Luego de más de 2 mil 500 días, el juicio contra el único detenido por el crimen iniciará el próximo día 16 en Morelos, tras mucho más de una decena de aplazamientos.
El proceso tendrá cuatro sesiones y concluirá el 20 de febrero, fecha en la que paralelamente se realizarán una serie de acciones exigiendo justicia.
El defensor nahua fue asesinado frente a su casa en su natal Amilcingo en las primeras horas del 20 de febrero de 2019, cuando tres hombres llegaron al lugar y lo llamaron con el pretexto de negociar un anuncio para Radio Amiltzinko, medio comunitario que él cofundó. Durante todos estos años la familia y su organización, el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra de Morelos, Puebla y Tlaxcala, han exigido castigo no sólo para los asesinos materiales (en quienes se ha concentrado la escasa investigación), sino para quienes planearon intelectualmente el homicidio.
Mientras tanto, organizaciones, colectivos, defensores y activistas impulsan la jornada nacional e internacional “Justicia para Samir y autodeterminación de los pueblos”, con acciones de memoria que tienen programadas movilizaciones, marchas, foros, exhibiciones de videos y mitines en diversas ciudades alrededor del 20 de febrero. “Recordar a Samir Flores no es sólo un acto conmemorativo: es una forma de sostener que el territorio no es ‘recurso’ sino vida comunitaria, y que la comunicación comunitaria no es ‘opinión’ sino derecho a la verdad desde abajo”, señalaron, al advertir que mientras el caso permanezca impune, el crimen sigue como mensaje de intimidación contra los pueblos que defienden su territorio.
Las acciones se llevarán a cabo en el marco del 30 aniversario de la firma de los Acuerdos de San Andrés y de la fundación del Congreso Nacional Indígena (CNI). Porque la justicia se construye desde abajo.
Acostumbrada al sometimiento de no pocos “gobiernos” latinoamericanos (y algunos más de distintas zonas del planeta), la Casa Blanca imperialmente no tolera que algún país decida salirse del corral gringo, algo que desde 1959 Cuba hizo en ejercicio de su soberanía y a partir de entones la agresión estadunidense ha sido salvaje y permanente.
A pesar de las dificultades y represalias que ello conlleva, desde entonces México ha mostrado su apoyo a la isla y actúa en consecuencia, aunque con distinta intensidad según el gobierno en turno. Por ello es destacable la decisión que ayer anunció la presidenta Sheinbaum: “estamos pensando enviar ayuda, si no este fin de semana, el lunes a más tardar. Y es principalmente alimentación y algunos otros insumos que nos han pedido (por medio de la embajada isleña en nuestro país). Hemos estado en ello, y, como saben, en todos los trabajos diplomáticos para poder reenviar petróleo a Cuba. Obviamente, no queremos que haya sanciones para nuestro país, pero estamos en ese proceso de diálogo. Y, por lo pronto, se va a enviar ayuda humanitaria.
Bien por el gobierno mexicano, y la comunidad de naciones (para ser congruente con la mayoría abrumadora contra el bloqueo que permanentemente, desde hace 33 años, que se ha manifestado en la Asamblea General de la ONU) debe seguir el ejemplo y hacer lo propio. Es intolerable que un pueblo padezca por los caprichos imperiales de una banda de hampones instalada en la Casa Blanca.
En vía de mientras, al Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) ofrece su lectura sobre la realidad que vive la isla: “para 2026, estimamos un crecimiento de 0.1 por ciento, proyección que se basa en la expectativa de que podrían atenuarse algunos factores contractivos, pero sin que aún se traduzca en una recuperación significativa. Para dinamizar la economía a mediano y largo plazos, es necesario abordar las distorsiones estructurales. Persisten la falta de insumos importados y financiamiento; la inflación erosiona los ingresos familiares y el mercado cambiario sigue distorsionado, con un peso cubano muy devaluado en el mercado informal. Además, aunque para el presente año se espera una ligera mejora en el turismo y otras exportaciones, sus niveles seguirán por debajo del potencial debido a restricciones como las sanciones internacionales, así como los problemas internos relacionados con la oferta y la calidad de los servicios”.
En 2025, la economía cubana se contraería 1.5 por ciento, tras la reducción de 1.1 por ciento registrada en 2024, pues “continúa afectada por desequilibrios internos y choques externos. En el primer semestre de 2025 no se observaron señales de recuperación; sectores estratégicos como turismo y energía experimentaron un marcado deterioro, al que se sumó la escasez de insumos y divisas. El contexto internacional adverso, las sanciones y los problemas estructurales, como los retrasos en la realización de reformas y la limitada inversión extranjera, explican en gran medida la falta de impulso para el crecimiento”.
Y el punto central: “el bloqueo económico de Estados Unidos sigue afectando gravemente a Cuba, con pérdidas estimadas por el gobierno de 7 mil 556 millones de dólares entre marzo de 2024 y febrero de 2025 (equivalente a 79.4 por ciento de las exportaciones de 2024), lo que representa un aumento de 49 por ciento respecto al período anterior. El incremento responde al endurecimiento de las restricciones financieras y comerciales impuestas por el gobierno estadunidense, orientadas a debilitar sectores estratégicos, limitar el comercio internacional y restringir el acceso a insumos esenciales”.
Entonces, solidaridad con hechos, no con dichos, y el ejemplo mexicano debe motivar a la comunidad internacional a seguir ese camino (Rusia y China ya se pronunciaron a favor y actúan en consecuencia).
Las rebanadas del pastel
Hay que ponerse las pilas: a vacunarsecontra el sarampión, especialmente losniños… Fuerte abrazo de despedida para John Saxe-Fernández. Buen viaje.
Después del arresto de los funcionarios municipales, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo afirmó que ningún partido, y menos el Movimiento de Regeneración Nacional, “puede ser un paraguas para delinquir ni corromperse”, e informó que ella misma recibió denuncias de empresarios con respecto a los intentos de extorsión del alcalde. Asimismo, aseguró que, en su momento, Morena consultó a la Fiscalía General de la República y a las fiscalías estatales si había denuncias contra sus candidatos, y que los ministerios públicos no encontraron o no comunicaron ningún antecedente en torno a Rivera Navarro.
El hecho de que éste se postulase y fuese elegido para gobernar una de las demarcaciones más emblemáticas del país en el periodo 2024-2026 denota graves falencias institucionales a todos los niveles y en múltiples oficinas. El caso es más chocante si se considera que, de acuerdo con fuentes ministeriales, el 24 de marzo de 2021 –tres años antes de llegar al ayuntamiento de Tequila– el político secuestró a los entonces precandidatos morenistas Guillermo Cordero García y Julio Alejandro García Gutiérrez, a quienes obligó a renunciar a sus aspiraciones, a fin de impulsar a un candidato leal a su persona y al CJNG.
Por principio de cuentas, el partido que lo llevó al poder, Morena, debió haber investigado de manera exhaustiva sus antecedentes, máxime en una región donde es ampliamente conocida la presencia del crimen organizado. Asimismo, es injustificable que las fiscalías es-tatal y federal hayan tardado tanto en detectarsus conductas ilícitas e integrar un expedienteque permitiera obtener una orden de aprehensión. Tampoco salen bien librados el Instituto Federal Electoral y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, organismos que han cancelado candidaturas o establecido multas por faltas mucho menores, pero pasaron por alto una situación tan grave.
La detención de Rivera Navarro y sus di-rectores de Seguridad Pública, Catastro y Predial, y Obras Públicas indica que no existe una intención de encubrimiento ni tolerancia a la impunidad por parte de las autoridades federales hacia sus correligionarios, lo cual establece un sano contraste con las administraciones neoliberales. Sin embargo, es evidente que no basta con sancionar a quienes usan el poder para delinquir, sino que deben reforzarse los mecanismos para detectarlos y apartarlos de cualquier espacio gubernamental antes de que accedan a puestos de autoridad.

Gran latinoamericanista, nació en Costa Rica, pero escogió nacionalizarse mexicano. Porque como dijo Chabela Vargas: “los mexicanos nacemos donde se nos da la chingada gana”. Su obra impactó no sólo en México, América Latina y el Caribe, sino en todo el mundo. Colega del gran Pablo González Casanova tuvo su casa en la FCPyS de la UNAM y fue La Jornada una de sus mejores trincheras. Muere en el año del centenario de Fidel Castro y su última obra fue Yo Soy Fidel: Pensamiento y legado de una inmensidad histórica.
Su obra y ejemplo nos arma para las formidables batallas que estamos dando hoy por hoy contra un imperio en decadencia, hambriento de recursos ajenos, violento e ilegal como nunca. Gracias infinitas, maestro.
Pablo Moctezuma Barragán
Entusiasta
Leí con atención el texto del doctor Alejandro Svarch y quiero compartirle su opinión. Me hizo reflexionar profundamente sobre el papel real de la inteligencia artificial en la salud. Me parece muy valioso que el análisis vaya más allá del entusiasmo tecnológico y ponga el foco en lo verdadera-mente importante: la continuidad del tratamiento, el acceso a los medicamentos y la responsabilidad del Estado en garantizar el derecho a la salud. Coincido especialmente en que la IA no es neutral y que su impacto depende del modelo en el que se implemente. La idea de que la tecnología puede ser una herramienta poderosa sólo si fortalece un sistema público sólido, y no si sustituye o fragmenta la atención, me parece una postura clara, crítica y muy necesaria en el contexto actual. Agradezco mucho estos espacios que invitan a la reflexión informada y al debate serio sobre temas tan sensibles para nuestro país.
Anahí Vázquez Santana
Concejales y la no representación
Ser concejal de una alcaldía no es un acto independiente ciudadano, es un cargo que tienen las personas que se unen a una lista preparada por los partidos políticos para participar en las elecciones y, de paso, elegirlos.
No representan directamente a la ciudadanía, se representan a sí mismos y a los jefes de los partidos que los postularon.
Una persona concejal será independiente cuando en las elecciones no necesite estar atada a ningún partido político y solamente se presente como persona ciudadana para ser elegidas libremente y sin ningún color específico; bueno, quizá pueda ser el color de la transparencia y la honestidad.
Marcos Celis Vázquez
Nostalgia y molestia
He leído la columna de Vilma Fuentes del 6 de febrero llamada “La vida de las palabras”, y debo confesar que así como me gustó, me produjo una especie de nostalgia, pero también de rebeldía, pues muchas de las palabras y refranes que de niño escuchaba de mi madre, de mi abuela y de mi entorno, han sido olvidados, al grado que cuando utilizo algunas y algunos de ellos frente a mis nietos, a estos les resultan extraños y les causan risa, hasta que se los explico, entonces asienten y los comprenden. Pero, si bien entiendo la adopción de nuevos términos y palabras surgidos de la tecnología y que ya son cotidianos y hasta necesarios para explicar procedimientos nuevos, me rebela que algunos términos son utilizados de manera chocante, esnobista y aspiracionista. Ejemplo de lo anterior son la publicidad y muchos establecimientos comerciales que se anuncian en inglés como: Gym, Barber Shop, Nails&Hair, Car Wash, Sold Out, Call Center, Open, Performance, Down Town, Fashion, Look y hasta frases como: Open till midnight. Y un largo etcétera. Pudiendo, para ello, hacerlo en español. Debería haber una ley al respecto. No?
Juan Manuel Hernández Castillo
Invitaciones
Conferencia: Cuba: Resistencia y Solidaridad
Brújula Metropolitana invita a la conferencia Cuba: Resistencia y Solidaridad, con Israel Bretón, del Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba. Hoy a las 17 horas, en Misantla 11, Roma sur. Central Campesina Cardenista; a tres calles del Metro Centro Médico, salida sur-poniente, por Tehuantepec. CDMX. Entrada libre. Informes: 55-5275-6418 el correo electrónico brujulametropolitana@yahoo.com
Taller literario: Los contemporáneos hoy
Se extiende una cordial invitación al público en general a participar en el taller Los Contemporáneos hoy, impartido por Guillermo Lara, David Aguayo y Víctor Uriel Zepeda (Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa). Las sesiones serán a través de la plataforma Google Meet, los sábados a partir del 14 de febrero de 18 a 20 horas. Compartimos material de lectura para trabajar durante las sesiones y se dará seguimiento mediante WhatsApp. Para más información, comunicarse al 55-2694-5634 o escribir al correo: nahualografos@gmail.com Colectivo artístico y cultural. Revista Nahualográfos organiza.
Las huestes universitarias y de otras instituciones académicas capitalinas, más o menos asociadas con la historia, se aprestan ya para rendirle una serie de homenajes más que merecidos que, sin duda, dejarán profunda huella recordando los espléndidos testimonios que nos legó. No cabe duda que de mi muy estimado y admirado Miguel puede decirse también aquello de que “es uno de los mejores y más famosos intelectuales mexicanos que en el mundo han sido”.
Entre muchísimas obras, podemos señalar que su Visión de los vencidos es uno de los libros mexicanos que se han editado mayor número de veces y se han traducido a más idiomas, pero no es el único. Asimismo, podemos decir que muy pocos mexicanos han sido tan galardonados dentro y fuera de nuestro país.
Solamente un hueco, nada pequeño, por cierto, parece ser que dejará la cauda de actividades que, en el caso de mi entrañable maestro y amigo, serán recordadas por especialistas de primer nivel: su gesta provinciana. Tanto en Jalisco como en Baja California dejó el hombre una profunda huella que en la capital les importa un cacahuate.
Sus estudios sobre la dicha península y su legado bibliográfico y académico son de una enorme importancia, misma que se acrecienta ante la poca ayuda que recibe esa tierra, lo mismo en el norte que en el sur, de los sabios que se acumulan en la capital, incluyendo naturales de ella que ahí residen. El caso es que ahora no parecen hacerle mayor caso los cónclaves capitalinos.
Lo mismo puede decirse de Jalisco… A manera de ejemplo me refiero al caso de Tenamaztli, el héroe de la cazcana a quien León Portilla contribuyó de manera importante en darlo a conocer con su famoso libro La flecha en el blanco, y ahora, entre otras cosas, lo recuerda una estatua sita en el mero centro de la ciudad de Guadalajara, además de que también se llama así el auditorio principal de El Colegio de Jalisco.
El respaldo de don Miguel a dicha institución, allá en los años 90, coadyuvó de manera importante a que dicha institución emergiera con vitalidad, aunque ésta haya menguado mucho durante la segunda década del siglo XXI…
Dicho de otra manera, la “gesta provinciana” de León Portilla no ha sido considerada en las muchas actividades, todas ellas muy interesantes y merecidas, que se han programado para llevarse a cabo en la capital del país, lo cual no deja de ser un motivo de tristeza.
En este sentido nos dio una verdadera lección la Universidad Autónoma de Baja California, que impuso su nombre a la biblioteca del Instituto de Investigaciones Históricas, cuyo fondo básico obsequió el propio maestro.
Mi amistad con León Portilla, que llegó a ser en verdad férrea, comenzó al mediar los años 60 cumpliendo encargos de José G. Zuno, mi maestro en Guadalajara, de los primeros años 60, de llevarle a la Ciudad Universitaria mensajes y libros, primero, y luego su ayuda para mi tesis doctoral, que culminó con aquel aciago examen en El Colegio de México, al término del cual expiró mi maestro José Gaos, flanqueado por él y por mí.
Pero se consolidó en verdad durante los años 80 cuando, trabajando yo en la Secretaría de Relaciones Exteriores, me convirtió en su “segundo de a bordo” de la “Comisión Nacional Conmemorativa del Quinto Centenario del Encuentro de Dos Mundos”, que tanto influyó en el mundo latinoamericano y le “puso el cascabel al gato” a la derecha española.
Vuelto a Jalisco, al término de casi una década capitalina, la relación entre ambos continuó cada vez más estrecha. Repito que mucho le debe El Colegio de Jalisco al hecho de que me ayudara a salvarle la vida y lo dejáramos navegando viento en popa poco más de una década después.
También debo lamentar que mis sucesores en El Colegio de Jalisco se hayan olvidado de él, especialmente los dos últimos, cuya gestión ha resultado en verdad lamentable, al extremo de que el fallecimiento de León Portilla, en 2019, no les mereció a sus dirigentes de entonces ni siquiera un pequeño comentario al menos.
“Cuando las palabras tienen un significado moral o legal serio, esto puede convertirse en un motivo o pretexto para quienes se niegan a aplicarlas: ‘No pudo ocurrir eso. Él no es así’. Se postulan diferentes sentidos del término. Por lo tanto, es necesario afirmar nuestro derecho a usarlas para nombrar problemas moralmente serios, dado el riesgo de que este derecho potencialmente genuino se erosione”. Esto escribió Kate Manne en su ensayo sobre la misoginia en el primer periodo de Trump, Down Girl. Tan sólo siete años después, los medios hablan de los archivos de Jeffrey Epstein como “sexo con mujeres jóvenes” y no de violación de niñas. De “fiestas salvajes” y no de tráfico de seres humanos. De la lista de los clientes famosos, más que de las niñas, quienes, como se lee en un correo, “no son como las drogas, porque se pueden volver a usar”. Los medios sacan las listas de invitados, los vuelos, se pelean por demostrar si hay más republicanos que demócratas, más liberales que cristianos. Nadie habla de ellas.
Nombrar el daño que hizo este grupo de la élite financiera, política y tecnológica a miles de niñas es no dejar que lo cubra la neblina que la propia publicación de más de 3 millones de archivos tendió a fabricar. Al no separar entre testimonios jurados, investigaciones policiacas, de correos y agendas personales y, a su vez, éstos de las denuncias anónimas en el teléfono de la FBI, lo que se pretende es crear tal caos que ya no se pueda distinguir entre información y conspiraciones. Se descuidó a las víctimas que vieron aparecer sus nombres sin su consentimiento o sus imágenes, mientras se testaron los nombres de los poderosos que mandan correos confesando que disfrutaron un “video de torturas”. Es una operación de desinformación desde el Departamento de Justicia que pretende que ya no importe la verdad, que son las heridas de esas niñas.
La operación se sustenta desde la misma idea que la ultraderecha del trumpismo tiene de una víctima: alguien que quiere llamar la atención y exagera, que quiere recibir lo que no se ha ganado por vía de la conmiseración o su forma política: la acción afirmativa. Pero lo que ha sucedido es no sólo que el trumpismo denuncie a las mujeres, los gays y los afroamericanos con una supuesta “cultura del victimismo”, sino que la ha expropiado para uso exclusivo de los hombres blancos y cristianos. No hay más víctima que ellos. Todos los tratan mal. Al apropiarse del discurso de las víctimas reales, los hombres poderosos evitan hablar de su lugar de privilegio al decirse marginados y ridiculizados por lo que opinan sobre el aborto, la posesión de armas, el matrimonio gay, las razas y la bandera confederada. Para más “discriminación”, sus descendientes güeros disminuyen en proporción a los latinoamericanos, negros y asiáticos. Éstos, además de los gays, los trans y las lesbianas, utilizan su marginalidad para ganar puestos que no les corresponden y “se saltan la fila” de lo que corresponde a los blancos porque son los únicos calificados para detentar la autoridad. El cambio de peso del victimismo –de los vulnerables a los privilegiados– es profundamente racista y sexista porque parte de una idea colonialista: que los patrones merecen que sus esclavas los atiendan, respeten, obedezcan, amen y consuelen, mientras las mujeres no pueden hablar de sus violencias sin ser tachadas de buscadoras de atenciones que no merecen. Así, a dos niñas de 14 años, un juez de la causa contra Epstein en Miami las obligó a decir que eran prostitutas y adictas. Todo el sistema judicial descreyó de sus testimonios, desestimó investigaciones sobre la base de que querían sacar dinero a sus victimarios y generó un ambiente de hostilidad entre jueces, policías y representantes en el Congreso. Al final, obligado por el Congreso mediante una ley específica sobre el archivo Epstein, el Departamento de Justicia tomó los 3 millones de páginas y las aventó como pudo por una ventana. Todavía hace unos días, Trump dijo: “Ya se publicaron los 3 millones. El Departamento de Justicia tiene mejores cosas que hacer”.
Pero existe otro sostén para el silenciamiento/borramiento de las niñas violadas en la red de Epstein y Ghislaine Maxwell: los desechables. El sistema de ganadores/perdedores que engendró el capitalismo tecnológico, que devalúa a todos los que no tienen miles de millones de dólares, millones de seguidores o varios grados académicos. La élite es la de la lista de clientes de Epstein, lo mismo invirtiendo en criptomonedas o casas en Marruecos que en yates, redes de tráfico de niñas, que en una teoría de alguno de los científicos invitados que justifique que los genes de los poderosos son superiores a los del resto.
Pero es ese sobrante devaluado y descartado el que no aparece en los medios a pesar de estar constituido por las únicas víctimas. La lista de clientes es de quienes están en la cima de un sistema utilitario que ya ni siquiera considera a las personas por sus cuerpos, sino por la experiencia que les dan a sus usuarios. Como las drogas. Esta evaporación de los demás como sujetos materiales que se lee en los correos publicados por el Departamento de Justicia está en sintonía con el capitalismo de la nube y de la IA. No es anecdótico que los billonarios de la tecnología digital estén todos en la lista de clientes o contactos. O los gurús de moda de lo intangible. Lo inmaterial parece ser el único refugio para no encontrarse con los ojos de los otros, aunque lo que esté sucediendo sea una violación sexual a una menor de edad. Y si no existen los cuerpos de las niñas, tampoco existen los daños físicos, sicológicos y morales que se les han causado y que cargan todas estas miles de mujeres hoy. Ellas tienen derecho a que sus heridas sean tomadas en serio, que sean reconocidas como tales y que alguien pueda poner a los abusadores frente a un jurado. Pero, hasta ahora, lo que se escucha entre el griterío es un silencio vergonzoso.
Así las cosas, Sánchez busca fuera el oxígeno, las alegrías y la épica que la cotidianeidad doméstica le niegan. A su favor juega un contexto global macabro que deja muy barato erigirse en un campeón de la decencia, el humanismo y el sentido común. Si la vara con la que medirse son Donald Trump y Elon Musk, aquí cualquiera es Nelson Mandela.
Esta semana, Sánchez ha anunciado una futura prohibición del uso de redes sociales entre los menores de 16 años. Los dueños de Twitter (X) y Telegram han hecho el resto. Elon Musk, grosero y directo, llamó al inquilino de la Moncloa “sucio”, “tirano”, “fascista” y “traidor al pueblo español”. Pável Dúrov, el dueño de la red de mensajería de origen ruso, fue algo más fino y sibilino. En un largo mensaje a todos los usuarios de Telegram –que para algo es suyo–, acusó a Sánchez de “nuevas regulaciones peligrosas que amenazan vuestras libertades en internet”. También habló de “sobrecensura”, “criminalización” de las redes sociales y de ataque a la “exploración libre de ideas”. Vaya una sorpresa, ver que la gran alternativa a WhatsApp tampoco es la panacea.
Sánchez, que no es manco en estas lides, echó mano de uno que sí lo era: “Deja que los tecno-oligarcas ladren, Sancho, es señal de que cabalgamos”, escribió. Y a lomos de rocinante, condena a la insignificancia a su principal adversario, Alberto Núñez-Feijóo, quien mide bien y trata de recordar que ellos ya propusieron la prohibición hace unos meses.
La corriente es favorable a la prohibición y sólo la extrema derecha de Vox, que sin redes se queda sin chiringuito, se ha opuesto a la medida.
La pugna entre los dos marcos posibles para discutir del tema es fabulosa. No siempre es tan clara la importancia que tiene delimitar el terreno en el que se va a producir un debate. Porque al hilo de la prohibición de las redes sociales, podemos hablar de libertad de expresión y participación, como proponen Musk y Dúrov, o de la protección de los menores, como hace el gobierno español. ¿Quién está en contra de la libertad? ¿Quién en contra de proteger a los menores de contenidos y redes sobre cuyos efectos dañinos empieza a acumularse evidencia? Quien se vea obligado a argumentar en contra de cualquiera de estos dos valores está condenado a la derrota.
Por eso es tan importante encuadrar el debate donde a uno le interesa.
Y a pesar de los intentos de Musk y Dúrov, la corriente en el Estado español corre a favor de la protección a los menores. El marco “no toquen a nuestros hijos”, con las truculencias derivadas de los papeles de Epstein en la retina, se impone a la supuesta libertad que abanderan los magnates de las redes. Es arriesgado decir esto en los tiempos que corren, pero diría que el grueso de la gente, al menos por estos lares, sigue arqueando una ceja al ver a multimillonarios envolviéndose en la bandera de los derechos colectivos.
No sé, Rick, eso de ver llorar por nuestras libertades a un magnate con cuatro nacionalidades que puede dirigirse desde su móvil a 8 millones de usuarios sólo en España tiene algo de sospechoso. Ni que estuviésemos hablando, además, de la idealizada Ágora de Atenas, en la cual cada orador espera su turno para exponer educadamente sus argumentos mientras escucha con respeto y atención la opinión contraria.
Existen argumentos válidos contra la prohibición. Tanto ideológicos como prácticos. Prohibir, así en general, pocas veces suele ser la mejor de las opciones, y sigue sin estar nada claro cómo se va a llevar a la práctica dicha prohibición. Y si a los jóvenes les vamos a prohibir las redes por nocivas, ¿el resto vamos a seguir usándolas como si nada? No es, probablemente, el mejor mensaje para los adultos del futuro.
Y, sin embargo, algo hay que hacer. Las redes sociales realmente existentes no son un espacio neutral. Esta es la idea-fuerza que debe regir cualquier aproximación a la materia. Quien quiera profundizar, la Oficina de Ciencia y Tecnología del Congreso de los Diputados español publicó en octubre pasado un estupendo repaso de la evidencia disponible.
Son un negocio que invierte mucho en la captación y retención de la atención de los usuarios, la materia prima con la que obtiene ingresos. Y en ese camino, los patrones de diseño persuasivo adictivos, engañosos y oscuros son la norma que guía al algoritmo. No son redes, son telarañas.
No es un llamado al escapismo. Cada vez que leo más los mails de Epstein y sus acólitos simpatizo más y más con los llamados a “que habría que ejecutar públicamente a todos los que aparecen allí” (bueno, salvo a Norman Finkelstein, lean su mail, es una joya), o los lamentos de que “se echan de menos los tiempos cuando los bolcheviques simplemente fusilaban a todos” (curiosamente hoy buena parte de los “nuevos bolcheviques”, como la anticomunista tardía Anne Applebaum tilda sesgadamente a los nuevos autoritarios, están, con el supuesto “leninista” Steve Bannon y el mismo Trump a la cabeza, en los Epstein files). Sólo digo que la lectura de los “clásicos” puede ayudar.
Italo Calvino, en su celebre ensayo Por qué leer a los clásicos −que apareció originalmente en 1981 en L’Espresso, luego en otros lugares y, finalmente, en un tomo aparte acompañado de otros ensayos dedicados a los hombres de letras cuyas obras alcanzaron este estatus (¡Gracias a Dios no está Nabokov!), un tomo publicado ya póstumamente en 1991−, definía a los “clásicos” como libros “inagotables que nunca terminan de decir lo que tienen que decir” y unos “que uno siempre está releyendo y siempre ofrecen más”.
Entre las razones finales (en total 14) que daba Calvino era que un “clásico” es también una obra “que tiende a relegar las preocupaciones del momento a la categoría de ruido de fondo” y una que, a la vez, “persiste como ruido de fondo cuando las preocupaciones momentáneas más incompatibles dominan la situación”.
Así, el efecto calmante de los “clásicos” −esencialmente mi punto de partida− es que su lectura es capaz de moderar nuestra sensibilidad a cada noticia de la última hora, evitar el desasosiego (ya de plano a veces da miedo abrir el periódico o el navegador) y ofrecer un necesario contrapeso y la perspectiva histórica.
Entonces, adelante. Pero para que quede otra vez claro que no se trata del escapismo, cambiemos de canal y/o de estante, pero sin necesariamente bajar el volumen.
Allí está Marx, al que Calvino no menciona (ni siquiera aparece en el índice), pero que es un autor, espero que estemos de acuerdo, de al menos un par de “clásicos” de todos los tiempos: El Manifiesto Comunista y El Capital, cuya prosa, y en el caso del segundo, también la riqueza de las referencias literarias (Shakespeare, Dante, et al.), hacen que se defienda bien en esta calidad y que parecía estar escribiendo como si hubiera leído los mails de y hacia la infamosa isla de Epstein.
Cuando en La lucha de clases en Francia fustigaba la aristocracia financiera de sus tiempos, su riqueza malhabida, corrupción moral, política y violencia en las cumbres de la sociedad burguesa donde “se propagó el desenfreno por la satisfacción de los apetitos más malsanos y desordenados, que a cada paso chocaban con las mismas leyes de la burguesía; desenfreno en el que, por ley natural, va a buscar su satisfacción la riqueza procedente del juego; desenfreno por el que el placer se convierte en crápula y en el que confluyen el dinero, el lodo y la sangre”.
O −regresando ya al estante de literatura− Conrad (Józef Teodor Konrad Korzeniowski para ser más precisos, por qué no), que sí aparece en la selección de Calvino en un homenaje a Lord Jim, el “clásico” en cuestión, que en Nostromo, su otra obra maestra y un “clásico” no reconocido, incluye la crítica táctica al joven imperialismo estadunidense y su capital financiero, mencionando de paso el papel de la Doctrina Monroe en la explotación de la ficticia república de Costaguana, modelada en parte en Colombia y en parte en Paraguay de finales del siglo XIX (léanla o reléanla, por favor).
O que en otro lugar, en una obra menor y olvidada (coescrita por Conrad con Ford Madox Ford): Los herederos, hablando de una trama del imperialismo británico y un grupo de “conspiradores del futuro” para… anexar a Groenlandia, predijo la obsesión actual de los billonarios estadunidenses en convertir la isla en un “tecno-Estado soberano” (de allí los afanes de Trump de comprársela a Dinamarca, o, de plano, invadirla).
Y he aquí también la parte del “chiste que se cuenta solo” y una necesaria perspectiva histórica: Little St. James, la isla privada de Epstein, está, ni más ni menos, sino ubicada en las Islas Vírgenes estadunidenses, antes… Indias Occidentales Danesas, compradas por Estados Unidos del país escandinavo en 1917.
Entre otras razones de Calvino era también, paradójicamente, que una obra es un “clásico” porque “no nos enseña necesariamente algo que no sabíamos”. Hoy, ni Marx ni Conrad, leídos incluso de modo más amplio como “autores de los clásicos”, tampoco nos dicen nada nuevo. Confirman más bien, a la luz de los acontecimientos del presente, lo que, sobre todo los que no hemos vivido las últimas tres décadas en el reino del “fin de la historia”, ya sabíamos antes (que Estados Unidos es una potencia imperial y que las élites dominan el mundo pasándose las normas, de todo tipo, por el forro). Y por eso, su lectura ayuda.
Un hecho que resaltó desde los primeros días es que en los ataques murieron 32 cubanos que realizaban labores internacionalistas. Algunos fueron asesinados mientras dormían. Otros combatieron hasta el último segundo, defendiendo al mandatario Maduro. Homenajeados por millones de cubanos que se movilizaron en los días posteriores, su heroicidad recuerda a sus compatriotas caídos en Angola, a los que defendieron la revolución en Granada, que combatieron con el Che en Bolivia y El Congo, a los internacionalistas de la guerra de España y a quienes se sumaron a las gestas independentistas de otras naciones en la región.
En ese contexto, destaca también la nueva orden ejecutiva lanzada contra Cuba por Donald Trump (29/01/26). Ésta pretende llevar a un colapso energético a la isla, para detonar una crisis social y empujar un cambio de régimen. En su primer mandato, Trump incrementó las hostilidades contra Cuba al poner al país en la lista de países patrocinadores del terrorismo y agudizar las medidas coercitivas en su contra. Desde entonces, los problemas estructurales ocasionados por una guerra permanente (desde 1959) y un bloqueo (desde 1962) han hecho más difícil la vida para millones de cubanos que, a pesar de ello, sostienen una revolución que ha fundido la liberación nacional y la transición socialista en un solo cauce.
En medio de una crisis política interna, Trump aspira a que el nuevo ataque contra Cuba le devuelva la legitimidad perdida por los problemas económicos internos, los crímenes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y el escándalo de pedofilia y lenocinio en que está inmerso.
Como parte de una ofensiva sicológica, y con la “medalla” de haber secuestrado a Maduro y Flores, insiste ad nauseam que Cuba se rendirá. La guerra contra La Habana no es sólo mediática. Es total y permanente. A pesar de la asimetría entre los países, la opción de intervención militar de Estados Unidos. ha estado cancelada desde hace décadas por la fortaleza político militar de Cuba.
Una estrategia de guerra de todo el pueblo, una fortaleza ideológica en la que se galvaniza el socialismo y el amor por la patria, la cohesión inquebrantable de la dirección del país, así como de la disposición de la inmensa mayoría del pueblo para defender la nación ha frustrado los proyectos imperialistas a lo largo de 67 años.
Cuba ha sido el único país del mundo que ha logrado que Estados Unidos pague una indemnización de guerra, tras la invasión de Playa Girón. En la guerra de Angola contra el régimen del apartheid, mostró una superioridad político-militar y moral en el asesoramiento militar, se ganó el reconocimiento en las mesas de negociación de la paz y fue un baluarte de dignidad al no pedir nada en su favor, a pesar de los enormes sacrificios de decenas de miles de cubanos.
La ofensiva belicista es parte de la batalla de un imperio en decadencia. Con el corolario trumpista a la Doctrina Monroe (Donroe) pretende reclamar la parte del mundo que, según el diseño geopolítico de Karl Hausofer, le corresponde como hegemón imperial. El continente americano, el Caribe y Groenlandia son así el espacio vital que le permitirá sobrevivir a la emergente multipolaridad.
Cuba es, para la doctrina Donroe, “una amenza”. Así lo dice en la orden ejecutiva del 29/01/26. Cuba es el recordatorio constante de que el imperio no es omnipotente. Es un símbolo de la dignidad y la rebeldía de toda una nación y de un proyecto alternativo, el socialismo.
En la nueva ofensiva contra Cuba está en juego la posibilidad de soberanía para toda la región. Nadie puede ser indiferente a este conflicto. Cada país y cada persona deben posicionarse para echar abajo la orden ejecutiva del 29 de enero y las medidas coercitivas impuestas en el primer gobierno de Trump. Por su parte, desde la Estrategia de Seguridad Nacional (NSE, por sus siglas en inglés) publicada por el gobierno de Trump en diciembre de 2025, se postula como necesario para ese país “reclutar ( enlist) a países para fortalecer su estabilidad y seguridad en tierra y mares” (NSE, p. 16). Los dirigentes políticos de toda la región están obligados a demostrar si están dispuestos a rebelarse y ser dignos o aceptarán ser reclutas de un imperio en decadencia.
* Filósofo. Coordinador de las Obras Escogidas de Fernando Martínez Heredia
El 5 de febrero se promulgó la Constitución de 1857. Condensaba las ideas defendidas por los liberales en las décadas posteriores a la consumación de la Independencia. El Plan de Ayutla, que derrocó a la dictadura de Santa Anna, ofreció convocar a un Congreso Constituyente para fundar un Estado laico, bajo la forma de un gobierno republicano, federal, democrático. La Constitución plasmó los principios de soberanía popular, forma republicana de gobierno, división de poderes, y estableció las garantías individuales de libertad, igualdad, trabajo, tránsito, seguridad jurídica y propiedad, así como un gobierno y unas leyes que consagren una sociedad más justa.
En el Congreso participaron varios de los personajes más destacados de la Reforma: Francisco Zarco, Ignacio Ramírez, Ponciano Arriaga, Guillermo Prieto, Valentín Gómez Farías y Vicente Riva Palacio. Entre sus primeras resoluciones estuvo la aprobación de la Ley Juárez, que establecía la igualdad de todos ante la ley, suprimiendo los tribunales militares y eclesiásticos, y la Ley Lerdo, que desamortizaba las propiedades de las corporaciones religiosas y civiles.
La Constitución estableció la separación entre la Iglesia y el Estado, la libertad de cultos, de pensamiento y la enseñanza laica. Para evitar la concentración de facultades en el Ejecutivo, dio preponderancia al Poder Legislativo, suprimiendo el senado. Estableció también la Ley de Amparo, como un mecanismo para proteger al ciudadano de los abusos del poder público.
La Constitución de 1857 fue la culminación de un gran movimiento social de transformación de las estructuras políticas, sociales y jurídicas y fue la base para la modernización y el desarrollo de la nación mexicana durante los siguientes 50 años. Seis décadas después, el 5 de febrero de 1917, Venustiano Carranza promulgó en Querétaro la Constitución Política que plasmaba las principales demandas de los miles de campesinos, obreros y sectores populares, hombres y mujeres, que habían hecho la Revolución, una explosión social que destruyó al Estado oligárquico porfirista, a su ejército y armada, a sus instituciones, y que creó el primer Estado social en el siglo XX en el mundo, a partir del pacto entre los representantes del nuevo Estado con las organizaciones populares.
Una vez que el constitucionalismo derrotó al villismo y al zapatismo, Carranza convocó a un Congreso Constituyente que se reunió en la ciudad de Querétaro. Inició sus sesiones el 1º de diciembre de 1916. Sesionó durante dos meses con discusiones intensas. En ellas destacaron diputados como Francisco J. Múgica, Heriberto Jara, Pastor Rouaix. Enrique Colunga, Enrique Recio, Rafael Martínez Escobar y Luis Manuel Rojas, José N. Macías, entre otros. Aprobaron una Constitución que fue la primera en el mundo en incorporar demandas sociales como derechos constitucionales. Los más importantes artículos fueron el 3º, el 27 y el 123. El artículo 3º estableció que la educación tenía que ser laica, obligatoria y gratuita, y que el clero no podía tener ninguna injerencia en el proceso educativo. De ese modo, el Estado garantizó la educación como un derecho universal que llegara a todas y todos los niños y adolescentes de México.
El artículo 27 dio solución al problema de la tierra, que había sido la principal demanda de la Revolución, sentando las bases de una amplia reforma agraria por medio de la cual el Estado asumió la responsabilidad de entregar la tierra a los campesinos, restituyendo su propiedad a quienes hubieran sido despojados de ella y otorgándola a quienes la necesitaran. En los años siguientes, esa reforma agraria entregó a los ejidatarios y comunidades agrarias más de la mitad del territorio nacional e hizo del sector social un protagonista principal en la evolución del campo mexicano. Además, el artículo 27 restableció la soberanía de la nación sobre sus recursos naturales incluyendo el subsuelo, petróleo, gas natural y minería, encomendando al Estado su preservación y la facultad de concesionarlos a los particulares, además de utilizarlos para el desarrollo nacional.
El artículo 123 incorporó las principales demandas laborales: el derecho de huelga y de sindicalización; la jornada máxima de trabajo; el salario mínimo, el descanso semanal obligatorio, la prohibición del trabajo infantil, los derechos laborales de las madres, la indemnización por accidentes laborales y la participación de los trabajadores en las utilidades de sus empresas. Dio también libertad a los municipios y ratificó el derecho de amparo. La Constitución de 1917 fue la más avanzada de su época, con un profundo contenido social, que estableció la rectoría del Estado para conducir el desarrollo del país, y vigilar el cumplimiento de los derechos sociales. El Estado social que surgió de la Revolución fue el primer Estado benefactor, del siglo XX, un Estado regulador del conflicto social, garante de los derechos sociales, rector de la economía y propietario de los sectores estratégicos de ella.
Este Estado, cuyos gobiernos a partir de 1940 detuvieron y en muchos sentidos dieron marcha atrás a las conquistas y derechos sociales, prácticamente desmantelados durante los gobiernos neoliberales, es el que está siendo reconstruido, volviendo a sus orígenes, desde diciembre de 2018, durante los dos últimos gobiernos federales.
A seis años de iniciado el programa, el Centro de Estudios para el Cambio en el Campo Mexicano (Ceccam) realizó una revisión sobre sus resultados en diversas regiones del país. La investigación y entrevistas las realizaron Russel Peba, Pedro Uc, Carlos Beas y el equipo de coordinación de Ucizoni, Aline Santiago, Ana Valadez, Álvaro Salgado, Armando Galeana, Joel Aquino, Alfredo Zepeda y Ana de Ita, en colaboración con organizaciones de regiones en la península de Yucatán, el Istmo de Tehuantepec, Veracruz, Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Chihuahua.
La publicación resultante, Sembrando Vida, recuento desde las regiones a seis años, es un documento esencial para entender la realidad del programa. Se puede descargar en https://www.ceccam.org/node/4496.
Ana de Ita, directora del Ceccam, brinda un análisis panorámico de los resultados del programa. Pese a estar dirigido a población campesina, no está en el marco de secretarías productivas sino de Bienestar. Contó con un promedio de 28 mil 219 millones de pesos anuales en seis años, pero solamente atendió a 18.3 por ciento de la población que necesita el programa, según sus propias definiciones y cálculos. La población campesina en estado de mayor pobreza no puede acceder al programa.
Tampoco es un programa de forestación. Según datos oficiales, presentados por la presidenta Sheinbaum en noviembre de 2024, el programa Sembrando Vida (PSV) benefició a 439 mil personas, que en seis años reforestaron más de un millón de hectáreas con mil 100 millones de árboles, lo cual significaría la captura de 30 millones de toneladas de dióxido de carbono.
Es imposible comprobar la veracidad de dichas cifras, señala de Ita, porque la localización de las parcelas beneficiarias no es pública y no se puede verificar que las plantaciones existan y hayan sobrevivido. La estimación significa un promedio de mil 100 árboles por hectárea, una cifra demasiada alta para esa superficie aún si fueran solamente árboles, pero además el programa demanda aplicar sistemas agroforestales o de milpa intercalada con árboles frutales, lo cual requiere más espacio.
En prácticamente todas las regiones consultadas parece haber mucho menos árboles por hectárea. Entre otras cosas, porque se usa una parte para milpa y cultivos alimentarios, pero además por una combinación de factores que se repiten en muchas entrevistas: los árboles no sobreviven porque las especies no son adecuadas a la región, las plántulas llegan plagadas (en muchos casos de viveros del Ejército), faltan sistemas de riego, falta asesoramiento sobre cuidado y saneo de plagas en especies que las y los campesinos no conocen. La falta de agua es tema recurrente ya que la vasta mayoría practican la agricultura de temporal y en el PSV las especies, tiempos y tipo de siembra designados requieren riego, que no está previsto.
En casi todas partes, los participantes se quejan de que los técnicos del programa no los escuchan y no consideran los consejos y conocimientos de los y las campesinas del lugar. En varios casos, resulta claro que tampoco es fácil expresar sus críticas, por miedo a perder el programa.
El principal atractivo del programa para las y los campesinos beneficiados es el pago mensual que ha sido de entre 5 y 6 mil pesos mensuales. En las entrevistas expresan aprecio por nuevos conocimientos sobre abonos orgánicos y algunas otras técnicas. No obstante, es claro que el PSV no apoya ni se apoya en el fuerte de las culturas campesinas en México: los sistemas de milpa tradicional, diversos y adaptados a culturas y geografías de cada lugar y las estructuras y asambleas comunitarias, los ejidos, la autoorganización.
La estructura que impone el PSV, al considerar solamente individuos, exigir propiedad y crear grupos de 25 beneficiarios con un técnico, llamados Comunidad de Aprendizaje Campesino (CAC), sabotea directamente a la organización comunitaria, a sus propias organizaciones campesinas e incluso produce conflictos en familias. El cuidado de árboles, viveros y reuniones del CAC les representan trabajo adicional al que ya tenían. Por ello y porque parte de los beneficiarios del programa tienen otros trabajos asalariados, el PSV ha generado la contratación informal de otras personas, con salarios extremadamente bajos.
El hecho de plantar árboles conlleva también conflictos sobre la propiedad de la tierra, ya que esa tierra no puede rotarse o cambiar uso según lo que disponga la asamblea en beneficio de la comunidad, lo cual de hecho es una forma de privatización.
En apretada síntesis, el programa no ha cumplido sus propios objetivos declarados, ni como programa forestal ni de mitigación al cambio climático, ni de atención a la pobreza rural, también la siembra de maíz ha disminuido. Además, ha instaurado formas de cultivo que atentan contra la organización propia de las comunidades y ejidos y que promueven la privatización de la tierra.
Desde la primera de ellas quedó claro que Cochran no es un coreógrafo dogmático que se apegue y se aferre a una sola escuela técnica o un solo estilo narrativo (Graham, Limón, Cranko, etc.) sino que asimila, procesa y transforma esas y otras influencias para decantarlas en una expresión que se vale por igual de lo angular apretado que de lo curvilíneo fluido para sus propios fines; el resultado es un apreciable flujo orgánico en el trazo y la realización coreográfica. En el Concierto para violín, Cochran diseña un sugestivo contraste entre la flexibilidad del movimiento y los incisivos acentos de la música (que incluye fugaces sombras del diabólico violín de La historia del soldado, también de Stravinski), logrando una componente dinámica volátil y transparente, aunque no exenta de concentrada energía, en la que alterna con eficacia las pinceladas narrativas de lo ritual y lo amoroso-desamoroso con episodios más abstractos dedicados al gozo lúdico del movimiento. Cochran, también músico de excelencia, atiende y alude tanto a la estructura del concierto como a sus trazos melódicos y rítmicos.
Al levantarse el telón para El mandarín milagroso, el espectador intuye, sabe que será testigo de una representación de altos vuelos. El impacto visual es inmediato: escenografía, vestuario, iluminación, dan forma a un ambiente decadente, decrépito, oscuro y ominoso que es ideal como sustento físico de la tétrica historia original de Menyhért Lengyel, destacado escritor de bulevar de la Hungría de la primera mitad del siglo XX. Las caracterizaciones individuales tienen una fuerte presencia teatral: en la construcción de los personajes de Cecilia Contreras como la seductora y de Yoshio Córdoba como el mandarín destaca, entre otras cosas, su polarizado y a la vez complementario contraste. Ella, rabiosa, angustiada, fascinada y a su vez también víctima; él, hierático, inescrutable, resiliente y consumido por sus propios demonios. Ella, en particular, es una presencia femenina que de inicio rebosa sensualidad y, después, una sexualidad ruda, cruda y peligrosa. A lo largo del desarrollo escénico se explora también con intención el conflictivo rol de la mujer como carnada y como señuelo, que no es asunto menor. Con ellos dos como columna vertebral, la interacción con los demás miembros del ensamble resulta compacta y eficaz.
Uno de los elementos más interesantes de esta versión del milagroso mandarín bartokiano es el hecho de que su flujo narrativo toma en cuenta (y perfila de diversos modos) las varias trilogías propuestas en el argumento: tres rufianes, tres víctimas, tres intentos de seducción del mandarín, y tres ataques en su contra. Otro concepto muy bien concebido y utilizado es la escenografía en varias alturas, lo que permite a Cochran articular la sórdida historia de Lengyel-Bartók en un amplio universo tridimensional que le permite añadir a la danza, el teatro y la acrobacia, por ejemplo, algunas pinceladas de parkour. Este es uno de los detalles más atractivos de este Mandarín milagroso, gracias al cual se logra una intemporal (e inquietante) mezcla de lo retro-arcaico con lo posmoderno.
Muy importante asunto en esta notable función de danza-teatro: música en vivo para ambas piezas, y muy bien interpretada; por Sebastian Kwapisz (violín) y Abd El Hadi Sabag (piano) para Stravinski, y el propio Sabag con Józef Olechowski en piano a cuatro manos para Bartók. Claramente, un programa de danza-teatro que vale mucho la pena ver y, sí, también, escuchar. La oportunidad, imperdible, los días 20, 21 y 22 de febrero, en la Sala Miguel Covarrubias del CCU.
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