8/13/2008

Para la unidad nacional contra la delincuencia y la carestía deben renunciar Calderón y su gabinete


Pedro Echeverría V.

1. El presidente Felipe Calderón está demostrando que no puede con la llamada “delincuencia organizada” ni con el narcotráfico. Pero no solo eso, el desempleo ha aumentado en el país y los salarios del 70 por ciento de la población trabajadora se ubican en el salario mínimo de 50 pesos diarios, es decir, alrededor de cuatro y medio dólares. Hay trabajadores de 10, de 5 y de 2 salarios mínimos diarios; otros que obtienen menos de un salario mínimo, por eso la media se ubica en el salario mínimo diario de 50 pesos. Al mismo tiempo Calderón ha permitido, o no ha podido frenar, el excesivo aumento del precio de la “canasta básica” compuesta por decenas de artículos de primera necesidad. Los principales artículos de consumo: maíz, tortilla, leche, frijoles, arroz, aceite de cocina, carne, etcétera han aumentado de precio en casi un 100 por ciento. Como el anterior gobierno panista de Vicente Fox, el de Calderón no ha frenado el enorme deterioro de los servicios de salud, de educación, de asistencia social y en la construcción de vivienda. Por eso el presidente ilegítimo está desesperado y ante la pérdida de apoyo de la población debería tomar el camino de la renuncia

2. El presidente Felipe Calderón se sumó al “justo reclamo” de miles de ciudadanos en contra de la delincuencia y convocó a otros gobiernos “a que nos vayamos poniendo de acuerdo” en depurar las policías del país. Luego de que un grupo denominado “Iluminemos México” (sucursal de “México contra la delincuencia” dirigido por el jefe del Yunque Velasco Arzac) convocó a una marcha anticrimen para el 30 de agosto. Calderón declaró coincidir con la exigencia de muchos ciudadanos “que, indignados ante la delincuencia y ante la impunidad, han dicho basta”. Manifestó estar de acuerdo con “las expresiones que llaman con toda razón y justicia a que los gobiernos unamos esfuerzos para generar bienes para la gente, independientemente de las filiaciones políticas. Señaló que sólo coordinadas podrán las autoridades derrotar a la delincuencia. Reiteró que los poderes de la Unión y los tres órdenes de gobierno integren un frente común por la legalidad y la seguridad. “La sociedad nos exige que cumplamos con nuestro deber, que terminemos con la corrupción de los cuerpos policíacos”.

3. Felipe Calderón, con toda la demagogia y cinismo del mundo, lanza discursos tras discursos llamando a la unidad contra la delincuencia. Él está convencido que ganó la elección de 2006 y, aunque sepa que la perdió, sabe que no debe dar un paso atrás y (por cualquier cosa) debe hacerse al tonto. Por eso en todos sus discursos llama a la unidad de partidos y organizaciones pero atrás y debajo de él. Como “presidente” es el que determina las condiciones para unirse, cuándo, cómo y con quién. Está llamando, junto a los medios de información al servicio de los empresarios, a una nueva manifestación de los blancos “cool” con veladoras (como la de junio de 2004) que marcharán de las zonas aristócratas de Lomas de Chapultepec y Polanco hasta el Monumento de Independencia para protestar por el asesinado de un “hijo de papi”, pero sin hablar de los miles de trabajadores asesinados por las fuerzas derechistas del gobierno en los últimos años. Así es esto de los abarrotes: que se jodan a los pobres, a los que no son nada, pero a los ricos hay que darles solidaridad de clase.

4. Sin embargo no debemos olvidar que quien se roba las elecciones y quienes ayudan a hacerlo se llaman delincuentes en las constituciones burguesas como la mexicana. (¿Se acuerdan de aquello de la vaca y la pata?) Y, aunque me refiero directamente al actual presidente panista (Felipe Calderón), la realidad es que las elecciones solamente han sido las tapaderas de una dictadura de los hombres más ricos de México, elecciones en las que el pueblo cree que elige, cuando en realidad sólo legitima o legaliza con su voto a los personajes que la burguesía (empresarios y políticos) antes ha aprobado. En el pensamiento socialista el robo es de clase: ante un enorme desempleo y una gran miseria no es lo mismo robar para comer y para que malviva una familia, que expoliar, explotar o saquear la riqueza de un país sólo para tener más poder. Se podría estar contra todo robo si no hubiera necesidad de hacerlo porque toda la población tenga trabajo, ingresos asegurados y necesidades resueltas. Pero en México donde el desempleo y la miseria son gigantescos, el robo es de clase social.

5. Calderón no será reconocido durante todo su sexenio. Cuando se le exigió el recuento de los votos para legitimarse, se burló, le importó un bledo. Siempre creyó, como pasó en 1988 con el cardenismo, que después de dos meses la oposición se retiraría a su casa y como si nada hubiera pasado. La única posibilidad que tiene hoy FECAL para legitimarse es renunciando a su cargo y ganando claramente una nueva elección. Entre tanto no podrá dejar de ser un presidente espurio, pero le sigue importando un cacahuate porque controla al ejército, al PRI y el presupuesto público. ¿Cómo podrán aceptarlo los electores que no votaron por él? ¿Con qué autoridad puede llamar a la unidad contra la delincuencia y la inseguridad en México si es un simple presidente de los empresarios y de los medios de información? El pueblo debe estar muy consciente de que todos los llamados de Calderón son como las campanadas a la misa al que hoy sólo asisten los más fieles. Por eso el mismo Cardenal Norberto Rivera pide desesperado apuntalar a la Iglesia ante en continuo derrumbe de la religión católica.

6. Habría que preguntar: ¿Con quién analizó y discutió, quién le autorizó a Calderón lanzar a 100 mil o 200 mil soldados del ejército a invadir cientos de pueblos del país con el argumento de perseguir a los narcotraficantes? ¿Cuándo se analizaron los tiempos de entrada y de salida, el retiro de los soldados, las posibles consecuencias o se calcularon los cientos de muertes y asesinatos? Calderón llama ahora a salvar a su gobierno con la “unidad nacional” porque, como Bush en Afganistán e Iraq, le está costando más (en dinero y prestigio) la invasión y la permanencia del ejército en los estados del país. ¿Por qué ahora que se le cae todo a Calderón, que no tiene capacidad para frenar la delincuencia, llama a la unidad y, por el contrario, cuando se le pidió en julio de 2006 legitimar a su gobierno con el recuento de los votos se burló de quienes lo exigían? Se vislumbran cambios importantes, tal como sucedió con Fox en 2003, después de las elecciones intermedios de 2009. Quizá el PRI obtenga total mayoría en la Cámara de diputados y eso le permita imponer negociaciones y condiciones claras al gobierno de Calderón. Podrá instalar un cogobierno como lo hizo en el sexenio de Fox.

7. La realidad es que Calderón, con sus discursos de la lucha contra la delincuencia y el narcotráfico, así como con el total apoyo de los medios de información, ha logrado, inteligentemente, desviar a la opinión pública de los problemas principales, tales como el gran desempleo, los miserables salarios, el proceso de privatización de la industria energética y su condición de presidente ilegítimo. La izquierda debe denunciar este hecho y seguir reclamando, junto con el pueblo, aumentos salariales, freno total a la carestía y defensa de la economía contra la irrefrenable privatización. Al parecer en las elecciones intermedias del próximo año el PRD/FAP quedará muy abajo en votos porque las campañas de los medios contra él (exagerando sus errores y oportunismos) le han hecho un enorme daño. Sin embargo todavía puede recomponer los problemas ocasionados por sus pugnas internas, aunque se vislumbra que eso será extremadamente difícil. ¿Obligará esta situación a una renuncia de Calderón en beneficio de México?


pedroe@cablered.net.mx

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