12/18/2008

Derechos, ¿humanos?




Marcos Alfonso (AIN, especial para ARGENPRESS.info)El trabalenguas numérico lo aporta la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, siglas en inglés): el propósito, o meta, de reducir a la mitad el número de seres humanos que padecen hambre en el planeta no podrá materializarse en el 2015, sino ¡en el 2 150!.Tal retruécano matemático extiende el objetivo en apenas otro siglo y cuarto (135 años, para ser exactos), lo cual pone sobre el tapete el dilema de cientos de millones de personas en el mundo, cuyos ¿derechos humanos? son más que violados. Simplemente: se les niega la posibilidad a la subsistencia.África (esencialmente) y los países del denominado Sur, encabezan la relación de este flagelo el cual, en medio de la presente crisis financiera global, apunta con extenderse también hacia las capas más pobres de la población en las naciones del Norte.
En Latinoamérica y el Caribe, según estimados de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), este 2008 cerrará con el 33,2 por ciento de la población en estado de pobreza, lo cual, en términos cuantitativos, equivale a 182 millones de personas.El leit motiv de esta situación, al decir de CEPAL, “tiene su principal explicación en el elevado incremento del precio de los alimentos”, los cuales para los próximos 12 meses podrían elevarse aún más, dada la crisis financiera de ribetes globales y cuyo patrón de medida es el desempleo acelerado y masivo. Esta es una de las caras de la moneda.Días atrás se conmemoraron mundialmente las seis décadas de proclamada la Declaración Universal de los Derechos Humanos, cuyo espectro rebasa los lindes del hambre y el desempleo.La otra faz, la constituyen los derechos a la vida, la paz, salud, educación, trabajo y en contra del terrorismo y la tortura, las guerras y otros graves azotes que laceran el género humano, críticos entuertos por resolver, y sobre los cuales apenas se vislumbran paliativas soluciones.En el caso particular de Cuba, el bloqueo económico por parte de Estados Unidos continúa entre las flagrantes violaciones de los derechos humanos para los habitantes de la Isla.
Tal política figura como la más prolongada impuesta a una nación en la historia de la humanidad.Según el periodista Patricio Martínez, en artículo aparecido en el sitio Kaosenlared, “la guerra económica, comercial y financiera que los sucesivos gobiernos de Washington han aplicado a la mayor de las Antillas para rendirla por hambre, dura ya medio siglo, solo una década menos que la existencia de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.Sin embargo, Cuba, a base de coraje y resistencia, ha capeado el temporal en medio de severas limitaciones financieras, agravadas en este 2008 por el paso de tres huracanes en apenas dos meses y que ocasionaron pérdidas estimadas en casi 10 mil millones de dólares.El gobierno cubano, bajo cualquier circunstancia, ha sabido garantizar la alimentación, salud y educación a su pueblo. No importa el costo, sino el derecho humano que asiste a quienes habitan en la Isla para su plena libertad y desarrollo.
Aún más, siempre ha extendido su contribución solidaria a otros países.Paradoja: en medio de ese caos alimentario y financiero global, Estados Unidos se debate en el dilema sobre las millonarias ayudas a ofrecer o no a la industria automotriz en esa nación. Triste realidad para los cientos de millones de desposeídos del planeta y quienes, al paso que van las cosas, tendrán a su diestra también a los estadounidenses, quienes comienzan a sufrir el galopante desempleo.Esta es la gran realidad de los derechos ¿humanos? en que hoy nos sumimos gran parte de quienes habitamos este dispar mundo.
Por más de cinco siglos, los pueblos de América Latina han padecido el oprobio de la miseria para los más que coexiste con la riqueza para los menos. Esta insultante realidad cotidiana de millones de hombres, mujeres y niños se repite con monotonía en los arrabales de El Alto, Ciudad de Panamá, en las villas miseria de Buenos Aires o en las favelas de Río.Los rostros mestizos son los mismos, la pobreza y la violencia es la misma. El diagnóstico ya ha sido establecido por organismos internacionales y proclamado por valientes voces como un grito por toda América. La exclusión de millones de seres en las ciudades y campos de este continente es una cuestión moral y política inexcusable en la hora actual. La miseria y el sufrimiento de nuestros pueblos constituye nuestra verdad última.Las secuelas de nuestra miseria económica pueden ser descritas como una miseria social, cultural y política. América Latina ha sido tierra fértil para ejercitar la represión violenta a través de ejércitos serviles a los poderosos, criollos y extranjeros, tanto como para celebrar las injusticias y la mentira mediante las voces esclavas que han proliferado en los medios de comunicación. Muchos son los muertos y desaparecidos que atestiguan esta historia de la esperanza.
La violencia homicida que ayer se desató en Santiago de Chile un día de septiembre, ha vuelto a aparecer en El Salvador o Guatemala y, en la actualidad en Santa Cruz.En los albores del siglo XXI, América Latina se enfrenta a problemas de índole planetario, tales como la degradación medioambiental y el calentamiento global, la crisis alimentaria o la actual crisis económica del hipercapitalismo que oscurece el horizonte inmediato. Nuestra dramática realidad de analfabetismo, falta de viviendas y pauperización generalizada se yuxtapone a la corrupción de gobiernos entregados al narcotráfico y la militarización.
Los Estados Unidos ha administrado América Latina como su propio feudo para obtener recursos, condenando por décadas a pueblos enteros al bloqueo o a dictaduras atroces por la insolencia de erigirse contra sus intereses. Las grandes corporaciones monopolizan los medios de comunicación y han convertido el sistema político de muchas naciones de la región en una impostura pseudo democrática al servicio de sus negocios con la complicidad de las elites.Como nunca antes, le corresponde a la actual generación de latinoamericanos actualizar el reclamo libertario de dignidad de nuestros intelectuales y nuestros próceres. Como todo reclamo político y moral se conjuga en él lo ancestral y lo nuevo, plena soberanía para nuestros pueblos sin reeditar añejos dogmas y viejas prácticas sectarias y excluyentes que sólo llevaron a la frustración.
América Latina incluye a los más diversos credos e ideologías; La América Latina del mañana requiere y exige la síntesis de todos los que creen en los principios de la dignidad humana, en la tolerancia y la diversidad cultural. En un mundo en vías de globalización, son los latinoamericanos de hoy los convocados a demandar a sus gobiernos la construcción de un mundo distinto, el mundo de la esperanza.

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