11/23/2017

Acciones y enseñanzas tras los sismos




Foto: Alejandro Meléndez
Por Teresa Gurza

unionperiodistas.com

Unión de Periodistas. Ciudad de México. 23 de noviembre de 2017.- Me parece que, por la muerte injusta e inesperada de seres queridos, por la destrucción de patrimonios hechos con mucho esfuerzo, y por la desolación y tristeza que esparcen alrededor, los terremotos que casi siempre se ceban en los más pobres, dejan también muchísimas enseñanzas.

Pienso que la principal de ellas sería evitar, en lo posible, sus desastrosas consecuencias, y aprovechar la frustración que muchos sentimos al comprobar, una y otra vez, que la mayor parte de sus efectos pudieron haberse disminuido con empresas constructoras, arquitectos y autoridades eficientes y sobre todo no corruptas.

Si no lo hacemos y como por nuestra posición geográfica seguiremos padeciendo terremotos, continuarán las pérdidas y desastres.

Por eso antes de que se diluyan los efectos y el enojo de los temblores recientes, convendría impulsar, presionar y promover acciones para exigir mejores normas antisísmicas, y por supuesto, autoridades que las cumplan.

Con seguridad no habría esa cantidad de niños y adolescentes muertos, si las actuales y anteriores delegados de Tlalpan hubieran simplemente cumplido con su deber de impedir se fincaran esos dos departamentos que se hicieron sobre los débiles muros de las aulas del colegio Rébsamen, o de supervisar los puentes de las instalaciones del Tec en la Ciudad de México.

Por ahora, ya no lo hicieron, como tampoco lo hicieron quienes debían verificar la construcción de los otros edificios colapsados, porque como bien han dicho diversos especialistas, los sismos no matan, mata lo que se cae, levantado generalmente mal y sobre malas bases.

Ya pasaron los temblores, pero no sus consecuencias, y hay todavía mucha gente sufriendo por haber perdido todo, o casi todo.

Y como están aún recientes los recuerdos de lo pasado, creo que podríamos empezar un gran movimiento para que, ojalá, todos recordáramos los efectos de los terremotos, a la hora de votar el año que entra.

Organizados o individualmente, garantizar que no haya un solo voto para partidos o personas que incumplieron con esa mínima responsabilidad.

Ni un solo voto a quienes por agandalles o moches, indolencia o ineficiencia, fueron cómplices de tanto dolor, de tanta pérdida, de tantos niños sin padres y tantos padres sin hijos, de tantas esposas o esposos sin sus compañeros, y de tantas familias rotas.

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