gabinete de crisis// Turbulencia en la Reserva Federal
Hay un acuerdo de colaboración en materia de seguridad y funciona. El comité integrado por representantes de ambos países, por cierto, se reunirá la próxima semana. La casa de predicciones y apuestas Polymarket, que la víspera decía que había 40 por ciento de probabilidades de que ocurriera la agresión, bajó la cifra a sólo 3 por ciento.
Gabinete de crisis
Las horas de tensión que se vivieron en Palacio Nacional, y de preocupación en millares de hogares, marcan la necesidad de que exista un “gabinete de crisis”. No existe en la Constitución ni en las leyes reglamentarias, pero podría funcionar con un acuerdo presidencial. Lo integrarían los jefes de las fuerzas armadas y la Guardia Nacional, general Ricardo Trevilla Trejo, almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles y general Hernán Cortés Hernández; la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez; el titular de Seguridad, Omar García Harfuch; el canciller Juan Ramón de la Fuente; el secretario de Hacienda, Édgar Amador Zamora; la fiscal general de la República, Ernestina Godoy, y el subsecretario de Relaciones Exteriores para América del Norte, Roberto Velasco. Un equipo de acción rápida en el que cada quien sepa qué hacer, bajo las órdenes estrictas de la Presidenta, y de nadie más, en caso de una emergencia extraordinaria.
Trump quiere fijar la tasa de interés
A las muchas turbulencias que el presidente estadunidense está generando en el mundo se ha sumado otra y puede tener repercusiones nefastas. Quiere fijar la tasa de interés, una función que corresponde a la Reserva Federal (Fed), la cual es el equivalente del Banco de México. Su actual jefe, Jerome Powell, ha venido resistiéndose a bajar ese indicador fundamental, que tiempo atrás llegó a estar en cero. Es la regla con que se miden los intereses de las tarjetas de crédito, las hipotecas, los créditos a las pequeñas y grandes empresas y los financiamientos entre países.¿Por qué quiere que disminuya? Al bajar el costo del dinero se alentarían producción y consumo. En otras palabras, quiere bajar la inflación por decreto, no porque haya seguido la política económica adecuada. Si consigue su propósito, el mundo financiero perdería la confianza en la Fed y se desataría un desorden general. Mr. Trump ha lanzado una investigación judicial contra el jefe de la Fed por un supuesto fraude para forzarlo a que renuncie.
El robo de autopartes se ha incrementado, sobre todo en la noche, y ya hurtan también placas y computadoras, lo que deriva en el robo de identidad y evasión de fotomultas. En Beistegui y Cuauhtémoc se llevaron un automóvil; el despojo se realizó frente a una cámara del C5. Presidenta Sheinbaum, es necesario que pongan luminarias de cerillo como hay en la colonia Del Valle. Muchas gracias.
Claudia Moctezuma Orozco
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Mi carita, feliz al enterarme que la película donde trabajé cerca de dos años y que cambió mi vida hoy se gana el Globo de Oro a Mejor Película Animada. Lo que empezó con unas ganas locas de formar parte de un proyecto de K-pop se convirtió en muchos premios.
Cruz Contreras @cruzencanada
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ley esposa
De entrada, esos casi 15 minutos de conversación permitieron desactivar los escenarios de invasión extranjera y expectativas de guerra desventajosa que promueven y saborean los opositores al proceso llamado Cuarta Transformación, aferrados a una especie de esperanza salmantina de que el ejército de Estados Unidos les preste lo que las urnas no les da.
Trump se había lanzado a anunciar nuevamente, luego del criminal ataque a Venezuela, su intención de ir por tierra contra cárteles mexicanos. Eso produjo la reacción defensiva del gobierno de Claudia Sheinbaum, que buscó un telefonema para tratar de conjurar la amenaza que ya mantenía en jubilosa espera a opositores a la 4T, en abierta evocación maximiliana encarnada ahora en el caligulesco emperador Trump.
En lo inmediato, la Casa Blanca no calificó negativamente la sesión telefónica con Sheinbaum (fue “excelente”, dijo la vocera del gobierno gringo), pero habrá que mantener la atención en eventuales filtraciones a la prensa “patriota” de Estados Unidos. Desde luego, se reconoció en ambos flancos que la conversación giró alrededor de asuntos de migración, seguridad y, sobre todo, tráfico de drogas, tema que provoca ensueño a los opositores por cuanto anhelan que implique no sólo acciones unilaterales en suelo mexicano, sino incluso incursiones estilo Venezuela para “extraer” a personajes 4T de primer o segundo nivel (es decir, federales o estatales, del pasado y el presente).
También habría beneficio porque, al menos en algunas versiones difundidas, la Presidenta de México habría mantenido solidaridad con Venezuela y, conforme a lo difundido ayer mismo por CBS News, el secretario de energía, Chris Wright “y otro funcionario estadunidense”, aseguraron que “la política actual de Estados Unidos es permitir que México continúe suministrando petróleo a Cuba”.
Sabido es que la conducta de Donald Trump como aspirante a policía mundial es fluctuante, imprevisible y traicionera, así que esta primera lectura de un telefonema de la primera mitad de enero puede ser radicalmente contrapuesta por el mismo personaje en cuestión de días e incluso horas. Pero, en lo inmediato, le da un respiro al claudismo, aunque probablemente a costa de incrementar las acciones contra el crimen organizado, incluso en niveles políticos hasta ahora intocados a pesar de las evidencias.
Trump mantendrá en vilo a México y sus gobernantes porque le conviene de cara a las elecciones legislativas de noviembre próximo. Así que puede ir dosificando sus golpes, mezclando amenazas con “benevolencias”, puesta la mira en estos momentos en la propia Venezuela, a la que se quiere convertir en colonia; en Irán, donde se pretende reinstaurar la monarquía de la repudiada dinastía de Reza Pahlevi, y en Cuba, a la que se busca dar el golpe final.
En San Luis Potosí, el gobernador Ricardo Gallardo Cardona anunció que vetará la llamada “ley esposa”, que obligaría a los partidos políticos a postular sólo a mujeres a la gubernatura del estado. El esposo de Ruth González, senadora por el Partido Verde, a quien parecía destinada la reforma legal en cuestión, dijo que es necesario revisar con cuidado ese cambio aprobado por el Congreso estatal y el número suficiente de ayuntamientos.
La reversa en mención puede obedecer a un tardío reconocimiento del mandatario potosino de la postura de la presidenta Sheinbaum contra candidaturas nepotistas. O constituir una maniobra para mantener, mediante un reciclamiento “revisor”, la atención nacional en ese reto a Palacio Nacional y, a la vez, en la esposa que ha sido encaminada a ser sucesora. O podría suceder que los mandos nacionales del Verde hayan acordado desarmar desde ahora tentaciones de ruptura con Morena. ¡Hasta mañana!
X : @julioastillero ,Facebook: Julio Astillero juliohdz@jornada.com.mx
José Agustín las retrató bien en esa novela de 1982 que se llamó Ciudades desiertas (existe una versión cinematográfica no del todo lograda bajo el título de Me estás matando Susana, dirigida por Roberto Schneider en 2016). Cuando Eligio decide dejar la Ciudad de México para ir a buscar a su mujer, quien ha aceptado una beca en un Programa Internacional de Escritores en un lugar que a todas luces es la Universidad de Iowa, el encuentro con el vecino del norte es complejo y estereotípico a la vez. Aunque describe centros urbanos medianos y pueblos pequeños del Medio Oeste, esas ciudades sosas y estériles de tan limpias, vacías de la gente que se repliega en sus trabajos de ocho o más horas y en sus casas en los suburbios, podrían encontrarse en Arizona o Virginia, Oregon o Wyoming. A fines del siglo XX ya eran sitios inhóspitos, regidos por férreas jerarquías de raza y de clase, donde los diferentes, originarios casi todos del así llamado Tercer Mundo, eran recibidos, decía Agustín, para “lucirse mostrándoles las maravillas de la civilización: teléfono instantáneo, cuentas de banco personalizadas”. En el primer cuarto del siglo XXI esa hostilidad primigenia se ha destilado hasta quedar convertida en pura inmisericorde crueldad.
He vivido ya por algunos años en un barrio de tradición mexicana en el este de Houston. Lo elegimos no sólo porque queda cerca de la universidad, sino también porque sólo ahí era posible escuchar música y aspirar el aroma de carne asada los fines de semana–esas formas de presencia y festejo público que captan el oído y el olfato, no siempre la vista–. Desde que iniciaron las operaciones de ICE, en 2025, la ciudad más diversa de Estados Unidos se parece cada vez más a las ciudades desiertas de José Agustín. Ya no hay música, ya no hay carnes asadas, y ya nadie atraviesa, en algún arrebato de locura, esas anchísimas calles sin banquetas. Si bien es cierto que la obsesión por el dinero, y la convicción de que el tiempo es dinero, provocó que sólo pocos tuvieran la oportunidad o el deseo de “perder el tiempo” visitando amigos o vagabundeando porque sí, el temor justificado a la captura o el secuestro y la desaparición ha dejado a las calles convertidas en páramos sin resguardo. Carentes de sistemas de salud eficientes o asequibles, sin transporte público que facilite la circulación, sin acceso a la educación pública que va desapareciendo indefectiblemente, sin derechos civiles o laborales, el desamparo y la soledad campean por todos lados. No se trata de una soledad sentimental u ontológica, sino estructural y violenta. No hay nadie más desprotegido que un trabajador en Estados Unidos.
Ahora que el imperio se desnuda, invadiendo eficazmente a Venezuela mientras planea incursiones en Colombia, Cuba o México, hay que pensar que éste es el mundo que conocen y planean reproducir. De esto hablan cuando se regodean con frases como sueño americano. Por si los últimos crímenes (el homicidio de la poeta Renee Good en Mineápolis, entre otros 30 asesinatos de migrantes todavía sin nombre) no lo han dejado claro, la única libertad que promueve y reconoce el imperio es la del capital y sus secuaces. Para los demás (legales o ilegales, profesionistas o trabajadores, hombres o mujeres, de derecha o de izquierda) sólo queda andar con mucha cautela, esconder sus publicaciones de plataformas sociales o WhatsApp, evitar participación alguna en marchas o actos de protesta, y portar sus documentos de identidad en todo momento. Eso, y rezar para no toparse en el camino con los matones de ICE. Mientras tanto, ande, siga avisando con anticipación antes de tocar cualquier puerta y asista a esas fiestas de 9 a 11, puntuales, trayendo, por supuesto, su bebida predilecta.
A esa soledad estructural, acompañada del bombardeo informático de nuestros días, no se le vence encerrándose en casa, como lo proponía no hace mucho el filósofo coreano Byung-Chul Han. Por el contrario, hay que salir a la calle, tomar el camión o Metro o Metrobús, participar de y apoyar las escuelas públicas, juntarnos y confabular con otros, fiestear de lo lindo y hasta que el cuerpo aguante, encontrarnos al fin, y mientras podamos, en nuestra diferencia y en nuestra solidaridad y en nuestro deseo. Escribir no es soledad. Vivir tampoco.
Naciones como Nicaragua, Cuba y China recibían petróleo de Venezuela para satisfacer sus necesidades. Ahora, Estados Unidos controla el mercado energético en Occidente y decide a quién le corta el abasto. Por supuesto, las naciones señaladas se encuentran en la lista negra y no recibirán los recursos necesarios.
México es una opción para el mercado centroamericano y del Caribe, pero no será fácil hacerle frente a la demanda. Si Washington confiscó buques cisternas controlados por Caracas y hasta uno con bandera rusa, algo semejante puede pasar con las exportaciones de Pemex, principalmente porque Marco Rubio, secretario de Estado, tiene entre sus objetivos aislar a naciones con gobiernos de izquierda y, en especial, a Cuba.
Pero el problema del petróleo se extiende a nivel mundial. Como menciona López Velarde en su gran poema Suave patria, refiriéndose a México, “El niño Dios te escrituró un establo y los veneros del petróleo el diablo”. No hay duda, “el maligno” está presente en el reacomodo del mundo bajo el control de grandes potencias.
En el caso del viejo continente, la oferta más cercana de petróleo y gas es la de Rusia. Incluso hay una serie de ductos entre la región petrolera rusa a Europa occidental, comenzando por Alemania. Pero la guerra contra Ucrania rompió ese flujo. Una opción son los hidrocarburos de la zona árabe, también con conflictos crecientes y, la otra, la de América del Norte, incluyendo a Canadá y México. Pero la amenaza de invadir Groenlandia por parte de Washington limita el comercio de energéticos en la zona, ya que se agrede a Dinamarca, miembro de la comunidad europea y de la OTAN.
Por el lado de Asia también se complica la situación, porque China necesita más petróleo para su desarrollo tecnológico e industrial. Su alianza con Rusia en parte soluciona el problema, pero esos recursos no son suficientes.
La producción de energéticos se incrementará con las inversiones en Venezuela, pero la lucha por el petróleo se intensificará a lo largo de esta década. A ver en qué termina este reacomodo mundial.
Sin embargo, de inmediato surge la pregunta: ¿hasta cuándo esa amenaza “no estará sobre la mesa”?, porque la presión, la amenaza y la obstinación de invadir territorio mexicano (como el de otras naciones) es permanente y su intensidad sólo depende del estado de ánimo con el que Trump despierte, el nivel de histeria que maneje, su almacén de fobias, su incontrolable arrebato y megalomanía, sus ataques de ira, su evidente negativa a respetar la soberanía de terceras naciones y el derecho internacional y, desde luego, el avance de las investigaciones sobre el caso Epstein, entre tantas otras manifestaciones de su avanzada enfermedad mental.
Por eso, el “compromiso” de Trump (no intervenir militarmente en territorio mexicano, aunque el pasado jueves lo anunció como un hecho) puede ser un simple recurso retórico, otra tomadura de pelo, un mero chistorete matinal o, tal vez, un “acuerdo” real, pero de muy corta duración, es decir, se mantendría vigente hasta que, a la brevedad, se le ocurra retomar su brillante idea. Por eso hay que estar a las vivas, porque a este espécimen inmoral, mentiroso y agresivo no se le puede confiar ni el saludo.
Prácticamente al comenzar la mañanera de ayer, la presidenta Sheinbaum resumió así su conversación telefónica con Trump: “hablamos del trabajo conjunto que se ha hecho en temas de seguridad; hay resultados muy importantes, por ejemplo: se ha reducido 50 por ciento el cruce de fentanilo de México a Estados Unidos; incluso, las muertes por fentanilo en Estados Unidos se han reducido en alrededor de 43 por ciento; el trabajo que se ha estado realizando conjunto con base en el entendimiento, con respeto a nuestras soberanías”.
Algo más: “y, al final, dijimos que ‘vamos a seguir colaborando con eso’; él todavía nos insistió en que ‘si nosotros lo pedíamos, que ellos podían ayudar en otros temas’; le dijimos: ‘bueno, hasta ahora, vamos muy bien, no es necesario; además, está la soberanía de México y la integridad territorial’. Y lo entendió. Fue una conversación muy amable. Hablamos del tema de Venezuela. Le dije muy claramente que ‘nosotros teníamos una Constitución y que eran muy claros los principios constitucionales’. Y hasta ahí quedó la conversación (alrededor de 15 minutos). Él, en general, insiste en la participación de las fuerzas de Estados Unidos. Siempre decimos que ‘no es necesario’. Y que, además ‘nosotros somos muy claros en la defensa de la territorialidad’”.
Más allá del contenido de la citada conversión telefónica, la mandataria subrayó que, “aquí, la oposición ha estado buscando, y lo ha manifestado todos estos meses, es una mala imagen del gobierno de México en Estados Unidos. Toda esta idea de que ‘aquí protegemos a la delincuencia organizada’ o ‘narcopresidente’, ‘narcocandidata’, viene de su campaña. No sé qué tanta influencia tenga allá, pero sí la buscan. ¿Y qué pretenden? ¿Qué les gustaría? La intervención de Estados Unidos en México, esa es la verdad. Pero como no tienen apoyo popular en nuestro país, creen que tienen que ir a buscar desde fuera para afectarnos. No hay ninguna diferencia con el conservadurismo del siglo XIX, buscan que de afuera vengan a gobernarnos. Esa es su posición. ¿Quién va a buscar fuera del país el apoyo que no tiene aquí? Solamente el que no quiere a México. Entonces, andan viendo; a ellos les hubiera gustado que esta llamada no hubiera salido bien, pero no, se van a quedar con las ganas”.
Entonces, parece un buen resultado entre la presidenta Sheinbaum y el jefe del cártel de la Casa Blanca. La duda es: ¿hasta cuándo?, y no por la parte mexicana, sino por el demencial Trump.
Las rebanadas del pastel
Qué bondadoso: dice el secretario estadunidense de Energía, Chris Wright, que su gobierno “permite” a México continuar con el suministro de petróleo a Cuba. Otro funcionario de la administración Trump jura que “no buscamos provocar el colapso del gobierno cubano” (parece que no escuchó a su patrón cuando dijo: para la isla, “no más crudo ni dinero, cero”). De cualquier suerte, de plano ¿qué parte del término soberanía no entienden?
Twitter: @cafevega cfvmexico_sa@hotmail.com
Si no nos equivocamos, en los primeros días de octubre, o en el último de septiembre, la PresidentA anunció sus intenciones y convocó a quienes quisieran opinar, desde una serie de foros establecidos ex profeso, sobre los cambios y la necesidad de construir nuevas reglas para la contienda política.
Quienes piensen que sólo se trata de una reforma que quite y ponga, habrán de equivocarse. La reforma Sheinbaum busca ir mucho más allá de lo técnico. Hay en el cambio de reglas la idea de romper con eso a lo que se llama “clase política” para obligar a los diputados y senadores, principalmente, a considerarse como servidores públicos, término del que reniegan, principalmente Ricardo Monreal.
Pero esto es sólo la idea de Claudia Sheinbaum, porque para los políticos en las cámaras legislativas nada hay que componer, nada hay que construir. Lo esencial ya está cumplido, es decir, las y los señores cobran, tienen fuero, poder y no trabajan. ¿Hay algo más que pueda desear cualquier miembro del parlamento nacional?
De igual manera, ninguna reforma política podría tener efectos positivos entre la población si no pretende respetar, y hasta ampliar, en su caso, los derechos del ciudadano, es decir: poner al voto en el centro de esa misma reforma.
Durante la larga noche del neoliberalismo se realizaron cambios al sistema político mexicano que fueron separando el mandato de las urnas del quehacer en el Poder Legislativo. Por ello la expresión más acabada de la democracia, el sufragio, sufrió el menoscabo de una idea que en bien del mercado sacrificaba y hasta vulgarizaba el quehacer político.
La política no necesitaba pensadores, requería de gestores, de mercachifles que colocaran en la mesa del mercado el interés popular. De esa manera, el voto se fue pervirtiendo hasta desaparecer en las designaciones plurinominales y en los arreglos que crean mayorías ficticias muy lejanas al mandato de las urnas.
El trabajo del diputado, del senador, del congresista que requería del conocimiento profundo de los malestares sociales y de la visión clara del futuro inmediato para construir los acuerdos que permitan una mejor convivencia, se han cambiado por la gestoría de mercado que atiende sólo asuntos que le reditúan, ya en lo económico o bien en su permanencia dentro del parlamento y sin trabajar, la magia de la relección.
Y eso está claro. Por parte de los diputados o de los senadores no hubo ni el más mínimo interés en proponer cambios, nuevas ideas, y así la reforma, esa que no contiene ninguna opinión de diputados o senadores, esa a la que nadie quiere comprometerse, pero que, indudablemente, hoy hace más falta que nunca, va pese a todos. La urgencia esa obvia.
De pasadita
Y mientras la llamada transcurría, los verdaderos intereses de los halcones y su domador se van afianzando. Dicen de aquel lado que la intención no es invadir como en Venezuela, sino que se trata de algo tan o más grave: obligar a que México vuelva a abrir sus puertas a la DEA para que hagan lo que les venga en gana, como en el sexenio de Felipe Calderón. Ahí está el detalle.
La Presidenta Sheinbaum sí se preocupó por las palabras de Trump después de la invasión a Venezuela, noticia que, por cierto, ofreció La Jornada a sus lectores como una exclusiva mundial. Ningún diario, en el mundo, puso sobre sus páginas el terrible suceso.
A la inquietud en el Zócalo siguió la orden de que el secretario de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente, buscara con urgencia al secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, para tener en claro si la declaración de Trump, que advertía sobre una posible incursión armada en México para combatir a los cárteles de la droga, era otra de sus habladurías o si se trata de una amenaza en serio que nos debe poner en guardia.
Salvo la actuación de los señores de la droga, imposible de negar, el trabajo de las instituciones encargadas de resolver el problema ha sido de lo más exitoso en el mandato de Claudia Sheinbaum, eso se ha reconocido también, con muy altas calificaciones, en los mismos Estados Unidos, aunque la descompuesta imaginación del agente naranja lo niegue como pretexto para dar rienda suelta a sus sueños imperiales. ¡Qué poca..!
Para los cubanos, el son no es sólo música: es una manera de vivir, de sentir, de contar historias, de caminar por la vida. En su cadencia se esconde la alegría, la nostalgia, la resistencia y el orgullo de un pueblo que siempre canta, incluso en medio de las dificultades.
Su impacto en la música del mundo es inmenso. Del son nacieron la salsa, el latin jazz, la timba y tantas fusiones que han marcado generaciones. Gracias al son, Cuba quedó inscrita para siempre en el mapa sonoro del planeta.
Este logro no sería posible sin quienes lo han defendido por más de un siglo: los músicos, los promotores, los estudiosos, las familias que lo transmitieron de voz en voz y de cuerda en cuerda.
Hagamos un poco de historia: casi nadie es ajeno a que el vocablo “son” abarca un concepto genérico que en México, Puerto Rico, Colombia, Venezuela y Centroamérica sirve para designar una gama muy variada de bailes populares.
Pero en Cuba el término ha tenido varias acepciones a través del tiempo. Durante el siglo XIX, por ejemplo, se conocía por son, en la región oriental de Santiago de Cuba, lo mismo a la danza y a la contradanza que a toda una serie ilimitada de géneros musicales ejecutados por rudimentarios instrumentos.
Durante el siglo XX, con la palabra “son” se designaba en La Habana, además del ritmo, a pequeñas agrupaciones orquestales integradas por cinco, seis o más músicos que ejecutaban sones, danzones o cualquier otro género bailable. En otras regiones de la isla el concepto “son” equivalía a fiesta. Pero el son, como género de la música cubana, se puede decir, como anoté arriba, que es el representante más genuino de la integración de elementos españoles y africanos, consecuencia de un proceso de propagación popular.
Por mucho tiempo, al son se le atribuyó un origen remoto, afirmándose que el primero que se compuso corresponde al siglo XVI, pero acuciosas investigaciones sitúan el origen del auténtico son a finales del siglo XIX.
Es importante destacar que el son cubano se originó en las zonas rurales del oriente cubano y se transmitió de manera oral, por lo que hay poca documentación sobre los primeros intérpretes. En algunos textos de importantes investigadores se menciona a un tal Nené Manfugás como uno de los primeros intérpretes del tres y el son cubano.
El historiador y musicólogo Alberto Muguercia Muguercia describe en un largo artículo sobre el son, publicado en la revista Revolución y Cultura, a Ma’ Teodora Ginés, mulata originaria de Haití, quien con un rudimentario instrumento de cuerdas entonaba sones, como el muy popular Son de la Ma’ Teodora, del cual se ha afirmado que es el primer son compuesto como tal y cuyo estribillo dice: “¿Dónde está la Ma’ Teodora? / Rajando la leña está. / Con su palo y su bandola, / rajando la leña está...” Aunque tiempo después, el mismo Muguercia comentaba que la tal Ma’ Teodora nunca existió, que el mito fue creado “por la fabulosa imaginación literaria del músico-compositor santiaguero Laureano Fuentes Matons”.
Los más antiguos soneros, cuyos nombres se perdieron en el tiempo, vivieron y murieron en las zonas urbanas, suburbanas y rurales de las ciudades del oriente cubano, todos son posteriores a los “treceros de fundamento” que aparecieron, según datos de Muguercia Muguercia, en Guantánamo, poco después del histórico Nené Manfugás: Juan Logás, Pedro Masó, un tal “Mosqueda”, otro de apellido Núñez y el gran Marcelino Latamblé. Posteriormente se destacaron Raúl Carpe, Luis Odio y Herminio Wilson ( El Diablo Wilson).
En la zona de Guantánamo vivió también, en 1914, un trecero que tiene una extraordinaria importancia para el son cubano: Benjamin Castellanos, originario de Tiarriba, término municipal de Alto Songo, quien murió en Santiago de Cuba a fines de los años 40.
Otro notable trecero lo fue Augusto Puente Guillot, nacido en El Cobre. Curioso personaje que estudió música y enseñó a Miguel Matamoros a tocar el tres. Ingresó en el Ejército Permanente, desertó y volvió a ingresar para volver más tarde y convertirse en bandolero. Murió en el poblado de Cuabitas en un enfrentamiento con la guardia rural a principios de los años 20.
Aunque todo indica que la conversación discurrió en un tono cordial, de respeto mutuo y que de momento se encuentra apaciguado el afán del magnate por trasladar a nuestro país sus delirios bélicos, es evidente que la amenaza permanece latente. Así lo mostró la portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, al hablar de una “excelente conversación con la Presidenta de México”, para a continuación añadir que el principal objetivo de Trump “es frenar el flagelo del narcoterrorismo que está destruyendo comunidades en todo el país y está dispuesto a usar cualquier herramienta a su disposición para salvar vidas estadunidenses”. Horas antes, el secretario de Estado, Marco Rubio, instó al canciller Juan Ramón de la Fuente a fortalecer la cooperación contra “violentas redes narcoterroristas”.
Dicho lenguaje no habla de cooperación, sino de coerción: debe recordarse que en la legislación estadunidense calificar a una persona u organización de “terrorista” abre la puerta a acciones armadas por encima de las leyes locales e internacionales. De este modo, la errónea clasificación de las organizaciones criminales como terroristas no es una estrategia de combate al delito, sino un pretexto para el abuso de la fuerza, como se ha demostrado en el bloqueo homicida contra Cuba, la prolongada ocupación colonial de Afganistán e Irak, las ejecuciones extrajudiciales contra tripulantes de embarcaciones en el Caribe y el secuestro del presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro.
Mientras la Casa Blanca porfíe en la confusión del fenómeno delictivo y el terrorismo, y en tanto Trump ubique su “propia moralidad” como único freno a sus acciones, sin ninguna consideración por las leyes o los derechos humanos, ni México ni ningún otro país puede dar por sentado que se encuentra a salvo de agresiones por parte de Estados Unidos, un hecho que las autoridades deben tener presente en cualquier interacción con sus contrapartes de Washington. La cabeza fría y la habilidad para esquivar las provocaciones del magnate no pueden confundirse con ingenuidad respecto a las intenciones del republicano.
Por último, quienes justifican cualquier exceso en el nombre del combate al narcotráfico y las adicciones harían bien en recordar que Trump y sus antecesores no han usado “cualquier herramienta a su disposición para salvar vidas estadunidenses”: no han articulado una política medianamente coherente de prevención, no han actuado contra las farmacéuticas que provocaron la epidemia de dependencia a los opioides, no hacen nada para sacar a la luz y desmantelar a los grandes grupos criminales que operan en su propio territorio, toleran abiertamente el consumo de estupefacientes entre las clases medias y altas y, ante todo, promueven un sistema financiero y un entorno empresarial que han hecho de su país el mayor centro de lavado de dinero del planeta. En vez de “ofrecer su ayuda” para exportar una estrategia de violencia que nunca ha dado resultados en la reducción del narcotráfico, el trumpismo tendría que enfocarse en arreglar el desastre doméstico; por ejemplo, destinando al tratamiento de las adicciones las decenas de miles de millones de dólares que derrocha en cacerías humanas contra migrantes cuya única falta ha sido creer en el mito del sueño americano.
libertada la injerencia
Berenice Vargas Cruz
Frankenstein: el camino a los Oscar para Guillermo del Toro

Jorge Cauich Toledano
Lamentan la muerte del luchador social Enrique Torres Díaz
Con profunda tristeza, informamos que el 11 de enero por la mañana falleció nuestro querido compañero Enrique Torres Díaz, sobreviviente de la guerra sucia e integrante Los Guajiros, uno de los primeros grupos de guerrilla urbana en México. Fue cofundador del Foro Permanente por la Comisión de la Verdad y del comité organizador del Premio Nacional Carlos Montemayor.Por su larga trayectoria de lucha a favor de un cambio revolucionario, lo recordaremos por siempre.
Foro Permanente por la Comisión de la Verdad; Reyna García González
El Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe (CIALC) y el programa de posgrado en estudios latinoamericanos de la UNAM invitan a la conferencia magistral “Fidel y la cultura: reflexiones al paso del tiempo”, que ofrecerá el intelectual cubano Omar González, importante referente de la cultura contemporánea de la mayor de las Antillas. La cita es mañana a las 11 horas en el auditorio Leopoldo Zea, tercer piso, torre II de humanidades, en Ciudad Universitaria.También se transmitirá en vivo por las cuentas de Facebook y Youtube del CIALC.
Nayar López
Conversación abierta sobre la intervención en Venezuela
El Colectivo Morena Chilangos (Comochi) invita a la conversación abierta sobre la intervención en Venezuela y sus probables réplicas en Cuba, Colombia y México.La cita es hoy a las 18 horas en el Albergue del Arte, ubicado en la calle Alberto Zamora número 32, casi esquina con Felipe Carrillo Puerto, paralela a Miguel Ángel de Quevedo, colonia Villa Coyoacán, en la Ciudad de México. Modalidad presencial y remota.
En ella coexisten 12 pueblos originarios que tienen en la agricultura y el cuidado del bosque una de sus principales fuentes de empleo. Se trata de la alcaldía más rural y la que tiene el mayor número de tierras destinadas a la agricultura en la ciudad, siendo segundo lugar a nivel nacional en la producción de nopal.
Los bosques de Milpa Alta cubren más de 12 mil hectáreas. Son el hogar de especies biológicas como el venado cola blanca, el conejo zacatuche o el búho cornudo; y resultan cruciales para los ecosistemas de la región, es decir, para la vida.
Nueve de los 12 pueblos que integran la alcaldía tienen un origen y un territorio en común y juntos forman la comunidad indígena nahua de Milpa Alta. Se trata de Santa Ana Tlacotenco, San Lorenzo Tlacoyucan, San Pablo Oxtotepec, San Pedro Atocpan, San Juan Tepenáhuac, San Jerónimo Miacatlán, San Francisco Tecoxpa, San Agustín Ohtenco y Villa Milpa Alta.
Esta comunidad tiene reconocido un doble carácter: como comunidad indígena nahua producto, aunque no únicamente, de migraciones chichimecas ocurridas hace más de mil años; y como comunidad agraria en la que los nueve pueblos que la integran son copropietarios, bajo el régimen comunal, de su territorio.
Al estar situada Milpa Alta en la periferia de la gran ciudad, vive un descontrolado crecimiento urbano. La culpa no está en los comuneros, como muchos señalan, sino, justamente en lo contrario: en el debilitamiento progresivo de las estructuras agrarias y comunitarias de la comunidad.
Actualmente, el gobierno de la Ciudad de México ha iniciado la construcción de la línea 6 Milpa Alta-Tláhuac del Sistema de Transporte Público Cablebús, misma que extenderá hasta la alcaldía de Milpa Alta la red de transporte masivo. El gobierno ha destacado esta obra como el proyecto de movilidad más importante del sur-oriente de la ciudad, con 12.3 kilómetros de recorrido y siete estaciones. Tres de ellas se contemplan en la alcaldía de Milpa Alta: una en el pueblo de San Antonio Tecómitl y las otras dos en San Francisco Tecoxpa y Villa Milpa Alta, ambas dentro del territorio de la comunidad indígena.
Se trata de un megaproyecto que en promedio movilizará a 90 mil pasajeros al día, el equivalente a casi tres cuartas partes de la población de la alcaldía. El propio gobierno prevé que la densidad urbana en una parte significativa de la alcaldía crecería hasta cuatro veces en caso de extenderse la red de transporte masivo. Parecería que existe la intención de que Milpa Alta sea definitivamente tragada por la urbe.
Las líneas 5 y 6 del Cablebús serán financiadas con deuda pública a través de un bono verde que emitió el gobierno de la ciudad por 3 mil millones de pesos, mismo que al ser colocado en la Bolsa de Valores habría duplicado su valor merced a la especulación bursátil (https://animalpolitico.com/estados/cdmx-bono-verde-3-mil-millones-pesos-dos-nuevas-lineas-cablebus).
Dados los impactos que tendrá el proyecto referido, no es casual que comuneras y comuneros, sin ignorar las necesidades en materia de movilidad y pese a la campaña profundamente racista en su contra, se opongan al mismo en los términos en que está planteado, pues, en contra del discurso oficial, perciben al Cablebús como una imposición de la autoridad. Este temor se confirma por el hecho palmario de que en su implementación no se han cuidado ni la protección de los derechos humanos de la comunidad, ni los mecanismos democráticos previstos legalmente.
Considerando el doble carácter agrario e indígena de la comunidad, la autoridad está obligada a respetar los derechos que Milpa Alta tiene reconocidos. Primero, los que atañen a su propiedad agraria. Es decir, ya que el proyecto se va a implementar en tierras comunales, de conformidad con el artículo 27 constitucional y los diversos 99 y 100 de la Ley Agraria, éste debe ser autorizado por una asamblea de comuneros legalmente convocada. Sin embargo, la autoridad ha ignorado el cumplimiento de este requisito inexcusable.
Observando las peculiaridades de la comunidad indígena de Milpa Alta y el impacto significativo del proyecto, éste debería ser consultado a la comunidad completa y no sólo a los 2 pueblos que contarán con estaciones del Cablebús, como absurdamente pretende la autoridad. Las consultas tendrían que realizarse en la lógica de construir acuerdos y bajo los estándares establecidos en el artículo 2 constitucional y en los convenios internacionales.
Sin embargo, el pasado 21 de diciembre la autoridad realizó, casi en secreto, una simulada consulta en tan sólo uno de los pueblos de la comunidad (San Francisco Tecoxpa) que transgredió todos los requisitos de convencionalidad necesarios. Tuvo una escasa participación. Apenas 148 personas en una comunidad con más de 90 mil habitantes.
¿Ésas son las “mayorías” que están aprobando el Cablebús? ¿Ésa es la democracia que nos ofrece la autoridad? ¿Qué hay de la violación de derechos humanos, principios democráticos y preceptos constitucionales? ¿Qué sigue para definir el destino de una comunidad entera y de toda una ciudad? ¿Una encuesta telefónica o domiciliaria?
* Abogado agrario, integrante del Congreso Nacional Indígena
La ONU eludió una mínima postura de condena para dar cuenta de esta grave violación. La geopolítica en acción, los intereses en juego en los otros conflictos abiertos y vigentes determinan el no involucramiento, una suerte de dejar hacer, dejar pasar. Ni siquiera llamaron a consulta a sus embajadores en Estados Unidos.
A 10 días del secuestro, podemos anotar algunos de los elementos que es importante considerar. En primer lugar, no se conoce un informe detallado del operativo militar desplegado ni de las víctimas, incluidas las del país invasor, que trató de negar que tuviera bajas. La noticia asumida por el propio gobierno de Cuba fue la de la muerte de 30 guardias de su país asignados a la custodia y defensa del presidente Maduro; lo demás se mantiene en completa oscuridad.
Sabemos que la incursión tuvo como objetivo presentar ante la corte de Nueva York a las víctimas del secuestro, quienes en la primera audiencia se declararon no culpables y el presidente Maduro señaló que sigue siendo presidente de Venezuela.
La acusación versa sobre involucramiento en narcotráfico. Esta bandera, con muy frágiles evidencias, ha sido abandonada por Trump para reconocer que de lo que se trata es del control sobre el petróleo de Venezuela.
El presidente Trump, desde el anuncio del secuestro, se asumió materialmente al mando de la República de Venezuela, y al margen de las decisiones internas del país, anunció que había conversado con la vicepresidenta Delcy Rodríguez y había llegado a acuerdos amenazando que si no cumplía, le iría peor que al presidente Maduro. Con ello colocó una estela de duda frente a su nombramiento constitucional como presidenta encargada en ausencia del presidente.
En adición a esta postura, públicamente negó el aval a la Nobel de la Paz Corina Machado para colocarse al frente del país. Junto a la prioridad por el control y comercio directo del petróleo, públicamente señaló que Venezuela debe romper relaciones con Cuba, China y Rusia, y anunció el 7 de enero que las “autoridades interinas de Venezuela entregarán a Estados Unidos entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo de alta calidad”.
El petróleo, dijo, se venderá a precios de mercado y “el dinero será controlado por mí, como presidente de Estados Unidos”. Para ello se ha entrevistado con las empresas petroleras de su país y está en proceso el retiro de sanciones que había impuesto a Venezuela como limitantes a su política petrolera.
En paralelo, tiene abiertos frentes contra Cuba y Colombia, y mantiene su intención de apoderarse de Groenlandia. Esta política imperialista tiene un historial de antecedentes de agresiones del gobierno estadunidense: Irak, Libia, Siria, Honduras, Panamá, Venezuela, Irán, Cuba y ahora de nuevo Venezuela.
En este contexto, el reformador de la Doctrina Monroe ha reactivado su amenaza contra México al considerar que está gobernado por los cárteles. En Estados Unidos, la sociedad está dividida, y en el Congreso se han promovido dos iniciativas. El Senado aprobó la decisión de prohibir una nueva agresión militar a Venezuela sin autorización explícita del Congreso, que aún debe ser aprobada por la Cámara baja y promulgada por el presidente.
Por otra parte, para el caso de México, un grupo de legisladores envió una misiva aludiendo a la acción militar de Estados Unidos dentro de México sin consentimiento de México y sin autorización del Congreso. Se razonó sobre los impactos negativos que tendría en los planos comercial y social, además de ponderar la entrega de México de capos a Estados Unidos.
Dentro de nuestro país encontramos que se han expresado posiciones críticas a la defensa y solidaridad con Venezuela; hablan, por ejemplo, de “nacionalismo trasnochado” o de que se deben evitar consignas radicales, y enfatizan más la crítica al presidente Maduro que la condena a la política de intervención. A riesgo de que me acusen de nepotismo editorial, debo señalar que el periódico La Jornada ha cubierto de manera destacada el análisis y la información, así como las implicaciones regionales y mundiales. Lo evidente es que no se perfila el desenlace del conflicto.
El presidente Trump declaró que “mi propia moralidad. Mi propia conciencia. Es lo único que puede detenerme”. ¿A qué moral se referirá?
Miller, que estudió filosofía, argumenta que la fuerza domina y ha dominado en el mundo en cualquier época. Entre los humanos ocurre lo que en el reino animal en general: el más fuerte domina y el pez grande se come al chico. Está en la naturaleza de los seres vivos sobrevivir a expensas de la vida de los otros. No hay más. Este gorila ignora que vive inmerso en las relaciones sociales del capital; como otros ideólogos, naturaliza las relaciones sociales que han organizado a los humanos, y proclama una visión bárbara sobre qué es la sociedad humana.
Donald Trump sigue esas ideas. “No necesito el derecho internacional”, justificó el pasado 8 de enero en una entrevista sobre el uso de su fuerza incontrastable en Venezuela y sobre lo que puede venir para Groenlandia. No hay nada que lo detenga, sólo “mi propia moralidad. Mi propia mente. Es lo único que puede detenerme”: así habla de su fuerza (militar y policial). Esa vileza es el sostén de su chulería criminal jactanciosa.
Trump tampoco “necesita” el derecho interno de Estados Unidos y, por tanto, persigue como un cafre kukluxklanesco a los migrantes, que son encarcelados, echados con humillación de Estados Unidos, o asesinados, como fue asesinada la ciudadana Renee Nicole Good por agentes del ICE, debido a su gesto de desacuerdo con la política trumpista. Hay ahora un antes de Trump y un después insólitamente incierto. Trump quiere ser el peor de todos los tiempos.
Trump secuestró al “dictador” Maduro, pero no para restablecer la democracia, tema que le es ajeno. Tampoco es claro que el petróleo sea el móvil primordial de su barbarie. En 2023, Estados Unidos ya era el tercer exportador de petróleo del mundo, sólo después de Arabia Saudita y Rusia. No necesita ese petróleo. Y, al precio medio actual de 56 dólares por barril, no resulta rentable para las empresas gringas extraer el petróleo bituminoso de Venezuela. Esas empresas no se tropezarán por llegar con sus inversiones al país atracado. Además, una oferta mayor de crudo en el mercado internacional abatiría aún más los precios, y no hace sentido económico guardarlo. Al mismo tiempo, el avance del mercado de los autos eléctricos agregará su propio efecto adverso a la refinación del crudo. Apropiárselo para que nadie más pueda disponer de él, sí tiene sentido trumpiano.
Trump entiende que Estados Unidos no puede ser la fuerza que domine todo el planeta. Es él quien ha estado delimitando los espacios, dejando a China y Rusia los suyos. Quiere ser dictador absoluto en Occidente. Ese objetivo es coherente con su atraco de Venezuela. Lo es asimismo su propósito de arrebatar para sí a Groenlandia. Trump también quiere eliminar del mapa a las izquierdas de América Latina: sólo derechas como parte de la creación de su dictadura. La amenaza pende sobre Cuba y Nicaragua. El amago a México no cesa. Le disgusta el gobierno de Colombia. Y respalda a Javier Milei y a Nayib Bukele, a Noboa en Ecuador, a Nasry Asfura en Honduras, “ganó” en Chile. Con Brasil la tiene más difícil.
El afán del imperialismo gringo está llevando al mundo a un riesgo creciente: Trump quiere un presupuesto militar para 2027 de 1.5 billones (en español ) de dólares, un aumento de 50 por ciento respecto a 2026: ¿tercera guerra mundial? Un tercio de los electores gringos es la base política supremacista de Trump: ¿qué harán los demás?
Pero Trump no podrá gobernar a las sociedades de América Latina, que ha definido como su dominio. Mucho menos si lo que aquí emprenda no puede ser sino más agresión, más insultos, más discriminación, más robo. ¿Puede Venezuela ser gobernada por Estados Unidos? Ya sabe Trump que no puede: el secuestro del presidente Nicolás Maduro no equivale, ni mucho menos, al aniquilamiento del régimen político creado por Hugo Chávez y el movimiento chavista. Venezuela, con su democracia popular compuesta por 49 mil consejos comunales, urbanos y rurales, constituidos por elección popular, conforman una sociedad organizada frente a la cual el mayor imperialismo de la historia poco puede hacer. Habrá millones de latinoamericanos maltratados, pero fuera del alcance de la dictadura trumpista de Occidente en términos de gobierno.
Desde la patria de Bolívar, Delcy Rodríguez reviró: “aquí hay un gobierno que manda en Venezuela. Aquí hay una presidenta encargada y un presidente rehén en Estados Unidos”.
Por supuesto, ni en su país ni en la nación caribeña nombraron al republicano presidente de Venezuela. Nadie votó por él allí, ni gobierna en esas tierras. Ninguna legislación avala su autodesignación.
En este caso, como en casi todas las cosas importantes que pasan en la relación entre Washington y Caracas, hay dos discursos distintos. Lo que Trump dice que va a acontecer en la patria de Simón Bolívar es diferente a lo que la presidenta encargada Delcy Rodríguez afirma que sucederá.
Esta esquizofrenia discursiva es un indicador del nivel de incertidumbre que sufre Venezuela. A partir del bombardeo, el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la juramentación de la presidenta provisional, se abrió en ese país una nueva etapa. Se trata de un ciclo lleno de volatilidad, confusión, vacilaciones, recelos, sombras y sospechas.
Lejos de desembocar en un nuevo orden, lo que allí priva es la incertidumbre, parte del desorden mundial. Los imprevistos y la ruptura del derecho internacional con actos de fuerza unilaterales se suceden unos tras otros. No hay claridad en cuál será el desenlace de esta aventura neocolonial.
El teatro de operaciones está atravesado por múltiples y disímbolas contradicciones. Las directrices sobre las medidas a tomar en Caracas anunciadas por Donald Trump en su conferencia del 3 de enero, se han modificado. Pareciera que, más que tener un proyecto de acción preciso y ordenado, el horizonte de Washington en esa zona se va ajustando sobre la marcha. La confusión es aún mayor porque los planes anunciados por el mandatario no siempre coinciden con lo que dice Marco Rubio, su secretario de Estado. El papel negociador en el conflicto de Richard Grenell y sus desencuentros y choques con Rubio hacen aún más confusos los escenarios.
El sistema de contradicciones en juego abarca tanto lo que sucede en el país de las barras y las estrellas como lo que acontece en la tierra de Hugo Chávez. Pero involucra también los intereses en la región de China, Rusia, Irán y las otras naciones de América Latina. Aquí trataremos solamente los desafíos que enfrenta la apuesta de Trump dentro de su país.
La primera contradicción gira en torno al golpe que se llevó el sueño presidencial de disfrutar de los veneros del diablo bolivarianos al toparse con el escepticismo de los grandes tiburones petroleros. A pesar de que la agresión militar fue justificada en nombre del oro negro, los ejecutivos de las empresas petroleras evitaron comprometerse en apoyar un proyecto de inversión de 100 mil millones de dólares en Venezuela. Los mánagers señalaron que necesitan garantías de seguridad y una revisión del marco legal y comercial de Caracas. Sin darle demasiadas vueltas, el director de Exxon Mobil puso las cartas sobre la mesa. “Es inviable invertir”, sentenció.
Ante el descalabro, el inquilino de la Casa Blanca los amenazó. “Si no quieren entrar, sólo tienen que decírmelo, porque hay 25 personas que no están aquí hoy y están dispuestas a ocupar su lugar”, les dijo a los empresarios.
El segundo conjunto de contradicciones tiene varias distintas aristas. Una abarca la poca popularidad de la agresión militar dentro de la población estadunidense. Una encuesta de The Washington Post apunta que 40 por ciento apoyó la operación bélica, contra 43 por ciento que la desaprobó.
Otra nace del rechazo de una parte de la coalición presidencial conservadora, Make American Great Again (MAGA), a emprender nuevas agresiones militares en otros países. En su campaña presidencial, Trump ofreció que no lo haría, pero no lo cumplió.
Y una última consiste en el pleito por la exigencia de que cualquier ataque a Venezuela debe ser consultado con el Congreso y la determinación presidencial de hacer lo que le dé su regalada gana. En su más reciente aventura, el jefe de Estado no tomó el parecer de los legisladores. Su arrojo tuvo consecuencias. Cinco senadores republicanos desafiaron al mandatario y votaron en el Congreso a favor de una iniciativa para amarrarle las manos a la hora de emprender más acciones guerreristas. Un sondeo señala que 63 por ciento de los consultados se oponen a que el presidente Trump haya ordenado la operación bélica sin la aprobación del Congreso.
Simultáneamente, las calles de diversas ciudades estadunidenses han sido tomadas por ciudadanos que rechazan la intervención militar en la nación caribeña, y exigen la liberación del presidente Maduro. Estas protestas se han enlazado con las movilizaciones contra las redadas de inmigrantes por parte del ICE y en repudio por el asesinato de Renee Nicole Good.
Estas contradicciones económicas y políticas se enmarcan, inevitablemente, en una coyuntura en la que Trump se juega el resto de su mandato. El próximo 3 de noviembre habrá elecciones de medio término. Se elegirán 435 escaños de la Cámara de Representantes, 35 curules de la de Senadores y 35 de 50 gobernadores. Para infortunio del presidente, en las encuestas difundidas, los demócratas llevan la delantera. No puede descartarse que la guerra le sirva de pretexto para cambiar esta tendencia.
Venezuela es ya un asunto de política interna estadunidense, de manera que, además de la capacidad del pueblo venezolano y su dirección para resistir, el desenlace final de la ofensiva militar en su contra dependerá en mucho de lo que pase en las entrañas del imperio. El tren que arrastra el nuevo desorden mundial tiene en la ruta Washington-Caracas una estación obligada.
El primer acto irracional, sin sustento alguno, de Donald Trump, es la salida de Estados Unidos del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), de 66 organizaciones y tratados sobre la crisis climática, de 31 organizaciones de la ONU y de otras 35 de la sociedad civil.
Trump considera que el calentamiento global no existe y que la ciencia climática es un engaño, según lo declarado en la Asamblea General de Naciones Unidas en septiembre de 2025. Por todo ello, podemos considerarlo un verdadero suicida, pues su pensamiento y sus acciones no conducen más que a la extinción de la humanidad.
Donald Trump también ha difundido el terror al amenazar con invadir Groenlandia, según declaró en la OTAN (https://www.youtube.com/watch?v=KP3jtFsTysI), y al haber amenazado con intervenir militarmente o interferir en otros cinco países: Venezuela, Cuba, Colombia, Irán y México. Frente a ello, destaca la declaración conjunta de España, Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay (https://es.euronews.com/2026/01/04/espana-y-5-paises-latinoamericanos-rechazan-el-ataque-de-eeuu-en-venezuela-en-un-comunicad), así como los dignos posicionamientos de los gobiernos de Groenlandia, Venezuela y México en defensa de sus propias soberanías.
La arrogancia, individualismo, soberbia, desprecio por los otros y demás actitudes de Donald Trump, convertido como Hitler en dictador universal, son rasgos aberrantes, resultado de una enorme ignorancia, que contradicen la esencia y la historia natural del ser humano, pues la empatía humana tiene detrás de sí una larga historia evolutiva. Se trata de un individuo sicópata, como puede comprobarse en la entrevista que ofreció al New York Times (https://www.nytimes.com/2026/01/08/world/interview-donald-trump-venezuela-ice.html).
La búsqueda del bien común, cooperar y compartir, es hoy por hoy el gran tema de nuestro tiempo. Con esta idea, el reconocido primatólogo holandés Frans de Waal se dedicó a estudiar durante 10 años los comportamientos altruistas de chimpancés, bonobos, capuchinos, delfines y elefantes. Los títulos de sus libros lo dicen todo: La edad de la empatía, El mono que llevamos dentro, ¿Tenemos suficiente inteligencia para entender la inteligencia de los animales? En sus obras, Frans de Waal demuestra que la conducta humana, su sabiduría, se encuentra también en sus parientes evolutivos más cercanos: los primates. Estamos ante una conducta solidaria de unos 300 mil años, la antigüedad de la especie humana.
Destaca igualmente el discurso que pronunció Jeffrey Sachs, destacado asesor de la ONU, ante el Consejo de Seguridad el 5 de enero de 2026. Sachs calificó al presidente de Estados Unidos como un “matón” que viola el derecho internacional y que “está haciendo añicos la Carta de Naciones Unidas, lo que es extraordinariamente peligroso” porque afecta la estabilidad global (https://www.eldiario.es/internacional/jeffrey-sachs-pide-consejo-seguridad-onu-defender-derecho-internacional-anarquia_1_12890798.html).
La gran paradoja es que Donald Trump es una especie de dictador ficticio, constreñido a hacer declaraciones digitales en las redes y plataformas, o a lo sumo operaciones quirúrgicas como el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa, pero que no puede tocar tierra ante los pueblos, comunidades y barrios organizados de los países. Hoy por hoy, detener a Donald Trump, contradiciéndolo y poniéndolo en evidencia, es un acto por la vida.
Se distingue con claridad a un joven sindicalista informando, con un megáfono portátil, de los avances en las negociaciones con la empresa a un grupo de huelguistas en una calle de tierra. El representante sindical que usa unos lentes Ray-Ban Clubmaster, esos de aros metálicos y ceja de plástico negro, se llama Hayao Miyazaki. Es bueno para el dibujo y cree en la justicia.
Esta empresa, fundada en 1948, producía entonces la serie Astroboy, la misma que posteriormente lanzó al mercado Dragon Ball y Sailor Moon. Su éxito contrastaba con las pésimas condiciones de trabajo de sus empleados, que producían cientos de dibujos en plazos demasiado cortos. La presión sobre ellos era tanta, que un dibujante falleció lápiz en mano frente al restirador.
Los dos delegados sindicales más populares de Tokei en esos años eran el propio Miyazaki e Isao Takahata, quienes 20 años después fundarían Studio Ghibli.
Nos recuerda Miri Mura Saki que M1yasaki entró a trabajar en 1963 a Toi Doga, luego de estudiar ciencias políticas y económicas en Tokio, y allí conoció a su esposa, Akemi Ota.
Aunque nunca fue militante de ningún partido, Miyazaki siempre ha tenido una posición de izquierda.
En 2003 no viajó a Estados Unidos para obtener un Óscar por El viaje de Chihiro para protestar por la guerra en Irak; en 2013 criticó el intento de su gobierno de modificar el artículo 9 de la Constitución pacifista japonesa para que la población pudiera defenderse y, ese mismo año, declaró que Japón debería ofrecer disculpas “apropiadamente y proporcionar una compensación adecuada” a las mujeres que fueron esclavas sexuales del ejército imperial durante la Segunda Guerra Mundial.
Pero más allá de sus declaraciones políticas, sus cintas y Studio Ghibli reflejan la visión progresista de Miyazaki. Según él, El castillo ambulante reflejaba la guerra con Irak, y Allison Stalber afirma en este sentido que Mi vecino Totoro, La princesa Mononoke y El viaje de Chihiro transmiten sentimientos antibélicos y ambientalistas, y comparten sus reflexiones sobre la industrialización frenética, el valor del trabajo y la modernización.
Yubaba, en El viaje de Chihiro, es, para Stalberg y otros, el símbolo visual del capitalismo. Una mujer blanca deformada por la ambición que vive en la opulencia mientras sus trabajadores esclavizados duermen en sencillos sacos a la manera japonesa. La sostiene en el poder el miedo provocado por ella y sus monstruos.
El viaje de Chihiro, por cierto, ganó el Óscar a la mejor película de animación en 2001, y el Oso de Plata en el Festival de Cine de Berlín. No sólo eso: se convirtió en la película japonesa de mejor taquilla con más de 250 millones de dólares recaudados.
El antibelicismo, la naturaleza, la tecnología, el individualismo, la responsabilidad, la tolerancia, la importancia de la memoria, la certeza de que el pasado no es intocable y puede servirnos para narrar nuestro presente, y la consideración crítica sobre nuestro papel en el mundo son algunas de las constantes en la filmografía de este creador japonés.
Un elemento sorprendente de su trabajo es que sus películas no parten de un guion.
“No tengo la historia terminada ni lista cuando empezamos a trabajar en una película. Normalmente, no tengo tiempo. Así que la historia se desarrolla cuando empiezo a dibujar los guiones gráficos. La producción comienza poco después, mientras los guiones gráficos aún están en desarrollo. Nunca sabemos hacia dónde irá la historia, pero seguimos trabajando en la cinta a medida que avanza.”
Enemigo público de la inteligencia artificial, la considera un insulto a la vida misma. Tampoco es muy proclive a la lógica al hacer sus filmes. Sería limitarlos. “Mi método es no usar la lógica. Intento excavar en lo profundo de mi subconsciente. En cierto momento de ese proceso se abre la tapa y se liberan ideas y visiones muy diferentes”.
Hayao Miyazaki prefiere alimentarse de la vida: “si no gastas parte de tu tiempo en ver a gente real, no podrás hacer esto porque nunca lo habrás visto”.
Para celebrar el 85 aniversario de este creador que renovó la cultura pop tal vez convendría volver a ver algunas de sus películas para escuchar de nuevo que nada de lo que sucede se olvida jamás, incluso si ya no lo recuerdas.
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