12/10/2022

Diana Manzo y el periodismo desde la resistencia en Oaxaca. Informe «Palabras Impunes»

 Escrito por La Redacción

En 2015 Diana fundó el medio llamado Istmo Press, en el cual se publican todas las historias de lo local, pero con un alcance global e internacional, “que es lo que pretendemos: que estas historias no sólo se queden en la región, sino que traspasen”, aseguró en entrevista con CIMAC a propósito del informe Palabras impunes: estigmatización y violencia contra mujeres periodistas 2019-2022.

“Es una zona de mucha violencia, de mucha confrontación, de muchas luchas, de mucha defensa del territorio. Es nuestro quehacer diario de este lado, puesto no ajeno a los feminicidios. En Oaxaca, en lo que va del año alrededor de 55 oaxaqueñas han sido asesinadas. No es un número pequeño. Sabemos que no podemos estar en todo, entonces tenemos que tejer esas redes de colaboración para hacer un trabajo bien verificado, bien comprometido. Siempre, pues, en pro de un periodismo crítico, quizá también trabajar el periodismo de investigación, pero creo que ya ahorita es lo que la ciudad necesita es también un periodismo también de soluciones. No estar viendo siempre violencia, de por si todo es violencia”. 

Diana también trabaja como corresponsal para Aristegui Noticias y como freelance para varios medios. Cuenta que ha estado en el tema de megaproyectos, medio ambiente, migración, de género y de mujeres.

Diana narra que decidió dedicarse al periodismo para contar historias de los contextos en los nació y vive. “Yo soy una periodista de aquí, de la zona, entonces todo nace desde mis abuelos que me inculcaron historias de vida, a mí me gustaba mucho escuchar esas historias”, expresó. 

“Siempre vi mucha humillación a lo indígena, como que era lo bajo. También ver esos escritos, esas historias de que siempre hemos sido desplazados, hemos sido ninguneados, hemos sido poca cosa, eso me llevó a entender de que no lo somos. Yo nunca he tenido esa concepción para mí y para mi gente. Pero dije “pues hay que romper esa brecha” y me pongo a ser periodista”. 

Fotografía: Twitter @DianaManzo31

Lucía Moguel Osorio (LMO): En ese sentido, ¿cuál es la diferencia entre el periodismo que una mujer puede hacer? ¿Cuál es la perspectiva diferente a un colega hombre? ¿Cómo aporta tu perspectiva y cuál es la diferencia? 

Diana Manzo (DM): El hecho de que la mujer siempre ha sido relegada, el hecho de ser mujer para ciertas culturas es como “el sexo débil”, que no podemos y hasta parecía que ya estamos hasta señaladas. “Eres mujer, no eres nada”. Entonces, es precisamente mostrar que claro que somos: tenemos un nombre, una identidad, derechos, y hay que sólo ejercerlo. Sin necesidad de tener una competencia con el de al lado. Así lo he podido trabajar, por ejemplo, si voy a una entrevista y hay personas, mujeres u hombres, yo prefiero que la mujer me dé su postura. Y no es porque siempre soy la víctima o la sufrida, no, porque la mujer tiene otra forma de concebir los problemas, los procesos. Es más, yo la veo como más humana y no tanto por el hecho de “hablar con el corazón” y esas cosas románticas, sino porque es un tema más de conciencia. La mujer me plantea una problemática más de consciencia que te da una solución no agresiva, no violenta, a diferencia de un hombre que sus respuestas son más agresivas y autoritarias. 

Una mujer lo hace más para todos pensando siempre en el porvenir colectivo y no como el hombre que de alguna forma lo ve individualista. Creo que yo así puedo diferenciar por qué no elijo a entrevistados hombres. No es que los hombres me caigan mal, creo que las mujeres muchas veces han sido silenciadas. Sus voces han estado apagadas. Nosotros traemos también esa concepción machista, nos educaron así, pero por fortuna, por ejemplo, yo tuve una abuela que me educó o, por ejemplo, en mi casa mi papá era solo el hombre y éramos cuatro mujeres. Mi papá siempre me enseño eso de que “tú lo puedes lograr”, “que ningún tonto venga a querer decirte cosas que no quieres”. Entonces esta forma de pensar me ha ayudado a encontrar también el sentido de que las mujeres tenemos el derecho igualitario como los hombres de contar las cosas, de tener las mismas oportunidades y que nadie es más que otro. 

LMO: Primero en general y luego ya en particular en Oaxaca, para las condiciones para ejercer el periodismo para las mujeres, ¿cuáles son los obstáculos que tú y tus colegas mujeres has visto que se enfrentan? ¿Crees que realmente hay condiciones para hacer un periodismo libre? 

DM: Cuando te ven con tu cámara te preguntan “qué haces acá”, “¿qué no tienes otras cosas que hacer?”. En primera porque se ha hecho que el periodismo es una actividad peligrosísima. Entonces tú, mujer, ahí, casi casi que qué necesidad. Qué haces ahí, en medio de reporteros hombres, por ejemplo. Sí, la gente te admira, pero no porque “qué chingón”, sino “qué está haciendo ella acá”, o “por qué se está atreviendo a desafiar”. Son cosas que han sido una escalada fuerte para todas las periodistas en Oaxaca, lograr nuestro lugar o cada quien defender lo que habla. Además de la sociedad, también hay periodistas machos que no te dejan avanzar, no te dejan seguir. O sea, sí los veo, los siento y en ocasiones te pega, pero también hay otros colegas hombres que me han ayudado a entender esto, a decir “mira, pues siempre va a haber gente que va a hablar, tú tienes que seguir adelante, avánzale, vas bien”. Esas cosas te motivan inconscientemente. 

Pero sí ha sido un desafío fuerte para todas las colegas, sobre todo para las de deportes y las que están en cultura. No sólo ha sido con los colegas hombres, sino también con las colegas mujeres, con eso de romper el patriarcado con el cual nos educaron. No es nada sencillo. Porque también entre nosotras ha habido este entendimiento, o ese hecho de decir “yo porqué la tengo que envidiar a ella” si cada quien escribe lo que le parece y lo que le gusta. Pues simplemente es trabajar en colaboración. Ese logro de llegar al trabajo colaborativo, pues nos ha costado porque siempre, las escuelas, nos han educado a competir, con base en competencias, no con base en hacer algo colaborativo. Entonces, que tú entiendas que el periodismo tiene que ser algo colaborativo, que si a la otra le dan un premio es padre, y que ella entienda que no construyó solita, sino que construyó con una red colaborativa, eso me alegraría mucho. 

Yo hacia ese rumbo le apuesto, a un periodismo así: no un periodismo donde, aunque tu nombre quizá sea el que te aparezca, tú sola no lo pudiste haber hecho todo. Siempre se requiere de la camarógrafa, del camarógrafo que te acompañó, de un guía o de otro colega diseñador o diseñadora. Todo este conjunto se hace de forma colaborativa. Aunque tú como reportera lo hayas hecho, el que lo edita y el que lo sube o comparte en redes es una colaboración. No lo puedes hacer tú sola. Creo que compartir esto con otras colegas, y que ojalá lo puedan entender, ayudaría muchísimo al periodismo, porque sí se ha complicado cada vez más. Nos hemos puestas muy individualistas, muy de likes, muy de conseguir que nuestras notas sean de las que más lean, pero nos estamos olvidando de algo: somos periodistas y estamos haciendo periodismo para la sociedad. 

LMO: En específico, ahí en Oaxaca, ¿qué otros aspectos u obstáculos?

DM: Acoso de funcionarios que dicen “hola, bonita” y para qué me dice así. A mí dígame si me va a dar entrevista o no, yo no quiero que me estén diciendo que soy bonita. Eso me lo sé yo. Cosas así que claro que sí hay, sí hay acosos, sobre todo esto. O quizá también que no te contesten. Y la violencia, obviamente, la violencia no tiene género. Sobre todo en los temas que vas a investigar. Creo que también nos enfrentamos a eso, a que no estamos seguras, tenemos miedo cuando uno cubre una nota. Sales a la calle pensando en que no te vaya a tocar a ti que seas la siguiente, sobre todo por las formas en las que han ocurrido los asesinatos a periodistas, pues estamos temerosos, también. Ya no es una sociedad en la que tú puedas informar tan libremente, sino que también tienes que estar cuidando qué vas a informar, que no debería de ser pero ocurre. 

LMO: ¿Cuáles son estos actores que tú identificas que ejercen la violencia? 

DM: Funcionarios, políticos, no te puedo mencionar un nombre por el riesgo que significa. Quizá sindicatos, también, alguien de la sociedad civil. En varios Estados puedes comprar armas así nada más, por qué crees que hay tantos asesinatos, de dónde salen esas armas, no sé quién las regula. Entonces ya no sabes ni por dónde va a venir la agresión, pero los que he identificado es que son la mayoría funcionarios.  

Fotografía: Twitter @DianaManzo31

Ser periodista en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador

Al cuestionarla sobre el ejercicio periodístico durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, Diana asegura que la violencia contra el gremio “se ha recrudecido”, además, destaca que el presidente de la República ha contribuido en el crecimiento acelerado de las agresiones contra periodistas. 

Desde el inicio yo me acuerdo que él rechazó a los colectivos y a los defensores, dijo que eran grilleros que no aportan nada, entonces desde ahí ya les puso una etiqueta. Posteriormente ya se fue contra los periodistas. Está bien que sea el presidente de la República y se le respeta, pero por qué él tiene que decir quién es bueno y quién es malo, quién es negro y quién es blanco. Por qué se toma esas atribuciones, no es lo suyo. Que gobierne, que quite la impunidad y no haya más feminicidios, eso le corresponde, pero no el hecho de juzgar, de ventilar, de decir “este no es periodista” o “este no me parece”. Eso, lejos de ayudar a que haya una democratización para el país, lo que genera es que la gente nos tome como tontos. Yo lo he notado con la gente. Esto no se notaba antes, con Calderón, por ejemplo, o con Peña”. 

En ese sentido, afirmó que la sociedad ya no mira la violencia contra las y los periodistas, pues hay una falta de empatía generalizada, “se está olvidando cómo ser buenos seres humanos”. 

“Cuando asesinan a los periodistas, ¿quiénes son los que nos quejamos? los propios periodistas. La sociedad nos mira, nada más, no ha habido un levantamiento de incendiar al país porque mataron a un periodista. No hay nadie que nos apoye, que esté ahí de empático. A mí eso me da una señal de que si nosotros no hacemos algo, no proponemos, no mejoramos esta actividad, nos estamos hundiendo como gremio periodístico. No hay esa relevancia cuando un periodista fallece, somos los mismos que salimos a la calle, somos los mismos que exigimos, pero no hay ese acompañamiento social. Hasta ahora no lo he visto”. 

LMO: ¿Cuál es tu opinión sobre la conferencia mañanera? ¿Es un canal que realmente genera diálogo? ¿Qué impactos has visto a raíz de estas declaraciones del presidente hacía la prensa? 

DM: El presidente lo que está haciendo es marcar sus agendas. Lo que está diciendo es “por aquí se van a guiar hoy, lunes”, “por aquí se van a guiar hoy, martes” y “por aquí se van a guiar hoy, miércoles”. Ya no hay esa prensa libre, a excepción de los que tenemos un medio independiente. Yo no subo nada de lo que dice Obrador, para qué lo voy a subir si ya lo vieron en Twitter, en Facebook y en toda la red. Yo lo que voy a aportar es otro tipo de periodismo, otro hecho. Pero el presidente, al hacer esta agenda, pues nos marca agenda. En corresponsalía te dicen “oye, ¿qué hay de esto que se habló en la mañanera? investiga algo más”. Ahí te das cuenta de que él marca la agenda que quiere. Él nos está conduciendo. 

LMO: ¿Cuáles has notado que son los impactos que ha provocado esto en tu ejercicio periodístico? En Oaxaca y en general 

DM: No puedes hablar mal de Obrador. El presidente nos tiene de las manos. Y hacia la sociedad, con el hecho de hacerlos parte de este gobierno, pues los involucra a todos. Realmente nuestra labor se vuelve más desafiante. Cada vez es más de resistencia, hay veces que te preguntas por qué estás haciendo esto, qué te apasiona de estar acá. Ves a tu alrededor y realmente el gremio es muy chiquito. Entre nosotros nos tenemos, nada más. No podemos confiar en nadie más, sólo somos nosotros. Aún así, con nuestras voces, creo yo que es muy importante tejer más redes, más articulación, más trabajo colaborativo. A veces son buenos los premios, pero también me pongo a pensar que eso nos pone barreras, nos pone a competir y perdemos el hilo de lo que queremos hacer. 

Mujeres y rebeldía desde el periodismo 

Diana destaca la importancia de que el periodismo sea escrito por mujeres, que sea más desafiante, que cuente historias de la “gente que siempre ha estado señalada”. 

“Creo que el hecho de salir y ejercer ese periodismo hecho por mujeres, ni modo que nosotras, como mujeres, no demos esa importancia a las mujeres. Se supone que el hecho de ser periodistas, cada una tiene una concepción de que las voces tienen que retumbar en esos textos. No podemos dejar ajeno eso, por qué no les doy voz a ellas cuando ellas me han enseñado a mí. Me han enseñado, por ejemplo, a querer de otra forma, a redactar de otra forma, a no revictimizar en mis texto, a darles más colorido, a que esas lágrimas que derraman cuando me cuentan historias se tienen que contar de otra forma, no de una forma burlesca o de una forma revictimizada”. 

La periodista destaca que esta labor realizada por mujeres es necesaria “para formar niños, jóvenes, e ir rompiendo esa estructura patriarcal».

“Es una forma de concebir que la mujer tiene que tener esa fuerza y tiene que aparecer en todos los puntos del planeta, así como lo han hecho siempre los hombres. Ellos han ocupado todos esos espacios, los hombres siempre están. ¿Y por qué no las mujeres también? No se trata de odiar a los hombres, es una forma de concepción, de decir “yo me tengo que valorar más como mujer porque yo valgo”, de ver a la introspectiva y decir “esto soy”. Que un texto tenga esta finalidad, de decir eso de lo que otra mujer esté hablando, pues, me identifico con algo de lo que la reportera escribió. Es importante no olvidarnos que las mujeres tienen otra forma de pensar y que es importante que se visibilice esa voz de ellas”. 

Su labor le ha valido amenazas, sobre todo al escribir sobre megaproyectos y la defensa del territorio. “Han sido dos o tres veces, no muchas, por fortuna, pero sí me da miedo, obviamente. Cada vez me da más miedo ejercer el periodismo por todo lo que ha ocurrido. Los asesinatos, la violencia que a diario ves”. 

LMO: Estas violencias, ¿has identificado de qué grupo puede ser? 

DM: No puedo decir cuál, pero sí ha habido, sobre todo porque no les parece lo que uno publica. Es delicado porque aquí nos conocemos todos, ellos me conocen y yo los conozco. Como yo siempre lo he dicho, no quiero ser heróica y que me pongan una estatua y un nombre ahí en la calle. Lo que sí, mi anhelo es que nos dejen trabajar, que podamos criticar, que no nos autocensuremos. Por ejemplo, en mi caso han habido cosas que me he autocensurado para decir “no, pues, esto es un riesgo, no puedo sacarlo”. No tengo identificado de dónde han venido las amenazas, pero pues sí ha habido. 

LMO: Además de esta autocensura que nos vemos obligadas a pasar, ¿qué otros impactos has visto a partir de estas amenazas que has recibido para dejar de publicar o publicar otra cosa? ¿Cómo se ha visto afectada tu labor periodística, el aspecto personal y en la comunidad?

DM: Sí ha afectado, sobre todo a mi familia, a mi mamá. Antes a mi papá, cuando vivía. Te dicen “oye, niña, ya no tienes que hacer esas cosas”, “ya no publiques”, “nos arriesgas a todos”. Y pues también afecta emocionalmente, son cosas que callamos los periodistas. La situación emocional se ve transgredida. El hecho de que amenacen, ya no quieres salir y ya no haces tus actividades rutinarias. A mis hijos, por ejemplo, les pido perdón casi a diario por tener una mamá periodista. Yo no me perdonaría si algo les sucede. Hemos trabajado con ellos también y pueden entender, aunque a veces me reclaman. Les he hecho entender que no es tan fácil. Pero sí, la mayoría de los conflictos son personales y familiares. 

LMO: ¿Crees que estas afectaciones puedan ser diferenciados respecto a tus colegas hombres que cubren la misma fuente y que también puedan recibir amenazas? ¿En las amenazas y en los impactos hay un aspecto diferenciado que tú notes por ser mujer periodista? 

DM: Creo que a nosotras las mujeres, yo lo he notado, sí somos muy sentimentalistas. Yo me preocupo de más, mucho. He notado que los compañeros dicen “ay, no va a pasar nada», “si lo quisieran hacer, lo hubieran hecho”. Y también como poco hablan y callan mucho, entonces ellos no lo comparten con sus amigos o familiares, para no preocuparlos o para no discutir con las esposas o con los hijos. Los hombres son más así, así lo he percibido yo, que si te amenazan vas corriendo y le cuentas a la amiga, la mamá, las hermanas y todo el mundo se enteró. Los hombres no, se lo tragan ellos y lo asimilan ellos. Yo me encierro, no quiero salir y me da miedo. Yo veo que los hombres ahí siguen. No es que no les dé miedo, pero saben un poco manejar eso. En cambio, nosotras, siento yo, que nos ha afectado un poco más emocionalmente. 

Nosotras, como abrimos la boca y lo decimos de una vez,  pues a eso qué te dice la familia: en vez de decir “anda con mucho cuidado”, dicen “ya ves, por andar ahí de periodista, por eso te está pasando eso”. Eso te dicen y tú no quieres escuchar eso, tú quieres escuchar “cuídate un poco más” o “lo que necesites aquí estoy”. Las periodistas, en contra de la voluntad de todos, ahí estamos. A las familiares no les gusta que una sea periodista. Yo creo que esto pasa con la mayoría de las mujeres periodistas, de que ninguno de los familiares aceptan, sobre todo, cuando te vas a ir a coberturas y que te vas a ir 2 o 3 días, que eres mamá y te dicen “cómo vas a dejar a tus hijos 2 o 3 días”. Casi eres la mala madre, la mala hermana, la mala hija porque estás más enfocada en esto. No te lo dicen, pero tú lo sientes. 

LMO: ¿Cómo afecta la persecución de estos periodistas que cubren los megaproyectos y la defensa del territorio a la libertad de expresión? ¿Cómo ha afectado las violencias que viven ustedes a la libertad de expresión y el acceso a la información? 

DM: Nos movemos a una sociedad más conformista, no informada y eso es una violencia, también. Se violentan los derechos a la información. México ha firmado varios tratados donde dice que las comunidades indígenas tienen derecho a estar informadas, a solicitar información, pero cuando ocurren estos hechos te paraliza, por ejemplo, que desaparezca un activista y tú cubres eso. Tienes que ver cómo vas a tratar esa información, porque si tú lo publicas tan cruel o no le das seguimiento (porque quizá ahí en el seguimiento es donde está la consciencia), pues va a ocurrir que la gente ya no va a querer ser activista por miedo a desaparecer como ella. Por eso hay que cuidar cómo manejamos la información, cómo le damos el tratamiento y cómo hacer que este hecho no haga que el resto de la sociedad se quede pasiva, que siga siendo activa y que le duela para que empatice y salga a las calles a protestar. 

LMO: Cuando una periodista desaparece o deja de escribir sobre cierta información, ¿cómo afecta a la sociedad?

DM: Como se ha visto mucho el tema del gobierno de echarnos tierra, pues hay gente que dice “se lo buscó” o “para qué publica eso”. No veo esa empatía, es lo que me duele y me preocupa. Obviamente va a haber gente que sí le va a doler y va a llorar, pero ahí queda. De tantas violencias que estamos viviendo, pasamos a ser números y estadísticas. Si acaso a nuestra familia les va a doler, pero para la sociedad en general hace falta que de verdad les duela y que cuando maten a un periodista, signifique una revolución porque se está matando a aquél ser que iba a tu comunidad, que compartía esa información. No se le ha dado ese valor al periodista, es un oficio más y ya. Se ha perdido mucho este oficio. 

Diana sentencia que cuando una periodista es asesinada o desaparecida, “se pierde una voz, un ser que era empático hacia una lucha”. Por ello, exige libertad de expresión para las y los periodistas, capacitación, que se rompan pactos y que finalmente no haya necesidad de “cuidar las palabras” por temor. 

Con información de Lucía Elisa Moguel Osorio, investigadora en el Programa en el Programa de Libertad de Expresión y Género

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