"Los grupos criminales en disputa por el huachicol son locales y La Barredora, que se dedica a ordeñar ductos en varias entidades del país".

La vida criminal de Roberto de los Santos de Jesús, alias "El Bukanas", muestra las complicidades y corrupción que llevaron al crecimiento exponencial del robo de combustible en municipios donde se configuró el “Triángulo Rojo” del huachicol, en los que "El Bukanas" lideró por casi dos décadas una de las redes criminales que más ordeñaron los ductos de Pemex, hasta que hace unos días fue detenido.
Roberto de los Santos nació en febrero de 1980 en Acultzingo, en la zona montañosa de Veracruz. Con estudios de primaria se hizo albañil y después policía municipal. Como policía en Maltrata, fue reclutado por Los Zetas, en años en que ese grupo criminal –fundado por militares desertores– tenía fuerte presencia en las entidades del Golfo y noreste del país principalmente, y Veracruz era uno de sus enclaves.
Desde la región montañosa en Maltrata, Roberto, al mismo tiempo en que hacía de policía municipal fungía como “estaca” de Los Zetas, y entrenador de sicarios.
Los “estacas” eran la columna operativa que a la organización criminal funcionaba como células móviles encargadas de garantizarles control territorial, ejecutar a rivales, y hacer de escoltas de los jefes de plaza; para esas funciones solían reclutar policías municipales.
Cuando a Roberto lo reclutaron, Los Zetas eran aún dirigidos por el exmilitar Heriberto Lazcano, alias "El Verdugo", o "Zeta 3", quien tenía como bebida favorita el whisky Buchanans, y fue ese el sobrenombre que adoptó Roberto, aunque con su propia modificación: "El Bukanas" se hacía llamar.
Con Los Zetas incursionó en el huachicol: desde la zona de Maltrata, en la frontera entre Veracruz y Puebla "El Bukanas", organizó para Los Zetas una de las redes de mayor sustracción, almacenamiento, transporte y comercialización ilegal de combustibles.
La zona de operación de "El Bukanas" es estratégica porque es paso entre la costa del Golfo y el Altiplano Central, y por donde atraviesan los ductos de Pemex que salen de la Refinería Lázaro Cárdenas (en el municipio de Minatitlán), y a lo largo de 597 kilómetros cruzan los estados de Veracruz, Puebla, Tlaxcala, Estado de México y Ciudad de México con una intersección en San Martín Texmelucan, que separa una vía del poliducto hacia Tlaxcala y otra hacia la capital del país. Por este poliducto fluye principalmente la gasolina y el diésel para los estados del centro y el sur de la República.
Maltrata es la frontera natural entre las montañas de Veracruz y el altiplano poblano. Es el punto de entrada geográfico desde el sureste, a lo que "El Bukanas" y sus cómplices convirtieron en el "Triángulo Rojo" del huachicol.
En el libro Pemex RIP (Grijalbo), que publiqué hace casi una década, describí la vida criminal de "El Bukanas" y sus zonas de operación.
Cuando los líderes más visibles de Los Zetas fueron detenidos unos, muertos otros, y extraditados unos más, "El Bukanas" encumbró su propio grupo: "Los Bukanas", que pronto alcanzó fuerte presencia replicando la estrategia de reclutar municipales y elementos de seguridad en la región, volviéndose a su vez líder de muchos otros huachicoleros de esa zona.
Bajo comando de "El Bukanas", y otros huachicoleros que le imitaban o le disputaban la zona, el "Triángulo Rojo" del huachicol se consolidó como tal por la estrategia de los huahicoleros de reclutar poblaciones enteras en esa actividad criminal.
En poblados asentados en los municipios de Quecholac, Palmar de Bravo, Tepeaca, Tecamachalco, Acajete, Amozoc, y Acatzingo, ya del lado de Puebla, comunidades enteras fueron enrolándose en la ordeña de combustible para el grupo de "El Bukanas", cuya estrategia de expansión además de la cooptaciones de elementos de seguridad locales, fue la de mano de obra de la zona: familias enteras participando en esas actividades de ordeña, unos acarreando mangueras y bidones, otros perforando, otros transportando el producto a las bodegas, otros revendiendo, otros vigilando.
Del huachicol, "El Bukanas" se diversificó al asalto a trenes y trasporte de carga, y en sus atracos y operaciones ilícitas es responsable también de varios homicidios en Puebla y Veracruz. Las fiscalías de ambas entidades abrieron carpetas de investigación en su contra por homicidio calificado, robo a transporte de carga y robo de hidrocarburos, por los que también cargos por delitos del fuero federal como el robo y daños en instalaciones de Pemex.
Finalmente, a partir de trabajos de inteligencia, durante siete meses autoridades estatales y federales le siguieron los pasos para su detención; previamente se habían hecho cateos hasta que el sábado se concretó el operativo en que se detuvo a "El Bukanas" en el poblado Tres Cabezas, en Chignahuapan, municipio en la Sierra Norte de Puebla. Se detuvo también a seis integrantes de su grupo criminal, quienes tenían fusiles de asalto AK47, AR15, Galil, escopetas y pistolas, y una camioneta con placas de Tamaulipas.
El operativo, cuya estrategia tuvo como parte fundamental el trabajo de inteligencia, estuvo dirigido por el Secretario de Seguridad Pública de Puebla, Vicealmirante Francisco Sánchez González, un experto en inteligencia, quien al poco tiempo de asumir el cargo comenzó los trabajos para desarticular redes de huachicol como la liderada por "El Bukanas", que para las autoridades se convirtió en un “objetivo prioritario”, tema de seguridad nacional por sus delitos de alto impacto.
La detención de "El Bukanas" y varios miembros de su grupo es, sin duda, un paso importante en la estrategia nacional contra el robo y comercialización ilícita de combustible -además del robo a transporte de carga, otra de sus actividades criminales- pero el huachicol aún representa un desafío para las autoridades estatales y federales; en la región del "Triángulo Rojo" muchos huachicoleros que aún operan son los que reclutó el grupo de "El Bukanas", otros son miembros del antagónico grupo criminal La Barredora.
Sobre la detención de "El Bukanas" conversé con el Vicealmirante Francisco Sánchez, Secretario de Seguridad Pública de Puebla y le pregunté cuál es la situación que en esa entidad están enfrentando actualmente con el problema de los huachicoleros. Me detalló que aún hay una problemática complicada, porque además son varios grupos los que se disputan la plaza, y esa disputa por la sustracción ilegal de hidrocarburos también conlleva ejecuciones entre grupos rivales y generación de violencia.
Los grupos criminales en disputa por el huachicol son grupos locales y La Barredora, que se dedica a la ordeña de ductos en varias entidades del país, en el mecanismo que antes usaron Los Zetas.
Para que se desarticulen las redes de huachicoleros también se debe ahondar en la investigación y detención de quienes desde el sector petrolero han sido cómplices; indagar con mayor celeridad las estaciones de gasolina o establecimientos clandestinos donde se comercializa el hidrocarburo sustraído; pero también de los elementos de seguridad que desde el nivel municipal facilitan o participan en esas redes, porque históricamente municipales en muchas entidades han facilitado las operaciones de huachicoleros, al tratarse de policías de primer contacto en municipios por donde pasan los ductos; con los puestos locales donde se comercializa el combustible robado y con las vías y caminos por donde se trasiega, y en algunos casos vinculándose directamente al ilícito, como el caso de "El Bukanas".
Le pregunté al Vicealmirante Francisco Sánchez cómo evitar que se repitan perfiles como el de "El Bukanas": un policía municipal que se encumbró como líder huachicolero.
Una de las prioridades, explica, es fortalecer los controles de confianza: “Tenemos que fortalecer la evaluación y seguimiento de los policías, ser muy estricto con los controles, controles de confianza, con los perfiles, con la capacitación. Tenemos que darle un seguimiento puntual a todos los mandos de la policía tanto municipales como estatales. Obviamente hacer una hoja de vida, evaluar cada año a los elementos es fundamental para darle un seguimiento a todos los elementos que forman parte de los cuerpos de seguridad”.
En efecto, los mayores controles de confianza a policías y elementos de seguridad de todos niveles, además del seguimiento interno por parte de las contralorías que incluya la revisión a su evolución patrimonial, son imprescindibles para detectar y evitar que los agentes de seguridad se corrompan, para evitar casos de policías o militares encumbrados como líderes huachicoleros.
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