3/08/2026

El eje Irán-Macuspana y el fin de la democracia

Héctor Alejandro Quintanar

"Según Riva Palacio, Irán financió la campaña presidencial de AMLO, quizá para cerrar la Basílica de Guadalupe y tornarla en células islámicas".

En el fin de semana pasado, en un nuevo rompimiento de la legalidad internacional, tanto Trump como Benjamín Mileikowski bombardearon Irán, hecho que, desde luego, incrementa la tensión en un mundo que ha perdido ya los parámetros básicos de convivencia, que, dicho sea de paso, nunca han sido ninguna garantía de nada.

Dos supremacistas envilecidos, uno con tramas delictivas y vínculos pederastas y otro con un genocidio en su haber, hoy encabezan una andanada contra un país que, más allá de quién o qué lo gobierne, no puede ser objeto de intervenciones salvajes que, además, atentan fundamentalmente contra grupos vulnerables, en una acción más semejante al terrorismo que a una acción de Guerra declarada.

La constante internacional a ello es risible. Se valida la premisa de que se efectuó un “ataque preventivo”, que es una contradicción delirante parecida a la de “fuego amigo”, y, como siempre, se expone un falso dilema que en el fondo busca disfrazar el sadismo rastrero de sus emisores. Y ese falso dilema es el de que si condenas la atrocidad perpetrada contra Irán eres un respaldo fanatizado de un régimen ayatola y fanático indigno de la modernidad.

Lo que estos sádicos de facto no alcanzan a entender es un par de verdades incontrovertibles. La primera es que, tal como pasó en Caracas, la intromisión en un país soberano no es ninguna aventura proto-democrática. Es, sin más, un asunto de un ilegítimo interés geopolítico que, como tal, vulnera a todo el mundo, porque vuelve a éste un objetivo que en cualquier momento una nación como Estados Unidos se apropia del derecho a saquear.

La segunda verdad es que tanto Estados Unidos e Israel están gobernados por una secta fanatizada que no representa los valores de la modernidad. Argumentar en contra de la teocracia iraní sin considerar que Trump es un mesiánico más cerca del Ku Klux Klan que del partido Republicano o que Mileikowski es un nazi del Siglo XXI es por lo pronto una hipocresía. Un discurso de autoegnaño exculpatorio para admitir la barbarie sin que eso quite el sueño.

En ese maremágnum, una nota más cercana. En junio de 2025, un señor de nombre Raymundo Riva Palacio, exintegrante del aparato de manipulación y engaños del salinismo, donde figuró como director de Notimex de 1988 a 1990, publicó un artículo de especulación, perdón, de opinión, fascinante, donde aseguró que las escaramuzas de ese momento entre Irán y Estados Unidos tenían en alguna parte de su fondo como vicerresponsable a López Obrador, a quien, según el mono de ventrílocuo del salinismo, el régimen religioso del ayatola financió para su campaña en 2006.

Los presuntos críticos de López Obrador merecen ya no sólo atención periodística sino también psicoanalítica, dicho sin mala fe. Muchos de ellos también, como si fueran una secta religiosa oscurantista, merecen curiosidad antropológica. Y también merecen algún crédito de ficción literaria. En este caso, en 2006 algunos especularon maravillas estrambóticas como que la campaña de López Obrador estuvo financiada por Hugo Chávez a través de círculos bolivarianos en Ciudad Universitaria que recibían dinero y armas para el perredista, a través del embajador Vladimir Villegas. Poco importaba que el diplomático de marras hubiera sido expulsado de México sin razón en octubre del año previo. En el imaginario conservador, como el Cid Campeador, Villegas seguía encabezando batallas electorales.

Poco después nació otro mito: el de que fue Martín Esparza el financiero de López Obrador en 2006 mediante desvíos de recursos del Sindicato Mexicano de Electricistas. Da igual que nunca se haya expuesto una sola prueba de tal aserto, porque en el fondo, esta mentira se usó para deslegitimar al SME y validar la extinción de Luz y Fuerza del Centro en 2009.

Pero la invención de que en realidad Irán fue quien financió la campaña del "Peje" es algo que sobresale por su capacidad de inventiva y por el nivel de cinismo con el que el autor menosprecia a o abusa de sus propios lectores, que en el fondo ve como pobres borregos manipulables de los cuales puede lucrar afirmando cualquier paparrucha delirante.

Y hay precedentes. El priismo tabasqueño inventó en 1988 que si López Obrador ganaba la gubernatura iba a cerrar las iglesias católicas de la Chontalpa para convertirlas en células soviéticas. Luego, dieciocho años después, según Riva Palacio, Irán financió la campaña presidencial de AMLO, quizá para cerrar la Basílica de Guadalupe y tornarla en células islámicas. Ahora nos explicamos que la caída de la Unión Soviética en 1991 y la recepción de bombas en Irán en 2026 quizá tengan como responsable a López Obrador, por haber perdido enclaves tropicales estratégicos, sea en Macuspana o en el Tepeyac, que eran fundamentales para la preservación de Moscú y Teherán.

Es curioso como los discursos se traslapan. Detrás del falso dilema de que “si te indigna el bombardeo a Irán es porque respaldas la teocracia” no hay nada original. Es la misma perorata fascista de Mileikowski arengando que si te indigna el genocidio que comete es porque eres antisemita. Y más atrás, equivale al “quien no esté conmigo está contra mí” con el que George Bush en 2003 chantajeó al mundo para que le permitiera su invasión cruenta, genocida y ladrona en Irak en ese año.

Acá en México, por otras razones, pero los febriles Riva Palacios tiene hoy la oportunidad también de inventar cuentos fantásticos. Por ejemplo: especular barbaridades sobre los operativos de seguridad contra narcotraficantes, como la semana pasada ante el "Mencho", o gritar consignas más evangélicas que democráticas sobre que la Reforma electoral va a acabar con la pluralidad, o que nos regresa al PRI de los setenta, o que construye un nuevo partido de Estado.

A esas distorsiones retóricas de febrícula se suman las del sexenio pasado que en su momento se espetaron como sesudos análisis políticos sobre la relación de la llamada 4T con la democracia y que incluían añagazas como “López Obrador va a reelegirse”, como dijo Enrique Krauze en 2006 y 2019; “López Obrador puede imponer de candidata a su esposa Beatriz Gutiérrez”, como dijo Luis Carlos Ugalde en 2021; “López Obrador puede cancelar las elecciones de 2021 si ve que su partido no las ganará” como dijo la señora María Amparo Casar.

Lo interesante de esos cuentos fantásticos se ve en clave antropológica: no han servido para hacer análisis políticos. Decir eso sería una atrocidad por su nivel de sevicia y brutalidad. Sólo han funcionado para fanatizar a lo peor de la opinión pública mexicana, es decir, a esa derecha irracional que hoy es, por si poco fuera, trumpista de facto.

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