3/07/2026

Mujeres neurodivergentes enfrentan machismo, falta de diagnóstico y estigmas


Ibeth Cardona

Las mujeres han emprendido acciones para contrarrestar las violencias que sufren en distintos ámbitos, pero las que son neurodivergentes enfrentan una doble vulnerabilidad: diagnósticos tardíos o inexistentes que invisibilizan sus condiciones y un entorno social que reproduce distintas formas de agresión

La violencia contra las mujeres en México no solo se expresa en agresiones físicas o feminicidios. También se manifiesta en exclusiones y estigmas que pesan en la vida de quienes no encajan en los moldes sociales de género, como ocurre con mujeres neurodivergentes, cuyas experiencias suelen permanecer invisibles incluso dentro de las agendas feministas.

En el país, la violencia hacia las mujeres ha persistido y se ha agudizado de diferentes formas y en prácticamente todos los ámbitos que las rodean. Tan solo de enero a octubre de 2025 fueron asesinadas de manera violenta 2 mil 378 mujeres y 2 mil 901 fueron desaparecidas, de acuerdo con el registro de Amnistía Internacional.

https://www.reporteindigo.com/nacional/mujeres-neurodivergentes-enfrentan-machismo-falta-de-diagnostico-y-estigmas-20260305-0103.html

La violencia feminicida no es la única que se expande. El machismo también se reproduce en otros espacios y se adapta a las dinámicas contemporáneas, como el entorno digital. Según cifras del Módulo sobre Ciberacoso (MOCIBA, 2024) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), 10.6 millones de mujeres han sido víctimas de violencia digital, es decir, una de cada 5 mujeres.

Ante este panorama, se han tejido múltiples redes de apoyo: desde colectivos de búsqueda hasta espacios que colocan la interseccionalidad como eje central y buscan atender la diversidad de realidades que atraviesan a las mujeres, entre ellas indígenas, afrodescendientes, transexuales, antiespecistas, ambientalistas y neurodivergentes.

Sentirse diferente ante falta de diagnóstico

Lourdes Arellano recuerda que desde la infancia mostraba comportamientos que entonces nadie sabía interpretar. Era muy ordenada y solía “acomodar” las cosas, pero cuando alguien alteraba ese orden entraba en crisis, lo que resultaba difícil de comprender para su familia, que desconocía que se trataba de “crisis de autista”.

A Lu le diagnosticaron TDAH a los 21 años y, un año después, autismo. El diagnóstico tardío provocó que durante gran parte de su infancia se sintiera “diferente” al resto de sus compañeros de escuela. Además, las dificultades para socializar la llevaron a preguntarse si había algo mal en ella.

    “Esto sucede mucho con las niñas autistas: pasan desapercibidas. Yo tenía estos rasgos muy marcados; era la niña a la que a cada rato llamaban de la escuela porque mis compañeros me hacían llorar, porque no podía socializar con ellos”, cuenta.

    “Esto sucede mucho con las niñas autistas: pasan desapercibidas. Yo tenía estos rasgos muy marcados; era la niña a la que a cada rato llamaban de la escuela porque mis compañeros me hacían llorar, porque no podía socializar con ellos”, cuenta.

Lu explica que muchas mujeres aprenden a socializar de manera distinta: observan y estudian los contextos sociales para poder encajar. Ese esfuerzo por adaptarse hace que numerosas mujeres neurodivergentes no reciban un diagnóstico durante la infancia.

También recuerda que, debido al TDAH, era una niña muy distraída, lo que provocó que se sintiera constantemente juzgada, incluso dentro de su propia familia, por no cumplir con los estereotipos sobre cómo “debe ser” una mujer.

Sesgos de género invisibilizan casos de neurodivergencia 

Lourdes señala que la neurodivergencia en México también tiene un sesgo de género, lo que ha generado que muchas mujeres sean diagnosticadas tardíamente. Esto a causa de que distintos síntomas son camuflajeados con estereotipos.

Apunta que estudios como el manual del diagnóstico de trastornos del DSM-5, en condiciones del neurodesarrollo como TDAH  señala que el autismo es más predominante en hombres. Cuando realmente ahora se sabe que por cada niña autista hay un niño con la misma condición.

Mucho de los síntomas de alguna neurodivergencia, añade, son asociados con la socialización que se le da a las mujeres: “Desde que somos niñas nos dicen, ‘tienes que ser calladita, tienes que estar tranquilita y tienes que ser amable’ (...) una niña autista cuando desarrolla intereses específicos, la gente no ve raro que una niña colecciona muñecas, que las ponga en fila, que esté obsesionada con algún artista, que le guste mucho leer”, describe.

Un espacio para las mujeres neurodivergentes

La joven de 24 años ahora es parte de Locas Unidas y Orgullosas MX, un espacio donde ha encontrado a mujeres que comparten su condición y un abrazo para sentirse más segura de sí misma.

La colectiva nació de la urgencia de tejer redes de mujeres con esta condición. Dicha iniciativa partió de Miriam Rodríguez, una divulgadora sobre el tema en México, a ella se unió Miglethy Sosa, mejor conocida como “Feminista Neurodivergente”. A Locas Unidas y Orgullosas se fueron sumando otras organizaciones como Nosotros en el espectro y Autistas de México A.C., quienes ahora marchan juntas cada 8 de marzo como una forma de resistencia y de hacer presencia que la neurodivergencia existe.

Locas Unidas y Orgullosas MX buscan construir un feminismo que se centre en sus experiencias, necesidades y exigencias como eje político social y político. Pues enfatizan que las mujeres neurodivergentes se enfrentan a múltiples violencias desde la invisibilidad y la exclusión del sistema patriarcal, científico, educativo, laboral y de salud en el que aún no se reconoce, ni respeta la diversidad neuronal.

De acuerdo con la colectiva las mujeres neurodivergentes enfrentan tasas desproporcionadas de diagnósticos erróneos, problemas de salud mental y barreras sistemáticas que profundizan la desigualdad estructural.

Ser autista aumenta el riesgo para las mujeres

Durante su infancia y adolescencia, Lu tuvo que adaptarse a su entorno social para encajar, bajo un diagnóstico que desconocía, lo que la llevó a un intento de suicidio a los 20 años y en vez de encontrarse con un ambiente sano y de ayuda se topó con burlas por su condición

“Cuando una mujer llega por un intento de suicidio o por un ataque de ansiedad, muchas veces los médicos lo único que hacen es burlarse de ti o decir, ‘ah, está loca’ o darte un calmante (...) cuando tenía 20 años yo tuve un intento de suicidio, estuve internada y los médicos se burlaron de mí en mi estancia, decían ’es que eso le pasó porque se enojó’ y se burlaban. Creo que el paciente psiquiátrico siempre ha sido visto como un problema, como una burla, como algo a lo que hay que tener miedo, cuando la realidad es que también somos personas”, describe.

De acuerdo con el Departamento de Psiquiatría, Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh dentro del Programa de Regulación de las Emociones en Adultos, Niños y Adolescentes Autistas se dio a conocer que investigaciones apuntan a que las personas autistas tienen más probabilidad de cometer suicidio que las personas no autistas.

Lourdes cuenta que durante su adolescencia sostuvo relaciones violentas, ya que caía en la ingenuidad, añade que como mujeres neurodivergentes, vivir bajo esta condición las vuelve más susceptibles a ser víctimas de otro tipo de violencias.

“Hay una estadística que dice que más del 90 por ciento de las mujeres autistas hemos vivido o hemos sido víctimas de abuso sexual en algún punto de nuestras vidas o lo serán (...) todo este desconocimiento que hay hacia lo que significa ser una mujer neurodivergente y que no hay estudios relacionados con nosotras, hace que muchas veces nosotros lleguemos al médico, lleguemos al psicólogo, lleguemos al psiquiatra y no sepan identificar adecuadamente nuestros rasgos o nuestros síntomas, porque ellos se están basando en este estudio, estos síntomas primordialmente masculinos”, declara.

De acuerdo con la revista cientifica Frontiers in Behavioral Neuroscience apunta que las investigaciones revelan que la violencia sexual afecta aproximadamente al 30 por ciento de las mujeres de la población general y entre dos y tres veces más a las mujeres autistas. Enfatiza que investigaciones que combinan psicometría y entrevistas en profundidad sobre la experiencia interna de una mujer adulta autista, revelaron que 9 de cada 14 participantes fueron violadas por su pareja romántica o desconocidos.

Esto debido a que el espectro autista se caracteriza por dificultades para la comunicación social por lo que se les complica decodificar las intenciones y emociones ocultas del resto de las personas. 

¿Qué necesitan las mujeres neurodivergentes?

Desde la organización Locas Unidas y Orgullosas MX señalan que una de las principales necesidades de las mujeres neurodivergentes es el acceso a diagnósticos oportunos y no patologizantes, que reconozcan la diversidad neurológica sin estigmas y con enfoques que respeten sus experiencias de vida. Asimismo, subrayan la importancia de garantizar servicios de salud mental y física con una perspectiva interseccional y adaptados a sus necesidades específicas.

La organización también advierte sobre la urgencia de impulsar políticas educativas que contemplen apoyo psicoemocional y el reconocimiento de la neurodivergencia dentro de las escuelas. 

Es fundamental, indican, el reconocimiento de la neurodivergencia como una condición de discapacidad, a fin de impulsar programas de apoyo y estrategias de sensibilización que contribuyan a reducir las desigualdades de oportunidades que actualmente viven en ámbitos como la salud, el empleo, la educación y el entorno familiar.

Atender las violencias

Pese a la implementación de políticas públicas y avances en materia de género, la violencia machista aún permea a las mujeres de acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública a enero de 2026, el 72.3 por ciento de las víctimas de trata de personas fueron mujeres.

De enero a agosto de 2025 se registraron un total de 5 mil asesinatos contra mujeres de los cuales 597 fueron tipificados como feminicidio, asimismo para el primer mes de 2026 ya se contabilizaban 54 víctimas de feminicidio y 128 casos de mujeres víctimas de homicidio doloso.

Cabe destacar que en el caso de las víctimas de corrupción de menores, el 66.4 por ciento de las víctimas también fueron mujeres, contabilizando un total de 168 víctimas durante enero de 2026.

Ante esto, las mujeres siguen convocando a atender las agresiones que sufren desde los diferentes sectores a los que pertenecen, pues se enfrentan a la violencia, precarización, despojo y falta de derechos sexuales y reproductivos.

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