –pues su gráfica se volvió muy popular y significativa– o bien en una mirada “interseccional”, atendiendo la preocupación norteamericana por “la raza”, como un problema autónomo al resto de contradicciones sociales. Pero lo cierto es que durante aquellos 12 días de discusión se gestaron más elementos que perfilaron un escenario de creciente complejidad política.

En primer lugar, la tricontinental tuvo una mirada mucho más radical frente a la Conferencia de Bandung, celebrada en 1955 y una convocatoria más amplia que la Conferencia de México, en 1961. La presencia de Cuba revolucionaria, pese a el acuerdo de ésta con la Unión Soviética, no impidió una ampliación más allá del binomio dominante en la guerra fría. La posibilidad de gestar solidaridad, no sólo simbólica, sino material, en torno a la descolonización, abrió un frente amplio que incluía la lucha contra los “mecanismos de acción del colonialismo y el neocolonialismo”, que implicaban también a naciones formalmente independientes.

La resolución final señalaba aspectos como el atraso técnico que producía el neocolonialismo y cómo éste generaba la baja productividad de las y los trabajadores del campo y la ciudad. Señalaba también el derecho de los pueblos a la vida sana y a recibir salud por parte de los Estados. Se ponía acento, aledañamente, en las formas de discriminación y racismo a las que se calificó de “repugnantes, brutales y diabólicas”, especialmente de la política del apartheid, pero sin escindirse de otras maneras de opresión.

En la resolución política se habilitaba el uso de la violencia revolucionaria frente a la presencia de la violencia de los imperialistas y llamaba a las vanguardias anticoloniales a ejercerla con responsabilidad. El mapa que otorgaba la resolución miraba la manera en que algunas naciones, como Japón, Corea y Tailandia, eran utilizadas como plataformas de agresión frente a naciones que buscaban su soberanía.

Las comisiones que se sesionaron también dieron sus respectivas resoluciones. Algunas de ellas versaron desde temas clásicos como la economía y le presencia cultural del imperialismo, hasta otras menos conocidas y referidas en las revisiones contemporáneas, como era la comisión sobre la salud pública, sobre las condiciones de la revolución cultural, sobre los cambios científico-técnicos, sobre la seguridad social y el patrimonio cultural e incluso sobre la educación física.

De entre las resoluciones específicas destacaban las que referían a Vietnam y a Palestina. La primera fue la más extensa y concluía la necesidad de conformar un comité de solidaridad tricontinental cuya sede sería La Habana e intensificar la solidaridad con ese pueblo. La segunda, definía al sionismo como “un movimiento imperialista por naturaleza” y consideraba al Estado sionista como una “base imperialista” desde donde se apoyaba a “gobiernos fantoches” en la región.

Respecto a América Latina, la Conferencia tuvo que pronunciarse no sólo sobre Cuba, sino también sobre la agresiva ofensiva sobre República Dominicana de 1965. Amén de ello, la presencia de movimientos armados en países como Perú, Venezuela y Guatemala, eran temas importantes y de no fácil consenso en sus derivas. La acción de la Ospaaal enfrentó a los conflictos y divisiones que suponían las distintas luchas de liberación nacional y concepciones diversas, además de la disputa entre China y la URSS. Pero lo cierto es que aquella reunión certificó a Cuba como motor de cambios significativos en el panorama de la guerra fría.

* Investigador UAM

Los amantes del cine que vivimos en el poniente de la ciudad esperábamos con emoción la apertura de la nueva Cineteca Nacional en terrenos de Chapultepec.

Hasta ahora pudimos ir a conocerla y, como se dice popularmente, nos apantalló. La arquitectura es amplia, luminosa, contemporánea, de buen gusto y austera. Sorprende saber que se construyó en un predio donado por la Secretaría de Defensa Nacional, en el antiguo edificio de la Ensambladora Militar.

El autor de la obra fue el Taller de Arquitectura Mauricio Rocha, un talentoso creador que recurre a la reutilización de espacios y busca la democratización de la arquitectura, lo que ha ejecutado en varios proyectos públicos.

Aquí, aprovecha una gran nave industrial cuya altura le permitió incorporar el equipamiento arquitectónico para ocho salas, seis internas y dos exteriores, que son las de mayor capacidad. Hay espacios para cafeterías, galería, dulcerías, una tienda, videoteca, librerías, oficinas y hasta un centro de documentación.

Rocha utiliza una estructura de acero con sistemas acústicos con base en madera y cubiertas transparentes que privilegian la vista circundante, así como por naves exteriores de ladrillo. Los pabellones para las salas exteriores aprovechan el paisaje y el espacio con una terraza.

Su filosofía detrás de la obra fue cómo lograr una arquitectura responsable, aprovechando las estructuras existentes en un contexto muy positivo donde tu mirada hacia afuera es un bosque.

Explica Rocha que, aunque la gente identifique la zona como cercana a Santa Fe y Las Lomas, esencialmente, es un lugar cercano a colonias marginadas al borde del río Tacubaya que tienen cero espacio público. “La cuarta sección, por la conexión con esta zona, permite cambiar su imaginario colectivo, tanto en el bosque, como en la oferta cultural, y qué mejor que ofrecer cine de culto a una zona donde no hay centros culturales”.

La Cineteca forma parte del megaproyecto Chapultepec, Naturaleza y Cultura, que encabeza el artista contemporáneo Gabriel Orozco, y busca recuperar y unificar la totalidad del Bosque de Chapultepec a través de iniciativas culturales y ambientales.

No me queda claro cómo va a quedar el ambicioso proyecto, porque ahora llegar en automóvil es muy complicado; una de las entradas, hasta arriba de Constituyentes, tiene a la entrada un retén de militares, en donde hay que identificarse, decir el destino y se emprende un sinuoso recorrido que le advierten que tiene que ir a 20 kilómetros por hora y con las luces intermitentes, aunque sea de día. A ambos lados hay muchas casas de elementos militares. O sea, es una zona habitada por muchas personas del Ejército, que no sé si son parte del megaproyecto.

La otra entrada es por la avenida Vasco de Quiroga, con un tráfico muy pesado en una zona muy poblada. Se supone que aquí también va a estar el Pabellón de la Defensa Nacional, que será un museo de sitio abierto, y la Bodega Nacional de Arte, un espacio expositivo y de conservación a cargo del Inbal.

Otra manera de llegar más amable es el Cablebús –cuando no hay colas enormes en la estación Los Pinos–. Sea cual sea la forma de llegar, vale la pena porque el lugar, además de los atractivos que hemos mencionado, tiene una programación magnífica, prácticamente la misma de su hermana mayor, en Coyoacán.

No resisto recomendarles la película mexicana La Reserva; en blanco y negro, la extraordinaria fotografía nos permite captar la belleza del bosque, buena música y actuaciones. Vamos a sentir muy de cerca una de las más dolorosas realidades de nuestro país.

Aún parece haber poco público y todavía no funcionan todos los lugares de comida, pero cuando la gente de este lado de la ciudad se anime a conocerla se va a enganchar: un lugar hermoso y moderno, muy bien equipado, sin lujos pero confortable, el personal muy amable y precios módicos.

Refleja muy bien la austeridad que se buscó y que Rocha cuidó muy bien; seguramente se acabó el presupuesto y no concluyó como hubiera querido, porque hay varios detalles de acabados en los pisos, escaleras y otros, que el escrupuloso arquitecto no hubiera permitido, pero que, con seguridad, eventualmente se arreglarán.

Y como siempre, hay que concluir con un tentempié, así es que ahí mismo, en el cafetín “Ocho y medio” –recordamos la magistral película de Fellini con ese título– compartimos una ensalada griega, una pizza y ¡hasta un vinito!

Por desgracia, tengo gripa de inicio de año y no puedo entrevistar a nadie salvo a mí misma, cosa que me da pena, pero no me queda más remedio. Por tanto, empiezo echándome al agua.

En 1942, mi madre, Paula Amor, nos recogió en Les Bories, Francia, la casa de campo de nuestros abuelos paternos, para llevarnos a la frontera de España y viajar a Madrid y de ahí a Bilbao para tomar el Marqués de Comillas, que atracaba en Cuba para después tomar un avión bimotor a la Ciudad de México, donde nos esperaba mi abuela materna, Elena Iturbe de Amor. Nosotros, hasta ese momento, habíamos vivido y dependido de mis abuelos paternos André y Elizabeth Sperry Crocker de Poniatowski, con quienes habitamos toda la vida.

Mi abuela se entristeció mucho. Todas las noches nos sentaba a su lado y hojeábamos con ella una revista amarilla, el National Geographic Magazine, y nos enseñaba a unas negras flacas con los pechos caídos casi hasta las rodillas, y nos decía: “You see, children, this is Mexico”, y daba vuelta a la hoja con disgusto. Después, subía a darnos las buenas noches en nuestras camas y volvía a bajar las escaleras diciendo a cada escalón “God bless you”. En la última bendición sabíamos que ella ya había llegado a la sala a recuperar su revista amarilla y sentarse en el sofá al lado de mi abuelo, quien también era un gran lector y escribía sus memorias.

Fuimos a Madrid desde la estación de Toulouse en tren y ahí en el andén, para despedirnos de papá, vestido con su uniforme militar, quién se quedaba en la guerra, representamos una pequeña obra que nos enseñaron en la École Communale, Kitzia era Hittler y yo, Mussolini, y acabábamos las dos tiradas en la banqueta, fingiendo habernos matado una a la otra para dar fin a la guerra.

En Francia, a mí me fascinaba ir a la escuela; a mi hermana, no. Íbamos en bicicleta con las hijas del encargado de Les Bories y regresábamos las cuatro juntas. Fui feliz en esa escuela, a pesar de que los primeros tiempos nos aislaron llamándonos “les princesses”, luego ya corrimos en el patio de recreo con todos los niños y las niñas. Cuidaba yo mis cuadernos como si fueran un tesoro.

De Les Bories, Mamá nos llevó en tren a Madrid y luego a Bilbao, donde nos embarcamos en el trasatlántico Marqués de Comillas. Mi hermana Kitzia se mareó tanto que no salió del camarote, pero yo fui muy feliz en cubierta y veía el sillaje del barco en el océano que nos llevó a Cuba. Atracó en el puerto, bajamos al muelle y ahí me di cuenta de lo inmensa que era la embarcación. Sentí mucha admiración por el capitán, quien era amabilísimo con nosotras, porque mi mamá era superbonita y risueña.

En La Habana, después de dos o tres días en el hotel El Nacional, muy acogedor, tomamos un avión que habría de llevarnos a la Ciudad de México. El aeropuerto, en Balbuena, estaba cercado con alambre de púas para evitar que pasaran los animales, sobre todo los perros. En un cerrito había un balneario de un agua caliente milagrosa que sanaba todos los males. Muy cerca de la pista de aterrizaje nos recibió mi abuela, Elena Iturbe de Amor, y me pareció que tenía un vestido muy corto, porque podía ver sus rodillas y un sombrerito de paja como de Maurice Chevalier que mi abuela Elizabeth Sperry Crocker jamás habría usado.

La abuelita que dejamos en Francia era muy propia y convencional; la mexicana nos resultó totalmente original, inaudita, quizá. Lo bueno es que en su casa, en la calle de Berlín 6, en la colonia Juárez, había un patio trasero con perros que ella rescataba de la calle, que nos acogieron moviendo la cola de alegría. Los favoritos dormían en el baño, al lado de la recámara de la abuela Elena Iturbe; los demás, en el patio, cada uno con su cojín, su plato de comida y su plato de agua.

Creí que había llegado al paraíso cuando vi, por primera vez, una muñeca enorme que encontré acostada en mi cama, regalo de mi abuela.

Aprendimos español en un dos por tres con las muchachas que mi abuela empleaba, eran muy cariñosas y nos hacían trenzas con agua de limón. El sol de México nos cubría haciéndonos felices mientras íbamos a pie a la clase de piano, a la escuela, a la clase de ballet. Luego luego nos hicimos amigas de los Romero de Terreros y los Martínez del Río, que vivían también en la colonia Juárez. Lo más bonito era la plaza Washington, con su rotonda de pasto verde.

Todos los días amanecíamos con una luz fuerte y cálida que alegraba las habitaciones de la casa que después, mi abuela vendió a AMA, Asociación Mexicana de Automovilismo, que enviaba a un motociclista a componer cada motor de coche varado en cualquier calle de la capital.

México era pura luz. Comíamos arroz rojo con chícharos y el aguacate que nunca habíamos probado en Francia. Todos nos sonreían y nos decían “güeritas”.

En París, recordaba que llovía mucho y había que bajar al borde del río Sena muy bien tapado. En México salíamos a la calle con los brazos desnudos al sol y al cielo intensamente azul. Mamá se reía muy contenta y nuestra abuela materna nos permitía acariciar a sus perros. Pronto aprendimos sus nombres y, más o menos, olvidamos la guerra en Europa, aunque cada noche rezábamos por papá. Las muchachas, de trenzas largas y negras nos enseñaron el Padre Nuestro y el Ave María que rezábamos al pie de nuestra cama. Para nosotras, Kitzia, mi madre y yo, México era pura luz y cariño.

La soledad, el aislamiento, la falta de comunicación, la ruptura de los lazos familiares, la vejez, la muerte o la ausencia de los seres queridos y a su vez la búsqueda de la felicidad, son algunos de los tópicos que el cine en general pero, sobre todo, el cine japonés ha retratado desde diversas perspectivas. En Vivir (1952) de Akira Kurosawa un anciano busca el sentido de su vida cuando ésta se le escapa entre las manos. En Violines en el cielo (2008) de Yojiro Takita, un ex violonchelista trastocado en embalsamador descubrirá la alegría de vivir en su oficio y en Muñeca de aire (2009) de Hirokazu Koreeda, una “muñeca inflable” intenta descubrir el significado de vivir y amar.

Familia en renta ( Rental Family, Japón-Estados Unidos, 2025) de la realizadora nipona Hikari ( 37 segundos), ambientada en el Tokio de hoy, se concentra en un actor del montón (Brendan Fraser), estadunidense, radicado en Japón y célebre por un anuncio publicitario de pasta dental, cuya vida da un giro inusual al integrarse a una agencia de “familias de alquiler” donde se ve en la necesidad de convertirse en alguien que no es para cubrir las carencias emocionales de otras personas. Sin embargo, eso le lleva a establecer vínculos afectivos en ese endeble lazo entre la “actuación” y la realidad y a trastocar con ello a sus mismos compañeros de una compañía que vende “emociones”.

Por supuesto, la cinta de Hikari no puede evitar cierto sentimentalismo y algunos lugares comunes. No obstante, no sólo resulta entrañable, divertida y con un ritmo eficaz, sino que consigue equilibrar con sensibilidad los instantes de humor con los momentos melodramáticos sin caer jamás en el exceso de éstos. Por el contrario, Familia en renta propone sensibles apuntes sobre la búsqueda del amor (la “boda” falsa), la paternidad y la confianza (la hija sin padre), la amistad, la alegría de vivir hasta el final y un adiós digno en la subtrama del anciano actor retirado, incluyendo un inquietante y sorpresivo giro argumental en la vida familiar del propio dueño de la agencia.

Familia en renta, además de conmovedora y reflexiva, explora con inteligencia la visión japonesa de las relaciones afectivas y su contraparte occidental para explorar los lazos familiares y la importancia de la felicidad y las consecuencias de la soledad. En ese sentido, vale la pena destacar un par de filmes con temáticas similares que se sumergen de manera cruda e inquietante en esos mismos tópicos. Familia (1996) debut del cineasta español Fernando León Aranoa, era un perverso cuento moral que intentaba diseccionar el concepto familiar desde una perspectiva tan irónica como dolorosa.

Bajo el barniz de una comedia ligera y sencilla, Familia expone perturbadoras reflexiones sobre los absurdos cotidianos y la demencia que provoca la búsqueda de la familia perfecta. Un tópico que a su vez encontró eco en un anómalo cine de horror capaz de desarrollar sádicos resultados como lo mostraban Carrie (Brian De Palma, 1976) y principalmente Locura sangrienta / El padrastro (Joseph Ruben, 1987).

El filme inicia con una escena cotidiana: un desayuno familiar y los regalos preparados para el papá en su cumpleaños (un estupendo Juan Luis Galiardo), sin embargo, cuando toca el turno al hijo pequeño de homenajear al padre, el hombre estalla en furia al grado de “despedirlo” por no saber llorar, por estar gordo, usar anteojos y no parecerse a él. Se trata de una farsa y de una familia postiza; una madre, un hermano, una esposa y tres hijos alquilados que pertenecen a una suerte de agrupación actoral que trabaja bajo contrato para dar vida a familias inexistentes, dispuestos a todo; incluso, el representar el papel de esposa en la intimidad de la alcoba como le sucede a la guapa Amparo Muñoz, casada en realidad con el “hermano falso” y director de la compañía.

Finalmente, Alps. Los suplantadores (2011) del polémico cineasta griego Yorgos Lanthimos, propone un relato devastador centrado en un cuarteto que se dedica a suplantar a personas fallecidas. Encarnan a difuntos recientes para ayudar a sus seres queridos a sobrellevar la pérdida, no sin antes realizar una seria investigación, cuidando hasta el más mínimo detalle y trabajando en la ilegalidad total.

Familia en renta se proyecta en Cinépolis y Cinemex. Familia y Alps disponibles en okru.com

No hay comentarios.:

Publicar un comentario