1/14/2026

Columnas y opinión del periódico La Jornada miércoles 14 de enero 2026

Canadá se acerca a China; México le impuso aranceles // Petróleo: el caos perfecto // Piden prórroga para el registro de celulares
Canadá y México, principales socios comerciales de Estados Unidos, han recibido amenazas a su territorio y afectaciones arancelarias del presidente Trump. Han respondido de manera distinta. El primer ministro de Canadá, Mark Carney, ha pasado de la defensiva a la ofensiva: inicia hoy una visita a Pekín en la que se reunirá con el presidente Xi Jinping. Ha expresado que su visita es una respuesta directa a los cambios en el panorama comercial y político. Trump amagó con hacer de Canadá el estado número 51 de la Unión Americana. La respuesta de México ha sido más bien defensiva. La presidenta Sheinbaum ha insistido en que la soberanía y la independencia no son negociables. El gobierno mexicano recientemente impuso aranceles a los productos chinos y otros países asiáticos, provocando la inconformidad de Pekín. Hay circunstancias que explican la diferencia de las estrategias mexicana y canadiense: México ha asumido la defensa de 20 millones de migrantes y necesita conservar las remesas por un billón de pesos anuales.

“El T-MEC, irrelevante”: Trump

Tal vez el desafío del primer ministro canadiense Carney, su acercamiento al principal competidor político y comercial de Estados Unidos, tiene relación con la insólita declaración que ayer mismo hizo Trump en el sentido de que el T-MEC es irrelevante. No necesita automóviles fabricados en Canadá y México, lo que requiere son plantas automotrices en su país.

Caos perfecto

Todavía no llega un solo barril de petróleo venezolano a Estados Unidos, pero ya se ha desencadenado el caos en el mercado. Concurren varios factores: 1) la inestabilidad social en Irán (Trump ha anunciado que van en camino refuerzos a los opositores al régimen); 2) el arancel adicional de 25 por ciento a los compradores de crudo iraní; 3) la confusión sobre las exportaciones de petróleo de Venezuela (la compañía más grande, Exxon, dijo que no le interesa invertir) y los repetidos ataques a navíos de carga. Todos estos factores juntos han causado una impresionante recuperación de los precios del petróleo, según la publicación especializada Oilprice.com. Los automovilistas estadunidenses sentirán el pinchazo en sus bolsillos.

Tope a las tarjetas de crédito

El anuncio del presidente de Estados Unidos de topar los intereses de las tarjetas de crédito a 10 por ciento por un año tiene un sabor populista con miras a ganar votos en las elecciones del próximo noviembre, pero fue bien recibida por los consumidores. Hay más de mil millones de tarjetas en Estados Unidos y en promedio cada consumidor posee cuatro. Sin embargo, a los bancos no les hizo gracia. Cayó el valor de las acciones de todas las emisoras de tarjetas: Capital One en 8.7 por ciento, American Express 4.4, MasterCard 2, Visa 1.6 y Wells Fargo 2.1. Algunos analistas no creen que se llegue a aplicar la medida. El presidente Lula da Silva dijo una vez que los bancos deben ganar dinero porque si quiebran, hay que rescatarlos.

Díselo a Claudia
Asunto: los plurinominales
En un encabezado de nota se nos dice que los plurinominales garantizan la “representatividad en el Congreso”. Natural y válida pregunta: ¿a quién o quiénes representan? Sólo son posiciones que se reparten entre los machuchones de cada partido y alcanzan hasta para algunos cuates y familiares.
Dr. Leonardo Moctezuma, Cocoyoc, Mor.

Twiteratti
Algunos operadores, incluidos los OMV (operador móvil virtual), pidieron a la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones una prórroga en el registro de líneas con CURP. Argumentan que hay muy poco tiempo para registrar los 158 millones de líneas, lo que significa registrar más de 923 mil líneas por día.

Javier Matuk @jmatuk

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Trump, ¡ahora contra el T-MEC! // Amago tras amago a México // Sandra Cuevas: nueva casaca // Más ofrendas a Casa Blanca
Trump le rasca por todos lados. Si no son los aranceles son otros golpeteos comerciales, ganaderos, agrícolas e hidráulicos, o el amago de intervención directa contra cárteles.

El punto es no dejar momentos de respiro a México y su presidenta, que por más que en su relación a distancia con Donald Trump practica una suerte de inmersión intelectual en hielo, sigue produciendo encono en la Oficina Oval que desespera por mandar tropas, equipo bélico de alta tecnología y drones a México para atacar a cárteles y capos, aunque se causaran daños colaterales diversos.

Ahora, el fascista que despacha en Washington ha mencionado que el tratado trinacional de comercio no le importa ni tiene sentido, con lo cual pone a temblar el aparato de entendimientos e intereses conocido como T-MEC, el cual este año debe revisarse para definir si continuará, con los ajustes que la Casa Blanca llegara a imponer, o simplemente se le dará por extinguido y se arrojará todo el entramado comercial norteamericano a la selva, donde el consumidor compulsivo de hamburguesas y cocacolas, Rico McDonald, se cree rey.

Entre tanta farsa, voltereta y oportunismo pareciera muy difícil provocar asombro, pero eso ha sucedido con Sandra Cuevas, un extraño y turbio personaje que ha cambiado tanto y tan brevemente de afinidades y alianzas políticas hasta terminar ahora convertida en promotora de la presidenta Sheinbaum, con quien se enfrentó de manera soez cuando esta era jefa de Gobierno y aquella jefa delegacional de Cuauhtémoc, llegada a este cargo por obra y gracia del despecho electoral de la marca Monte Real.

Cuevas, con frecuencia relacionada con personajes del mundo delictivo de la Ciudad de México y convertida de manera escandalosa en “empresaria” de distintos rubros (¡hasta una galería de arte, con ella como presunto ojo experto!), también ha tenido a bien elogiar al secretario federal de Seguridad, Omar García Harfuch, en un lance que puede ser de futurismo político o de búsqueda de benevolencia en expedientes.

Para que no haya duda de la autenticidad de su más reciente conversión, Cuevas convoca a “mandar al diablo a la oposición“, una “oposición hipócrita que tuvo años en el poder y no quiso resolver absolutamente nada”, e incluso ha arremetido contra un “millonario que ya se cree presidente, que se inventa reuniones en Estados Unidos (...) Pero no porque lo manden llamar o porque esté trabajando directamente con el presidente de Estados Unidos”. Ya veremos si este cambio de casaca tiene como moneda de cambio alguna promesa de candidatura guinda o similares a algún cargo de elección popular en 2027.

Astillas:

El tema de la reforma electoral tiene como punto de empuje la aritmética legislativa de la 4T, que puede aprobar reformas constitucionales sin gran problema. Pero no sólo se está prescindiendo de bases de acuerdo que podrían incluir ciertas posturas aceptables de las minorías, ahora también hay reticencia en ámbitos internos, como las consejerías del Instituto Nacional Electoral y mandos camarales, como el de Ricardo Monreal… Ritmo notable de detenciones de mandos del crimen organizado en el contexto de las exigencias gringas de hechos “contundentes” en esa materia. Ayer hubo acción en Zapopan y Tepic contra operadores del Cártel Jalisco Nueva Generación (incluso se “detectaron” pistas clandestinas de aterrizaje de este cártel en Nayarit, Zacatecas y Jalisco) y, en la capital del país, contra miembros del Tren de Aragua y la Unión Tepito. Habrá de verse si estas acciones sosiegan a Trump y Marco Rubio o se insistirá en que caigan políticos vinculados a tales faenas criminales… Y, mientras Grecia Quiroz, actual presidenta de Uruapan a la muerte de su esposo asesinado, ha recibido, con 10 años de vigencia, el registro de la propiedad intelectual de la marca “Carlos Manzo”... ¡hasta mañana!

X: @julioastillero, Facebook: Julio Astillerojuliohdz@jornada.com.mx

Trump fustiga a la Fed y las tarjetas de crédito; oro y plata en las nubes: síndrome Maduro con síndrome Mamdani
El presidente Trump maneja la técnica sicológico-militar de “conmoción y asombro ( shock and awe)” tanto al exterior, para aplicar el “síndrome Maduro” como al interior, para confrontar el “síndrome Mamdani (bit.ly/4qPUGPs)”.

Trump provocó “conmoción y asombro” al segmento financiero globalista –que golpea en particular a los cuatro jinetes jázaros (Khazar; bit.ly/3QqemJr): Banca Rothschild, BlackRock de Larry Fink, George Soros y Bloomberg, mediante la investigación criminal (¡mega-sic!) del gobernador de la Reserva Federal, Jerome Powell (JP), quien se ha obstinado a mantener elevadas las tasas de interés cuando Trump desea no sólo imponer a un partidario suyo como sucesor de JP, sino también disminuir las tasas de interés con el fin de elevar su aceptación popular, hoy deteriorada.

Según WSJ, se trata más que nada de “la intención de Trump para controlar al banco central sin importar lo que digan las leyes o los tribunales (bit.ly/4jzY6n0)”.

Los oráculos financieros globalistas desde Bloomberg (bit.ly/4pF1y1j) hasta Financial Times (bit.ly/4aSCpMT) han criticado severamente la afrenta a la “independencia” de la Fed, que en el modelo de la globalización financierista se convirtió en un “Estado dentro del Estado”.

Con su mente clavada en la exitosa “asequibilidad ( affordability)” de Mamdani –el nuevo alcalde ugandés/hindú/chiíta/socialista/milenial de Nueva York financiado con 50 millones de dólares por George Soros –Trump busca congraciarse con su base electoral de MAGA ( make America great again) –hoy fracturada y prácticamente empatada entre anti-israelíes y pro-israelíes– mediante un tope del 10 por ciento a las agiotistas tasas de interés que asestan los bancos a los tenedores de las tarjetas de crédito. Su volumen de transacciones y compras anuales en Estados Unidos asciende a más de 6.1 millones de millones de dólares (trillones en anglosajón) para 2025; con un adeudo de 1.23 millones de millones, según datos de la Reserva Federal de Nueva York.

Como era de esperarse, la banca agiotista de Wall Street pegó el brinco en el cielo cuando sus lubricados legisladores en el Congreso exhiben fuertes reticencias (bit.ly/453D5LK).

También esperado, las acciones bursátiles de servicios financieros y de los bancos sufrieron una severa caída con la propuesta electorera de Trump: las acciones de Capital One perdieron 6 por ciento; las de American Express, 4.87; Citigroup, 4, y JPMorgan Chase casi 3 por ciento (bit.ly/4sKNiH9).

Según WSJ: “En su apuesta por la asequibilidad, Trump presenta una serie de propuestas para abordar los costos y lanza ideas para reducirlos y aumentar el poder adquisitivo que podrían suponer grandes cambios en los mercados inmobiliarios, industria petrolera y las finanzas (bit.ly/4aYyQVy)”.

Como consecuencia de la colisión de Trump con la Fed y la exigencia de poner un tope de 10 por ciento al cobro de las tarjetas de crédito, al corte de caja del 12 de enero, el oro y la plata alcanzaron alzas estratosféricas: a 4 mil 600 dólares la onza oro y a 86 la onza de plata, de la que México es el principal productor teórico del mundo (bit.ly/4qe3EGt).

Otro efecto del “síndrome Maduro”, según William Pesek, de Asia Times, alimenta un histórico disparo de 4 por ciento del índice MSCI de Asia Pacífico, conforme “los inversionistas huyen de la deuda de Estados Unidos, cercana a 39 millones de millones de dólares, cuando las bolsas de valores asiáticas, empujadas por la inteligencia artificial y sus bancos centrales detentan ahora la última palanca (sic) sobre la estabilidad de Washington”.

A mi juicio, los problemas más serios los enfrenta Trump en su frente doméstico, mucho más que en el exterior, donde emprende una “fuga hacia adelante”, de cara a las decisivas elecciones intermedias de noviembre, cuando una derrota en la Cámara de Representantes vía el “síndrome Mamdani”, le podría significar su enésima defenestración ( impeachment).

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Temporada de atínale a la cifra // India y China, motores económicos // Economía estadunidense, desplazada
Se ha dado el banderazo inaugural a la temporada 2026 de “atínale a la cifra” –léase adivinanzas, bolas de cristal de por medio, sobre el eventual comportamiento económico global–, en la que, como es costumbre, participan organismos (supuestamente) multilaterales y otros regionales, instituciones “especializadas” en el arte de los presagios y demás integrantes de la industria –pública y privada– de los augurios, la cual, si bien genera pingües ganancias a los “jugadores”, en no pocas ocasiones de todas prácticamente falla en todas.

Correspondió al Banco Mundial iniciar el concurso con la divulgación de sus Perspectivas económicas mundiales –primera entrega del año–, en las que, de entrada, destaca (luego de pronosticar, como cada año, una recesión tras otra) la “gran resiliencia de la economía mundial frente al aumento de los vientos en contra del comercio internacional. El ritmo de crecimiento del último año, más rápido de lo esperado, marcó una recuperación de la recesión de 2020 sin precedente en las últimas seis décadas. No obstante, las economías de mercados emergentes y en desarrollo quedaron rezagadas. Este año se proyecta que el crecimiento global disminuya, en parte porque las empresas reducen la acumulación de inventarios y debido a la materialización de los efectos de los aranceles al comercio exterior. En este contexto, será más desafiante generar empleo para el millón 200 mil jóvenes que alcanzarán la edad de trabajar en 2035 en las economías de mercados emergentes y en desarrollo”.

De acuerdo con la bola de cristal del citado organismo financiero, las economías de India y la República Popular China mantienen el liderazgo global y su ritmo de crecimiento triplica y duplica, respectivamente (7.2 y 4.78 por ciento, en cada caso como promedio anual entre 2023 y la perspectiva para 2027, si es que finalmente Donald Trump falla en su decidido intento de estallar la tercera guerra mundial), al estadunidense (2.38 por ciento) y septuplica y quintuplica, en el mismo periodo, el estimado para los integrantes de la Unión Europea (0.98 por ciento).

Para efectos de América Latina y el Caribe, el Banco Mundial pronostica que “tras moderarse a un estimado de 2.2 por ciento en 2025, el crecimiento regional aumentará ligeramente a 2.3 por ciento en 2026 y a 2.6 por ciento en 2027. Restablecer un sólido crecimiento de la producción es fundamental para sostener la creación de empleo asalariado y mejorar su calidad. Los riesgos para las perspectivas se inclinan a la baja. Un aumento adicional de las barreras comerciales y la incertidumbre asociada, o una disminución de los precios de las materias primas, podrían frenar las exportaciones, la inversión y los ingresos fiscales. Dada la elevada carga de la deuda, un endurecimiento inesperado de las condiciones financieras podría provocar salidas de capital, y las perturbaciones relacionadas con el clima representan un riesgo para sectores vulnerables como la agricultura, la pesca y la energía”.

Algo más: la actividad económica en la región se desaceleró en el segundo semestre de 2025. “El fortalecimiento de la demanda interna se vio respaldado por un crecimiento de las importaciones que superó las expectativas, y a pesar de las elevadas tensiones comerciales, las exportaciones se mantuvieron sólidas durante el año, ya que los exportadores de materias primas resistieron las tensiones comerciales relativamente bien. La flexibilización monetaria se reanudó en varias economías, con Chile y México recortando las tasas de interés, mientras Brasil las mantuvo en 15 por ciento ante las rígidas expectativas de inflación. Los flujos de capital hacia la región se han recuperado, lo que ha respaldado las necesidades de financiamiento. Se proyecta que el crecimiento regional se afiance gradualmente durante los próximos dos años; en 2026 se espera que el crecimiento aumente ligeramente a 2.3 por ciento y a 2.6 por ciento en 2027, ya que las tensiones comerciales y la incertidumbre relacionada se mantienen elevadas y la demanda interna sigue siendo lenta en algunos países, lo que contrarresta en parte el efecto positivo de la flexibilización de las condiciones financieras”.

Las rebanadas del pastel

El vampiro pirata no sació su sed petrolera con el crudo venezolano y ahora va por el iraní (otra vez; la anterior fue en 1953, golpe de Estado de por medio), nación que ocupa el tercer escalón mundial en reservas. ¡Y quiere más! De plano, no tienen remedio: Trump a punto está de robarse Groenlandia, pero el gobierno danés culpa a Rusia y China “de la amenaza”. Ni la burla perdona.

X: @cafevega ,cfvmexico_sa@hotmail.com

Digresión y media
Como programa de acción o toma de conciencia de compositor o de cantor muy más que alentador resulta el que alguien, algunos, muchos piensen que la canción es poesía (cito a Francisco Barrios El Mastuerzo, quien en diálogo con Víctor Ronquillo citó a su vez un manifiesto de fin de siglo). Dicho en general y desde mi perspectiva arte sin poesía no hay, y hallo indispensable que toda obra de intención artística aspire a ello.

Demos un giro o viraje al tema: en términos “abstractos” toda canción convoca, invoca poesía. A ella impulsa, empuja; en ella procura desembocar… Y en sus momentos más afortunados (no tantos como uno desearía) lo consigue. Y logra otra cosa, difícil de expresar o de –para mí imposible– exponer: hacer que música (propia aunque pobremente dicho, melodía) y palabras transmitan profundamente lo mismo (¿arriesgo demasiado?): un sentir que es saber.

Músico no soy, y melómano (la voz, cierto, no me atrae), vaya, ¿cuándo? Sin embargo, gracias sobre todo a la radio (en mis tiempos el radio), siempre he puesto atención a las canciones. Y no tan vagamente creo recordar que Borges afirmaba que no hay libro malo o muy malo que no tenga una línea genial, y que Buñuel por su parte aseveraba que no existe película que no incluya una escena o toma memorables. ¿Canción no habrá que (pongámoslo en cursi) en alguno de sus momentos no atrape el alma?

“Sufrir (cesura) me tocó a mí (cesura) en esta vida (pausa, etcétera)”, comienzo del –según apunta un entusiasta escucha desde Hawái– “más grande éxito e himno de Los Solitarios” (que yo atribuía a Los Freddy’s, grupo de San Andrés o Villa Mariano Escobedo, Jalisco, donde crecí), une, reúne o unifica entonación oral (hablada) y musical (cantada) y ejemplifica lo que intenté decir arriba y acá algo extravagantemente trato de sintetizar: ese principio se conecta (nos conecta) con lo que conecta.

Quería hoy hablar de Ramón Palomares, poeta venezolano; de cómo (y en lo posible del por qué) ha sido varias veces puesto en canción el “Nocturno” de Manuel Acuña, y de –a mi extraño parecer finalmente– la relación entre trova y poesía. No se pudo.

Rematemos: Cuando Agustín Villegas Gómez, reconocido autor de Sufrir, debió (luego de la frase “y otra desilusión”) culminar su letra con el infinitivo del título, dudó y optó por (¿se le hizo imprudente repetir, siendo como hubiera sido tan efectivo?) “no la puedo aguantar”.

Tex Tex, Sangre Azteka, Catana y Pericles
En octubre pasado los Muñecos de Tex Tex filmaron en Faro Cosmos una tocada/bailango/roquero; de esta actividad devino el video oficial de la canción Susy quiere mambo. Chucho y Lalito Tex fueron los músicos frontales encargados de tocar la mencionada rola mientras unas bailarinas ejecutaban una coreografía al compás del ritmo insignia hecho famoso por Pérez Prado y que los Tex Tex han retomado para mezclarlo con el sonidos de guitarras eléctricas pulsadas en esta ocasión con clara actitud punk, en contraste con el vestuario ad hoc de las bailarinas, quienes lucieron prendas rebosante de brillos y lentejuela multicolor. Susy quiere mambo ya circula en plataformas digitales desde el 6 de enero, principalmente en https://youtu.be/ID2d26yxHzI. Por otra parte, la legendaria agrupación llamada Sangre Azteka regresa a los escenarios con nuevo disco titulado Renacer; producción donde participaron invitados del tamaño de Cecilia Toussaint, Alfonso André, Piro Pendas, Julián André, Federico Luna, Bola Domene, Sr. González, Adolfo Romero y Ernick Romero, por supuesto, todos bajo la dirección de Humberto Álvarez; para las presentaciones en vivo, Sangre Azteka está integrada, obvio, por Humberto Álvarez y su emblemático acordeón; Axel Margalli, en la guitarra, Germán Quintero, batería y Roberto Solís, bajo. Contacto: https://www.atom.bio/humbertoalvarez9079 Y otro estreno es El mamey y el Ñero, rola interpretada por Catana y Pericles quienes recrean fielmente esta crónica de barrio sobre las gruesas andanzas y apuestas de este par –nos referimos al Mamey y al Ñero jeje–. Los arreglos de la nueva versión de la mencionada canción corrieron a cargo de Rafael Catana y Pericles, músicos ambos con amplia trayectoria, tanto como solistas y como integrantes de agrupaciones –Pericles con Rastrillos–. El 16 de enero, El Mamey y el Ñero, versión Catana-Pericles estará rotando en plataformas. Como es sabido, esta canción es de la autoría de Alejandro Lora y Horacio Reni y forma parte del disco Lora, su lira y sus rolas.

Cuba 74 Espacio cultural

Presentación de libros, recitales de poesía, talleres y música en vivo son alguna de las actividades realizadas en el espacio cultural conocido simplemente como Cuba 74. Allí se han presentado Nina Galindo, Susana San Juan, Elena Garnés, Julia González, Carlos Arellano, entre muchos otros músicos; en este 2026 Marlon Berlanga, quien dirige las actividades de este lugar, anuncia la reposición este 16 de enero de la presentación Madera viva, con El cuarto de Sarah, Román y Daniel Castillo a las 19 horas. Y para el viernes 30 de este mes estarán Daniel Loredo y Rudo Gómez con “sus voces aguardientosas, su rock callejero y sus letras rudas” escribe Berlanga y remata “los acompañará el triste Chris Becerril con su voz de caverna” Coperacha solidaria: 150 varos. Horario 19 horas. Dirección República de Cuba 74-302, Centro Histórico.

PD Estar aterrados por la locura expansionista de un poderoso demente no impide desearle, de coraza, un tranquilo, productivo y rocanrolero 2026. Salú.

EDITORIAL

A unos meses de que comience la revisión del T-MEC para decidir si se deja expirar, se extiende su vigencia o se sustituye por otro acuerdo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que el tratado con México y Canadá “no tiene ninguna ventaja real, es irrelevante”. Sostuvo que “a Canadá le encantaría; Canadá lo quiere, lo necesita, pero nosotros no necesitamos su producto. No necesitamos coches fabricados en Canadá. No necesitamos coches fabricados en México. Queremos traerlos aquí. Y eso es lo que está pasando”, en referencia a su política de aranceles y amenazas para obligar a los fabricantes a trasladar la producción a territorio estadunidense.

Es notoria la incongruencia trumpiana, pues resulta evidente que no se pone tanto esfuerzo en sabotear algo que se considera irrelevante. Asimismo, con sus ataques actuales olvida que el T-MEC lo negoció él mismo y seis años atrás lo llamó el mejor acuerdo de la historia, en línea con su costumbre de calificar todos sus actos como los mejores. Más allá de tales contradicciones, las declaraciones del magnate deben entenderse tanto en el contexto de su idea de negociaciones basadas en extorsionar a sus contrapartes como en la intención que ya ha manifestado de sustituir el espacio de libre comercio trilateral por tratados bilaterales, en los que Washington gozaría de superioridad para imponer sus términos debido al tamaño de su economía y al viejo principio de dividir para vencer. Esta agresiva postura indudablemente afecta a México y a Canadá, pues las meras palabras de Trump siembran una incertidumbre que frena o ralentiza inversiones, impide a los agentes económicos planificar a mediano o largo plazos, y desestabiliza las cadenas productivas de forma duradera.

El problema para el republicano es que no sólo daña a sus países vecinos y a los estadunidenses de a pie, sino también a poderosos intereses económicos, así como las perspectivas electorales de su partido y la supervivencia de su proyecto oligárquico. Con los ataques a sus principales socios comerciales, Trump se ha metido en una situación en la que incluso ganando, perdería: si consuma su propósito de forzar una migración masiva de fábricas (automotrices y otras) a Estados Unidos, el resultado inmediato sería un incremento insostenible de costos a causa de las diferencias salariales. Dado que en estos momentos ya existe un elevado –y creciente– malestar entre los consumidores estadunidenses con los precios de todo tipo de productos, cualquier alza significativa tendrá efectos políticos ineludibles. No sólo eso: la industria estadunidense enfrenta enormes dificultades para competir con la mucho más eficiente y moderna producción china; su resiliencia se basa en la reducción de costos articulada en torno al T-MEC, y desbaratar el tratado borraría toda chance de competitividad. Además, quizá el mandatario pueda presionar a la industria a repatriar sus plantas, pero no puede obligar a los trabajadores a tomar empleos fabriles que en esa sociedad se encuentran en muy baja estima y sólo atraen a los migrantes, a quienes Trump se ha propuesto erradicar. Por lo tanto, la consigna de “Estados Unidos primero”, tal como la aplica la actual Casa Blanca, puede sellar el declive definitivo de ese país como la indiscutible potencia hegemónica global.

Como aprendió a la mala el anterior primer ministro canadiense, Justin Trudeau, el peor error sería entrar en el juego de negociar por separado e intentar agradar a Trump atacando al tercero en discordia. Por el contrario, tanto México como Ottawa han de tener claro que su mejor oportunidad de salir avante de la embestida trumpiana consiste en mantenerse unidos y mostrar al magnate los costos internos que enfrentará si persiste en su unilateralismo.

Felicita a la Presidenta por desactivar los amagos de EU
En una llamada telefónica de 15 minutos, la Presidenta de México desactivó no sólo las amenazas trumpistas de invadir militarmente México, sino también la insidia golpista, que desde los medios de comunicación, los partidos políticos, el clero y la oligarquía opositora a la 4T alentaba para que dicha intervención ocurriera.Esto deja en claro para los que la denuestan y la minimizan que tenemos mucha Presidenta, por lo que me honra estar viviendo su mandato, y por el cual la felicito, por que sé que, ante los amagos imperialistas estadunidenses y de la derecha nacional e internacional, ella siempre tendrá la más inteligente estrategia para enfrentarlos, por el bien de México.
Raymundo Colín Chávez

Aconseja al presidente colombiano “no confiar en Donald Trump”
Tocayo, Gustavo Petro Urrego, no confíes en Donald Tump, tú sabes mejor que yo que es traicionero, voluble, un sujeto sin escrúpulos y, lo más grave, un desquiciado que se cree el emperador del universo y quien tal vez te prepare una celada.La “amable” invitación que te cursó para que visites Estados Unidos es la coartada perfecta, a tu arribo podría formular cargos por incitación a la violencia, por tu participación en la manifestación a favor de Palestina, por narcotráfico o por lo que se le antoje.¿No crees que sea posible? Espero equivocarme, pero podrías comprobarlo, aunque demasiado tarde, cuando seas esposado para ser recluido, muy probablemente en la cárcel donde está detenido Nicolás Maduro Moros y, de esta manera, ahorrarse un costoso operativo y la condena mundial por la ilegal, alevosa y cobarde acción; sin embargo, en tu caso lo segundo, la condena mundial, será unánime y ensordecedora.
Si tientas tu suerte, es tu decisión, yo sólo cumplí con advertirte. Deseo de todo corazón, reitero, estar equivocado, no obstante, mi casi siempre infalible intuición me aconseja lo contrario.
Gustavo Monterrubio Alfaro

Tensión con el país vecino del norte aún no es resuelto, opina
La actitud perversa, enfermiza y criminal del ente del mal más peligroso del momento, Donald Trump, lastima la paz mundial un día sí y otro también, en el afán de evitar lo inevitable: la muerte del último imperio. En respuesta a las amenazas de continuar agrediendo a otras naciones para disponer de los recursos naturales a su antojo y con el pretexto de combatir el narcotráfico considerado como terrorismo, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo habló vía telefónica con su par estadunidense, obteniendo resultados si no prometedores, por lo menos útiles para disminuir las tensiones políticas, sociales y diplomáticas entre pueblos vecinos.Suponer que el asunto está resuelto es más fantasioso que la visita de los Reyes Magos a casa de infantes desinformados.
Daniel Moctezuma


Conmovedora foto de heroica madre
¿A quién no va a conmover una fotografía como la de ayer en La Jornada? No cabe duda de que nuestro periódico sigue siendo uno de los pocos, muy pocos, medios que ponen interés editorial en causas verdaderamente populares y de gran relavanciaw social. Heroicas madres, con toda justicia.
Agustín Benítez Ochoa

Nueva amenaza contra el pueblo cubano
Trump arroja su veneno
y al mundo quiere imponer,
cual burla cruel de poder
y mandato más que obsceno.
A su halcón todo terreno,
en Cuba país golpeado
pretende que el renegado,
Marco Rubio la gobierne;
nueva amenaza se cierne
contra un pueblo sojuzgado.
Guadalupe Martínez Galindo

Invitaciones
Mural monumental: Revolución azul
Greenpeace México celebra el Tratado Global de los Océanos con el mural monumental Revolución azul. Ballenas, arrecifes y la vaquita marina aparecen como voz del océano y urgen a proteger 30 por ciento de los mares para 2030.La cita es el 17 de enero a las 10 horas en Huerto Roma Verde, ubicado en la calle Jalapa número 234, colonia Roma Sur, delegación Cuauhtémoc, en la Ciudad de México. Entrada libre.

Jueves de cineclub: proyección del largometraje Nos hace falta Sinar
El Centro Cultural El Albergue del Arte, emergentemx y Procine invitan al inicio de los jueves de cineclub, con la proyección Nos hace falta Sinar, de Andrés Nandayapa /México/2024 /65 minutos.
La cita es mañana, con acceso a las 18:30 y proyección a las 19 horas, en el Foro el Albergue del Arte, ubicado en Alberto Zamora número 32, colonia Villa Coyoacán. Informes y reservaciones: Tel: 55-5554-6228. Entrada libre. 


El triple ciclo del petróleo, las armas y las monedas se hace presente en la ilegal cuanto violenta incursión de Trump en Venezuela. La democracia ha dejado de ser la coartada intervencionista –la palabra no aparece ni una sola vez en el discurso de Trump del 3 de enero– y se muestra con nitidez la ambición de Washington por apoderarse de los recursos petroleros venezolanos.

No sólo eso: en un lúcido artículo en estas mismas páginas (“El petrodólar en el siglo XXI”, La Jornada, 06/01/26), Alonso Romero devela otra importante motivación detrás de la ofensiva estadunidense: impedir que el yuan chino se coloque como una moneda ordinaria en el mercado petrolero, lo que vendría a debilitar aún más al dólar.

Hay un cuarto factor que debe considerarse entre los ejes de la reconfiguración geopolítica mundial: el narcotráfico. Al menos en el hemisferio occidental está jugando fuerte, como pretexto o como causa de fondo, para este realineamiento.

El narcotráfico no puede considerarse como una excrecencia, un efecto perverso del capitalismo actual. Así como los corsarios de los siglos XVI al XVIII no pueden considerarse como factor externo a la formación del capitalismo. El inglés Francis Drake, el holandés Peter van der Does y otros más desarrollaron su piratería gracias a las patentes de corso entregadas por sus respectivos imperios. El saqueo que llevaron a cabo fue muy importante para la acumulación de capital de su patria de origen. Y la piratería sigue ahí, señala Boaventura de Sousa Santos: “Otra señal de recolonización es el regreso anacrónico de la piratería. En tiempos de paz o de guerra no declarada, interferir en la navegación en aguas nacionales o internacionales es un acto de piratería”. La US Navy lo acaba de demostrar en aguas del Caribe.

Algo parecido sucede hoy con el narcotráfico. No es una “enfermedad del capitalismo actual”, sino una especie de pariente mal visto, pero muy útil para el proyecto actual de acumulación, dominación y colonialismo cumpliendo varias funciones:

El narcotráfico es una gran coartada para la intervención militar de Estados Unidos en Latinoamérica. Así lo revela el reiterativo discurso de Trump. La utilizada en la práctica contra Venezuela y como amenaza para intervenir en Colombia o México.

Es un pretexto también para legitimar no sólo la intervención armada en otros países, sino para justificar la subordinación de sus políticas de seguridad a la de Estados Unidos.

No es casual tampoco que el narcotráfico se implante en espacios de México y América Latina para controlar los territorios donde las trasnacionales imponen proyectos de explotación minera, forestal o hídrica. La acción del narco busca amedrentar cualquier protesta o movimiento de las comunidades locales, controlar el territorio y, además, cobra un derecho de piso que está contemplado en los costos de las empresas extractivistas.

El narcotráfico debilita a los estados del Sur global, sobre todo en Latinoamérica, por dos razones principales: porque se apropia del control territorial de zonas completas de los países, desafiando a los gobiernos. Y porque los gobiernos tienen que destinar enormes sumas al combate del tráfico de estupefacientes en fuerzas armadas, equipo, logística, etcétera, que de otra manera se emplearían en inversión social: educación, salud, vivienda. Tienen que dedicar al combate de los efectos buena parte de lo que podrían invertir en el combate a las causas.

El narcotráfico también funciona como canal de enormes recursos financieros que escapan a todo control fiscal, aduanal y a toda rendición de cuentas. No son sólo los cárteles latinoamericanos tan satanizados por Trump los únicos protagonistas y beneficiarios de este ingente flujo de recursos, sino también la red oculta de capos de capos, de políticos y funcionarios estadunidenses “de cuello blanco” que cosechan los miles de millones de dólares que circulan por las redes de suministro de narcóticos al país con más adictos de todo el planeta.

Y, penúltimo, porque esta enumeración de funciones del narcotráfico no pretende ser exhaustiva: la estructura del narcotráfico proporciona un “bien” (los estupefacientes) que viene a satisfacer la pulsión, largamente cultivada, largamente propiciada por el capitalismo a nivel cultural, por escaparse a una realidad agresiva y adversa, por aguantar las agotadoras y monótonas jornadas de trabajo, por sumarse a la cultura del consumismo-hedonismo-individualismo propiciada también por el capitalismo actual. En la Estrategia de Seguridad Nacional publicada por la Casa Blanca a fines del año pasado, se insiste en atender los aspectos culturales para asegurar la hegemonía estadunidense.

Coartada para algunos fines, medio útil para otros, el narcotráfico real o exagerado es sospechosamente funcional para los fines de la construcción del colonialismo y del dominio estadunidenses según Donald Trump. Si no existiera, lo inventaría.

Poco se ha debatido la necesaria reciudadanización de los Consejos, sobre todo de los Organismos Públicos Locales Electorales (Oples) como del propio Instituto Nacional Electoral (INE). Este rasgo distintivo que dio lustre a la configuración electoral se ha venido desdibujando, sea por la lógica de cuotas de los partidos políticos, como de la implantación de un sistema taimado de selección de ciudadanos.

En 2014, un grupo de ciudadanos encabezados por Clara Jusidman, Miguel Concha, Sergio Aguayo, el obispo Raúl Vera y el que escribe nos reunimos en el despacho del entonces presidente del INE, Lorenzo Córdova. El objetivo era cuestionar el proceso de selección de los consejeros electorales ciudadanos para los Oples en todo el país. En especial el tipo de examen, excesivamente técnico, que favorecía a los funcionarios electorales en funciones, dejando fuera ciudadanos distinguidos en otras áreas, como abogados, profesores, ingenieros, campesinos y artistas, entre otros. Córdova argumentó que los funcionarios electorales también eran mexicanos, por lo que tenían derecho a aspirar a dichos cargos. Le reproché, en ese momento, que las convocatorias debían abrirse a militares y sacerdotes que también eran mexicanos. No es posible dejar de menospreciar que Córdova y Murayama fueron asesores de José Woldenberg y muchísimos otros consejeros. Por lo que tienden a reproducir una fórmula vivida.

Fruto de la reforma de 2014, la designación de consejeros ciudadanos recaía en el Consejo General del INE, arrebató las prerrogativas que ejercían gobernadores y poderes locales en la lógica de cuotas que finalmente pervertían el desempeño autónomo de los consejeros ciudadanos de los Oples. Los nombrados se convertían en consejeros de consigna, pues seguían al pie de la letra lo que el poder les dictaba. Así pues, Córdova y Murayama impusieron un sistema endogámico que facilitó un control y una potestad metarreglamentaria que subordinaba a los consejeros locales.

Hay que tener presente que uno de los éxitos del IFE fue contar con personajes ciudadanos de peso como consejeros generales. El IFE sustituye a la contaminada Comisión Federal Electoral. En 1990, la creación del IFE favoreció la confianza como un órgano autónomo tanto por su capacidad para organizar elecciones federales como por la gravitación de su Consejo General, integrado por actores de trayectorias irreprochables y peso profesional. Uno podía reprochar que no fueran “expertos” en lo electoral, para eso se respaldaban en asesores, pero sus decisiones colegiadas tenían la garantía de la sensatez y la prudencia ciudadana.

¿Cuál fue el resultado de la fórmula consanguínea instaurada por Lorenzo Córdova? La clonación entre la estructura operativa electoral y los consejos generales ha resultado un desastre. Los actuales consejeros y aspirantes son poco atractivos y desde 2014 se percibe una baja notoria del perfil de los consejeros de los Oples. Falta una visión de Estado, interminables discusiones leguleyas y subordinación al centralismo del INE, así como a los grupos de poder locales. Abundan la mediocridad, el arribismo y la falta de sustancia.

La reforma electoral, que se anuncia de gran calado, deberá aportar al sistema electoral un robusto proyecto de selección de ciudadanos auténticos para integrar los consejos locales, sea de los Oples o de las propias estructuras locales del INE. El que escribe estuvo involucrado durante casi 20 años en el IFE, el INE y en el Ople del estado de México, el Instituto Electoral del Estado de México (IEEM), y desde esa experiencia propongo las siguientes consideraciones.

El consejero ciudadano debe ceñirse estrictamente a lo mandatado por la ley. Me parece que el perfil del consejero general requiere: 1. Contar con probidad, ser honesto y austero para escapar de las prácticas imperantes de corrupción. 2. Ser refractario a las tentaciones y el canto de las sirenas que ofrece el poder político electoral. 3. Poseer no sólo conocimientos electorales, sino también cultura política de corte humanista. 4. No ser un consejero de consigna ni admitir instrucciones o línea de ningún partido. 5. Saber trabajar en equipo, capacidad para construir acuerdos y tender puentes de entendimiento entre los diversos actores. 6. Saber argumentar, discutir y sostener posiciones con lealtad y altura. 7. Tener paciencia para soportar a los representantes de partidos políticos que muchas veces se presentan acechantes para presionar y obtener el voto o el silencio del consejero. 8. Ser transparentes y rendir cuentas a la sociedad, no sólo a los partidos o al gobierno. 9. Contar con estómago blindado para soportar diversas presiones propias del proceso, de los actores y de la opinión pública. 10. Procurar poder comunicarse en especial ante los medios de comunicación. Comunicar con responsabilidad es parte central de la función del consejero y está obligado a divulgar y argumentar sus posturas a la ciudadanía.

Sería deseable que emergieran destacados académicos, potentes profesionistas, líderes sociales, representantes de la sociedad campesina e indígenas, así como personalidades ciudadanas que otorguen mayor peso a la institución.

La vía autorreferencial de los Godínez electorales, como se percibe, a la institucio­nalidad electoral, es una línea de mediocridad.

Invadir a Venezuela y secuestrar al presidente en funciones junto con su esposa, toca a fondo nuestras vidas, porque no es un hecho lejano ni un episodio aislado sólo para entretenernos con noticieros o con análisis especializados; es una agresión que se filtra en la intimidad cotidiana, en las sobremesas familiares, en las conversaciones aparentemente inocentes, en los silencios incómodos y en las frases repetidas como si fueran propias, cuando en realidad vienen prefabricadas por los laboratorios de guerra sicológica. Allí opera la guerra cognitiva, no solamente como estruendo de bombas, sino como persistencia de sentidos impuestos, como desgaste lento de la capacidad de pensar con autonomía, como ocupación simbólica del lenguaje con el que nombramos la realidad. No se trata sólo de lo que ocurre en el territorio venezolano, sino de cómo ese acontecimiento es utilizado para reorganizar percepciones, emociones y juicios en millones de conciencias más allá de sus fronteras.

Así la guerra cognitiva imperial se “sienta a la mesa” con nosotros, se sirve el café y se disfraza de sentido común. Se manifiesta cuando alguien dice que “algo habrán hecho”, cuando se acepta sin discusión que la intervención extranjera es una forma de ayuda, cuando se repite que la soberanía es un concepto antiguo frente a la modernidad del mercado y las sanciones. Así, el ataque a Venezuela no sólo destruye infraestructura o amenaza instituciones, sino que busca colonizar la conversación diaria, erosionar la solidaridad y fragmentar la posibilidad de una respuesta ética colectiva.

Lo más profundo de esta guerra es que no necesita imponerse solamente por la fuerza directa; le ayuda mucho instalar dudas calculadas, sospechas permanentes y cansancio moral. En la cotidianidad, el debate se agota antes de empezar, porque ya está decidido de antemano qué versiones son creíbles y cuáles son propaganda. Se establece una jerarquía de fuentes donde la dictadura de los monopolios mediáticos habla con autoridad indiscutible, mientras las voces del pueblo venezolano son descalificadas como emocionales, interesadas o irrelevantes. Esa asimetría no es casual, es el resultado de décadas de concentración mercantil simbólica que han subordinado a múltiples sectores sociales para obligarlos a desconfiar de los pueblos y confiar ciegamente en los imperios.

Saben que la invasión a Venezuela toca nuestras vidas, aunque nos percatemos de ello con dificultad, porque pone a prueba nuestra capacidad de pensar históricamente. Obliga a preguntarnos si recordamos las invasiones, los bloqueos, los golpes de Estado maquillados de legalidad, las guerras presentadas como misiones de paz. En la “sobremesa”, la memoria suele ser el primer blanco, se recortan los antecedentes, se aíslan los hechos y se los presenta como anomalías sin contexto. Así, la agresión aparece como respuesta y no como causa, como corrección y no como crimen. La guerra cognitiva opera, entonces, como una pedagogía del olvido, entrenándonos para no ver los patrones de dominación que se repiten con distintos nombres y excusas.

Pero esta guerra también toca fibras emocionales profundas. Divide familias, tensa las amistades, vuelve sospechoso al que pregunta demasiado y ridiculiza al que se indigna. La indignación es presentada como exceso, como fanatismo, mientras la indiferencia se vende como equilibrio. En ese clima, defender a Venezuela se convierte en un gesto incómodo, casi subversivo, porque rompe la armonía artificial de lo diario y obliga a elegir entre la comodidad del consenso impuesto y la incomodidad de la conciencia crítica. La guerra cognitiva no busca sólo convencer, busca cansar, aislar y desmovilizar.

Y es que la invasión a Venezuela, así entendido, es un laboratorio de dominación simbólica que nos incluye como población objetivo. No somos espectadores neutrales; somos territorio en disputa. Cada conversación es un frente, cada palabra una trinchera, cada silencio una concesión. Cuando aceptamos sin cuestionar que un país puede ser asfixiado económicamente en nombre de la democracia, estamos aceptando una lógica que mañana puede aplicarse contra cualquier pueblo que desobedezca. Por eso, lo que se juega en Venezuela no es sólo su destino, sino el umbral de tolerancia global frente a la violencia imperial normalizada.

En la intimidad de lo cotidiano y del pensamiento profundo, la guerra cognitiva intenta convertir la complejidad en caricatura. Se reduce un proceso histórico lleno de contradicciones a una etiqueta simple, fácil de consumir y de rechazar. Esa simplificación no es inocente, elimina la posibilidad de análisis y remplaza el pensamiento por reflejos condicionados. Defender la capacidad de pensar críticamente sobre Venezuela es, en ese sentido, defender nuestra propia dignidad intelectual, negarnos a ser meros reproductores de discursos ajenos, recuperar el derecho a la duda informada y al juicio propio.

Esta invasión a Venezuela y el secuestro del presidente en funciones toca a fondo nuestras vidas porque revela hasta qué punto el poder necesita controlar no sólo territorios y recursos, sino también imaginarios y afectos. La guerra cognitiva busca que dejemos de sentir como propia la injusticia ajena, que miremos la agresión como espectáculo y no como advertencia. Frente a eso, la tarea ética es resistir en lo pequeño, en la sobremesa, en la conversación, en la pregunta incómoda que desarma certezas prefabricadas. Resistir es negarse a aceptar que la violencia sea normal, que el saqueo sea inevitable, que la mentira sea opinión.

Ahora toca asumir que no hay espectadores inocentes y que cada uno debe decidir si será eco o conciencia; informarnos con rigor, romper el cerco de la repetición acrítica; disputar el sentido en cada conversación cotidiana sin soberbia, pero sin concesiones; organizar redes de diálogo y estudio que fortalezcan la memoria histórica y la lectura crítica de los medios; acompañar activamente la solidaridad con el pueblo venezolano desde lo cultural, lo político y lo comunicacional; producir y compartir contenidos que expliquen sin simplificar y conmuevan sin manipular, y convertir la indignación en acción persistente.

Tan pronto capturó a Maduro, Trump se lanzó, envalentonado, a dictar sentencias y autonombrarse jefe petrolero, presidente interino y líder de Occidente. Gratuitos títulos que le quedan holgados. Difícilmente cumplirá sus alardes, aun si se trata de la debilitada Cuba. Poco diremos de Colombia o Irán. Los presumidos ataques por tierra a este país se pueden descontar casi por completo. Cierto es que puede haber un margen para el error del cálculo, pero es muy pequeño, casi nulo. Nada tiene que ganar el vecino, salvo la imagen de bravero cumplidor en su coalición de apoyo interno. Someter a Claudia Sheinbaum a sus caprichos no podrá lograrlo de forma alguna. Las variadas presiones se negociarán, tal y como se hace desde el inicio de ambos gobiernos.

Pero el ánimo imperial ha permanecido inalterado, aunque ya trae varias hendiduras. Los objetivos que persiguen, aquellos que están al frente de potencias tanto tecnológicas como financieras o militares, siguen su curso. La operación venezolana mostró varias de las razones que alentaron la invasión. La rapaz codicia asomó su feo rostro en las reservas petroleras. La lucha por sostener una ya imposible hegemonía mundial es inocultable. Los instrumentos que la sostienen evaden, uno tras otro, los llamados a filas. El declinante uso del dólar como moneda dominante es medible. Las grandes transacciones internacionales se hacen, crecientemente, en otras monedas adicionales. Pero también cuentan las severas inquietudes e inestabilidades, esparcidas por todos los confines del planeta. Estados Unidos ahora no sólo es temido por muchos, sino que se le juzga arbitrario e irresponsable en el mejor de los casos.

Al analizar la situación derivada del abusivo ataque a Venezuela brotan, de inmediato, varias consecuencias. Una toca el meollo del ánimo imperial: acumular, sin justicia ni pena alguna, las mayores reservas energéticas del globo. Sabe que podrá blandirlas como arma efectiva. Le sigue el uso de la fuerza militar para expulsar la competencia de un rival que ya lo sobrepasa. China ha penetrado la vida organizada de muchos países y desplazado a los estadunidenses. Usan, los chinos, su casi inagotable músculo financiero para sobreponerse. A ello agregan la recién adquirida capacidad tecnológica de avanzada que les posibilita ganar ventaja. La rivalidad en el campo económico, en varias de sus facetas, se ha ladeado en favor de los orientales. El billón de dólares del superávit comercial acumulado es una palanca que nadie puede igualar. En especial frente al enorme déficit de Estados Unidos. Menos aún pretender hacerlo mediante presiones, castigos o agresiones. Tal es la táctica usada y mostrada, crudamente, en Venezuela.

El uso del dólar como moneda para transacciones internacionales, que una vez fue absoluta e indisputable, hoy pierde terreno de manera acelerada. El grupo de los BRICS aporta una buena tajada de otras monedas en el comercio mundial. Durante décadas, la hegemonía del dólar permitió a los estadunidenses pagar pocos intereses por el voluminoso crédito adquirido. Al tiempo que aumentaba, con los años deficitarios, el límite de su endeudamiento. Hoy rebasa vez y media el mismo PIB de su país. Este solo renglón, al emplear el dólar como moneda de intercambio, le aporta miles de millones, casi gratuitos, que quiere defender al precio que sea exigido. Las tajantes amenazas de Trump se deben a ello. Alardea con penalizar a cualquiera que use otra moneda. Pero la tendencia es inevitable hacia la multiplicación de casos contrarios a tal propósito. Maduro estaba usando los yenes para sus ventas de crudo. Los chinos le prestaron inmensas cantidades para apoyar su desarrollo ante el aislamiento a que lo sometió Estados Unidos. Táctica parecida con la moneda rusa para la compra de armas que, a la hora buena, de poco sirvieron. Lo cierto es que el de Venezuela no es el único caso de hacer negocios con China. Los ejemplos abundan. Brasil es un caso especial por su disposición a intercambiar monedas distintas al dólar. Y las inversiones chinas aumentan y se dispersan con los años en que los gringos abandonaron la región. De ello hablan los peruanos y sus enormes puertos, fincados con tecnología y recursos chinos. Similares procesos hacen otras naciones, no sólo en Latinoamérica, sino en varias partes del planeta: África, Panamá o México o Australia. La distinta postura de esta nueva potencia emergente contrasta con las invasiones, castigos y penalidades de una política externa basada en la prepotencia y la imposición continua. Los tiempos de las sanciones ejercidas a través del sistema Swift llevan un destino de inoperancia indetenible. Ya se le ha sustituido en Rusia y China. Aunque, mientras la decadencia sea terminal, se habrá de convivir con ese tipo de vecino.

Hablar, como Trump, de respeto a leyes, democracia o combate al narcotráfico son palabras sin sentido.

A veces una historia no concluye: queda en suspenso, como una canción que se interrumpe antes del último acorde. Así nacieron Las Adelas a comienzos de los años 90 en la Ciudad de México, cuando todo parecía a la vez provisorio y definitivo. Gabriela Portantiero, Valentina Concetti y Paula Ubaldini no formaron una banda para hacer carrera, sino para existir. Hijas del exilio, crecieron entre fronteras impuestas por la historia: hablaron más de un acento, habitaron dos países, pertenecieron a ambos y a ninguno.

México fue su lugar de encuentro. Allí comprendieron que la música podía ser ritual y resistencia. El rock no era un género, sino un idioma, una forma de decir aquello que la vida cotidiana no alcanzaba a nombrar. Durante tres años tocaron en la escena del rock mexicano, en bares y foros como Rockotitlán, El Hábito, el Bulldog y el LUCC, espacios donde cada presentación era irrepetible, había risa, complicidad y una ligereza desafiante que atravesaba el escenario sin restarle intensidad a la música. No había certezas, sólo el cuerpo, la voz, la música y la noche.

Sus canciones no nacen de consignas ni de poses. En éstas la poesía y la rebeldía se confunden. Hay una espiritualidad sin dogma, una búsqueda que mira hacia lo profundo. No se trata de fe, sino de atención, de aprender a escucharse en el silencio que dejan ciertas experiencias límite.

El contacto con las plantas medicinales aparece como un conocimiento lento y corporal, aprendido en la intimidad. En ese umbral la música se vuelve más densa, más necesaria. Cada canción carga esa experiencia sin nombrarla del todo, consciente de que algunas verdades se debilitan cuando se explican.

La energía que atraviesa estas composiciones es identidad sin estridencia: un pulso antiguo, una fuerza contenida que encuentra su cauce en la voz y el ritmo. No hay grito gratuito ni ornamento.

Escuchar sus canciones es presenciar un equilibrio frágil: una rebeldía que no grita, una poesía que no promete consuelo, una espiritualidad forjada a solas. No buscan el centro del escenario, sino un punto de verdad. Cada tema parece un regreso al origen y se entrega como un tiempo compartido, breve e intenso, con la lucidez de quien sabe que nada permanece.

En ese lapso, Las Adelas son una banda, pero también una comunidad y una familia. Tal vez todo comenzó allí, en la orfandad. En haber crecido bajo el signo de padres que apostaron su vida a las utopías socialistas y legaron, sin proponérselo, una herencia de desarraigo y memoria. Una memoria que no se elige, pero se carga y que, tarde o temprano, exige una respuesta.

Las Adelas existen no como una declaración, sino como una pregunta sostenida en el tiempo: ¿qué hacer con lo heredado, cómo habitar lo que queda? Luego ocurrió lo que sucede con muchas historias: la vida siguió. No hubo un final dramático ni una despedida solemne. Cada una tomó su camino, como si el mundo las hubiera llamado por separado. La banda quedó atrás, convertida en recuerdo, en una carpeta mental que se abre de vez en cuando. Durante años, Las Adelas existieron sólo en la memoria de quienes las escucharon y en la –más persistente, más incómoda– de quienes fueron parte de esa experiencia.

Después de 30 años, algo volvió a alinearse. No fue una decisión estratégica ni un plan largamente pensado, sino –como suele pasar con lo que de verdad importa– una mezcla de azar y madurez. Antes de ese rencuentro, cada una había seguido su propio trayecto: otras bandas, otros proyectos, otras formas de sostener la música y la vida. Buenos Aires apareció entonces como un punto de cruce, donde en octubre del año pasado Las Adelas regresaron a los escenarios con la presentación de su disco. No regresaron para mirar atrás, sino para comprobar qué seguía vivo, y permanecía casi todo: la energía, las canciones, el vínculo, ese lazo invisible que, incluso después de tantos años, permanecía intacto.

La grabación de su primer álbum es el resultado de ese regreso: un gesto tardío y por eso mismo, significativo. El viaje, disponible en las plataformas digitales, no habla sólo de desplazamientos geográficos, sino de trayectorias interiores: irse, quedarse, volver, aceptar. Es un disco que entiende el tiempo no como una línea recta, sino un círculo irregular.

Las Adelas regresan para cerrar una historia sin clausurarla del todo. Su música es ahora más consciente, más atravesada por la experiencia, pero conserva la pulsión original: decir desde el borde, cantar desde el cruce, habitar el intermedio.

Quizá todas las bandas verdaderas son eso: una forma de recordar quiénes fueron cuando todavía no sabían en qué se convertirían. Las Adelas siguen cantando desde ese lugar incierto, donde la memoria y el presente se miran de frente y, por un instante, coinciden.

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