Un Quijote en Tenochtitlán
Juan Carlos Monedero
Trump: el mafioso de las dos semanas
"El mundo sigue al borde del desastre. Las propuestas de Irán nunca las aceptará Trump. Y las de Trump no puede aceptarlas Irán".
El que cree a los depredadores, no es antepasado de nadie. Quién se puede fiar de los plazos que da Trump. Cada vez que el Presidente norteamericano da a algo o alguien un plazo de dos semanas cambia de opinión unos días después y deja a sus interlocutores como idiotas o como víctimas. Dos semanas son, en los tiempos del Nabucodonosor gringo, una eternidad. Los emperadores quieren resultados inmediatos y el truhán Trump suele usar esos plazos para distraer a sus adversarios y golpearlos por sorpresa. Nabucodonosor, el emperador babilonio símbolo de la soberbia y la humillación dejaría un país que sería poco después derrotado por Ciro el Grande. Ciro el grande era persa.
Toda la gente de bien, e incluso alguna gente de mal, está enfadada con el ultimátum de Trump a Irán. Me recuerda cuando la banda terrorista ETA secuestró en 1997 a un concejal joven del PP, Miguel Ángel Blanco, y dio un plazo de 48 horas para acercar o trasladar a todos los presos de ETA a cárceles del País Vasco. El plazo y la propia propuesta eran claramente irreales. Si no se cumplía ese ultimátum, anunció que lo mataría. Y lo hizo. Para consternación de toda España. Incluidos los votantes independentistas. Fue el comienzo de fin de ETA.
Esos ultimátum son propios de terroristas o de mafiosos, no de presidentes de gobierno.
Hay una pregunta que se hace mucha gente: ¿Quién va ganando en este conflicto entre EU e Israel e Irán y ahora Líbano? El mundo entero, da igual lo lejos que esté de EU o de Irán, ya está pagando los altos costos de este ataque. Los únicos que pueden ir ganando en el conflicto en Ormuz son los chinos, que han negociado que sus barcos puedan pasar por el Estrecho. Además, están pagando en yuanes, rompiendo el gran acuerdo económico de los últimos 50 años: que decía que el petróleo se intercambiaba en dólares. Y también porque su gran competidor, EU, sigue metiendo la pata. Como decía la portada de The Economist, con la imagen nítida de Xi Jinping y la imagen borrosa de Trump: "Nunca interrumpas a tu enemigo cuando está cometiendo un error".
La verdad es que a cada rato que pasa, la situación en el mundo es más incierta. Y el peligro de una guerra mundial se acerca. Resulta que Trump amenaza con acabar ni más ni menos que con una civilización, luego intervienen China y Pakistán y logran una tregua, luego Israel bombardea Líbano y asesina a más de 250 personas, luego discuten EU e Irán sobre cómo interpretar los documentos, luego vuelve Irán a cerrar el Estrecho…
¿Qué está pasando? Mucha gente dice que si finalmente se abre el Estrecho gracias a esta tregua, el mundo dirá: el idiota de Trump ha abierto el paso que había cerrado él mismo bombardeando Irán. Maldito loco bastardo: podía haberse estado quieto. Hay que tener cuidado con la pregunta acerca del declive de los EU: es deseable, pero no es real. Trump está cometiendo errores tácticos evidentes, pero también perdieron la guerra de Vietnam y terminaron ganando la guerra fría. Está perdiendo aliados, y sin aliados es complicado sostener un imperio, pero sigue siendo el país más poderoso del planeta.
No nos engañemos: la capacidad de hacer daño de EU es indudable: tiene el poderío militar, el económico, el apoyo de toda la derecha latinoamericana y de una parte de la europea, las grandes empresas, el avance de la Inteligencia Artificial ligada a la industria militar, pero aceleró una situación potencial de crisis cuando permitió que Donald Trump accediera a un segundo mandato en un contexto donde el comportamiento imperial, bravucón, amenazante y enemigo de los derechos humanos de un Presidente de los EU no tiene la autorización del mundo, tampoco de sus aliados, y tampoco de una parte importante de los norteamericanos. Ocho millones han salido a las calles estos días para protestar contra el protoemperador Trump. Los EU de hoy no son los de hace veinte años. Obama y Biden prepararon la llegada de Trump. Pero el comportamiento del actual Presidente dificulta las alianzas y se ha convertido en un socio poco fiable e, incluso, molesto.
La amenaza de destruir una de las civilizaciones más antiguas del mundo le ha granjeado muchos enemigos a Trump incluso entre sus amigos. Porque lo anunció como quien amenaza con demoler un edificio si los inquilinos no le pagan un alquiler más alto. Pero Trump no es un gestor inmobiliario que está negociando la venta de una vivienda: es el Presidente de los EU. Y en unos tiempos donde la multilateralidad va abriéndose camino. En 2006, los países de los BRICS representaban en torno al 13,1 por ciento del PIB mundial. Hoy son el 35,7 por ciento. Aunque EU mantenga su porcentaje (del 27,5 por ciento al 26,3 por ciento). Si se cree Hitler, no va a tener una Italia ni un Japón dispuestos a meterse en una guerra como hicieron Hiro Hito y Mussolini. Quizá Bukele, pero ni siquiera Milei le acompañaría contra el criterio de la Unión Europea, de Canadá, de Naciones Unidas.
Pakistán y China, que fueron los dos países que negociaron la tregua con Irán, le dieron una salida decorosa al Presidente estadounidense. Pero va acumulando derrotas, porque Israel ha lanzado el más duro ataque hasta el momento sobre Líbano. En los diez puntos asumidos por Irán, que comparte la Unión Europea, la tregua alcanzaba también a Líbano: Netanyahu, el Presidente de un país de nueve millones de habitantes que ahora mismo representa el holocausto en el siglo XXI contra los palestinos, Israel que es sinónimo de ignominia, no obedece al Presidente de los EU. Ha lanzado 160 bombas en 10 minutos sobre Líbano y ha matado a más de 200 personas. Puede meter al mundo en una guerra mundial. ¿Cómo va a explicarlo Trump a sus votantes, a los que les prometió que no iba a meter al país en más guerras? Tucker Carlson, el presentador de la Fox que tanto ayudó a darle la victoria a Trump, ha pedido a los militares norteamericanos que desobedezcan a su Comandante en Jefe, que es Trump.
Y surge una nueva pregunta: ¿Quién obedece hoy a Trump? Es verdad: los lacayos latinoamericanos, de María Corina Machado a Bukele pasando por Kast y Noboa. Mantienen el tipo Claudia Sheinbaum, Gustavo Petro, Lula Da Silva. La UE, que se ha arrodillado varias veces, paró su intento de anexionarse Groenlandia. En concreto, el gobierno de España, como el de Canadá, han rechazado con dureza los llamados de Trump y le han señalado como un criminal. China frenó el juego de los aranceles con el control de los minerales raros. Irán no le ha dejado que dé una rueda de prensa teatral narrando una victoria incuestionable en el país. Incluso en Venezuela tiene que contar con la mano derecha de Nicolás Maduro para poder decir que controla el petróleo. Trump ha hecho de EU un estado canalla que no respeta las leyes internacionales.
Pero no hay razones para el optimismo. Trump está rodeado de gente que tiene una fe supersticiosa en que su Presidente es un enviado de Jesucristo. Trump está rodeado de lunáticos ultra religiosos que dejan a los ayatolás como racionalistas ilustrados. Y están los lobbies sionistas que, por las razones que sean, convencen de cosas imposibles al máximo responsable de los EU. Quizá porque hay información sobre los papeles de Epstein, quizá una cuestión simple de dinero, quizá porque ven la oportunidad histórica de acabar con el mundo árabe.
No se sabe qué más necesitan los líderes del mundo para saber quién es Donald Trump. El resumen es conocido y no vamos a repetirlo. Pero EU es hoy un Estado canalla según los propios criterios que los EU han usado en los últimos 30 años para señalar a los estados canallas.
Por cierto, JD Vance, el Vicepresidente, ha estado esta semana en Hungría, interviniendo en unas elecciones europeas donde conectó en directo con Trump. ¿Pero qué hace el Presidente de los EU apoyando directamente a un candidato de la extrema derecha en otro país? Por mucho menos se cerró Russia Today. ¿Pero qué derecho tiene ningún Presidente a influir en las elecciones de otros países? Ya lo hizo en Honduras. Y lo ha escrito en la Estrategia de Seguridad Nacional: quiere acabar con los valores democráticos en Europa y en América Latina y va a apoyar a los que enciendan la dinamita.
Trump ha puesto al mundo al borde del ataque de nervios. Toda la gente decente del mundo ha dicho que amenazar a Irán con usar bombas atómicas o similares, es intolerable. Trump da vergüenza incluso a los suyos. El ejemplo más claro en España es Abascal, de VOX, que guarda silencio como un cobarde sin pistola. O Núñez Feijóo o Díaz Ayuso, que no han tenido el coraje de mencionar a Trump.
El mundo, pese a la tregua, sigue al borde del desastre. Las propuestas de Irán nunca las aceptará Trump. Y las propuestas de Trump no puede aceptarlas Irán. La supuesta tregua sólo está sirviendo para que Israel siga con su locura del Gran Israel. Financiado por los ciudadanos de EU y legitimado por Donald Trump, cuyas amenazas, no lo olvidemos, van preparándonos también para lo peor. Porque si ya hemos estado todo un día en vilo por el tipo de bombas que podía usar, si llega a hacerlo, ya estaremos un poco más acostumbrados.
El problema es que si masacran a Irán como han hecho con Palestina, si se rompe el tabú del uso de las bombas atómicas, si se puede devastar un país y no pasa nada como ya ha pasado en Gaza, volveremos a tener que hacernos la pregunta que se hicieron los filósofos después de Auschwitz: ¿quién va a ser capaz después de volver a escribir poesía?
No hay comentarios.:
Publicar un comentario