.- Ciudad
de México.- En México, 39.9% de las mujeres de 15 años y más han
experimentado violencia durante su relación de pareja, así lo indica la
Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares
(ENDIREH) 2021, por eso es muy importante que conozcamos los signos de
alerta durante el enamoramiento, por lo que Silvia Congost, autora del
libro «Si duele, no es amor» se dio a la tarea de investigar sobre el tema.El libro «Si duele, no es amor» fue publicado en 2025 bajo la editorial Zenith.

Silvia Congost, es una psicóloga española que al mudarse durante un año a Estados Unidos vivió una relación de dependencia emocional; sin embargo, ella misma describe en su sitio web que tuvo dificultades para terminar el vínculo y que ni sus estudios en psicología podían ayudarla. A raíz de su experiencia personal comenzó a estudiar el tema hasta que pudo salir de dicha relación y más tarde, se interesó en ayudar a otras mujeres a construir relaciones sanas.
Sus estudios sobre el amor romántico y las relaciones de pareja la llevaron a crear los Centros de Psicología Silvia Congost, así como escribir doce libros: ¿Amor o adicción?; Autoestima Automática; Si duele, no es amor; La llave de las emociones; A solas; Cien días con Silvia; 10 maneras de cargarte tu relación de pareja; Confinados; a solas o en compañía; La Voz de Mis Alas; Personas Tóxicas; Diario de una ruptura; y El arte de amar bien.
El concepto de amor romántico se ha construido desde un marco patriarcal y social. De acuerdo con Verceli Melina Flores Fonseca en su artículo «Mecanismos en la construcción del amor romántico», actualmente, debido a los mitos relacionados con el amor romántico, a las mujeres se les impone cómo, cuándo y con quién deben enamorarse.
Se trata de una construcción social que idealiza las relaciones de pareja donde el rol de las mujeres no solo sigue mandatos patriarcales como la entrega incondicional, sino que también permite un escenario para que exista violencia de género que puede derivar en el tipo de feminicidio.
El amor romántico, sinónimo de violencia para las mujeres – cimacnoticias.com.mx
La Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (LGAMVLLV) define a la violencia feminicida como la forma extrema de violencia de género contra las mujeres, adolescentes y niñas en donde existe una violación a sus derechos humanos y abuso de poder. Dicha violencia se manifiesta con conductas de odio y discriminación que ponen en riesgo sus vidas o culmina en muertes violentas como el feminicidio, suicidio, homicidio y otras formas de muerte evitables.
Datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) indican que México cerró el 2025 con 721 casos de feminicidio a nivel nacional. Sinaloa encabezó la lista de entidades con más casos, al contabilizar 69 casos, cuando en 2024 ocupaba la duodécima posición con 26. El estado de México se ubicó en segundo lugar con 56, lo que representa una reducción respecto al año anterior.
En 2025 México registró 721 casos de feminicidio. Sinaloa ocupó primer lugar – cimacnoticias.com.mx

Las señales de alarma en cada etapa
Silvia Congost señala en su libro «Si duele, no es amor» que varios años de estudios sobre las relaciones de pareja llevan a un consenso en el que ellas pasan por etapas similares marcadas por señales de alarma diferentes.
Enamoramiento
La primera etapa es una“locura transitoria”, describe Congost, ya que las personas suelen dejar de mostrar interés en algo más allá de su pareja. Persisten una visión perfecta de la relación y unas ganas incontrolables de pasar el mayor tiempo juntos. En este periodo que suele durar de tres meses a un año, la relación es idealizada y las emociones se viven con intensidad.
Aún así, la autora explica que lo correcto es que la primera fase se viva en completa paz, es decir, que si se presentan síntomas de malestar, dudas de continuar la relación o cuestionamientos hacia los propios valores, esa ya consiste en una primera alerta que no debe ser ignorada porque de lo contrario todo lo que suceda a partir de ese momento empeorará.
Algunas actitudes en la pareja que Silvia Congost identifica como advertencias para no continuar la relación son: relación inconclusa con su ex pareja, si tiene dudas de estar contigo, conductas poco respetuosas, si te oculta información, te engaña, te miente o si hay algo que no te gusta.
Relaciones y vinculación
A partir del año y medio o de los dos años, las emociones experimentadas en el enamoramiento se disipan para dar lugar a la calma. Para este momento, las parejas dejan de idealizarse y comienzan a verse como son, con sus virtudes y defectos. Incluso puede que encuentres características que no les gusta del otro y aun así permanecer porque eso no cambia el sentimiento.
La confianza se fortalece y ambos se convierten en mejores amigos, aunque esto solo ocurre si previamente no existió ninguna decepción de lo contrario la autora advierte que será imposible construir una base sólida de una profunda amistad. También describe que es normal la existencia de diferencias entre ambos incluso discusiones que serán necesarias para hablar, conocer diferentes puntos de vista, dar y recibir respeto, y resolver conflictos.
En situaciones donde hay ocultamiento de información relevantes como que la pareja mantiene otro vínculo, tiene una adicción, sufre alguna enfermedad, o aspectos como cambios de trabajo, proyectos de futuro, la existencia de hijos o infidelidades es porque también son señales de alerta para no continuar la relación, ya que esto no fue revelado desde el comienzo, lo cual podría socavar la confianza entre ambos. Lo mismo aplica si las discusiones en pareja que son constantes, dolorosas e irrespetuosas.
Convivencia
Para Silvia Congost la convivencia o el vivir con la pareja es un punto clave en las relaciones, ya que las personas suelen conocerse a profundidad incluso en aspectos profundos como hábitos y manías. La autora puntualiza que el proceso de convivencia implica un proceso de adaptación mayor y definir cómo se distribuye el espacio; cómo se define la organización y mantenimiento; y quién realiza las obligaciones de la casa, la limpieza o la comida.
Si con el paso del tiempo tampoco hay objetivos a nivel personal o en común es porque ambos ya no van en la misma dirección y esto es reconocible cuando ya no les gustan las mismas cosas. A esto se suma la persistencia del sentimiento de que en realidad permanecen juntos solo porque están acostumbrados a hacerse compañía.
También es necesario que ambos sepan hacia dónde quieren ir, cuáles son sus objetivos, entenderse y valorar las mismas cosas.
Silvia Congost señala que si permaneces con tu pareja a pesar de las señales de alerta esto solo llevará al distanciamiento y debilitación de la relación.
Autoafirmación
Luego de tres a cuatro años de relación, la pareja entra en la etapa de la autoafirmación, es decir, el deseo de llevar a cabo sus intereses personales sin que coincidan con la otra persona. La autora menciona que lo importante es no sentir que hace falta un espacio entre ambos, de lo contrario se sentirá agobiada hasta caer en una depresión o puede que necesite salir de esa relación.
Si la otra parte es lo suficientemente madura entenderá la situación y respetará el espacio, en caso contrario puede interpretar la situación como un intento de abandono. Sentir que se necesita espacio en si mismo ya es un indicador de que la relación no está funcionando y si no hace esa pausa la relación se irá apagando, también es mala señal si decide alejarse sin dar explicación.
El que una persona pida espacio no quiere decir que lo utilice para hacer actividades que la otra parte no está dispuesta a tolerar o que no sean coherentes y respetuosas como salir con alguien más: «Si lo que el otro necesita, sea lo que sea, choca con nuestros valores, no debemos aceptarlo», advierte Silvia Congost.
Si se deja pasar, comienza un círculo de enganche-discusión-reconciliación-engaños-manipulación, pero prohibir acciones y poner ultimátums también tampoco es lo correcto.
Colaboración
Superar la etapa de la autoafirmación da inicio a la colaboración, es decir, cuando existen proyectos en común donde ambos están emocionados por compartirlos. Se trata de una fase de rencuentro con el otro en el que se planifica y proyectan objetivos y metas a corto, mediano y largo plazo. Silvia Congost menciona que durante esta etapa el vínculo puede fortalecerse porque hay confianza y comodidad.
No obstante, es indicador de que la relación va mal cuando la pareja se siente lejana uno del otro y no encuentran objetivos por compartir en el futuro. Puede que estén dispuestos a pedir ayuda para aprender estrategias enfocadas a recuperar el rumbo de la relación, pero nada cambiará si solo uno está interesado y todo puede terminar si en el proceso de ayuda se dan cuenta de que ya no hay nada más que hacer.
Adaptación
La última etapa se caracteriza por conformar una relación con una base sólida que permitirá soportar los altibajos que se presentan sobre todo en la mediana edad como la menopausia, andropausia, enfermedades propias o de familiares cercanos o muertes de seres queridos.
Incluso si la relación no soporta estas experiencias, el objetivo es que en principio la pareja se mantenga junta siéntanse que son importantes para el otro.
Sin embargo, es frecuente la aparición de terceras personas o que la pareja busque experimentar la etapa del enamoramiento donde las emociones se viven con intensidad. Otra señal de alarma es cuando la pareja comienza a cuidar su apariencia en exceso volviéndose más presumida o escondiendo su teléfono cuando no lo había hecho con anterioridad, los cuales son cambios por la aparición de alguien más.
En cualquier etapa, Silvia Congost recomienda recordar dónde están los límites y hasta dónde se puede comprender el actuar de la pareja.
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